Por mucho que les duela a los que se empeñan en mejorar el mundo, en este mundo no hay nada que mejorar ni que cambiar, más que la propia visión. Los más complicados problemas se reducen, en última instancia a la vieja fórmula de ¡conócete a ti mismo!.
Pero mejorarse a sí mismo no es sino aprender a verse tal como uno es. Reconocerse a sí mismo no significa conocer su Yo. El Yo es al Ser lo que un vaso de agua es al océano. Nuestro Yo nos enferma, el Ser está sano. El camino de la salud es el camino que va del Yo al Ser, de la cárcel a la libertad, de la polaridad a la unidad.
Cuando un síntoma determinado me indica lo que (entre otras cosas) me falta para alcanzar la unidad, tengo que aprender a ver esta carencia y asumirla conscientemente. Con nuestras interpretaciones pretendemos conducir la mirada hacia aquello que siempre pasamos por alto. Cada uno lo ve, bastará con que no lo pierda de vista y lo mire con más y más atención. Sólo una observación constante y atenta vence las resistencias y hace crecer ese amor que es necesario para asumir lo observado. Para ver la sombra hay que iluminarla

 

 Lao Tze 

1
Del Tao se puede hablar, pero no del Tao eterno.
Pueden nombrarse los nombres, pero no el Nombre eterno.
Como origen de cielo-y-tierra, no tiene nombre, pero como “la Madre” de todas las cosas, se le puede nombrar.
Así pues, oculto desde siempre, hemos de contemplar su esencia interna.
Pero manifestándose continuamente, hemos de contemplar sus aspectos externos .
Los dos fluyen de la misma fuente,
aunque tengan nombres diferentes;
y a ambos se les llama misterios.
El Misterio de los misterios de la Puerta de toda esencia.

2

Cuando todo el mundo reconoce lo bello como bello,
esto en sí mismo es fealdad.
Cuando todo el mundo reconoce lo bueno como bueno,
esto en sí mismo es malo.
Ciertamente, lo oculto y lo manifiesto se generan el uno al otro.
Dificultad y facilidad se complementan entre sí.
Lo largo y lo corto ponen de manifiesto a su contrario.
Alto y bajo establecen la medida mutua.
La voz y el sonido entre sí se armonizan.
El atrás y el delante se suceden mutuamente.
Por ello, el Sabio maneja sus asuntos sin actuar,
y difunde sus enseñanzas sin hablar.
No niega nada a las innumerables cosas.
Las construye sin atribuirse nada.
Hace su trabajo sin acumular nada por él.
Cumple su tarea sin vanagloriarse de ella,
y, precisamente por no vanagloriarse,
nadie se la puede quitar.

3

No ensalzando a las personas de talento,
harás que la gente abandone la rivalidad y la discordia.
No valorando bienes difíciles de conseguir,
harás que la gente deje de robar y atracar.
No exhibiendo lo que todos codician,
harás que los corazones de la gente permanezcan serenos.
Por eso, la manera de gobernar del Sabio empieza por:
vaciar el corazón de deseos,
llenar los estómagos de alimento,
debilitar las ambiciones
y fortalecer los huesos.
De este modo, hará que la gente permanezca sin conocimientos ni deseos, y cuida de que los que saben no actúen.
Practica el No-Hacer, y todo será armonioso.

4

El Tao es como una taza vacía que, al usarse, nunca se puede llenar.
Insondable, parece ser el origen de todas las cosas.
Embota las aristas afiladas, deshace los enredos,
armoniza todas las luces, une al mundo en un todo.
Oculto en las profundidades, parece existir eternamente.
Ignoro de quién es hijo;
parece ser el antepasado común a todos,
el padre de las cosas.

5

Cielo-y-Tierra no tiene sentimientos;
trata todas las cosas como perros de paja.
El Sabio no tiene sentimientos;
trata a toda su gente como perros de paja.
Entre el Cielo y la Tierra parece haber un Fuelle: está vacío, pero es inagotable; cuanto más trabaja, más sale de él:
Más vale buscarlo en tu interior.

6
El Espíritu de la Fuente no muere.
Se llama lo Femenino Misterioso.
La Puerta de lo Femenino Misterioso es llamada Raíz de Cielo-y-Tierra.
Permaneciendo como hilos de araña, sólo tiene un indicio de existencia;
mas cuando bebe de ésta, resulta inagotable.

7

El Cielo es eterno, y la Tierra permanece.
¿Cuál es el secreto de su eterna duración?
¿Acaso no viven eternamente porque no viven para sí mismos?
Por eso, el Sabio prefiere permanecer detrás, mas se encuentra al frente de los demás.
Se desprende de sí mismo, mas a sí mismo se encuentra a salvo y seguro.
¿Acaso no es por ser desinteresado por lo que se realiza su Ser?

8

La forma suprema de bondad es como el agua.
El agua sabe cómo beneficiar a todas las cosas
sin combatir con ninguna.
Va a los lugares que todos desprecian.
Por ello, está cerca del Tao.
Al escoger tu morada, has de saber cómo no apartarte de la tierra.
Al cultivar tu mente, has de saber cómo bucear en las profundidades ocultas.
Al tratar con los demás, has de saber se amable y bondadoso.
Al hablar, has de saber medir tus palabras.
Al gobernar, has de saber cómo mantener el orden.
Al administrar, has de saber ser eficaz.
Cuando actúes, has de saber escoger el momento oportuno.
Si no luchas contra nadie, estarás libre de todo reproche.

9
Para mantenerse en la plenitud, ¡cuánto mejor detenerse a tiempo!
Si continúas afilando y usando la espada, no durará mucho tiempo su filo.
Si llenas tu casa de oro y jade,
no podrás protegerla continuamente.
Si acumular riquezas y honores, sólo cosecharás calamidades.
Esta es la Ley del Cielo:
¡Retírate una vez realizada tu labor!

10
Al mantener el espíritu y el aliento vital unidos,
¿puedes conservar su perfecta armonía?
cuando unificas tu energía vital para alcanzar la flexiblidad,
¿has alcanzado el estado de un recién nacido?
Cuando purificas e iluminas tu visión interior,
¿la has limpiado de toda impureza?
Cuando amas a la gente y gobiernas tu estado,
¿eres capaz de administrar con inteligencia?
Al abrir y cerrar la puerta del cielo
¿puedes emplear tu parte femenina?
Iluminado y en posesión de amplia y penetrante visión,
¿puedes permanecer a la vez en un no-hacer desapegado?
¡Engendra a tu gente!
¡Alimenta a tu gente!
¡Engendra a tu gente sin reclamarla como tuya!
¡Haz tu trabajo sin acumular nada por ello!
¡Sé un líder, pero no un carnicero!
A esto se llama la Virtud escondida.

11

Treinta radios convergen en un solo centro;
Del agujero del centro depende el uso del carro.
Hacemos una vasija de un trozo de arcilla;
es el espacio vacío de su interior el que le da su utilidad.
Construimos puertas y ventanas para una habitación;
pero son estos espacios vacíos los que la hacen habitable.
Así, mientras que lo tangible tiene ventajas,
es lo intangible de donde proviene lo útil.

12

Los cinco colores ciegan el ojo.
Las cinco notas ensordecen el oído.
Los cinco sabores empalagan el paladar.
La carrera y la caza enloquecen la mente.
Los objetos preciosos tientan al hombre a hacer el mal.
Por eso, el Sabio cuida del vientre, y no del ojo.
Prefiere lo que está dentro a lo que está afuera.

13

“Acoge la desgracia como agradable sorpresa, y estima la calamidad como a tu propio cuerpo.”
¿Por qué debemos “acoger la desgracia como agradable sorpresa”?
Porque un estado humilde es un favor: caer en él es una agradable sorpresa, ¡y también la es el remontarlo!
Por ello, debemos “acoger la desgracia como agradable sorpresa”.
¿Por qué debemos “estimar la calamidad como a nuestro propio cuerpo”?
Porque nuestro cuerpo es la fuente misma de nuestras calamidades.
Si no tuviéramos cuerpo, ¿qué desgracias nos podrían suceder?
Así pues, sólo quien está dispuesto a entregar su cuerpo para salvar al mundo merece que se le confíe el mundo.
Sólo aquel que pueda hacerlo con amor es merecedor de ser administrador del mundo.

14

¡Míralo, pero no puedes verlo!
Su nombre es Sin-Forma.
¡Escúchalo, pero no puedes oírlo!
Su nombre es Inaudible.
¡Agárralo, pero no puedes atraparlo!
Su nombre es Incorpóreo.
Estos tres atributos son insondables; por ello, se funden en uno.
Su parte superior no es luminosa: su parte inferior no es oscura.
Continuamente fluye lo Innombrable, hasta que retorna al más allá del reino de las cosas.
La llamamos la Forma sin forma, la Imagen sin imágenes.
Lo llamamos lo indefinible y lo inimaginable.
¡Dale la cara y no verás su rostro!
¡Síguelo y no verás su espalda!
Pero, provisto del Tao inmemorial, puedes manejar las realidades del presente.
Conocer los orígenes es iniciarse en el Tao.

15

Los antiguos adeptos del Tao eran sutiles y flexibles,
profundos y globales.
Sus mentes eran demasiado profundas para ser penetradas.
Siendo impenetrables, sólo podemos describirlos vagamente por su apariencia.
Vacilantes como alguien que atraviesa una corriente en invierno;
tímidos como los que temen a los vecinos que les rodean;
Prudentes y corteses como un invitado;
transitorios como el hielo a punto de fundirse;
simples como un tronco no esculpido;
profundos como una cueva;
confusos como una ciénaga.
Y sin embargo, ¿qué otras personas podrían pasar tranquila y gradualmente de lo turbio a la claridad?
¿Quién, si no, podría pasar, con lentitud pero con constancia,
de lo inerte a lo vivo?
Quien observa el Tao no desea estar lleno.
Mas, precisamente porque nunca está lleno,
puede mantenerse siempre como un germen oculto, sin precipitarse por una prematura madurez.

16

Alcanza el supremo Vacío.
Abraza la paz interior con corazón decidido.
Cuando todas las cosas se agitan a la vez,
sólo contemplo el Retorno.
Para florecer como lo hacen,
cada una de ellas retornará a su raíz.
Retornar a su raíz es encontrar paz.
Encontrar paz es realizar el propio destino.
Realizar el propio destino es ser eterno.
A conocer lo Eterno se le llama Visión.
Si no se conoce lo Eterno, se sume uno ciegamente en la desgracia.
Si se conoce lo Eterno, todo se puede comprender y abarcar.
Si se puede comprender y abarcar todo, se es capaz de hacer justicia.
Ser justo es ser como un rey; ser como un rey es ser como el cielo.
Ser como el cielo es ser uno con el Tao; ser uno con el Tao es permanecer para siempre.
Alguien así estará a salvo y entero, incluso tras la desintegración de su cuerpo.

17

El mejor gobernante es aquel de cuya existencia la gente apenas se entera.
Después viene aquel al que se le ama y alaba.
A continuación, aquel al que se teme.
Por último, aquel al que se desprecia y desafía.
Si eres desconfiado, otros desconfiarán de ti.
El Sabio pasa desapercibido y ahorra las palabras.
Cuando su tarea ha sido cumplida y las cosas han sido acabadas,
todo el mundo dice: “¡Somos nosotros los que las hemos hecho!”

18

Cuando se abandonó el Gran Tao, apareció la benevolencia y la justicia.
Cuando surgió la inteligencia y la astucia, aparecieron los grandes hipócritas.
Cuando los seis parentescos perdieron su armonía, aparecieron la piedad filial y el amor paterno.
Cuando la oscuridad y el desorden empezaron a reinar en un país,
aparecieron los funcionarios leales.

19

Renuncia a la sabiduría, abandona el ingenio, y la gente saldrá ganando con creces.
Renuncia a la benevolencia, abandona la justicia , y la gente volverá a sus sentimientos naturales.
Renuncia a la astucia, abandona la agudeza, y los ladrones y malhechores dejarán de existir.
Estos son los tres surcos del Tao, y no son suficientes en sí mismos.
Por ello, han de subordinarse a un Principio superior:
¡Ve lo Simple y abraza lo Primordial!
¡Disminuye el yo y modera los deseos!

20

Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades.
¿Qué diferencia hay entre “¡eh!” y “¡oh!”
¿Qué distinción puede hacerse entre “bueno” y “malo”?
¿He de temer lo que los demás temen?
¡Vaya tremendo sinsentido!
Todo el mundo está alegre y sonriente, como si festejaran el sacrificio de un buey, como si subieran al Pabellón de Primavera;
tan sólo yo permanezco tranquilo e impasible, como un recién nacido que todavía no ha sonreído.
Sólo yo estoy desamparado, como quien no tiene hogar al que volver.
Todo el mundo vive en la abundancia:
Sólo yo parezco no poseer nada.
¡Qué loco soy!
¡Qué mente más confusa tengo!
Todos son brillantes, ¡tan brillantes!
Sólo yo estoy oscuro, ¡tan oscuro!
Todos son agudos, ¡tan agudos!
Sólo yo estoy callado, ¡tan callado!
Suave como el océano, sin propósitos como las ráfagas del vendaval.
Todo el mundo está encauzado en lo suyo, sólo yo permanezco obstinado y marginal.
Pero en lo que soy más diferente a los demás ¡es en saber sustentarme de mi Madre!

 

21

En la naturaleza de la Gran Virtud se halla seguir al Tao y sólo al Tao.
Pero, ¿qué es el Tao?
Es Algo esquivo e impreciso.
¡Esquivo e impreciso!, pero contiene en Su interior una Forma.
¡Esquivo e impreciso!, pero contiene en Su interior una Sustancia.
¡Sombrío y oscuro!, pero contiene en Su interior una Semilla de Vitalidad.
La Semilla de Vitalidad es muy real; contiene en Su interior una Sinceridad inagotable.
A través de los tiempos, Su Nombre ha sido preservado para recordar el Origen de todas las cosas.
¿Cómo conozco la naturaleza de todas las cosas en su Origen?
Por lo que está en mi interior.

22

Inclínate, y estarás completo; cúrvate, y serás enderezado.
Mantente vacío, y serás llenado.
Envejece, y serás renovado.
Si tienes poco, ganarás.
Si tienes mucho, estarás confuso.
Por ello, el Sabio abraza la Unidad, y se convierte en Modelo de todo cuanto se halla bajo el Cielo.
No se vanagloria, y por eso brilla; no se justifica, y por eso es conocido; no proclama sus capacidades, y por ello merece confianza; no exhibe sus logros, y por eso permanece.
No rivaliza con nadie, y por ello nadie compite con él.
Ciertamente, no son palabras vanas el antiguo dicho: “Inclínate, y estarás completo.”
Más aún: si has alcanzado realmente la plenitud, todas las cosas acudirán en tropel a ti.

23

Sólo las palabras simples y tranquilas maduran por sí mismas.
Un torbellino no dura toda la mañana, ni un chaparrón el día entero.
¿Quién los origina? ¡Cielo-y-Tierra!
Ni siquiera Cielo-y-Tierra puede hacer que fenómenos tan violentos duren mucho tiempo;
¿con cuánta más razón ocurre igual con los precipitados esfuerzos humanos?
Por ello, quien cultiva el Tao es uno con el Tao;
quien practica la Virtud es uno con la Virtud;
y quien corteja la Pérdida es uno con la Pérdida.
Ser uno con el Tao es un bienvenido acceso al Tao.
Ser uno con la Virtud es un bienvenido acceso a la Virtud.
Ser uno con la Pérdida es un bienvenido acceso a la Pérdida.
La falta de confianza por tu parte conlleva la falta de confianza por parte de los demás.

24

Quien se mantiene de puntillas no puede sostenerse.
Quien se sostiene a horcajadas no puede caminar.
Quien se exhibe a sí mismo no brilla.
Quien se justifica a sí mismo no obtiene honores.
Quien ensalza sus propias capacidades no tiene mérito.
Quien alaba sus propios logros no permanece.
En el Tao, estas cosas se llaman “alimento no deseado y tumores molestos”, que son abominados por todos los seres.
Por ello, el hombre del Tao no pone en ellos su corazón.

25

Había Algo indefinido pero completo en sí mismo, nacido antes de Cielo-y-Tierra.
Silencioso e ilimitado, único e inmutable, aunque impregnándolo todo sin excepción, puede considerarse como la Madre del mundo.
No conozco su nombre; lo denomino “Tao”; y, a falta de mejor palabra, lo llamo “Lo Grande”.
Ser grande es proseguir, proseguir es ir lejos, ir lejos es retornar.
Por ello, “el Tao es grande, el Cielo es grande, la Tierra es grande, el rey es grande”.
Así, el rey es uno de los cuatro grandes del Universo.
El hombre se guía por las leyes de la Tierra.
La Tierra se guía por las leyes del Cielo, el Cielo se guía por las leyes del Tao, el Tao se guía por sus propias leyes.

26

Lo pesado es la raíz de lo ligero.
La serenidad es la dueña de la inquietud.
Por ello, el Sabio que viaja todo el día; no se deshace de su caravana ;
aunque haya maravillosos paisajes para ver, permanece tranquilo en su propia casa.
¿Por qué un señor de diez mil carros expondría su ligereza al mundo?
Comportarse con ligereza es separarse de la propia raíz;
agitarse es perder el dominio de sí.

27

El buen andar no deja huella tras sí;
el buen hablar no deja marca que pueda criticarse;
el buen cálculo no necesita el ábaco;
el buen cerrar no precisa cerrojo ni tranca, pero nadie puede abrir lo cerrado;
el buen atar no utiliza cuerdas ni nudos, pero nadie puede desatar lo atado.
Por ello, el Sabio siempre sabe cómo salvar a la gente, y por tanto, nadie es abandonado; siempre sabe cómo salvar las cosas, y por tanto, nada es desechado.
A esto se llama “seguir la guía de la Luz Interna”.
Por ello, las personas buenas son maestras de las menos buenas, y éstas están a cargo de aquéllas.
No alegrarse de la propia tarea es equivocarse de camino, por muy inteligente que se sea.
Este es un principio esencial del Tao.

28

Conoce lo masculino, manténte en lo femenino y sé el Arroyo del Mundo.
Ser el Arroyo del Mundo es caminar constantemente por el sendero de la Virtud sin desviarse del mismo, y retornar de nuevo a la infancia.
Conoce lo blanco, manténte en lo negro, y sé el Modelo del Mundo.
Ser el Modelo del Mundo es caminar constantemente por el sendero de la Virtud sin errar un solo paso, y retornar de nuevo a lo Infinito.
Conoce la gloria, manténte en la humildad, y sé la Fuente del Mundo.
Ser la Fuente del Mundo es vivir la vida fértil de la Virtud, y retornar de nuevo a la Simplicidad Primordial.
Cuando la Simplicidad Primordial se divide, se convierte en recipientes útiles, que, en manos del Sabio, se transforman en funcionarios.
Por ello, “un gran sastre da pocos cortes”.

29

¿Pretende alguien conquistar el mundo y hacer lo que quiera con él?
No veo cómo podría tener éxito.
El mundo es un recipiente sagrado que no puede ser manipulado ni dominado.
Manipularlo es estropearlo, y dominarlo es perderlo.
De hecho, existe un tiempo para que todas las cosas vayan delante,
y existe un tiempo para que vayan detrás;
un tiempo para respirar despacio y otro para hacerlo deprisa;
un tiempo para crecer en fortaleza y otro para declinar;
un tiempo para subir y otro para bajar.
Por ello, el Sabio evita los extremos, los excesos y las extravagancias.

30

Quien sabe guiar al gobernante en el sendero del Tao no intenta dominar el mundo mediante la fuerza de las armas.
Está en la naturaleza de las armas militares volverse contra quienes las manejan.
Donde acampan ejércitos, crecen zarzas y espinos.
A una gran guerra, invariablemente suceden malos años.
Lo que quieres es proteger eficazmente tu propio estado, pero no pretender tu propia expansión.
Cuando has alcanzado tu propósito, no debes exhibir tu triunfo, ni jactarte de tu capacidad, ni sentirte orgullos; más bien debes lamentar no haber sido capaz de impedir la guerra.
No debes pensar nunca en conquistar a los demás por la fuerza.
Pues expandirse excesivamente es precipitar el decaimiento, y esto es contrario al Tao, y lo que es contrario al Tao pronto dejará de existir.

31

Sofisticadas armas de guerra presagian calamidad.
Incluso cosas y seres las odian.
Por ello, la persona que observa el Tao no pone su corazón en ellas.
En la vida diaria, un noble considera la izquierda como el lugar de honor:
En la guerra, es la derecha el lugar de honor.
Siendo las armas instrumentos de infortunio, no son los instrumentos adecuados del noble;
Sólo por necesidad recurrirá a ellas, pues la paz y la calma es lo que más aprecia su corazón,
y para él cada victoria no es motivo de regocijo.
Alegrarse de la victoria es ¡alegrarse de la matanza de seres humanos!
Por esto, un hombre que se alegra de la matanza de seres humanos no puede pretender prosperar en el mundo de los seres humanos.
En ocasiones festivas, se prefiere la izquierda, en ocasiones desdichadas, se prefiere la derecha.
Esto significa que la guerra se compara a un servicio funerario.
Cuando ha sido matada mucha gente, sólo es justo que los supervivientes lloren por los muertos.
Por esto, incluso una victoria es un funeral.

32

El Tao carece eternamente de nombre.
Aunque pequeño en su Simplicidad Primordial, no es inferior a nada en el mundo.
Con que sólo un gobernante pudiera atenerse a él, todas las cosas le rendirían homenaje.
Cielo y Tierra se armonizarían y harían llover un suave rocío.
La paz y el orden reinaría entre los pueblos, sin necesidad de órdenes superiores.
Una vez dividida la Simplicidad Primordial, aparecieron los diferentes nombres.
¿Acaso no existen hoy día suficientes nombres?
¿No ha llegado ya el momento de parar?
Saber cuándo hay que hacerlo es preservarnos del peligro.
El Tao es al mundo lo que un gran río o un océano es a los ríos y a los arroyos.

33

Quien conoce a los demás es inteligente.
Quien se conoce a sí mismo tiene visión interna.
Quien conquista a los demás tiene fuerza;
quien se conquista a sí mismo es realmente poderoso.
Quien sabe cuándo ha obtenido bastante es rico,
y quien sigue asiduamente el sendero del Tao es alguien de propósito constante.
Quien permanece en el lugar en el que ha encontrado su verdadera casa vive mucho tiempo,
y quien muere, pero no perece, goza de la auténtica longevidad.

34

El Gran Tao es universal como una corriente.
¿Cómo puede ser desviado a la derecha o a la izquierda?
Todas las criaturas dependen de él, y no niega nada a nadie.
Lleva a cabo su labor, pero no se la atribuye.
Todo lo viste y alimenta, pero no se enseñorea sobre nada:
Así, puede ser llamado “lo Grande”.
Precisamente porque no desea ser grande, su grandeza se realiza plenamente.

35

Quien está en posesión del Gran Símbolo atrae todas las cosas hacia sí.
Acuden en tropel a él sin recibir ningún daño, porque en él encuentran paz, seguridad y felicidad.
La música y los manjares sólo pueden hacer que el huésped de paso haga un alto.
Pero las palabras del Tao poseen efectos duraderos, aunque sean suaves y sin sabor, aunque no atraigan la vista ni el oído.

36

Lo que ha de ser al final contraído, tiene que ser primero dilatado.
Lo que ha de ser al final debilitado, tiene que ser primero fortalecido.
Lo que ha de ser al final desechado, comienza por ser primero ensalzado.
Lo que ha de ser al final despojado, comienza primero por ser dotado.
Aquí radica la sutil sabiduría de la vida:
Lo blando y lo débil triunfa sobre lo duro y lo fuerte.
Lo mismo que el pez no debe abandonar las profundidades, el gobernante no debe mostrar sus armas.

37

El Tao nunca lleva a cabo ninguna acción, pero no deja nada por hacer.
Si un gobernante puede atenerse a él, todas las cosas se desarrollan por sí mismas.
Cuando se han desarrollado y tienden a agitarse, es timpo de mantenerlas en su lugar con la ayuda de la innombrable Simplicidad Primordial;
sólo ella puede moderar los deseos humanos.
Cuando los deseos humanos son moderados, se produce la paz, y el mundo se armoniza por su propio acuerdo.

38

La Virtud máxima no es virtuosa; por ello tiene Virtud.
La Virtud mínima nunca se libra a sí misma de ejercitarse; por ello no tiene Virtud.
La Virtud máxima no hace ostentación, ni tiene intereses personales que servir.
La compasión máxima hace ostentación, pero no tiene intereses personales que servir:
La moral máxima no sólo hace ostentación, sino que tiene además intereses personales que servir.
El ritual máximo hace ostentación pero no encuentra respuesta;
entonces intenta imponerse por la fuerza.
Cuando se pierde el Tao, se recurre a la virtud.
Cuando se pierde la Virtud, se recurre a la compasión.
Cuando se pierde la compasión, se recurre a la moral.
Cuando se pierde la moral, se recurre al ritual.
Ahora bien, el ritual es sólo la apariencia de la fe y de la lealtad;
es el principio de toda la confusión y el desorden.
La presciencia es sólo la flor del Tao, y el principio de la necedad.
Por ello, el ser realizado pone su corazón en la sustancia más que en la apariencia; en el fruto más que en la flor.
Sinceramente, prefiere lo que está dentro a lo que está fuera.

39

De las cosas antiguas no faltan las que alcanzaron la Unidad.
El cielo alcanzó la Unidad y se hizo diáfano;
la tierra alcanzó la Unidad y se volvió tranquila;
los espíritus alcanzaron la Unidad y se llenaron de poderes místicos;
los manantiales alcanzaron la Unidad y quedaron colmados;
las diez mil criaturas alcanzaron la Unidad y pudieron reproducirse;
los señores y príncipes alcanzaron la Unidad y se convirtieron en gobernantes soberanos del mundo.
Todos ellos son lo que son en virtud de la Unidad.
Si el cielo no fuera diáfano, estallaría en pedazos;
si la tierra no estuviera tranquila, se derrumbaría en fragmentos;
si los manantiales no estuvieran colmados, se secarían;
si los espíritus no estuvieran llenos de poderes místicos, dejarían de existir;
si las diez mil criaturas no pudieran reproducirse, llegarían a extinguirse;
si los señores y príncipes no fueran los gobernantes soberanos,
vacilarían y caerían.
Es verdad, la humildad es la raíz de la que brota la grandeza,
y lo elevado ha de construirse sobre los cimientos de lo humilde.
Es por esto por lo que señores y príncipes se denominan a sí mismos “El Desvalido”, “El Ignorante” y “El Indigno”.
Tal vez, ellos también se dan cuenta de que dependen de lo humilde.
En verdad, demasiado honor equivale a ningún honor.
No es de sabios brillar como jade ni resonar como los sonajeros de piedras.

40

El movimiento del Tao consiste en el Retorno.
El uso del Tao consiste en la suavidad.
Todas las cosas bajo el cielo han nacido de lo corpóreo:
Lo corpóreo ha nacido de lo Incorpóreo.

 

 

 


41

Cuando un estudioso sabio oye hablar del Tao, lo practica con diligencia.
Cuando un estudioso mediocre oye hablar del Tao, oscila entre la fe y la incredulidad.
Cuando un estudioso sin valor oye hablar del Tao, se ríe a carcajadas de él.
Pero si personas como ésta no se rieran de él, ¡el Tao no sería el Tao!
Los sabios de la antigüedad han dicho verdaderamente:
El Camino claro parece oscuro.
El Camino progresivo parece regresivo.
El Camino suave parece abrupto.
La Virtud superior parece un abismo.
La gran Blancura parece maculada.
La exuberante Virtud parece incompleta.
La Virtud establecida parece harapienta.
La Virtud sólida parece fundida.
La gran Cuadratura no tiene esquinas.
Los grandes talentos maduran tardíamente.
El gran Sonido es silencioso.
La gran Forma carece de forma.
El Tao está oculto y no tiene nombre;
pero sólo él sabe cómo ayudar y completar.

42

El Tao dio a luz al Uno, el Uno dio a luz al Dos,
el Dos dio a luz al Tres, el Tres dio a luz a las innumerables cosas.
Las innumerables cosas llevan el Yin a sus espaldas y abrazan el Yang,
y su armonía vital deriva de la mezcla adecuada de los dos Alientos vitales.
¿Qué puede ser más detestado por los hombres que ser “desvalidos”, “ignorantes” e “indignos”?
Y sin embargo, éstos son los mismos nombres que los príncipes y señores se dan a sí mismos.
En verdad, se puede ganar a través de la pérdida,
y se puede perder a través de la ganancia.
Dejadme repetir lo que alguien me ha enseñado:
“Una persona violenta acabará con un fin violento”.
Cualquiera que afirme esto puede ser mi padre y maestro.

43

La más blanda de todas las cosas supera la más rígida de todas ellas.
Sólo la Nada penetra en donde no hay espacio.
Por esto conozco las ventajas del No-Hacer.
Pocas cosas bajo el cielo son tan instructivas como las lecciones del Silencio, o tan beneficiosas como los frutos del No-Hacer.

44

¿Qué es más querido: tu nombre o tu cuerpo?
¿Qué es más apreciado: tu cuerpo o tu salud?
¿Qué es más doloroso: la ganancia o la pérdida?
Así pues, un excesivo amor por cualquier cosa te costará más al final.
Acumular demasiados bienes te acarreará cuantiosas pérdidas.
Saber cuándo se tiene suficiente supone estar inmune a la desgracia.
Saber cuándo detenerse supone preservarse de los peligros.
Sólo de esta manera podrás vivir mucho tiempo.

45

La mayor de las perfecciones parece imperfecta, pero su ejercicio es inagotable.
La mayor plenitud parece vacía, pero su función es imperecedera.
La mayor rectitud parece torcida.
La mayor habilidad parece torpeza.
La mayor elocuencia suena tartamuda.
El movimiento vence al frío, pero la calma vence al calor.
Lo pacífico y sereno es la Norma del Mundo.

46

Cuando el mundo está en posesión del Tao, los corceles son llevados para fertilizar los campos con sus excrementos.
Cuando el mundo se queda sin Tao, los caballos de guerra se alimentan en los arrabales.
No hay mayor calamidad que no saber cuándo es suficiente.
No hay mayor defecto que la codicia.
Sólo quien sabe cuándo es suficiente tendrá siempre bastante.

47

Sin salir más allá de tu puerta, puedes conocer los asuntos del mundo.
Sin espiar a través de las ventanas, puedes ver el Camino del Cielo.
Cuanto más lejos vas, menos conoces.
Así pues, el Sabio conoce sin viajar, ve sin mirar, y logra sin Actuar.

48

Aprender consiste en acumular conocimiento día a día;
la práctica del Tao consiste en reducirlo día a día.
Sigue reduciendo y reduciendo hasta alcanzar el estado de No-Hacer.
No-Hagas, y, sin embargo, nada queda sin hacer.
Para ganar el mundo, se debe renunciar a todo.
Si se tiene todavía intereses personales que servir, nunca se será capaz de ganar el mundo.

49

El Sabio no tiene intereses propios, pero hace suyos los intereses de la gente.
Es bondadoso con los que son bondadosos; también es bondadoso con quienes no lo son:
Pues la Virtud es bondadosa; también confía en los que no merecen confianza:
Pues la Virtud es confiada.
En medio del mundo, el Sabio es tímido y modesto.
En beneficio del mundo, mantiene su corazón en su estado impreciso.
Todo el mundo esfuerza sus ojos y oídos:
el Sabio sólo sonríe como un niño divertido.

50

Cuando se está fuera de la Vida, se está en la Muerte.
Trece son los compañeros de la Vida; trece son los compañeros de la Muerte;
y cuando una persona viva penetra en el Reino de la Muerte, trece son también sus compañeros.
¿Por qué ocurre esto? Porque se apegan demasiado a los recursos de la Vida.
Se dice que quien sabe cómo vivir no encuentra tigres ni búfalos salvajes en su camino, y sale del campo de batalla sin ser herido por las armas de guerra.
Pues no halla en él lugar en el que clavar sus cuernos el búfalo, ni nada donde hincar sus garras el tigre, ni parte donde hacer blanco un arma de guerra.
¿Cómo puede ser esto? Porque en él no hay sitio para la Muerte.

51

El Tao les da la vida, la Virtud las sustenta,
la Materia les da forma, el Entorno las perfecciona.
Por ello, todas las cosas sin excepción veneran el Tao y rinden homenaje a la Virtud.
Nadie les ha ordenado venerar el Tao y rendir homenaje a la Virtud,
pero siempre lo hacen de manera espontánea.
Es el Tao el que les da la vida:
Es la Virtud la que las sustenta, las hace crecer,
las conserva, las protege, las alienta, las alimenta y las cubre bajo sus alas.
Dar la vida sin atribuirse nada, hacer la propia labor sin acumular nada por ello,
ser un líder, no un carnicero, a esto se llama la Virtud escondida.

52

Todo cuanto se encuentra bajo el Cielo tiene un Origen común.
Este Origen es la Madre del mundo.
Tras conocer a la Madre, podemos empezar a conocer a sus hijos.
Tras conocer a los hijos, debemos retornar y preservar a la Madre.
Quien lo hace no correrá peligro, aunque su cuerpo sea aniquilado.
¡Bloquea todos los pasajes!
¡Cierra todas las puertas!
Y al final de tus días no estarás rendido.
¡Abre los pasajes!
¡Multiplica tus actividades!
Y al final de tus días permanecerás indefenso.
Ver lo pequeño es tener visión interna.
Preservar la debilidad es ser fuerte.
Utiliza las luces, pero vuelve a tu visión interna.
No atraigas desgracias sobre ti.
Esta es la manera de cultivar lo Inmutable.

53

Si poseyera tan sólo el más pequeño grano de sabiduría,
andaría por el Gran Camino, y mi único miedo sería desviarme de él.
El Gran Camino es muy llano y recto, aunque la gente prefiere senderos tortuosos.
La corte es muy limpia y está bien provista,
aunque los campos están yermos y llenos de malas hierbas;
¡y los graneros están completamente vacíos!
Llevan ropas lujosas, portan afiladas espadas, se hartan de comida y bebida,
¡poseen más riquezas de las que pueden disfrutar!
¡son los heraldos del latrocinio!
En cuanto al Tao, ¿qué pueden saber de él?

54

Lo que está bien plantado no puede desenraizarse.
Lo que está bien ceñido no puede soltarse.
Tus descendientes harán ofrendas a los antepasados de generación en generación.
Cultiva la Virtud en tu propia persona y se convertirá en una verdadera parte de ti.
Si la cultivas en la familia, permanecerá.
Si la cultivas en la comunidad, vivirá y crecerá.
Si la cultivas en el estado, florecerá abundantemente.
Si la cultivas en el mundo, se volverá universal.
Por ello, una persona debe ser juzgada como una persona;
una familia como familia; una comunidad como comunidad; un estado como estado.
¿Cómo puedo conocer el mundo?
Por lo que se halla en mi interior.

55

Quien está anclado en la Virtud es como un recién nacido.
Las avispas y las serpientes venenosas no le pican,
ni le atacan los animales feroces,
ni las aves rapaces se abalanzan sobre él.
Sus huesos son tiernos, blandos sus tendones,
pero se agarra firmemente.
No ha conocido la unión del macho y la hembra, mas crece en toda su plenitud,
y conserva su vitalidad con perfecta integridad.
Grita y llora todo el día sin enronquecer, porque encarna la perfecta armonía.
Conocer la armonía es conocer lo Inmutable.
Conocer lo Inmutable es tener visión interna.
Precipitar el crecimiento de la vida es nefasto.
Controlar la respiración a voluntad es violentarla.
Crecer de más es envejecer.
Todo esto es contrario al Tao, y lo que es contrario al Tao pronto deja de existir.

56

El que sabe no habla.
El que habla no sabe.
¡Bloquea todos los pasajes!
¡Cierra todas las puertas!
¡Mella los filos!
¡Deshaz los nudos!
¡Armoniza todas las luces!
¡Une al mundo en un todo!
A esto se llama la Totalidad Misteriosa,
a la que no puedes cortejar ni rechazar, beneficiar ni dañar, enaltecer o humillar.
Por ello, es lo más Elevado del mundo.

57

Se gobierna un reino mediante leyes ordinarias;
se hace una guerra con movimientos extraordinarios;
pero se gana el mundo dejándolo estar.
¿Cómo sé que esto es así? ¡Por lo que se halla en mi interior!
Cuantos más tabúes y prohibiciones haya en el mundo,
más pobre se hace la gente.
Cuantas más afiladas sean las armas que la gente posee,
mayor confusión reina en el país.
Cuanto más lista y astutas sean las gentes,
con mayor frecuencia suceden cosas extrañas.
Cuanto más completas se promulguen leyes y decretos, más malhechores y ladrones aparecen.
Por ello, el Sabio dice:
Yo no actúo, y la gente se transforma sola.
Amo la quietud, y la gente se encauza de manera natural.
No emprendo ningún negocio, y la gente prospera.
No tengo deseos, y la gente retorna a la Simplicidad.

58

Cuando el gobernante es discreto, el pueblo es simple y feliz.
Cuando el gobernante es perspicaz, el pueblo es astuto e infeliz.
La desdicha es lo que la dicha presiona, la dicha es lo que la desdicha esconde.
¿Quién puede conocer el final definitivo de este proceso?
¿Acaso no existe una norma de justicia?
Pero lo que es normal pronto se convierte en anormal,
y lo que es propicio pronto se vuelve de mal augurio;
durante mucho tiempo ha estado la gente en un dilema.
Por ello, el Sabio cuadra las cosas sin cortar,
esculpe sin desfigurar, endereza sin forzar, y esclarece sin deslumbrar.

59

Para gobernar al pueblo y servir al Cielo, no hay nada como la sobriedad.
Ser sobrio es retornar antes de andar errante.
Retornar antes de andar errante es poseer una doble reserva de Virtud.
Poseer una doble reserva de Virtud es superar todas las cosas.
Superar todas las cosas es alcanzar una altura invisible.
Sólo quien ha alcanzado una altura invisible puede tener un reino.
Sólo quien ha conseguido a la Madre del reino puede perdurar mucho tiempo.
Esta es la manera de estar profundamente enraizado y firmemente enraizado y firmemente establecido en el Tao,
el secreto de la larga vida y de la visión duradera.

60

Gobernar un gran reino es como cocinar un pescado pequeño.
Cuando se gobierna el mundo conforme al Tao,
los demonios carecen de poderes espirituales.
No sólo los demonios carecen de poderes espirituales,
sino que los espíritus mismos no pueden dañar a la gente.
No sólo los espíritus no pueden dañas a la gente,
sino que el Sabio mismo no daña a su pueblo.
Si tan sólo el gobernante y sus súbditos se reprimieran de dañarse mutuamente,
se acumularían en el reino todos los beneficios de la vida.

 

 

 

 

 

 


61

Un gran reino es como un valle en el que todos los ríos confluyen.
Es el Depósito de todo lo que existe bajo el cielo, lo Femenino del mundo.
Lo Femenino siempre conquista a lo Masculino mediante la quietud,
rebajándose a sí mismo a través de ésta.
Por ello, si un gran país puede rebajarse a sí mismo ante un país pequeño,
lo ganará; si un pequeño país se rebaja ante un país grande, lo ganará.
El primero gana inclinándose; el segundo permaneciendo humilde.
Lo que quiere un gran país es simplemente abarcar más gente;
y lo que quiere un pequeño país es llegar a servir a su protector.
De esta manera, cada uno de ellos consigue lo que quiere,
aunque corresponde al gran país mantenerse humilde.

62

El Tao es el Depósito oculto de todas las cosas.
Es un tesoro para la persona honrada, es una salvaguardia del error.
Una buena palabra encontrará su propio mercado.
Una buena obra puede servir como regalo para otro.
Que un hombre haya errado el buen camino no es razón para ser apartado.
Por ello, en la Entronización de un Emperador,
o en el nombramiento de tres ministros,
deja a los demás ofrecer sus discos de jade, precediendo a sus cuadrillas de caballos.
Es mejor para ti ofrecer el Tao ¡sin mover los pies!
¿Por qué los antiguos apreciaban el Tao?
¿No es porque, en virtud del mismo, el que busca encuentra, y la culpa es olvidada?
Por esto es un tesoro inigualable para el mundo.

63

Practica el No-Hacer.
Esfuérzate por el no-esfuerzo.
Saborea lo que no tiene sabor.
Ensalza lo humilde.
Multiplica lo poco.
Recompensa la injuria con bondad.
Corta el problema en su brote.
Siembra lo grande en lo pequeño.
Las cosas difíciles del mundo sólo pueden abordarse cuando son fáciles.
Las cosas grandes del mundo sólo pueden realizarse prestando atención a sus comienzos pequeños.
Así pues, el Sabio nunca tiene que luchar a brazo partido con grandes cosas,
aunque ¡sólo él es capaz de realizarlas!
Quien promete a la ligera no es fiable.
Quien piensa que todo es fácil acabará encontrando todo difícil.
Por ello, el Sabio, al considerar difícil cada cosa,
no encuentra dificultades al final.

64

Lo que está en reposo es fácil de retener.
Lo que no manifiesta augurios es fácil de predecir.
Lo que es frágil se rompe fácilmente.
Lo que es pequeño es fácil de dispersar.
Resuelve los problemas antes de que aparezcan.
Cultiva la paz y el orden antes de que se instalen la confusión y el desorden.
Un árbol del grosor del abrazo de un hombre nace de un minúsculo brote.
Una torre de seis pisos comienza con un montículo de tierra.
Un viaje de mil leguas comienza en donde están tus pies.
Quien actúa en cualquier asunto lo echa a perder.
Quien agarra cualquier cosa la pierde.
El Sabio no actúa en ningún asunto, y, por tanto, nada echa a perder.
No agarra nada, y, por tanto, nada pierde.
Al manejar sus asuntos, la gente suele estropearlos justo al borde de su culminación.
Prestando total atención al principio y con paciencia al final, nada se echa a perder.
Por ello, el Sabio desea carecer de deseos,
no codicia los bienes de difícil alcance,
aprende a desaprender lo que ha aprendido,
e induce a las masas a retornar por donde ya han pasado.
Sólo ayuda a todas las criaturas a encontrar su verdadera naturaleza,
pero no osa conducirlas por la punta de la nariz.

65

En tiempos antiguos, los que estaban versados en la práctica del Tao no intentaban instruir a la gente, sino mantenerla en el estado de simplicidad.
Entonces, ¿por qué es el pueblo tan difícil de gobernar?
¡Porque es demasiado inteligente!
Por ello, el que gobierna a su estado mediante la inteligencia es un malhechor;
pero quien lo gobierna sin recurrir a la inteligencia es su benefactor.
Conocer estos principios es poseer una norma y una medida.
Mantener constantemente en tu mente la norma y la medida es lo que llamamos la Virtud Mística.
¡Vasta y profunda es la Virtud Mística!
Lleva todas las cosas a retornar,
¡hasta que vuelven a la Gran Armonía!

66

¿Cómo se convierte el mar en el rey de todos los ríos?
¡Porque está más abajo que ellos!
Por ello es el rey de todos los ríos.
En consecuencia, el Sabio gobierna a la gente rebajándose en su discurso;
y la dirige poniéndose detrás.
Así pues, cuando el Sabio está sobre la gente, ésta no siente su peso;
y cuando está al frente, nadie se siente herido.
Por lo tanto, todo el mundo está contento de facilitar su progreso sin cansarse de él.
Como no lucha contra nadie, nadie puede luchar jamás contra él.

67

Todo el mundo dice que mi Tao es grande,
aunque parece lo más extraño del mundo.
¡Pero es simplemente porque mi Tao es grande, por lo que no se parece a nada en la tierra!
Si fuera comparable a cualquier cosa sobre la tierra,
¡qué pequeño habría sido desde el principio!
Tengo Tres Tesoros que guardo con cuidado y vigilo estrechamente.
El primero es la Compasión.
El segundo es la Sobriedad.
El tercero es No osar ser el primero en el mundo.
Porque soy compasivo, puedo ser valiente.
Porque soy sobrio, puedo ser generoso.
Porque no oso ser el primero, puedo ser el capitán de todos los barcos.
Si una persona quiere ser valiente sin ser primero compasiva,
generosa sin ser antes sobria,
líder sin estar dispuesta primero a seguir a otros,
¡sólo está cortejando a la muerte!
La compasión por sí misma puede ayudarte a ganar una guerra.
La compasión por sí misma puede ayudarte a defender tu estado.
Porque el Cielo acudirá al rescate de los compasivos y los protegerá con su compasión.

68

Un buen soldado nunca es agresivo; un buen guerrero nunca es irascible.
La mejor manera de conquistar a un enemigo es ganarle sin enfrentarse a él.
La mejor manera de emplear a alguien es servir bajo sus órdenes.
¡A esto se llama la virtud de la no-lucha!
¡A esto se llama emplear las capacidades de los hombres!
¡A esto se llama estar casado con el Cielo desde siempre!

69

Los estrategas tienen un dicho: no me atrevo a ser el anfitrión, sino el invitado;
no me atrevo a avanzar ni un centímetro, sino que prefiero retirarme un paso.
A esto se llama avanzar sin moverse,
arremangarse las mangas sin desnudarse los brazos,
capturar al enemigo sin enfrentarse a él,
sostener un arma que es invisible.
No hay peor desgracia que subestimar la fuerza de tu enemigo.
Ya que subestimar la fuerza de tu enemigo es perder tu tesoro.
Por ello, cuando se enfrentan tropas en el campo de batalla, la victoria pertenece a la parte más afligida.

70

Mis palabras son muy fáciles de entender, pero muy difíciles de practicar:
Aunque el mundo no pueda entenderlas ni practicarlas, mis palabras tienen un Antecesor;
mis obras tienen un Dueño.
La gente no lo sabe.
Por ello, no me conocen.
Cuantas menos son las personas que me conocen, más nobles hace a las que me siguen.
Por ello, el Sabio lleva burdas ropas, mientras que guarda un jade en su pecho.

71

Darse cuenta de que nuestro conocimiento es ignorancia, es una noble comprensión interna.
Considerar nuestra ignorancia como conocimiento es enfermedad mental.
Sólo cuando nos cansamos de nuestra enfermedad, dejamos de estar enfermos.
El sabio no está enfermo, por estar cansado de la enfermedad.
Este es el secreto de la salud.

72

Cuando la gente ya no teme tu poder es señal de que está llegando un gran poder.
No interfieras a la ligera en sus hogares, ni les impongas pesadas cargas.
Sólo si dejas de abatirlos, dejarán de estar abatidos por tu causa.
Por ello, el Sabio se conoce a sí mismo, pero no se vanagloria;
se ama a sí mismo, pero no se alaba.
Prefiere lo que está dentro a lo que está fuera.

73

Quien es valiente de manera temeraria, perecerá;
quien es valiente sin temeridad, sobrevivirá.
De estas dos clases de valor, una es benéfica y la otra dañina.
Algunas cosas son detestadas por el Cielo.
Mas ¿quién conoce la razón?
Incluso el sabio se desconcierta ante tal cuestión.
El Camino del Cielo es conquistar sin luchar, dar respuestas sin hablar,
atraer a la gente sin llamar, actuar conforme a los planes sin premura.
Vasta es la red del cielo, entrelazada con amplias mallas y, sin embargo, nada se escapa entre ellas.

74

Cuando la gente ya no teme a la muerte,
¿por qué se asustaría de su espectro?
Si pudieras hacer que las personas siempre temieran a la muerte,
mas persistieran en violar la ley, podrías con razón detenerlas y ejecutarlas,
¿quién se atrevería entonces a violar la ley?
¿No está siempre ahí el Gran Ejecutor para matar?
Matar, para el Gran Ejecutor, es como cortar madera para el maestro carpintero, y desde luego serás afortunado ¡si no te hieres en tu propia mano!

75

¿Por qué se muere el pueblo de hambre?
Porque los de arriba les gravan con exceso.
Por ello se está muriendo.
¿Por qué es el pueblo difícil de gobernar?
Porque los de arriba intervienen demasiado y sirvan a sus intereses personales.
Por ello es tan difícil de gobernar.
¿Por qué el pueblo se toma la muerte al a ligera?
Porque los de arriba llevan una vida lujosa.
Por ello se toma la muerte a la ligera.
¡El pueblo no tiene sencillamente de qué vivir!
¡Saben cosas mejores que hacer que valorar una vida así!

76

Cuando una persona está viva, es blanda y flexible.
Cuando está muerta, se vuelve dura y rígida.
Cuando una planta está viva, es blanda y tierna.
Cuando está muerta, se vuelve marchita y seca.
Por ello, lo duro y lo rígido son compañeros de lo muerto: lo blando y lo
flexible son compañeros de lo vivo.
Así pues, un ejército poderoso tiende a caer por su propio peso,
al igual que la madera seca está lista para el hacha.
Lo grande y poderoso será colocado abajo; lo humilde y débil será honrado.

77

Tal vez, la Ley del Cielo pueda compararse al estiramiento de un arco.
La parte de arriba se hunde y la de abajo se eleva.
Si la cuerda del arco es demasiado larga, se corta;
si es demasiado corta, se añade.
La Ley del Cielo disminuye lo excesivo y completa lo insuficiente.
La ley del hombre es diferente: toma de lo insuficiente para aportarlo a lo excesivo.
¿Quién excepto el hombre del Tao puede poner sus riquezas sobrantes al servicio del mundo?
Por ello, el Sabio efectúa su trabajo sin acumular nada,
y realiza su labor sin aferrarse a ella.
No quiere que sus méritos sean vistos. 

78

Nada en el mundo es más blando y débil que el agua;
mas ¡no hay nada como el agua para erosionar lo duro y lo fuerte!, pues nada puede reemplazarla.
Que lo débil venza a lo fuerte y lo blando venza a lo duro,
es algo que todos conocen pero que nadie practica.
Por ello, el Sabio dice:
Recibir la suciedad de un país es ser el señor de sus templos.
Cargar con las desgracias de un país es ser el príncipe del mundo.
Ciertamente, ¡la Verdad parece su opuesto!

79

Cuando se cura una gran herida, siempre queda una llaga.
¿Acaso puede ser esto deseable?
Por ello, el Sabio, aun teniendo la peor parte de un acuerdo,cumple con su parte convenida, y no se querella contra los demás.
La persona virtuosa cumple con su deber;
la persona sin virtud sólo sabe imponer cargas a los demás.
La Vía del cielo carece de afectos personales, pero siempre se halla en armonía con las personas bondadosas.

80

¡Ay del pequeño país con poca población!
Aunque posea aparatos mecánicos eficaces, la gente no los utiliza.
Deja que se preocupe de la muerte y se abstenga de emigrar a lugares lejanos.
Tal vez haya todavía carros y barcos, armas y armaduras, pero ninguna ocasión de utilizarlas ni exhibirlas.
Deja al pueblo volver a comunicarse anudando cuerdas.
Procura que esté contento con su comida, complacido con su ropa,
satisfecho con sus casas y siga acostumbrado a sus maneras sencillas de vida.
Aunque pueda haber otro país en la vecindad, tan cercano que ambos están a la vista el uno del otro, y pueden oírse recíprocamente el canto de sus gallos y el ladrido de sus perros, no existen relaciones, y a lo largo de sus vidas los dos pueblos no tienen nada que ver entre sí.

81

Las palabras sinceras no son agradables,
las palabras agradables no son sinceras.
Las buenas personas no son discutidoras, las discutidoras no son buenas.
Las personas sabias no son eruditas, las eruditas no son sabias.
El Sabio no toma nada para acaparar, cuanto más vive para los demás, más plena es su vida.
Cuanto más da, más nada en la abundancia.
La Ley del Cielo es beneficiar, no perjudicar.
La Ley del Sabio es cumplir su deber, no luchar contra nadie.

Es una tradición oriunda de la China, los ancestros y toda la concepción energética es fundamental en esa tradición. Existe algo eterno y permanente que es el tao, muy parecido al espíritu, al alma, el ‘atman’ o al Dios de los hindúes y cristianos. El budismo empezó la India y no existe ese concepto eternalista; era una religión extranjera y por mucho tiempo no pudo penetrar, hasta que se volvió chino y comenzó a adquirir conceptos que eran taoístas, pero dándole el enfoque budista.

El principio esencial del taoísmo es el “No-Hacer” (wu-wei).

El taoísmo anhela la armonía entre los hombres y entre éstos y el Todo: “Innumerable es la variedad de los seres, más todos retoman a su origen.”

Hay artes que una vez que se ha asegurado la supervivencia, el ser humano las usa desarrollarse, nos ayudan al desarrollo interno, como otras muchas cosas. Se usa la metáfora de la guerra porque uno tiene que hacer una guerra contra las malas costumbres y lograr la iluminación, entender la verdad, ser el hombre y la mujer del tao.

La meta es ajustarse a los modos de la naturaleza y la fusión con el Todo (Tao). Los taoístas pensaban que las reglas estrictas de disciplina, personales o gubernamentales, resultaban artificiales y tendían a deformar la naturaleza humana y a alejarlos del Tao. Por lo tanto, un rasgo del taoísmo es que tiene a ser antiautoriatario y antiestatal.

Para los taoístas el progreso científico y la cultura material son dañinos, por ejemplo, para quien recoge agua con sus manos, un cuenco fabricado por el hombre es algo antinatural. Los taoístas creían que el hombre debía volver a su estado primitivo y consagrarse a las fuerzas de la naturaleza. Así pues, el verdadero taoísta se convierte en ermitaño.

Los taoístas de la época Han (202 a. de N. E. a 9 d. de N.E.) también prescribían varias prácticas para reforzar la esencia de la vida, como ejercicios gimnásticos semejantes al yoga, elíxires mágicos preparados por alquimistas, y reglas alimenticias, como el evitar comer cereales.

“Cuando te invada una enorme alegría no prometas nada a nadie. cuando te domine un gran enojo, no escribas ninguna carta”

“El cielo y la tierra están en nosotros”

A fines del periodo Han, el taoísmo se propagó fuera de los círculos cortesanos y se convirtió en un culto popular revolucionario que recibió el nombre de taoísmo de turbante amarillo y prometía la inmortalidad de los hombres comunes. Los revolucionarios, guiados por los hermanos Chang, trataron de derrocar la dinastía Han y establecer un estado taoísta.

Un relato chino que expresa la profundidad del concepto Tao cuenta que un viejo maestro taoísta, después de muchos años de experiencia y trabajo interior, recibió la iluminación sobre la verdadera naturaleza del Tao. A punto de morir, varios discípulos que rodeaban su lecho lo interrogaron: “Maestro, te tenemos por el hombre más sabio y nos consta que has penetrado en el conocimiento del Tao. ¿Podrías decirnos en este momento qué es el Tao verdadero?”. El anciano abrió lentamente los ojos y, con una sonrisa en los labios, contestó: “El Tao verdadero es el Tao verdadero”. Al instante murió.

 

*Un hombre enseña más 

por el ejemplo que predicando

a los demás cómo deberían ser.

 

Sabe que las constantes intervenciones

bloquean el proceso de las cosas.

No busca ni mucho dinero, ni mucha alabanza.

Sin embargo, halla bastante de ambas.

No arrebata éxitos porque no necesita de la fama.

Permite que los sentidos descansen y se aquieten.

Cuando se tiene tiempo para reflexionar,

se puede ver con mayor claridad

lo esencial de sí mismo y de los demás.

 

*Cuando no entiendas qué dice una persona,

no persigas cada una de sus palabras.

Rinde tus esfuerzos. Silénciate interiormente

y escucha con tu ser más profundo.

 

*Cuando te asombre algo que veas o escuches,

no luches por entender. Retírate un momento

en tí mismo y cálmate. Cuando una persona está en calma,

lo complejo se hace simple.

Mientras más te liberes de tu empeño y

mientras más abierto y receptivo estés,

con más facilidad sabrás qué está ocurriendo.

 

* Cuando me desprendo de lo que tengo,

recibo lo que necesito

(si entrego el poder, tengo todo el poder).

 

*Cuando renuncio a impresionar a un grupo,

me hago verdaderamente impresionante.

Mientras menos parezco, más soy.

 

*La muestra de fuerza sugiere inseguridad.

Las intervenciones suaves, si son claras,

vencen las más rígidas resistencias.

 

*Si tienes seguridad interior,

obtendrás lo que quieres. Además, serás

más pausado y durarás mas.

 

*Vive sin temer a la muerte.

Esta libertad te protegerá de todo peligro.

 

*Todo lo que crece, es flexible.

Toda fuerza duradera es flexible.

Todo crecimiento avanza hacia afuera

de un núcleo potente. Tú eres el núcleo.

La vitalidad de la lucidez es un flujo contínuo.

No halla resistencias y continúa sin descanso.

 

*Aprende a confiar en lo que está ocurriendo.

Si hay silencio, déjalo aumentar, algo surgirá.

Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.

 

*La lucidez estimula a la gente,

pero el brillo excesivo la inhibe.

 

*Todos los conflictos se resuelven

por sí mismos tarde o temprano.

 

*Ten respeto por toda persona

y todo tema que se dirija a ti.

 

*Un encuentro es una danza

y no una amenaza a tu existencia.

Toda situación, por amplia o complicada que sea,

empieza de manera simple y pequeña.

No evites ni busques encuentros.

Aprende a reconocer los comienzos.

Cualquier cosa es fácil de resolver cuando nace.

Un árbol erguido y rígido comienza como un flexible pimpollo.

 

*La vida es una oportunidad.

Nunca busques una batalla.

Tu fuerza consiste en tu inteligencia.

Nadie te puede decir qué hacer.

En ésto consiste tu libertad.

En ésto consiste tu responsabilidad.

El taoísmo se desarrolló a partir del siglo -IV, durante la época de los Reinos Combatientes, que fueron unos tiempos de crisis y de incertidumbres, donde los sabios buscaban soluciones individuales con un reducido número de discípulos, lo que ocasionó la aparición de numerosas escuelas.

Sin embargo el taoísmo que nos ha llegado está unido a dos nombres que son considerados como los fundadores de este movimiento, los irónicos maestros Lao Zi y Zhuang Zi y a tres textos: el Tao Te Ching, el Zhuangzi y el Liehzi.

Los taoístas vivían alejados de los asuntos políticos, despreciando las costumbres, el afán de lucro y el poder, defendiendo la libertad individual y buscando los caminos de la felicidad interior. Esta forma de pensar es comparable a la de sus colegas griegos de la época, cínicos o epicúreos.

El término Tao es semejante al hinduista Dharma o al griego Logos, tiene un sentido de camino pero también de lo indeterminado e inaprensible. Tiene mucho que ver también con lo vacío, lo que puede contener. El Tao es un abismo insondable.

Desarrollo

En los siglos V y VI, cuando los principios del yin y el yang y de los cinco elementos llegaron a Japón a través de la península de Corea junto al budismo y al confucianismo, estas creencias, así como aquellas disciplinas a las que estaban vinculadas (astronomía, preparación de calendarios, la adivinación y algunos estudios sobre la naturaleza) se vieron entremezcladas en una suerte de teoría mística de predicción del futuro. Estas formas de juzgar los signos benignos o dañinos presentes en la naturaleza fueron aceptadas por la sociedad japonesa como una buena técnica para predecir y atraer la buena o mala suerte. Estas técnicas eran principalmente conocidas sólo por los monjes budistas llegados del continente, que sabían leer y escribir en chino. Con el tiempo, los miembros de la Corte Imperial de Kioto que creían en la utilidad del onmyodo para hacer predicciones que ayudaran a tomar decisiones, decidieron que era necesario que los onmyoji empezaran a ser también laicos, no sólo sacerdotes, así que propiciaron su auge hacia mediados del siglo VII.

Con la implementación del sistema de leyes Ritsuryo en los siglos VII y VIII, las técnica del yin y el yang pasaron a estar bajo la jurisdicción de la oficina de Onmyo (??? ‘Onmyo-ryo’?) del Departamento de Nakatsukasa (??? ‘Nakatsukasa-sho’?) de la burocracia imperial. La oficina de Onmyo era responsable de la supervisión de las predicciones del Onmyodo, las observaciones astrológicas, y la creación de calendarios. Además, al clero budista se le prohibió practicar la astrología y la predicción de futuro; de esta forma, todos los onmyoji pasaron a estar bajo control del gobierno.

Desde la era Heian en adelante, cuando es sistema Ritsuryo se relajó y la familia Fujiwara llegó al poder, la corte imperial empezó a interesarse por los rituales para complacer las almas de los difuntos (???? ‘Goryo Shinko’?) para evitar la aparición de los fantasmas yurei (?? ‘onryo’?). Puesto que los onmyoji mostraban medios para evitar desastres con sus habilidades másgicas y adivinatorias, la superstición permitió que los onmyoji tuvieran gran influencia sobr la nobleza cortesana y el propio emperador. Como consecuencia, el pueblo llano pasó a ser consciente más ampliamente de la existencia y poderes de los onmyoji, lo cual les hizo más populares y poderosos aún.

El onmyodo se mezcló con otras creencias y muchas prácticas ocultistas, y pasó desde la base china de que provenía, a un sistema sincrético sólo era posible ya encontrar en Japón. Tomó elementos del Taoísmo (??), llegado a las islas de la misma forma que el onmyodo, incluyendo elementos mágicos como el katatagae, monoimi, henbai, y las ceremonias a los dioses taoísticos como el Taizan Fukunsai. Algunos elementos del feng shui y las artes médicas del jukondo se incorporaron también, y mientras que el onmyodo y el sintoísmo se influenciaban mutuamente, el onmyodo se hizo más popular. Desde finales del siglo VIII en adelante, se vio influenciada por el budismo esotérico y la astrología de origen hindú (Sukuyodo) que llegó a la vez.

Durante la era Heian, la nobleza organizó todas sus acciones de acuerdo a las palabras de los onmyoji. La práctica de las direcciones afortunadas o desafortunadas es un buen ejemplo. En función de la estación, hora del día, y otras circunstancias, una dirección en particular podía traer mala suerte a una persona. Si la casa de alguien estaba en una de esas direcciones, se le aconsejaba no ir directamente, sino hacer un “cambio de dirección (katatagae), yendo hacia otro sitio antes, y alojándose allí. No se debería ir en esa dirección por ningún motivo, incluso si eso incluía estar ausente de la corte, o dejar pasar las invitaciones de gente influyente.

En el siglo X, Kamo no Tadayuki y su hijo Kamo no Yasunori hicieron grandes avances en onmyodo, astronomía, y en técnicas para preparar calendarios, y de entre sus estudiantes surgió Abe no Seimei, al que se le supone en extremo dotado para las artes adivinatorias, lo cual le trajo gran confianza de parte de la corte. Tadayuki y Yasunori pasaron sus conocimientos de astronomía a Seimei, mientras que sus avances en creación de calendarios, fueron para el hijo de Yasunori. Desde la era Heian hasta la Edad Media, la astronomía y la preparación de calendarios estuvo por completo ligada al onmyodo, y las familias Abe y Kamo se convirtieron en las figuras dominantes.

Onmyoji

Los Onmyoji (??? ‘Maestro de Yin y yang‘?) (también on’yoji) eran uno de los niveles en que se clasificaban los sirvientes civiles de la oficina de Onmyo en el antiguo sistema Ritsuryo. Las personas con este título eran profesionales en onmyodo.

Los Onmyoji eran especialistas en magia y adivinación. Sus responsabilidades en la corte abarcaban desde preparar calendarios hasta tareas místicas como la adivinación y la protección de la capital de los fantasmas malvados. Podía buscar significados benignos o dañinos en los sucesos naturales. Se dice también que los onmyoji podían invocar y controlar a los shikigami.

Algunos de los onmyoji más famososo fueron Kamo no Yasunori y Abe no Seimei (921–1005). Tras la muerte del segundo, el emperador mando erigir un santuario donde estuvo su casa en Kioto.

Los Onmyoji estuvieron protegidos por el gobierno en la era Heian, pero con la decadencia de la corte, su mecenazgo desapareció. En el Japón moderno, los onmyoji son un tipo de sacerdotes sintoístas, y a pesar de que muchos dicen tener habilidades espirituales como médiums, continúan siendo figuras relacionadas con lo oculto.

Dào Dé Jing

El Dào Dé Jing Wade-Giles: Tao Te Ching, también llamado Tao Te King) es el libro más importante del pensamiento Taoísta y de la filosofía taoísta. El libro, según dice la leyenda, fue escrito alrededor del año 600 a. C. y su autor es Laozi (WG Lao Tzu, también trasliterado como Lao Tse, “Viejo Maestro”), de quien se dice fuera un archivista de la Corte Imperial durante la dinastía Zhou. La autenticidad de estos detalles, sin embargo, es aún objeto de discusión.

El nombre Dào Dé Jing puede traducirse como “El libro del Camino y de su Virtud” (véase más abajo sobre las dificultades de traducción). El Tao Te Ching describe una fuerza, llamada el Dào (Tao), que es el orden del mundo. Es una fuerza de contradicción, y representa todas las cosas del universo.

Es un libro muy corto; tiene sólo 81 capítulos de una página cada uno. Fundamentalmente está dirigido en dos sentidos. Uno es la transmisión de la idea de Tao y de la manera de obrar del “hombre santo” o “sabio” que la llega a conocer. Por otra parte el Tao Te Ching aconseja a los gobernantes para regir de forma sabia.

Este breve y enigmático libro es uno de los más importantes en la filosofía y la religión chinas, fundamento del taoísmo, pero con una clara impronta en el budismo Chán, pues este último comparte muchos conceptos del taoísmo. En China la filosofía de la naturaleza y la visión del mundo están impregnadas del pensamiento taoísta y así muchos artistas, pintores, calígrafos y hasta jardineros han usado este libro como fuente de inspiración. Su influencia se ha esparcido también más allá del Lejano Oriente, ayudada por las muchas traducciones diferentes del texto a lenguas occidentales.

El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.

El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable.

La no existencia es el principio del cielo y de la tierra.

La existencia es la madre de todo lo que hay.

Laozi en Dào Dé Jing

Dificultades de traducción El autor empleó ideogramas del chino clásico para escribirlo. Puesto que el significado de los caracteres chinos puede ser amplio, hay varias formas posibles de traducir su título.

•          ? (dào) se transcribe usualmente como “el camino por delante”, “la senda por delante”, o simplemente “el Camino”. Este término, usado por todos los filósofos chinos (incluyendo a Confucio, Mencio, Mozi y los legalistas), tiene un significado especial en el contexto del taoísmo, en el que implica el proceso esencial e innominable del universo por eso muchas veces es traducido también como el “sentido” que provoca el movimiento.

•          ? (dé) tiene el equivalente aproximado de “virtud”. En chino, ? lleva las mismas connotaciones que la palabra “virtud” en español: puede significar tanto una cualidad moral, cuanto una capacidad inherente (la virtud de curar”).

•          ? (jing) significa “escritura”, “gran libro”, o “doctrina”.

Así, ??? puede traducirse como “La Escritura del Camino y la Virtud”, “El Gran Libro del Camino y su Poder”, “La Doctrina de la Senda y sus Virtudes”, etc.

Conocido habitualmente como el ???, el título probablemente es la fusión de dos libros, ?? y ??. El último libro, en efecto, ha sido hallado en primer lugar en algunos descubrimientos recientes. Es probable que el nombre combinado de ambos libros no tenga ningún significado intencional, si bien es actualmetne imposible determinarlo dadas las numerosas revisiones de las escrituras.

El chino clásico en que está escrito el libro presenta dificultades para ser entendido aún para los hablantes modernos educados del chino. Además, muchas de las palabras usadas en el texto son intencionalmente vagas y ambiguas. La falta de puntuación en el chino clásico complica aún más la tarea, pues no existe manera concluyente de determinar donde termina una frase y comienza la siguiente. Mover un punto atrás o adelante unas pocas palabras, o insertar una coma, pueden alterar profundamente el significado de muchos pasajes.

Estructura

En su forma actual, el Dào Dé Jing tiene dos secciones (Dào, capítulos 1 al 37; y Dé, capítulos 38 al 81), con un total de aproximadamente 5.000 caracteres chinos. Cada capítulo es bastante breve, usando pocos caracteres para expresar poéticamente sus ideas, frecuentemente complejas.

Historicidad

La existencia de Laozi se menciona en rollos que se remontan al 400 a. C., pero no se registraron contemporáneamente detalles de su vida. El historiador chino Sima Qian escribió una supuesta biografía alrededor de 100 a. C., indicando que su nombre de nacimiento había sido Li Er. Estudios sobre el lenguaje y el esquema de rimas de la obra apunta a una época de composición posterior al Shi Jing o “Libro de las Canciones”, pero anterior a la escritura de Zhuangzi, es decir, en algún momento entre el final del siglo IV a. C. y el comienzo del siglo III a. C.

Existe un debate académico sobre la autoría de la versión actual del Dào Dé Jing. Se han hallado secciones bajo la forma actual en tablillas grabadas en piedra de alrededor de 300 a. C. El descubrimiento en 1973 de los rollos de seda llamados textos de Ma-wang-tui (por la aldea en que fueron hallados), que comprende el “Texto A”, con más lagunas y presuntamente escrito antes que el “Texto B”, que ha sido datado a alrededor de 200 a. C., revela que las versiones más comunes del texto recibido son esencialmente las mismas que se conocían en la antigüedad, lo que limita el período durante el cual los escritos pudieron haber sido cambiados o incrementados con nuevas contribuciones. En 1993 se halló la versión más antigua conocida del texto, escrita en tiras de bambú y datada a 300 a. C. Este hallazgo recuperó 14 versos antes desconocidos, llamados “texto de Guodian” por haber sido descubiertos en la ciudad de Guodian, provincia de Hubei. Muchas traducciones recientes incluyen estos textos, y frecuentemente se reordenan los versos del libro para incorporar el nuevo hallazgo.

Conceptos principales

Muchas personas creen que el Dào Dé Jing contiene algunas verdades universales que han sido reconocidas también en otras filosofías, religiosas o seculares. Cada una de las interpretaciones modernas difiere al menos ligeramente, y en ocasiones profundamente, de la otras. Dependiendo de cómo se los lea, algunos capítulos pueden tener varias interpretaciones, desde la sabiduría práctica para la gente común hasta consejo para los reyes, pasando por extrañas recetas médicas. Los principios y conceptos centrales son:

•          El Tao abarca los principios de infinitas cosas. No tiene forma ni sonido; es incorpóreo, eterno y permanente. Este principio no puede explicarse con palabras.

•          El Dào Dé Jing enfatiza los valores “femeninos” (Yin), como la cualidad del agua, fluidez y suavidad (en lugar de la solidez y aspereza de la montaña), la elección del lado oscuro y misterioso de las cosas, y el control sobre las cosas sin gobernarlas.

•          El concepto de “retorno”, no en el sentido de regreso al pasado, sino más bien como “contracción”, “reducción” e incluso “retirada” sobre sí mismo. Este concepto es ilustrado por el texto del capítulo 48: el aprendizaje consiste en aumentar día a día el patrimonio propio; la práctica del Tao consiste en sustraer día a día.

•          La Nada es la sustancia del Tao y el Ser es su función. Para alcanzar el dominio del Tao es necesario primero reconciliarse con la inmovilidad, no ocuparse de cosas mundanas, dejar de lado el intelecto, el conocimiento, los deseos, el egoísmo y el egocentrismo.

•          Para el taoísmo es central la búsqueda del vacío, común también al budismo y, en alguna medida, al confucionismo.

•          Otras ideas centrales incluyen:

o          El uso de la fuerza sólo atrae la fuerza.

o          La riqueza no alimenta el espíritu.

o          El ansia de poseer sin límite ciega al ser humano y lo convierte en un monstruo codicioso y violento.

o          La preocupación sólo por sí mismo, y el darse importancia son vanos y autodestructivos.

o          La victoria en la guerra no es gloriosa. No debe celebrarse, sino ser causa de duelo, porque surge de la devastación.

o          Cuanto más empecinadamente se intenta algo, mayor es la resistencia que se crea; cuanto más se actúa en armonía con el universo, más se logrará y con menos esfuerzo.

o          El verdadero sabio concede poca importancia a su propia sabiduría, porque cuanto más conoce más se da cuenta de lo limitado de su conocimiento.

o          Cuando perdemos los valores fundamentales, los reemplazamos con valores crecientemente inferiores que pretendemos verdaderos.

o          La glorificación de la riqueza, el poder y la belleza atraen el crimen, la envidia y la vergüenza.

o          Las cualidades de flexibilidad y suavidad son habitualmente superiores a las de rigidez y fuerza.

o          El contraste de los opuestos (la diferencia entre masculino y femenino, luz y oscuridad, fuerte y débil, etc.) es lo que permite entender y apreciar el universo.

Análisis de la obra

En sus 81 capítulos, a través de diversos aforismos de estética poética, el autor define la sabiduría práctica, da consejo a los gobernantes, e incluso parece adentrarse en los misterios alquímicos que confieren la inmortalidad. Por tanto vemos como la obra puede enmarcarse en géneros tan diversos como son el de la literatura filosófica (para algunos metafísica), la didáctica-sapiencial o incluso la alquímica/recetaria.

Desde su aspecto conceptual, el Dao De Jing es punto de partida y uno de los pilares en los que se asienta el movimiento taoísta, entendido en su vertiente filosófica y mística. La obra girará en torno al concepto del Dao (?), motivo que como comprobamos en el confucianismo, no es exclusivo del taoísmo. El por qué es ahora cuando da nombre a todo un movimiento es consecuencia de su nueva dimensión, motivo al que volveremos más adelante. El sentido completo lo dará el hecho de que complementa al confucianismo: el taoísmo ofrecerá refugio a quienes no han podido triunfar en el sistema derivado de las enseñanzas del Maestro Kong.

El movimiento taoísta, que se generará después, se basará en dos principios fundamentales: el primero de ellos, como hemos referido más arriba, será el Dao: si bien éste había estado siempre presente en la mente del chino antiguo es ahora cuando se alza como principio supremo de toda realidad, de ahí que brinde el nombre al movimiento. En el Dao De Jing, este principio no puede ser expresado (Cap.

1),

carece de nombre (Cap. 32, 41),[1] es invisible, inaudible, intangible (Cap. 14),

inmutable y origen de la multiplicidad (Cap. 21). Precede al Cielo y Tierra, es

silencioso, ilimitado, y dotado de un movimiento cíclico continuo (Cap. 25): primigenio (Cap. 42), el ancestro de todos los Seres (Cap. 4). En este punto se observa un interesante paralelismo con la noción del Arkhé -arjé- griego, principio supremo unificador de los fenómenos y que está en la base de todas las transformaciones de las cosas: principio constituyente junto a la physis de los dos conceptos principales utilizados por los presocráticos en sus especulaciones metafísicas[2] .

Para Laozi, el Dao es un vacío (Cap. 11), un no-ser (wu, ?) del que surge lo que es (you ?).

Por la Vía del Cielo: sin porfiar se es buen vencedor; sin palabras se tiene buena respuesta; sin llamamiento se acude por uno mismo;

serenidad mas así buena táctica. (Cap. 73)

El segundo elemento, ligado intrínsecamente al primero es el DE, la virtud, el poder del Dao, por tanto su complemento. El Dao es inmutable, pero en la realidad existe el cambio, todos los seres interactúan (Cap.16), es el concepto de retorno. Tal circunstancia es posible porque exteriormente actúa mediante el DE, su principio de movimiento. Las virtudes confucianas de humanidad o equidad son tratadas de falsas (Cap.18), solo aparecen cuando nos alejamos del Dao (Cap. 38): ambas son “perros de paja” (Cap. 5):[3] el fin del taoísmo es el saber actuar.

Aquí nace uno de los conceptos clave del dao: wu wei. Los sabios creen saber cómo actuar, pero el taoísta se define por el no-actuar (Cap.2), el wuwei (??).

Wuwei se entiende no como una impasibilidad ante los acontecimientos sino como una sumisión a los mismos: dado que existe el movimiento, dado que todos los seres se transforman (Cap. 37), la opción del sabio pasa por la observación y la contemplación; un actuar de manera connatural a los seres (un no-actuar) para adaptarse sin sufrir daño.

El hombre Culto, sin acción realiza. (Cap. 47)

Tal como define Antonio Medrano, es la forma más pura de actividad, totalmente desinteresada que se efectúa en consonancia con el pulso del Dao. De aquí parece desprenderse lo aparentemente inútil de un gobierno (Cap. 10). No obstante, la idea subyacente es la de que éste debe existir ya que el pueblo tiende a alejarse del Dao (Cap. 53), pero no debe ser percibido. Los gobernados han de llegar a afirmar de que los acontecimientos surgen de manera natural: de que son lo que son por ellos mismos. Y ésa es la esencia misma de wuwei: cuando no se fuerza (Cap. 29, 30), las cosas se enderezan por sí mismas: esto es ZIRAN (??) (Cap. 17).

Practicar la no-acción, y así nada queda sin regir. (Cap.3)

El pueblo sin mandato (forzado) es ecuánime por sí mismo (Cap. 32), esto es la Evidencia Sutil: flexibilidad y delicadeza vencen a rigidez y dureza (Cap. 36). Es el gobierno de la no-acción: prohibiciones, instrumentos de lucro, revueltas… conllevan el alejamiento del camino (Cap.39, 57, 74, 75).

Por esto, el Hombre Culto dice: yo, “no-acción”, y el pueblo por si mismo se transforma. (Cap. 57)

El hombre sabio, si aspira al Dao, debe alcanzar la espontaneidad que brinda ZIRAN; llegar a un estado en que su propia persona quede reservada (Cap. 7, 66), es pues obrar sin esperar recompensa (Cap. 77): la Virtud Profunda (Cap. 10); se anula a sí mismo (Cap. 22). La Concordia Celestial; la culminación (Cap. 68).

El que ansía no erige, el que tranquea no camina el que se exhibe no resplandece, el que se acredita a sí mismo no se esclarece, el que se afana por sí mismo carece de mérito,

el que es obstinado no acrecienta. (Cap.24)

El Laozi define al sabio como sagaz, alerto, respetable, deleznable, sencillo, amplio… (Cap. 15). Pese a las dificultades, llegará a su meta sin dificultad alguna (Cap. 63). No se virará hacia el poder, no presumirá, alejará toda arrogancia, no requerirá nada más allá de las consecuencias (Cap. 30, 72). A través del concepto de wuwei, nunca fracasa (Cap. 64). El hidalgo aborrece la milicia ya que en la victoria no hay belleza: la matanza del semejante implica el llanto de las aflicciones (Cap. 31, 69) En su camino debe observar la simplicidad, abrazar la sencillez, perder el egoísmo y reducir el deseo (Cap. 19) aunque desee no desear (Cap. 64). Esto último cobra una mayor importancia en pasajes posteriores:[4]

No existe mayor delito que el poder del deseo, no existe mayor calamidad que no conocer la saciedad,

no existe mayor vicio que la ambición. (Cap. 46)

Parece desprenderse aquí un símil a una de las dos célebres máximas inscritas en el santuario de Apolo en Delfos: Nada en demasia:

El que conoce lo que es suficiente es rico. (Cap. 33)

Allá donde encontremos referencias sapienciales para el buen gobierno, podemos inferir referencias para la propia vida personal. El cultivo del cuerpo es otro de los aspectos fundamentales del Dao De Jing: El cuidado personal tiene como fin alargar la vida, la ausencia de enfermedad (Cap. 71), la inmortalidad: ingrediente

Fundamental del taoísmo religioso posterior;[5] algo, que de paso, no es exclusivo

de esta religión sino de todas las capas de la sociedad china desde la Antigüedad a

nuestros días (Sirvin, 1995, cap. VI, pág. 319). En el texto, sin embargo, no parece que haya una opinión clara al respecto pues por un lado parece característica intrínseca del sabio (Cap. 3, 50) y por otra parece criticar todo intento de alargar la vida (Cap. 55).[6]

Estos pueden ser sintéticamente los rasgos que definen el Dao De Jing, punto de arranque de uno de los movimientos más poderosos en el colectivo chino desde su origen, capaz incluso de sobrevivir a la terrible Revolución Cultural de 1960. El legado a través de premisas y doctrinas del texto de Lao Zi, más sus comentariastas y compiladores posteriores, no se circunscriben únicamente a los que serán llamados taoístas sino que impregna el alma del pueblo chino al igual que el aceite penetra en las piedras; igual que el agua basándose en su debilidad se hace fuerte.

El agua beneficia a todo sin competir, ocupando los lugares que la multitud desprecia. (Cap.

“Bajo el Cielo” nada supera al agua en flexibilidad y debilidad, pero atacando a la rígida dureza nada como ella puede vencer. (Cap. 78)

CHI KUNG

Chi Kung despierta, pone en movimiento, dirige y mantiene la fuerza vital generativa, o Chi, por los dos meridianos principales. El canal Funcional, que baja por el pecho, y el Canal Gobernador, que sube por el centro de la espalda.

La práctica continuada de estos ejercicios suaves, que cualquier persona puede practicar, elimina el agotamiento y la tensión nerviosa, da masaje a los órganos internos, devuelve la salud a los tejidos dañados, acrecienta la conciencia de estar vivo y produce una sensación de bienestar.

El aprendizaje de sonreírle a nuestros órganos, es una técnica de relajación poderosa que utiliza la energía creciente de la alegría como idioma para comunicarse con los órganos internos del cuerpo. Si aprendemos a sonreír hacia adentro, todo el cuerpo se sentirá amado y apreciado. El agotamiento y el estrés serán transmutados y se aumentará el flujo de Chi.

El uso de sonidos es una técnica básica de relajación que se sirve de movimientos sencillos y sonidos especiales para producir un efecto refrigerador en los órganos. Cada sonido hace vibrar un órgano específico y los movimientos suaves de cada postura, guían el camino del calor y la presión para que salgan del cuerpo.

Los beneficios son: una mejor digestión, reducción de tensiones, alivio de insomnio y dolores de cabeza y mayor vitalidad, ya que aumenta el flujo de Chi por los diferentes órganos.

Es beneficioso para cualquier persona que practique cualquier tipo de meditación, artes marciales o cualquier deporte que tienda a recalentar el Sistema interno del cuerpo.

El auto masaje sirve para fortalecer y rejuvenecer los órganos sensores (ojos, oídos, nariz, lengua), los dientes, la piel y los órganos internos. Con la fuerza interna (Chi) y un suave estímulo exterior, nos permitirá disolver los bloqueos del proceso de envejecimiento.

¿Por qué nos enfermamos?

(Fragmentos extraídos de un artículo del Dr. Yang Jwing-Ming)

Ya sabemos que el estado de los órganos internos está íntimamente relacionado con la salud. Según la medicina china, existen cinco órganos yin que se consideran los más importantes para la salud y la longevidad. Estos órganos son el corazón, el hígado, los pulmones, los riñones y el bazo. Siempre que alguno de estos órganos no funcione adecuadamente, tiene lugar la enfermedad o, incluso, la muerte. Además, estos cinco órganos están interrelacionados con otros Yang. Siempre que haya una problema en uno, los demás también se verán afectados. Por ejemplo, la artritis úrica está causada por el mal funcionamiento del hígado y riñones. Una persona depresiva, podría tener problemas de colon.

El envejecimiento se produce cuando el nivel de Qi en el cuerpo es bajo. Una de las primeras metas de la práctica de Qigong consiste en aprender a retardar el proceso de envejecimiento elaborando el Qi en el cuerpo.

La constante tensión mental y física aumentan la presión en las articulaciones. Por ejemplo, algunas personas están muy tensas y hacen rechinar sus dientes durante el sueño, lo que puede originar artritis en la mandíbula.

Gran parte de la tensión corporal es causada por la agitación emocional relacionada con la reacción mental ante sucesos estresantes. Por esta razón, aprender a regular la mente es parte fundamental del entrenamiento en Chi Kung. Solo logrando Paz, Armonía y Amor en nuestras emociones y aprendiendo a calmar nuestra mente, lograremos un cuerpo saludable, lleno de energía y Vitalidad.

Basada en ciertas prácticas desarrolladas por los Antiguos Maestros Taoístas para conservar la buena salud del cuerpo, la mente y el espíritu.

Consiste en aplicar con regularidad diferentes formas de respiración, ejercicios físicos, meditaciones y visualización para alcanzar una vida más saludable, eliminar el estrés y aumentar y fortalecer la energía vital (chi) del cuerpo.

Aprender y aplicar esta técnica no es muy complicado y toma poco tiempo. Es muy útil para aquellas personas que una vida sedentaria debido a su trabajo u obligaciones, porque con unos minutos de práctica diaria en la mañana y por la noche antes de ir a descansar, se logran resultados excelentes con respecto a la fatiga corporal, el estrés mental y las emociones negativas. Está indicada para personas sanas o enfermas, jóvenes, adultas y ancianas. Todos pueden beneficiarse con estas prácticas y no se requiere experiencia previa.

El Tao y el Universo

El Uno: la Unidad primordial.

Si inciamos el camino desde la absoluta indeterminación del tao, como Misterio de los misterios, hacia el mundo fenoménico, debemos transitar el proceso de determinación que de cuenta de la actividad creadora del tao en cuanto origen y sustento de todas las cosas existentes.

En esta perspectiva, la metafísica taoísta se refiere al tao como Unidad Primordial , como fase en que la totalidad del Ser, en sus múltiples determinaciones, se halla latente como pura posibilidad. No podemos aún hablar del Ser, y es en este sentido que el tao se manifiesta a la comprensión ontológica como El Uno, como el absoluto metafísico que abandonando su condición de No-ser y sin admitir aún ninguna determinación particular, se dirige positivamente hacia el Ser como potencialidad.

El El Uno se asemeja a la fase paradojal a la que arriba la metafísica tradicional cuando ante la carencia total de determinaciónes particulares del Ser absoluto, se encuentra conceptualmente ante la Nada misma. Es que en la fase en que el tao es aprehendido como la Unidad Primordial, se viviencia el No-ser, lo Innominable, concluyendo como tal para dar paso al Ser, sin haber entrado aún en la fase de su manifestación. Se caracteriza El Uno como un estado latente, como un caos predominante carente de toda determinación particular. Este es el sentido ontológico que el taoismo da al Uno: es la Unidad Primordial y previa a todo lo existente.

El Dos: Cielo y Tierra

Siguiendo el despliegue del tao para explicar la fase correspondiente al principio del universo y la posterior formación de todas las cosas (a las que los chinos llaman wan wu = los diez mil seres), Lao Zi a dicho del tao:

Sin nombre es principio del Cielo y de la Tierra

y con nombre es la madre de los diez mil seres

El tao engendra el Uno

El Uno engendra el Dos

El Dos engendra el Tres

y el Tres engendra los diez mil seres

Para el pensamiento cosmológico taoista el universo existe a partir de la autodivisión de la realidad unificada del tao . El Uno, caos originario, clausurando el estadio de No-ser, fase del tao sin nombre, da paso al mundo del Ser desdoblado en dos aspectos o soplos (qi) vitales: yang qi y yin qi . Sin esta distinción originaria que, como ya mismo veremos, se simboliza también con el concepto dual de Cielo y Tierra, no podría explicarse el surgimiento de la multiplicidad que caracteriza a los seres existentes. Y será necesario que, seguidamente al surgimiento de la dualidad , el Dos engendre el Tres como aspecto contrapuesto y armónico que garantizando la unidad esencial del mundo del Ser, de paso a la diversidad fenoménica que caracteriza a la variedad de los seres que constituyen la realidad inmediata.

Es en este contexto de la cosmovisión taoista, para significar la dualidad intrínseca a toda manifestación de lo real, base de toda concepción dialéctica y exigencia de todo movimiento y cambio, el taoísmo filosófico designa al cosmos, al universo, con un concepto dual: Tian Di = Cielo y Tierra. Tian Di (que también se transcribe como T’ien Ti), es la totalidad de la naturaleza en el sentido del mundo material, pero sin oponerse al mundo del pensamiento, porque, en el pensamiento taoísta, tanto el ámbito de lo espiritual, singnificado por Tian = Cielo = esencia celeste, como el ámbito de la materialidad, significado por Di = Tierra = sustancia terrestre, son atributos de una misma identidad cósmica: el tao en su aspecto fenoménico.

Y este concepto dual con el que caracterizamos en esta fase al conjunto del mundo del Ser desde su consideración cosmológica, es también inmanente a todos y cada uno de los seres que conforman la realidad, puesto que Cielo y Tierra aluden en el plano metafísico a los dos aspectos actuantes en todo cuanto existe: yang y yin .

y al exponer la dialéctica correspondiente a esta fase creativa del tao, leemos en el Tao te ching:

La dualidad Yin Yang

La dualidad yin yang es quizá el tema de la fisolofía china más difundido en occidente. Por ser patrimonio común a distintas escuelas de pensamiento, este concepto adquiere diferentes matices interpretativos, según se lo considere en el marco doctrinal del taoísmo metafísico o fuera de él. Aquí nos limitaremos a desarrollar el significado que encierra la dualidad metafísica yin yang en la cosmovisión taoísta, y no haremos referencia por el momento a los otros desarrollos que adquiere este principio en el Libro de los cambios (I ching), o asociado a la teoría de los Cincos Elementos (Wu Hsing).

Como encuadre histórico cabe decir que la llamada escuela yin yang (yin yang chia) se originó en el seno de las primitivas artes ocultas chinas (fang shi), pero significó un avance del pensamiento por liberarse de la superstición y la magia en la comprensión de la naturaleza. En tal sentido vale recordar las palabras del filósofo contemporáneo Feng Youlan, quien en “Breve Historia de la Filosofía China” expone:

“El ocultismo o magia, desde luego está basado en la superstición, pero ha sido a menudo origen de la ciencia. Las artes ocultas comparten con la ciencia el deseo de interpretar la naturaleza en forma positiva, y conseguir los servicios de la naturaleza por medio de su conquista por el hombre. El ocultismo se convierte en ciencia cuando renuncia a su confianza en las fuerzas sobrenaturales y trata de interpretar el universo sólo en función de las fuerzas naturales. Los conceptos sobre estas fuerzas naturales pueden parecer más bien simples y toscos en un principio, pero en ellos encontramos los comienzos de la ciencia. Tal ha sido la contribución de la escuela yin yang al pensamiento chino. Esta escuela representa una tendencia científica en ese sentido…..”

Queda claro, entonces, que al hablar de la dualidad yin yang no estamos hablando de principios osotéricos, sobrenaturales, sino de aspectos reconocibles en el mundo fenoménico, en la naturaleza.

Tampoco debemos interpretar yin yang, desde una postura materialista ingenua, como dos entidades o como dos sustancias primigenias. Si bien es admisible referirnos a ello en términos de energía cósmica, el variado significado que adquiere este término y el riesgo de hablar de yin yang como de dos energías, puede ser fuente de confusión.

Yin yang es la dinámica polar inherente a todas las cosas existentes, es la forma dual en que se explicita la Unidad Primordial en el campo del Ser.

El Uno, nombre que hemos dado a la fase del tao en que se opera la transición del No-ser al Ser -concebido como posibilidad de la existencia del mundo fenómenico-, tensa su pasividad originaria para dar paso al movimiento, a la manifestación, a la exteriorización: “Un yin, un yang, esto es el Tao” se ha expuesto en el Libro de los Cambios.

El Universo es el producto de la polaridad emergente de la Unidad primordial, y todo cuanto está en él contiene a la polaridad como dinámica esencial de su existencia. Reposo y movimiento, contracción y expansión, condensación y dispersión, retroceso y avance…: desde sus manifestaciones más simples y universales, hasta las más complejas y particulares, en todo ser manifestado se expresará esta polaridad originaria.

Y es a partir de esta interrelación yin yang de los aspectos polares constituyentes del Ser, que se generan todas las cosas que animan el Universo.

Hasta aquí me he resistido a utilizar como ejemplos de la polaridad yin yang cierto conceptos complementarios que habitualmente se mencionan; veamos por qué. Es tradicional que se diga: “lo oscuro es yin, lo luminoso yang,… lo negativo es yin, lo positivo es yang… lo femenino es yin, lo masculino es yang… la luna es yin y el sol es yang….”, etcétera.

Por supuesto que, los caracteres chinos representativos de yin y yang aluden, respectivamente, al valle del norte como lugar sombreado y a la ladera del sur como lugar soleado, pero en dicha metáfora esta implícita la unidad del paisaje como elemento esencial, y también está significado en ella la variación de intensidad de luz y sombra en el monte y en el valle durante el transcurrir del día. Este acento sobre la unidad esencial, de la cual yin yang son sólo aspectos polares manifestativos es lo que suele quedar oculto en tales ejemplificaciones corrientes y vulgares. Y ocultada la unidad, facilmente se puede caer en simples dicotomías que, inmediatamente, nuestos ábitos occidentales de pensamiento, nos llevan a considerar como confrontación de opuesto en conflicto.

Yin yang es una polaridad dinámica complementaria y armónica: la razón de la sombra la hallamos en la luz existente, y lo esencial de la luz es que disipa la obscuridad; de igual modo, retroceder es desandar lo avanzado o expandirse es abandonar un estado de contracción. El significado de cualquiera de ellos deviene de la relación con su opuesto complementario.

El predominio momentáneo de yin sobre yang o viceversa, y las mutaciones del uno en el otro, para explicar todos los fenómenos naturales y las circunstancias de la propia existencia humana, responde a otros desarrollos teóricos de este principio del yin yang, que van más alla de la cosmovisión del taoísmo filosófico y que sin pertenecer originariamente a la doctrina de Lao Zi y Zhuang Zi, han pasado a formar parte del taoísmo posterior. De momento no entraremos en tales consideraciones que pueden llevarnos a perder de vista la cuestión esencial:

a) en la visión orgánica del universo que sustenta el taoísmo filosófico toda manifestación del ser es dual y encierra los contrastes y tensiones implícitos en toda interacción de polaridades, no pudiendo existir un aspecto del fenómeno sin su opuesto complementario.

b) de la relación de aspectos opuestos complementarios, tal que no se puede concebir la existencia del uno sin la del otro, ni la modificación del uno sin el cambio del otro. sólo cabe esperar estados de equilibrio dinámico y no la imposición definitiva de uno sobre el otro, o la aniquilación de uno de ellos por la acción del otro.

Digamos para cerrar este tema, que el principio yin yang se lo simboliza tradicionalmente con el círculo dividido en dos mitades por una línea sinuosa en forma de S con una mitad de color negro y la otra de color blanco; el círculo evoca la unidad del universo constituído por los aspectos yin (negro) y yang (blanco) inseparables en toda manifestación de la totalidad; dentro de la mitad de cada color hay un círculo menor del color opuesto en posición central, indicativo de que cada uno de los dos aspectos, en el punto culminante de su despliegue lleva en germen a su opuesto polar para operar su transmutación.