Las plantas también tienen nervios, pero no tienen la misma complejidad de relación y plexo, como en el ser humano y en el animal. Ambos reinos contienen la misma agrupación general de nervios, centros de fuerza y canales, y tienen una columna vertebral y un cerebro. Esta organización del mecanismo de respuesta sensible constituye en realidad la densificación del cuerpo etérico sutil.

Tanto la homeopatía como la Terapia Floral comparten una serie de aspectos en común que hacen posible la utilización simultánea de ambos grupos de remedios, lográndose efectos terapéuticos altamente satisfactorios a partir de la sinergia que se establece.

Al conocer los fundamentos de ambos sistemas de Salud Natural, se comienzan a ampliar las posibilidades de combinatorias.

La lucidez se advierte en la facultad que tienen las plantas de buscar el sol, lo cual prácticamente no existe en el reino mineral.

El doctor Edward Bach, el médico inglés que creó estos remedios florales, nació en 1886. En 1928 descubre el Mimulus, el primero de sus 38 remedios. Luego se traslada a Gales para continuar su tarea. Así, descubre que las flores son la parte más energética de las plantas, eligiendo dos método de preparación de esencias:

1. Método solar: Los pétalos de las plantas se colocan al sol en un recipiente de vidrio, con medio litro de agua de manantial, por un período de 3 a 4 horas. La energía concentrada pasa al líquido obteniéndose la “tintura madre”, a la que se agrega la misma cantidad de brandy o cognac.

2. Método de cocción: brotes, ramitas y hojas del arbusto o árbol se combinan con un litro de agua de manantial y se pone a hervir durante media hora. Ya frío, se filtra y se aplica el procedimiento de combinación alcohólica.

La homeopatía es una medicina creada por Samuel Hahnemann (1755-1843) y encuentra sus fundamentos en los siguientes principios y leyes:

  1. Ley de los semejantes

Precisamente el nombre de la Homeopatía deriva de esta ley, ya que puede entenderse como un proceso terapéutico que procura la curación de un individuo, por medio de la utilización de “elementos” semejantes a la enfermedad que debe tratarse. Esta ley establece que “una sustancia que en dosis tóxicas es capaz de provocar determinados síntomas en un individuo sano, puede eliminar los mismos síntomas en un individuo enfermo, utilizada en dosis terapéuticas (que en homeopatía son infinitesimales, y por lo tanto nunca tóxicas).

  1. Experiencia en el Hombre Sano

Dicha experimentación se realiza por medio de voluntarios sanos (Hahnemann fue el primero de ellos) que ingieren una determinada sustancia a dosis tales como para producir síntomas patológicos aunque no de gravedad. Los experimentadores anotan dichos síntomas, a medida que van surgiendo, en un protocolo, el cual fue diseñado por el mismo Hahnemann, y que hasta el día de hoy se mantiene, siendo considerado como un modelo de método científico-experimental. El procedimiento clínico homeopático consiste en encontrar una decuación “similar” entre la información que brinda el paciente y los síntomas que produce la sustancia. Al aplicar esta misma sustancia en dosis infinitesimales la enfermedad desaparece.

  1. Dosis mínimas o infinitesimales

El Dr. Hahnemann experimentaba con gran cantidad de sustancias tóxicas a las cuales sometía a un proceso de dilución cada vez mayor a fin de que la toxicidad sea la menor posible. Llegado a un punto determinado de dilución, la sustancia deja de serlo para convertirse en terapéutica, precisamente sobre aquellos síntomas que produjo.

La sustancia así diluida y sucusionada (agitada o sacudida), va dejando en el vehículo (en general alcohol a 90º, una especie de huella energética o memoria molecular, que constituye el “arquetipo curativo” de la misma.

Cuando esta sustancia así tratada es ingerida por la persona enferma, producirá una enfermedad en “miniatura”, semejante a aquella que aqueja al paciente, y esto pondrá en marcha el proceso de curación (mediante la activación de la energía vital).

4. Concepto de Enfermedad

Vamos a detenernos un poco más en este último punto. Para Hahnemann, la enfermedad es el resultado de una alteración de la Energía Vital. Esta alteración o desequilibrio energético está condicionada constitucionalmente y puede permanecer en estado latente por determinados períodos de tiempo, o por el contrario hacerse manifiesta. En estos casos, el desequilibrio se expresará a través de las patologías médicas conocidas.

El Doctor Bach, antes de desarrollar el sistema que lo hiciera mundialmente famoso, se especializó y utilizó la homeopatía por muchos años. La Terapia Floral comparte con la homeopatía varios aspectos de estos mismos principios, aunque con sus correspondientes adaptaciones.

  1. Doctrina de las Signaturas.

Cada flor tiene en su forma, color, hábitad donde se desarrolla y reacciones al medio las señales que permiten comprender sus posibilidades terapéuticas.

  1. Reacción ante la enfermedad o tipos de personalidad

Lo importante no son para este sistema los síntomas físicos que una persona presenta, sino la actitud o reacción frente a los mismos. Se estudia profundamente la personalidad antes que el aspecto físico.

  1. Dosis mínimas (en principio no mediante el método de dinamización).

El remedio floral contiene sólo cantidades ínfimas de sustancia, y su preparación es más un procedimiento alquímico que químico, donde se busca captar el patrón energético de una flor en particular.

4. Concepto de Enfermedad.

La enfermedad surge como resultado de un conflicto entre cuerpo, mente y espíritu, y desaparece cuando estos aspectos vuelven a armonizarse.

La homeopatía y la terapia floral comparten la búsqueda de una causa detrás de los síntomas aparentes. Para estos sistemas, la patología no es algo a lo que se debe combatir sino comprender para descubrir qué desequilibrio de la energía vital las causa.

¿Qué son las esencias florales?

Las esencias florales son preparados líquidos de plantas potenciados que trasmiten el patrón energético de una flor específica. Expanden nuestra comprensión del cuidado de la salud reconociendo la relación entre nuestras emociones y los malestares físicos. Son muy efectivas y seguras en el uso, ya que no contienen elementos químicos ni tóxicos en su composición, y su efecto es sutil, modificando suavemente nuestros estados de conciencia.

Las esencias florales no deben malinterpretarse como panaseas simplistas. Son instrumentos precisos que pueden usarse como soporte de una amplia gama de acciones tendientes al cuidado de la salud. Ejercen un mejor efecto cuando forman parte de un programa integral de generación de salud que incluya ejercicio, una dieta equilibrada, reducción de estrés, desarrollo interior y cuidado médico apropiado.

Creadas en los años ´30, las Flores de Bach produjeron una revolución en la forma de ver la salud. Por primera vez desde la homeopatía, la mirada del terapeuta se dirigía a las emociones, buscando una conexión entre los síntomas y la actitud del paciente, en lugar de un tratamiento local específico.

Las Flores de California, desarrolladas en los años ´70, dieron un paso más en la consolidación de la Terapia Floral, constituyendo un aporte fundamental no sólo por la profundización y ampliación del pensamiento de Edward Bach sino también porque este sistema posee una gran cantidad de esencias cuyo espectro de acción es muy extenso. Por otra parte ha sido completamente probada la eficacia terapéutica de cada una de ellas.

Estos sistemas ofrecen un particular interés al homeópata ya que gran parte de sus esencias están preparadas a partir de vegetales con los que se preparan remedios homeopáticos siendo que en muchos casos los nombres de estos son los mismos que los de las esencias, como por ejemplo Arnica, Aloe Vera, Calendula.

La combinación de remedios homeopáticos con la Terapia Floral ha dado resultados excelentes en todos los casos probados, pudiendo decirse que cada combinación homeopática floral constituye un remedio único. En este abordaje, lo ideal es utilizar sólo el remedio floral homólogo al homeopático sin agregar ningún otro. De este modo se optimizan los resultados terapéuticos.

 

Homeopatía y Terapia Floral

Qué esperar de estas

poderosas herramientas de salud

Existe un amplio espectro de respuestas a la homeopatía y la terapia floral. Algunas personas perciben resultados inmediatos, discernibles y muy notorios. Otras personas parecen no advertir diferencia alguna, y pueden sólo percibir leves cambios en el bienestar y los estados mentales y emocionales luego de un período muy largo. La mayor parte de la gente, sin embargo, responde en general de un modo que se situaría en el medio de ambos extremos.

También es importante comprender que tanto los florales como los homeopáticos no son drogas y tienen propiedades notoriamente diferentes a las de los fármacos psicoactivos como son los tranquilizantes, antidepresivos, etc. Desde el punto de vista de la medicina convencional, contienen sólo ínfimas cantidades de sustancia física, por lo que no se consideran medicamentos. Son en realidad la impresión energética que permanece en un medio acuoso o alcohólico, y al ser incorporadas a nuestro sistema energético van modificando del interior de nuestro sistema al exterior.

En realidad, en estos sistemas de curación los remedios no actúan como un factor externo de modificación de nuestra conducta, sino que más bien nos ayudan a evocar nuestra libertad de hacer los cambios desde adentro, al traer a la conciencia las figuras arquetípicas esenciales que se encuentran presentes en la psique.

Así, permiten al individuo la posibilidad de responder de acuerdo a los ritmos y necesidades internas de su energía vital. Por eso, su uso es tan seguro y al mismo tiempo extraordinariamente eficaz.

PARA CONOCER Y RECONOCER

Similitudes y Diferencias

entre Terapia Floral y Homeopatía

1-

TERAPIA FLORAL

q       Básicamente utiliza flores en la preparación de los remedios

HOMEOPATIA

q       Utiliza sustancias de origen mineral, animal y vegetal.

2-

TERAPIA FLORAL

q       La puerta de acceso a la curación de la energía vital es a partir de comprender las emociones.

HOMEOPATIA

q       Para comprender la energía vital accede por sus traducciones a nivel físico, mental y emocional.

3-

TERAPIA FLORAL

q       Utiliza en principio un sólo tipo de preparación.

HOMEOPATIA

q       Se presenta el remedio en muchas diluciones diferentes, que son empleadas según el caso.

4-

TERAPIA FLORAL

q       Existe el concepto de FLOR CARACTEROLOGICA, que es el remedio floral que se adecúa claramente a la personalidad, o remedio clave.

HOMEOPATIA

q       Existe el concepto de REMEDIO UNICO, que representería la desviación original de la energía vital en determinado individuo, y también sería un remedio clave en su tratamiento.

La acción de los remedios Florales y los homeopáticos

no es bioquímica, sino vibracional.

 

Algunos Ejemplos Prácticos

 

Flores de Bach Vs. Homeopatía

 

Olive (Flores de Bach)

Para el agotamiento, pérdida severa de la energía vital. Consumición por enfermedad, vejez, esfuerzos prolongados y extenuantes, competencias, exámenes, crisis. Postración física y psíquica e incapacidad para el más mínimo esfuerzo. Falta de descanso.

Combina bien con:

q       Flores de California: Aloe Vera, Arnica, Dandelion

q       Flores de Bush: Banksia Robur, Macrocarpa

q       Homeopáticos: Arnica, Carbo Vegetabilis, Argentum Nitricum

El síntoma en común es el agotamiento, cansancio extremo, gran debilidad.

Larch (Flores de Bach)

Sentimiento de impotencia, minusvalía e inferioridad. Desvalorización de sí mismo. Duda respecto de la propia capacidad de realizar las cosas bien. Anticipación de los hechos, ansiedad por esa causa. Anticipar mentalmente el fracaso en todo lo que se hace. Sensación de ser menos que los demás. Impotencia sexual cuando las causas son emocionales.

Combina bien con:

q       Flores de California:

  • California Pitcher Plant: Para aumentar el vigor
  • Mountain Pride: Mejora la confianza en sí mismo

q       Flores de Bush:

  • Crowea: Preocupación en forma anticipada
  • Turkey Bush: No confía en su cratividad

q       Remedios Homeopáticos:

  • Lycopodium, Calcárea Carbónica, Silicea, Sulphur

Cubren en común los síntomas de Larch potenciando el efecto

Flores de California Vs. Homeopatía

También se pueden usar los Florales combinados con Homeopáticos en una relación uno a uno, para conformar un remedio nuevo que cubre una amplia gama de posibilidades terapéuticas para la curación del alma.

q       Cayenne (Flores de California) + Capsicum (Homeopático)

Esta combinación actúa en los estados de estancamiento de la voluntad, en personas que llevan una vida rutinaria y para quienes la lentitud es el patrón de sus conductas. La personalidad cae en un estado de mbotamiento, pesadez, abandono y falta de iniciativa, con una voluntad muy debilitada y tendencia a la melancolía.

q       Oregon Grape (Flores de California) + Berberis Vulgaris (Homeopático)

Esta combinación es apropiada para el temor a ser agredido, de una u otra manera. Las personas que sufren este estado se encuentran siempre a la defensiva, esperando que alguien, en cualquier momento, las agreda. Y aunque esto no suceda realmente, tienden a interpretar las acciones y dichos de los demás, como referidos siempre a ellos mismos. Sus percepciones están teñidas de suspicacia, sospecha y desconfianza.

Homeopatía Vs. Florales

Vemoas ahora un Modelo Práctico desde el punto de vista homeopático

REMEDIO HOMEOPATICO: Colocynthis 6 (gotas o glóbulos)

Colocynthis es el remedio indicado para los cólicos y calambres abdominales que obligan, por la intensidad del dolor, a doblarse en dos. Ciertas neuralgias son también contrarrestadas por este remedio, especialmente la supraorbitaria izquierda y la ciática.

El motivo psicológico de estos trastornos es la ira y la indignación reprimidas. La personalidad Colocynthis es sumamente susceptible, se ofende fácilmente y monta en cólera inmediatamente, todo lo toma a mal.

Relaciones Florales

q       Flores de Bach: Impatiens, Cherry Plum

q       Flores de California: Arnica

q       Flores de Bush: Fringed Violet

ATENCION

LOS SI Y LOS NO

DE LA HOMEOPATIA Y LA TERAPIA FLORAL

SI pueden ser usados por todos, aunque siempre conviene consultar con alguien especializado

SI actúan elevando el tenor de salud, y resolviendo la causa de la enfermedad.

SI incorporan al mapa de la salud los aspectos mentales, emocionales y espirituales.

SI se pueden usar en forma combinada.

NO trabajan sobre los síntomas específicos en forma alopática.

NO tienen contraindicaciones ni efectos colaterales.

NO son una panacea que todo lo cura, sino que forman parte de un programa integral de salud.

NO reemplazan con su uso el cuidado médico apropiado.

JORNADA DE CAPACITACION

Homeopatía y Terapia Floral

Un puente entre dos mundos

La Terapia Floral y la Homeopatía comparten sin duda el protagonismo de la salud natural. Y para ayudar a construir un puente entre los maravillosos y contundentes efectos de ambas modalidades, FULTENA llega a Usted con nuevas investigaciones de su destacado equipo de investigación. Para esto, el Sábado 29 de Noviembre, presenta una Jornada de Capacitación que incluye los siguientes temas:

1. Bases de la Homeopatía para todos (con explicaciones simples, concretas y prácticas para que la Homeopatía se haga accesible).

2. Terapias Florales y Homeopatía, Hahnemann y Bach en la Actualidad.

3. Flores de California y Homeopatía (con descripciones extensivas de usos y aplicaciones clínicas).

4. Fórmulas combinadas y aplicaciones interdisciplinarias.

5. Técnicas de diagnóstico combinadas y acción terapéutica.

Es importante aprender la alquimia de los cuatro elementos la utilización de la energía de las flores en la rememorada Atlántida. Mas esto no hubiera sido posible sin su extraordinaria sensibilidad y una precoz y profunda consagración al servicio de la humanidad. Crear remedios homeopáticos a partir de toxinas; remedios que  hoy día se siguen utilizando por muchos homeópatas y que son conocidos como los “nosodes de Bach”. Aprovechando la experiencia de Edward Bach, que en ese tiempo prepara homeopáticamente flores como la mostaza y la impaciencia, obteniendo muy buenos resultados en su utilización. Conoce a Rudolf Steiner y asiste a las conferencias que pronuncia en Londres y en las que refiere el gran poder de curación de las flores, sobre todo a nivel espiritual, y que aún estaba por descubrir. Edward escribe “Cúrese usted mismo”; (publicado en: la Curación por las flores, por Editorial Edaf.), y en todo ese proceso llega a la profunda convicción de que la enfermedad es el resultado de un “desencuentro”, del alejamiento o la disonancia entre alma y personalidad, entre el mundo interno y el mundo externo, e intuye que en las flores, como máxima expresión del reino vegetal, hay una respuesta a esta discordancia; y que éstas, pueden intervenir terapéuticamente en todos los procesos emocionales que preceden y acompañan a la enfermedad. Abandona todo lo que era su práctica médica hasta ese momento, deja su consulta de Londres y se dedica a investigar en el campo sobre los métodos de elaboración y aplicación de los preparados florales, tanto a través de decocción como de maceración solar.

En 1932 escribe “Los doce curadores”, que es una exposición de los doce remedios elaborados hasta entonces por él. Entre 1930 y 1936 elabora un sistema de 38 elixires florales que, junto al llamado “Remedio de rescate”, forman el conjunto de 39 elixires, hoy día conocido como “Flores de Bach”. Su sistema de investigación, sobre todo en el final del proceso, fue muy peculiar, rayando en la mediumnizad, puesto que él entraba espontáneamente en el estado de precariedad emocional específico por el cual se veía impulsado a buscar la flor adecuada. Muere en noviembre de 1936, con la certeza no sólo de haber aportado un sistema inofensivo de manejo, operativo y eficaz frente a la enfermedad, sino todo un método para el trabajo de crecimiento personal y liberación de la consciencia; ya que los elixires florales no actúan de forma sintomática y parcelaria, sino que lo hacen de forma global y holográmica, liberando los patrones de conducta y de pensamiento erróneos y posiblemente conducentes a desequilibrios sutiles, pero poderosos en el devenir de la enfermedad. Todo, le lleva a concebir la Vida como un flujo continuo y constante del espíritu y a experiencias tan “raras” como la proyección astral consciente para tratar a sus pacientes.

Dosis mínimas o infinitesimales

El Dr. Hahnemann experimentaba con gran cantidad de sustancias tóxicas a las cuales sometía a un proceso de dilución cada vez mayor a fin de que la toxicidad sea la menor posible. Llegado a un punto determinado de dilución, la sustancia deja de serlo para convertirse en terapéutica, precisamente sobre aquellos síntomas que produjo.

La sustancia así diluida y sucusionada (agitada o sacudida), va dejando en el vehículo (en general alcohol a 90º, una especie de huella energética o memoria molecular, que constituye el “arquetipo curativo” de la misma.

Cuando esta sustancia así tratada es ingerida por la persona enferma, producirá una enfermedad en “miniatura”, semejante a aquella que aqueja al paciente, y esto pondrá en marcha el proceso de curación (mediante la activación de la energía vital).

Experiencia en el Hombre Sano

Dicha experimentación se realiza por medio de voluntarios sanos (Hahnemann fue el primero de ellos) que ingieren una determinada sustancia a dosis tales como para producir síntomas patológicos aunque no de gravedad. Los experimentadores anotan dichos síntomas, a medida que van surgiendo, en un protocolo, el cual fue diseñado por el mismo Hahnemann, y que hasta el día de hoy se mantiene, siendo considerado como un modelo de método científico-experimental. El procedimiento clínico homeopático consiste en encontrar una decuación “similar” entre la información que brinda el paciente y los síntomas que produce la sustancia. Al aplicar esta misma sustancia en dosis infinitesimales la enfermedad desaparece.

La homeopatía (del griego ὅμοιος homoios, ‘similar’ y πάθος pathos, ‘sufrimiento’) es un sistema de medicina alternativa, caracterizado por el uso de remedios carentes de ingredientes químicamente activos y considerado una pseudociencia al tener premisas sin ninguna base experimental ni científica, como la memoria del agua. Fue desarrollada por el médico sajón Samuel Hahnemann (17551843) a principios del siglo XIX. Tiene una amplia y creciente popularidad en las áreas en las que se practica siendo financiada o cubierta por algunos sistemas de sanidad pública o seguridad social. Sin embargo, carece de pruebas empíricas sólidas y sus fundamentos teóricos son contradictorios con lo establecido por el desarrollo de la ciencia moderna, de manera que para la comunidad científica la homeopatía es una pseudociencia, y pocas organizaciones científicas le prestan credibilidad.

La homeopatía surgió como una alternativa más benigna y moderada a la medicina dominante de la época, basada aún en la teoría de los humores hipocrática, que utilizaba la sangría y la purgación como herramientas principales. Se basa en los principios de que lo semejante se cura con lo semejante (similia similibus curantur), y de dilución extrema. Los remedios homeopáticos se preparan diluyendo progresivamente una sustancia y sacudiendo repetidas veces la disolución (potenciación o dinamización); la dilución llega a alcanzar tal grado que no queda ni una molécula de la sustancia original.

Los resultados de la investigación y de la práctica homeopáticas se publican en revistas específicas o de medicina alternativa, como Homeopathy, rara vez en publicaciones médicas o científicas generales. La posición de la comunidad homeópata es que esta práctica es efectiva en el tratamiento de una multitud de patologías, que los resultados de los ensayos clínicos son complejos, y que la metodología empleada por la ciencia actual para verificar la eficacia de las terapias no se adapta a la especificidad de la homeopatía.

La posición dominante en la literatura científica es que la homeopatía no ha sido capaz de demostrar por medios objetivos una efectividad específica, es decir, mayor que la del efecto placebo, y que ello no se puede atribuir a una incompatibilidad con la metodología vigente, así como que es posible desarrollar métodos a la vez válidos y que atiendan a cualquier posible especificidad de la práctica homeopática. Las dos principales revistas homeopáticas, Homeopathy y Journal of Alternative and Complementary Medicine, han publicado en 2008 las actas de un debate que resume las dos posiciones y los puntos de oposición.

La teoría de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, siguiendo el principio enunciado como similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’)

El concepto homeopático de enfermedad difiere del de la medicina convencional: considera que la raíz del mal es espiritual (energético) en vez de física, y que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser, si no se tratan a tiempo, síntomas mentales, conductuales y por último físicos. Como resume G. Weissmann,[6] para Hahnemann la enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la «fuerza vital», así que se preguntaba «¿Ha visto alguien alguna vez la materia de la gota o el veneno de la escrófula?» Unas décadas después de la muerte de Hahnemann, Garrod demostró que el urato monosódico es «la materia de la gota» y Koch que Mycobacterium tuberculosis es «el veneno de la escrófula». Sin embargo para los homeópatas la gota y la tuberculosis siguen teniendo su origen en un desequilibrio del espíritu.

Remedios homeopáticos.

La Materia médica pura es un repertorio homeopático, un listado de síntomas asociados a sustancias o remedios, utilizado para identificar el remedio más apropiado para cada caso. Se redactó mediante ensayos homeopáticos, observando los síntomas que una materia produce en uno o más voluntarios. Por ejemplo, el investigador bebe una dosis tóxica de la sustancia y anota todos los síntomas físicos, mentales, emocionales y de comportamiento que padece. La sustancia, convenientemente preparada, será empleada en adelante para tratar esos mismos síntomas. James Tyler Kent, que publicó su repertorio en 1905, recoge unos 700 remedios diferentes. En la actualidad, se usan cerca de 3,000 remedios distintos en homeopatía, de los cuales 150 se consideran de uso común.

La preparación de los remedios homeopáticos, conocida como dinamización o potenciación, consiste en una serie de diluciones seguidas de agitaciones, diez fuertes sacudidas contra un cuerpo elástico tras cada proceso de dilución. Se cree que la vigorosa agitación (“sucusión”) que sigue a cada dilución transfiere parte de la esencia espiritual de la sustancia al agua. El factor de dilución de cada etapa es tradicionalmente de 1:10 (potencia D o X) o de 1:100 (potencia C), aunque recientemente se han realizado potencias LM (factor de dilución de 1:50.000 en cada etapa).

La elección de la potencia prescrita depende de cuán asentada esté la enfermedad diagnosticada, siendo 12 el punto de partida típico para males agudos, y 30 para males crónicos. El factor de dilución se considera mucho menos importante que el número de diluciones sucesivas. Las potencias D son, por lo general, las preferidas en Europa, mientras que las C prevalecen en los Estados Unidos e India.

 El proceso de dilución

La homeopatía define la potencia de sus remedios de acuerdo al número de diluciones: cuanto más diluidos estén, más potentes las considera. El proceso de dilución se llama potenciación. La potencia es un número entero, de modo que cuanto más alto sea el número, la dilución es mayor. 30X, por ejemplo, está más diluido (por lo tanto, de acuerdo con la homeopatía, es más potente) que 10X. Esto contrasta con los postulados básicos de la medicina convencional y la bioquímica, que establecen que cuanto más ingrediente activo esté presente en un medicamento más fuertes serán los efectos fisiológicos (positivos y negativos).

Algunos defensores de la homeopatía creen que mientras las diluciones más bajas tienen mayor efecto fisiológico, las diluciones más altas presentan mayores efectos en el plano mental o emocional.

Una parte de la controversia en torno a la homeopatía se centra en el mecanismo por el que supuestamente actúan estas sustancias tan diluidas. Los críticos afirman que el grado de dilución de las preparaciones homeopáticas es tal que difícilmente pueden contener alguna cantidad de la sustancia diluida, esto es, no hay moléculas de la sustancia «activa» en las diluciones más «potentes». Más aún, puesto que el agua ha estado en contacto con millones de substancias distintas a lo largo de su historia, un solo vaso de agua sería una dilución de casi cualquier substancia concebible y entonces, de acuerdo a los principios homeopáticos, serviría como tratamiento para casi cualquier enfermedad imaginable. En este sentido el Consejo Australiano contra los Fraudes en la Sanidad (Australian Council Against Health Fraud) lo expresó gráficamente:

Curiosamente, el agua que se ofrece como tratamiento no recuerda las vejigas en que se guardó, ni las sustancias químicas con cuyas moléculas estuvo en contacto, o los otros contenidos de las alcantarillas en las que estuvo, o la radiación cósmica cuyas ráfagas la atravesaron.

Singh, S., & Ernst, E. (2008). Trick or Treatment? Alternative Medicine on Trial. Bantam Press, London.

Los defensores de la homeopatía dicen que el mecanismo sería irrelevante, porque, según ellos, funciona; citan el ejemplo de la aspirina, que se había utilizado durante años sin saber cómo actuaba. Los críticos responden que hay una diferencia fundamental primero, entre no entender el mecanismo de una medicina probada, y no encontrar ningún mecanismo para un preparado de eficacia no probada; y segundo, en prestar credibilidad a una hipótesis que entra en profunda contradicción con el conocimiento bien establecido sobre las leyes de la materia y de la vida.

Mientras tanto, los estudios de eficacia no logran despejar la controversia, porque la ausencia de efectividad comprobable suele ser achacada por algunos partidarios a la supuesta inadecuación de los métodos de ensayo clínico, que atendería casos únicos y no problemas parametrizables, el tipo que puede investigarse científicamente. El fracaso es completo también en intentar proponer un mecanismo de acción que concilie las afirmaciones de la homeopatía con los conocimientos actuales de física, química y biología.

Como una grabadora registra en una cinta la información musical, los medicamentos homeopáticos almacenan su información en forma de energía, como método curativo global responde a la búsqueda de muchos pacientes de un tratamiento que es extensivo al cuerpo, al espíritu y a la mente.

Se procura estimular globalmente el sistema inmunológico. La correcta elección del medicamento adecuado depende más de una adecuada interpretación general de su estado y del tipo de gravedad de su estado de ánimo, que los propios trastornos orgánicos. Es un alternativa natural.

LOS SI Y LOS NO

DE LA HOMEOPATIA Y LA TERAPIA FLORAL

SI pueden ser usados por todos, aunque siempre conviene consultar con alguien especializado

SI actúan elevando el tenor de salud, y resolviendo la causa de la enfermedad.

SI incorporan al mapa de la salud los aspectos mentales, emocionales y espirituales.

SI se pueden usar en forma combinada.

NO trabajan sobre los síntomas específicos en forma alopática.

NO tienen contraindicaciones ni efectos colaterales.

NO son una panacea que todo lo cura, sino que forman parte de un programa integral de salud.

NO reemplazan con su uso el cuidado médico apropiado.