El principal problema mundial de gobierno constituye en último análisis la aplicación inteligente de las ideas. Aquí es donde se hace sentir el poder de la palabra, así como en la religión o la educación, se hace sentir el poder de la palabra escrita e impresa. En el campo de la política los oradores influencian a las masas, y nunca lo han hecho en tal medida como ahora, por medio de la radio. Se repiten incesantemente al público teorías respecto a las dictaduras, comunismo, nazismo, fascismo, marxismo, nacionalismo e ideales democráticos. Se presentan sistemas de gobierno de algún grupo de pensadores, sin darles tiempo a reflexionar o pensar con claridad. Se difunden las antipatías raciales y se expresan las preferencias e ilusiones personales, engañando a los irreflexivos. Siempre tendrán seguidores, el hombre que posee el don de la palabra y una oratoria elocuente y puede expresar con vehemencia las quejas del pueblo, el

“Ambos buscamos la verdad, tú, fuera, en la vida, yo dentro en el corazón y así la encontraremos sin duda cada uno. Si el ojo está sano encontrará fuera el Creador; si está sano el corazón reflejará en su interior al mundo”

malabarista de las estadísticas, el fanático que ofrece infalible cura a los males sociales y el hombre que siente placer en avivar los odios raciales. Tales personas pueden fácilmente romper el equilibrio de la comunidad y conducir, al éxito y al poder transitorio, o a la deshonra y al olvido, a un grupo de adherentes irreflexivos.

En el conjunto de este juego de ideas y en el constante impacto sobre la conciencia humana de los grandes conceptos que residen detrás de nuestro proceso evolutivo, la raza está desarrollando el poder de pensar, de seleccionar y de construir sólidos cimientos. A través de la presentación evolutiva de estas ideas se avanza constantemente hacia la libertad de pensamiento (mediante el antiguo método de experimentación, eliminación y esfuerzo renovado, pero siempre con nuevos conceptos), lo cual permitirá a la humanidad construir exactamente de acuerdo a los cánones mentales que subsisten en la estructura externa de nuestro mundo. Las mentes más agudas de esta era son cada vez más sensibles a estos cánones, y así la mente individual podrá reconocerlos, sacarlos de la oscuridad y llevarlos a la luz del día. De esta manera los verdaderos cánones estarán a disposición de todos, desempeñarán su parte en la conducción de la raza hacia su destino, hacia la profunda comprensión que moldea los tipos raciales y la sintética comprensión que dará como resultado la verdadera comprensión de la Hermandad. De este modo los pensamientos desempeñarán su parte, y el problema de las ideas será comprendido cada vez más, hasta que llegue el momento que los intuitivos y pensadores entrenados sean capaces de trabajar directamente en el mundo de los conceptos y revelar (para uso de la raza) las ideas arquetípicas sobre las cuales se debe construir. Al decir esto podrán acusarme de iluso y que digo cosas imposibles, pero el tiempo comprobará la verdad de mis predicciones. La estructura mundial emerge de los cánones mentales internos y está construida de acuerdo a ellos, los cuales producen la actual proliferación de los experimentos gubernamentales en todas las naciones. Pero no existe en la actualidad entrenamiento alguno sobre el proceso de hacer contacto con el mundo de los cánones, ni sobre la verdadera interpretación de las ideas, de allí los problemas. Más adelante, cuando la raza vea su problema con claridad, actuará con sabiduría y entrenará con cuidado a sus Observadores y Comunicadores. Serán personas en quienes se ha despertado la intuición por el mandato de un apremiante intelecto, cuyas mentes estarán tan subordinadas al bien del grupo y tan libres del sentido de separatividad, que no constituirán un obstáculo para hacer contacto en el mundo de la realidad y de la verdad interna. No serán necesariamente personas que podrían ser denominada religiosas, en el sentido común de esa palabra, sino de buena voluntad, de elevada calidad mental, de mentes bien provistas y equipadas, libres de egoísmos y ambiciones personales, animadas por el amor a la humanidad y el deseo de ayudar a la raza. Una persona así, es una persona espiritual.

Poder Curativo de la Palabra

Brad Hunter: La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear, sanar y también destruir.
La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia. Lo que le dices a tu semejantes te lo dices a ti mismo : Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos. Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje – la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intensión predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente. Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo. Las palabras pueden programar el ADN. La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales.  El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de “ADN chatarra”. Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas. Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. “Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno”. Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo. Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento. Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra” almacena la información. “Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev. Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca” estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento. La evidencia inesperada. El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un espectograma.  Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente con la figura que conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra. Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto son representaciones geométricas. En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo que es. El libro del Génesis está escrito en este lenguaje. Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención. Eso nos convierte en responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y con tan solo ¡la palabra! Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas. Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “hiper-comunicación”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”. El Hearth Math declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos. El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza. Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de hiper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos. Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado.

SUS PALABRAS TIENEN PODER

“Toda realidad se convierte en un maravilloso sueño, sin vida sobre la que soñar, y sin espíritu que sueñe; en un sueño, que no es sino un sueño de mí mismo.” Fichte “El destino del hombre”.

En la Introducción sugerimos que usted no practicara nin­guno de los ejercicios durante la primera lectura. Lo siguiente es una excepción; póngalo en práctica en este momento. Uti­lice toda su imaginación en este ejercicio. Vamos a analizar las implicaciones que tiene esto. Imagine que está parado en su cocina, sosteniendo un li­món que acaba de sacar del refrigerador. Se siente frío en su mano. Observe su aspecto exterior, su cáscara amarillenta. Tie­ne un color amarillo ceroso, y la cascara termina en dos pe­queñas puntas verdes. Apriételo un poco y sienta su firmeza y su peso. Ahora llévese el limón a la nariz y huélalo. Nada huele como un limón, ¿no es así? Ahora parta el limón a la mitad y huélalo. El olor es más intenso. Ahora muérdalo y deje que el jugo se arremoline en su boca. Tampoco hay nada que ten­ga el sabor de un limón, ¿no es cierto? Al llegar a este punto, si ha usado bien su imaginación, se le habrá hecho agua la boca. Vamos a analizar las aplicaciones que tiene todo esto. Palabras, “simples palabras”, afectaron sus glándulas sali­vales. Las palabras ni siquiera reflejaron una realidad, sino algo que usted imaginó. Cuando leyó aquellas palabras acerca del limón le estaba diciendo a su cerebro que tenía un limón, aunque en realidad no hablaba en serio. Su cerebro lo tomó seriamente y le dijo a sus glándulas salivales:

—Este tipo está mordiendo un limón. Apúrense, enjuaguen la boca.

Las glándulas obedecieron. La mayor parte de nosotros pensamos que las palabras que usamos reflejan significados y que lo que significan puede ser bueno o malo, cierto o falso, poderoso o débil. Esto es verdad, pero no es todo. Las palabras no solamente reflejan la reali­dad, sino que crean una realidad como el flujo de la saliva. El cerebro no es un intérprete perspicaz de nuestras inten­ciones; recibe información y la acumula, y como está a cargo de nuestro cuerpo, si le decimos algo como: “Ahora me estoy comiendo un limón”, empieza a funcionar. Ha llegado el momento para lo que en Control Mental llamamos “limpieza mental”. No hay ejercicio alguno para esto, sino es simplemente la decisión de (tener cuidado con las palabras que usemos para activar nuestro cerebro,) El ejercicio del limón que llevamos al cabo era neutral: físicamente no nos aportó beneficio ni perjuicio. Pero las pa­labras que empleamos a diario pueden provocar indistinta­mente beneficios o daños.  Un gran número de niños juegan un jueguito a la hora de comer. Describen la comida que están ingiriendo en los términos más nauseabundos posibles: la mantequilla está he­cha de insectos apachurrados, para elegir como ejemplo uno de los menos pintorescos que recuerdo. El objeto del juego consiste en fingir que uno no siente náuseas ante estas pers­pectivas nuevas sobre los alimentos, y empujar a otra persona más allá de su capacidad para fingir. Con frecuencia da resul­tado, y lo que sucede es que de pronto alguien pierde el apetito.

Como adultos, con frecuencia caemos en este mismo juego. Apagamos nuestro apetito por la vida con palabras negativas y las palabras, al ir haciendo acopio de poder con la repeti­ción, a su vez dan origen a vidas negativas.

—¿Cómo estás?

—Mmm, no me puedo quejar, o

—No vale la pena quejarse, o

—Ahí, regular.

¿De qué manera responde el cerebro ante estas actitudes deprimentes? Cuando “resulta un tormento lavar los trastes” o “Es un gran dolor de cabeza poner al corriente su talonario de che­ques” o “Le enferma el clima que estamos padeciendo”, esto me hace pensar que los proctólogos deben una gran parte de sus ingresos a las palabras que nosotros empleamos. Re­cuerde que el cerebro es un intérprete literal. Dice:

—Este tipo está pidiendo un dolor de cabeza. Muy bien, hay que darle un dolor de cabeza.

Desde luego, cada vez que decimos que algo nos provoca dolor, no surge un dolor de inmediato. El estado natural del cuerpo es la buena salud, y todos sus procesos están adaptados para la salud. No obstante, si se aporrean sus defensas lo suficiente en forma verbal, acaba por producir las mismas enfer­medades que le ordenamos. Dos cosas añaden poderla las palabras que utilizamos: nuestro nivel mental y el grado de participación emocional en lo que decimos. Si decimos “¡Dios mío, eso duele!”, con convicción, le ofre­cemos una cálida hospitalidad al dolor. Si decimos “¡Aquí no consigo que se haga nada!”, con vehemencia, la frase se con­vierte en una realidad que añade una validez efectiva al sen­timiento.

Control Mental ofrece defensas eficaces contra nuestros pro­pios hábitos nocivos. (En Alfa y Theta nuestras palabras tienen un poder incrementado en forma increíble. En los capítulos anteriores usted ya vio cómo, mediante palabras sencillas, puede programar por anticipado sus sueños y transferir de las palabras a sus tres dedos el poder para llevarlos a Alfa. Yo jamás me reí de Emile Coué, aunque en estos tiempos sofisticados un gran número de personas lo hace. Él es famoso por una frase que hoy día hace reír con la misma certeza que la culminación ingeniosa de un chascarrillo: “Cada día, en todos sentidos, estoy mejor y mejor”. ¡Estas palabras han cu­rado a miles de personas de enfermedades verdaderamente gra­ves! No constituyen un chascarrillo; yo las respeto y veo al doctor Coué con asombro y gratitud, porque he aprendido lecciones inapreciables de su libro Self-Mastery Through Auto-suggestion (Nueva York: Samuel Weiser, 1974). El doctor Coué fue químico durante casi treinta años en Troyes, Francia, lugar donde nació. Después de estudiar y experimentar con la hipnosis, elaboró una psicoterapia propia, basada en la autosugestión. En 1910 abrió una clínica gratuita en Nancy, en donde trató con éxito a miles de pacientes, algu­nos con reumatismo, severos dolores de cabeza, asma, parálisis en una extremidad, otros con tartamudeos, llagas tuberculosas, tumores fibrosos y úlceras… una sorprendente variedad de padecimientos. Jamás curaba a nadie, decía que les enseñaba a curarse a sí mismos. No cabe la menor duda de que las cura­ciones ocurrieron (están perfectamente documentadas) pero el método Coué ha desaparecido casi por completo desde la muer­te de él, en 1926. Si este método hubiera sido tan complejo que únicamente unos cuantos especialistas pudieran aprender a practicarlo, puede ser que estuviera ampliamente difundido hoy día. Es un método sencillo. Cualquier persona lo puede aprender. Su esencia está en Control Mental.

Existen dos principios fundamentales:

Únicamente podemos pensar en una cosa a la vez, y Cuando nos concentramos en un pensamiento, el pensamiento “se convierte en realidad porque nuestro cuerpo lo transforma en acción.

Por lo tanto, si usted desea activar los procesos de curación de su cuerpo, mismos que quizá estén obstaculizados por pensamientos negativos (conscientes o inconscientes), simplemente repita veinte veces consecutivas: “Cada día, en todos sentidos, estoy mejor y mejor” Haga esto dos veces al día y estará usan­do el método Coue. Como mis propias investigaciones han demostrado que el poder de las palabras se intensifica enormemente en los niveles meditativos, he hecho algunas adaptaciones de este método. A nivel Alfa y Theta nosotros decimos:
“Cada día, en todos sen­tidos, estoy mejor, mejor y mejor”. Lo decimos tan solo una vez durante la sesión de meditación. También decimos (y esto igualmente es influencia del doctor Coué): “Los pensamientos negativos y las sugestiones negativas no tienen influencia al­guna sobre mí en ningún nivel mental” “Estas dos oraciones solas han producido un número impre­sionante de resultados concretos. De particular interés es la experiencia de un soldado que de súbito fue enviado a Indo­china, antes de que pudiera terminar más que el primer día del

Hegel: “El pensar hace que el alma, que el animal también posee, se eleve a espíritu”

curso de Control Mental. Él recordaba la manera de medi­tar y recordaba estas dos oraciones. Fue asignado a la unidad de un sargento alcohólico de ca­rácter irritable, que escogió al recién llegado para hacerlo víc­tima especial de su abuso. Al cabo de unas cuantas semanas el soldado empezó a despertarse por la noche con accesos de tos, después con ataques de asma, que nunca antes había tenido. Un examen médico exhaustivo demostró que su salud era per­fecta. Entre tanto él se fatigaba cada día más; empezó a tener un desempeño deficiente en su trabajo y atrajo la atención todavía más desagradable por parte de su sargento. Otros integrantes de su unidad empezaron a recurrir a las drogas; él recurrió a Control Mental y a las oraciones mencio­nadas. Por fortuna tenía la oportunidad de meditar tres veces al día.

—En tres días estaba completamente inmune al sargento. Hacía lo que me decía que hiciera, pero nada de lo que dijera podía afectarme. Al cabo de una semana dejé de toser y el asma desapareció. Si esto me lo hubiera dicho un graduado de Control Mental, me habría sentido complacido, como me siento siempre con las narraciones de éxitos, pero no muy impresionado. Conta­mos con algunas técnicas más poderosas para la autocuración, mismas que le ayudaré a aprender en capítulos posteriores. Lo que convierte la experiencia de este hombre en un caso par­ticularmente interesante es que él no conocía ninguna de estas técnicas, sino que usó solamente las dos afirmaciones que apren­dió aquel primer día. Las palabras son sorprendentemente poderosas incluso a nive­les mentales mucho más profundos que los que usamos en Con­trol Mental. Una enfermera anestesista (y conferencista de Control Mental) de Oklahoma, la señora Jean Mabrey, aplica este conocimiento para ayudar a sus pacientes. Tan pronto que se encuentran bajo los efectos de una anestesia profunda, ella murmura en sus oídos instrucciones que pueden acelerar su recuperación, y en algunos casos salvar su vida. Durante una operación, cuando normalmente se esperaría una hemorragia abundante, el cirujano se mostró asombrado: apenas si había un hilillo de sangre. La señora Mabrey había murmurado:

—Diga a su cuerpo que no sangre.

Hizo esto antes de la primera incisión, y después aproxima­damente cada diez minutos a lo largo de la operación. En el curso de otra intervención ella murmuró:

—Cuando despierte, sentirá que todo el mundo en su vida la ama, y se amará a sí misma—. Esta paciente preocupaba en forma especial a su cirujano. Era una mujer tensa, que conti­nuamente se quejaba y para ella cualquier dolor resultaba nefasto, actitud que podía entorpecer su recuperación. Más tarde, cuando despertó de los efectos de la anestesia, había una nueva expresión en su rostro, y tres meses después el ci­rujano le dijo a la señora Mabrey que esta paciente, que otrora fuera por demás nerviosa, estaba “trasformada”. Se ha­bía convertido en una persona relajada y optimista, y se recu­peró rápidamente de su operación. El trabajo de la señora Mabrey ilustra tres cosas que nos­otros  enseñamos  en  Control   Mental: Primero: las  palabras tienen un poder especial en los niveles mentales profundos; segundo, la mente ejerce una autoridad mucho más firme sobre el cuerpo de la que se le atribuye; y tercero, como observé en el capítulo 5, siempre estamos conscientes. ¿Cuántos padres de familia entran bruscamente en la habi­tación de un niño dormido, acomodan con rapidez las cobijas y se salen, cuando una pausa para decir unas cuantas palabras positivas y amorosas ayudarían a que el niño se sintiera más seguro y más tranquilo a lo largo del día? Son tantos los graduados de Control Mental que informan acerca de mejorías en su salud, en ocasiones antes de haber terminado siquiera el curso, que en una ocasión descubrí que me encontraba a punto de tener una dificultad con la profe­sión médica de mi ciudad natal. Algunos pacientes decían a sus médicos que nosotros habíamos curado sus problemas de salud, y los médicos se quejaron ante el fiscal de distrito. Él realizó una investigación y averiguó que no estábamos practi­cando medicina, como temían los doctores. Por fortuna no es ilegal que Control Mental resulte benéfico para la salud, o de lo contrario la organización de Control Mental no existiría hoy día.

MANUAL DE PSIQUIATRÍA pensamientos (SP) LeShan, Lawrence – Como Meditar (PDF)

El cautiverio es  Nº  La liberación es:. 
No hacer caso de la   realidad de este momento. Es negar la percepción directa de que este momento   ni surge, ni persiste, ni perece.               1Ignorancia Ver la realidad de este   momento es percibir directamente que este momento ni surge, ni persiste, ni   perece
La inestabilidad mental,   producida por la ignorancia, que hace que la mente se incline. Todas las   acciones que genera este tipo de mente tienen un objetivo            2Intención

 

Ver que ningún objeto de   la mente tiene sustancia. De este modo la mente no se inclina ni se separa de   nada. Las acciones que genera este tipo
Discriminar entre objetos   separados de la mente, y verlos como algo que persiste de un momento a otro              3CONCIENCIA

 

Ver que todos los objetos   de la mente son momentáneos y cotidianos
Ver un cuerpo y una mente   únicos, distintos y que persisten, que (algunas ¿) la conciencia. De ese   modo, junto con los objetos, se discierne un sujeto.           4CUERPO Y MENTE

 

 VER que no hay mente ni cuerpo que persista   ( que hay sujeto), porque no hay objetos de la mente distintos y persistentes   que se puedan percibir.
Concebir un mundo lleno de   objetos de la mente, externo al cuerpo y la mente, del que tenemos noticias a   través de las ventanas de los sentidos            5SEIS SENTIDOS

 

Ver los sentidos como una   simple función de la mente ( y que los objetos de la mente jamás son externos   a ella, sino que son la propia mente)
Suponer que, a través de   los sentidos el sujeto establece conexión con un mundo “entero” objetivo            6CONEXIÓN Darse cuenta de que no hay   ni conexión ni desconexión entre los sentidos y un supuesto mundo externo a   la mente 
Reacciones emocionalmente   ante los objetos de la mente, y permanecer separado de ellos           7SENTIMIENTOS No dejarse llevar por las   emociones. Como no se percibe nada como algo “entero” a la mente, los   sentimientos simplemente son íntimos 
Experimentar el deseo y el   anhelo,Debido a que se perciben los objetos de la   mente como algo separado del “yo”, el sujeto         8ANHELO

 

No anhelar nada. Como nada   se percibe como algo que está fuera, no hay sensación de que falte nada
Querer controlar lo que   está fuera es el deseo imposible de que este momento se vaya o perdure           9VOLUNTAD DE CONTROL

 

Ver que todo lo que   experimentamos es pura fluidez, y que por lo tanto, no hay nada que   controlar, poseer o tener 
Concebir (creer en)  la persistencia (existencia) del ser y del   resto 10SER Ver que todo es una   corriente
Concebir (creer) que todos   los seres han empezado a existir  11NACIMIENTO  Ver que nada nace
Concebir (creer) que todos   los seres morirán  12MUERTE Y DUHKA Ver que nada muere