Category: BIBLIOTERAPIA


 

Te amo” – dijo el principito… -“Yo también te quiero” – dijo la rosa. -“No es lo mismo” – respondió él… …”Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos. Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.” -“Ya entendí” – dijo la rosa. -” No lo entiendas, vívelo” – agregó el principito. *¨)

 

 

 

Lectura Diaria Jueves 3 de Oct por Sri Swami Sivananda.13007_206545622856822_579705594_n 970431_534494989951632_186010319_n 1234059_623396167695105_787218289_n 1234699_10152004190332868_514464422_n 1238027_430699413706839_918814662_n 1238357_638337742864163_267739396_n 1374806_665287850162675_1977846680_n 1374965_442647145844045_1388658234_n1379622_665284233496370_24594740_n 1381166_551650704905717_1936939104_n 1381920_432864270157020_1081792838_n 1382415_205567446287973_807325059_n 1384174_10151701031052151_781964050_n elen

Detrás de este espectáculo del mundo, detrás de este fenómeno físico, detrás de estos nombres y formas, detrás de los sentimientos, los pensamientos y las emociones, mora el Testigo silencioso, el Amigo inmortal, el que verdaderamente nos desea el bien, el Purusha, el Maestro del mundo, el Regente invisible, el Yogui desconocido, el Poder invisible, el Sabio oculto. Esta es la única Realidad permanente y la Verdad viva. El fin de la vida humana es experimentar esa Realidad subyacente detrás del fenómeno cambiante.

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Las formas de Vishnú – (Vishnú Purana)
BY MEDITACIÓN VALENCIA ON 30 SEPTIEMBRE, 2013 15:28 ON ESPIRITUALIDAD, INDIA, MEDITACIÓN, YOGA
vishnu9 – yogaindia.es¿Quién puede describir a Aquel que los sentidos no pueden comprender, a Aquel que es lo mejor de todo lo que existe, al Alma Suprema, existente por Sí misma, que no tiene ninguno de los caracteres distintivos de casta, o de complexión; que está exento de nacimiento, de vicisitudes, de muerte o de decrecimiento; que es eterno y único, que en todo existe y en Quien existe todo, y al cual, por esto, se le llama Vasudeva?

Él es Brahma, supremo Señor, eterno, imperecedero, esencia única, siempre puro y exento de defectos. Existía bajo las formas de Purusa y de Kala. Purusa (El Espíritu) es la primera forma del Supremo. Le siguen en seguida otras dos formas: el tiempo (Kala) fue la última. Estas cuatro formas: Pradhana (materia primitiva o bruta), Purusa (Espíritu), Viatka (la sustancia visible) y Kala (el tiempo), están consideradas por los sabios como la condición pura y suprema de Vishnú. Estas cuatro formas, en sus proporciones convenientes, son las causas de los fenómenos de la creación, de la preservación y de la destrucción. Reuniendo estas diversas formas, Vishnú se divirtió, como un niño, como verás por el relato de Su acción.

El primer principio (Pradhana) recibió, también, de los sabios, el nombre de Prakriti (Naturaleza); es sutil y uniforme, y comprende lo que es y lo que no es (las causas y los efectos); no tiene límites y no puede sufrir decadencia; desprovisto de sonido y de tacto, tampoco posee color ni forma; está dotado de tres cualidades; es la Madre del mundo; no tiene comienzo, y todas las cosas creadas acaban en Él.

Las faneras (del adjetivo griego fa???a, phanéra: manifiesto, aparente) son estructuras complementarias y visibles sobre la piel o que sobresalen de ella. Son faneras las uñas y los pelos en los seres humanos y las plumas, pezuñas, escamas y cuernos en otros animales. Las faneras, junto a la piel, constituyen en sistema integumentario. El término se reintrodujo en francés en 1823 -phanère- a partir del griego.1

Des-equilibrios

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ASPECTOS VARIOS DEL CONOCIMIENTO VÉDICO.
La Teoría de la Evolución.
El error de Darwin fue minimizar su propia debilidad humana. Al pasar por alto las limitaciones de sus sentidos y su mente, y al ignorar la tendencia humana inevitable a ilusionarse y a cometer errores, él engañó a la gente al reclamar como un hecho lo que sólo podía ser una hipótesis tentativa. Para encontrar una explicación concluyente acerca del origen de las especies, debemos aproximarnos a una fuente de conocimiento que esté más allá de las imperfecciones de nuestros minúsculos cerebros. Esta fuente infalible de conocimiento son las escrituras Védicas, las cuales, a diferencia de los postulados especulativos de los científicos empíricos, son habladas directamente por el mismo Señor Supremo.
En la literatura Védica encontramos una explicación bien sustentada, acerca del origen de las numerosas especies, tanto del punto de vista teístico como del científico. Los Teístas de la época de Darwin no poseían argumentos científicamente viables con los cuales poder defender y explicar la creación divina. Por ejemplo, ¿por qué despliega la vida tal variedad de organismos, desde la elemental ameba hasta el ser humano tan complejo? ¿Cuál es la relación entre la vida animal y la humana? Las respuestas a estas preguntas se encuentran en los Vedas. De acuerdo con la información Védica, el cuerpo material es sólo una cubierta temporal del alma eterna, una marioneta que danza durante algún tiempo, hasta que el alma pasa a su siguiente forma de vida. Esto es confirmado en el Bhagavad-gita (un libro acerca de la vida espiritual hablado por el Señor Krishna (Dios Mismo): “Así como en este cuerpo, el alma corporificada continuamente pasa de la niñez a la juventud y luego a la vejez, en forma similar, cuando llega la muerte el alma pasa a otro cuerpo” (Bg.2.13). Los científicos no tienen acceso al conocimiento del alma a través de sus métodos de observación empírica y experimentación, porque según se describe, el alma está más allá del alcance del mundo material, inconmensurable con nuestros burdos sentidos.
Los Darwinistas modernos proponen un ancestro común para todas las especies: un organismo unicelular con funciones vitales mínimas. Los Vedas también especifican un origen para todas las entidades vivientes, pero la conclusión Védica es que el origen de todas las especies es Dios. Como el Señor Krishna explica en el Bhagavad-gita: ¡Oh, hijo de Kunti! se debe comprender que todas las especies de vida aparecen por medio de su nacimiento en la naturaleza material, y que Yo Soy el padre que aporta la simiente” (Bg.14.4). “Yo Soy la fuente de todos los mundos materiales y espirituales. Todo emana de Mí…” (Bg.10.8). Muchos de los actuales seguidores de Darwin sostienen que la vida se originó por un accidente en una primitiva (sopa) mezcla química, pero cuando los científicos Védicos quieren saber de dónde salió esa (sopa) mezcla, o el universo para este caso, los Darwinistas no pueden responder. La teoría de la creación accidental del universo se basa simplemente en supuestos improbables y en la falta de voluntad para admitir su ignorancia. Darwin teorizó que las variedades de formas de vida habían evolucionado gradualmente de una a otra en una enorme cantidad de tiempo. Sin embargo, los Vedas describen explícitamente el proceso por el cual todas las especies fueron creadas al comienzo del universo. Los Vedas hacen la siguiente división: 900.000 especies de vida acuática, 2.000.000 de especies de plantas y árboles, 1.100.000 de especies de insectos, 1.000.000 de especies de pájaros, 3.000.000 de especies de bestias y 400.000 especies de vida humana. Los Vedas no dicen que todas estas 8.400.000 especies de vida existan simultáneamente en un solo planeta. Hay incontables millones de planetas en la creación de Dios, cada uno con formas de vida apropiadas para su ambiente. Simplemente porque ya no vemos ciertas clases de vida en la tierra, tales como el dinosaurio, no podemos probar que no existen en algún otro lugar. El mundo material está creado para la pequeña minoría de almas que se rebelaron contra la supremacía de Dios. El Señor proporciona un lugar para ellas donde puedan realizar sus fantasías como minúsculos dioses en la esfera mundana. Sin embargo, al mismo tiempo el Señor le proporciona a las almas caídas los medios para revivir su conciencia de Dios, y regresar así al mundo espiritual.
El Plan Perfecto.
La aparente falta de misericordia divina en la naturaleza, hizo que Darwin fuera un incrédulo. Él se lamentaba: “No puedo ver evidencia alguna de un designio benéfico”. En realidad, las miserias que todas las criaturas heredamos en este mundo material son, en un sentido, una bendición, porque ellas impulsan a la entidad viviente, cuando alcanza la forma humana de vida, a investigar los medios para escapar a su condición dolorosa. Los sufrimientos existirán mientras tratemos de explotar la naturaleza y permanezcamos ignorando nuestra verdadera posición espiritual. La evolución es el medio por el cual el Señor Supremo trae en forma gradual a la entidad viviente a una conciencia total, y las variedades de vida son las diferentes prisiones por las cuales debe pasar el alma durante su viaje por el mundo material. La culminación de la evolución del alma es la forma humana de vida, en la cual uno debe finalizar el ciclo de nacimiento y muerte y regresar a la morada espiritual. Sin embargo, si uno estropea la vida humana por descuidar la cultura espiritual, entonces tiene que descender de nuevo a las especies animales y estar sujeto una vez más al proceso de la evolución.
El Brahma-vaivarta Purana dice: “Uno adquiere la forma humana de vida después de transmigrar por las 8.400.000 especies de vida, mediante el proceso de la evolución gradual. La forma humana de vida es dañada por aquéllos tontos vanidosos que no toman su refugio en los pies de Loto de Govinda (Dios).
Podemos ver que los Vedas también hablan de evolución. La entidad viviente es en esencia un alma espiritual vagando de un cuerpo a otro en el ciclo del samsara. El vagar del alma está determinado por la evolución de la conciencia. La entidad viviente tiene que pasar de las formas más bajas de vida a las superiores: después de haber recibido una “lección” de sus experiencias en una forma de vida, alcanza la siguiente en un nivel superior, aceptando una forma corporal más compleja de acuerdo con su conciencia más desarrollada.
De esta manera, los Vedas también explican la semejanza entre las diferentes formas de vida, la cual condujo erróneamente a Darwin a sugerir que las especies se habían originado físicamente de una en otra, por mutación y adaptación. Las especies son sólo manifestaciones de los diversos tipos de conciencia, ya sea, bajos o superiores, para disfrutar este mundo material de muchas maneras. Las 8.400.000 formas de cuerpos fueron creados de una vez, y esperan por las entidades vivientes que quieran aceptarlos. Después de haber vagado por las 8.000.000 de formas de plantas y animales, el alma alcanza la forma humana como una manifestación del nivel más elevado de conciencia en este planeta. En la forma humana, la entidad viviente tiene al fin la oportunidad de comprender, a través de las instrucciones de los Vedas, que somos partes y porciones espirituales de Dios, el Alma Suprema. Siguiendo esas instrucciones, uno puede elevarse a formas de vida aún más perfectas en otros planetas (semidioses), o puede alcanzar el mundo espiritual.
El destino de aquéllos que desperdician su vida humana es descrita en el Bhagavad-gita: “A aquéllos que son envidiosos y malévolos, los cuales son los más bajos entre los hombres, Yo los arrojo en el océano de la existencia material, dentro de varias especies demoníacas de vida” (Bg. 6.19). “Logrando nacimiento repetido entre las especies de vida demoníaca, tales personas nunca pueden acercarse a Mí. Gradualmente se sumen hasta el más abominable tipo de existencia” (Bg. 16.20). Si un ser humano desarrolla una conciencia animal, bien puede tomar de nuevo el cuerpo de un animal ignorante. Esto también se explica en el Bhagavad-gita, Capítulo 14, verso 15: “…y cuando muere en la modalidad de la ignorancia, nace en el reino animal”.
Los Vedas declaran enfáticamente, que ya que hemos alcanzado ahora esta forma humana, debemos aprovechar la oportunidad de inquirir acerca de Dios, el origen de todas las cosas. La información autorizada más completa acerca de Dios y de Su creación se halla en los Vedas mismos, y la esencia de la sabiduría Védica está contenida en el Srimad-Bhagavatam y el Bhagavad-gita.
Esta literatura, presentada por primera vez sin adulteraciones de ninguna clase por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, suministra al investigador seriamente inquisitivo una explicación tanto teística como científica sobre la creación del universo y el origen de las especies, y da instrucciones precisas sobre cómo completar el proceso evolutivo al adquirir conciencia de Dios en esta forma humana de vida.

Bhagavad Gita

Por Krishna Maheshwari

Señor Krishna instruye a Arjuna

El Bhagavad Gita literalmente se traduce en Inglés como “La Canción de Dios”. Se habló sobre el campo de batalla de la Guerra del Mahabharata por el Señor Krishna a Arjuna. Se ha documentado en la Parva Bhishma del Mahabharata [1]. En el Gita, el Señor Krishna resume todo el pensamiento védico, y como resultado, se ha convertido en una de las escrituras más populares y ha sido ampliamente traducida y comentada sobre.

Es un diálogo entre Arjuna y Krishna Señor que trata de los fundamentos de la vida y la realidad. El Bhagavad Gita es también llamado el Gitopanishad, Brahma Vidya, y Yogashastra. El diálogo fue presenciado por Sanjay y transmitió a Dhritarashtra y escrita por Maharshi Vyasa. Se compone de 700 versos clasificadas en 18 capítulos y es un resumen del pensamiento védico.

Arjuna, después de llegar al campo de batalla, se siente abrumado por la conciencia de que para ganar la guerra, él tendría que matar a su tatara-tío abuelo Bhishma, su Gurus Dronacharya y Kripacharya, así como sus primos. Sentirse abrumado, pone abajo sus armas y explica sus sentimientos al Señor Krishna y le pide a una veintena de preguntas. Señor Krishna ofrece las respuestas a estas preguntas profundas [2].

El propósito de la Bhagavad Gita es entregar a la humanidad de la ignorancia de la existencia material. Cada hombre está en dificultades en muchos aspectos, al igual que Arjuna que tuvo que luchar la batalla de Kuruksetra. Arjuna se rindió a Sri Krishna, y por lo tanto el Señor aclaró sus dudas. Esta conversación se hizo conocido como el Bhagavad Gita. No sólo Arjuna, pero cada uno de nosotros está llena de ansiedades, porque de esta existencia material.

Las enseñanzas esenciales de los Vedas y los Upanishads está directamente explicó. Señor Krishna explica que la purificación de la conciencia a través de la sabiduría surge de la interpretación de los derechos de materialmente motivados escrituralmente ordenado, lo que resulta en el autoconocimiento, el conocimiento existencial absoluta, o la realización divina. En plena madurez, esta percepción pura, sin mancha culmina en la búsqueda de un servicio de amor en el conocimiento puro, en el reino de éxtasis divino.

El Bhagavad-Gita explica cinco verdades básicas:

Ishvara (Dios)

Jiva (seres vivos)

Prakriti (naturaleza material)

Kala (tiempo)

Karma (acción)

así como la relación entre el Jiva y Isvara (jnana sambandha), el propósito de la vida (prayojana) y la explicación de una forma en que el jiva puede lograr ese propósito (abhideya).

Contenido

[Muestra]

Las cinco verdades básicas

Fuera de estos cinco temas básicos en la Bhagavad Gita, se establece que el Dios Supremo, o Krishna, o Brahman, o el supremo controlador, o Paramatma, es el más grande de todos. Los seres vivos están en calidad como el controlador supremo. Por ejemplo, el Señor tiene el control de los asuntos universales, de la naturaleza material, la naturaleza, etc El material no es independiente. Ella actúa bajo la dirección del Señor Supremo. Como el Señor Krishna dice: “Prakrti está trabajando bajo mi dirección”.

Las entidades vivientes, siendo parte integral del controlador supremo, Isvara, o Bhagavan, el Señor Sri Krishna, tiene todas las cualidades del Señor Supremo en cantidad minuto porque el individuo es un Isvara minuto o subordinado.

La naturaleza material es inferior prakrti, o de la naturaleza inferior. La entidad viviente es la prakrti superior. Prakrti está siempre bajo control, ya sea inferior o superior. Prakrti es controlado por el Señor. Prakriti es siempre subordinado, predominando el Señor. Vivir entidades, aunque algunas partes integrales del Señor Supremo, se considera que una parte de prakrti. Esto está claramente mencionado en el Capítulo Siete, verso quinto del Bhagavad Gita: “. Apareyam itas tv anyam” “Este prakrti es Mi naturaleza inferior”, “prakrtim viddhi me param jiva-bhutam maha-baho yayedam dharyate jagat”. Y más allá de esto hay otra prakrti: jiva-bhutam, la entidad viviente.

Prakrti en sí está constituido por tres cualidades:

Sattva

la modalidad de la bondad

Rajas

la modalidad de la pasión y actividad

Tamas

modalidad de la ignorancia y pasividad

Por encima de estas modalidades de la naturaleza material, no es el tiempo, que es eterno, y por una combinación de estas modalidades de la naturaleza, hay actividades que se llaman karma. Estas actividades se llevan a cabo desde tiempos inmemoriales.

De estas cinco verdades básicas, el Señor, las entidades vivientes, la naturaleza material y el tiempo son eternos. La manifestación de prakrti es temporal. El Señor se refiere a esto como “Mi prakrti”. Esta naturaleza material es la energía separada del Señor Supremo, y de manera similar a las entidades vivientes son también la energía del Señor Supremo, pero no están separados. Ellos están eternamente relacionados. Así que el Señor, la entidad viviente, la naturaleza material y el tiempo están relacionados entre sí y son eternos. Sin embargo, el otro tema, el karma, no es eterno.

La posición de Isvara es la de la conciencia suprema. Las jivas, o las entidades vivientes, son partes integrales del Señor Supremo, también son conscientes. Tanto la entidad viviente y la naturaleza material se explican como prakrti, la energía del Señor Supremo, pero uno de los dos, el jiva, es consciente. La prakrti otro no es consciente. Por tanto, el jiva-prakrti se llama superior porque el jiva tiene conciencia de que es similar a la del Señor. Del Señor es la conciencia suprema.

La distinción entre la jiva y el Isvara se explica con mayor detalle en el capítulo XIII. El Señor es ksetra-jna, consciente, como es el ser vivo, pero el ser vivo es consciente de su cuerpo en particular, mientras que el Señor es consciente de todos los cuerpos. Porque Él vive en el corazón de todo ser viviente, Él es consciente de los movimientos psíquicos de los jivas particulares. También se explicó que el Paramatma, la Suprema Personalidad de Dios, es vivir en el corazón de todos como Isvara, como responsable del tratamiento, y que Él le está dando instrucciones para la entidad viviente para que actúe como él desea. La entidad viviente olvida qué hacer. En primer lugar, se realiza una determinación de actuar de una manera determinada, y entonces él se enreda en las acciones y reacciones de su propio karma. Después de renunciar a un tipo de cuerpo, entra otro tipo de cuerpo, como una persona se pone y se quita otro conjunto de ropa. A medida que el alma migra así, sufre las acciones y reacciones de sus actividades pasadas. Estas actividades se pueden cambiar cuando el ser vivo se encuentra en la modalidad de la bondad, de la cordura, y entiende qué tipo de actividades se deben adoptar. Si lo hace, entonces todas las acciones y reacciones de sus actividades pasadas se puede cambiar. Por lo tanto, el karma no es eterno.

El supremo consciente Isvara es similar al de la entidad viviente de esta manera: tanto el conocimiento del Señor y la de la entidad viviente son trascendentales. Sin embargo, la conciencia del jiva en el mundo material es materialmente contaminada. El Bhagavad Gita enseña que tenemos que purificar esta conciencia material contaminado. En la conciencia pura, las acciones se encajaba a la voluntad de Isvara, y eso hará que el jiva feliz.

Mukti o liberación significa la libertad de conciencia material. Todas las instrucciones de la Bhagavad Gita están destinadas a despertar esta conciencia pura, y es por eso que en la última etapa de la Gita Krishna le pide a Arjuna que si ahora está en la conciencia purificada. Purificada conciencia significa actuar de acuerdo con las instrucciones del Señor. Esta es toda la suma y la sustancia de purifica la conciencia. La conciencia ya está ahí porque somos parte y porción del Señor, pero para nosotros no es la afinidad de ser afectados por las modalidades inferiores. Pero el Señor, siendo el Supremo, no se ve afectado. Esa es la diferencia entre el Señor Supremo y las almas condicionadas.

El conjunto completo está compuesto por el controlador supremo, las entidades vivientes controladas, la manifestación cósmica, el tiempo eterno, y el karma, o actividades, y todas ellas se explican en este texto. Todo esto tomado completamente formar el todo completo, y el conjunto completo se llama la Verdad Absoluta Suprema. El conjunto completo y la Verdad Absoluta completa eres la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krishna. Todas las manifestaciones se deben a Sus diferentes energías. Él es el todo completo.

La relación, Propósito

En el análisis de sambandha-jnana o conocimiento de la relación divina, Sri Gita ha puesto de manifiesto que la naturaleza de la verdad más original es un trascendental todo consciente de la personalidad.

En el análisis de prayojana, o el objetivo supremo, la inspiración interna del amor puro en la búsqueda de la Realidad Absoluta Suprema ha sido mencionado como el logro de perfección.

Y en el análisis de abhideya, o el método para alcanzar la meta deseada, la primera etapa se ha revelado como ofrecer todas sus acciones al Señor Supremo, seguido por el cultivo de interior auto-conocimiento, que surge de acuerdo a su realización progresiva de los el Señor.

Por último, renunciando a todas las otras actividades, una entrega exclusiva al Señor Supremo, Sri Krishna. En otras palabras, al refugiarse en la fe pura pura, uno se sitúa en la propia identidad divina perfeccionado y se ocupa en el servicio amoroso al Señor divino, que es el objetivo final de todas las prácticas devocionales.

Tabla de contenido y resúmenes de los capítulos

Capítulo sánscrito Título Inglés Título Resumen del capítulo

1 Vishada Arjuna Yoga Observando los ejércitos en el campo de batalla de Kurukshetra A medida que los ejércitos enemigos soporte listo para la batalla, Arjuna, el guerrero poderoso, ve a sus parientes íntimos, maestros y amigos en ambos ejércitos, dispuestos a luchar y sacrificar sus vidas. Vencido por la pena y la compasión, Arjuna no en la fuerza, su mente se vuelve desconcertado, y le da a su determinación de luchar.

2 Contenido Sankhya Yoga del Gita Arjuna resumida presenta al Señor Krishna como Su discípulo, y Krishna comienza Sus enseñanzas a Arjuna explicando la distinción fundamental entre el cuerpo material temporal y el alma espiritual eterna. El Señor explica el proceso de la transmigración, la naturaleza del servicio desinteresado a la Suprema y las características de una persona autorrealizada.

3 Karma Yoga Karma Yoga Todo el mundo debe participar en algún tipo de actividad en este mundo material. Pero las acciones de cualquiera de los dos puede unir una a este mundo o liberar a una de ella. Al actuar por el placer de la Suprema, sin motivos egoístas, uno puede ser liberado de la ley del karma (acción y reacción) y alcanzar el conocimiento trascendental del yo y el Supremo.

4 Gynana Vibhaga Yoga del Conocimiento Trascendental Trascendental conocimiento – el conocimiento espiritual del alma, de Dios y de su relación – es a la vez purificador y liberador. Tal conocimiento es el fruto de la acción desinteresada devocional (karma-yoga). El Señor explica la historia remota del Gita, el propósito y el significado de sus descensos periódicos al mundo material, y la necesidad de acercarse a un gurú, un maestro se dio cuenta.

5 Karma Yoga Yoga Sanyasa de Renuncia Exteriormente realizar todas las acciones pero por dentro renunciar a sus frutos, el hombre sabio, purificada por el fuego del conocimiento trascendental, alcanza la paz, el desapego, la tolerancia, la visión espiritual y la felicidad.

6 Dhyana Yoga Yoga de la Meditación Ashtanga-yoga, una práctica meditativa mecánico, controla la mente y los sentidos, y se centra concentración en Paramatma (la Superalma, la forma del Señor en el corazón). Esta práctica culmina en samadhi, la plena conciencia del Supremo.

7 Gynana Conocimiento Yoga Vigyana del Absoluto Señor Krishna es la Verdad Suprema, la causa suprema y la fuerza sustentadora de todo, tanto material como espiritual. Las almas avanzadas entregarse a Él con devoción, mientras que las almas impías desviar sus mentes a otros objetos de culto.

8 Akshara Yoga Brahma Alcanzar el Supremo Señor Krishna Al recordar con devoción durante toda la vida, y especialmente en el momento de la muerte, uno puede alcanzar su morada suprema, más allá del mundo material.

9 Rajavidya Rajaguhya Yoga El conocimiento más confidencial Señor Krishna es la Suprema Personalidad de Dios y el objeto supremo de adoración. El alma es eterna relación con Él mediante el servicio devocional trascendental (bhakti). Al revivir la devoción pura de uno, uno vuelve a Krishna en el mundo espiritual.

10 Vibhuti Yoga La opulencia de los fenómenos absolutos Todos maravillosas que muestran el poder, la belleza, la grandeza y sublimidad, ya sea en el mundo material o en el mundo espiritual, no son sino manifestaciones parciales de las energías divinas de Krishna y la opulencia. Como la causa suprema de todas las causas y el apoyo y la esencia de todo, Krishna es el supremo objeto de culto para todos los seres.

11 Vishvarupa Darshana Yoga La Forma Universal Señor Krishna a Arjuna subvenciones visión divina y revela Su forma ilimitada espectacular como el universo cósmico. Así Él establezca de manera contundente su divinidad. Krishna explica que los suyos toda hermosa forma humana es la forma original de Dios. Se puede percibir este formulario sólo mediante el servicio devocional puro.

12 Yoga Bhakti Yoga de la devoción Bhakti-yoga, el servicio devocional puro al Señor Krishna, es el medio más conveniente y más para alcanzar el amor puro por Krishna, que es el fin supremo de la existencia espiritual. Los que siguen este camino supremo desarrollar cualidades divinas.

13 Kshetra Kshetrajyna Yoga El Yoga del campo y sus Conocedor Uno que entiende la diferencia entre el cuerpo, el alma y la Superalma más allá de los dos logra la liberación de este mundo material.

14 Gunatraya Vibhaga Yoga las tres modalidades de la naturaleza material a todas las almas consagradas están bajo el control de los tres modos o cualidades de la naturaleza material: bondad, pasión e ignorancia. Señor Krishna explica lo que estos modos son, cómo actúan sobre nosotros, cómo se les trasciende, y los síntomas de alguien que ha alcanzado el estado trascendental.

15 Purusottama Yoga El yoga de la Persona Suprema El fin último del conocimiento védico es desapegarse del enredo del mundo material y de entender al Señor Krishna como la Suprema Personalidad de Dios. Aquel que entiende la identidad suprema de Krishna se entrega a él y se involucra en Su servicio devocional.

16 Daivasura Sampad Vibhaga Yoga las naturalezas divina y Demoniac aquellos que poseen cualidades demoníacas y que viven caprichosamente, sin seguir las reglas de las escrituras, adquieren un grado menor nacimientos y la servidumbre por más material. Pero aquellos que poseen cualidades divinas y vivir una vida regulada, que respetan la autoridad de las escrituras, poco a poco alcanzar la perfección espiritual.

17 Shraddhatraya Vibhaga Yoga El Yoga de la Fe Triple Hay tres tipos de fe, y que correspondan a la evolución de las tres modalidades de la naturaleza material. Los actos realizados por aquellos cuya fe está en la pasión y el rendimiento de la ignorancia sólo impermanente, los resultados materiales, mientras que los actos realizados en el bien, de acuerdo con las disposiciones de las Escrituras, purificar el corazón y dar lugar a la pura fe en el Señor Krishna y la devoción a Dios.

18 Moksha Yoga Sanyasa Conclusión – La perfección de la renunciación Krishna explica el significado de la renuncia y los efectos de las modalidades de la naturaleza de la conciencia humana y la actividad. Explica realización Brahman, las glorias del Bhagavad Gita, y la conclusión final del Gita: el camino más elevado de la religión es absoluta, la rendición incondicional de amor al Señor Krishna, que nos libera de todos los pecados, nos lleva a la iluminación completa, y permite uno para volver a la eterna morada espiritual de Krishna.

[3] [4]

Comentario tradicional

Todas las sampradayas han reclamado el Bhagavad Gita como propias y sus acharyas han creado commenaries en el Gita. Algunos de los grandes comentaristas incluyen:

Adi Shankara

Ramanuja

Madhvacharya

Abhinava Gupta

Nimbarka

Vallabha Acharya

Gyaneshwar

Sri Aurobindo

Bankimchandra Chattopadhyay

Paramahamsa Yogananda

 

Documentos pdf

MANUAL DE PSIQUIATRÍA pensamientos (SP) LeShan, Lawrence – Como Meditar (PDF)

 

 

Gatha de Seng T’san, Tercer Patriarca Zen
 Traducido desde el inglés por Shi Chuan Fa

 

No es difícil descubrir tu Mente Búdica
Simplemente deja de buscarla.
Deja de aceptar y de rechazar posibles lugares
Donde pienses que pueda estar
Y aparecerá ante tí.

¡Ten cuidado! La más leve señal de preferencia
Abrirá una sima tan ancha y profunda
como el espacio que separa cielo y tierra.

Si quieres encontrar tu Mente Búdica
No albergues opiniones acerca de nada.
Las opiniones dan lugar al argumento
Y la disputa es un deseo de la mente.

Sumérgete en las profundidades.
La quietud es profunda.
No hay nada profundo en las aguas superficiales.
La Mente Búdica es perfecta y engloba al universo.
No tiene carencia de nada y nada tiene en exceso.
Si piensas que puedes elegir entre sus partes
Perderás de vista su esencia verdadera.

No te aferres a las apariencias, a las cosas opuestas,
a las cosas que existen como relativas.
Acéptalas con imparcialidad
Y no tendrás que perder el tiempo en elecciones insubstanciales.

Los juicios y las discriminaciones bloquean el flujo
y suscitan las pasiones.
Irritan la mente que necesita quietud y paz.
Si vas de uno a otro, de esto a eso,
o hacia cualquiera de los innumerables opuestos,
Perderás de vista el todo, el Uno.
Siguiendo un opuesto te estarás extraviando,
lejos del centro que está en equilibrio.
¿Cómo esperas alcanzar el Uno?

Decidir lo que es, es determinar lo que no es.
Pero determinar lo que no es te puede ocupar tanto
que se convierta en lo que es.
Cuanto más hablas y piensas, más lejos te encuentras.
Deja de hablar y de pensar, y lo encontrarás en todas partes.

Si permites que todas las cosas vuelvan a su origen,
eso está bien.
Pero si dejas de pensar que esa es tu meta
Y que de ello depende el éxito
Y luchas y luchas en vez de simplemente dejar pasar,
No estarás practicando Zen.
En el momento en que empiezas a discriminar
y a preferir equivocas el camino.
Buscar la verdad también es un falso
punto de vista que deberí a ser igualmente abandonado.
¡Deja pasar! Deja de buscar y de escoger.
Las decisiones dan lugar a las confusiones,
y ¿adónde puede ir una mente confundida?

Todos los pares de opuestos provienen
de la Unica Gran Mente Búdica.
Acepta los opuestos con dócil resignació n.
La Mente Búdica permanece calma y quieta,
Ten presente esto y nada podrá perturbarte.
Lo inofensivo y lo dañino dejan de existir.
Los sujetos cuando son liberados de sus objetos se desvanecen
Al igual que los objetos cuando son liberados de sus sujetos.
Cada uno depende de la existencia del otro.
Comprende esta dualidad y verás
que ambos provienen del Vacío del Absoluto.

El Fondo de todo Ser contiene todos los opuestos.
Todas las cosas nacen del Uno.
¡Qué perdida de tiempo escoger entre basto y fino!
Ya que la Gran Mente da nacimiento a todas las cosas,
Abárcalas todas y deja morir tus prejuicios.

Para realizar la Gran Mente no seas vacilante ni ansioso.
Si intentas cogerla, agarrarás aire
y caerás en el camino de los heréticos.
¿Dónde está el Gran Dao? ¿Lo puedes guardar?
¿Permanecerá o se irá?
¿No te espera en todas partes para unir
tu naturaleza con Su naturaleza y liberarte
de los problemas al igual que El lo está?

No canses tu mente preocupándote por qué es real y qué no lo es,
Sobre qué aceptar o qué rechazar.
Si quieres conocer el Uno, no detengas tu experiencia sensorial,
Pero no te veas afectado ni enredado por los datos.
El sabio actúa sin emoción y parece como si no actuara.
El ignorante permite implicarse a las emociones.
El sabio comprende todas las cosas como parte del Uno.
El ignorante ve diferencias en todas partes.

Todas las cosas son iguales en su esencia,
así que aferrarse a unas y abandonar otras
Es vivir en el engaño.
La mente no es juez ecuanime de sí misma.
Tiene prejuicios en su favor y en su contra.
No puede ver nada objetivamente.

La Bodhi está más allá de toda noción de bien y mal,
más allá de los pares de opuestos.
Los ensueños son ilusiones y las flores nunca florecen en el cielo.
Son invenciones de la imaginación y no merecen ser considerados.
Ganancia y pérdida, correcto y erróneo, basto y fino.
¡Deja que se vayan todos!
Permanece atento. Mantén abiertos tus ojos.
Tus ensueños desaparecerán.
Si no haces juicios, todo será como verdaderamente es.

Profunda es la sabiduría del Tathagata,
Excelsa y más allá de todas las ilusiones.
A este Uno regresan todas las cosas
siempre que no las separes, manteniendo unas y desechando otras.
De todos modos, ¿dónde las puedes dejar?
Todas están dentro del Uno.
No hay afuera.

Lo Elemental no tiene modelo, no alberga dualidad,
y nunca es parcial.
Confía en esto. Mantén viva tu fe.
Cuando abandonas todas las distinciones no queda nada
salvo la Mente que se vuelve pura, que irradia sabiduría,
y nunca se cansa.

Cuando la Mente abandona las discriminaciones
Los pensamientos y los sentimientos
no pueden sondear sus profundidades.
El estado es absoluto y libre. No hay ni yo ni otro.
Tan solo te darás cuenta de que eres parte del Uno.
Todo está dentro y nada está fuera.

Los sabios de todo el mundo lo comprenden.
Este conocimiento está más allá del tiempo, ya sea largo o corto,
Este conocimiento es eterno. Ni es ni no es.
Todo está aquí y lo más pequeño es igual a lo más grande.
El espacio no puede limitar nada.
Lo más grande es igual a lo más pequeño.
No hay límites, ni dentro ni fuera.
Lo que es y lo que no es son lo mismo,
Pues lo que no es, es igual a lo que es.
Si no despiertas a esta verdad, no te preocupes.
Ten fe en que tu Mente Búdica no está dividida,
Que acepta todo sin discernimiento.
No prestes atención a palabras, discursos, o métodos bonitos
Lo eterno no tiene presente, pasado ni futuro.

reiki master secrets

Haberly, H – Reiki, La historia de Takata

Guía Práctica de Reiki

Glaser – Vogt – REIKI, El Poder Sanador de las Manosanónimo – método secreto para atraer la felicidad reiki

GLOSARIO DE PALABRAS SANSCRITAS Y SIGNIFICADOS

 

Abhasa: Una sombra.
Abhidheya: El conocimiento de los medios para el fin o sea, cómo cultivar servicio devocional.
A.C. Bhaktivedanta Svami Maharaja: (1896-1977) El más grande predicador a escala mundial, llevó el proceso del bhakti alrededor de todo el mundo. Hermano espiritual y asociado íntimo de Srila Bhakti Raksaka Sridhara Maharaja. Tradujo el Bhagavad-gitay el Srimad-Bhagavatam, así como otros importantes libros del sánscrito al inglés.
Acarya: (Literalmente aquél que enseña con el ejemplo) Maestro Espiritual auténtico e idóneo. Debe pertenecer a una sucesión de Maestros que se remonte hasta Dios, la Personalidad Suprema, y trasmitir su mensaje original sin tergiversarlo. Él enseña cómo seguir la senda que lleva al Señor Sri Krsna, y su vida es el ejemplo mismo de su enseñanza.
Acintya: Inconcebible, más allá de los procesos de la mente.
Acintya-bedhabedha-tattva: La doctrina según la cual el Señor Supremo es uno con sus energías materiales y espirituales, y es inconcebible y simultáneamente, diferente de ellas. Fue propugnada por el Señor Caitanya Mahaprabhu.
Adhikari: Uno que sigue la ciencia de Krsna y está ocupado en su servicio.
Adhoksaja: El Señor Supremo que está más allá de la percepción de los sentidos materiales.
Adi-lila: Los primeros veinte y cuatro años de los pasatiempos del Señor Caitanya en Navadvipa.
Advaita Prabhu: Encarnación de Maha-Visnu y compañero íntimo del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Agni: Semidiós encargado del fuego.
Ahankara: (Ego material) “Nudo” que mantiene unidos el alma y el cuerpo. La ilusión de ser el amo absoluto, el poseedor supremo y el beneficiario legítimo de todos los placeres del mundo, por la cual el alma individual se identifica con el cuerpo material que la reviste y con todo lo que con él se relaciona.
Ahimsa: (No violencia) La verdadera no violencia consiste en no agredir a otro ser, hombre o animal, causarle dolor o confusión o que pueda dificultar su progreso espiritual.
Ajñana: Ignorancia.
Ajñata-sukrti: Méritos devocionales obtenidos sin conocimiento de causa.
Akhila-rasamrta-murtih: La forma trascendental del Señor como el emporio de todas las rasas o melosidades que atrae a toda clase de devotos.
Ananda: Bienaventuranza, éxtasis.
Ananta: Encarnación de Krsna como serpiente de mil cabezas, que sirve como lecho de Visnu y sostiene los planetas sobre sus cabezas.
Ananya-bhak-bhakti: Devoción exclusiva por el Señor Sri Krsna.
Anartha-nivrtti: Limpieza del corazón de cosas indeseadas.
Antya-lila: Los últimos dieciocho años de los pasatiempos del Señor Caitanya en Jagannatha Puri.
Aparadha: Una ofensa.
Apara-sakti: La potencia o energía marginal burda
Aprakrta: El mundo espiritual o antimaterial de Krsna-loka.
Arcana: El proceso de adorar al Señor con todo el ser; es una de las nueve actividades espirituales del servicio devocional. Ver Servicio devocional.
Arios: Seres humanos civilizados que seguían los principios védicos.
Arjuna: Uno de los cinco hermanos Pandavas; el Señor Krsna se convirtió en su auriga durante la batalla de Kuruksetra y le hablóel Bhagavadgita.
Artha: El desarrollo económico.
Asakti: Apego devocional.
Asat-sanga: La asociación con los no devotos.
Asrama: (1) Cada una de las cuatro etapas de la vida espiritual. Ver Brahmacarya, Grhastha, Vanaprastha y Sannyasa. Estas cuatro etapas le permiten al hombre que las sigue perfeccionar completamente su identidad espiritual antes de dejar su cuerpo. Ver Varnasrama-dharma; (2) Cabaña situada en un lugar solitario y que sirve de lugar de meditación; (3) Todo lugar en el cual se practica la vida espiritual.
Asura: (1) Aquél que no sigue las enseñanzas de las Escrituras y cuya única meta consiste en disfrutar continuamente de los placeres de este mundo; (2) Ser demoniaco que abiertamente se opone a los principios de la religión y a Dios; (3) Malhechor monstruoso tal como los que había en el planeta en la época en que apareció Krsna.
Atma: Alma.
Atmaniksepa: Lanzarse desesperadamente hacia el infinito, entregarse totalmente al Señor.
Atma-nivedana: El proceso devocional de sacrificarlo todo por el Señor.
Atmarama: (1) Aquél que es autosatisfecho; (2) Famoso verso del SrimadBhagavatam varias veces explicado por Sri Caitanya Mahaprabhu.
Avadhuta: Alguien que está sobre las reglas y regulaciones.
Avatara: (Literalmente: Aquél que desciende) Dios o una de sus expansiones plenarias o uno de sus representantes, que “desciende” del mundo espiritual al universo material para restablecer los principios de la religión.
Bala: Fuerza.
Baladeva Vidyabhusana: Excelso devoto del siglo XVIII famoso por su contribución a la Gaudiya-sampradaya con su comentario Govinda-bhasya sobre la filosofía Vedanta.
Balarama: El hermano mayor de Krsna.
Bhagavad-gita, El: (“La canción del Señor”) Diálogo que hubo entre el Señor Sri Krsna y Arjuna, Su devoto y amigo, que fue más tarde transcrito por el Avatara Vyasadeva. Tiene como tema el conocimiento de la Verdad Absoluta, la condición original, natural y eterna de todos los seres individuales, la naturaleza cósmica, el tiempo y la acción. Es la esencia de todos los textos védicos y el estudio preliminar de el Srimad-Bhagavatam.
Bhagavan: Aquél que posee en plenitud las seis opulencias: Belleza, riqueza, fama, poder, sabiduría y renunciación. Este nombre designa a la Verdad Absoluta en su aspecto último o Dios, la Personalidad Suprema. Ver Brahman 2 y Paramatma.
Bhagavata: (1) La escuela personalista, a la cual pertenecen aquellos que creen en la existencia de Dios como Persona Suprema y, por consiguiente, se dedican a su servicio devocional; (2) El libro Bhagavata o el SrimadBhagavatam; (3) La persona Bhagavata o el Bhakta que modela su vida por completo según las instrucciones del libro Bhagavata.
Bhagavata Purana: El SrimadBhagavatam.
Bhajana: La adoración al Señor mediante el servicio devocional.
Bhajana-kriya: Ocupación entregada al servicio devocional recomendado por el Guru y los vaisnavas.
Bhakta: (Bhakti-yogi o vaisnava) Espiritualista del orden más elevado. Ver Yogi 1. Que practica el bhaktiyoga o devoción al Señor Supremo. Se apega al aspecto personal y supremo de la Verdad Absoluta.
Bhakti: Amor y devoción por el Señor, caracterizados por la rendición del ser individual para complacer los deseos del Señor Supremo.
Bhakti-rasamrta-sindhuh, El: (“El néctar de la devoción”) Obra maestra de Sri Rupa Gosvami, en la cual trata en detalle la ciencia del servicio devocional.
Bhakti-yoga: (Buddhiyoga, servicio devocional) La vía del desarrollo del bhakti, el amor a Dios, en su estado puro, sin la menor mancha de acción interesada (karma) o de especulación filosófica (jñana). Constituye la etapa final del yoga tal como se enseña en el Bhagavadgita, y se practica mediante la entrega de uno al Señor Supremo, Sri Krsna, a través de las nueve actividades devocionales y bajo la dirección de un Acarya.
Bhaktisiddhanta Sarasvati: (1874-1936) El Maestro Espiritual de su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Svami Prabhupada y su Divina Gracia Srila Bhakti Raksaka Sridhara Deva Gosvami Maharaja.
Bhaktivinoda Thakura: (1838-1915) El Maestro Espiritual y padre de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati.
Bhava: Primera manifestación del amor sublime por Dios.
Bhoga: (1) Disfrute; (2) Alimentos que aún no se han ofrecido al Señor.
Bhuh-loka: El plano de los sentidos.
Bhuvah: Ver Bhuvar-loka.
Bhuvar-loka: El plano de la mente.
Brahma: (Brahmaji) El primer ser creado en el universo. Recibió del Señor Supremo el poder de crear todo el universo, del cual él es el regente principal. Pertenece así mismo al grupo de los doce Mahajanas. Ver Mahajanas.
Brahmacari: (1) Aquél que vive según las normas de brahmacarya. Ver Brahmacarya; (2) El hombre casado que observa las normas védicas de la vida conyugal.
Brahmacarya: Primera etapa de la vida espiritual. Ver Asrama. Período de celibato, de continencia y de estudio, bajo la tutela de un Maestro Espiritual idóneo.
Brahman: (1) Brahman o el Brahman Supremo. Ver Para-brahman; (2) Brahman o brahmajyoti: Refulgencia que emana del cuerpo absoluto de Sri Krsna (Bhagavan) y que representa el aspecto impersonal de la verdad absoluta o el primer grado de la comprensión del Absoluto. Ver Bhagavan o Paramatma.
Brahman: Lo espiritual y el alma espiritual individual.
Brahmana: La clase de hombres inteligentes, de acuerdo con el sistema de órdenes sociales y espirituales.
Brahma-nirvana: Liberación en el brahman.
Brahma-samhita, El: Texto muy antiguo, en el cual Brahma, después que Govinda, Krsna, se le reveló a él, describe en detalle su forma, sus atributos, su reino, etc.
Brahma-sutra: Ver Vedantasutra.
Brhad-bhagavatamrta: Libro escrito por Sanatana Gosvami donde se describen los niveles de realización espiritual.
Buda: Una encarnación disfrazada del Señor Supremo, que predicó ateísmo para apartar a la gente de esa época del mal uso de los sacrificios rituales de los Vedas como una licencia para la matanza de animales.
Buddhi-loka: El plano de la decisión y la inteligencia.
Caitanya-caritamrta, El: Obra de Krsnadasa Kaviraja Gosvami que describe la vida y las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Caitanya Mahaprabhu: Avatara que apareció en la India hace 509 años, para enseñarle a la gente el yugadharma (la vía de perfeccionamiento espiritual adecuada para la época) que consiste en cantar los Santos Nombres de Dios y luchar de ese modo contra las influencias degradantes de Kali-yuga. Ver Kali-yuga.
Canakya Pandita: Brahmana consejero del rey Candragupta, responsable de impedir que Alejandro Magno invadiera la India. Famoso autor de libros sobre política y moral.
Candala: Persona que come perros.
Candra: Semidiós encargado de la luna.
Candrasekhara Acarya: Gran devoto grhastha del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu.
Carvaka Muni: Filósofo que defendió el hedonismo.
Cit-sakti: Potencia de conocimiento del Señor.
Dasa: Sirviente.
Danza rasa: El más elevado de todos los pasatiempos que Krsna manifestó cuando se hallaba en la tierra hace cinco mil años. En esa ocasión Él bailó en los bosques de Vrndavana con Radharani y todas las otras gopis, siendo simultáneamente el compañero de cada una de ellas. Sólo los devotos puros tienen acceso a la comprensión de este sublime pasatiempo.
Darsana: Visión divina.
Deva: (1) Ser virtuoso, sirviente de Dios; (2) Ser a quien El Señor ha dotado de poder para regir un sector de la creación universal, ya sea el sol, las lluvias, el fuego, etc., y de velar de ese modo por las necesidades de todos los seres; (3) Habitante de los planetas celestiales; (4) Dios, la Personalidad Suprema.
Deva-dasis: Las cantantes y bailarinas quienes realizan sus actividades artísticas para el placer de la murti. Ver Murti.
Devaki: La esposa de Vasudeva y madre del Señor Krsna.
Devarsi: Título que significa “sabio entre los devas“. Ver Deva 2.
Dharma: (1) “Religión”, función natural y eterna del ser individual, la cual consiste en seguir las leyes establecidas por Dios y servirlo a Él con amor y devoción; (2) Otro nombre de los diversos deberes religiosos, sociales, familiares, etc. (svadharma) del hombre; (3) Cualidad inherente a un determinado objeto.
Dharmatma: Una persona virtuosa.
Dhrtarastra: El padre de los Kurus, que colaboró con sus hijos para quitarles el reino con engaños a los hermanos Pandavas, y para que pelearan en contra de ellos en la Batalla de Kuruksetra.
Diksa-guru: Maestro Espiritual que inicia discípulos de acuerdo con las regulaciones de las Escrituras.
Draupadi: Esposa de los Pandavas.
Drona: Gran guerrero y maestro de armas de los Pandavas y los Kurus.
Durga: La energía material del Señor personificada, y esposa del semidiós Siva.
Duryodhana: Primo y rival de los Pandavas.
Dvapara-yuga: La tercera edad en el ciclo recurrente de cuatro edades. Precede a la edad actual, dura 864000 años y se caracteriza por un cincuenta por ciento de disminución en piedad y religiosidad, en comparación con el Satya-yuga.
Dvaraka: Lugar de los pasatiempos de Sri Krsna como rey opulento.
Ekadasi: Dos días sagrados del mes (el undécimo día después de la luna menguante y de la luna creciente), en el curso de los cuales las Escrituras recomiendan ayunar (o al menos, abstenerse de comer toda clase de cereales, granos y leguminosas) y minimizar los cuidados del cuerpo, a fin de consagrar mayor tiempo a escuchar, cantar o recitar las glorias del Señor.
Gadadhara Pandita: Asociado eterno de Sri Caitanya Mahaprabhu, la encarnación de la energía interna del Señor en los pasatiempos del Señor Caitanya.
Ganges: (Ganga) El río más sagrado de la India.
Garuda: Gran águila que sirve al Señor Visnu como eterno portador.
Gaudiya-Math: La divina misión fundada por Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, que tiene asramas y templos esparcidos por toda la India.
Gaudiya-vaisnava: Nombre de la escuela de devotos de Krsna que siguen las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Gauracandra: “Luna dorada”, el Señor Caitanya Mahaprabhu.
Gaura-lila: Los pasatiempos de Sri Gauranga Mahaprabhu.
Gayatri: (Gayatrimantra) El más importante de los himnos védicos, cantado diariamente por los brahmanas aptos.
Gokula: Lugar donde se manifiestan eternamente los pasatiempos de Krsna sobre la tierra.
Gokula Vrndavana: Ver Gokula.
Goloka: (Krsna-loka) Planeta en donde Krsna reside eternamente en compañía de sus devotos puros; es el más elevado de todos los planetas.
Gopis: Muchachas pastorcillas de vacas, compañeras de Krsna en Vrndavana.
Gosthanandi: Un vaisnava que está interesado en predicar conciencia de Krsna.
Gosvami: (Svami) (1) Gosvami: Aquél que domina a la perfección sus sentidos y su mente; (2) Gosvami: Cada uno de los seis grandes sabios de Vrndavana, discípulos inmediatos de Sri Caitanya Mahaprabhu: Rupa Gosvami, Sanatana Gosvami, Raghunatha Bhatta Gosvami, Jiva Gosvami, Gopala Bhatta Gosvami y Raghunatha dasa Gosvami. Contribuyeron con la prosecución de la misión de Sri Caitanya Mahaprabhu, y presentaron sus enseñanzas a través de numerosas escrituras que tratan de la ciencia del servicio devocional. (Se usa a veces como título, acompañando el nombre de sabios y Maestros Espirituales).
Govinda: Un nombre de la Suprema Personalidad de Dios, quien les da placer a la tierra, a las vacas y a los sentidos espirituales.
Govinda dasa Thakura: Autor de un gran número de canciones vaisnavas.
Grhastha: (1) Segunda etapa de la vida espiritual. Ver Asrama. Período que corresponde a la vida familiar y social conforme lo indican las Escrituras; (2) Aquellos que viven según las normas de dicho asrama.
Gunas: Satvaguna (bondad o virtud), rajoguna (pasión) y tamoguna (ignorancia). Las diversas influencias que ejerce la energía material ilusoria sobre los seres y las cosas. Determinan, entre otras cosas, la manera de ser, de pensar y de actuar del alma que condicionan. Es por medio de sus interacciones que se operan la creación, la manutención y la destrucción del universo. Ver Bondad, Pasión e Ignorancia. Este término significa, asimismo, cualidad, soga o vibración.
Guru: Alma autorrealizada que tiene el poder de guiar a la gente por el sendero de la comprensión espiritual y, de ese modo, sacarla del ciclo de los reiterados nacimientos y muertes.
Guru-tattva: El principio Guru, la verdad acerca del Guru.
Hanuman: Gran mono servidor del Señor Ramacandra.
Hara: Energía interna del Señor. Otro nombre de Radharani.
Hare: Un llamado a la energía espiritual del Señor Supremo.
Hari: Un nombre de la Suprema Personalidad de Dios, que significa: “Aquél que quita todos los obstáculos del progreso espiritual”.
Hari-katha: Ver Krsna-katha.
Harinama-diksa: La iniciación en el canto del Santo Nombre del Señor.
Harinama-sankirtana: Canto congregacional de los santos nombres de Dios, el proceso de autorrealización para esta era.
Haridasa Thakura: Un gran devoto del Señor Caitanya Mahaprabhu, famoso por cantar trescientos mil nombres de Dios diariamente.
Himsa: Violencia, matanza de animales.
Indra: El principal de los semidioses administradores y rey de los planetas celestiales.
Isvara: Controlador, Krsna es Paramesvara, el controlador supremo.
Jagai y Madhai: Dos grandes libertinos a quienes el Señor Nityananda convirtió en vaisnavas.
Jagannatha: La Deidad del Señor Krsna como Jagannatha (“El Señor del Universo”), juntamente con su hermano Baladeva y su hermana Subhadra.
Jagannatha Puri: (Jagannatha-dhama.) Una ciudad de la costa de Orissa; la santa ciudad donde se encuentran el templo y la Deidad del Señor Jagannatha.
Jayadeva Gosvami: Gran poeta vaisnava que escribió el GitaGovinda.
Jiva: La entidad viviente individual, que es una eterna y diminuta parte del Señor Supremo.
Jiva Gosvami: Un devoto puro y gran erudito devocional que, bajo las instrucción de Sri Caitanya Mahaprabhu, escribió libros en los que se explica la ciencia del servicio devocional.
Jiva-sakti: La energía marginal del Señor, constituida por los seres individuales.
Jñana: (Literalmente: Conocimiento). (1) El saber espiritual o el conocimiento que permite distinguir entre el cuerpo material y el alma espiritual; (2) Investigación filosófica acerca de la Verdad.
Jñana-misra-bhakti: Servicio devocional mezclado con algún interés por el conocimiento.
Jñana-sunya-bhakti: Servicio devocional libre de todo interés por poder o conocimiento.
Jñani: (jñaniyogi) (1) Aquél que posee el saber espiritual. Ver jñana; (2) Espiritualista que se halla en el tercer nivel y que practica el jñanayoga. Ver Yogi 1.
Kali-yuga: Era (yuga) de riñas e hipocresía, la última en el ciclo de cuatro (mahayuga); dura 432 000 años. (Es la era en que vivimos, y comenzó hace 5.000 años) Se caracteriza esencialmente por la desaparición progresiva de los principios de la religión y la exclusiva preocupación por el bienestar material.
Kalpa: En el sentido más general, es la duración de un día de Brahma (4.320.000.000 de años), la cual comprende miles de ciclos de cuatro eras o mahayugas.
Kama: La lujuria, el deseo material.
Kamini: Ambición de mujeres y sexo.
Kamsa: Rey demoniaco. Fue tío de Krsna cuando Él vino a la tierra hace 5.000 años.
Kanaka: Ambición de dinero y cosas materiales.
Kanistha-adhikari: El devoto de más baja clase que sólo aprecia a la Deidad pero no a los vaisnavas, su vida espiritual es aún inestable.
Karatalas: Pequeños címbalos de mano que se utilizan en el kirtana.
Karma: (1) Ley de la naturaleza según la cual toda acción material buena o mala, entraña obligatoriamente consecuencias, las cuales tienen por efecto el creciente encadenamiento de su autor a la existencia material y al ciclo de los reiterados nacimientos y muertes; (2) Todo acto conforme a las reglas del karmakanda. Ver Karmakanda; (3) La acción, en su acepción más general; (4) Las consecuencias o reacciones de la acción.
Karma-kanda: Parte de los Vedas que trata de las actividades prescritas para obtener diversos placeres materiales.
Karma-misra-bhakti: Servicio devocional mezclado con algún interés por poder o adquisición material a través del karma.
Karmi: (1) Materialista; persona que con sus actos sólo trata de conseguir el placer de los sentidos logrando el creciente encadenamiento al ciclo de los reiterados nacimientos y muertes; (2) karmayogi o el practicante del karmayoga, que es un proceso que ayuda a aquél que lo practica a deshacerse progresivamente de toda contaminación material al enseñarle a purificar sus actos. Ver karmayoga 2.
Kaviraja Gosvami: Ver Krsna dasa Kaviraja Gosvami.
Kirtana: (1) Glorificar al Señor; una de las nueve actividades espirituales del servicio devocional; (2) El canto colectivo de los Santos Nombres y de las glorias de Dios, generalmente con el acompañamiento de instrumentos musicales diversos. Ver Sankirtana.
Krpa: Gracia, misericordia.
Krsna: La Suprema Personalidad de Dios, que aparece en su forma original de dos brazos, que es el origen de todas las demás formas y encarnaciones del Señor.
Krsna-dasa: Sirviente del Señor Krsna.
Krsna dasa Kaviraja Gosvami: Devoto excelso del siglo XVI, fue discípulo de Srila Rupa Gosvami y Srila Raghunatha dasa Gosvami, escribió la obra suprema de la literatura vaisnava, el Caitanyacaritamrta.
Krsna-katha: Temas relacionados con la suprema Personalidad de Dios.
Krsna-prema: Amor por Dios, libre de cualquier motivación egoísta.
Krsna-prasada: Ver Prasada.
Ksatriyas: Administradores y militares, los protectores de la sociedad; su grupo constituye uno de los varnas. Ver Varna.
Kumaras: Cuatro ascetas eruditos hijos del Señor Brahma, que tienen eternamente aspecto de niño.
Kunti: Tía de Krsna y madre de los Pandavas.
Kuruksetra: Un antiguo lugar de peregrinaje que se encuentra cerca de Nueva Delhi, donde aconteció la Batalla de Kuruksetra y Sri Krsna recitó el Bhagavadgita. Ver Dhrtarastra y Pandavas.
Laksmi: Compañera eterna del Señor en su forma de Narayana en los planetas Vaikunthas.
Lila: Pasatiempos trascendentales del Señor.
Loka: Plano, planeta.
Madana-mohana: Krsna el encantador de Cupido.
Madhura-rasa: Relación amorosa conyugal con Krsna.
Madhurya-rasa: Ver Madhurarasa.
Madhvacarya: Gran Maestro Espiritual vaisnava del siglo XIII que propagó la filosofía teísta del dualismo.
Madhyama-adhikari: El devoto en la etapa intermedia que tiene fe firme y aprecio por los vaisnavas pero aún hace diferencia entre devoto y no devoto.
Mahabharata, El: Llamado a veces “el quinto Veda“. Poema védico que relata la historia de Bharatavarsa, el imperio, que hasta hace 5.000 años, se extendía por toda la tierra. El Bhagavadgita forma parte de él.
Mahabhava: Nivel más elevado de amor por Dios.
Mahajanas: Las autoridades más grandes que existen en materia de espiritualidad. Estos “padres de la religión”, todos ellos grandes bhaktas, son doce: Brahma, Siva, Narada, Manu, Kumara, Kapila, Prahlada, Bhisma, Sukadeva Gosvami, Yamaraja, Janaka y Bali.
Maha-mantra: (Literalmente el gran mantra) Hare Krsna, Hare Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Recomendado para la era de Kali por Sri Caitanya Mahaprabhu, quien no es otro que el propio Señor Supremo, el mahamantra posee el poder no sólo de liberar de sus tendencias materiales a la entidad viviente condicionada, sino también de despertar en ella el amor a Dios y el éxtasis de la vida espiritual.
Maharaja: (1) Gran rey, título que se les daba a los reyes en la cultura védica; (2) Título que se le da a los que han tomado orden de renuncia (sannyasa).
Mahatma: (Literalmente: Gran alma) Aquél que comprende en lo más profundo de su corazón que Krsna es todo y, por lo tanto, se entrega a Él, absorbiéndose por entero en el servicio devocional.
Mahat-tattva: (mahabrahman) El agregado de los veinticuatro elementos de la naturaleza material, en cuyo seno se realiza la creación material.
Maha-Visnu: Expansión del Señor de quien emanan todos los universos materiales.
Mahesvara: Ver Siva.
Mallika: Flor de Vrndavana dulcemente perfumada.
Mantra: (De manah la mente, y traya la liberación) Sonido espiritual mediante el cual la entidad viviente puede purificar la mente de todo aquello que la contamina, de sus tendencias materiales, y así lograr la liberación.
Mathura: Ciudad próxima a Vrndavana en donde nació Krsna y a la cual Él retornó después de concluir sus pasatiempos en Vrndavana.
Maya: (Literalmente: Aquello que no es, la ilusión) La energía ilusoria del Señor. Olvido de la propia relación con Krsna.
Mayapura: Una de las islas de Navadvipa-dhama. Sitio de aparición de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Mayavada: (1) La escuela filosófica a la cual pertenecen los mayavadis, en oposición a Bhagavata; (2) Nombre de la filosofía a la cual se adhieren los mayavadis.
Mayavadi: Filósofo impersonalista que propugna la teoría que el Absoluto, en última instancia, no tiene forma, y que la entidad viviente y Dios son iguales.
Mleccha: Aquél que no sigue la cultura védica.
Moksa: Liberación que conduce a la refulgencia espiritual que rodea al Señor.
Mrdanga: Tambor de arcilla con un extremo mayor que el otro, usado para el canto congregacional de los Santos Nombres del Señor.
Mukti: La liberación de la entidad viviente del ciclo de los reiterados nacimientos y muertes.
Mukunda: El Señor Krsna, quien otorga la liberación y cuya cara sonriente es como la flor kunda.
Muni: Sabio.
Murti: (Arcavigraha, arcamurti o forma arca) Manifestación de la forma personal de Dios a través de determinados elementos tal como se le encuentra en los templos.
Naimisaranya: Bosque sagrado de la India considerado el centro del universo.
Nama-aparadha: Ofensa al Santo Nombre del Señor.
Nanda-nandana: El Señor Supremo, Krsna, el querido hijo de Nanda Maharaja.
Nanda Maharaja: El rey de Vraja y padre adoptivo de Krsna.
Narada Muni: Un gran sabio y devoto puro hijo de Brahma, que viaja por todas partes de los mundos materiales y espirituales para difundir las glorias del Supremo Señor Sri Krsna, cantando y tocando su vina.
Narottama dasa Thakura: Maestro Espiritual de la sucesión discipular, y célebre autor de canciones vaisnavas.
Narayana: Un nombre de la Suprema Personalidad de Dios, que significa: “Aquél que es la fuente y la meta de todos los seres vivientes”. Es el nombre de una manifestación de Dios con cuatro brazos que se encuentra en los planetas Vaikunthas.
Neti neti: El proceso de los jñanis: “Esto no es espíritu, esto no es Brahman”.
Navadvipa: Nueve islas las cuales son: Simantadvipa, Godrumadvipa, Madhyadvipa, Koladvipa, Ritudvipa, Jahnudvipa, Modadrumadvipa, Rudradvipa que forman los ocho pétalos alrededor de Antardvipa; llamada Sri Mayapura en donde nació el Señor Caitanya Mahaprabhu.
Nimai Pandita: Nombre del Señor Caitanya Mahaprabhu antes de tomar la orden de renuncia. Se lo dieron porque nació bajo un sagrado árbol de nim.
Nira-kara: Sin forma.
Nirguna: (nir-sin; guna-cualidad) No poseer atributos (cuando se aplica a Dios, se refiere a que Él no posee atributos materiales).
Nistha: Etapa de estabilidad en el servicio devocional.
Nityananda Prabhu: La encarnación del Señor Balarama que apareció como el principal asociado del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Nivrtti-marga: La senda de la liberación.
Om: (omkara o pranavaomkara) Sonido espiritual que representa a la Verdad Absoluta, Sri Krsna; está contenido en el mantra Hare Krsna. Es la primera sílaba de muchos mantras védicos.
Omkara: Otro nombre de Om.
Pandavas: Yudhisthira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva, los cinco hermanos y guerreros que eran amigos íntimos del Señor Krsna, y que pelearon en la Batalla de Kuruksetra para recobrar su reino de manos de los hijos de Dhrtarastra.
Pandita: Erudito.
Parakiya: Sentimientos amorosos expresados fuera de los lazos del matrimonio.
Paramahamsa: (De parama supremo, y hamsa cisne) El más elevado de todos los seres autorrealizados. Así como un cisne es capaz de extraer la leche de una mezcla de leche y agua, el paramahamsa ve por todas partes únicamente al Señor y se absorbe plenamente en Él.
Para-sakti: La potencia o energía marginal sutil.
Paramatma: (El alma suprema) Expansión plenaria de Krsna (Bhagavan) que habita en el corazón de cada ser, en cada átomo de la creación material, e incluso entre un átomo y otro. Constituye el aspecto “localizado” y omnipresente de la Verdad Absoluta y representa el grado intermedio en el proceso de comprensión del Absoluto Ver Bhagavan y Brahman 2.
Para-brahman: El Brahman Supremo o Dios, la Personalidad Suprema, Sri Krsna.
Parampara: (1) Ver sucesión discipular; (2) Se dice que un guía espiritual, un escrito, una enseñanza o un conocimiento, etc., es parampara, cuando concuerda con los textos sagrados y con los Maestros de una sucesión o filiación espiritual auténtica, la cual se remonta hasta el Señor Supremo, la fuente de todo saber.
Parasara Muni: Gran sabio padre de Srila Vyasadeva, el compilador de los Vedas.
Pariksit Maharaja: Un gran rey védico y devoto del Señor, que escuchó el SrimadBhagavatam de labios de Sukadeva Gosvami y alcanzó así la perfección.
Parijata: Un tipo de flor que se encuentra solamente en los planetas celestiales.
Parsada: Eterno asociado de Krsna.
Patañjali: El autor del sistema original de yoga.
Patita-pavana: El salvador de las almas caídas.
Pauganda: La edad de cinco a diez años.
Prabhupada: (Visnupada) Título que se le da a los grandes bhaktas, devotos puros del Señor, para indicar que ellos representan los pies de loto del Señor y que, por consiguiente, a sus propios pies (pada) se congregan todos los maestros (prabhus).
Prabodhananda Sarasvati: Gran filósofo y poeta vaisnava, devoto de Sri Caitanya Mahaprabhu. Era tío de Gopala Bhatta Gosvami.
Prahlada Maharaja: Un gran devoto al cual el propio Señor, en su forma de Nrsimha, salvó de las persecuciones de su demoníaco padre, el rey Hiranyakasipu. Pertenece además al grupo de los doce Mahajanas. Ver Mahajanas.
Prakrti: (Literalmente aquello que es predominado) La naturaleza. Existen dos prakrtis: aparaprakrti, la naturaleza material, y paraprakrti, la naturaleza espiritual (las entidades vivientes), siendo ambas predominadas por la Suprema Personalidad de Dios.
Pranayama: La cuarta de las ocho etapas del astangayoga, con la que se persigue llegar al dominio de la respiración a través de diversos ejercicios.
Prasada: (Literalmente: Gracia, misericordia) En sentido general, todo alimento o comida que haya sido ofrecido al Señor. Como Krsna acepta dicho alimento que se ha ofrecido con amor y devoción, lo consagra y le da el poder de purificar a aquellos que comen los remanentes. Ese alimento no es diferente del propio Krsna. Con este término se puede designar toda manifestación de la gracia del Señor.
Pratistha: Ambición de nombre y fama.
Pravrtti-marga: La senda del placer de los sentidos que se sigue de acuerdo con las normas de los Vedas.
Prayojana: El conocimiento de la relación íntima con el Señor (Radhadasya).
Prema: Ver Krsnaprema.
Pundarika Vidhyanidhi: Devoto destacado del Señor Caitanya Mahaprabhu. Es la encarnación del padre de Srimati Radharani, Sri Vrsabhanu en el Gauralila.
Puja: Adoración bajo reglas y regulaciones.
Puranas: Escritos védicos que exponen las enseñanzas de los Vedas mediante alegorías y relatos históricos. Son dieciocho en total, seis de los cuales están dirigidos a aquellos que se hallan envueltos por la ignorancia, otros seis a aquellos a quienes los domina la pasión y los últimos seis a quienes están gobernados por la bondad.
Puri: Ver Jagannatha Puri.
Purusottama: El disfrutador Supremo.
Putana: Bruja, que enviada por Kamsa, se disfrazó de bella joven para tratar de matar al niño Krsna, pero que fue muerta por el Señor y obtuvo la liberación.
Radha: (Radharani) La consorte eterna del Señor.
Radha-dasya: Servicio a Srimati Radharani, la etapa más elevada de realización devocional para los seguidores de Srila Rupa Gosvami.
Radha-kunda: El lago sagrado de Srimati Radharani.
Raghunatha Bhatta Gosvami y Raghunatha dasa Gosvami: Dos de los seis Maestros Espirituales vaisnavas que directamente siguieron a Sri Caitanya Mahaprabhu y que sistemáticamente presentaron Sus enseñanzas.
Rahu: El planeta donde la forma está personificada.
Rajas: La modalidad material de la pasión, caracterizada por el esfuerzo materialista y el deseo de complacer los sentidos.
Rajasika: Dotado de la modalidad de la pasión.
Rama: (1) Nombre de Krsna que significa “fuente inagotable de la felicidad Suprema” (2) El Avatara Ramacandra, ejemplo de soberano perfecto; (3) Otro nombre de Balarama, el hermano de Krsna.
Ramacandra: Una encarnación del Señor que enseñó con su ejemplo el comportamiento que debería tener un rey perfecto.
Ramanujacarya: Un Maestro Espiritual vaisnava del siglo once que comenzó el ataque teísta en contra de la filosofía monista de Sankaracarya.
Rasa: (Literalmente: Sentimiento dulce) Término que se usa para designar la relación espiritual íntima que une al alma pura con el Señor Supremo. Hay cinco rasas principales y siete secundarias.
Rasa: Relación entre el Señor y las entidades vivientes. Hay cinco categorías principales: La relación neutral (santarasa), la relación como sirviente (dhasyarasa), como amigo (sakhyarasa), como padre (vatsalyarasa) y como amante conyugal (madhuryarasa).
Rasa-lila: Ver Danza rasa.
Ravana: Rey demoníaco que quería construir una escalera que llegara a los planetas celestiales, a fin de evitar así la tarea de capacitarse para llegar a ellos. El Avatara Ramacandra acabó con él y todos sus planes materialistas, después que Ravana lo ofendió al tratar de raptarle a su esposa, Sita.
Ramananda Raya: Un asociado íntimo del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Rg Veda: Uno de los cuatro Vedas originales, el cual contiene himnos dirigidos a diferentes semidioses.
Rsi: Sabio.
Rupa Gosvami: El principal de los seis Maestros Espirituales vaisnavas que siguieron al Señor Caitanya Mahaprabhu y que sistemáticamente presentaron sus enseñanzas.
Rupanuga-gaudiya-sampradaya: La divina sucesión de devotos en la línea de devoción exclusiva a Radha-Krsna a través de Sri Gauranga Mahaprabhu y Srila Rupa Gosvami.
Rukmini: La principal de las reinas del Señor Krsna en Dvaraka.
Sac-cid-ananda vigraha: Características propias de la forma (vigraha) espiritual y absoluta del Señor Supremo, así como también de la forma original de las almas individuales, las cuales participan de su naturaleza; y finalmente, características de la existencia espiritual en sí misma.
Saci: La divina madre de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Sadhana-bhakti: La practica del Servicio devocional.
Sadhaka: Practicante de servicio devocional.
Sadhu: (Literalmente: Sabio u hombre santo) Se designan con este término a aquellos que por haberse entregado completamente al servicio del Señor Supremo Sri Krsna, han dado muestras de la más grande sabiduría y de la más grande santidad.
Sadhu-sanga: La asociación con las personas santas.
Sahajiya: Una clase de así llamados devotos que tratan de imitar los pasatiempos del Señor.
Sakhi: Devota quien expande el amor conyugal por Krsna y su disfrute entre las gopis. Gopis asistentes de Radharani.
Sakti: Energia y/o potencia
Salagrama-sila: La Deidad del Señor en forma de piedra que es adorada por los brahmanas védicos.
Samadhi: (Literalmente: Absorción de la mente) (1) Estado de éxtasis perfecto que se alcanza por absorberse totalmente en el estado de conciencia de Krsna; (2) La última de las ocho etapas del astangayoga la cual corresponde a la autorrealización espiritual.
Sambandha-jñana: El conocimiento de la relación eterna de la jiva con el Señor.
Sampradaya: (Literalmente: Tradición, doctrina) Línea o escuela filosófica.
Samskaras: Diez ritos o sacrificios purificatorios destinados a santificar al hombre en los momentos más importantes de su existencia.
Sanatana Gosvami: Uno de los seis Maestros Espirituales vaisnavas que siguieron a Sri Caitanya Mahaprabhu, y que presentaron sistemáticamente sus enseñanzas.
Sankara: Otro nombre de Siva, el más poderoso de los once Rudras, del cual emanan todos los otros.
Sankaracarya: El famoso e influyente maestro monista del siglo nueve, cuya filosofía sostiene que no hay diferencia entre Dios y la entidad viviente.
Sankhya: La rama de la filosofía que trata del análisis de los elementos del mundo material.
Sankirtana: Toda actividad que tiende a difundir las glorias de Dios para beneficio de todos. Su principal manifestación consiste en el canto, público de los Santos Nombres del Señor, acompañado de danzas y de la distribución de prasada. Ver Prasada. Las Escrituras védicas lo presentan como el único método y sacrificio capaz de neutralizar las influencias degradantes de la era de Kali.
Sannyasa: (1) La renuncia a los frutos de las actividades realizadas en el cumplimiento del deber; (2) La cuarta y última etapa de la vida espiritual. Ver Asrama. La renuncia total a la vida familiar o social, con el objetivo de dominar a la perfección los sentidos y la mente y dedicarse por completo al servicio de Krsna.
Sannyasi: (1) Devoto de Krsna que renuncia a todo para servir al Señor; (2) Aquél que vive conforme a las normas del sannyasa. Ver Sannyasa.
Santa-rasa: Relación amorosa con el Señor en el humor de veneración pasiva.
Saranagati: Rendición.
Sarvabhauma Bhattacarya: Un gran erudito que fue vencido filosóficamente por el Señor Caitanya Mahaprabhu, y quien luego se entregó al Señor como discípulo de Él.
Sarasvati: Diosa de la erudición y esposa de Brahma.
Sastras: Ver Escrituras reveladas.
Sat: La Verdad Absoluta, lo eterno.
Satya: El plano de la existencia o eternidad.
Satya-loka: (1) El planeta del Señor Brahma; (2) Vaikuntha.
Satya-yuga: La primera era (yuga) de un ciclo de cuatro (mahayuga); dura 1.728.000 años. Durante esta era, la casi totalidad de los hombres viven en el estado de autorrealización espiritual.
Siddhi: Una perfección del yoga místico.
Siddha: Uno que ha realizado la refulgencia del brahman. Un alma liberada.
Siddhanta: Verdad conclusiva de las Escrituras.
Siksa: Instrucciones espirituales.
Siksa-guru: El Maestro Espiritual que instruye para la elevación espiritual.
Siksastaka, El: Ocho oraciones instructivas escritas por el Señor Caitanya Mahaprabhu.
Siva: El plano de la conciencia.
Siva: El semidiós que supervisa la cualidad material de la ignorancia y la destrucción final del cosmos material.
Sita: Consorte eterna del Señor Ramacandra.
Sloka: Verso en sánscrito.
Smaranam: La práctica devocional; a través de recordar al Señor.
Smarta: Ver Smartabrahmana.
Smarta-brahmana:Brahmana que sigue estrictamente los principios védicos en forma ritual.
Smrti: (smrtisastras) Las enseñanzas de las Escrituras reveladas, impartidas por almas liberadas que escriben bajo inspiración divina, y las cuales tienen una importancia igual a las sruti. Ver Escrituras reveladas.
Sraddha: Fe, buena fe.
Sraddha: Ceremonia védica para los antepasados.
Sravanam kirtanam visnoh: Los procesos devocionales de escuchar y cantar las glorias del Señor Visnu.
Sri, Srila, Srimati, Sripada: Títulos. Ver nombres específicos que siguen al título.
Sridhara Svami: Acaryavaisnava que pertenece a línea de Visnusvami. Escribió un importante comentario de el SrimadBhagavatam.
Srila Gaurakisora dasa Babaji: Excelso devoto avadhuta. Amigo íntimo de Srila Bhaktivinoda Thakura y Maestro Espiritual de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura Prabhupada.
Srimad-Bhagavatam, El: (BhagavataPurana) El “Purana inmaculado” de Vyasadeva, que trata exclusivamente del servicio devocional puro que se le presta al Señor Supremo.
Sruti: Los cuatro Vedas originales. El conjunto de Escrituras reveladas que vienen directamente de Dios Mismo. Ver Escrituras reveladas.
Srutidhara: Uno que escucha una sola vez y recuerda para siempre.
Svah: Ver Buddhi-loka.
Svarupa Damodara: Asociado íntimo de Sri Caitanya Mahaprabhu es la encarnación de Lalita sakhi en el Gauralila.
Svarupa-siddhi: Identidad espiritual.
Suddha-sattva: El plano de la realidad absoluta, donde sólo existe pureza y devoción.
Sudras: Los obreros, artesanos y artistas, que asisten a los miembros de los otros tres varnas. Ver Varna.
Sukadeva Gosvami: El sabio que le habló el SrimadBhagavatam al rey Pariksit justo antes de la muerte del rey.
Sukrti: Méritos devocionales.
Sundaram: El plano del éxtasis y la dulzura.
Surya: Semidiós regente del sol.
Suta Gosvami: El sabio que relató los discursos del rey Pariksit y Sukadeva Gosvami a los sabios reunidos en el bosque de Naimisaranya.
Sutra: Aforismo o fórmula breve y concisa que encierra una enseñanza profunda.
Svakiya: Sentimientos amorosos intercambiados por los cónyuges en la vida matrimonial.
Svami: Otro nombre del Gosvami. Ver Gosvami 1.
Svarupa: “Forma” o condición primera del alma, del ser individual, cuando se halla establecido en la relación individual que lo une al Señor Supremo.
Tamas: La modalidad material de la ignorancia, caracterizada por ignorancia, letargo y locura.
Tapa: El plano de la austeridad.
Treta-yuga: La segunda era (yuga) de un ciclo de cuatro (mahayuga); dura 1’296.000 años.
Tridanda: Bastón que recibe un gaudiyavaisnava al tomar la orden de renuncia (sannyasa). Significa que el se compromete a consagrar su cuerpo, mente y palabras al servicio del Señor.
Tridandi-sannyasi: Devoto en la orden de vida de renuncia en la línea gaudiyavaisnava.
Truly: nombre de la construcción basado en elementos orgánicos y siguiendo un plan arquitectónico en armonía con la naturaleza; edificios circulares con terminaciones cónicas hechas de barro y piedra.
Tatastha-sakti: Las entidades vivientes, energía marginal del Señor Supremo.
Titha: Un lugar sagrado donde grandes santos residen
Tulasi: Gran devota de Krsna que toma la forma de una planta. Esta planta es muy querida por Krsna, y sus hojas se ofrecen siempre de manera exclusiva a los pies de loto del Señor.
Uddhava: Gran devoto y familiar de Krsna que respondió a las preguntas de Vidura referentes a la partida del Señor y de la dinastía Yadu.
Upanisads, Los: Ciento ocho escritos védicos en los que se discute la parte filosófica de los Vedas.
Uttama-adhikari: El devoto más avanzado, él ve a todas las entidades vivientes como devotos del Señor.
Vaikuntha: (De vai carente de, y khunta angustia) El reino espiritual, en donde todo es saccidananda, es decir que está colmado de eternidad, conocimiento y felicidad.
Vaisnava: (1) Aquél que dedica toda su vida a Visnu, Krsna, el Señor Supremo o a cualquier otra forma de la Suprema Personalidad de Dios. Otro nombre de bhakta; (2) Lo propio de los vaisnavas (forma adjetiva).
Vaisnava-aparadha: Ofensas al devoto del Señor.
Vaisnavismo: La doctrina vaisnava que ve todas las cosas en relación con Visnu o Dios, y propone que uno actúe de acuerdo con esa visión.
Vaisyas: Los agricultores y comerciantes; proveen de todo para la satisfacción de las necesidades vitales de la sociedad, y protegen a los animales, muy en especial a las vacas. Su grupo constituye uno de los varnas. Ver Varnas.
Valmiki: Autor del Ramayana.
Vanaprastha: (1) La tercera etapa de la vida espiritual. Ver Asrama. Período de peregrinaje a diversos lugares sagrados, para desapegarse de la vida familiar y social y prepararse de ese modo para la etapa de sannyasa; (2) Aquél que vive conforme a las normas de este asrama.
Varna: Cada una de las cuatro divisiones de la sociedad según las funciones naturales que cumplen sus miembros. Ver Brahmanas, Ksatriyas, VaisyasySudras.
Varnasrama: (Varnasramadharma) Institución védica que respeta la división natural de la sociedad en cuatro varnas y asramas. Ver Varna y Asrama. Fue instituida por el propio Krsna, con el fin de satisfacer todas las necesidades materiales y espirituales de los seres.
Varnasrama-dharma: Otro nombre de Varnasrama.
VasudevayVasudeva: (1) Vasudeva; nombre de Krsna que significa “el hijo de Vasudeva”, (2) Vasudeva; Nivel en el cual uno comprende quién es Dios y cómo Él actúa a través de sus diversas energías. También es el nombre del padre del Señor Krsna.
Vedanta-sutra, El: (Brahmasutra, El) Gran tratado filosófico de Vyasadeva, constituido por aforismos (sutras) referente a la Naturaleza de la Verdad Absoluta, y compuesto a manera de conclusión de los Vedas.
Vedas, Los: Otro nombre de las Escrituras védicas tomadas en conjunto. En el sentido más estricto se refiere a las cuatro Escrituras originales: El RgVeda, el YajurVeda, el SamaVeda y el AtharvaVeda.
Vilasa: (1)Síntoma manifestado en un cuerpo de mujer cuando encuentra un amante; (2) Pasatiempos Trascendentales.
Visnu: (1) Nombre de Krsna que significa “el sostenedor de todo lo que existe”; (2) Nombre genérico de distintos purusa-avataras. Ver Purusa-Avatara. Así mismo, la divinidad de la bondad (sattvaguna).
Visvanatha Cakravarti Thakura:Acaryavaisnava, eslabón de la sucesión discipular. Es el sexto Maestro en la línea que desciende de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Visva-rupa: La Forma Universal de Krsna.
Vraja-lila: Pasatiempos de Sri Krsna como pastorcillo de vacas en la región de Vraja.
Vrndavana: Aldea de la India en donde hace 5.000 años Krsna exhibió sus pasatiempos espirituales y absolutos; en compañía de sus devotos puros.
Vrndavana dasa Thakura: Gran devoto de Sri Caitanya Mahaprabhu que escribió el Caitanya-Bhagavata, una biografía del Señor Caitanya.
Vrsabhanu: Padre de Srimati Radharani.
Vyasadeva: El avatara que compiló todas las Escrituras védicas. Es uno de los siete filósofos principales de la India, y es el filósofo más grande de todos los tiempos. Es además el Maestro Espiritual de Sañjaya.
Vyasa-puja: El día de la aparición del Maestro Espiritual, en el que se lo honra como el representante de Vyasadeva y el representante directo del Señor Supremo.
Vyasasana: Asiento elevado que se le ofrece al representante puro de Vyasadeva.
Yajña: Sacrificio; trabajo hecho para la satisfacción del Señor.
Yamaraja: (Yama) El deva que castiga a los infieles y a los pecadores cuando mueren. Pertenece al grupo de los doce Mahajanas.
Yamunacarya: Gran Maestro Espiritual y autor vaisnava de la Srisampradaya.
Yasoda: La madre adoptiva del Señor Krsna, y esposa de Nanda Maharaja.
Yoga: (Literalmente; unión con el Absoluto, Dios) (1) Todo método de iluminación espiritual que permite dominar la mente y los sentidos y unir al ser individual con el Ser Supremo, Sri Krsna; (2) Otro nombre del astangayoga y sus diversas ramas.
Yogamaya: La energía interna ilusoria del Señor.
Yogi: (1) Espiritualista del primero, segundo o tercer nivel, que corresponden respectivamente al bhakta, al yogi (ver Yogi 2) y al jñani (ver Jñani 2); (2) Espiritualista del segundo nivel, adepto del astangayoga (ver Yoga 2) o de alguna de sus ramas; (3) Practicante del yoga, en su acepción más general.
Yudhisthira: Uno de los cinco hermanos Pandavas. Gobernó la tierra tras la Batalla de Kuruksetra.
Yuga- Avataras : Manifestaciones divinas que aparecen en cada era (yuga) para enseñar el método de perfeccionamiento espiritual que es propio de cada una de dichas eras.
Zamindar: Terrateniente.

Mahabharata Sutra del Loto Blanco sutra-hui-neng Yoga Vasishtha

Enciclopedia.de.signos.y.simbolos.sfrd Glosario Budista 

Meurois-Givaudan, A D – Wesak Septimo_Mundo Shobogenzo_espa

 

Hipócrates

“A quien desee la salud, hay que preguntar primero si está dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad. Sólo entonces será posible ayudarlo”

Hipócrates

 

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BUDISTA

Deshimaru Taisen – Zen Y Artes Marciales

Manual_Zen

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soto rinzaiTemplo del Gran Camino
Actualizando la Enseñanza de los Budas
2
Daidoji. Mogro. Cantabria. España7198_10151545034279527_1554232411_n
Templo Zen de Daidoji o del Gran Camino. El nombre está tomado en recuerdo del que los monjes Zen
dieron al Jesuíta Francisco de Xavier, mi antecesor familiar, en 1552 para predicar el Dharma de Buda (ver
mi primer libro y copia del documento. La madre de Francisco descendía de los Reyes de Navarra y de los
Condes de Álava. Mi templo fue fundado en 1991. Antes, funcionó en una construcción vieja y simple en el
campo de Mogro, como Dojo para las Sesshin o períodos de entrenamiento intensivo y retiro. Eran tiempos
épicos. Además, en la ciudad, tuvimos tres Dojos sucesivos desde 1984. Tiene como Símbolo el Abanico
tomado del Templo de Todenji de mi Maestro el Honorable Shuyu Narita, en Japón, un Zen de orientación
china del que también es su signo y símbolo. El abanico de varias palas plegables, simboliza la variedad y
la unidad. También recuerda al practicante el comentario del antiguo Maestro: «El aire está por todas
partes pero si no te molestas en agitarle, no te refrescarás».
3
GATÁS
Si te apartas de ti te encontrarás antes.
Tenemos el Camino bajo nuestros pies.
Vendo agua junto a un río.
La iluminación es instantánea, debe ser
esforzándose cada instante.
No hay dos mundos sino dos maneras de
ver el mismo mundo.
En el Zen se va de la ascética de sacrificar
la naturaleza a la ascética de realizarla.
¿Por qué frases con un sentido tan obvio,
no sabemos si las hemos comprendido?
No temer a lo desconocido que está en
nuestra naturaleza
Las cosas son como son, no tienen ningún
significado
4
Este libro es un puente entre el Lector y el Maestro, mi Padre en el Darma Budista Soto desde 1984, el que
me introdujo en la Orden Japonesa de los Budas, el Honorable Soden Shuyu Narita Daiosho, Jefe del Templo
Todenji, situado al Norte de la Gran Isla de Honsu, Japón. Su clara mente se extinguió este mes de noviembre
del 2004 a los noventa años.
Su ilimitada Generosidad y Compasión sólo puede acompañarse dignamente de nuestro ilimitado
Agradecimiento, como la cabeza y las alas de un mismo pájaro.
Protegidos por su Kesa, intentamos seguir sus Antiguos pasos.
Respetuosamente postrados en Daitaisampai, con mi gente, hacemos este Homenaje una vez más, sin principio
ni fin….
SOKO DAIDO JOZA
Un Shomon Jefe del Templo de Daidoji
5
CEREMONIA DEL FUNERAL
El humo de cien varillas de incienso
fue aspirado por todos y desapareció…
6
ÍNDICE
AL LECTOR.
1.SHIDARTA
EL BUDA.
2.SHINDO.
EL TORII O LA PUERTA DEL ESPÍRITU.
3.¿
QUIÉN ERES? ¿QUÉ TAL ESTÁS?
4.HAZLO
TÚ MISMO.
5.TÓPICOS
VERBALES Y CONVENCIONALISMO.
6.EL
CONDICIONAMIENTO. I.
7.CONCIENCIA
Y CONSCIENCIA.
8.EL
PERSONAJE.
9.LA
MÁSCARA.
10.EGO,
EL LADRÓN DE LOS SENTIDOS.
11.ILUSIÓN
Y DESILUSIÓN.
12.EL
LENGUAJE.
13.EL
ADIESTRAMIENTO DE LA MENTE.
14.LO
CONVENCIONAL.
15.DESAPEGO.
16.LO
DIFICIL. I.
17.EL
CONDICIONAMIENTO. II.
18.IDENTIDAD
E IDENTIFICACIÓN DEL EGO.
19.APRENDER
Y DESAPRENDER.
20.DESPACIO
O DEPRISA.
21.LOS
MAESTROS YA LO SABÍAN.
22.LA
REPUTACIÓN.
23.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD. I.
24.CULTURA
Y TRADICIÓN.
25.LAS
PREGUNTAS DE BUDA.
26.RELIGIONES.
FUNDAMENTOS. I.
27.RELACIONES
INTERHUMANAS. I.
28.TEORÍA
Y PRÁCTICA.
29.CONDICIONAMIENTO,
APRENDIZAJE Y EGO. I.
30.EL
MUNDO EN EL QUE VIVIMOS, NO EXISTE. I.
31.IMAGINACIÓN
COMPULSIVA. I. HACIENDO MUNDOS
BASURA.
32.EL
BUDISMO ZEN NO ES UNA RELIGIÓN, NI UNA
7
DISCIPLINA MÁS.
33.LAS
SUPERSTICIONES. I.
34.¿
FRACASO EXISTENCIAL O IMAGINAL?
35.VERBALISMO
IGNORANTE.
36.RELIGIONES.
UTILIDAD. II.
37.PRIMERO
VIVIR, LUEGO FILOSOFAR.
38.SUPERSTICIONES.
II.
39.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? I.
40.LOS
SUPERHEROES, MODELOS DE HOY.
41.LAS
RELACIONES HUMANAS. II.
42.LAS
ADICCIONES.
43.SEMILLAS
DEL DESPERTAR.
44.IMAGINACIÓN.
45.DESEAMOS
CUANTO PENSAMOS PENSAMOS QUE ES
DESEABLE.
46.LA
BUENA GENTE. I.
47.LOS
BUDISTAS ZEN.
48.NUEVOS
MODELOS.
49.LENGUAJE.
50.RELIGIONES.
EVOLUCIÓN. III.
51.SATISFACER
EL EGO.
52.LA
CONSCIENCIA BODHI.
53.EL
CONDICIONAMIENTO. III.
54.LO
COMÚN O LO VULGAR.
55.LA
IGNORANCIA.
56.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD. I.
57.EL
BUDISMO ZEN.
58.LA
MENTE.
59.ENFERMEDADES
DE LA MENTE. I.
60.ACTUALIZANDO
LAS ENSEÑANZAS DE BUDA.
61.LA
EDUCACIÓN ZEN. I.
62.COMPRENSIÓN,
NEUTRALIDAD, COMPASIÓN.
63.NEUROSIS.
64.EL
ARTE.
65.FENÓMENOS
MENTALES.
66.MENTE
DE PRINCIPIANTE.
67.APARIENCIAS,
MONTAJES E HIPOCRESÍA.
68.EL
MUNDO EN EL QUE TÚ VIVES, NO EXISTE. I.
8
69.VIVIR.
I.
70.CONDICIONAMIENTO,
APRENDIZAJE Y EGO. II.
71.YO
Y LO MÍO.
72.INDETERMINACIÓN.
73.MATERIALISMO
ESPIRITUALISTA.
74.ZEN
Y POLÍTICA.
75.LA
POSESIÓN MÁGICA DEL FUTURO.
76.EL
CARÁCTER COMO OBSTÁCULO.
77.EL
GUIÓN DE LA PELÍCULA.
78.EL
SENTIDO DE LA VIDA.
79.RELIGIONES.
VARIEDAD. IV.
80.SER
FELICES.
81.Y
¿CÓMO SE PERCIBE LO REAL?
82.NO
HACER JUICIOS NI CRÍTICAS.
83.SI
NO OFRECES RESISTENCIA, NO PONES LÍMITES.
84.CUANDO
NO ENCUENTRES DIFERENCIA ENTRE UN
PRÍNCIPE Y UN MENDIGO…
85.ACUPUNTURA
DE LA MENTE.
86.EL
ESTADO DE MENTE ALERTA. ZANSHIN.
87.EL
DUALISMO. LOS OPUESTOS. LA NADA.
88.SAMADHI
O ZANMAI (en japonés).
89.EVOLUCIÓN
DE LA COMPASIÓN.
90.MITOS,
DIOSES Y CIENCIAS.
91.¿
HAY UNA EDUCACIÓN PARA EL ZEN?
92.LA
BUENA GENTE. II.
93.NO
DEBEN PRACTICAR ZAZEN.
94.LOS
PODERES EXTRAORDINARIOS.
95.AUTOENGAÑO.
96.LA
VIDA Y LA MUERTE. I.
97.RELIGIONES.
ENUMERACIÓN. V.
98.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD. III.
99.NI
ESTO, NI LO OTRO.
100.CRÍTICAS
AFECTUOSAS.
101.MAESTRO
Y PRINCIPIANTE.
102.ACCIÓN
Y REACCIÓN.
103.LO
QUE ENSEÑA LA VIDA.
104.EL
PENSAMIENTO CRECIENTE.
105.Y
¿LAS DIVERSIONES? I.
9
106.REALIZACIÓN
DE LA PROPIA NATURALEZA.
107.
¿PARA QUIÉN ES EL ZEN? II.
108.ADOLESCENCIA
MENTAL Y MADUREZ.
109.ENFERMEDADES
DE LA MENTE. II.
110.MAESTROS
E INSTRUCTORES DEL ZEN. I.
111.MÁS
ALLÁ DE BIEN Y DE MAL.
112.AYUDA
Y EXPERIENCIA.
113.LA
CONSCIENCIA ORIGINAL. II.
114.LA
INERCIA, PRIMER PROBLEMA MUNDIAL.
115.LA
IDENTIDAD PROPIA.
116.IMAGINACIÓN
COMPULSIVA. II. HACIENDO MUNDOS
BASURA.
117.EL
ÁREA DE LOS PRINCIPIOS.
118.LA
EDUCACIÓN ZEN. II.
119.NO
INTERVENCIÓN.
120.LA
HUMILDAD.
121.EL
MUNDO EN EL QUE VIVIMOS, NO EXISTE. II.
122.EDUCACIÓN:
DIRECCIONISMO O LIBERTAD.
123.ÉTICA
Y MORAL. I.
124.LA
VÍA MEDIA.
125.LA
CONTEMPLACIÓN.
126.TENER
VIDA PROPIA.
127.FUSE,
DAR.
128.POR
NUMEROSAS QUE SEAN LAS PASIONES, HAGO EL VOTO
DE VENCERLAS TODAS.
129.SABOR
ARTESANO, SABOR A VERDAD. I.
130.ES
UNA SUERTE.
131.LA
GRAN ENERGÍA SIN PASIONES.
132.Y
¿LAS DIVERSIONES? II.
133.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? III.
134.EL
ZAZEN DE LA VIDA COTIDIANA.
135.MAESTROS
E INSTRUCTORES DEL ZEN. II.
136.NO
INTERVENCIÓNNO
CONFRONTACIÓN.
137.“
CUANTO PEOR, MEJOR”.
138.LA
VIDA.
139.LAS
MANCHAS, LOS DEFECTOS.
140.LA
MITAD DEL CAMINO.
141.IGNORANCIA.
10
142.PROGRAMA
Y ANTIPROGRAMA.
143.EL
APRENDIZAJE DEL CAMINO.
144.IDENTIDAD.
145.LA
EDUCACIÓN ZEN. III.
146.INTELIGENCIA.
147.LA
DESTRUCTIVIDAD DEL EGO.
148.LA
MUERTE.
149.DISCRIMINACIÓN
Y NO DISCRIMINACIÓN.
150.SABOR
ARTESANO, SABOR A VERDAD. II.
151.ILUMINACIÓN.
I.
152.TELEVISIÓN
Y MASAS.
153.EL
ZEN NO ES UNA O.N.G.
154.VIVIR.
II.
155.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? IV.
156.LAS
CONTRADICCIONES.
157.LA
AUSTERIDAD.
158.UN
PRADO GRANDE.
159.LA
PRÁCTICA ZEN.
160.EL
PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN.
161.LO
DIFÍCIL. II.
162.LIMITACIONES
DE LA MENTE.
163.ALTERNATIVA.
164.ASUNTOS
NO CONDUCENTES.
165.EL
SUTRA DE LA GRAN SABIDURÍA. MAKA
HANNYA HARAMITA SHINGYO.
166.¿
TODOS CAUSANTES, TODOS RESPONSABLES? I.
167.LAS
ENFERMEDADES MENTALES. III.
168.LA
NATURALEZA ORIGINAL.
169.AUTORREALIZACIÓN.
170.Y
¿LAS DIVERSIONES? III.
171.LA
RISA (tensiones y relajaciones).
172.CIVILIZACIÓN
Y CAMBIO. I.
173.LA
CONSCIENCIA ORIGINAL. II.
174.ÉTICA
Y MORAL. II.
175.EL
LOGRO DE LA PROPIA NATURALEZA.
176.LA
ILUMINACIÓN DE UNA VIDA CON LUZ.
177.LA
LONGEVIDAD.
178.LA
VIDA Y LA MUERTE. II.
11
179.RELIGIONES
ACTUALES O ACTUALIZADAS.
180.¿
TODOS CAUSANTES, TODOS RESPONSABLES? II.
181.CIVILIZACIÓN
Y CAMBIO. II.
182.¿
HACER LAS COSAS POR LOS DEMÁS?
183.ILUMINACIÓN.
II.
184.SANZEN,
LA ENTREVISTA PERIÓDICA CON EL
MAESTRO.
185.DESAPEGO,
ABANDONO, DESPRENDIMIENTO.
186.Y
¿QUÉ PASA CON EL PENSAMIENTO?
187.HIGIENE
MENTAL.
188.COLECCIONISMO,
APEGO, ADICCIÓN.
189.MEJORAR
Y CAMBIAR.
190.EL
YO EMERGENTE.
191.¿
DE QUÉ QUIERES LIBERARTE?
12
APÉNDICE
“YAPEROESQUE”.
LA MONJA PEROESQUE. CUENTO
LOS FUNDAMENTOS DE LA ENSEÑANZA DE LOS BUDAS. EL DARMA.
ESCUELA ZEN DE DAIDOJI: FASES, LAS SEIS DISCIPLINAS, SUTRA DE
DAIDOJI
PÁGINA WEB
OTRAS OBRAS DE DAIDO
13
AL LECTOR.
Este nuevo libro es como un glosario con el que el interesado puede
familiarizarse con los temas. Si consigue prescindir de sus prejuicios
comprobará hasta qué punto su información coincide con la de esta Sanga.
El lector perderá el tiempo si pretende encontrar una frasetalismán
que le sirva
de llave para abrir la última puerta. En este caso le aclararé que la cosa no tiene
más misterio que seguir las Enseñanzas de Buda, el último Buda, porque se
nombran entre seis y veintisiete anteriores. Su sabiduría es coincidente en su
Naturalidad con la Naturaleza del Cosmos y con la de todo nosotros, de manera
que sólo con practicar sus instrucciones, la Práctica se hace idéntica con la
Realización. Esta identidad de las partes nombradas es la experimentable como
vida, algo ordinario, no intelectual que transfiere lucidez.
Ser Budista en este tiempo, no se diferencia socialmente con otros tiempos
porque al menos en el Budismo Zen Japonés, no se hacen exhibiciones
públicas, ni extravagancias espectaculares como tampoco se buscan adeptos; es
el aspirante el que busca al maestro y por esto, no se nota nada aparente o raro.
Los que hacemos la Práctica del afeitado de cabeza habitualmente, tampoco
nos distinguimos de los que la siguen como una moda. En otros aspectos de la
conducta, el trato, las relaciones, el Budista Zen, trata de borrar su Ego con
maneras discretas, modestas, medidas y equilibradas que no llaman la atención.
No es que se trate de ningún secreto pero tratamos de evitar hablar de Budismo
personalmente o con frivolidad. Amigos y parientes pueden no estar al tanto y
entre practicantes no será fácil reconocerse a primera vista si no se forma parte
del mismo grupo. No destacar con protagonismos o tomando parte en
discusiones dualistas dando o quitando la razón a otros, no son maneras de un
Budista como tratar fuera de la Shanga temas de religión, política, dinero,
guerras, bandos, sexo,…etc. Íntimo consigo mismo, el Budista Zen trata de
llevar su Práctica adelante en todas las circunstancias, quehaceres y trabajos o
lugares. Como no hay culpas o pecados, tampoco hay dogmas, sacrificios ni
prohibiciones sino Preceptos que aconsejan evitar los extremos. No extremarse
en nada, no identificarse con nada ni nadie evita los apasionamientos y ser
arrastrados por ellos o depender de adicciones que obstaculicen la
independencia, la autonomía y el control elementales para el que sigue el
Camino de la maduración de la mente.
Hay personas que preguntan con ingenua curiosidad si disfrutamos de ventajas
14
de la tecnología y la modernidad como el coche, el teléfono, la televisión, la
calefacción; o si comemos normalmente y dormimos lo suficiente o tenemos
relaciones sexuales… Estas personas tienen una información novelesca y
peliculera no ajustada al Budismo Zen que no tiene mucho que ver con
Budismos mágicos y supersticiosos vigentes hoy en día que hundidos en el
folklore de un aislamiento de siglos, no han evolucionado, como ocurre con
tantas instituciones en países retrasados y tradicionales.
El mismo Buda probó, en los comienzos de su búsqueda, un exagerado
ascetismo que puso en peligro su vida llegando a la conclusión de que es
necesario estar bien sanos y fuertes para disponer de una energía limpia y
abundante, indispensable para una andadura solvente.
Para los que temen compromisos de riesgo conviene aclararles que el Budismo
Zen es una disciplina individual. No se trata de ir a favor o en contra del bien o
del mal convencionales porque cada conducta tiene un largo recorrido causal,
histórico de acciones y reacciones subjetivas que llamamos karma. Por tanto no
se trata de combatir fenómenos sociales puesto que el Budismo Zen no es un
instrumento político ni religioso de acción social ni siquiera en exclusiva
humanista puesto que tiene que ver con el respeto hacia todos los seres
vivientes; se trata de disolver la parte de esos fenómenos que habita en nuestro
Ego. Todo cuanto rechazamos en el exterior habita en distintas proporciones en
el interior de nuestra consciencia. Ni siquiera se trata de luchar contra ello
siguiendo la cadena acciónreacción
dualista, sino de practicar otras
dimensiones de la mente relacionadas con nuestra auténtica Naturaleza. Así es
como sin apenas tocar la condición, pasamos más allá de Ego, más allá de esa
consciencia superficial.
El lector principiante comprenderá, de lo escrito, lo razonable. Lo demás, no.
El lector practicante entenderá lo que su experiencia del Darma, le permita. El
lector avezado no necesita esta lectura por lo que entenderá y no entenderá. Se
trata sólo de continuar.
Cuando iniciamos un camino, esperamos una frase clave de boca del maestro,
que abra nuestra mente a la sabiduría. El maestro nos puede dar docenas de
esas frases pero sin embargo de nada nos
servirán por faltar nuestra propia experiencia en la Práctica de las Enseñanzas
de Buda.
15
Algunos supondrán que tales Prácticas son difíciles, enrevesadas y misteriosas.
Su formulación es sencilla como lo puede comprobar el lector leyendo, al final
del libro, las esencias y los fundamentos, no obstante su simplicidad, resultarán
incomprensibles.
Todos los seres se esfuerzan para vivir; es la naturaleza de las cosas. Para la
especie humana hay una añadidura puesto que está sometido además de a su
Naturaleza, a su Condición, es decir al Ego resultado de un aprendizaje
ambiental que enseña a sufrir para perder o temer perder lo que se tiene y sufrir
por no lograr lo que se desea.
Los humanos rara vez nos damos cuenta de esta esclavitud pero sin embargo
pretendemos una felicidad completa. Reconocer los obstáculos, es un regalo
para quien quiere crecer y tener un maestro enérgico y desinteresado que nos
ayude en nuestro Despertar transformador, el mayor de todos ellos.
Agradezco ilimitadamente a mis dos maestros japoneses, el Honorable Soden
Shuyu Narita, Jefe de Todenji, del que recibí la Ordenación de Monje en 1989
y el nombre de Soko Yoza, y al Honorable Moriyama, Jefe de Zuigakuin, que
me llamó Daido, la inestimable ayuda de su Transmisión. El primero, me
enseñó todo. El segundo, el resto. Para ellos el más profundo DaitaiSampai.
APERTURA, FLEXIBILIDAD, TOLERANCIA Y GENEROSIDAD.
Son perfecciones para relacionarse con todo.
Apadrinar las montañas, las aguas, los aires, los alimentos, los niños
hambrientos, los investigadores de enfermedades y curas, el gasto de energía,
la austeridad y el despilfarro, plantas y animales…
Formar parte del Cosmos está en nuestras manos, las mismas del Sampai.
EN EL BUDISMO ZEN, SÓLO INTENTAMOS, SIGUIENDO LAS
16
ENSEÑANZAS, ESTAR COMPLETAMENTE ATENTOS,
ALERTAS Y DISPONIBLES PARA CADA MOMENTO
PRESENTE SIN IDEOLOGÍA ALGUNA.
17
18
1.SHIDARTA
EL BUDA.
Sidharta era un joven indio que hace dos mil quinientos años observó el mundo
del sufrimiento en los demás a través de sus enfermedades, miseria, vejez,
engaños, guerras, muertes, desilusiones, pérdidas… como las de hoy y se
preguntó por qué sufrimos tanto, qué sentido puede tener.
Dedicado desde entonces a la meditación y sintiendo el dolor propio y ajeno,
continuó preguntándose cómo debería vivir el Hombre para evitarlo.
Esforzándose durante años en profundizar en la consciencia, el Buda, el que
despertó a la lucidez, encontró las claves y las trasmitió a los de su linaje, los
pertenecientes a la Orden, directamente, de espíritu a espíritu y de generación
en generación.
Se trataba de realizar nuestra auténtica y Propia Naturaleza sobrepasando y
desapegándose de la condición humana egocéntrica, adquirida en la existencia.
Vivir era esto, según sus Enseñanzas realizadoras. No es aprender a vivir, sino
vivir cada vez que realizamos sus Instrucciones.
Zazen es la vida y la vida es Zazen. Sólo eso, vivir para el Camino y no para
uno mismo, es vivir, es encontrarse a uno mismo. Indagar esto, practicándolo,
es Caminar, realizar.
No se trata pues, de no tener emociones, proyectos a corto plazo, gustos o
pensamientos, sino que no te dominen como otras adicciones y te conviertan en
un “ser sintiente”, sufriente. Realizar esa libertad y dedicarse al Camino rompe
los límites de lo mundano y lo de todos los días, lo ordinario, se hace real,
ilimitado.
2.SHINDO.
EL TORII O LA PUERTA DEL ESPÍRITU.
El arco rojo de la contraportada es el Torii tradicional japonés y nuestra Sanga
con vestimenta de verano.
El Torii señala la proximidad de un Templo. Es “una puerta al campo” que ni
abre ni cierra nada. Una puerta sin puerta. Representa que la vida está separada
de la muerte por una sutil línea, que se pasa de la una a la otra sin verlo.
19
Vivimos y morimos a la vez.
El Torii suele tener dos perros dragones o dos leones. Uno, con la boca abierta
y al otro lado, otro con la boca cerrada.
3.¿
QUIÉN ERES? ¿QUÉ TAL ESTÁS?
Si miramos con tranquilidad esta pregunta, seguramente nos va a parecer una
indiscreción. También es cierto que la gente sale del paso por peteneras, con
frases hechas y evasivas hasta el abstracto ¡velai! castellano pasando por ¡ya
ves! ¡tirando!, ¡se hace lo que se puede!…demostrando que no quiere saber
nada. Es un ritual cívico amistoso y de ascensor. A los conocidos “se les da la
mano”.
En Daidoji señalamos otra cosa con esta pregunta y es el nivel de consciencia
impersonal (que en el sentido egótico es completamente personal, sobre todo
en el caso más afectuoso e interesado que son los allegados, amigos y
familiares). El nivel de consciencia impersonal es el nivel de consciencia
natural, del entorno natural, la percepción por los sentidos sin pensamiento. Se
trata de un ejercicio de presentización, del Aquíahora
sentido por los sentidos.
4.HAZLO
TÚ MISMO.
Uno de los aspectos más interesantes, convincentes y apasionantes del método
Budista Zen es que el propio sujeto despertará con sus propios esfuerzos y,
claro es, siguiendo las Instrucciones. Es una colaboración íntima con su Propia
Naturaleza.
Uno mismo se hace cargo de sí, después de haber responsabilizado a la familia,
la escuela, la sociedad… Ahora le toca a uno mismo coger las riendas, hacerse
cargo (cargar con el propio cadáver, decimos en el Zen) de sí. Se trata de un
test, un compromiso propio frente a la debilidad y el abandono.
Decimos: “el que se para, separa”, el que se detiene, no pasa. A la Toma de
Refugio (ponerse bajo el paraguas del Zen) lo llamamos la Entrada en la
Corriente (de la Enseñanza). El trabajo está en remar y remar hacia la otra
orilla y una vez allí, abandonar la barca.
Gya teGya
te ara Gya te… Sowa ka.
5.TÓPICOS
VERBALES Y CONVENCIONALISMO.
20
Los tópicos verbales identifican a la mayoría vulgar y masificada que se traga
la moda miméticamente, por imitación automática, sin darse cuenta, por simple
contaminación ambiental, sólo porque está presente.
El lenguaje es un sistema de pensamiento que excluye lo que no conoce
ridiculizándolo, despreciándolo y malinterpretándolo porque teme lo que no
conoce.
Su estructura de pensamiento es cerrada, rígida, dogmática y tienden a la
cristalización y el fanatismo. Los cambios les asustan tanto que llaman “raros”
a los que no son tópicos, a los que no son como ellos.
Observemos esta lista y algunas de estas expresiones que utilizamos:
Puro y duro…
Imagen dantesca…
Abrir el melón…
De una vez por todas…
Un antes y un después…
Total y absolutamente…
Brindis al sol…
Esto es así…
Hacer los deberes…
Más o menos…
En el seno de…
Matar al mensajero…
La ley no lo contempla…
Un rifirafe…
Creación de riqueza…
Crónica de una muerte anunciada.
Muy importante…
De alguna manera…
Al completo…
Como yo digo…
Vente, trenta…
Sinceramente…
Te cuento…
Decir muy claro…
Como la copa de un pino…
Lo que yo te diga…
La pregunta del millón…
Con la que está cayendo…
Se parece a…
El imperio de la ley…
Es un muchacho excelente…
Que la bese…
Cumpleaños feliz…
Oé, Oé,Oé,Oé…
Y muchas más. Otros indicadores de la mente vulgar son el critiqueo,
interesándose por las cuestiones de los demás, el “marujeo”, el “famoseo”, los
anecdotarios en cadena (pues a mí me pasó…), la obsesión por la apariencia, el
aspecto, el maquillaje, las marcas, poses,…
6.EL
CONDICIONAMIENTO I.
El punto de partida es la capacidad de la mente para quedarse con la
experiencia del dolor o del placer producidos por el contacto con un objeto,
21
persona, situación… La memoria de esta experiencia, especialmente cuando es
repetida, condiciona el deseo o el temor. El siguiente paso condicionado
consiste en el logro del objeto del deseo, de lo que gusta y la huida de lo que
disgusta. A continuación, el aprendizaje de los medios e instrumentos, bien
sean los pensamientos, las habilidades, que encadenadas al objetivo procuran
su alcance. En esta fase se desarrollan las cualidades de la disciplina, la astucia,
el capricho y demás habilidades de cada objetivo concreto tendiendo a la
repetición, a la especialización y a la adicción consumista perdiéndose la
capacidad del percibir al objeto en sus diversas dotaciones y características,
limitándose su percepción por la unilateralidad del deseo y convirtiendo en
cosas o cosificando todo elemento. Por otro lado, especializados en el logro del
placer y la satisfacción, las grandes y pequeñas frustraciones, fracasos y
dolores descompensan al consumidor mal acostumbrado y peor adiestrado
procurándole estados desconocidos de sufrimiento hasta llegar a las
depresiones o compensaciones destructivas.
7.CONCIENCIA
Y CONSCIENCIA.63374_1318242611051_1680345354_637928_7335503_n
La conciencia es una adquisición cultural, procedente de las religiones, que es
de carácter moral. Supone el seguimiento de normas y dogmas de pensamiento,
sentimiento, acción (omisión) y relación que las valoran como buenas o malas,
por lo que se implican conceptos abstractos diversos sobre lo que cada religión
propone como el Bien y el Mal con consecuencias de premios y castigos
trascendentes.
Por otro lado, la ética, está inspirada en la cultura social o de la convivencia
deseable de los laicos entre sí desarrollada en los últimos siglos
independizándose de las religiones y fundamentándose en las leyes y los
derechos de los ciudadanos. Los premios y los castigos de la ética son los de la
ejemplaridad y la cárcel o las sanciones sociales.
Respecto a la consciencia, con “s”, se refiere a una facultad inherente a todos
los seres por la que se hacen cargo del medio en el que viven, en el que están y
se desarrollan, se relacionan y mueren entre otros seres iguales o diversos. Ser
consciente significa, estar al tanto, caer en la cuenta, percibir o apercibirse,
estar alerta. Darse cuenta de que nos damos cuenta, es decir, ser conscientes de
nuestra consciencia es otra consciencia más profunda.
22
Decimos: somos o estamos conscientes; no, somos concientes, sin “s”.
Los grados y profundidades, penetración de la consciencia, son variados y
están condicionados o son innatos y desarrollables por el adiestramiento o el
aprendizaje.
El término “ser consciente”, también significa comportarse con sensatez
alcanzando ya a la responsabilidad y por tanto se relaciona, bien con la moral,
bien con la ética. Esta vez podría expresarse como no cometer insensateces y
pensar con equilibrio o madurez, no hacer tonterías, lo que incluye una mayor
elaboración.
8.EL
PERSONAJE.
EL Personaje es nuestro Ego, el protagonista. Funcionamos viéndonos,
haciendo coincidir la escena interior con la exterior creada Así nos gustamos.
Se trata de un montaje teatral. También intentamos seducir y convencer. Esta
construcción nos produce el placer y la seguridad de creer que estamos
manejando el ambiente, la situación, la “realidad”.
A esto se refiere la autoimagen. Luego quedan los retoques, las quejas, las
críticas… y en este juego buscamos una autoestima sostenida por alfileres.
Escena tras escena, transcurre la existencia… aunque nada tenga que ver con la
vida.
9.LA
MÁSCARA.
Nunca sabemos cómo es el otro. Él tampoco lo sabe y nosotros tampoco. Por
eso la máscara, las apariencias lo son todo.
Persona, en griego, significa máscara. Aprendemos a construirla con los
ingredientes más corrientes, vulgares y comunes.
En general, creemos que la máscara es nosotros mismos. Por eso ni se observa
ni se cambia, ocurre algo semejante que con nuestros ojos que no se ven a sí
mismos. Se trata de un programa de identificación aprendido para su no
identificación.
Una característica fundamental es que la máscara, el robot, identifica todo con
23
nombres y llega a creer que sólo existe lo que tiene nombre conocido. Así su
mundo se limita, tiene la dimensión del número de nombres. Al convertir todo
en cosas, las usa como cosas, sean vegetales, animales o humanos. Los niños
de ciudad ya lo hacen. No conocen por experiencia la relación entre los seres y
los procesos vitales. Creen que la leche, los huevos… etc. son fabricados.
Los seres humanos nos vestimos, maquillamos, andamos,
gesticulamos…imitando a los modelos de éxito reconocido por las mayorías.
La persona, la personalidad, la máscara, son versiones de lo mismo, de un
personaje de ficción, de un montaje.
¿Quiénes somos en realidad?
10.EGO,
EL LADRÓN DE LOS SENTIDOS.
Durante varios millones de años, la masa cerebral de los mamíferos ha ido
creciendo como una toalla a presión en un frasco, con arrugas, puesto que el
hueso no crecía igualmente sino que al contrario, disminuía especialmente las
mandíbulas.
Este proceso del crecimiento de la masa cerebral se ha hecho a expensas de
masa dedicada a ciertas funciones sensoriales como el olfato, el oído, el tacto,
menos la vista y quizás ha crecido el gusto. El beneficio ha sido para las
funciones de asociación y almacenamiento como la memoria, los
conocimientos, la información… que ocupan mucho espacio. Otros sentidos
como el del equilibrio, la coordinación de las masas óseas y musculares así
como de su posición en el espacio, el ritmo, la presión, la medida de los
gestos… me parece que, en comparación con los animales, están disminuidos.
La sensibilidad al dolor y la temperatura, sin embargo, aumentadas, como la
percepción de los colores que llega a los diez mil.
Hemos perdido mucho olfato, un perro tiene doscientas veces más. Fuerza
mandibular en la mordida, y tamaño de dientes. Pelos largos táctiles del estilo
de los bigotes de un gato, oído para frecuencias finas como los murciélagos o
los elefantes, coordinación para la carrera y el salto como los monos.
Ciertamente el cuerpo ha perdido facultades y sigue perdiéndolas. La estatura
aumenta y la obesidad también. Gente lenta y gorda que sólo vive sentada en
24
oficinas cuya caricatura es un ser ventrudo con gafas y un único dedo
monstruoso sobredesarrollado de dar botones.
La captación del “sentido” se ha desplazado hacia la intelectualidad. El sentido
de las cosas, las situaciones, las formas, los trabajos, las relaciones y la vida o
la muerte, no es ya “lo sentido” en cada caso sino “el sentido”. El Ego, roba
una vez más la sensación directa tal y como es para convertirla en percepción
que la condiciona, valora, selecciona, consume o rechaza sin llegar a sentirla.
(Campo preseleccionado) Como un censor cualquiera, como un intérprete o
traductor traidor.
En el Zen tratamos de disminuir la importancia del Ego y recibir sensorialmente
el regalo de las cosas y los seres, sus cualidades empíricas, directas.
11.ILUSIÓN
Y DESILUSIÓN.
Hay un malentendido inmediato con el que todo Ego se defiende cuando
escucha describir a las ilusiones y a los deseos como las causantes de todo
sufrimiento. Esta reacción irreflexiva e ignorante se justifica afirmando
rotundamente que sin ilusión, sin interés, sin apasionamiento, nos paralizamos
y nos convertimos en piedras, en zombis. La precipitación defensiva no nos
permite comprender que lo que el Zen propone es, simplemente, no ser
dominados por las ilusiones, los deseos, las pasiones porque en tal caso no
somos nosotros mismos, sino esclavos y robots dirigidos por el placer, el gusto,
el beneficio… etc.
El “sino”, sino
natural (no condicionado, no manipulado) del Hombre es
formar parte de la Naturaleza como especie humana que es, con su Propia
Naturaleza, su auténtico rostro (sin máscara), original.
12.EL
LENGUAJE.
Es muy posible que el lenguaje sea el origen del egocentrismo porque todo lo
convierte en cosa con el nombre. La palabra limita la cosa y sólo quedan
posibilidades de asociación y combinación. Hemos perdido áreas cerebrales
muy extensas como el olfato para ser sustituidas por estaciones de contacto,
asociación, distribución de conceptos propietarios de emociones, experiencias,
imágenes, sonidos…
25
Hay mucho contenido común en las diversas culturas resultado de intercambios
durante cincuenta mil años de migraciones por hambre, cambios de clima,
guerras, comercio, conquista, plagas, invasiones masivas intercontinentales…
etc. La especie comienza en África y sucesivas excursiones la conducen a la
India, Asia y Europa. Los idiomas europeos son indoeuropeos y el griego tiene
relación con los pueblos antiguos de oriente medio como los Hititas. Por China
y Rusia, a las Américas.
Las lenguas y razas son producto del mestizaje y la adaptación.
13.EL
ADIESTRAMIENTO DE LA MENTE.
La mayor parte de la gente de los países desarrollados cree que han nacido para
divertirse. Cada cual según su edad va recorriendo los abundantes
ofrecimientos del placer confundiendo cada vez más el sentido de su vida.
A medida que el tiempo va pasándose, van acumulando las complicaciones de
la existencia en forma de frustraciones, sufrimientos, pérdidas y ganancias en
riesgo, de manera que nunca se alcanza una satisfacción estable y a toda prisa
hay que buscar la siguiente ocupación prometedora. La gente, alguna, se da
cuenta de que es un camino imparable que conduce a mayor insatisfacción,
estrés, desgaste, ansiedad, prisa, depresión, esfuerzo en un círculo vicioso
desesperante y angustioso.
Ni los científicos, filósofos, psicólogos, psiquiatras, religiosos, curanderos,
políticos… saben “cómo” superar esto porque también están identificados con
el programa de su Ego, enajenados, hipotecados por deseos, pensamientos,
necesidades emocionales inmediatas, que no son otra cosa que adicciones
aprendidas por una mente que ha sido adiestrada durante años a perseguir y
lograr objetivos, a sustituirlos, a compensarse cuando no se logran. Es la misma
estrategia que refuerza al predador que corre tras la presa. Acierta las
suficientes veces como para satisfacer la emoción de su hambre y así aprende a
repetir el procedimiento.
Frente a este adiestramiento de la mente hay estrategias para otro
adiestramiento, el del desapego a las esclavitudes nombradas que de
necesidades pasan a verse como hábitos, adicciones, dependencias… karma.
26
La mente superficial o Egótica cree que el control se ejerce por medio de
influencias educativas condicionadoras tanto amables o positivas como por el
miedo o negativas o bien mixtas. En todo caso se trata de un tipo de control
superficial con mucho gasto de energía.
El Control profundo es sin esfuerzo y procede del desapego y la realización de
la Propia Naturaleza sin palabras ni ideas.
En la Naturaleza, la Vida o el Cosmos no hay Buda Alguno.
El Buda transmite las Enseñanzas de ayuda al Hombre para que se libere a sí
mismo y a los seres en los que ha influido.
El Control profundo es la sabiduría del Cosmos, la libertad en la
interdependencia de los seres tal y como son.
14.LO
CONVENCIONAL.
Son las normas y costumbres de las mayorías. Con estos ingredientes se
construye el Ego, la sociedad, el acuerdo o conveniencia. La gente tan parecida
se aviene a las costumbres útiles sin hablar de ello porque los pensamientos,
normas, conversaciones, libros, estudios, proyectos y objetivos, coinciden.
27
28
Lo convencional es lo establecido, lo vulgar y corriente, lo previsible, pero
sobre todo, lo que se repite y se repite como por ejemplo las tradiciones
alrededor de los acontecimientos sociales familiares: con el nacimiento, el
bautismo, con las fechas, los santos y cumpleaños, con las bodas los viajes, con
las fiestas populares las comidas y los cantos, con la muerte los entierros,
comprando todavía nichos al sol, luego los aniversarios y repetir los nombres
de los padres y los abuelos… entremezclando supersticiones, refranes y
comprando a sus hijos cuentos de hadas.
Los de costumbres conservadoras son reacios a los cambios, a la
modernización y sus valores suelen ser los de la seguridad reforzada y
burguesa como el prestigio, el dinero, el poder, el éxito, la propiedad, la
herencia, el orden, las dobles vidas, la ocultación de vicios y defectos. Los
valores, cargados de prejuicios del pasado, son reaccionarios, se escandalizan
fácilmente en público. En la política están representados por las derechas, en la
religión por el integrismo dogmático hasta el fanatismo. Estas instituciones
suelen reforzarse aliándose, son excluyentes, rígidas y poco aficionadas a
razonar cargando sus argumentos con la emocionabilidad.
Es lógico que el coleccionismo sea uno de sus entretenimientos; el arte, las
joyas, coches, pieles, objetos de anticuario, marcas… y todo cuanto sea exitoso
o fiel imitación para los convencionales sin dinero. Hacen exhibición de lo que
tienen, les da seguridad y se distinguen además por compartir los vinos,
restaurantes, veraneos, viajes, amistades… y el gusto por lo extravagante
y
superfluo.
La convencionalidad triunfa en todos los niveles sociales.
15.DESAPEGO.
Los humanos nos apegamos a cosas, personas, animales, paisajes, costumbres,
épocas, al amor, al sexo, la vida, los juegos, las profesiones, la familia… y mil
cosas o situaciones más, de una manera mecánica y adictiva, sufriendo cada
vez que tememos perderlas o las perdemos.
Ambas situaciones, las experimentamos apasionadamente, desesperadamente,
desequilibradamente, neuróticamente, sean de primera necesidad o superfluas.
En la posesión de las cosassituaciones
fundamentamos nuestro valor y
también nuestra seguridad e incluso nuestra identidad. Sin ellas, decimos, no
29
somos nadie, no nos diferenciamos de un cualquiera.
Un exceso en la posesión de cosas, personas, futuro… producen peso,
preocupación, agobio. Esto les ocurre a las personas muy “importantes”. Su
significación es para ellas en ocasiones, tan grande que, como en el caso de las
joyas, por temor a que se las roben, las usan falsas, simples imitaciones como
cualquier persona vulgar. Es gracioso! Sólo ellos lo saben y engañan con
apariencias.
Impresiones fáciles y habituales en personas que se asoman al tema del
Desapego son las de frialdad, insensibilidad, indiferencia, inactividad (nihilista
según algunos). Aparece el temor a convertirse en un ladrillo sin sentimientos,
ni intereses. El espectador, el crítico o el principiante temen lo que llaman
desnaturalización o también despersonalización, algo así como asilvestrarse o
perder la identidad. Todo imaginación y fantasía, apego a las propias ideas.
Dejemos descansar al pensamiento constructor y apliquémosle a colaborar en
el Camino Liberador de los miedos a las pérdidas de lo que sea. Buda se
preguntó por ello: ¿cómo debe vivir el que sufre? Realizando su Propia
Naturaleza y dejando atrás la Condición egocéntrica, saboreando la
originalidad de las sensaciones, las emociones, los sentimientos, las acciones,
unificándose y fundiéndose con el objeto, la situación, el momento, pero
descondicionadamente.
16.LO
DIFÍCIL I.
La Práctica del Budismo Zen, que consiste en seguir las Instrucciones, es
aparentemente fácil porque se trata de una atención constante sobre asuntos
conocidos y cotidianos. Esta atención consciente sobre el cuerpo y la mente
desarrolla un estado de alerta de manera que el autoengaño al que nos somete
nuestro Ego, es identificado inmediatamente impidiendo los automatismos del
Egorobot, que no pudiendo invadir la consciencia, no puede robarnos la vida.
Para ello hay que contar con energía y para disponer de ella, hay que ahorrarla
de las fugas en entretenimientos y distracciones superficiales no conducentes al
Despertar. El Zen no puede practicarse con las energías que quedan, “las
escurriduras”, después de un día agotador al servicio del Ego. Es infantil
pretender recuperarse del estrés sin suprimir las causas que le producen. No
30
hay nada misterioso en esto.
La desactivación de la consciencia egótica o superficial, va a ser el resultado de
una Concentración poderosa en lo que estamos haciendo en cada momento
pero esto no es siempre posible en los primeros años del adiestramiento. Sin
embargo, en poco tiempo aprendemos a identificar el funcionamiento del Ego y
con sólo advertirlo, con sólo sorprenderle, se enfría. Poco después aprendemos
a “cortar” todo inicio de su actividad en forma de pensamiento, deseo, ilusión,
proyecto, previsión… que nos saque del momento presente. El abandono
inmediato de esta tendencia de despreciar el presente a favor del pasado y del
futuro que hemos de considerar una costumbre tan difícil de abandonar como
cualquier adicción, es el logro consiguiente a la experiencia del abandono y
desapego de muchos momentos en los que descubrimos la abundante
ocupación de nuestras existencias en lo superfluo. ( Ver las Seis Disciplinas de
Daidoji al final del libro) El hecho de “cortar” con frecuencia es un
descondicionamiento continuado.
17.EL
CONDICIONAMIENTO II.
A partir del esquema de construcción del condicionamiento ya descrito en el
Condicionamiento I, “el uso del pan y del palo”, premiocastigo
en su fértil
variedad como el aprecio y el desprecio, la buena y la mala fama, la aprobación
y la desaprobación, el prestigio y el desprestigio…etc. se establecen las
complicadas redes y articulaciones del aprendizaje de los incentivos
interpersonales y sociales con las que se construye una autoimagen de crédito,
seguridad, éxito y promesas de felicidad.
Estas son las herramientas básicas de la motivación de la conducta en los
animales y en los humanos mediante las cuales ocurre la domesticación, la
seducción, la corrupción, la propaganda… con los que se consiguen ventajas
mercantiles y demás variantes del placer con los que se degrada y envilece a
humanos y animales.
18.IDENTIDAD
E IDENTIFICACIÓN DEL EGO.
Se están desarrollando tecnologías de identificación y localización de objetos,
productos de venta y personas, incluidas sus conversaciones utilizando chips,
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teléfonos, GPS, Internet… la voz, el iris… La identidad de cada uno es
manejable.
El consumidor de cualquier cosa, se está haciendo cada día más vulnerable
porque proporciona, inocentemente, los datos personales que las empresas le
piden cuando compra algo.
Hay Agencias privadas que trabajan para las Administraciones o particulares,
elaborando fichas y perfiles con más datos que los que conoce el propio
ciudadano entre ellos el genoma, historia médica, administrativa, tributaria,
policial, bancaria, laboral, sexual,… que pueden complicar la existencia
laboral, contratos de seguros…, a la seguridad, dependiendo de las manos en
las que caiga esa información. “La información es poder”. La intimidad
personal se está violando y está siendo utilizada ilegalmente sin que el
interesado lo sepa.
Las empresas tienen sus ficheros confidenciales pero que en el momento en
que son compradas, los ficheros están incluidos y hay empresas que las
coleccionan cuando quiebran precisamente por lo ficheros.
Los perfiles indicados en cada ficha, ponen de manifiesto los gustos, compras,
fechas, viajes, cantidades… que en manos de los operadores turísticos se
diseñan ofrecimientos individuales de más compras y más viajes…etc.
Hay países que están vendiendo sus listas electorales. “El país más moderno”,
pretende disponer de una ficha de Todo el Mundo con el proyecto de planear la
propaganda conveniente a sus fines condicionando la economía, el votante, el
aspirante… etc.
Todo esto es un resultado más del individualismo egocéntrico perturbador e
inquietante. La dictadura tecnológica, la egotecnología.
¿Se lograría el antídoto saliéndose de los parámetros vulgares, masivos que son
los del control, que son los del Ego? ¿Bastará con conocer el juego para
cortarlo?
19.APRENDER
Y DESAPRENDER.
Se nos enseñan maneras de aprender toda clase de cosas en la familia, en la
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escuela, en la fábrica, en el campo, en la ciudad… En general se trata de un
aprendizaje automático, sin darnos cuenta, mecánico, por inhibición ambiental,
porque está ahí, lo piensa, lo siente, lo hace todo el mundo…
En algunos medios lo automático se amplía recomendando atención. El que
enseña, te dice: mira, fíjate bien, atiende… Más especializadamente se enseña a
aprender con reglas de repetición, comprendiendo lo que lees… y se llama
estudiar, memorizar y repetir, fijar y rememorizar escribiendo o hablando de
ello y examinando, poniendo notas, compitiendo, seleccionando.
Poco a poco aprendemos a combinar todo esto y lo llamamos pensar, relacionar
pensamientos, deseos, proyectos, ilusiones, técnicas…
También empezamos a identificarnos con este proceso creyendo que es nuestro
porque obedece a nuestras intenciones hasta que algunos caemos en la cuenta
de que además obedecemos al proceso, pensamos como aprendimos, sentimos
como aprendimos… y esto ya es más inquietante porque funciona como un
programa de ordenador y te encuentras pensando aunque no quieras pensar y el
proceso te domina.
Razonar, valorar, argumentar, especular, ordenar, comparar, valorar… son
características del pensamiento conceptual que pareciera ser libre pero resultan
movimientos acorralados, combinaciones imaginarias dentro de unos límites,
incluso fantasías (los árboles y los animales hablan, la gente se transforma en
monstruos con superpoderes…) y algunas personas reflexionan, repiensan, se
preguntan: ¿quién soy yo en realidad que no sea los pensamientos aprendidos y
combinados? ¿Yo tengo pensamientos como tengo manos y pies o los
pensamientos me tienen a mí?
Se intenta aprender a desaprender, a sustituir, a repensar, a superar, a
progresar, a olvidar lo inútil, lo propio de otras edades y circunstancias, los
pesos muertos, lo sobrante…
20.DESPACIO
O DEPRISA.
“No tengo tiempo de ser Budista” oí decir a alguien. Supongo que creía que
había que hacerlo todo despacio y estaba o está equivocado. Ninguna cosa debe
excluir a otra, ningún ritmo porque se trata de hacerse uno con la situación. En
un incendio, no puedes ir despacio. Se trata de borrarse como protagonista.
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La Práctica cotidiana de la normalidad no dice deprisa o despacio sino según lo
necesario. Distinguir deseo de necesidad viene a cuento. Seguir lo necesario. Se
trata de salirse de la uniformidad compulsiva, adquirida por costumbre y hacer
lo posible por respetar la Propia Naturaleza. Si tienes tiempo para comer
despacio, no lo hagas con prisas. Si lo haces frecuentemente con prisas
reflexiona y mira a ver si puedes cambiar las condiciones. Si no puedes, cambia
tu mente, concéntrate aprende a ahorrar energías dentro de la prisa, no regales
tu vida a los automatismos, continúa aprendiendo a no aceptar el lema
competitivo y olímpico “más alto, más fuerte, más rápido”, ni a eso de estar
siempre conectado y en marcha. Son tópicos vacíos. ¡No al estrés!
No identificarse con nada libera de muchas tensiones, rompe las secuencias
automáticas.
En el Zen, Práctica es realización en la que lo importante no es sino el Cómo,
no el por qué ni el para qué. Adiestrar la mente en el Zazen y en el Gedo,
la
vida cotidiana.
21.LOS
MAESTROS YA LO SABÍAN.
Los cibernéticos actuales saben que “los sentidos son la esencia de la vida” y
sin imitarlos no pueden construir robots. Los maestros sabían que los sentidos
son las puertas y las ventanas.
También saben desde siglos, que los animales grupales pueden usar una sola
consciencia que les permite unificar sus reacciones por aire, tierra o mar en
forma de manadas, bandas o bancos.
Que la materia y la energía son identidad. Que todo es uno de manera que lo
que ocurre en una parte del globo repercute en los lugares más lejanos, asunto
que estudian los climatólogos y los ecólogos que van haciéndonos comprender
que la variedad es esencial, que nadie es mejor que otro porque todos somos
interdependientes entre sí y con la tierra, el agua, el aire y el fuego del sol.
Biólogos, físicos, médicos, matemáticos… encuentran en sus respectivas
disciplinas manifestaciones de lo que sabían los maestros sobre el notiempo,
la
antimateria, la ilimitación, la unidad de la mentecuerpocosmos,
la variedad de
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los universos que se equilibran… hasta el punto de que hay científicos que
buscan en los textos antiguos del Zen, intuiciones que les abran ventanas hacia
el conocimiento investigable con los métodos de la superciencia y la
supertecnología.
Psicólogos, psiquiatras, antropólogos… filósofos, tienen que reconocer que el
condicionamiento del que Buda habló, es la unidad básica del aprendizaje
biográfico, emocional, inconsciente, social, profesional… en el que se basan
todas las psicoterapias desde la más elemental a la más complicadamente
conductista siendo la transpersonal (más allá del Ego) la más evolucionada, la
menos practicada y la genuinamente Budista. (Por cierto, más allá del Ego es
entendido por algunos como el más allá estelar con sus viajes imaginarios o el
más acá de las reencarnaciones pasadas. Reforzar las fantasías no acerca a la
realidad).
22.LA
REPUTACIÓN.
La gente depende de la opinión de los demás, de la apreciación de su imagen,
de su fama buena o mala, de su prestigio en la escala social.
Este prejuicio y sus abundantes sinónimos y equivalencias alcanzan al honor y
al valor.
En la antigua Grecia se ignoraba a los cobardes. En Esparta un juicio negativo
podía condenar al ostracismo, a ser ignorados, a no hablarle. Se significaban
porque tenían que dejarse la barba larga y toda su familia se avergonzaba. Las
hijas no encontraban marido y hasta se les podía pegar. Muchos se suicidaban.
En cuanto a los soldados, las mujeres decían que habrían de volver de la guerra
o con el escudo, como vencedores o sobre él como muertos. Esta idea del
honor hidalgo, se ha desarrollado en las épocas feudales donde todos los
parientes conformaban un solo clan del que dependía la supervivencia del
grupo y cualquier traición o cobardía podía traer consecuencias para la vida y
el honor de todos. Así el deshonor en el Japón hasta mediados del siglo veinte
en que el Emperador lo prohibió tras perder la guerra, sólo podía salvarse por
el SEPUKU,el suicidio ritual.
Muchos países africanos y asiáticos conservan este tipo de creencias mágicas
sobre el castigo por la ruptura de reglas intocables, tabú, que se pagan con la
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muerte por autosugestión VUDÚ. Saben que tienen que morir y mueren sin que
nadie conozca su falta. En nuestras sociedades occidentales ha cumplido esa
función represora el miedo a la condenación eterna de carácter igualmente
mágico y medieval.
23.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD I.
Según el criterio estadístico se entiende por normalidad un estereotipo, un
robot, un programa corriente y vulgar construido matemáticamente con los
rasgos más comunes, los de las mayorías de sujetos.
Las emociones, los sentimientos, no son ya separables de los nombres, las
sensaciones, los significados porque son cómputos estándar, civilizados,
culturizados por mestizajes sobrenadantes y limitados para ser reconocidos y
repetidos para poder “entendernos” y también para continuar la programación
condicionada y condicionadora de las generaciones siguientes.
Emparedados entre el Bien y el Mal, el criterio moral y ético del hacer bien y
hacer mal las cosas, de ser buenos o ser malos y para ser premiados o
castigados se repite tradicionalmente. Esta es la agobiante limitación dualista
que imponen los Egos sobre pensamientos, emociones, sentimientos, hechos…
Las emociones básicas e instintivas, han sido canalizadas y desviadas en gran
parte, mal elaboradas, neurotizadas por el adiestramiento, instrumentado por el
medio, los prejuicios, los símbolos, las supersticiones creadoras de un modelo
ideal y admirable al que imitar e identificarse.
24.CULTURA
Y TRADICIÓN.
Participan de lo material y de lo inmaterial porque abarcan a toda clase de
instrumentos, maneras, costumbres, saberes y creencias que modifican el
entorno para una buena adaptación y supervivencia de los grupos humanos, sus
fiestas, juegos e instituciones de todas clases como los refranes, los
cuentos,…etc. Su repetición generación tras generación con pocos cambios,
forma parte del condicionamiento, acostumbramiento e impronta desde la
infancia.
25.LAS
PREGUNTAS DE BUDA.
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Cuando Sidharta, el que después sería Buda, (antes había habido desde seis a
veintisiete) salía de su casa a observar la noche y encontraba enfermos, viejos,
muertos, heridos, hambrientos, huérfanos, gentes miserables, abandonadas,
delincuentes, locos, desaprensivos, ladrones…, se entristecía pero también se
preguntaba por el sentido de todo aquello, de tantos sufrimientos, ¿qué podría
hacerse, cómo vivir una existencia atacada por tantos males, de los que no
podemos escapar, del temor a padecerles y finalmente a la muerte segura?
¿Cómo vivir sin quejas, sin amargura, sin resentimiento, sin agresividad, sin
codicia…? ¿Cómo vivir en Paz?
Entonces Sidharta se hizo un buscador del secreto de la liberación de todo eso.
Abandonó todos sus privilegios, su familia y se marchó a los bosques a donde
iban tradicionalmente los que, habiendo cumplido con los deberes sociales les
había llegado el momento de ocuparse de sí mismos, sin ataduras, comiendo
frugalmente de lo que la gente les daba mientras pedían por las puertas.
Esta Práctica existe todavía. En Japón se llama TAKUHATSU. Yo mismo la he
realizado con el maestro Moriyama en mi segunda estancia en aquel país y en
su templo de montaña Zuigakuin. En algunas estaciones se ven monjes
vistiendo el Colomo negro, sombrero cónico de paja, getas de madera en los
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pies, cantando el sutra con la mirada baja, una mano en gassho y la otra
sosteniendo el cuenco. La gente al pasar, a veces deja caer una moneda.
El sutra del monje mendicante se canta con una campanilla ante cada puerta y
dice, en español: Homenaje a todos los Budas, y a la Enseñanza que permite
comprender que no hay obstáculo real (para la iluminación). Actúa con
firmeza, que se queme la ilusión y brote. ¡Desapégate y observa!
26.RELIGIONES.
FUNDAMENTOS I.
Las religiones no soportan el desarrollo de los pueblos porque suele
acompañarse de los medios de la ilustración y la racionalidad. El resultado es
un desplazamiento de las supersticiones, creencias mágicas y subjetivas que en
muchos casos sirven de fachada al poder políticoeconómico.
La religión se ha definido como una necesidad humana de comunicación con
seres superiores, milagrosos y misteriosos a los que adorar y pedir. Esta
necesidad de lo “superior” quizás explique un reconocimiento de la propia
inferioridad. Por otro lado parece que si las religiones se modernizasen de
acuerdo con los tiempos, atenderían tanto a las personalidades más primitivas
como a otras más evolucionadas. Pero también se dice que se quedarían en
simples O.N.G., organizaciones de Ayuda fundamentadas en los valores ideales
del Ego como la bondad, la honestidad, sinceridad, justicia, austeridad. Los que
así opinan dicen que si estos valores se atienden, para qué las religiones si
hablan de lo mismo.
Podemos entender la adoración como un deseo frustrado de posesión.
Los humanos adoramos objetos de arte, el oro y los diamantes, edificios, el
amor, el poder… Es decir que somos capaces de grandes sacrificios por
obtener lo que ansiamos. Se adoran tópicos y costumbres, la propia identidad,
las drogas, el sexo, las aventuras… personas, animales, paisajes,… Se adoran
palabras, pensamientos, símbolos y creencias.
En el Zen decimos que forma parte del autoengaño creer en estas posesiones
porque hemos descubierto que son ellas las que nos poseen ya que introducidas
en la mente, se convierten en deseos irrenunciables que limitan todo intento de
libertad desnuda.
27.RELACIONES
INTERHUMANAS I.
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La información antropológica, psicológica, evolutiva, histórica,… de las
relaciones, de toda clase de relaciones, es un tema interesantísimo que no
podemos desarrollar aquí en su diversidad. Interesa ir directamente a la manera
que el Budismo Zen propone para unas relaciones sanas, normales,
equilibradas y de menor conflicto o innecesario conflicto.
El punto de partida útil es el de la afinidad entre todos los seres vivos y cosas,
su semejanza o su identidad esencial. El contrapunto lo ofrecen las relaciones
egocéntricas, egoístas con las características de hoy.
En el Budismo Zen las relaciones de no diferencia o indiferencia (por lo
anecdótico y personal) nos sitúan en principio con claridad sobre lo superfluo y
convencional de la frecuencia en las relaciones entre personas más maduras,
interdependientes y autónomas. En lugar de correr tras relaciones de cualquier
tipo como propone el Ego, especialmente sexuales y de diversión como ocurre
en los jóvenes o de productividad en maduros.
La explicación Zen es de carácter natural, las relaciones se alientan y
desarrollan espontáneamente a la vez que se alimentan compartiendo los
variados asuntos en que se ocupan los Zenistas. Las que llamamos
Conducentes y propias de la Práctica Budista Zen, evitando las inconducentes.
Es un programa capaz de saciar las más genuinas necesidades de los seres
humanos.
28.TEORÍA
Y PRÁCTICA.
Mucha gente dice: ¡Yo no creo en esto o en lo otro! Me refiero a costumbres
corrientes. Sin embargo, no pueden dejar de pensar en ello. Actúan al mismo
tiempo creyendo y no creyendo y este enfrentamiento con sus propias
creencias es origen de sufrimiento y de malestar por lo incoherente que resulta.
Se demuestra con ello que no basta con creer o con comprender. Después de
esto viene el escalón de ejercitarse, actuar con ejercicios hasta desenraizarlo.
Los Ejercicios o Prácticas de descondicionamiento son los que nos enseñan
instructores y maestros. Ya están inventadas, ¿para qué resistirse?
¡Es un largo Camino pero… es muy ancho!
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29.CONDICIONAMIENTO,
APRENDIZAJE Y EGO I.
Estas tres palabras son lo mismo.
El Ego es una superestructura construida con lo aprendido por
condicionamiento, es decir, en las condiciones de tiempo y lugar en las que
crecemos.
“En el comienzo fue la palabra”; las palabras se aprenden en situaciones
interviniendo otros ingredientes como los sentimientos y las emociones.
Recordemos los premios, los castigos, gustos, dolores, miedos, ilusiones,
esperanzas, prejuicios, supersticiones, creencias, pérdidas, depresiones. En una
vulgar discusión hay palabras, sentimientos, emociones, diferencias,
movimientos, aspavientos, adrenalina, la cara se pone pálida o rosa, el corazón
late más aprisa, las demás funciones disminuyen excepto los músculos que se
llenan de sangre, los pelos se erizan, los ojos se abren, se suda, se agita la
respiración… No pasa sólo una cosa y de todo ello queda memoria, momentos
traumáticos y lo que está alrededor se tiñe de rojo, de rechazo, de miedo. Una
discusión violenta entre padres en presencia de los hijos, los platos y la sopa de
pescado van por los aires y… algún hijo no puede probar más la sopa de
pescado. Esclavitud. Así todo en positivo o negativo con razón o sin ella.
Los grandes escenarios donde se crean los condicionamientos se establecen ya
desde el momento de nacer y aún antes. No es lo mismo nacer en un pueblo de
montaña que en la llanura o el desierto, o en una ciudad pequeña que grande y
rica, siendo un chico o una chica, de buena o mala posición social, de clase
dirigente o del pueblo, con carrera o sin ella, viajando o no viajando… Estas
son sólo algunas de las diferentes condiciones o de “condicionamientos
diferentes” que serán la causa de pensamientos, sentimientos y acciones
diferentes, que establecerán diferencias, las diferencias competición, lucha,
enfrentamiento, antagonismo, exclusión, sufrimiento, siempre DOS opuestos.
Esto es el DUALISMO con el que funciona el Ego. Esta es la Condición
Humana pero no la Naturaleza Humana.
30.EL
MUNDO EN EL QUE VIVIMOS, NO EXISTE I.
El lector pone cara de sorpresa, y sonríe preguntándose si estará soñando. La
respuesta es que sí, que está participando de un montaje, una interpretación del
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mundo, de los fenómenos, de las cosas, las situaciones. Está traduciendo según
ha sido adiestrado por la cultura (lenguajepensamientosentimientocostumbres…)
que ha aceptado sin criterio ni reflexión racional alguna.
¿Entonces significa que todo está equivocado? Por un lado, nada de lo que
parece obvio e indiscutible existe por sí, independientemente. Yo digo que esta
mesa no es una mesa. Es madera. El libro no es papel, es madera, la escultura
no es escultura, es madera, y el tronco, la casa, el carro, el banco… Todos son
madera. Pero la madera es árbol y el árbol tampoco lo es, sino una sabia y
natural combinación irrepetible de tierra, agua, sal, bacterias, lluvia…
Resumiendo: nos hemos ido tragando nombres, conceptos, significados… por
imitación, repetición, aprendizaje y no vemos el origen de las cosas “tal como
son”, en su talidad. Es un sistema económico pero engañoso. Es la superficie.
Nada existe por sí mismo y aislado sino por interdependencia, todo es familia
porque todo es una misma cosa, naturaleza, diversificada en millones de
manifestaciones o seres. Carbono.
31.IMAGINACIÓN
COMPULSIVA I. HACIENDO MUNDOS BASURA.
La imaginación humana (imagenenacción)181414_464788166928820_1859078374_n
dispone de funciones contradictorias.
Intenta llevar a la práctica cuanto es capaz de imaginar: “los buenos
cosas buenas; los malos, cosas malas” unilateralmente, olvidándose los unos de
los otros, intentando exterminarlos, compitiendo con la fuerza de la fuerza, la
fuerza de la razón, la razón de la fuerza y vuelta a empezar. Parece tratarse de
una pulsión de progreso, un instinto específicamente humano desarrollado
culturalmente pero presente en la mayoría de los animales que encuentran
maneras nuevas de adaptación a los cambios que no siempre resultan exitosas,
incluso se puede intuir que la mayoría no lo consiguen.
La fuerza del impulso es esa pero la forma, la aportan las comunicaciones
desgraciadamente cotidianas y comparables para todos con la misma “inocua
candidez” con la que se han visto durante siglos, las venenosas costumbres del
uso de las drogas sociales como el alcohol y el tabaco.
Pongo el caso de películas y programas de televisión diarias y subvencionadas
en las que comentarios, noticias y ficción repiten articulada, confusa, metódica
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y pedagógicamente el plato alimenticio dirigido a los condicionados
consumidores de esa religión. La ilimitada necesidad de impresionar, de
emocionar paralizando al papanatas del cliente que “con fe sostiene el mando a
distancia”, no sólo creyéndose inmunes (es inconcebible que los maestros,
profesores, catedráticos y padres de familia estén tan callados a menos que se
deba a que se alimentan también así) sino disfrutado de la realidad única
cuando están siendo entretenidos para que se les graben los anuncios como
hace el encantador de serpientes que las distrae con movimientos de la mano, la
cabeza o la flauta (pero en la mayoría de los casos habiéndoles quemado las
glándulas venenosas y arrancado los colmillos, claro). En resumen, asunto de
dinero con todas las autojustificaciones pertinentes. La basura física va siendo
lentamente reciclada de las ciudades. La basura mental, la contaminación
mental permite que el listón se suba constantemente, más y más, llegando a la
evidente contradicción resultante, visible para algunos, de carácter canibalesco,
como presenciar muertes, sangre, catástrofes, bombas, desmembramientos…
justamente a la hora de comer. ¿Será un adiestramiento? ¿Una degeneración
mental? ¡Si al menos nos desapegase de la vida y de la muerte!
32.EL
BUDISMO ZEN NO ES UNA RELIGIÓN NI UNA DISCIPLINA
MÁS.
En los sistemas que solemos llamar Guías se intenta ayudar a los Humanos y se
utilizan las mismas palabras, pero en el Budismo Zen tienen otros significados
que han de ser descubiertos por la experiencia de las Prácticas específicas del
Zen. Como ejemplos citaré algunos:
Podría decirse que en el Zen, la Verdad no es algo revelado a un hombre por
uno o más seres divinos, terrenales, extraterrenales o sobrenaturales. La
Verdad es sencillamente, la Realidad. De ella recomiendan los maestros que no
sea buscada. Es lo que perciben los sentidos directamente. El Camino está bajo
tus pies.
Podría decirse que un hombre bueno, no es el que hace buenas obras sino el
que practicando la indiferencia, es él mismo y no su Ego.
Podría decirse que la Paz es la transparencia vacía de la mente sin objetivos.
Podría decirse que la Libertad no consiste en decir o hacer lo que se quiera sino
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en vivir la Realidad. Darse cuenta de que se vive en la Realidad no es asunto
importante. Cuando estamos bien de salud, no notamos nada.
Podría decirse que el Sentido del Deber y del Honor consiste en hacer lo que
hay que hacer en cada momento sin distraerse en elecciones, gustos,
preferencias… prescindiendo por igual del amor y del odio.
Podría decirse que las oportunidades de realización aparecen cada día por
miles y se refieren a seguir las Enseñanzas a cada momento.
Podría decirse que el conocimiento acumulativo no es del mismo orden que la
sabiduría que emerge de vivir según el orden del Cosmos y respetarle, la Ética.
Podría decirse que la obediencia no es un signo de humildad porque prescindir
del propio Ego, aún siendo meritorio, no es Práctica realización.
Por este camino de las palabras, no acabaríamos nunca porque es el de la
forma, el de las preguntas y las respuestas lo cual no es vivir. Lo mejor, es
seguir el Camino de Buda.
33.LAS
SUPERSTICIONES I.
Son creencias que las personas razonables consideran hoy infundadas y
desmedidas. Son populares y se basan en una tradición pasada boca a boca,
utilizada en multitud de circunstancias cotidianas que actúa como guía y
orientación sobre lo que se ha de hacer para evitar la mala suerte y conseguir la
buena sin justificación ni argumentos científicos o pruebas que sean
verificables.
“Las supersticiones son hijas de la ignorancia y madres de las religiones”.
Tales explicaciones populares tienen un origen milenario y proceden de
interpretaciones procedentes de la magia, las religiones, la adivinación o la
brujería de las que se han nutrido sus profesionales aprovechándose aún hoy de
la ingenuidad, la ambición y hasta la mala fe de la gente. El hecho de que
tuviera algún sentido imaginativo en tiempos en los que el terror, la
indefensión, la sugestionabilidad y los significados sobrenaturales mandaban,
nos permite comprenderlo aunque no compartirlo. En todo caso y en la medida
en que hoy persisten, incluso siendo motivo para presumir por parte de
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ignorantes famosos, se manifiesta el grado de evolución y desarrollo mentalcultural
del momento.
Como ejemplo, añado en Supersticiones II sólo unas pocas supersticiones que a
más de uno le sonarán a conocidas.
34.¿
FRACASO EXISTENCIAL O IMAGINAL?
Cuando somos jóvenes deseamos ser mayores para realizar nuestros deseos
juveniles. Es contradictorio porque ¿cómo lo desearás en ese momento futuro?
Habrá cambiado. Si damos tiempo a nuestra mente, aprende nuevas cosas y no
desea el pasado de la misma manera: así que provocamos el fracaso de los
sueños porque ignoramos todo creyendo estar preparados para ello. Sabemos
como va a ser todo en su mejor versión imaginada, una película aprendida
sobre el amor, el sexo, la familia, la paternidad o la maternidad. Andando el
tiempo comprobamos que nada coincide, todo se desgasta y entra en lo que
llamamos la impermanencia (MUJO). No coincide y el fracaso no sabemos
aceptarlo porque no sabemos que la existencia de espaldas a la propia
naturaleza es un programa de frustraciones de todos con todos, sin culpables.
Nadie puede coincidir como desea, con el otro en sus deseos porque el trabajo,
la amistad, el amor, la religión, la política, la cultura… están contaminadas de
intereses personales, de proyectos de ganancia individuales, es decir, de
egoísmo. En la falsa realidad perfecta de la imaginación, está ese mismo
egoísmo de “yo y lo que yo quiero”.
No estamos preparados para caminar con los cambios, con la impermanencia
del “todo llega y todo pasa”. Nunca creímos que nos ocurriría a nosotros.
Unos se evaden compensándose, otros se autodestruyen o deprimen… otros
intentan comprender practicando en otra dirección.
35.VERBALISMO
IGNORANTE.
Observemos que las relaciones de todas clases o casi todas padecen la
enfermedad de la verborrea. En la familia, en la escuela, en la universidad, en el
amor (no así en el sexo), en la psicoterapia, en la política o en la ley prevalece
la teoría sobre la práctica. A las palabras, los discursos, las protestas, se han
asociado las emociones y los sentimientos restándoles de la acción. Esta
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caricatura literaria ha elevado las afirmaciones y negaciones verbales a la
categoría de dogma personal, dando y quitando la razón como si fuéramos
dioses psiquiátricos a quien no esté de acuerdo. Semejante exageración,
especialización o extremosidad, como todas, padece los desequilibrios de
hablar por hablar, hablar sin saber…
Acompañada de la imagen, alimento de la pasividad, que la televisión
sobredesarrolla, la mente verbal, de la especulación y la opinión,
desautorizadas por la ausencia de experiencia, parecen resucitar, sin solera, el
tiempo de la retórica, habilidad elegante y juego, del hablar sin decir nada.
Un fenómeno invasivo que caracteriza la cultura juvenil y refuerza los tópicos
obsesivamente, es la canción y las músicas. Este fenómeno cultural
abandonado a la suerte de los que se lucran de él, consigue reunir a su
alrededor a todas las adicciones en las que pican los más débiles: música,
discoteca, ropas, marcas, móvil, estimulantes, alucinógenos, crack, alcohol,
sexo, prostitución, violencia, histeria y trance colectivo, bandas, camellos,
blancas… en toda su destructividad..
La mejor crítica a tan enfermizo exceso es la Práctica del silencio del que
escucha y aprende a escuchar, la Práctica del que sólo se permite hablar
cuando es preguntado y tiene algo que decir, que es la palabra ajustada al
Camino, el pensamiento, el sentimiento y la acción unificadas.
36.RELIGIONES.
UTILIDAD II.
Desde hace miles de años las religiones organizan la dinámica de las pasiones
de los pueblos definiendo el Bien y el Mal, alrededor de los cuales (extremos,
dualismo) se establecen las medidas de los intereses, las compensaciones, los
premios y los castigos. Pero para ajustarse a ello, el creyente tiene que tener fe.
Así es condicionado el aprendizaje del Ego.
Todas las religiones, escuelas, intentan algo que es común: liberar al Hombre
de la tiranía del mundo, del reflejo de su propia mente, de los extremos del
dolor y del placer.
Las diferencias entre ellas las encontramos en los medios que utilizan de mayor
a menor carga emocional, sugestionabilidad, temor…
46
Es indispensable el esfuerzo que gente de todas las partes realizan sirviendo a
sus creencias religiosas, en el cuidado a los enfermos, hambrientos y viviendo
entre ellos. Pero semejante solidaridad también la ejercitan honestos laicos.
Puesto que se trata de valores que ya pertenecen al mundo civilizado, como el
de los Derechos y Libertades.
Todavía quedan restos llamativos de tiempos pasados que no han sabido
incorporar la evolución de las sociedades civilizadas en lo que a valores dichos
se refiere. Tanto es así que en la Historia ha ocurrido muchas veces la
unificación de los poderes materiales y los espirituales, representándose en sus
jefes como modelos en los estados confesionales. Históricamente las religiones
han socializado a los reyes pero es que aún hoy se conservan ejemplos del
doble poder político y religioso como es el caso del Papa, el Dalai Lama, la
Reina de Inglaterra, el desaparecido rey Faruk… y otros, lo que da una idea del
personalismo religioso o del materialismo religioso.
37.PRIMERO
VIVIR, LUEGO FILOSOFAR.
Este es un principio clásico. Filósofo es el amigo de la sabiduría pero el filósofo
va a interpretar lo que vive o a proyectarlo, según un pensamiento. Por lo tanto
no va a poder vivir para luego poder filosofar sobre ello. Esta es la trampa de la
mente: ¿los bueyes van delante del carro, o el carro va delante de los bueyes?
Desde el Zen, se ven bueyes detrás del carro. Empujan con la cabeza. En el
Zen, se empuja con todo el cuerpo.
Hay filósofos de la religión, de la historia, del arte, de la política, de la
ciencia… Desde todos los ángulos especializados del conocimiento, hay ganas
y curiosidad por saber. Este es el saber convencional porque no hay
consciencia de que la parte desde la que se mira, condiciona ya la percepción
del objeto separado de la totalidad. Por tanto, todos los filósofos que miren
desde algún ángulo separado, no pueden ver y todos se mueven en el plano de
la parcialidad, de los intereses previos. Se trata de un autoengaño que se
defiende con el concepto de objetividad. Dicen: se trata de ser objetivos. Sin
embargo sólo el objeto es objetivo; no se le puede usurpar una función sólo
porque se diga y todo objeto está unido al Cosmos lo que quiere decir que
podrá ser saboreado pero no pensado sacándole del Cosmos. La cuestión
auténtica está pues, en la experimentación relacional original o del origen
común. Y para ello el sujeto y el objeto deben desaparecer en una fusión en la
47
que no hay nadie. Por eso el Zen es una experiencia original (de origen) global.
Y no una filosofía ni ninguna otra “cosa”.
38.SUPERSTICIONES
II.
Unos pocos ejemplos sobre:
Bostezo: hacer la señal de la cruz sobre la boca para que el diablo no entre.
Escupir: es un contrahechizo a las culebras.
Saliva: protege contra el mal en los ojos y a los recién nacidos.
Picor de oídos y orejas rojas: si es la izquierda hablan mal de uno; derecha,
bien.
Bizcos: traen mala suerte porque las brujas con la mirada causan desgracias.
“No mirar bien” es parecido. Protegen, el ajo, la herradura, el oro y el cuerno.
Cerrar los ojos a los muertos. Si no se hace, otro morirá pronto.
Estornudar: se dice “salud” o “Jesús”, para evitar enfermedades que avisan así.
Puño con pulgar dentro: es un contrahechizo.
El cordón umbilical debe ser quemado. Si lo come un perro o un gato, el niño
será delincuente.
Sal: echarla por encima del hombro izquierdo para cegar al diablo y los malos
espíritus.
Agua bendita para rociar las cuatro esquinas de la habitación de un enfermo.
Buen pronóstico de enfermedades: echar tres gotas de cera en agua y que se
junten.
Pan: malo ponerlo del revés, quemarlo, tostarlo o tirarlo. Se le clava alfileres
para provocar un mal.
Huevo: se alarga la vida si comes el primer huevo de una gallina negra. Los de
dos yemas, buena suerte.
Perejil: crece más rápidamente si le planta una mujer. Esta se queda
embarazada, pero si lo come, no.
Ajo: en la ropa quita el mal de ojo, ahuyenta a las víboras, malos espíritus y
vampiros.
Manzana: si la pelas entera sin romper la piel, te casas. Si la tiras hacia atrás,
hará la inicial del que te ama.
El luto hacía menos visibles a las viudas durante siete años para que el muerto
no volviera y las convirtiera en vampiros.
El muerto ha de salir con los pies por delante porque nace de cabeza. Al revés
los operados y los toreros.
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Tocar madera da buena suerte como ver a un cojo con pata de palo.
Puertas, poner amuletos como muérdago, herradura, tijeras, clavos.
Escoba invertida detrás de la puerta espanta a las visitas.
Cama, levantarse por la derecha y pisar con el pié derecho para la buena suerte.
Búho, su ulular provoca el mal.
39.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN?
Puesto que es un método que ensancha la percepción y reacondiciona la mente,
es básicamente útil para toda persona que no esté conforme con su manera de
ser, su personal manera de interpretarse a sí mismo y al mundo.
Como consecuencia, sufre y hace sufrir. No sabe pedir ayuda, ni siquiera sabe
que la necesita o en qué pudiera consistir. Si le interesa ayudar a otros, ¿cómo
hacerlo sin antes ayudarse a sí mismo?
Quizás con una corta casuística logre dar a entender el sentido de lo que trato
de trasmitir.
49
50
Por ejemplo: para los desilusionados que creyeron que las cosas eran o podían
ser de otra manera, así lo deseaban y resultaron de otra dolorosa.
Por ejemplo: para los que han observado que la vida no tiene sentido alguno ya
para ellos y en consecuencia no aspiran a nada que hacer.
Por ejemplo: para los que repiten maneras que conducen al fracaso y al
sufrimiento.
Por ejemplo: los que han llegado al límite de su resistencia ante pérdidas
continuadas.
Por ejemplo: los agobiados por la falta de libertad en los medios en los que se
desenvuelven tales como la familia, el trabajo, deudas, enfermedades, cárcel,
política, religión…
Por ejemplo: para los que cargan con una conciencia moral culpable por hechos
graves.
Por ejemplo: cobardes, traidores, engañados, de destruir los asuntos, que se
desprecian a sí mismos o son despreciados o perseguidos.
Por ejemplo: los que no han sido pagados como se merecían; una y otra vez
explotados.
Por ejemplo: los que han participado en acciones violentas obligados por
circunstancias políticas, profesionales, delictivas…
Por ejemplo: los pasivos que no han participado, hecho, emprendido, creado,…
nada y se sienten inútiles, como los que lo hicieron y han sido retirados.
Por ejemplo: los que por causas diversas desean desaparecer, morir o
suicidarse.
Hay una pequeña proporción de personas que perciben intuitivamente y sin
formación especial, que la vida no puede ser lo que se ve. Que tiene que ser
otra cosa. También perciben una llamada natural o bien, que todo es
impermanente, todo pasa y se deshace como si jamás hubiera existido. Así por
millones de años, cambiando.
51
Algunos piensan o saben que sufren sin real motivo, sólo porque se han
acostumbrado a interpretar las cosas en una sola dirección que es la
acostumbrada.
40.LOS
SUPERHÉROES, MODELOS DE HOY.
Desde pequeñitos añadimos detalles a nuestro personaje, recursos y habilidades
de la presentación, de la apariencia, del reclamo. Tomamos prestadas todas las
formas. Imitamos sin darnos cuenta y a veces, nos sorprendemos en un gesto,
una expresión verbal… que identificamos con alguien conocido o televisto
entre los famosos, los admirados,… gentes que quisiéramos ser. Se imita tanto
lo constructivo como lo destructivo, lo escandaloso, lo llamativo, lo que vende,
lo que va con tu personalidad, con tus máscaras. Al look se le remoza con
apariencias de cambios y novedades para estar más in n n n. Teatro
desesperado.
Los superhéroes de hoy nos lo ponen más difícil. Cada siglo son más cercanos
pero más inalcanzables. Son los dioses de la modernidad. Sus poderes son tan
mágicos que se ven. La animación pone alma donde no la hay. Es un milagro
tecnológico que expresa nuestra impotencia para realizar los sueños a los que
se nos invita diariamente. El consuelo está en que son nuestras creaciones,
nuestros inventos, nuestros hijos… ¡Nosotros!
Los héroes de la antigüedad, los mitos, las leyendas de gnomos, ángeles, hadas
y brujas y hasta de santos también se convertían en dioses cuyo culto se intenta
resucitar pero quizás tenían algo de inimitable positivo. Explicaban lo malo que
puede ser el mal y lo bueno que puede ser el bien.
Los dioses de hoy son tan pedagógicos, fantasías del entretenimiento y
videojuegos, que parecen humanos. Es llamativo que sean tan creíbles, como
inverosímiles. Dicen que la gente de los Estados Unidos juegan con estas
producciones más que ven las películas. ¡Y los americanos son los héroes de
Occidente!
La historieta continúa casi como antes. La realidad es la gran desconocida.
41.LAS
RELACIONES HUMANAS II.
Lo común es que por relaciones humanas se entienda erróneamente que se trate
52
de relaciones entre humanos solamente y quizás en esto esté parte del
problema. El humano se especializa en relaciones productivas con meta y
objetivo de logro generalmente comercial. El humano se relaciona con los
elementos aire, agua, tierra, sol, y con plantas y animales a los que les ha
desprovisto de su importancia como seres vivos tratándoles con criterios
comestibles, dietéticos y a lo más como mascotas o concursantes por dinero.
En una palabra les ha convertido en cosas como lo hace con las personas:
objetos de éste o aquel uso, ventajoso, previsto.
El error de exclusividad del trato con los humanos podría tener que ver con
conseguir complementos, lo que no se tiene y que le devuelvan una imagen
satisfactoria que viene a ser lo mismo. Nos quedamos con quien nos quiere,
aprecia, valora, aprueba… endiosa!
Las relaciones entre personas maduras, autónomas, independientes, son de
escasa frecuencia porque las personas maduras, independientes y autónomas
no necesitan más, precisamente. Relaciones así de desapegadas de intereses de
uso frecuente no se desgastan con tanta facilidad. Tampoco piden o exigen
especialidades porque ellos mismos se proveen de lo que necesitan
autosuficientemente. Podría decirse una vez más que los humanos alargamos
una época infantil, un supuesto jardínparaísopara
niños a juzgar por las
ambiciones, conductas, frustraciones, pataletas, descontrol… que nos adornan.
No es natural, no es sano.
Tratar de vivir con el Cosmos, la Naturaleza como centro (Cosmocentrismo o
Biocentrismo) en lugar de existir en el teatro aprendido del Ego (Egocentrismo)
tiene la virtud de atender de tal manera las necesidades humanas que el
equilibrio madura también las relaciones entre personas.
42.LAS
ADICCIONES.
Juguetes peligrosos para adultos y jóvenes de los que no se puede ni se quiere
prescindir.
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La comprensión vulgar de las adicciones se reduce a las drogas. En un mundo
en el que se propone el consumismo como dedicación, es decir, como religión
dedicada a las autosatisfacciones sensuales, sexuales, de la exhibición de la
imagen, la presunción, los sueños y las fantasías, las compras, la tecnología
(internet, móvil…), vestimenta, cirugía estética, gimnasios, dietas, comida en
exceso, en defecto, sexo, amor, fama, aireación de la intimidad,
emocionabilidad de culebrones, exaltación de las desviaciones de todas clases,
diabolismo, supersticiones, adivinación, coleccionismo, tatuajes, viajes
superficiales, banalización, iconoclastia, superdeportes… y mil adicciones más,
no es de esperar ninguna propuesta restrictiva por parte de ningún sistema
mayoritario de concienciación de masas desde la Escuela a la Universidad,
desde los periódicos y revistas a las televisiones. Sospechoso.¿Cuántas
personas creemos que se preguntan por ello? ¿Cuántas han descubierto que
están siendo manipuladas manteniéndolas en un estado infantil pasivo?
¿Cuántas no creen haber nacido sólo para divertirse? ¿Para qué, entonces?
Habrá que buscar en el fondo.
43.SEMILLAS
DEL DESPERTAR.
Para las personas cuya experiencia de desilusiones es suficiente, cuyos
sufrimientos se han sumado hasta el hartazgo, la extenuación, para quienes el
espectáculo del mundo les parece deprimente y el rechazo le perciben
definitivo, tienen un Refugio en el que guarecerse y la guía pertinente junto a
otros que pasaron por lo mismo. Salir del sufrimiento es el propósito que hace
germinar las semillas.
En la Sanga Zen encontrarán el Camino de las explicaciones satisfactorias a los
fenómenos, a los sucesos, al funcionamiento de la mente y el mundo, a las
necesidades de ser Naturaleza y lograr el control de las condiciones. Camino
saludable, estimulante y divertido que es la Vida y que siempre da mucho más
de lo que podía esperarse si hay generosidad.
44.IMAGINACIÓN.
Se cree que la imaginación aparece en la especie humana con los Cromañón,
hace cincuenta mil años. Es posible que pudieran pensar sobre lo que no tenían
delante, pensar con antelación sobre lo que no existía. Eran capaces de sustituir
acciones con imágenes (imagenenacción:
imaginación). Por lo tanto era una
54
capacidad de previsión, una proyección, una animación de imágenes. (Parece
que estuviera hablando de cine pero así es, hacían sus películas mentales).
Mientras las imágenes eran reales, la realidad ponía límites pero con el tiempo
la mente fue capaz de crear sin el freno de los límites, creando
desenfrenadamente, dislocando el tiempo, el espacio, la verosimilitud… hasta
poder crear mundos mentales imaginarios, inexistentes, irreales, mágicoreligiosos
y personales a la medida de los deseos, coincidentes en la mayoría y
manipular este débil mundo con tópicos manejables de propaganda y consumo
de imágenes, de objetos, de relaciones… con el consiguiente beneficio y el
parasitismo acompañante.
Llevada a sus extremos la imaginación es un don premiado por la sociedad por
su capacidad catártica, o sensibilizadora o sublimadora… y demás
instrumentos de la defensa del Ego. Al mismo tiempo, lo que ocurre como
acontecimiento, disminuye de valor. Lo “real” ya no tiene el color y el ritmo de
esta nueva “realidad” seleccionable y emocionante. El arte lo caricaturiza todo
hasta el delirio fantástico haciendo hablar y humanizando a los vegetales, a los
animales y a las cosas que se compran y venden.
¿Para qué salir de este mundo infantil?
45.DESEAMOS
CUANTO PENSAMOS QUE ES DESEABLE.
Como los niños, deseamos cuanto vemos y pensamos. El deseo de posesión es
insaciable, una adicción más, crece y se convierte en avaricia, en
ambición…hasta amargar la vida del que lo padece, tanto por tener éxito como
por haber fracasado. El temor a perder lo conseguido, es sufrimiento. El temor
a no conseguirlo, es sufrimiento, la pena de no haberlo conseguido, la rabia, el
resentimiento, la envidia… son sufrimiento.
No distinguir entre necesidades y deseos, como los niños, nos sume en ese
estado de confusión y descontrol. Podemos competir salvajemente por lo
superfluo y sobrante. En todo esto se basa la sociedad consumista. Podemos
tener y usar más de lo que necesitamos porque no conocemos el alto valor de la
medida, el equilibrio, el control, la frugalidad, la austeridad… y como
consecuencia (karma) sin mala voluntad, se lo quitamos a gentes necesitadas de
otros lugares lo que también es causa de sufrimiento. A veces, no queremos
comprenderlo.
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De error en error, por simple ignorancia y despreocupación llegamos a
hundirnos en nuestro particular mar de sufrimientos, nuestro infierno personal.
La miseria reinante, la educación para el consumo (tener y no ser), las
televisiones y revistas que estimulan a ello y seducen, la superficialidad
sensacionalista de nuestras amistades, sólo preocupadas por disfrutar y
reír…colaboran a anular toda voluntad de rebeldía. Como seres domesticados
de granja, hemos perdido el poder de preguntarnos: ¿quién soy yo, realmente?
¿Por qué soy así? ¿Qué puedo hacer?
46.LA
BUENA GENTE. I
Hay mucha más buena gente que mala gente porque si no fuera así el caos sería
el paisaje general. Entiéndase por buena gente la que cumple con los valores de
la cohesión social y la convivencia, el mantenimiento de las instituciones y la
unidad cultural básica de las naciones.
La mala gente, por el contrario, es la que saliéndose de las normas conocidas
por la ley y la costumbre, está en la cárcel o causa dolor y sufrimiento
impunemente en su beneficio sea consciente o inconscientemente. Colaboran
inconscientemente masas de ciudadanos identificados con sus países y clases
apegados al bienestar, un modo de existencia que representa menos de uno de
cada cinco, 1.500 millones contra 4.500. A costa del abuso sobre ellos se
apropian del petróleo, madera, los animales…, así como la mano de obra mal
remunerada cuya plusvalía la pagan los consumidores adinerados. Es la gestión
de las multinacionales, la globalización, la banca internacional…, financieros
de gobiernos que a su vez promueven conflictos y que con su codicia,
irresponsabilidad y la colaboración de masas consumistas que les votan,
provocan la existencia del hambre, la prostitución, las enfermedades, la
esclavitud de niños y adultos, la degeneración del ambiente, la muerte de las
especies, la desertización, el efecto invernadero, el envenenamiento del mar,…
Todo esto y mucho más como resultado del egocentrismo, de las metas de éxito
y felicidad prometida por los medios de difusión de masas, el consumismo, las
necesidades superfluas y la interminable lista de adicciones propias de estas
sociedades como la tecnología, las drogas, las compras, las sacaperras, el sexo,
las comidas, los viajes superficiales, los negocios de la diversión… que sólo
56
existen en las sociedades con sobrantes, del despilfarro y la desorientación.
El Hombre y la Mujer del Camino del Zen, conscientes de este tipo de
mundanidad la rechazan e intentan la regeneración individual con esfuerzo
diario organizado en torno a las Enseñanzas de Buda tratando de distinguir
entre necesidades y deseos, protegiendo la unidad y la interdependencia de
todos los seres, viviendo con austeridad… independizándose de la opinión
ajena, el prestigio social, el poder, el dinero, y demás ingredientes del Teatro
del Mundo incluidos los condicionamientos y tendencias enajenadas de su
propio Ego. Mantenerse imparciales, ni buena gente ni mala gente, es el
resultado de atender a su propia Naturaleza sin ir ni a favor ni en contra de lo
que reconocen como ilusorio e inexistente.
47.LOS
BUDISTAS ZEN.
El laicismo es un concepto extraño al Budismo Zen original. Se llaman
vulgarmente laicos los practicantes a medias, los que todavía están en la etapa
en la que dividen el Zazen, las estancias en el Dojo o el TemploEscuela,
de la
existencia mundana, de la familia, el trabajo y otras costumbres sociales. Hay
una etapa de mayor madurez en la que el Zazen y la mente limpia y aclarada, se
introduce en todo lo cotidiano sin hacer discriminaciones.
57
58
En esta etapa desaparecen los límites, MUNEN,
desaparecen el mundo de lo
falso e ilusorio y el mundo real. Este es el Despertar precisamente. Es un punto
en el que la vida verdadera se puede llamar religión, no porque siga dogmas,
alma, revelaciones o creencias en renacimientos sino porque el Practicante se
esfuerza por seguir constantemente las Enseñanzas de los Budas, simples seres
humanos sin ver diferencias entre lo sagrado y lo profano. Este es el
Bodhisattva o Bodaisatta.
48.NUEVOS
MODELOS.
La televisión encuentra otra versión de modelos sociales en los personajes,
minoritarios esta vez, que en otros tiempos fueron despreciados, juzgados y
condenados pero que ahora son jaleados y exaltados, siempre que sean
suficientemente provocadores y exhibicionistas porque, seguramente,
ensanchan las posibilidades de emoción al tratarse de lo prohibido, escaso,
perverso, llaman la atención, aumenta la visoaudiencia y en ella los anuncios se
venden más. Espectáculonegocio.
No se trata sólo de policías y ladrones, traficantes de drogas, ajustes de
cuentas, asesinos, violadores, secuestradores, guerras, terrorismo, hambre,
inundaciones, terremotos, contrabando, violencia, muertes sangrientas,
guerras…etc., como si buscásemos cierto entrenamiento para padecerlo, sino
de la versión espectacular y esperpéntica de retrasados mentales, contrahechos,
homosexuales, transexuales, travestís… nuevos modelos para consumir y
también imitar.
Pudiera tratarse de una coincidente aceptación e integración de estas minorías
peculiares en el circo social como se hizo y se hace en muchas sociedades.
¿Qué interés puede tener este tema para el Budismo Zen ocupado en liberar al
Hombre de la ignorancia y el sufrimiento que causa?
Constatar que “no hay nada nuevo bajo el sol” a la hora de promocionar
consumo, conductas, estética, emociones, abundantes, la personalidad se
entretiene en combinaciones limitadoras y de superficie indicadoras del nivel
de madurez de los Egos. Como siempre, hay muchas causas concurrentes, otras
explicaciones alcanzan a la genética, a los cambios hormonales provocados por
la contaminación suicida hija de la ambición ignorante.
Sólo caer en la cuenta.
49.LENGUAJE.
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Hace unos cinco mil años, nacieron miles de idiomas que han ido tendiendo a
igualarse a medida que otros desaparecían para siempre. Desde una función
utilitaria inmediata, el nombre, el uso, han ido convirtiéndose en conceptos
creadores de mundos inexistentes, imaginarios, virtuales, fantásticos, de
ensueño, de deseos e ilusiones posibles, creables e imposibles que alejan cada
día más de la realidad con el acuerdo general, el premio y el estímulo que se da
a las grandes obras reconocidas desde siglos convencionalmente como
valiosas, tales como la literatura, filosofía, diplomacia, retórica, psicoterapias
verbales… ejemplos floridos del lenguaje abusivo, hipertrófico, inflado de
vanidad, grandilocuencia…, que se generaliza por mimetismo y enculturación
convirtiéndose en moda y costumbre y test de vulgaridad como tics verbales
que son.
Este tipo de lenguaje, aleja de la realidad. Cualquier lenguaje trocea y rompe,
afirma o niega excluyendo y creando diferencias tras las que se fuerzan los
conflictos.
En el Zen, es la experiencia sin palabras la que nos ofrece la fiabilidad que
necesitamos para la Realización.
50.RELIGIONES.
EVOLUCIÓN III.
Hay quienes creen que el sentimiento religioso es un anhelo consustancial al
Hombre. Mientras que otros creen que es el resultado del desasimiento, del
miedo, del apego a una vida que se quiere prolongar y trascender.
Durante miles de años las religiones han sido guías del pensamiento, el
sentimiento y la acción consideradas por separado. (¡!) Muchas de ellas han
nacido y han muerto sin dejar constancia excepto porque influenciándose
adoptaron partes de otras consiguiendo adaptarse a los tiempos o
condicionarles. Algunas se cerraron a todo intercambio desencadenándose
disidencias y nuevas fundaciones. Aquellas resultan ser las más tradicionales,
rígidas e intransigentes.
Es a partir del Renacimiento en Europa cuando los conocimientos llegan a un
nivel de calidad suficiente como para poder prescindir de los dioses, otorgando
a los hombres la facultad de la autodeterminación, la confianza en sí mismos
para dirigir sus vidas. Esta prueba de fuego creció a cada paso que la
Ilustración iba dando primero con la Revolución Francesa, el Enciclopedismo,
60
la abolición de los absolutismos, de la esclavitud, de la revolución industrial y
de la revolución marxista. Si añadimos la convulsión de varias guerras locales y
dos internacionales mundiales, podemos vislumbrar la sed de iconoclastia, la
ruptura con las tiranías de ambos poderes Real y Religioso, comenzando la
organización civil de las Naciones. Todo esto en el breve periodo de doscientos
o trescientos años.
Asia, África y muchas naciones de alta proporción indígena, dominadas por el
colonialismo y el aislamiento continúan ancladas en fórmulas primitivas
sincréticas, mágicas, brujeriles de los tiempos remotos. En los tiempos actuales
esta rebelión ha dado paso a la disponibilidad para otras ilusiones sustituyendo
unos dogmas del pasado con el hedonismo y el dios dinero.
51.SATISFACER
EL EGO.
Es atender a los hábitos y costumbres tanto buenas como malas. Es atender a la
condición humana y no a su naturaleza “a costa de la vida. Obedecer al
personaje de la máscara”.
Puesto que lo humano y lo inhumano se mezclan en la misma mente como
contradicción, como tentación, como placer y culpa, sin que ninguna filosofía o
religión pudieran hermanarlas, el Budismo Zen nos enseña cómo hacerlas
desaparecer convirtiéndolas en la dimensión inexistente e ilusoria del sueño
monstruoso de la razón que hoy podemos entender bien desde la tecnología
cibernética en lo que llamamos programa: una fabulación implantada en el
ambiente cultural reforzada por la creencia de ser yo mismo. Una vez que el
sujeto descubre la falsedad de identificar un programa con su sí mismo, llega la
hora de la reprogramación, el reciclaje, la aventura del descubrimiento de su
verdadero Yo. El viaje sagrado de los antiguos.225821_538461872880350_1547393746_n
52.LA
CONSCIENCIA BODHI.
Así se llama a la consciencia de un Buda y significa sabiduría y discernimiento,
como manifestaciones de una consciencia real, natural, original y por tanto
común a todos los seres.
61
62
En términos actuales se trata de una consciencia lúcida y global donde la
realidad y el objeto no se excluyen percibiéndose éste directamente. Es la
consciencia normal u ordinaria. La antigua palabra de Iluminación sugiere algo
imposible o milagroso.
El aspirante procede de diversas situaciones, como la necesidad de salir del
estado de sufrimiento, la curiosidad sobre límites no conocidos o posibles,
recuperar la esperanza en algo, el conocimiento de claves sólo conocidas para
los orientales, simple coleccionismo de experiencias, esnobismo o
exotismo…pero en resumidas cuentas una búsqueda, que es común a todos los
motivos, la sensación inconcreta de estar fuera de lugar, de que, además, hay
“otra cosa” que lo abarca todo.
53.EL
CONDICIONAMIENTO III.
El Zen intenta desarticular la caricatura descrita en los comentarios anteriores
sobre el condicionamiento. Desde hace dos mil quinientos años, los Maestros
vienen comprendiendo lo enfermizo de esta mecánica de la irrealidad y guiando
hacia la emancipación.
La emancipación en la cultura ha seguido otro camino y ha utilizado tres
medios distintos al Zen. Posiblemente la mayor evolución o la más rápida, haya
ocurrido en los últimos quinientos años. Esquemáticamente podemos
identificarla con una sofisticación del elemental proceso de supervivencia en el
que lo bueno coincide con el mayor beneficio. A partir de aquí, en el siglo
diecisiete, es el concepto de orden el que interviene en el proceso del
pensamiento progresivo. En el siglo dieciocho la razón. En el diecinueve, la
revolución de valores y en el veinte, la “libertad”.
Se trata de un esquema circular que aunque civilizado, resulta de una mezcla
que nunca es ascendente sólo sino que alterna los términos tanto social,
cultural, como individualmente, en función de las conveniencias, los intereses,
los beneficios… egoístas, con lo cual nunca se despega, desapega, del todo
hacia la emancipación, liberación e iluminación de la mente que percibe el
mundo en términos egocéntricos y le utiliza de igual manera.
Es por ello que en el método Zen, tratemos de prescindir de las palabras, los
conceptos convencionales, las ideas, los intereses personales, las
especulaciones filosóficas, los conflictos verbales… desarticulando así un
63
sistema que siempre nos hace volver circularmente al autoengaño de la
liberación desde los puntos de vista del Ego, los idealismos trascendentalistas,
en resumen, los condicionamientos preestablecidos y reforzados.
54.LO
COMÚN O LO VULGAR.
Lo común, lo vulgar y lo corriente es lo más numeroso se trate de lo que se
trate aunque existan matices.
Las clases medias temen a las minorías porque temen los cambios. Las
minorías son las que quieren los cambios para mejorar y estos afectan a las
mayorías instaladas en lo bueno. Son conservadores porque conservan su
estatus. Los progresistas quieren progresar.
Estos estereotipos son los mismos que inspiran a asignar funciones distintas a
un niño albino en una comunidad negra.
La defensa es más eficaz en la manada de los uniformes como las cebras. Los
más tienen más razón y más fuerza que los menos (¡no se van a equivocar
todos!). Los más aciertan más. No conviene ser diferente a todo el mundo, a lo
que dice, hace, piensa, siente, quiere… todo el mundo.
Este lugar común da seguridad a todos… menos al inseguro que quizás se ve
obligado a buscar otro tipo de seguridad menos común. Cuando estamos
inseguros es cuando quizás no progresamos, pero sí evolucionamos.
55.LA
IGNORANCIA.
La mente ignorante cree que sabe pero no sabe o bien sabe que no sabe que ya
es mucho.
No es difícil encontrar gente de experiencia que se reconoce como un tuerto o
un ciego en una cueva oscura, por si hubiera dudas, que busca, o ya no busca
nada, una vela que lució hace miles de años en la India. Con el nombre de un
Buda histórico, un hombre sabio.
Reconocer que no se sabe o que tras dilatada experiencia de la existencia en el
mundo cultural o contracultural, occidental u oriental, religioso o no
religioso… ha aprendido a reconocer “lo que no es”, quiero decir, que por ahí
no, que por lo convencional no, es ya una orientación. Entendemos por
64
convencional lo común o vulgar, lo de todo el mundo, lo de la tele, las
ilusiones, los sueños, las apariencias, las películas, las políticas, las
educaciones, los deseos, las apariencias,… el Gran Teatro del Mundo… si es
que esto se rechaza por lo sangriento, despiadado, mercantil… y causa de
sufrimiento, ¿Qué nos queda sino una búsqueda de “lo que sí es”?
¿Puede tratarse de algo sobrenatural quizás? Esto no es estudiable, ni apenas lo
es ahora lo “paranormal” y para algunos no es una alternativa aceptable con sus
dosis de superstición, magia, fe irracional, dogmatismo, culpa, vida después de
la muerte…
En el Budismo, la fe es la intuición de que ya somos Budas aunque dormidos
por nuestro egoísmo, es decir que tenemos una consciencia original natural
común a todos los seres que nos une y no percibimos bien.
La Mente Zen es anterior a las palabras, las ideas, las creencias… se trata de la
mente básica, cósmica.
56.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD II.
En el Zen, tratamos de experimentar otro criterio frente a esta confusa
mezcolanza descrita en la primera parte de Emociones, Sentimientos y
Normalidad, entre necesidades y deseos considerando como malo lo dual, lo
limitador, lo ignorante, lo emparedado designado como positivo y negativo,
como bueno y malo en parejas igualmente falsas y rechazables aunque sean
pedagógicas pero lo peor es que el común de la gente se queda con el esquema
y le repite sin desarrollarle hasta liberarse deslimitándose.
Es infantil aislar sólo dos posibilidades opuestas y enfrentadas procurando un
conflicto, una lucha en la que un extremo intenta extinguir, excluir al otro.
Observemos el cruel ejemplo provocador de angustia cuando al niño se le
pregunta: “¿A quién quieres más, a tu papá o a tu mamá?”. O ese otro de tantos
periodistas afamados: “¿Cuál ha sido su mejor o su peor momento?”, le dicen a
entrenador, actor, torero, político…
Otro criterio es la diferenciación entre realidad e ilusión, mereciendo calificarse
de verdadera la primera y de falsa la segunda.
Igualmente distinguir entre naturalidad y artificialidad…etc.
Que utilicemos el mismo esquema de dualismo, de contrarios, que criticamos,
65
se explica por una utilidad temporal. Resulta coherente comenzar con el mismo
lenguaje del que busca aclarar su confusión.
57.EL
BUDISMO ZEN.
Si alguien llegase a la conclusión de que quiere vivir tranquila y
equilibradamente ha de intentar desapegarse de los focos de interés desmedido
productores de ansiedad, depresión, estrés, inquietud, irritación,
destructividad…etc.
Si conocemos las causas productoras de esos efectos y prescindimos de ellas en
nuestra mente antes que en ningún otro sitio exterior, los efectos no se
producirán. Pero este control no es fácil de lograr. Hay que aprender y
adiestrarse, hacerse cargo de uno mismo, madurar por la Práctica.
Lo corriente es que estas causas se encuentren en el ambicioso interés
proyectado en la familia, el trabajo, el dinero, la fama, el prestigio en sus
múltiples formas en las que la propia personalidad las desea.
El Budismo Zen es un método de adiestramiento, no una religión. Con sus
ejercicios continuados la mente se transforma y los campos conflictivos
también, porque evoluciona la percepción de ellos, las metas, las costumbres, el
sabor.
58.LA
MENTE.
Cada filosofía, cada cultura, cada religión… cada lengua o idioma, son
propuestas para la traducción del mundo, concepciones de la vidaexistencia,
interpretaciones aparentemente distintas. Sin embargo podríamos unificarlas
todas afirmando que todas ellas pertenecen al terreno de la mente que
llamamos consciencia interpretativa de manera que otra teoría más y otra y otra
seguirían siendo claves para, una vez más, interpretar, lo cual no cambiaría el
sistema. Lo que sí le cambiaría sería una NO INTERPRETACIÓN.
La NOINTERPRETACIÓN
sería el punto de partida para una transformación
de la mente, de la consciencia, de la percepción y como consecuencia, de la
Existencia o la Vida que consistiría en ver las cosas “tal y como son” en su
Talidad o Budeidad, reales y no interpretadas. Nada más.
Una mente llena de información de una u otra clase o mezcla, es una mente
66
LLENA. Una mente que no está llena de información o que aprende a vaciarse,
es una mente VACÍA. Y una mente así es la que puede ver las cosas como en
un espejo, tal y como son. Al espejo no le afecta, no tiene intereses personales
y queda limpio de imágenes a cada instante. Una mente vacía es más que un
espejo, (es decir, menos, es NADA).
Sucede que la vida no es interpretable. Si queremos vivir, nos ponemos a vivir
viviendo, no pensando o escribiendo sobre la vida. Es tan sencillo que una
mente llena no puede verlo. Tiene que aprender a ver y esto es lo que enseñó
Buda.
Se cuenta que un filósofo occidental pidió a un Maestro Zen que le enseñase el
Budismo. Fue invitado a tomar un té y el maestro le sirvió hasta rebosarle de la
taza derramándose. Por qué hace esto, dijo el profesor. El Maestro comentó:
“tu mente está tan ocupada por tus ideas, comentarios, opiniones…etc. que no
queda sitio para recibir la Enseñanza”.
59.ENFERMEDADES
DE LA MENTE I.
Es sabido que la palabra enfermedad es una abstracción. No existe. Sólo
existen enfermos y todos son distintos aunque parezcan tener signos comunes.
Enfermedad es infirmidad, no firmeza, no mantenimiento de las constantes,
reforma, readaptación, evolución, cambio obligado, quizás revolución para un
nuevo equilibrio. Una persona con una enfermedad infecciosa, al mismo
tiempo, está afectada por el malestar y la preocupación, su mente está débil
cuanto más grave es la enfermedad, el dolor, la duración, los remedios, los
temores, las circunstancias sociales… Así como los trastornos del cuerpo
afectan a la mente, los de la mente afectan al cuerpo llegando a un punto en el
que mantener la división es un artificio peligroso. Mentecuerpocosmos
son
una unidad. Sólo la complicación autoriza al análisis por partes. En la
actualidad hay más de cincuenta especialidad oficiales y otras tantas
alternativas; más de cien ángulos posibles para observar al mismo enfermo. Por
esto que es tan difícil ser un médico integral. Añadamos que el número de
enfermedades está en torno a las cuatro mil y de estas sólo se conoce la causa
de una tercera parte. Ante tales acumulaciones se impone la especialización
pero cuanto mayor es esta, menor es el conocimiento sobre las demás
especialidades. Pronto diagnosticarán y tratarán los ordenadores.
60.ACTUALIZANDO
LAS ENSEÑANZAS DE BUDA.
67
El sentido de “estudiar” el Budismo o Actualizar las Enseñanzas de los
Maestros no está sólo en leer, escuchar, reflexionar, recordar, hablar,
recorriendo los pasos de la intelectualidad, sino pasarlas por la piel, los
músculos, los huesos y el tuétano. Estudiar no es teorizar, no es adquirir
conocimientos sino Practicar, experimentar dejando que tales Enseñanzas nos
transformen hasta la Budeidad, la Talidad, el Ver las cosas tal y como son a la
Luz de nuestra Propia Naturaleza.
61.LA
EDUCACIÓN ZEN I.
El instructor Zen tiene que contar con lo que el sujeto trae en su personalidad,
su dotación. Hay aprendices o aspirantes bien dotados, medianamente y mal
dotados. Dogen lo compara a varias clases de caballos, los que obedecen a la
orden, los que obedecen a la sombra de la fusta, los que deben sentir la fusta
para obedecer y a los que hay que hacer mucho daño.
Hablando en general la dotación que traen, según mi experiencia es de baja
calidad, escasa, mal estructurada, con pocos recursos y poca intuición. Se trata
de personas débiles con mucho orgullo, rigidez, amor propio, apego a su
imagen, a la opinión ajena, escasa resistencia a las provocaciones, a las
frustraciones, al sufrimiento, mal dispuestas para el esfuerzo, apegados a sus
cosas mentales y materiales, poco generosos, calculadores, sin disciplina,
visión confusa, ausente visión global, limitadas al me gusta/no me gusta,
supersticiosas, de reacciones lentas, con defectos de lateralización y deficiente
coordinación visomanual o habilidades.
Con una débil curiosidad sobre el mundo y sí mismos, (algo que sea más
completo y autorizado que el horóscopo) llegan al templo a lo más con
curiosidad turística de picoteo, amigos de contactos superficiales tipo snob,
incapaces de comprometerse consigo mismos, sin arranque, fuste, remango… y
muchos más defectos adquiridos.
62.COMPRENSIÓN,
NEUTRALIDAD, COMPASIÓN.
La comprensión profunda en el Zen, no coincide con el diccionario occidental o
la psicología analítica. Mas bien se refiere a la afirmación de que los
sufrimientos por causa del Ego se explican por la ignorancia.
Ante esta situación los maestros Zen abandonan el intento de hacer entender al
interesado su situación. Al evitar la personalización se evita el Ego. Esta
68
impersonalidad o imparcialidad puede parecer indiferencia pero sólo lo es
respecto al Ego y se convierte en ayuda en el momento en el que el sujeto
busca los medios para ocuparse de sí mismo. Hay gente muy empeñada en
contar su existencia dejándose conducir por los modelos culturales conocidos;
el médico, el sacerdote, el policía, el abogado… El maestro no busca un duelo
dialéctico, una discusión dualista (dos), porque sabe que habría desacuerdos y
también sabe que la identidad se encuentra en la propia naturaleza de ambos
(indiferente, sin diferencias, puesto que es la misma). Esa naturaleza se
expresará cuando las semillas de los sufrimientos florezcan. Por eso se llaman
a los sufrimientos Semillas del Despertar en el sentido de que nadie quiere
quedarse en el sufrimiento sino salir de él.
63.NEUROSIS.
A medida que ensanchamos la consciencia aprendiendo a identificar nuestro
Ego sin hacer nada raro, trabajoso ni especializado (aunque supere los
conocimientos convencionales), el resultado sencillo e inmediato es la
calificación de infantiles, incompletos, deformes, aprovechados, chapuceros y,
en ocasiones, todos podemos ser monstruosos.
Esta enajenación en el Ego, la piel del Ego, del personaje que creemos ser,
engreído, narcisista, hedonista, prepotente… o sentimental, poético, romántico,
sacrificado y sublime, que es el lado opuesto y compensatorio, esta
enajenación, es la base, la Neurosis básica, campo de los variados trastornos
emocionales, de la personalidad y de la conducta.
69
Esto que vemos en nosotros, egoísmo en resumen, lo podemos ver igualmente
70
en los demás, en la marcha del mundo, en la televisión, las escuelas y
universidades, en las familias y la calle. Por tratarse de un mal general,
mundial, el egoísmo, y comprender cómo se construye, aparece la Compasión.
Se trata no de un sentimiento de disculpa exactamente sino de Unión en la
naturaleza, que es común a todos los seres, viendo lo demás como la condición
humana.
La Comprensión y la Compasión tienen la virtud de diluir la vergüenza
personal cuando se cae en la cuenta de que todo lo hacemos interesadamente.
Al comprender que ha sido impuesto por el ambiente, nos sentimos liberados
de gran parte de la responsabilidad propia y ajena en la que cabe la ofensa
personal, el resentimiento…etc. porque no hay otra cosa que la ignorante
incapacidad y la insuficiencia de las limitaciones propias de un robot.
En el Zen, la humildad no es un mérito sino la consecuencia espontánea de
comprender los mecanismos. Sin embargo comprender sólo, sólo comprender,
no modifica unas bases reforzadas durante años. Ahora vienen las Prácticas del
desapego proporcionadas por los Budas, los Despiertos a la realidad, una
verdadera realidad perceptiva, ya que el mundo del Ego fue un aprendizaje
ilusorio, infantil.
64.EL
ARTE.
La actividad artística es una aproximación indirecta a la verdadera consciencia,
real y cósmica. Es sólo aproximación y además es indirecta, porque se hace
desde el Ego, con los medios y los objetivos del Ego.
De tarde en tarde, según sus testimonios, algunos artistas tocan algo que se les
escapa entre los dedos, algo fugaz, impermanente e imposible de atrapar, un
éxtasis que no se maneja a voluntad o si se logra, es una creación de la mente.
De esta experiencia queda la obra.
Antes de llegar a esto hay una larga lista de pruebas, búsquedas, intentos,
repeticiones, precisiones, errores, intentos de la paciencia, el trabajo, la
intuición, que son ingredientes de una dura disciplina que no liberada de su Ego
es esclavizante y adictiva.
Las buenas personas y las artes son lo mejor y lo más que el Ego puede
producir para ayudar a los demás.
71
Un prestigioso artista, me decía que “el arte es para quien tiene que vivir y no
sabe”; cualquier especialización responde a lo mismo.
Del lado del noEgo,
o sea, de la iluminación, lucidez, no discriminación o
como se le quiera designar, el arte no es arte, no se distingue de lo normal y
ordinario. Nada especial. Sólo una manifestación más del Cosmos, la vitalidad,
sin objetivo, ni idea de ganancias, fortuna, prestigio, privilegio…Juego.
65.FENÓMENOS
MENTALES.
Los fenómenos mentales de designación más frecuente entre los de la
“espiritualidad” corresponden a la consciencia y se manifiestan diversamente o
más bien se identifican o catalogan según la situación o escenario y la
procedencia confesional histórica con expresiones variadas que en general son
la misma y están muy influidos por la personalidad del sujeto en lo que se
refiere a su sugestionabilidad (hipnosis y autohipnosis), histeria y menos veces
esquizofrenia. Todos pueden ser provocados utilizando los métodos adecuados,
bien por el entorno, por uno mismo o la concurrencia de ambos.
Trance: estado de supresión de la consciencia y de los sentidos ante situaciones
de peligro, inducción mística, adaptación a un ambiente de grupo sugestivo que
se suele relacionar por los practicantes de la conversación con espíritus,
mediums, viajes astrales…
Arrobamientos: quedar abstraído o “fuera de sí”.
Rapto: arrebato por parte de un espíritu, posesión, o elección por parte de un
ente.
Éxtasis: estado de elevación espiritual o exaltación mística emocional sin
visiones.
Frenesí: exaltación emocional extremada que puede acompañar o conducir a
otros fenómenos más floridos que se produce cuando cientos de personas
coinciden por ejemplo en el fútbol, audiciones musicales o la presencia de
ídolos y famosos. (Lo mismo que frente a los ídolos de la antigüedad).
Visiones: creaciones o construcciones de la consciencia personal (superficial).
72
Cuando están en períodos críticos circunstanciales de terror o de deseo. A
veces son falsas percepciones como una sombra amenazante o una cuerda que
se toma por una serpiente.
Alucinaciones: tienen la sensación de realidad visual o auditiva o gustativa o
muscular… que es inexistente y está producida por la estimulación de puntos941315_567392746634200_1462880042_n
del cerebro correspondientes a esas funciones. La causa puede ser psicológica
o fisiopatológica (epilepsia, tumores, drogas,…).
Satori o iluminación. Estado de la consciencia perceptiva en el que se hace
presente con gran lucidez la unidad del cuerpo, la mente y todos los seres y
cosas. Yo soy las montañas, el cielo, el mar, las rocas, la arena… La escena en
la que se está pero que no limita la extensión al Todo y la desaparición del Ego
personal.
66.MENTE
DE PRINCIPIANTE.
Recomendación hecha en el Zen siglo tras siglo de mantener esta mente
abierta, ingenua, humilde, dispuesta del que va a pedir ayuda cuando sus
reservas están acabadas en la lucha por la existencia.
Recomendación de mantener el color del primer impulso decidido sin saber
mantener el espacio de la mente disponible y transparente sin afirmar nada, sin
negar nada, sin exigir ser convencido por las palabras y dispuesto a investigar
en sí mismo con la experiencia.
67.APARIENCIAS,
MONTAJES E HIPOCRESÍA.
La mente humana en el siglo veinte, se desarrolla en ambientes engañosos. Me
refiero a la banalidad, la virtualidad, el mensaje superfluo, los sueños, el
espectáculo… como si se tratase de una película de ciencia ficción cuyos
efectos especiales alejan de la realidad. El sexo por Internet, pasaje a la luna,
tomates con genes de peces, religiones inventadas como negocio, vacas
carnívoras o más aún, vacas comedoras de vacas hechas pienso, bodas de
cuento de hadas…
Al mismo tiempo y en el mismo planeta en los cinturones de las grandes y
opulentas ciudades, poblaciones con hambre, chabolas de lata y cartón, gentes
73
sin seguro de enfermedades, emigrantes, mendigos,… y se mata a las mujeres.
¿Orgullo de humanos?
68.EL
MUNDO EN EL QUE TÚ VIVES, NO EXISTE I.
El observador curioso del Budismo Zen o el principiante, se extrañan y
sorprenden al oír afirmaciones como que el Ego no existe y por tanto el mundo
en el que creemos vivir no es real o que la auténtica vida comienza con el
desapego y el abandono del Ego y las ilusiones.
Como en todos los asuntos, conviene no precipitarse en los juicios porque estas
y otras frases tienen explicación.
El Ego no existe en el sentido de tratarse de una superestructura adquirida
creada por los contactos ambientales, el aprendizaje, dentro de una cultura
organizada, articulada, vigente, funcionante para dar cohesión y sentido a esa
sociedad centrada en el egoísmo. El Ego no existe por sí mismo sino como un
producto útil a dicha sociedad.
La vida que se vive desde ese Ego, en consecuencia, no puede ser real porque
depende de las características subjetivas y personales de cada Ego. La realidad
y la vida son una sola cosa.
La siguiente consecuencia aparece cuando se abandona el Ego, el apego a lo
personal y subjetivo que condiciona la percepción de lo real. Así es como
puede percibirse directamente sin el intervencionismo egocéntrico de los
intereses deformadores de las cosas “tal cual son”, en su Talidad.
En cuanto a vivir sin ilusiones, se trata de un malentendido del lenguaje. En
español ilusión significa vivir con pasión, interés, gusto… Así que el
principiante interpretará con su Ego que la vida sin ilusiones es invivible y
triste. Sin embargo el mismo idioma interpreta también de otra manera la
palabra cuando dice ¡No se puede vivir de ilusiones! o ¡No seas iluso! Aquí
acierta el idioma porque no se puede vivir de ilusiones.
69.VIVIR
I.
La verdad para el Budista no existe como concepto. En todo caso sería lo
verdadero o verdaderamente vivido, pero también es concepto. Para el Budista
74
la verdad es la realidad directa y sin deformaciones interesadas aportadas por el
Ego que traduce lo que ve, oye, toca, huele,… habla, piensa… Lo real es
sensorial, lo recogido por los sentidos sin intermediarios egoístas. Percibir así
es hacerlo desde la Propia Naturaleza, sabia y lúcidamente, con una mentecuerpocosmos
tal que los de Buda.
Tantos años siendo “educados” para convivir en una sociedadteatro,
llena de
intereses creados previos, tradicionales, históricos… significa un programa
mental desde el que identificamos, pretendemos, valoramos, organizamos,
nuestra vida como si de un guión de película se tratase, realizando esfuerzos a
favor y en contra de la moral, la ética, la ley, la salud,… con la ilusión de ser
felices.
Quiero decir que aunque algunos nos demos cuenta de estar hipotecados o
enajenados o esclavizados por nuestro Ego, no podemos cambiar sólo con
desearlo o con seguir ciertas intenciones personales puesto que todo lo
personal está previamente contaminado. La libertad está limitada y no es
posible escoger entre lo que no conoces sino entre lo que conoces y esa
“libertad”; no es más que esclavitud a un sistema dualista de pensamiento,
sentimiento y acción: lo quiero o no lo quiero. Conmigo o contra mí. Bueno o
malo. Dentro o fuera…
Este tipo de mente debe ser adiestrada para la apertura y el entrenamiento
consiste en un gradual ejercicio de desactivaciones de unos aspectos y el
fortalecimiento de otros como la atención, concentración, corte y desapego de
pensamientos, abandono de costumbres y hábitos dependientes, disciplina,
localización de adicciones… sin necesidad obligada de analizarlas sino
simplemente abandonando momentáneamente el globo completo que las
contiene que es el Ego, su protagonismo. Y todo esto con esfuerzo pero sin
sacrificio, sin perturbaciones, sin dejar ni coger nada, sin culpa ni pecado.
70.CONDICIONAMIENTO,
APRENDIZAJE Y EGO II.
El egocentrismo resultante de tanto aprendizaje en el tiempo y los lugares
donde “vive” el sujeto, condensado ese centro en “Yo, lo mío y a mi manera”,
es el egoísmo general que por muchas variaciones, mañas y matices que tenga
se ejercita en el mismo plano de la mente que es el superficial, el de la forma,
las dependencias del conocimiento condicionado que elimina toda libertad por
75
ser mecánicamente inconsciente e incontrolado, por su irresistible fuerza y
peculiar fijación química. De este mecanismo robótico dependen las pasiones
(placeres y sufrimientos) de todos los seres humanos del mundo actual y de
todo el pasado en todos los continentes y todos los tiempos. Este es el karma,
los hábitos y costumbres tan difíciles de remover.
Algunos seres humanos se dan cuenta de esto por razonamiento o por intuición
o ambas cosas y desean librarse del poder del robot, de sus sufrimientos, la
obsesión de pensar continuamente, la adicción a sus propias opiniones que les
aíslan, la repetitividad agobiante del sistema, la escasez de recursos, la ansiedad
de caer en las trampas ya conocidas, la depresión de sufrirlas, el estrés de no
poder creer ya en su Ego como en la juventud inmadura… y demás
enajenaciones provocadas por su Robot, la necesidad de compensarse, de
depender y la destructividad neurótica. En resumen, una existencia difícil e
invivible.
Cambiar el programa, el chip, el sistema…, cambiar, es incorporarse al lugar267306_10151548840709527_2143323415_n
olvidado, dejado a un lado, recuperar su Naturaleza, el sentido sentidosentidode
la realidad y su sabiduría. Esto no significa borrar el sistema egótico social
sino controlarle, conservar lo útil pero investigar en los propios fundamentos
comunes a todos los seres, cuya sabiduría viene demostrándose desde millones
de años en millones de especies en convivencia e interdependencia, en
equilibrio, unidad y armonía. ¿ Qué clase de orgulloso e ignorante aprendizaje
nos ha obligado a desconocer, desatender y destruir tanta maravilla?
Este es el trabajo del Budismo Zen que intento describir a lo largo de este librorío
y los demás de la colección.
71.YO
Y LO MÍO.
Todos los seres humanos y también los practicantes del Budismo tenemos
dificultades para realizar las muchas maneras el desapego del binomio aislado
YOLO
MIO en relación con el resto. Es por lo que la Práctica del Desapego
propone el FUSO, la donación en sus variadas modalidades. No es sólo
cuestión de codicia porque el enfermo tiene sus especiales apegos a dar
conversación aunque dé cosas, el ambicioso no da lugar a que otro pase por
delante, el místico no da cordialidad, el dogmático no da el brazo a torcer, el
76
intelectual no da sus secretos, el humanista no da tolerancia… es decir, los
asuntos reservados, los del apego personal. No siempre tienes que soltar una
escultura a la que amas, un cuaderno o un libro, una joya… Podemos hacerlo
con una receta de cocina, una noticia de periódico, una infusión estomacal, un
kanji, un dibujo, una cuchara de palo de cocina, una caja de madera, unas
galletas, una piedra, una hoja carcomida de otoño… Se trata de abrirse, soltar
la presa, toda clase de presas, aflojar… Se trata de experimentar el hecho de
compartir cosas sin importancia que es lo importante y hacerlo con
continuidad, sin esperar a las fiestas de la tradición y la costumbre. Es un juego
como el Zazen, la vida y la muerte.
72.INDETERMINACIÓN.
Si sólo la acción presente es real, no es comparable a ninguna otra porque sería
pasado. Tampoco pueden ser idénticas por lo mismo sino que sólo en la
memoria pueden ocurrir estos procesos desgajados de la realidad cósmica ya.
Esto nos conduce a considerar que todo acontecimiento no sólo es único sino
que por conexión pertenece al Todo. Su utilidad corresponde al Ego, estructura
o superestructura que maneja el asunto de los rendimientos y demás conceptos
creativos o constructivos.
Al no haber comparación y sucesión, tampoco está bien o mal excepto para el
Ego, que es la computadora de los valores morales, éticos y legales cuyos
cánones acepta o rechaza.
De igual manera, si es lo mismo estar “despiertos” que dormidos o enajenados,
cual es entonces el sentido de la Mente de Buda, si no hay diferencias en el Ego
puesto que cada sujeto está solo y ninguna comparación con otro le atañe en el
campo de la Budeidad? Este sujeto individualizado tampoco puede hacer
juicios sobre sí ya que cambia a cada instante por lo que serían juicios falsos.
Así que ni los acontecimientos colectivos, ni tampoco los individuales tienen
valor comparable, ni siquiera valor.
Es posible que estos acontecimientos sobre el vacío puedan liberar la mente
condicionada de algunos determinantes causa de sufrimiento referentes a sí
77
mismo como Ego o al de otros.
Es posible que también liberen a ciertos practicantes del Budismo (dependerá
de qué clase de Budismo) del deseo ansioso de que otros “Despierten” puesto
que si no se dan cuenta de su irrealidad mental, creen en el mundo ilusorio en el
que habitan.
Resumiendo, si es lo mismo estar “Despiertos” que dormidos o enajenados en
el Ego. Si no hay diferencias, ¿cual es el sentido de la mente de Buda? Quizás
se trate de una perla escondida. ¡Contesta!
73.MATERIALISMO
ESPIRITUALISTA.
Hay una relativa moda de lo oriental en muchos de sus aspectos como objetos,
cocina, música, vestimentas, costumbres, religiosidad, viajes, deportes, sexo,
estética… El objetivo es apropiarse de nuevas experiencias exóticas con
objetivos de placer, mejora intelectual, pretensiones curativas, hacer
amigos…etc.
Dentro del panorama de valores egóticos, todos estos deseos son lícitos y hasta
loables pero debido a su limitación, se reducen a simple apropiación para el
consumo y, adueñarse o coleccionar con idea de ganancia, nos remite al Ego, al
egoísmo, la ignorancia y el sufrimiento.
En resumen, es más fácil de lo que creemos contaminar el impulso a la
liberación.
74.ZEN
Y POLÍTICA.
Desde la antigüedad, la intervención en los acontecimientos locales que afectan
a las poblaciones, fue y sigue siendo, una tentación del poder. El dilema de que
“el buen gobernante da al pueblo lo que pide o lo que necesita”, todavía no ha
sido resuelto.
Gentes sobresalientes, poderosos generales, sociedades secretas, agrupaciones
económicas y políticas o los reyes y emperadores, lo intentaron por cierto
tiempo. Los reyes indios Asoka padre e hijo se hicieron Budistas e intentaron
gobernar siguiendo las Enseñanzas poco después de su muerte. El rey
Menandro, rey grecohindú,
trescientos años después de Buda. El Emperador
78
de China Wuti,
contemporáneo de Bodhidarma con quien mantuvo el famoso
diálogo sobre la nulidad de los méritos y el desconocimiento de la identidad, en
el siglo sexto. Y así por toda Asia.
Se dice que los Budistas de estas naciones o las organizaciones Budistas, no
han tomado parte en guerras y revoluciones porque tomar parte es apegarse a
un bando y excluir al opuesto, lo cual es crear Karma y sufrimiento. Sin
embargo en el siglo veinte hemos visto algunas autoinmolaciones en las que
algún monje se quemaba en público como protesta de injusticias.
La identificación con cualquier contenido aún positivo, más aún si conduce a
tales extremos, no es una Práctica del desapego sino que se considera errónea.
No perdamos de vista que los Budistas somos defectuosos, seres sufrientes que
intentamos salir de ese estado.
75.LA
POSESIÓN MÁGICA DEL FUTURO.
No me refiero solamente a la afición a las “adivinaciones”, que también forman
parte del tema sino de que estamos educados, adiestrados a mantener
pensamientos, proyectos sobre el futuro que no ofrezcan dudas: vacaciones,
hijos, estudios, coche, jubilación… De nuevo una película tranquilizante
aunque hipoteque la existencia. Todo esto da seguridad pero a la vez es un
compromiso de trabajo, dedicación, inversión de la energía. Saber lo que va a
pasar, aunque sepamos que es falso, es mágico. “Saber lo que pasará”, ocupa
un espacio mental, garantiza algo. No saberlo es como dejar una puerta abierta
a lo desconocido y lo desconocido, lo hemos aprendido también, casi siempre
es malo, al menos, inquietante.
Aunque la autoprotección se haga con falsedades, no parece importar mucho.
76.EL
CARÁCTER COMO OBSTÁCULO.
Desde antiguo, los Budistas disponen de una aguda clasificación de caracteres
que describe acertadamente una variedad reconocible de maneras de ser. Cada
una de ellas o la combinación de varias de ellas puede resultar bastante
complicado como campo de reorientación, superación y control porque va a
aparecer a cada momento intentando dirigir y matizar la Práctica Budista.
El propio aspirante ha de diagnosticarse y allanar su camino hacia el Camino,
79
observando cómo según el momento transmigra de una a otra de estas figuras.
El carácter es un obstáculo clásico, tradicional, pero puede ser invertido porque
contiene experiencia de la existencia y una parte de ella, si no toda, es
reversible y utilizable, reciclable.
Los obstáculos están dentro de nuestra mente, en nuestras costumbres, maneras
de ser, valorar, opinar, reaccionar, juzgar… Son diez estados:
1.NARAKA. Estado infernal, de ansiedad, pena, queja continua, desgracia.
Enajenación y mérito en el dolor. Pasividad de víctima, culpa ajena o propia…
2. GAKI. Estado de los espíritus hambrientos de emociones y novedades. Son
anhelantes, ansiosos, ambiciosos, insaciables…
3. CHIKUSO. Estados animales, instintivos, sensoriales, primitivos, de una
supervivencia en la que todo justifican, sexo, propiedad, comida…
4. ASURA. Estados guerreros, de lucha, confrontación, por vencer, ganar, todo
se sacrifica, buscapleitos, vengativos, astutos…
5. NINGEN. Los seres humanos, dualistas de doble cara, doble moral y juego,
contradictorios, ambivalentes, salvadores, humanistas, que para salvar a unos
80
81
matan a otros…
6. TENJO. Los seres celestiales, aspirantes a todos o cualquier tipo de felicidad
o paraíso. Bienpensantes, beatos, moralistas, místicos, filósofos, religiosos,
ideólogos del bien…
7. SHOMON. (SRAVAKAS) Los auditores. Son los que entienden las Cuatro
Nobles Verdades. Escuchan la Ley, leen los Sutras, creen dogmáticamente,
fanáticamente… o simplemente con gran convicción.
8. ENGAKU. (PRATYEKABUDAS). Budas para sí. Comprenden sin maestros
la Dodécuple cadena de la causación y el condicionamiento (karma). No
comparten…
9. BODAISATTA. (BODHISATTVA). Buda viviente. Despierto. El que es
consciente en sí y los otros de los anteriores estados y sigue el Camino de
Buda, la Práctica, toda su vida.
10. BUDA.
Esta transmigración por los diez estados no es reencarnación, acontecimiento
del que no se ocupa el Zen. El paso de los siglos parece cambiar los ropajes
pero no los personajes según vemos. Ni las culturas, ni las latitudes, las razas,
las edades, sexos, economías… modifican la orientación egoísta de la
consciencia, puesto que se trata de una disposición genética previa a la lucidez.
Es propio de la naturaleza humana esta clase de desarrollo a expensas de una
parte de la sabiduría instintiva.
77.EL
GUIÓN DE LA PELÍCULA.
Cuando se va acercando la edad del “adulto” cada cual tiene completado su
guión que comenzó de jovencito con lo que los suyos esperaban de él, después
con lo que él esperaba, exigía y conseguía de la vida, a continuación con lo que
la vida de había defraudado…etc. Tales previsiones alcanzan el momento pero
también el futuro.
Muchos han logrado un hábil conjunto de quehaceres y placeres a los que
piensan dedicarse cuando tengan tiempo y el dinero suficiente. Hasta entonces,
una de las habilidades consiste en compensar lo que disgusta con lo que gusta.
82
Estas son personas de lujo porque pueden planear sus deseos. Para ellos
cualquier novedad es temible porque alteraría la seguridad, la integridad de este
guión de película que es su vida ahora. Que las previsiones se rompan,
aterroriza a las personas conservadoras que confunden la libertad con el
confort, la seguridad y el bienestar. Se trata de un autoengaño porque cambian
vida por plan.
Tales personas, no aceptarían fácilmente salirse de su sistema ni nada que le
amenazase. Nada que no se acomode a su sueño puede servirles. Viven en un
mundo personal e inventado como una película. Su propia jaula.
78.EL
SENTIDO DE LA VIDA.
A Dogen le preguntaron tras su viaje, para qué fue a China y contestó: para
traer al Japón el auténtico Darma.
¿Y eso para qué? Y dijo: para ayudar a la gente. ¿Y eso para qué? Silencio.
Cualquier sentido que se atribuya a la vida es un sinsentido. Sería un prejuicio,
una previsión, una construcción de metas. La ausencia de sentido coloca de
manera natural, la vida, en el presente, único tiempo en el que ocurre la vida.
Cuando el principiante reflexiona, le asusta el vacío de la ausencia de sentido y
la rechaza. ¿A dónde podemos ir sin sentido? Es más tranquilizador seguir
buscando un sentido, un para algo que mantenga la falsa esperanza del
prejuicio. Esta es una mente corta.
Precisamente una de las claves de la mente Zen consiste en no activar ni
estimular la mente del Ego, es decir, que si te haces preguntas, no vas a tener
más remedio que contestarlas pero si no te las haces, ¿qué vas a contestar? Esta
es la mente en calma Zen, donde cabe la armonía con todas las cosas y seres.
Alerta y en calma. Una mente atenta, serena y apacible, indiferente a las
valoraciones del Ego. Indiferente o sin diferencias, significa habiendo
abandonado las diferencias que es como hacer desaparecer los conflictos
innecesarios.
79.RELIGIONES.
VARIEDAD IV.
El número de las religiones que hay en el mundo, es incontable. Sólo en la India
se habla de miles. En China las populares y en África las regionales otras
83
tantas.
En el mundo occidental se consideran las más representativas. Son tres, su Dios
es el mismo y son reveladas por Él. Se trata del Judaísmo, el Cristianismo y el
Islamismo desde hace tres mil, dos mil y milquinientos años. Entre las no
reveladas, el Hinduismo del que procede el Budismo y el Zen. Desde hace tres
o cuatro mil años, dos mil quinientos y mil respectivamente. Emigrado el
Budismo indio a China hace mil quinientos años y en mestizaje con el
Sintoismo, aparece el Budismo Chan o Zen, metodología que no puede ser
considerada una religión por ocuparse de descubrir una realidad natural no
deformada por el egoísmo de las mentes condicionadas. Sin embargo sí se
pueden incluir entre las religiones los Budismos que ven a Buda como un dios
aunque no en el mismo sentido que los teístas. Estas manifestaciones ayudan a
identificarlas y a no confundirlas con las de Ayuda.
Además de estas religiones con tradición de siglos, van apareciendo en los
Estados Unidos, Japón, Inglaterra… modernas versiones llamadas de diseño
con carácter independiente.
Las personas que buscan una guía espiritual tienen un justificado temor a las
sectas que son degeneraciones con malsanos objetivos y de apariencia pacífica.
Esta es la distinción utilizada más comúnmente; las hay constructivas y
destructivas. Estas, obligan a sus miembros a compromisos definitivos, no
pueden abandonar, no pueden hacer nuevas elecciones, sugestionan
poderosamente introduciendo miedos, culpas y supersticiones que anulan la
voluntad pudiendo ceder todos sus bienes materiales y siendo aislados. Con
demasiada frecuencia se descubren excesos contra el sexo, la integridad física,
el poder de clase, negocios sucios… y demás grandes adicciones humanas
explotables.
80.SER
FELICES.
Es la máxima aspiración del Ego.
El Ego, la superestructura por la que creemos ser el que piensa y desea,
84
dispone de una serie de valoraciones de la existencia cuyos objetivos pretende
lograr para su beneficio organizando en su dirección sus trabajos, medios,
habilidades y artimañas, estrategias y diplomacias, fuerza, poder, atractivo,
dinero… máscaras… en resumen, sus recursos.
Todo el mundo, en todas las partes, culturas y tiempos, tienen su mente316169_433502723412752_1546417098_n
superficial puesta al servicio de tópicos equivalentes a ser feliz, como tener
mucho dinero, salud, admiración, bondad, poder, longevidad, éxito,
amor,…etc. En la antigüedad se perseguía la inmortalidad e incluso hoy día
millones de personas creen que van a resucitar después de muertos con los
mismos cuerpos, incluso rodeados de sus seres queridos, placeres y facilidades
que tuvieron o desearon en su vida terrenal. Este sobrenaturalismo es la
máxima ambición de los creyentes y muchos tratan de ganárselo con sus
buenas obras. Estos son sus intereses.
“Sólo en la ignorancia existe la felicidad” y cualquier otra idea que confunda al
pensamiento y a los deseos con la realidad.
Buda enseñó que la vida es sufrimiento y nada supo decir sobre vidas
posteriores que no fueran la natural. Se dice que cuando fue preguntado,
guardó un noble silencio.
El autoengaño está en la creencia en la felicidad, un estado ideal y estable o
permanente. Cuando se cree en ello se intentará lograr y como ocurre con
cualquier meta, el egoísmo se dispara causando los más variados sufrimientos.
En la nada no hay contrarios. En la mentenada,
abierta y sin metas, no hay ni
felicidad ni desgracia. Más allá de más allá comienzó la vida. Cuando el tablero
por el que andamos se acaba, todo comienza realmente.
81.Y
¿CÓMO SE PERCIBE LO REAL?
Algunos preguntan esto usando una vez más, o siendo utilizados, por el sistema
intelectual especializado que sigue creyendo en la verdad de las preguntas y las
respuestas. La percepción de lo real es infinita, ilimitada y por serlo es
indescriptible. Para percibir un objeto tiene que desaparecer el perceptor y lo
85
percibido entrando a formar parte del Todo, del Uno, en lo que desaparecen
pregunta, respuesta, sujeto y objeto. No existe respuesta intelectual alguna, no
es formulable, es una experiencia que se escapa en cuanto la consciencia
cortical del preguntar racional intenta invadir la consciencia básica, original,
natural y cósmica. Cuando hay pregunta o conjetura, nos hemos perdido en la
niebla de la imaginación. La mente profunda está blindada.
Experimentar la consciencia cósmica lo cambia todo y no cambia nada.
Utilizamos el pensamiento y el lenguaje para tratar de entender lo que nos
rodea pero ese es un mundo superficial que se le han distribuido significados
comunes, corrientes, vulgares y la cultura se encarga de articularles como se
hace con las escenas de un guión de película.
La meditación Zen consiste en captar la realidad directamente, sin pensar,
mientras sucede aquí y ahora. Sólo una mente alerta transparente y vacía,
puede hacerlo momentáneamente.
82.NO
HACER JUICIOS NI CRÍTICAS.
Entiendo como crítica el método y proceso de puesta en duda, movilización o
desequilibrio de algo con la intención de su anulación o cambio y que consiste
en exponer argumentos científicos o subjetivos comparando modelos en contra
de lo criticado.
Parto de la comprobación secular de que el Ego es un mecanismo o conjunto
articulado de mecanismos con el objetivo de la ganancia diversa (dinero,
mérito, crédito…). Criticar el egoísmo es inútil porque no existe el cambio para
el Ego si no es para aumentar la ganancia y disminuir la pérdida. Este lícito
cometido del Ego superviviente es frío e inmóvil en sus mecanismos por
razonables que sean los argumentos. El Ego cambia o se transforma sólo a
expensas del noEgo.
Es la Propia Naturaleza la que al emerger infunde la
sabiduría de que no todas las situaciones son de emergencia superviviente.
La desilusión y el sufrimiento, la impotencia y la frustración frente al deseo de
cambios que no se producen, frente a personas o situaciones que deseamos que
cambien, puede considerársele idealismo, bien sea romántico, económico,
político, filosófico, artístico…
86
El automatismo egoísta y su compensación idealista, frustrantes ambos,
manifiestan una contradicción típicamente egótica. No tiene sentido desde el
Zen como movimiento práctico de desapego y alejamiento de las
contradicciones, volver a utilizar un procedimiento egótico como la crítica y los
juicios, sino más bien nada egótico ni ningún procedimiento de intervención en
el exterior a nosotros mismos, antes del propio cambio para el cual hay que
recuperar la enorme cantidad de energía que se consume en los intentos de
crítica y de juicio.
El intento intelectual de enseñar a comprender, sensibilizar,
distinguir…convencer como ejercicio civilizado puede ser reconocido como el
de la más alta calidad y mérito que se puede esperar en la sociedad mundana
pero no así en la Práctica de la Disciplina del Despertar y la Emancipación.
83.SI
NO OFRECES RESISTENCIA, NO PONES LÍMITES.
La acción ilimitada sucede cuando se retiran los límites y estos se colocan
cuando se depende del Ego. El Ego es un reductor del Campo de la Consciencia
porque la limita a los intereses personales.
El instructor, que nos ayuda porque se lo hemos pedido (retirada de los
límites), y frecuentemente lo olvidamos (reposición de límites o condiciones),
utiliza un método que para que funcione, necesita una condición que es que no
se le pongan condiciones (límites). Las instrucciones han de ser recibidas
limpia y sencillamente (no límites), sin opinar, sin gusto y sin disgusto: “esto es
lo que hay que hacer” sin pensar, sin activar la mente egótica (límites).
Ejemplo: un practicante de mi Sanga, albañil, trabajaba junto a varios de
nosotros echando hormigón para hacer la carretera de subida al Templo. Daido
hacía de capataz y en cierto momento en que aquel opinaba, le dije que se
callara, que no sabía nada de hormigonar. Supe que comentó: ¡me va a enseñar
este a echar hormigón a mí! Obviamente, no había entendido nada sobre
límites. Tiempo después se marchaba.
Otro ejemplo: pintábamos la casa de la Ceremonia del Té y di la instrucción de
que se salvaguardaran los marcos con papel a propósito. Cuando volví no se
había hecho “porque el profesional no lo necesitaba”. Otro caso de mente
encerrada en ese momento en su papel, en sus límites. Poco tiempo después,
también nos dejaba.
Por ese camino se manifiesta el orgullo, la rigidez, el amor propio, el
87
resentimiento, la separación. “A mi manera” es el obstáculo preferente. Venir a
aprender, enseñando, es incoherente.
84.CUANDO
NO ENCUENTRES DIFERENCIA ENTRE UN PRÍNCIPE Y
UN MENDIGO…
Los principiantes suelen pensar con su Ego convencional, que esta frase
expresa una actitud social, moral o política, pero no es así. Simplemente en el
Zen significa que en su naturaleza original príncipe y mendigo no sólo no se
diferencian sino que son idénticos. Les diferencia su condición adquirida,
eventual, momentánea… nada esencial.
No se trata de añadir muchas explicaciones tratando de seducir a la lógica del
Ego porque es una cuestión a experimentar en la propia naturaleza que es la
que informa de la autenticidad o realidad de las cosas. Hasta que no ocurre la
experiencia no hay verdadera comprensión. Comprender como Ego no tiene
nada que ver con comprender como Realidad.
Ciertamente que no tratamos diariamente con reyes y príncipes pero sí con
personajes que adoptan la actitud del poderoso por su autoridad social, cultural,
política, artística o científica, simplemente porque se creen reyes en lo suyo y
es con estos “superiores” con los que hemos de realizar la imparcialidad, la
impersonalidad, el noEgo,
la noopinión,
la noreacción.
“Son Budas que no conoces” independientemente del color y la forma de sus
máscaras.
85.ACUPUNTURA
DE LA MENTE.
El Instructor, el Maestro, el que va delante y trasmite, toca los puntos dolorosos
por los que el Practicante reconoce su orgullo, su importancia personal, su
autoimagen, los apegos de un “alguien”.
El Instructor, toca los puntos débiles, los de la autocomplacencia y los debilita
más para que se fortalezcan, por medio del ridículo, la crítica indirecta, el
humor y otros medios hábiles molestos para que sean percibidos y ocurra la
reacción adecuada.
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El Instructor toca los puntos del pulso alternante, cambiante, crítico, de las
emociones instantáneas.
El Instructor toca débilmente los puntos concretos del apego y del desapego
para que el Practicante los observe y perciba las adicciones consentidas
ahorrando de ellas energía para la Práctica.
El Instructor toca los puntos ciegos y sordos donde la energía estancada se
detiene.
El Instructor toca los puntos barrera, los puntos frontera, reserva, coto,…, con
prudencia porque tienen grandes carteles de advertencia que dicen: ¡no tocar!
El Instructor toca puntos que parecen puntos pero no son puntos sino ventanas
pintadas, camuflaje, mimetismo… que apestan a Zen.
El Instructor toca puntos de regeneración desconocidos para el propio
Instructor porque así es la Verdadera Naturaleza.
……………………………………
El Instructor toca sin tocar.
86.EL
ESTADO DE MENTE ALERTA. ZANSHIN.
Se trata de una actitud de vigilancia sin tensión, de apertura de la mente, de
disponibilidad y transparencia, de receptividad sin objeto, sin pretender buscar
o lograr cosa alguna sino consciencia atenta a cuanto sucede alrededor. Es una
atención inespecífica, global, inconcreta y sin límites puesto que ningún
pensamiento o deseo la limita a ellos. Desapegada pues de todo interés personal
y de toda discriminación, valoración, categoría o previsión, capta con
intensidad y frescura lo que ocurre en cada momento que se destaca del fondo,
cuando en forma de sonido, cuando de luz, color, olor, o sensación interna
corporal.
Este adiestramiento se comienza en el Dojo en la meditación Zazén percibiendo
las simples toses, la respiración, el pájaro que canta, la lluvia, la luz, las
tripas… Después, este estado de alerta es llevado a la vida cotidiana de la casa,
89
el trabajo, el coche, la cocina, la limpieza, la higiene… Las actividades
corrientes, convirtiéndolas en Práctica continua y percibiendo como nuevas las
características sensoriales propias de cada actividad.
Los visitantes, curiosos o interesados dicen que ponemos la mente en blanco.
Es parecido. Lo llamamos mente vacía pero no dormida sino muy viva. Es la
que mantienen los animales salvajes, la mente que pretendía el samurai, famoso
guerrero japonés. Es la misma mente que experimenta una persona que pasea
despreocupada; por tanto es una mente que todo el mundo tiene pero no hemos
aprendido a emplear bien.
Es una mente difícil de mantener por lo que exige un largo adiestramiento
porque cuando se consigue con la ayuda del silencio, la quietud y la respiración
adecuadas, es espantada o interrumpida u ocupada por pensamientos. Forma
parte del entrenamiento aprender a mirarlos y cortar con ellos como si se
tratara de nubes sobre el cielo, dejándolas pasar sin luchar.
Las personas perdidas, los vigías, los profesionales del peligro utilizan esta
clase de mente pero en lugar de un esfuerzo agotador, la Mente Zen recupera
energías y defensas inmunitarias, repara y renueva el cuerpo, además de otras
consecuencias sobre el aprendizaje, el estrés… ya estudiadas que describo en
mis libros que algunos grandes hospitales de fama mundial aprovechan
incluyendo la meditación en sus programas para el tratamiento de gravísimas
enfermedades.
87.EL
DUALISMO. LOS OPUESTOS. LA NADA.
Los conceptos “esenciales” del discurso mental, seguramente, son los de
Absoluto y Relativo. Estos y muchos otros como blanconegro,
arribaabajo,
aguafuego,…
materiaenergía…
inauguran el invento de la racionalidad
especulativa hoy utilizada por la electrónica; sistema binario, el cero y el uno.
¿Qué es lo relativo? Algo contrario u opuesto a lo absoluto. ¿Qué es lo
absoluto? Algo contrario u opuesto a lo relativo. Explicar una cosa por su
opuesto ya habla de una clara interdependencia cerrada.
Relativo quiere decir, limitado por la forma. Absoluto, lo que no tiene forma, lo
vacío. La forma establece con su limitación las fronteras que separan. Sin
90
embargo, forma y vacío son idénticos, identidad. Una sola moneda tiene dos
caras opuestas. La forma, el formalismo, el formulismo, la formalidad, la
formación… hablan de lo mismo, de limitación.
La forma, cualquier forma, no existe por sí misma, sino que su origen es pura
interdependencia con otra y otra y otras muchas a la vez, ilimitadamente, en
cascada. Su origen, procedencia, desarrollo y final es relación con relación de
relaciones, el universo entero. Ejemplo: tomamos una simple mesa. Su nombre
no significa nada sino madera con forma de mesa. La madera viene de un árbol
y el árbol no existiría sin la tierra, el agua, el sol. Enseguida el Sol y la Tierra
nos señalan el Sistema Solar y este, la galaxia a la que pertenece de la Vía
Láctea pero esta es sólo un átomo interdependiente con otras galaxias, galaxias
de galaxias, poblaciones de galaxias… ilimitadamente: el Universo en
expansión ilimitada.
Si creemos en la verdad de las palabras, nuestra evolución mental no puede
seguir hasta el Todo… que es Nada. Si no creemos y comprendemos por qué,
las palabras se convierten en instrumentos útiles, limitados… que dejan de ser
peligrosas.
88.SAMADHI
O ZANMAI ( en japonés).
Instante a instante, cada uno de ellos es completo y total. No tiene relación con
nada puesto que el presente es sólo presente, sólo tiene relación con el
91
presente y es tan instantáneo que no tiene continuidad, de manera que no
pueden ser comparados entre sí, aunque sean subsiguientes.
La relación entre los fenómenos es aparente, pertenece al Ego y a la memoria
cuyos contenidos, aunque útiles productivamente, no lo son con respecto a la
Realidad.
Esto tiene serias consecuencias liberadoras puesto que rompen cualquier valor
convencional cuya base sea la continuidad y por lo mismo las comparaciones.
92
Cualquier acontecimiento que esté ocurriendo ahora mismo no puede ser
juzgado desde la realidad dado su aislamiento unificador del Cosmos. Por eso
todo es nada. Sólo el Ego puede hacer juicios con sus valores, derechos,… en
función de ideas abstractas como las dualistas bienmal,
justoinjusto,
proporcionadodesproporcionado,
darquitar,
muchopoco,
suficienteinsuficiente,
propioajeno…
Desde el punto de vista de la realidad instantánea aparece la neutralidad, la
imparcialidad, la impersonalidad, la indiferencia que forman parte del
vocabulario del Ego.
“Tenemos el Camino bajo nuestros pies”, dijo un Maestro.
“Vendo agua junto a un río”, dijo otro Maestro.
¿Por qué unas frases con un sentido tan obvio no sabemos si las hemos
entendido?
89.EVOLUCIÓN
DE LA COMPASIÓN.
Hay un campo de la mente discriminatoria que se ocupa del valor, despreciando
o apreciando
(quitando o poniendo precio) y hasta convirtiendo, o
intentando convertir e invertir el valor en un precio. Estamos en una época en
la que se compran las convicciones poniéndolas un precio de distintas
monedas.
La mente del Budista principiante, en una primera fase, desprecia al que valora
los bienes materiales por encima de todas las cosas: el dinero, el poder, el
prestigio, la fama,… clásicos.
Cuando por la Práctica de las Enseñanzas el Budista Zen profundiza, observa
que se apena de ellos porque en él han aparecido el aprecio por el valor de la
salud, la pureza, la belleza natural, la conexión con todos los seres y cosas, la
integración en el Cosmos, las emociones de cada instante imprevisto que no
vienen en el diccionario, la alegría de vivir, la libertad sin motivos…
90.MITOS,
DIOSES Y CIENCIAS.
Unas supersticiones se suceden a otras en el tiempo, como los mitos y los
93
dioses se suceden en los siglos, como caen con la ciencia en estos tiempos.
Leyendas, tópicos, tradiciones, símbolos, arquetipos, modelos, sirven de
orientación a los desorientados que se agarran sin saberlo a las imitaciones
inspirados por su inseguridad. Así se suceden también las figuraciones retro,
folk, snob… etc. Exotismo de la limitación. Lo antiguo y lo moderno se repite
no porque valga sino porque no hay verdadera evolución en la mente. A la
confusión se suma el miedo supersticioso.
Utilizaré como ejemplo el viejo mito del Oráculo de Delfos, centro de saber
“racionalista” durante milenios hasta el año 363 a. de C. en que un terremoto le
destruyó. Situado en Grecia, estaba en el Templo del dios Apolo, hijo del dios
Zeus, ocupado por sacerdotisas vírgenes presididas por la Pitia, la Pitonisa
quien hacía predicciones o profecías nueve veces cada año a gentes llegadas de
todas partes. Se sentaba en un sillón de tres patas sobre una grieta del suelo de
donde emanaba el mágico gas oloroso y dulce que la inspiraba como mediadora
del dios Apolo. Se trataba de un gas geotérmico procedente de aguas termales
(como lo describió Plutarco).
Algunos científicos actuales investigaron el gas y el agua encontrando metano,
etano y etileno, tóxicos que inhalados privan al cerebro del oxígeno
provocando euforia, verborrea, excitación, agresividad y otros síntomas
característicos de los estados de trance semejantes a los provocados por
gasolina y pegamentos que intoxican a los chicos suburbanos de casi todo el
mundo cuando los inhalan dentro de una bolsa de plástico.
Muchas experiencias de las llamadas místicas, visiones, profecías y
adivinaciones se logran estimulando al cerebro con rituales y supersticiones,
alcohol, hidrocarburos, anestésicos, drogas… La combinación del pensamiento
con la química, es bien recibida por las mentes ignorantes desde siempre
para poderse refugiar en mundos ilusorios más atractivos.
91.¿
HAY UNA EDUCACIÓN PARA EL ZEN?
Sí, y bien larga por cierto, pero parte del Camino ha sido recorrido antes, como
dijo Buda, las semillas de la iluminación están en el Ego.
Una preparación beneficiosa es el fracaso de las ilusiones, el hartazgo de los
deseos, el descubrimiento del propio personaje egoísta, la comprensión del
94
condicionamiento a lo convencional, la adicción a los propios pensamientos,
hábitos, valoraciones, proyectos, la exclusión de todo lo que no sea yo y lo mío.
Se pueden añadir habilidades útiles para cuando el propio Ego mire hacia el
Camino porque todo será reciclado como el orden, la disciplina, la orientación
positiva y pragmática, la comprensión empírica y científica procedente de las
comprobaciones hechas con los sentidos, la capacidad de escucha, la apertura
con mínimos prejuicios, el gusto por saber, el placer de la soledad, de la
precisión,… la curiosidad, la rebeldía, la tenacidad…
Todo este instrumental preparatorio, habría de ser revalidado aplicándose a
otros temas que no son esta vez los intereses personales ni su escala de valores
sino otra inexistente y vacía de la que emerge la autenticidad de la percepción.
Se trata de un largo proceso de autocultivo en el que el aspirante ha de ser
desmembrado y recompuesto en el contacto con la Enseñanza, el Instructor y la
Sanga.
92.LA
BUENA GENTE. II.
La buena gente es la que ayuda a los demás y evita las malas acciones. En
general, se trata de gente positiva, constructiva, creadora, bienintencionada.
Sorprende un poco cuando en el Budismo calificamos de Karma tanto a lo
positivo como a lo negativo basándonos en que ambos comportamientos son
egoístas, puesto que proceden de hábitos y costumbres del pensamiento, el
sentimiento, la acción. Estar condicionados para un extremo, evita el contrario;
un extremo rechaza al otro pero a la vez ambos son interdependientes. Si uno
no existe, el otro desaparece. Este dualismo es la clave del Ego y su
funcionamiento elemental excluye a otros términos que en la realidad real,
siempre están presentes y funcionan cuando la mente se abre y flexibiliza.
93.NO
DEBEN PRACTICAR ZAZEN.
Es una pregunta frecuente que se hace sobre los niños y es si pueden meditar o
comprender las instrucciones. Dependerá de la edad pero en general, se les
puede dejar acompañar a los mayores, jugando a imitar, a guardar silencio, a
respetar lo que otros hacen. Después, según su interés. Esto no complicará su
existencia sino que mejorará su atención concentrada y sin darse cuenta, tener
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consciencia de las situaciones. El control sobre la postura y la respiración,
establece y hace crear el control sobre las demás cuestiones.
Esta situación de quietud, sin embargo, puede irritar y excitar a los deficientes
mentales precisamente por su menor control sobre la atención y el cuerpo.
Igualmente a los pacientes de cualquier demencia y a ciertos epilépticos, a los
obsesivos psiconeuróticos o con trastornos específicamente significativos de la
personalidad, psicosis, diversas esquizofrenias y la depresión bipolar en ambas
fases.
En las depresiones reactivas producidas por estrés, pérdidas…etc y ansiedad,
no debe meditarse en los momentos de mayor agudeza pero puede ser muy útil.
Meditar perturbados por el sufrimiento o el dolor físico no tiene sentido. “El
zazen es como un juego”. Estabilizar primeramente.
En lo tocante a toda clase de neurosis de adaptación, comportamiento,
autopercepción, emocionabilidad, crisis de identidad y compensación como las
drogodependencias…etc., dependerá del grado de determinación del propio
sujeto, intuición, disponibilidad… siendo prudente colaborar con psicólogo o
psiquiatra siempre que tengan experiencia personal del Zen y hagan
psicoterapia transpersonal (más allá del Ego).
Las personas con dificultades sensoriales o motoras, óseas, degenerativas, por
traumatismos y las enfermedades muy graves han de ser evaluadas
individualmente.
Salvadas las pruebas de elemental prudencia y quedando obstáculos que
evaluar puede ser aconsejable aprender el Zazen para hacerlo sentados o en la
cama echados. Es necesario recordar que en el Budismo Zen cualquier
objetivo, como la curación, entorpece la evolución de la consciencia hacia la
profundidad.
94.LOS
PODERES EXTRAORDINARIOS.
Las leyendas de milagros y hechos extraordinarios con los que mentes simples
pretendían y mantienen, el ensalzamiento de sus admirados maestros, muchas
veces perjudican porque se toman en sentido literal, al pié de la letra y no en el
simbólico y pedagógico.
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El Budismo Zen, no está interesado en lo extraordinario sino en lo ordinario y
cotidiano, eso que nos ocurre a todo el mundo. Por ello no se puede hacer otra
cosa que sonreír ante semejantes manifestaciones. Sin embargo sí podemos
considerar “los poderes del espíritu” como existentes y demostrables
científicamente o razonablemente.
El entrenamiento y la Práctica Zen, ponen en juego ciertos recursos de cambio
poco conocidos y transforma tópicos, rigideces mentales, miedos, angustias,
enfermedades vegetativas y mentales de las neurosis del comportamiento y la
personalidad. Tales beneficios no deben ser perseguidos por tratarse de metas
egocéntricas que ocurrirán en su momento sin buscarlas.
En el lenguaje de los antiguos y actuales maestros y practicantes
experimentados se utilizan frases con significado codificado y simbólico que
ayudan a la apertura de la mente. He aquí unos pocos:
“Ser capaces de volar”… es un indicativo de libertad.
“Elevarse del suelo”… no es levitación sino independización de lo mundano.
“Hacer desaparecer el mundo”… expresa la capacidad de cortar con
pensamientos insistentes.
“Leer en la propia mente y en las de los demás” porque todos los Egos son
iguales.
“Comunicarse con los vegetales y los animales” como la sensibilidad de haber
comprendido la unidad y la interdependencia de todos los seres y las
consecuencias en el respeto hacia ellos.
“Matar al Buda o a tus antecesores” como realizar la Propia Naturaleza y
liberarse del pasado.
“Matar a tu Maestro” en el sentido de no seguir sus pasos, su Enseñanza.
95.AUTOENGAÑO.
QUERER. SABER. PODER.
Los humanos tardamos muchos años en madurar, en progresar en el
aprendizaje adaptativo a la experiencia, a los cambios, a las edades, a los
97
límites. Todo el mundo cree que se trata de una patente que él posee. Tampoco
se pone en trance de averiguarlo y no es consultando psicólogos y psiquiatras
precisamente.
Aproximadamente a cada decena de años se dan unos pasos cualitativamente
diferentes, pero los esquemas infantiles son los que, con adornos, suelen
perpetuarse. Esta gente es la que dice: “yo soy así, el que me quiera…, hago lo
que quiero, nadie manda en mí, me gusta como soy,…”.
Es proverbial la extravagancia, capricho, inestabilidad… entre los llamados
sabios del conocimiento, de la ciencia como entre los ancianos donde hay una
alta proporción de personas resentidas y de mal carácter cuando podría
suponerse lo contrario. Como decía en otro artículo, la vida no enseña nada si
no queremos aprender.
Hay pocas personas despiertas. La mayoría no han salido del Corral de su Ego.
Por mucho que hayan viajado. Raro es el que tiene consciencia de su
consciencia, más raro el que dispone de un criterio para cambiar partes de ella,
más raro que quiera, más que pueda, más aún que sepa. La madurez comienza
a la vez que se abandona el Ego y se aprende a escuchar en silencio. Cuando
sabes que lo que piensas es un producto de tu Ego y por tanto no es fiable, no
vale nada.
El egocentrismo nos coloca en el primer lugar frente al espejo. Creemos lo que
nos conviene. ¿Se ve la jaula?
96.LA
VIDA Y LA MUERTE I.
Aprender a vivir es aprender a morir. En la medida en que se pierden las
ilusiones y aumenta el desapego, se pierde el temor a la muerte.
Los Budistas, primero viven y después filosofan sobre la vida y la muerte. Los
prehumanos filosofan en lugar de vivir. Los inhumanos ni viven ni filosofan
son simples robots cuyo implante cerebral es un disco de convencionalidades y
apariencias, tópicos y prejuicios, lleno de lagunas sobre la muerte y la vida.
Cuantos más objetos, situaciones, personas, creencias, costumbres… hay que
abandonar, más duele perderlo todo.
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Los animales y las plantas no tienen objetos de apego y muchos de ellos
mueren con facilidad, sin luchar, quizás porque estén chocados, sin consciencia
de muerte. Luchan y se resisten cuando hay dolor, eso sí. Pero van ligeros
porque no cargan con el pasado ni con el futuro ni con el lenguaje. Sin
embargo, los más desarrollados perciben la muerte también en sí mismos y en
los últimos momentos expresan abatimiento.
Se nos ha enseñado a temer a la muerte. Somos el único animal que piensa en
la muerte mientras vive. El temor a la muerte refuerza la necesidad de
seguridad y complica la existencia.
97.RELIGIONES.
ENUMERACIÓN V.
Las religiones primitivas evolucionaron a partir del animismo por el que se
creía que plantas, animales, piedras, y cosas inanimadas tenían alma, espíritu y
podían influir en los Hombres. Después se destacaron las cualidades más
extraordinarias de cada uno de ellos, virtudes o poderes que se representan
construyéndoles en madera, barro o pinturas, invocándoles o apaciguándoles
con ofrendas para evitar la mala suerte y lograr la buena. Fetiches, talismanes,
amuletos se llevaban encima con la creencia de que servían de protección.
Tales supersticiones se mantienen hoy día manifestando el primitivismo de
tales convicciones.
La creencia en varios dioses era la corriente (politeísmo) que evolucionó hacia
la creencia en uno o, en tres que eran el mismo (monoteísmo) porque cuando
todas las cosas se llegaron a hacer sagradas, se llamó panteísmo.
En general, la organización de los valores que inspiran las religiones, se basa en
el dualismo que significa reducirlo todo al Bien y al Mal con la creación de
figuras buenas y malas que se enfrentasen entre sí como los partidarios de unos
o bien, otros.
Los dogmas o creencias inasumibles, los rituales específicos, conjuros, castigos
de sangre, ofrendas hacia los dioses favorables trataban de predisponer a los
buenos o de aplacar a los malos. Cada religión incluye una concepción del
mundo y peculiaridades sobre la muerte, resurrección y otras vidas posteriores.
Enumeración (más de cien) de las actuales:
99
China: taoísmo, confucionismo y populares. África: brujería hechicería,
espiritismo… Llevadas por los esclavos a América: macumba, candonbe y
vudú. Nativas americanas: aztecas, incas…
Judaísmo: ortodoxo conservador, reformista americano, literal,
reconstruccionista, sionista.
Hinduismo: (teistas y no teistas) Advaíta Vedanta, Bramo Sanaj, Ary a Sanaj,
Jainismo, Sik, Yoga Sidda, Hare Krisna, Sivaismo, Tantrismo…
Cristianismo: catolicismo ortodoxo y no ortodoxo, griegos, rusos,
americanos… Protestantismo: anabaptistas, episcopalianos, presbiterianos,
luteranismo, iglesia metodista, mormona, testigos de Jehová, ciencia cristiana,
adventistas, iglesia escocesa, holandesa, alemana, inglesa, amish de Suiza…
Islam: Sunnitas, Chiitas, ismaelitas, vanabis, jariyies, sufistas, musulmanes
negros, Qurais, Salat, Sann, Setimanos, Sahadah…
Budismo: Asia Central (mahashangika, Savavastivada, zoroastro, lamaismo…)
Sudeste (Theravada, cingalés, Hynayana, tantra…)
Japonés ( Tenday, Shingon, Zen Rinzai, Zen Soto, Tierra Pura, Nichiren 40
subsectas…)
Tibet (Bon, Bompo, Nyingmapa, gagyupa, Sakyapa,
Celuypa,…). (La esencia del Budismo Tibetano está en el poder de los monjes
sobre el mal, dioses y espíritus, y el exorcismo mágico que ejercen para liberar
a la gente de su influencia. Este lamaismo es una de las formas degeneradas de
budismo.)
Shintoismo japonés ( Konko kyo, Tenri kyo, kokas tai, soka gakai,…)
98.EMOCIONES,
SENTIMIENTOS Y NORMALIDAD III.
El que pide ayuda, como es preceptivo (un gesto de humildad; a nadie
orgulloso le agrada pedir), su propia experiencia del Camino apoyado en el
maestro, las Enseñanzas y los compañeros (Toma de Refugio), le va a orientar
poco a poco hacia la normalidad porque en cuanto se profundiza someramente,
se cae en la cuenta, con estudios o sin ellos, de las articulaciones egoístas,
valores, arquetipos… que ocultan la codicia, la competitividad, la agresividad,
el negocio (negación del ocio), la tensión del logro y las metas para todo, los
100
objetivos del placer, los medios ilusorios de la supuesta felicidad, la
autojustificación de sus hechos, el autoengaño constante, la esclavitud y
sometimiento dependiente de su Ego y el cinismo y la hipocresía de las
estrategias tan evidentes y contradictorias que una incipiente coherencia
comienza a debilitar sin esfuerzo, rechazando al Ego y al mundo donde
predominan y buscando la normalidad consistente en evitar lo antes criticado
sino afirmando la emergencia de un nuevo y liberador criterio fundado en la
unidad de todas las cosas, la interdependencia puesto que unas se sirven a otras
sin exterminarse desde millones de años, la compasión, la comprensión, las
emociones de cada momento frescas cada segundo que la convencionalidad
nunca podrá poner nombre y dominar, el respeto con que funciona la
naturaleza del Cosmos y la nuestra propia, que es la misma, y que atendida y
practicada surge como sabiduría innata.
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(Para más detalles leer el libro nº 8 de esta misma colección cuya segunda parte
analiza “comparativamente” los mencionados valores utilizando el tema de la
salud mental, la neurosis básica y la normalización en mi contribución a la
Psicoterapia Transpersonal).
102
99.NI
ESTO, NI LO OTRO.
Resulta un poco confusa la expresión “ni esto ni lo otro” que es el último de los
cinco pasos, GOI,
en el Zen. Ni un extremo ni otro. No elegir. Tenemos el si y
tenemos el no. Pues ni sí ni no es lo más abierto y evolucionado aunque el sí
contenga al no y el no al sí como la lógica Budista nos descubrió superando la
rigidez de, el sí no puede ser el no y el no, no puede ser el sí.
Yo y tú sólo estamos separados en las palabras pero yo soy tú y tú eres yo en
muchos aspectos. Pues bien, juntos ni encerrados en yo sólo ni afuera juntos,
encontramos la situación que incluya todas.
Caso práctico: sabemos que cazadores, ganaderos, zoólogos y ecologistas
tienen interés todos, por los bosques y los animales pero cada grupo sostiene
intereses distintos. Como es un solo asunto y varios intereses, el conflicto es
seguro y con muchos no caben razonamientos. En realidad los interlocutores
son los poderes y las voluntades. El poder de los Grandes Egos pone en difícil
situación a los pequeños Egos sin poder pero cuyos ganados tienen que comer
para sobrevivir y por lo tanto el bosque es un bien utilitario y los animales un
lujo que compite con el pasto.
Ninguna de las partes en conflicto tiene derecho a excluir a ninguna otra de las
partes lo que significa que el tira y afloja, las tensiones por épocas y anécdotas,
el peso de unos factores y otros convierte a la situación en algo abierto y
flexible, a veces armónica en una modalidad que no significa llevarse bien ni
estar flipados sino lo que ocurre es lo real. Sólo lo que puede ocurrir está
ocurriendo… y nunca es lo mismo.
100.CRÍTICAS
AFECTUOSAS.
Cuando se habla del Zen, sale a relucir la colección de tópicos del almacén
común del ciudadano corriente que manifiesta su ignorancia con cierta
incomodidad. Es muy parecido a la actitud del interlocutor que se inquieta
cuando sabe que tu profesión es la psiquiatría. “¿Me estará estudiando, no?”
“¿Ya lo comprendes todo?, ¿Ya eres perfecto?, ¿Ya levitas?, ¿Ya no sufres por
nada?, ¿Meditar todo el día tiene que ser muy aburrido, no? ¿Estás más allá del
103
Bien y del Mal? ¿Cómo se siente uno en posesión de la Verdad? ¿Eres un
Iluminado? ¡Creía que los Budistas no notan el dolor!”
Simplemente hay personas que se sienten mal cuando tratan con alguien que se
ocupa de cosas que no conocen. Se parece al que conoce a un ruso y le dice
amistosamente, ¡troika! ¡Balalaica! ¡Kiosko!… y ¡Ensaladilla rusa! ¡Vodka!
¡Cosacos!… Como si manejara el idioma.
Estos tópicos no tienen que ver con la experiencia Zen y como es una
experiencia, difícilmente se puede conversar sobre ella. El único camino es
comprobar por uno mismo si sus dudas tienen fundamento.
La convicción sobre la eficacia del Zen en alguien, es tan grande que
quisiéramos que nadie se lo perdiera y seguramente esta actitud resulte un poco
arrogante, al menos inquieta al curioso menor diletante. El curioso mayor tiene
más coraje y da el paso al contacto directo. Otra cosa es que tenga cuerda para
algún tiempo.
La mayoría de nosotros los Practicantes oscilamos entre la ilusión y la realidad,
el Ego y el noEgo.
Lo que nos parece importante no es tanto el logro como el
Camino. Se dice que la perfección no existe aunque si el Camino. La lluvia
persistente. Cuando hay unificación aunque sea un solo segundo, cada
momento presente, eso es perfección. Todo cambia constantemente. El Ego no
lo admite. Crea continuidad usando la memoria. En la unidad, noDos,
no hay
Ego o Iluminación.
101.MAESTRO
Y PRINCIPIANTE.
Como cualquier otro contacto de aprendizaje, el principiante le aborda con sus
adiestramientos, costumbres, modelos, posturas, tópicos egoístas.
Haya predisposición o no, rechazo o aceptación, unilateral o mutua, las cosas
tienden a extremarse sobre todo en personalidades emocionalmente inestables,
apasionadas, desde la huida y la crítica más destructiva al deslumbramiento
amoroso.
Cuando se espera que ocurran cosas extraordinarias, se proyectan deseos de
que el maestro se comporte según deseos de aprobación, valoración y demás
expectativas ideales y egoístas. Las típicas defensas del Ego son
104
interpretaciones según conveniencias, así, se inventan razones, se lucha, se
niega o se miente, se culpa, se reprime, se idealiza, se imagina, se sublima
creativamente, se protege, se huye… que son las claves de la soberbia, el
orgullo, la importancia personal, la autoimagen… que expresan el sufrimiento
cuando no hay apertura, generosidad… Práctica en suma.
La justa actitud corresponde a no buscar afecto ni intimidad puesto que es el
desapego, lo que hay que practicar. No conviene olvidar que el Zen no es ni
psicoanálisis como algunos profesionales han escrito y han creído entender por
falta de Práctica, por creer que es posible entender sin practicar las Enseñanzas
de los Budas. Aunque el trabajo de autoobservación ocurra, no es más
importante que la realización de la Propia Naturaleza.
El Maestro e Instructor Zen, no dan consejos personales, no están interesados
en conocer la vida personal del aspirante, más bien al contrario, promueven la
impersonalidad, la neutralidad, la imparcialidad, el Desapego sin por qué ni
para qué, sin objetivo de logro ni ganancia.
102.ACCIÓN
Y REACCIÓN.
Una clara explicación del condicionamiento egótico, la da el binomio estímulorespuesta
equivalente al de acciónreacción.
A uno le sigue la otra
automáticamente, sin consciencia, sin control.
Cuando el instructor llama la atención al practicante con una crítica o una
corrección que funciona como estímulo, inmediatamente el Ego del
principiante se encabrita (orgullo personal) con una respuesta perceptible para
ambos en la que se disculpa o justifica. Es que,… ya, pero… yo creía que…
Si la respuesta no es inmediata, al principiante le da tiempo a elaborar su
reacción con razonamientos o haciendo críticas al instructor. Si tales críticas
pasan a tercer plano que es el del comentario a otros, el aprendiz está poco
dotado para esta parte del entrenamiento Zen debiendo considerarse esta
conducta como falta grave.
Palabras, conceptos, juicios, críticas, categorías, creencias… son los apegos de
la persona en los que se asienta su Ego habitual mecánicamente. Esto es karma,
dependencia, esclavitud.
105
103.LO
QUE ENSEÑA LA VIDA.
A lo largo de la existencia, oímos a los mayores afirmar “lo mucho que enseña
la vida”, “la vida es la mejor universidad” y otros tópicos semejantes.
La existencia, no la vida, enseña las pequeñas y grandes ilusiones, las pequeñas
y grandes desilusiones. A ello nos enseñan las conversaciones y los libros, la
televisión y las películas. Nos enseñan a imaginar y a soñar situaciones de
bienestar y de felicidad completa, buenos sentimientos de amistad y de amor,
aspiraciones y ambiciones lícitas y meritorias que son intentadas con todo
idealismo y buena intención, para irse transformando en experiencias de dolor,
sufrimiento, frustración, descontento… que no nos enseñaron a elaborar. No
pudiendo aceptarlas, intentamos quitarlas de encima atribuyéndoselas a
personas, situaciones, fatalidad, mala suerte, destino… pero difícilmente a
nuestra propia manera de ver las cosas.
Para el Budismo Zen, esta es una etapa de máxima importancia. Tanta tiene,
que sin ella no podríamos pasar a la siguiente puesto que contiene lo que Buda
llamaba las semillas del Despertar a la vida, a los cambios, los sufrimientos.
La gente mayor experimentada y el Zen coinciden en algunas cosas. Dicen:
todo llega y todo pasa. No hay mal que cien años dure. Tengas lo que tengas,
nada te vas a llevar. Tanto tienes, tanto vales. La vida es un sueño, un valle de
lágrimas. El bueno tiene castigo y el malo suerte…etc.
Pero el Zen añade algo que no conocen los mayores: cambia de mente y
vivirás. Muere para tu Egoísmo y vivirás. Desapégate de tus preferencias,
ambiciones, manías, delirios… “desembarázate” de ellos y vivirás. Sal de los
sueños y entra en la realidad. No hay vida fuera de tu Propia Naturaleza. No
confundas tu Naturaleza con tu Condición. Tu Naturaleza es vivir, tu
Condición, lograr.
104.EL
PENSAMIENTO CRECIENTE.
La mente humana comenzó a hacerse preguntas a medida que observaba el
funcionamiento de la naturaleza en su propia y natural menteespejo,
106
atribuyendo grandes y “verdaderos” poderes al cielo, las montañas, los árboles,
los animales en una gran mezcla, según las regiones que poblaba. Esta
confusión de los pensamientos, esta dispersión de los “poderes” los hacía
deseables evolucionando hacia la creación de grupos y clases de divinidades
concretas y abstractas, mezcladas o deformes, familias de dioses con reparto de
funciones…etc., resultado de la proyección de la propia mente de los humanos
en evolución. Así es como el hombre crea a los dioses pero resulta más eficaz y
teatral invertir el invento haciéndoles creadores a los dioses. Posiblemente con
la reducción de los dioses a uno solo con atributos de varios se aunase la
multiplicidad divina, animal y humana, lo abstracto y lo concreto respondiendo
a todas las preguntas incontestables.
Hace varios siglos, como en otras ocasiones de la evolución de la mente, el
Hombre intenta independizarse de su tutela porque ha encontrado por sí mismo
la respuesta a algunas de sus preguntas, aunque se trate de una pequeñísima
proporción de los pobladores de la tierra.
105.¿
Y LAS DIVERSIONES? I.
Hay quien dice: meditar está muy bien pero también puede divertirse uno, no?
Una educación mal orientada nos ha hecho identificar la diversión con el mal.
Esto en Occidente y de manera automática lo proyectan hacia todo lo que
signifique obediencia, norma o disciplina. En el Zen se huye de los sacrificios
aunque no del esfuerzo. Decir pues, disciplina, orden, esfuerzo, precisión,
coherencia… no excluye la alegría, la diversión, el bienestar.
Las diversiones convencionales son inventos separados de la realidad, a cada
generación más, porque van dependiendo de los implementos, los aparatos, la
tecnología de la diversión. Cada invento tiene un soporte natural e instintivo
que no se enseña y es irreconocible. La clave básica, afecta a las emociones,
negativas como el hambre, la sed, el frío y el calor extremos, el sexo, la
competitividad en el sexo y la jefatura, la caza, la pesca, la recolección, la
defensa…etc. Esto, refiriéndome a una sociedad medieval o primitiva, tribal,
que se mantiene con lo justo y se mueve por el miedo a no conseguir los
objetivos nombrados porque significaría no poder sobrevivir.
Así pues, parece ser el miedo, el factor común, la emoción básica, la ansiedad
de no tener o imaginar no tener lo necesario o bien perderlo o imaginar
perderlo. Esto es el sufrimiento. Por el contrario conseguir estos objetivos
107
produce las emociones positivas, agradables, placenteras del bienestar como la
alegría y el buen humor.
106.REALIZACIÓN
DE LA PROPIA NATURALEZA.
Cuando somos principiantes creemos que se trata de algo extraordinario pero
es tan sencillo como comer. Digo bien, como comer, andar, conducir, cocinar,
lavarse, orinar… y hasta pensar. La condición es no mezclar, es decir no pensar
mientras comemos. Y a la hora de pensar, sólo pensar, comer sin pensar, correr
sin pensar…etc. O sólo un instante porque en caso contrario el pensamiento se
adueñará de la acción.
Se trata de hacer lo que haya que hacer e intentar hacerlo sin Ego. Así no hay
nadie que lo haga. Es hecho. El problema está pues, en la interferencia con lo
personal porque deja de ser natural y cósmico, porque se separa lo que está
junto. Yo y lo mío se convierten en un término y luego, todo lo demás. Lo real
no es así. No hay un sujeto y un objeto manipulable porque ya estaban unidos
previamente. Ya eran interdependientes. Nodos.
Lo importante es cómo hacemos las cosas una vez que la mente ha fijado el qué
y el para qué. ¿Cómo hacerlas? Lo mejor que podamos, como si fuera la última
cosa de nuestra vida, con total atención concentrada, adiestrada así. Cortando
inmediatamente con cualquier distracción del pensamiento.
Cuando se practica esta unidad (nodos),
esta fusión, esta dedicación de la
energía al contacto, hay armonía y la iluminación de los seres se comunica
experimentándose directa y desinteresadamente.
Donde más clara y limpiamente ocurre es en el contacto con la naturaleza, con
los seres vivos vegetales y animales cuyo lenguaje sensorial es tan afín. Les
oímos, vemos, tocamos, olemos, comemos, criamos, cuidamos, nos sirven y
servimos…
107.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? II.
Libertad, autonomía, lucidez, maduración, autorrealización… Con el buen uso
de la curiosidad, la rebeldía, la afición por la comprensión global, el esfuerzo,
la tenacidad…
108
En posición de rechazo a la esclavitud del mecanismo mental robotizado y
condicionado.
De rechazo al sometimiento o a la resignación o la dependencia o la
infantilización de una sociedad sobreprotectora cuya propuesta es el bienestar
por el consumo de cosas y personas que a la vez vende el estrés.
De rechazo de la vida como si fuera una película de fracasos y éxitos, de
ganadores y perdedores, de buena y mala suerte y de afirmación de la vida
como gran aventura del descubrimiento del propio sí mismo.
108.ADOLESCENCIA
MENTAL Y MADUREZ.
Son características de la adolescencia el enfrentamiento con los adultos y la
ruptura de las normas.
Estamos en una época adolescente, una época de retraso mental a juzgar por la
banalidad imperante, el hedonismo y la indisciplina. La lista de parientes del
cinismo produciría aburrimiento.
Estas características se convierten en los pretendientes al Camino del Budismo
Zen en el que el juego de las normas debe ser seguido con esfuerzo, disciplina
y precisión. Junto a esto, el voluntario sometimiento, más allá del orgullo
personal, a los instructores, caracteriza el “olvido de uno mismo”, la madurez.
109.ENFERMEDADES
DE LA MENTE II.
Las enfermedades mentales tienen varias causas posibles también combinables
entre sí. Entre ellas, los accidentes craneales, el mal funcionamiento de las
hormonas, las intoxicaciones por alimentos, venenos, medicamentos, por
tumores, por metales, por drogas, por estrés o agotamiento energético, por
pérdidas de allegados, de fortuna, de trabajo, traumas emocionales, vejez…
Todos conocemos otras influencias para bien y para mal como las de la luna,
los gases, vientos, el sol, fases geológicas, cercanía de alta tensión eléctrica,
corrientes subterráneas, electrodomésticos, telefonía móvil, radiación,…etc.
En resumen, todos los seres vivos y cosas estamos influenciados por muchos
109
factores porque la vida es algo muy sensible que se modifica y se restaura
buscando equilibrio. Hay influencias creadoras y saludables como la
eliminación de las prisas y las ambiciones, las relaciones apacibles y escasas, la
autonomía, buena alimentación, contacto con la naturaleza (no pasear sin tocar,
cultivar la tierra…), ejercicio físico, la austeridad… influencias placenteras y
curativas o estabilizadoras.
El enfoque médico más completo es el global, el que unifica mentecuerpocosmos,
pero por lo mismo el más difícil, el de equipo multidisciplinar bien
dotado tecnológicamente y trabajando sin prisas. Es un tipo de adelanto que
llegará algún día.
El Budismo Zen intenta evitar las enfermedades y disponer de una buena salud
evolucionando la Práctica desde un Egocentrismo verbalista a un
Cosmocentrismo experimental.
110.MAESTROS
E INSTRUCTORES DEL ZEN I.
Son los que nos ayudan en el Camino, transmitiéndonos lo que han
experimentado y les ha sido transmitido por sus maestros y a estos los suyos,
así directamente hasta el mismo Buda. Esto quiere decir que los libros no
bastan, que practicar por cuanta propia tampoco puesto que es muy fácil
engañarse.
110
Tampoco significa que existan fórmulas secretas. Esta Escuela practica el
“puño abierto”. Otra cosa es que muchas frases tengan lecturas distintas a cada
paso a la profundidad. La línea directa hasta Buda es una genealogía o línea de
sucesión, linaje de los Budas maestros o de la Transmisión, el Katsumyaku,
documento de un metro de largo, sellado con el sello de la Transmisión y los
nombres del linaje de maestros a que perteneces a lo largo de… casi cien
111
generaciones que recibes cuando eres ordenado monje.
Lo que el maestro te transmite del Darma es lo recibido a su vez matizado por
su propia experiencia y lo traspasa I SHIN DEN SHIN, de espíritu a espíritu o
de corazón a corazón, centro del Hombre, de su propia Naturaleza como
transmiten los padres a los hijos, el profesor a los alumnos, el guía a sus
aprendices.
El aprendiz bien dotado es una esponja que recoge cuanto le llega, cosa
imposible de descubrir puesto que es el origen manifestado a todos los niveles,
la sabiduría de los escritos de los maestros de la tradición, los contactos con
otros maestros, la constancia con el tuyo hasta la extinción, el encuentro fugaz,
el abrazo, los gestos, la convivencia…
Ambos, maestro y discípulo, se observan y aprenden uno de otro, se muestran y
se ocultan, se disfrazan, se tantean, dicen sí cuando es no y no cuando es que sí
hasta llegar a la comunicación sin palabras. Se trata de una aventura con todos
los medios disponibles, un acontecimiento intuitivo diferente y a la vez idéntico
en cada caso pues las relaciones entre ellos son tan peculiares que sólo ellos las
distinguen, por esto no hay comparaciones posibles, son íntimas como ninguna.
111.MÁS
ALLÁ DE BIEN Y DE MAL.
A algunos críticos del Budismo les parece excesivo eso de “más allá” del Bien
y del Mal. Si supieran que también decimos más allá de más allá, no podrían
soportarlo.
Como no se trata de irritar a nadie, sino al contrario, explicaré que su
significado señala el clásico dualismo superado en “más allá de los dualismos,
de los opuestos, de las exclusiones teóricas, los dogmas… más allá de lo
sagrado y lo profano, del príncipe y del mendigo, de categorías convencionales,
del Sí y del No”. Es ingenuo creer que las cosas se dividen en esto y en lo otro,
y aquí acabó todo. Conmigo o contra mí, todo o nada… es muy neurótico,
primitivo, etc. En la naturaleza no hay nada de esto y es la propia naturaleza la
que se trata de realizar.
“El que se ocupa del bien y del mal de los semejantes, parte en dos su mente y
su corazón (espíritu). La crítica, debilita”.
112
112.AYUDA
Y EXPERIENCIA.
La utilidad de la experiencia directa, concreta, elemental, práctica, manual y
con “todo a la vista”, es un asunto en el que todos podríamos estar de acuerdo
porque tiene valor para todo el mundo y en todo el mundo. Una teoría sin
práctica no tiene sentido. Fiarnos de los que han experimentado antes, con
buenos resultados y durante generaciones es el método científico de la
verificación, la demostración.
El Zen es, igualmente, un método experimental. Descansamos en la experiencia
de otro del que decimos que “va delante”. Seguimos sus pasos con nuestros
propios pies. Es el guía porque estuvo allí antes y volvió.
A modo de homenaje, como se hace con todos los maestros a quienes estamos
agradecidos, quiero nombrar a hombres y mujeres que colaboraron con esta
Sanga enseñándonos lo que no sabíamos, a tratar con lo vivo adecuadamente:
Genia sobre la huerta.
Nel y Benito con los corderos.
Tonio y Agustín con gallinas e invernadero.
Eduardo y Avellano con la abejas.
Roberto con el hierro.
Tomás con los árboles.
Alfredo y César con la carpintería.
Enrique con las carpas,
Y los que no recuerdo
……………………….
Gente generosa, decidida, disponible y capaz de hacer fácil lo difícil.
113.LA
CONSCIENCIA ORIGINAL I.
La Consciencia Original es congénita, es decir, que nacemos con ella, que
forma parte de nuestro cuerpo y ha sido transmitida genéticamente como
herencia de la especie humana con características de otras muchas especies
desde el gusano al chimpancé con el que coincidimos en el noventa y ocho por
ciento de los genes.
Esto quiere decir que el cuerpo es la forma en la que se manifiesta esta
“función” tan ilimitada y general, global o cósmica que es la consciencia. Es
113
simplista creer que esté en el cerebro, aunque este sea el Gran Colector, sin las
vías nerviosas de la sensibilidad, el movimiento, la posición, la coordinación, el
equilibrio,… me refiero a una visión global de la consciencia que no es sólo
pensamiento ni percepción, ni apercepción… en conjunto receptores, elaboradores
y emisores.
Por lo mismo, el cuerpo humano tampoco tiene sentido sin los seres emisores a
su vez de estímulos. El oído no tiene “sentido”, no es sentido sin el sonido (se
habría atrofiado), la visión sin la luz y la imagen… Pero al ser inseparables
objetos y sentidos, todo es inseparable. El cuerpo, pues, está iluminado (tiene la
lucidez del Cosmos), como lo están los seres, vegetales y animales, porque está
en cada ser esta Consciencia Cósmica y Natural que es lo mismo que decir
interdependencia, afinidad, identidad, Unidad… La Unidad estable ante los
cambios, sabia y armónica.
114.LA
INERCIA, PRIMER PROBLEMA MUNDIAL.
Un grupo de sabios reconocidos, concluyó sus conversaciones en las que se
trataba de encontrar el mayor problema del mundo de finales del siglo veinte,
diciendo que era la Inercia.
Se trata de una fuerza enorme que, sin resistencia que la frene, genera
aceleración. “El estado de cosas”, “el stablishmen”, “la costumbre”, “los
intereses creados”… y expresiones semejantes, sostienen engrasadas las ruedas
de “más de lo mismo”, el sostenimiento de lo conocido que evita la evolución y
los cambios, ahogando toda iniciativa, movimiento o reacción.
115.LA
IDENTIDAD PROPIA.
“La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, (va de forma en
forma). Un falso conocimiento aclarado recientemente al hacer equivalentes la
energía y la materia, creyó distinguir entre lo que se veía y lo que no éramos
capaces de ver, llamándolo materia y espíritu. Este falso conocimiento, ha
continuado acuñando conceptos alrededor de las separaciones porque
distinguió entre humano y animal, y después opuso lo racional a lo irracional
identificando lo espiritual, humano, racional… con lo bueno y lo opuesto (pura
fantasía) con lo malo. Así se ha ido construyendo una falsa realidad, apariencia
114
de realidad, bien articulada con dualismo, oposiciones, antagonismos, luchas,
conflictos… y exclusiones, cuando en la naturaleza o cosmos no existe nada de
eso.
El espacio y el tiempo como conceptos limitadores, inventados por el Hombre,
han venido a enriquecer ese estado de cosas desde las que la Identidad personal
se construye con prejuicios. Un Ego comienza a construirse algo antes de
nacer. Cuando nos preguntamos quien soy yo, no nos contestamos que, el del
último año, sino el de toda la existencia. Pero la existencia está ligada a los
padres, por lo que no somos seres por sí mismos sino a la vez, nuestros
antecesores. Pero nuestros antecesores ascienden hacia los monos, los reptiles,
los peces, los gusanos,… Es lo que dice nuestro mapa genético en el tiempo de
millones de años de interdependencia en el Cosmos.
Si contestamos desde el concepto de espacio somos el nombre, el apellido del
pueblo, el país, el continente, el mundo, el sistema solar,… el cosmos.
Ser coherentes y profundos con la ilimitación cósmica del tiempo y del espacio
es percibir la unidad entre todos los seres y cosas, abandonar los prejuicios y
diferencias, realizar nuestra propia naturaleza común a todos los seres y cosas,
en el respeto, la admiración, el agradecimiento, el cuidado por todos ellos.
116.IMAGINACIÓN
COMPULSIVA. II. HACIENDO MUNDOS BASURA.
La “realidad” y la ficción son tan similares que se mezclan potenciándose
mutuamente, alimentándose mutuamente hasta la confusión. Ambas se
autojustifican y protegen porque son rentables: narcotráfico, prostitución,
escándalo, terrorismo, asesinatos en familia, mafias, políticos pervertidos,
secuestros… son temas comunes. Todo es aceptable. Hasta la gente “seria”
cobra por contar sus cosas. Todo permitido porque es espectáculo (¡qué
palabra!) pero, ¿quién lo distingue? ¿Dónde están las causas profundas?
Todo esto, en términos Budistas es el Karma. Las causas se convierten en
efectos, los efectos en causas, las causas en efectos… imparable,
interminablemente, mientras los planteamientos se mantengan y se pongan
parches bienintencionados. Todas las partes se sienten legitimadas en esta serie
kármica de acciones y reacciones, de competición, de objetivos en guerra.
Guerra de palabras, de políticas, de religiones, de razas, de sangres…pero esas
son las excusas porque los auténticos motivos son la energía que se necesita
para existencias de votantes a los que se les ha condicionado para votar por el
despilfarro acompañante de la “buena vida”. El petróleo, el oro, el carbón, los
115
diamantes,… son el poder.
En la Historia ha habido docenas de momentos semejantes con oportunidades
teóricas diversas de civilizaciones diferentes pero el poder escoge siempre el
poder que asociado al miedo son fuerzas invencibles. Tal debió de ocurrir con
Grecia y Roma. Esta “eligió” caminos productivos del dominio, la colonización
en todos los sentidos aportando un tipo de civilización.
Hoy día la competencia entre bloques económicos sigue el mismo esquema de
conseguir la hegemonía, el liderazgo o la jefatura de áreas cada vez mayores
del mundo. Falta por ejercitar el tercer factor. Frente a unilateralidad
multilateralidad (con muchos lados los enfrentamientos no se encuentran, el
triángulo, el cuadrado, se hace circunferencia) fundada en la paz, la concordia,
el respeto, la atención, la solidaridad, las ayudas, la flexibilidad, ceder algo
todos en pactos familiares, laborales, religiosos, políticos, culturales…
117.EL
ÁREA DE LOS PRINCIPIOS.
El Egoísmo es destructivo. Es algo que vemos a diario. El Egocentrismo, eso de
que el centro sea mi Ego y lo mío, y el resto sea todo lo demás (dualismo)
convierte en excluido todo lo demás a menos que sea ganancia para mi Ego. Y
hay muchas formas de ganar pero las básicas siempre son las mismas: poder,
fortuna, fama, prestigio… aquí está la fuerza. También hay muchas maneras de
quitarles a los demás lo que les sostiene. Aprendemos desde pequeños a
quedarnos con algo ajeno sin darnos cuenta porque el pecado, el honor, el
castigo ya no son modernos. Hoy se presume de malo, de cruel. Hoy quitamos
fácilmente dinero, prestigio, fama,… “cosas” que se pueden quitar en un
comentario, un chisme, una anécdota, una revista, televisión, tertulia… medios
que acaban con el respeto a todo y la fuerza, el prestigio, el poder o la ley, no
pueden evitarlo o no quieren porque forman parte del mismo Teatro del
Mundo, es decir, obtienen algo.
Cuando se hacen comentarios críticos pensamos en los grandes y para ellos son
todas las culpas, para los muy adinerados, muy famosos, muy prestigiosos, muy
poderosos, Pero observemos que somos ellos. El nivel de vida que defienden,
el Estado del Bienestar que prometen, proponen y logran es el Estado del
Malestar de aquellos a cuya costa le obtenemos. Nuestro Bienestar, no Bienser,
sino bienestar, les cuesta el hambre, la salud y la vida al ochenta por ciento.
Esos que viven, y es mucho, con un solo Euro al día. Las tierras, los mares, los
116
aires, los bosques, los animales, los pueblos gimen con una voz que no se oye
por parte de los que se hacen los sordos.
Los Principios auténticos, como su olvidado nombre indica, son las bases de la
vida ya nombradas: el agua, el aire, la tierra y todo cuanto está en ella.
Hagan lo que hagan los demás, el practicante del Budismo Zen trata de ser
austero distinguiendo entre necesidades y deseos, evitando la mente
consumidora y ahorrando energía propia y ajena que es como la vida ha podido
evolucionar desde hace cientos de millones de años.
118.LA
EDUCACIÓN ZEN II.
Encontrase con un material humano cuya mente está tan mal educada sitúa al
instructor frente al símbolo de “la flor que nace de la roca”, es decir, que aún
no habiendo posibilidades racionales, el trabajo puede se hecho. El instructor
da la ayuda MUSHOTOKU, sin esperar nada. El Ego, la personalidad es una
ilusión, es algo creado artificialmente, en realidad no existe y lo que no existe
no debe ser analizado.
La visión del estado del desarrollo de la gente, lo que si da, es una deprimente
imagen de la formación, educación, instrucción de sus mentescuerpos
de
manera que la presa resulta fácil a los parásitos de los placeres fáciles, las
perversiones, las adicciones a toda clase de costumbres infantiles y neurosis
117
118
de la imaginación escasa con los que se quiere llenar la existencia. Ya se
encargan los traficantes de mayor imaginación de informar “de lo in y de lo
out”, de lo diver y de lo chungo o marrón a los dóciles y domesticados
consumidores.
119.NO
INTERVENCIÓN.
¿Qué es intervenir sino introducir los propios deseos, opiniones, puntos de
vista… e intereses del Ego?
No intervenir es no modificar la marcha de las cosas pero no sólo de las cosas
humanas que son valores subjetivos y personales sino de las reales y
verdaderas cosas, “las que son como son”.
No modificar lo real y natural es respetar su naturaleza, su sabiduría, sus
formas y funciones, vitalidad y riqueza construida en millones de años, no
contaminar su lugar en el Cosmos, sus relaciones con las demás cosas y
seres… ilimitadamente.
¿Quienes o qué somos para modificar algo de esto?
Los sujetos cegados por su ignorancia egocéntrica, no pueden verlo. En cada
ocasión que tienen, proyectan sus mentes productivas, buscadoras de ganancia
para “explotar” cuanto tocan.
120.LA
HUMILDAD.
Se practica la virtud y el mérito de la humildad cuando se reconocen ante uno
mismo o ante otros, limitaciones propias que son errores, maldades…
ignorancia, al fin y al cabo, egoísmo.
Este ejercicio es difícil de hacer aunque sólo sea en esta primera parte de
consciencia, menos aún si hay pesar, arrepentimiento de la exaltación de la
propia imagen con altanería, presunción, chulería, prepotencia…etc., porque se
ofrece la posibilidad de ser enjuiciado y condenado, criticado o ridiculizado,
perdiendo papel social y autoestima. Por todo, ha ido dejándose debilitar el
prurito de mejorar en cualidades.
En el Zen, la humildad aparece espontáneamente y sin esfuerzo cuando el
119
practicante no tiene manera de escapar del cúmulo de constantes
comprobaciones a que da ocasión todo Ego si aprendemos la autoobservación.
El desconocimiento, la ignorancia sobre la adecuada manera de realizar esa
identificación, nos refuerza la ignorancia.
121.EL
MUNDO EN EL QUE VIVIMOS, NO EXISTE II.
Cuando comprendemos que el origen común de todo es la naturaleza, no sólo
sufrimos menos sino que podemos usar las palabras sin riesgo. Cuando las
palabras y los conceptos se individualizan y se convierten en opiniones,
creencias, jerarquías, competencias, diferencias… entonces se crea conflicto,
fronteras, confrontación, lucha, odios y se mata y se muere. Esto es lo grave, la
tendencia a la exclusión, la pérdida del entendimiento y la armonía original en
la naturaleza.
En Occidente el blanco es símbolo de pureza, en oriente de muerte. Hay tantas
interpretaciones como códigos culturales. En cada mente otro mundo de
opiniones y críticas. Sin embargo todas son egocéntricas, no cosmocéntricas.
Las supersticiones, contradictorias entre sí, cambian el significado de las cosas.
Lo que aquí llamamos mala suerte, en otro lugar es el resultado de un castigo
divino, de un dios, un volcán, un animal totémico, un horóscopo, haber pasado
por debajo de una escalera, desoír a las cartas, los posos del café, las líneas de
la mano, las varillas, las tabas, los huesos de los antecesores, los espíritus y
cientos y cientos de explicaciones mágicas vigentes, en mundos de primera
clase, de segunda y de tercera.
¿Cómo averiguar por uno mismo qué es apariencia y qué es verdad? Las
supersticiones desaparecen en los estudios, los prejuicios en los viajes, los
miedos investigando científicamente… “Cuando el estanque se seca, los peces
quedan sobre el suelo”.
Se habla gratuitamente como si las opiniones de quien no tiene experiencia de
lo que dice, tuviera algún valor. El ignorante es osado y otro ignorante que
escucha, le disiente. Interminable y absurdo.
Lo que es nada para unos es todo para otros. Orgullo, amor propio,
prepotencia, engreimiento… son trampas que se disparan fácilmente cuando se
toca ese asunto que cada uno tiene como el más importante. Simple
subjetividad.
120
122.EDUCACIÓN:
DIRECCIONISMO O LIBERACIÓN.
Todos los enfoques dualistas, polares o extremos son falsos porque no son
reales sino, simplemente, esquemáticos. Así que los usaré. Según los objetivos
de la educación, los medios varían, las organizaciones son distintas.
Por un lado cuando el objetivo perseguido verbal e intelectual es el éxito
profesional, al principio se adquieren unos conocimientos generales a los que
siguen unos pocos años de especialización en un tema, oficio o carrera
generalmente escogida por sus ventajas económicas o de prestigio, por
disponer de puesto escolar o por moda. Rara vez por motivos vocacionales por
otra parte muy mal entendidos. Más que educación puede tachársela de
instrucción corriendo a cargo del interesado procurarse un desarrollo cultural.
Este es el camino para la adaptación convencional a un medio convencional, en
una cultura determinada y determinante de clase, típicamente repleta de sueños
e ilusiones de felicidad y bienvivir que la experiencia posterior transformará en
la conocida defraudación, insatisfacción, desilusión y sufrimiento de mayor a
menor intensidad a compensar de maneras igualmente tópicas.
Por el otro lado está la posibilidad de una educación idealista igualmente
dirigida aunque de mayor profundidad y extensión, de carácter humanísticocientífica,
integradora como principal objetivo. En ella es la experimentación
sensorial y de percepción, el centro de interés pedagógico con el que se
descubrirán las posteriores proyecciones profesionales. En estos dos casos el
obstáculo mayor está en que siendo la adolescencia y la juventud las edades
más significadas, ambos estilos chocarán con las dos inclinaciones tópicas de
estas edades cuales son la oposición a las reglas, normas y adultos, junto a las
irrefrenables pasiones de la diversión que banalizarán todo esfuerzo.
La solución ecléctica mezcla ambos estilos con mayor o menor acierto
confiando en que el clima confesional, el ambiente, la disciplina, el ejemplo, la
arquitectura de las instituciones… condicionen inconscientemente hacia
actitudes valiosas para cada variedad (e inspiren y entrenen para salidas
constructivas en los momentos de crisis, habría que añadir).
Quizás la educación sea algo a lo que sólo el adulto experimentado pueda
acceder recuperando su libertad dirigida por el egoísmo reinante. Es la
peregrinación que va desde la ignorancia a la lucidez.
121
123.ÉTICA
Y MORAL I.
Son ejercicios del recto pensar, sentir y actuar. El recto, correcto, adecuado
ejercicio, tiene que ajustarse a unas normas y cuando lo hace, se ajusta, se
llama justo. Pero normas y reglas varían con la cultura, los conocimientos, las
religiones, las disciplinas… de donde se proviene, habiéndose absorbido
(condicionamiento) automáticamente o bien adquiriéndolas a través de una
búsqueda.
Criticar o autocriticarse sobre pensamientos, sentimientos, hechos, hábitos,
costumbres, deseos e ilusiones… sean personales o sociales, sólo puede
hacerse si se dispone de un criterio (desde el que se critica o alaba, aprueba o
rechaza, identificando y valorando)
El dualismo de oposición de contrarios, clave del pensamiento convencional
que enfrenta bienmal,
que separa y que excluye, conduce a la hipocresía por la
que se disocia lo que se piensa, lo que se siente y lo que se hace; se piensa de
una manera y se actúa de la contraria.
Esta guía o criterio que procede del pensamiento personal se basa en las
conveniencias particulares, en valores personales propios de un Ego vulgar
poco evolucionado o más evolucionado pero que se mueve por intereses de
significado adquirido, significados implantados en el condicionamiento
educativo. Precisamente por estar centrados en el Ego (Egocentrismo) no
tienen interés para el Budismo Zen por ser causa de frustración y sufrimiento.
El criterio del Budismo Zen se orienta hacia la evitación del dualismo (cada vez
que se logra ya se está en la Gran Mente) y la Realización Práctica de la Propia
Naturaleza incondicionada, de cuya experiencia emerge el discernimiento
(sabiduría) libre y espontáneamente.
124.LA
VÍA MEDIA.
También se le llama así a la Vía del Buda o el Camino Budista Zen. Para
contemplar la Gran Mente y realizarla, basta con prescindir del dualismo, de
los extremos opuestos.
122
Significa no quedarse en el éxito ni en el fracaso, no apegarse a la alegría ni a la
tristeza, ni a lo sagrado o lo profano. Ir más allá porque todo esto es fenómeno,
forma, y la forma, es vacío. El Camino fluye trascendiendo los límites de un
lado y los del otro lado.
La Vía Media, no depende de deseos e ilusiones pero tampoco pretende
destruirlos ni extirparlos, sino situarlos en el lugar correcto. Esta Vía o Camino,
no se practica para complicarnos la vida sino para simplificarla. No consiste en
entregarse a las emociones y sentimientos fáciles del placer inculto o culto, a lo
nov, borrachera de novedades, pero tampoco consiste en sacrificarse y
mortificarse.
El Zen del Buda es el ejemplo de la experiencia de su vida que evolucionó
desde los privilegios de una existencia de príncipe, a la ascética de los años de
búsqueda y el cambio, para acabar enseñando la inutilidad de ambos extremos
para lograr el Despertar.
Para realizar la mente natural, original y cósmica, basta con la paciencia y la
persistencia en la Prácticarealización.
Para liberarse, no apegarse a las formas pero tampoco al vacío.
125.LA
CONTEMPLACIÓN.
Hemos aprendido a ver esta palabra rodeada de misterio, de mística, que es lo
mismo, cuando se entiende por contemplación la que se hace de la divinidad de
alguna religión. Sin embargo en el Budismo Zen consiste en la simple
observación de las cosas, los espacios, los detalles, los paisajes, los vegetales y
animales, las gentes, los ríos, piedras, peces, tempestades, hormigas, flores,
comidas, enfermos, muertos, podredumbre, asesinatos, engaños, ilusiones,
123
124
dinero, posición, familia,… es decir, observación del momento tal cual es, sin
buscar nada que ganar, sin pretender nada, sin analizar ni asociar, sin sacar
conclusiones, sin ideas previas, sin imaginar ni fantasear, sin añadir ni quitar,
sin amor, sin odio…
Se trata de fundirse con lo observado de manera que el sujeto y el objeto,
desaparezcan, no sean percibidos, se hagan uno solo, sólo la percepción limpia.
Abandonar el protagonismo, la primera persona, Yo; no es cosa fácil, probadlo,
pero es que nos impide ver todo tal y como es!
Si miramos una puesta de sol a la manera del modelo cursi,¡qué bonito! Este es
el prejuicio porque el sol puede saborearse en muchas otras ocasiones, cada
vez que está. ¿Por qué excluirlas? Cada momento es completo en sí mismo, tal
y como es en ese instante.
En mi primer viaje al Japón, aquella peregrinación por Templos y Monasterios
Zen (que comunico en el Nº 1 de esta colección. Ver Internet), hice una visita
al Museo Nacional, y en los jardines, vi un grupo de mujeres y hombres
japoneses practicar la contemplación de las rosas flores del cerezo recién
brotadas. Estaban inmóviles y con la vista fija. Me acerqué y tomé parte del
grupo de contempladores del Sakura.
El mundo natural está ahí para todos los abiertos, los que quieren aprender ,
seguir aprendiendo a “ver”.
Esta es una de nuestras Prácticas más allá del pensamiento.
126.TENER
VIDA PROPIA.
La mayoría de la gente cree tener vida propia y sin embargo es dependiente de
su Ego y su Ego depende de su propia imagen (un reflejo de un reflejo). La
mente, es una mezcla de lo que los demás creen que es, o como debiera ser, lo
que se espera de él, o como le gustaría ser o como quieren los demás que sea y
no sea… porque al final, es un proceso para la obtención del aprecio, el valor
de los demás recogido por el Ego puesto que el sujeto se desconoce, teme y
busca seguridad.
En lo descrito no ha aparecido aún Uno mismo sino sólo el sustituto ilusorio
que es el Ego. Tener vida propia es vivir para uno mismo y no para el Ego y
Uno mismo es “su propio rostro original”, su naturaleza. Todo ha de ser visto
desde el noEgo
para ser verdaderamente Uno mismo. Es desde Uno mismo
como se puede vivir todo como Uno mismo y Uno mismo es Todos los Seres y
Todas las Cosas presentes que constituyen el Cosmos entero ya que nada existe
125
por sí y Todo es interdependiente. El presente, cada instante, es todo el Cosmos
y es comprensible intuitivamente y racionalmente, aunque experimentarlo está
más allá de cualquier explicación. Aquí es donde empieza la vida que lo incluye
todo en cada presente experimentado sin Ego, sin traductor. De esta manera es
como aparece cada ser y cada cosa en sus contactos y relaciones.
Si no vives Desde Ti mismo y Para Ti mismo (que es idéntico), ¿desde dónde
vas a vivir? Vivir para o desde las relaciones es el artificio del que no vive por
sí mismo.
Al decir “para Ti mismo” que es lo mismo que “desde ti mismo” parece que
otra vez el egoísmo es el origen, el motor y la meta pero no eres tú como Ego
separado sino como Iluminación Unificada, como realización del YoCósmico
y natural o Búdico de todos los Seres y Cosas que son Tú.
Parece un trabalenguas, verdad? Es mucho más sencillo vivir que hablar de
vivir. El error es creer que la vida es lo que se piensa sobre la vida. Somos un
setenta por ciento de agua. El acierto es vivir como agua. “Agua que fluye y
fluye…”, decía el maestro Narita.
127.FUSE,
DAR.
La Práctica del Fuse, es una clave en el Budismo Zen, una materialización muy
clara del desprendimiento, del vaciamiento, de sacar fuera, de soltar presa…
Sin vaciarse no hay sitio; todo está ocupado por el Ego, no hay posibilidad de
libertad. La consciencia ocupada no deja resquicios a la luz del ver original,
simple, sencillo, de nuestra verdadera naturaleza.
Se practica el vacío o el vaciamiento, tanto hablando como no hablando porque
se pueden dar palabras y también dar silencios oportunamente. Se practica
dando tiempo, trabajo, cosas que valen y que no valen, dinero, costumbres,
tics… Se pueden regalar muchas cosas pero las más valiosas son cosas a las
que estamos atados, apegados, de las que cuesta “desprenderse” y actúan como
piedras, pesos muertos para el que pretenda experimentar el mundo como
despierto.
Hay que olvidar inmediatamente lo que das, a quien lo das, por qué y para qué
lo das, donde, cuando y cuanto has dado. Así hasta que deje de doler. Con el
dinero, algunos se ponen nerviosos. Son los que conocen solamente ese valor.
126
Cuanto más das, menos te queda para tu uso personal caprichoso y quizás
llegues a vislumbrar la generosidad y la austeridad sin sacrificios. “Lo que no
das, lo pierdes”.
El equilibrio, la paz y la tranquilidad del noEgo
permiten saborear lo que no
tiene precio.
128.POR
NUMEROSAS QUE SEAN LAS PASIONES, HAGO EL VOTO
DE VENCERLAS TODAS.
Bonno muyin seigan dan es uno de los Preceptos o Propósitos del Bodhisattva,
el monje, el Bonzo Budista.
Entre las pasiones, apasionamientos, extremismos, “aficiones locas”,
adicciones y sufrimientos…, que todo son padeceres o pasiones propias de los
seres que sintientes (se dicen egoístas) de los Humanos o bien que sienten su
Ego, está la Pasión de Enseñar o Trasmitir las Enseñanzas de Buda, y la Pasión
de Aprender.
La Pasión de aprender tiene que ser cien veces más fuerte que la Pasión de
Enseñar.
Uno de los métodos Budistas, característico en el Zen y heredado de China es
el MOKUSHO, el Darma que se enseña y aprende en silencio, sin palabras, sin
razonamientos, sólo practicando.
El caldo se cocina en su propia salsa. Es el método sublime.
129.SABOR
ARTESANO, SABOR A VERDAD. I.
Los oficios eran antes una herencia importante que permitía sobrevivir. Se
aprendían del propio padre de sangre o de un equivalente padre que era el del
taller. El aprendiz solía convivir con el maestro y le servía en todos los
sentidos, así pagaba cuando no tenía dinero porque se trataba de un aprendizaje
directo, de convivencia e intensidad sin límites. Pasando el tiempo se les llamó
meritorios porque empezaban desde abajo, barriendo y haciendo recados. Tal
experiencia, cuando había talento, desarrollaba las cualidades para ascender.
127
Hoy, la mecánica y la electrónica desarrollan otro tipo de destreza
digitointelectual mucho más complicada aunque no tan difícil, en el sentido de
reunir muchas cualidades.
Para el practicante del Zen, los trabajos manuales son básicos porque el
contacto con lo vivo, sin sofisticaciones, puede ocurrir sin demasiadas
complicaciones. El lenguaje de los materiales naturales, las plantas y los
animales es vivificador y el contacto con el agua, la madera, la piedra, el fuego,
el hierro, el barro, la tierra, las plantas, los árboles… se establece sobre todo a
través de los sentidos y con la mente pensante quieta.
La agricultura, la pesca, la carpintería… y otros oficios primarios, ya no se
pagan bien. En otros tiempos y países, ellos eran los importantes porque
gracias a sus múltiples saberes se podía sobrevivir. Era una muestra de sentido
común. Estas habilidades han sido heredadas por el ama de casa tradicional.
En todos estos trabajos se invierte la forma de la energía. La mente intelectual
retrocede, es menos importante, se emplea menos, y la muscular, manual,
intuitiva, con todos los sentidos abiertos, avanza. La concentración en el gesto
preciso, el orden, la disciplina, la memoria, la medida y muchas más, obtienen
pronto y concreto resultado desarrollándose junto a la variedad instrumental y
la inventiva.
130.ES
UNA SUERTE.
Somos ciegos, sordos, mudos, paralíticos y tontos para el mundo real. Cuando
entramos en él, es como si recuperásemos las facultades y sentidos que han
estado funcionando como de prueba.
Estamos encerrados en una jaula tratando de salir sin saber cómo. En este
tiempo de enajenación deformamos y destruimos lo que más valor tiene para
nosotros y lo hacemos sin darnos cuenta sólo por seguir las inclinaciones de
nuestro Ego. Es a nuestro alrededor donde ocurren estas cosas igual que
destruimos el medio ambiente sin llegar a saborearle como el paraíso que es.
¡Qué fortuna tan ilimitada es tener la oportunidad de Despertar a las Prácticas
del Budismo Zen! ¡Cuántas “coincidencias” han tenido que ocurrir para que
128
esto ocurra!
131.LA
GRAN ENERGÍA SIN PASIONES.
Cuando no hay nada que hacer mejor que otra cosa, cuando la existencia es una
llanura y no se espera nada, cada día transcurre en paz y pureza, completo,
como se suceden las estaciones del año, conocido y nuevo, alegre y tranquilo.
Cuando los extremos se juntan, el telón se abre en lugar de cerrarse y el que
iniciaba temerosamente el Camino, es inundado por la frescura.
132.¿
Y LAS DIVERSIONES? II.
Crecer sin pensar (automatismo robótico) o pensándolo (automatismo robótico
argumentado con programa más o menos largo), que vivimos para divertirnos,
sacar jugo a la vida, aprovecharnos, ser felices, disfrutar… es un enfoque digno
de los quince años de edad o un programa desesperado y neurótico al que se le
han acabado los recursos.
Especializarse, es decir, ser especializado por los medios educativos desde la
familia a la escuela y la televisión, en el uso placentero de los sentidos, en una
sensualización esquemática, primordialmente visual y del tacto o sexo referidas
a otro humano que además está dirigida por un ambiente sin alternativas
destacadas y claras, que insiste obsesivamente en los asuntos del poder, el
sexo, las drogas, la violencia, la sangre, las muertes y catástrofes…esto es
reducir y limitar masivamente las posibilidades humanas de desarrollo, acción y
emoción.
La exclusión de uno mismo como sujeto de evolución, crecimiento y
maduración en la investigación experimental y compartida de lo real ilimitado,
es una demostración de la autodestructividad del Ego, del Egocentrismo que
intenta desesperada e inconscientemente compensarse con las adicciones a su
alcance, todas ellas ejemplos de la artificialidad, la superficialidad y la
apariencia cibernetizada como el móvil, internet, otros digitales de la música, la
fotografía… compras, marcas, discos, sexo, estimulantes, sedantes, deportes,
viajes, alimentación rápida…
¿Por qué se suicidan cada año más jóvenes?
129
133.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? III.
Para el que quiera continuar su proceso de crecimiento y maduración más allá
de los compromisos y ofrecimientos sociales.
Para los dispuestos a entregar su sobrealimentado y cansado Ego de
limitaciones y luchas ineficaces, de repetir presentes y pasados, atrapados por
los afectos, las obligaciones, los deberes y demás articulaciones instrumentales
de la familia, el trabajo… Para los dispuestos a cargar con éste su propio
cadáver, a hacerse cargo de sí mismos sin preguntarse por el tiempo o el
esfuerzo que habría que dedicar, hartos de quejarse de la vida y de las culpas
de otros así como de las propias.
Para los dispuestos a no continuar confundiendo la Naturaleza humana con la
Condición humana que agotada en sus recursos investigue qué es la Naturaleza
en sí mismo.
Para el que ha descubierto que en el mundo las apariencias lo son todo, la
incoherencia entre las palabras y los hechos, que la destructividad actúa en
gran escala, que la vida se va sin sentir, que las supersticiones inundan a los
eruditos y los prejuicios a los altos como a los bajos.
Para los que buscan la tranquilización de su corazón y su mente, la
contemplación acertada del paraíso en el que vivimos sin saber cómo hacerlo, y
la paz.
Para los desilusionados del idealismo de la justicia, la amistad, el amor…hartos
de asistir a sepelios incontables e impensados, caídos mil clavos ardiendo
después de recorrer los no va más de los juegos cívicos de la cultura.
Para los que odian la inercia, la estupidez, el viento imparable, el abuso, la
sobreactuación, el engreimiento, las exclusiones a priori…
Para lo que ya, nada les sirve.
Para los que intuyen sin sentimentalismo, la afinidad con las plantas y los
animales faltándoles recursos para el contacto correcto.
134.EL
ZAZEN DE LA VIDA COTIDIANA.
En el Zazen, la meditación Zen que no se parece a otros tipos de meditación
(aunque tenga ingredientes comunes como por ejemplo la atención concentrada
en la postura correcta y en la respiración ventral o la inmovilidad), se practican
además algunas otras instrucciones como dejar pasar los pensamientos sin
desarrollarlos ni luchar con ellos (ver “in extenso” lo referente al Zazen en el
130
libro nº8 de esta misma colección, “La Meditación Zazen”). Este “sólo estar
sentado” o SHIKANTAZA y sin pretender objetivo alguno o MUSHOTOKU,
son el entrenamiento que en el Dojo, junto a compañeros e instructores,
desactivará la mente superficial, egótica y actualizará la mente natural, la de los
sentidos y el contacto con lo que está ocurriendo en cada instante. La repetición
profundizadora y perfeccionada es una realización ya, que transforma al sujeto
muy especialmente cuando se va llevando a las acciones de la vida cotidiana,
dándose cuenta y con esfuerzo, o no dándosela, esté en lo que esté, como
comer, conducir, lavarse, pasear, trabajar, escribir, fregar…, sin establecer
categorías de importancia entregándose tan completamente a cada acción que
no haya “nadie” fabricándola y en lugar del fabricante y lo fabricado, DOS,
ocurra una fusión: ni sujeto, ni objeto, sino la acción pura, sin Ego. Esta manera
de practicar es el vivir realizador. De esta manera es como los seres humanos
vuelven al Cosmos a utilizar toda su magnífica dotación de sentidos
saboreando en cada contacto las múltiples cualidades de cuanto nos rodea.
Entrar en el mundo real es realizar la propia naturaleza, la mente Zen, la mente
de Buda, la consciencia ordinaria, muy modesta y normal pero cuanto oyes es
verdad; hueles, es verdad; tocas, es verdad;… porque es real. Disfrutar de la
vida real, saborearla… Si puedes echar a dormir a tu Ego, te enteras de todo:
“en la Nada, una riqueza incalculable”.
Sin exotismo, todo práctico y útil. “Cuanto más practiquéis Zazen, más interés
sentiréis por vuestra vida cotidiana. Descubriréis lo que es necesario y lo que
no lo es, qué parte hay que corregir y en qué parte tenéis que insistir. A través
de vuestra Práctica sabréis cómo organizar vuestra vida. En esto consiste
observar vuestra situación cuidadosamente aclarar la mente y empezar desde
vuestro punto de partida original. Es como dibujar en una hoja en blanco; si no
está limpia no podréis dibujar. Es necesario volver al estado original en el que
no hay nada que ver ni nada en lo que pensar.”
135.MAESTROS
E INSTRUCTORES DEL ZEN II.
El maestro tiene mil “hábiles medios” mas los que inventa para cada situación
sin pensar en obstáculos o fronteras. El Budismo Zen es muy práctico al
respecto, nada dogmático. El maestro, también, “mueve sin moverse” y hay que
arrancarle lo que sabe, estudiarle practicando sus instrucciones y cuidarle como
cuida de nosotros. Aunque no nos enteremos, muchas veces, nos está mirando
131
constantemente, tanto, que se introduce en nuestro interior. Puede
descoyuntarte, despiezarte para luego volver a juntar los trozos como hacen en
el masaje los turcos, con dolor, aceite y sabiduría. Quien no se entrega, no se lo
merece.
Se llega a ser un maestro cuando otro con el que estudias te lo concede
oficialmente convirtiéndote en transmisor y heredero de su Darma, Enseñanza.
También extraoficialmente, en la intimidad, sin ceremonias ni documentos que
lo acrediten, ni siquiera de palabra pero sí con hechos dándote objetos de su
uso personal, caligrafías, ropas y hasta su kesa. También es reconocido como
maestro al viejo discípulo cuando su maestro muere y ambos practicaron “la
mente innata” de Bankei o vendieron agua junto a un río.
El eterno homenaje, el agradecimiento ilimitado… expresan algo de lo que
siente el que ha recibido “la vida” de un verdadero maestro. Pero ellos son
sensibles y generosos mas los aprendices no siempre lo son llegando a
perseguir “el dedo de oro” con exigencia mortal y descuido egoísta repitiendo
la historia de tantos seres humanos, arañas, pulpos que son “comidos” por sus
hijos. Uno de los escudos del maestro es la Práctica de la impersonalidad, del
desapego imparcial hacia las existencias personales de sus discípulos. Pero a
veces no pueden evitarse sucesos comparables como el de un hombre
empeñado en suicidarse al que su compañera disuadirá animándole a que lo
dejase para el día siguiente. Así le sostuvo durante un año lo que la costó morir
de cáncer meses después.
La inclinación a la ayuda es una energía expansiva como la del agua que busca
perderse en el mar, como la sonrisa de Buda.
136.NO
INTERVENCIÓNNO
CONFRONTACIÓN.
“El budismo no va a favor de nada ni en contra de nada”, es una sentencia
difícil. En términos generales se entiende bien pero cuando llega el momento
concreto, cada sujeto ha de encontrar su solución porque tendrá apegos
personales, intereses, opiniones.
Ni a favor ni en contra, evita el dualismo porque ¡cómo dividir la unidad de lo
real en dos! sería algo artificial. El equilibrio se basa en la armonía de los
contrarios traducible en pactos, cesiones, acuerdos progresivos sin luchar. Es
madurar. Tomar partido, el “conmigo o contra mí”, es rígido, excluyente y
dogmático. No tomar partido no significa desinterés en todos los Budistas
132
porque todos están en momentos distintos de evolución mental. La no
intervención mantiene la unidad, es lo coherente y lo respetuoso. En la
naturaleza no hay partes, las partes están sólo en el cerebro humano que al usar
nombres construye frases a voluntad que no existen. En la naturaleza cada ser
está ligado a los demás: no hay ríos sin nubes, nubes sin mar, evaporación sin
calor, calor sin luz, plantas que necesitan el agua y la luz, animales que viven
de las plantas, animales que viven de los animales que viven de las plantas. La
energía se transforma constantemente, todo cambia momento a momento. La
mente egoísta convierte la realidad en artificialidad con su imaginación. Se
trata pues, de no comprometerse con el pasado ni con el futuro, con cuanto no
sea conducente porque entraña división, oposición, conflicto, lucha,
dogmatismo, exclusión, destrucción, sufrimiento… karma interminable, acción
y reacción.
Es difícil practicar el Budismo cuando se tienen profesiones que representan a
una parte contra otra: naturalezaindustria,
cuidadcampo,
naciones y naciones,
religionesreligiones,
derechasizquierdas,
integristasprogresistas,
ricospobres,
nortesur,
hombresmujeres,…
Esta actividad de lucha en lugar de las
fórmulas de la armonización, son las que decimos los Budistas que no son
conducentes “no conducen al Despertar”, porque son la continuación del Ego.
El Óctuple Sendero incluye entre sus ocho Prácticas, “los medios de vida
ajustados al Camino”.
137.CUANTO
PEOR, MEJOR.
Es una frase que se atribuye a un significado revolucionario ruso, referida a la
dialéctica de contrarios. Cuanto más sufre un sujeto, antes quiere alejarse del
motivo del sufrimiento, antes quiere liberarse de él. Buda llamaba a las causas
del sufrimiento, las semillas de la liberación. Sin embargo la venganza es
interminable. El karma llama al karma, la destrucción a la destrucción.
Se califica de compasivo al Budista que no interviene cuando alguien sufre
para no alargarle la etapa innecesariamente y que la apure, sea inundado de
dolor hasta rechazarle para siempre liberándose de su Ego. Sólo con
neutralidad, imparcialidad, impersonalidad, indiferencia (que significa abandonar
las diferencias entre las personas y fijarse sólo en lo idénticas que son
sus naturalezas), sólo así, el sujeto abandonado a sus recursos se enfrenta a su
soledad fundamental y puede hacerse cargo de sí mismo.
Este es un Camino muy duro que no se trata de proyectar para nadie. La vida
133
que es sufrimiento, o mejor dicho, la existencia, se encarga de ponernos a todos
en la situación difícil. Buda dijo que el hecho de nacer es ya sufrimiento y así la
enfermedad propia o ajena, las pérdidas que se van sucediendo, de las
ilusiones, las fuerzas, las personas… etc. La existencia es un manantial de
sufrimientos como todas las personas mayores han experimentado desde
siempre y ese manantial, junto a otros factores, puede convertirse en agua vital
y lúcida. Es nuestra oportunidad.
138.LA
VIDA.
Entre los budistas distinguimos entre Existencia y Vida. Existencia corresponde
a lo percibido, elaborado, dictado y ejecutado por el Ego tomando al Cuerpo de
rehén y de instrumento, tomando a la naturaleza de rehén y de medio de uso
para sus fines egocéntricos y destructivos.
Con respecto a la vida, no hay una situación que pueda expresarse con una
frase que diga: ¡Yo ya sé vivir! Quienes lo hacen manifiestan una característica
típicamente egocéntrica, limitada, infantil. Estos dicen: “yo sé vivir porque sé
lo que quiero y conozco los medios para conseguirlo. Sé lo que le pido (se llega
a decir, exijo a la vida, incluso), lo que le doy a la
134
vida…” Los más imaginativos recurren a expresiones más sueltas como: “Yo
me invento la vida…” La vida no puede ser pensada, la palabra agua, no quita
la sed. La racionalidad tampoco descubre el Camino. Cada uno vive lo que su
Ego concibe que es la vida. Y se desvive.
135
139.LAS
MANCHAS, LOS DEFECTOS.
En el Budismo Zen, entendemos por manchas, los defectos que se mantienen y
repiten a pesar de la Práctica de las Enseñanzas de Buda y los Maestros e
instructores. Son rasgos fijados con tan enorme fuerza en la personalidad que
se debilitan muy lentamente y se refuerzan con el uso. Este parasitismo,
deformación, condicionamiento, neurosis, adicción, anormalidad o como se
quiera llamar, decae y hasta desaparece en proporción variable y a veces sin
tener consciencia de ello o teniéndola. Cae sin esfuerzo por el solo cambio de
orientación, sentido o Práctica de la atención, el desapego, la
comprensión,…etc.
Los viejos maestros hablan de esta resistencia obstaculizadora y reiterativa a
pesar de su sabiduría y de su estado continuo de alerta. El lector curioso, no ha
de ver en el Budismo Zen una pretenciosa Escuela de iluminados al estilo de la
Edad Media o de presuntuosa sabiduría y perfección sino por el contrario, una
Disciplina del Intento que comienza por el reconocimiento consciente del
propio egoísmo, es decir, de la ignorancia, la vulgaridad, la inadaptación al
mundo y al propio Ego, sin saber como solucionar la frustración, la
insatisfacción, el estrés, el desgaste emocional, la incapacidad para las
relaciones, el descontrol… en resumen, el sufrimiento y la expresa necesidad
de ayuda no convencional.
En el Japón, durante mi primer viaje de 1984, recuerdo haber recibido por parte
de la gente de algún pueblo, muestras de respeto por la calle (todavía no era un
monje ordenado pero se veía la pinta), que me parecieron exageradas e
inmerecidas. Algunos ancianos se inclinaban juntando las manos. Comprendí
que aquellos ciudadanos estaban haciendo homenaje al esfuerzo, al intento, a la
dificultad, a los Budas y Maestros con los que habían convivido y sido
enseñados, a su tradición, al Camino que seguramente seguían. Me sentí solo,
como estaba algunas veces pero muy acompañado y agradecido.
140.LA
MITAD DEL CAMINO.
La mitad del Camino está en el reconocimiento de la propia ignorancia que se
concreta en la aceptación de los propios límites. “No sé vivir, no sé
relacionarme, no sé cuidar de mí mismo, cada vez que me muevo parece que
desencadeno equivocaciones y sufrimientos, no sé qué hacer ni para dónde
tirar… no sé nada”.
136
El sujeto en cuestión cae en la cuenta de su repetidor sistema de autodisculpas,
quejas y comparaciones, echando la culpa a los demás, al pasado, a las
circunstancias, al yo soy así y probando novedades estimulantes que también se
agotan. Todos hacemos estas pruebas y tanteos. Es una época pero pocos pasan
a la siguiente que es la desesperanza, el cansancio de las pruebas.
141.IGNORANCIA.
Se trata de una de las claves del “progreso”. Es como la pobreza de la que
siempre es posible ir a más. Rara vez se desea ir a menos porque la gente tiene
la creencia de que cuanto más tenga de dinero, poder, fama o prestigio, más
posibilidades tiene de ser feliz. Cuando se trata más bien de lo contrario. El
Despertar es tanto más difícil cuanto de más hay que desprenderse. Pero el
desprendimiento no es concretamente el abandono de las cosas sino de la
dependencia de ellas. Distinguir entre necesidades y deseos es uno de los
aspectos del aprendizaje profundo.
Esforzarse demasiado en lograr las metas de los deseos, nos deja exhaustos,
acaba con nuestra energía. Dejar el asunto de vivir a un lado, acaba con nuestro
tiempo. Esto es Ignorancia.
142.PROGRAMA
Y ANTIPROGRAMA.
El programa consiste en “realizar” los sueños personales propuestos por cada
ambiente: profesión, familia, dinero, diversión, pertenencias, seguridad,
estabilidad,… emociones “buenas”.
Frente a este programa hay un antiprograma que consiste en huir del programa,
hacerle contracultural, no profesión, saltarse las reglas, inseguridad, riesgo,
inestabilidad, peligro,…, emociones “malas”.
La mezcla contradictoria de ambos programas alimenta la mente alucinada y
paranoica de las televisiones, los sueños, los fines de semana, las
películas,…Todo, sufrimiento y desilusión. Simple apego al bien y al mal, dos
caras de la misma moneda. Son las tempestades que ocurren en la superficie
del mar. Pero el mar es profundo, tan mar es superficie como profundidad.
Experimentar los niveles de la consciencia de cada uno es el Uno Total. Buda.
143.EL
APRENDIZAJE DEL CAMINO.
137
Es un cambio.
Es una experiencia.
Es un abandono de las propias opiniones, puntos de vista, Personalidad, Ego.
Es un seguimiento de los pasos de otro en los propios pies.
Es dejarse descoyuntar para ser rehecho por la Práctica.
Es dejar que Ello actúe en lugar de la propia voluntad.
Ni siquiera es algo.
Ni siquiera es.
…………..
Si hablas, treinta palos. Si estás en silencio, treinta palos.
Treinta palos si te apegas a la forma (palabras, nombres…) como a la noforma,
al vacío del silencio.
Si excluyes algo, la Unidad la rompes.
Si haces dualismos y contrarios, los enfrentas.
Todo es de tu creación, pero no vale nada. Ilusión.
144.IDENTIDAD.
Forma parte del lenguaje entender la Identidad nacional y distinguirla de otra
identidad regional, otra oficial que es la del Documento Nacional de Identidad
(D.N.I.) y aún otra personal con su peculiar y exclusiva manera de ser y
comportarse subjetivamente distinta de los demás.
Es común que cada cual actúe en función de lo que siente y desea aunque rara
vez de lo que piensa lógicamente, razonablemente, razonadamente.
Para el Budismo Zen, todo lo dicho es Ego puesto que la auténtica y verdadera
Identidad al estar en constante cambio y ajuste no permanece fija y posible de
definir. Encontrarse con uno mismo o a uno mismo, es una experiencia fresca
en cada instante, total y lúcida pero sin embargo normal. Es la consciencia
cotidiana sin trampas de ningún tipo.
145.LA
EDUCACIÓN ZEN III.
Una sobreprotección familiar y posteriormente estatal conseguida por un
sobredesarrollo de la competencia gracias a una especialización por la que se
sabe algo de una cosa y casi nada del resto, mantiene a los ciudadanos en un
138
estado infantil de crecimiento por el que necesitan de todo. Su incapacidad para
procurárselo entraña dos aspectos, al menos, que son una ausencia de
habilidades y una dependencia del dinero para conseguir hasta las más
pequeñas cosas. Este estado de reducción del espacio vital acompañante puede316120_4227376260905_1271034718_n
ser comparado en su limitación al estado en que se encuentran los animales
salvajes criados en granjas zoológicas cual es el “síndrome de la caja de
cerillas” o de latas de sardinas, muchos individuos confinados en unos espacios
reducidos y con escasas posibilidades de cambio en las actividades. Este estado
mental se manifiesta de manera muy parecida a los humanos con aumento de la
irritabilidad, agresiones, aumento de los actos sexuales y de la comida, tics o
movimientos automáticos.
Una educación razonable vendría a organizarse a partir de la experiencia de los
sentidos en el contacto directo con el agua, la tierra, el fuego, el aire, la madera,
la piedra… desarrollándolos en siguientes cursos, con estancias prácticas en los
distintos medios naturales como el bosque, el desierto, el río, el mar, la
montaña, la nieve, el buceo y las justificadas y ancestrales injerencias en estos
medios como la recolección, la pesca, la caza, la agricultura y el aprendizaje de
productos elaborados, su venta o intercambio. Esta experiencia aporta el valor
real de las cosas elementales y el valor de la subsistencia, por los propios
medios. El desarrollo de las capacidades de observación, de ordenación del
medio y del trabajo, el conocimiento de los propios límites y el desarrollo de
habilidades psicomotrices manuales, mecánicas sería espontáneo.
Una siguiente etapa permitiría abordar la creación de proyectos individuales y
de equipo en la construcción de una casa y su mantenimiento, los medios para
producir electricidad, calefacción, reciclaje de residuos, granja, cocina,
cerámica, carpintería, pesca, avicultura, apicultura, conservación de alimentos,
curación por las plantas… muchas de cuyas actividades constituyen los
Caminos del Zen.
En la siguiente etapa, de pedagogía socializante los contactos sociales directos
facilitarían experiencias también por estancias como meritorios o becarios en
instituciones en cuya experiencia la elección profesional resultaría sólida.
146.INTELIGENCIA.
A veces nos preguntamos por los contenidos de la autoridad. Entendemos por
139
autoridad la personalidad, el sujeto que por sus condiciones (no por su
naturaleza) impone por sí mismo o por delegación, lo deseable por la mayoría
de los seres humanos, en general, libertad y justicia, las cuales traen consigo la
proporcionalidad de la riqueza, la ilustración, el trabajo, el orden y ciertos
grados de fraternidad y armonía en las relaciones y los Derechos Humanos.
Para lograrlo, los humanos han construido muchos intentos históricos que en
resumidas cuentas se reducen a dos: la razón de la fuerza y la fuerza de la
razón.
Un estado de cosas deseable para las mayorías puede intentarse por
imposición de fuerza cuyos ejemplos están en la historia de regímenes
autoritarios monárquicos, militares, políticos o religiosos, o bien por imposición
legal por delegación o votación que llamamos democracia.
Hay gente que no quiere expresar sus ideas porque no las tiene o su
desconfianza es máxima. Hay gente que quiere expresar sus opiniones y así
utiliza su libertad de expresión dentro de unos cauces llegando a pactos con los
más afines. Los primeros tratan de conseguir sus objetivos por la fuerza de las
armas. Los segundos los expresan conversando, discutiendo y votando.
¿Qué sistema es el más inteligente si hay relación entre la inteligencia y las
relaciones humanas privadas y públicas? Para el no Budista que refuerza su
Ego es más inteligente: lo más elaborado o moderno o lo más integrador de la
gente, o lo más integrador del planeta, del Cosmos con todos sus seres
vivientes?
Para el Budista se trata de no activar este tipo de mente egótica. Entregar el
Ego. No colaborar con ninguna posición dualista, enfrentada, de lucha,
excluyente del otro.
147.LA
DESTRUCTIVIDAD DEL EGO.
Una manera de comprobar la fuerza destructora del Ego, es observar esa
conjunción moderna de la palabra y la imagen en que se basan las televisiones
cuyos contenidos preferenciales son los temas de la destrucción en sus
variadísimas formas. Tal cúmulo de información articulada constituye el menú
alimenticio de las mentes de las masas, condicionándolas con modelos cuyo
140
aprendizaje difícilmente podrá ser neutralizado. Además, discusiones violentas,
personalistas, donde unos cortan e insultan a otros.
“Lo que ves es lo que haces” podría complementarse con “lo que sientes es lo
que eres”. Al condicionamiento emocional, y la avidez por el ritmo acelerado
de las películas destructivas, se añade la pedagogía del acostumbramiento
crónico, también llamado adicción que perpetúa un pez que se muerde la cola
el de la oferta y la demanda. Qué es antes el huevo o la gallina, la oferta o la
demanda. La oferta condiciona a la demanda y la demanda a la oferta, sin que
intervengan fuerzas reguladoras amparándose en la libertad de expresión del
negocio.
El consumo habitual de varias horas de este tipo de espectáculos desde la
infancia, no es inocuo. Guerras, asesinatos, hecatombes, sangre, delincuencia,
drogas, sexo, militares, espías, policías, terroristas, prostitución, incendios,
bombas, gases venenosos, accidentes… son los montajes complacientes de las
noticias, los documentales, las películas, porque dan dinero y más dinero en
anuncios.
Las autojustificaciones para la degradación, cuando las hay, se respaldan en “la
necesidad de sobrevivir, la familia o todo el mundo hace lo mismo, no voy a ser
yo el tonto, si no lo hago yo lo hará otro y todo el mundo tiene un precio…”. Es
la cultura galopante destructora de todo intento de oposición, respeto, criterio,
conservación, responsabilidad, protección…etc.
La misma autodestructividad en la clase e intensidad de cada sujeto y situación
puede ser observada en nosotros mismos y en las relaciones de poder, engaño,
incumplimientos, diferencia entre palabras y hechos…etc. Cotidianamente.
148.LA
MUERTE.
Llamamos extinción de la consciencia o muerte a la cesación del
funcionamiento de la consciencia del Ego o consciencia superficial junto a la
detención de funciones vitales como la respiración y el latido del corazón. Se
añaden signos posteriores como el rigor mortis o rigidez por coagulación de las
proteínas musculares…etc. Actualmente la tecnología del Electroencefalograma
que aparece plano y finalmente el Electrocardiograma confirman
la cesación de la vida.
En otros libros he comentado casos poco frecuentes de muerte aparente y
merece nombrarse el coma o estado de conservación de funciones meramente
vegetativas a veces por años con reanimación posterior y el fenómeno
141
demostrado de casos en los que por traumatismo craneal en accidente, el estado
de coma no excluía el oído, observándose que los pacientes que recibían
ánimos se recuperaban antes.
Así como la consciencia, el Ego, la persona, la Personalidad se extinguen, el
cuerpo falto de vida sigue el proceso de degradación y vuelta al polvo de la
tierra como todos los seres, al cosmos del que formó parte durante un destello
del tiempo (nada) , como la brillante hoja cae en el otoño y se hace tierra,
volviendo al origen, sus raices, el Sistema Periódico de los Elementos presentes
en la naturaleza como metales y gases, más de cien, que en la antigüedad se
reducían a cuatro: aire, fuego, agua y tierra (calcio, potasio,…). Y así todos los
seres vivos sujetos a la impermanencia y a la Ley de los Cambios.
Esta evidencia para el Budismo Zen, comprobable por los sentidos, deja fuera
toda superstición o afirmación distinta por pertenecer al campo de las creencias
y las religiones.
Siendo el Desapego el Camino de la liberación, es contradictorio e incoherente
el apego a las costumbres relacionadas con los muertos, materia al fin y al
cabo, como la conservación de los cuerpos, celebraciones, aniversarios,
invocaciones y rezos… En el Zen, el apego es sufrimiento. Aprender a vivir es
lo mismo que aprender a morir. Vivir con desapego es morir con desapego.
Aprendiendo a vivir se aprende a morir.
149.DISCRIMINACIÓN
Y NO DISCRIMINACIÓN.
Desde el Ego, desde la corteza cerebral, la mente superficial, la función de
discriminación convierte todo en cosas, en nombres, en islas y la creencia en
esta función aporta rigidez y dogmatismo excluyendo lo no discriminado.
La no discriminación elimina las fronteras, corta las limitaciones y expande la
percepción porque hay unión entre mentecuerpo
y cosmos o naturaleza
pudiendo comenzar las interrelaciones e interdependencias múltiples.
Cuando no preocupan las diferencias y las distinciones entre discriminación y
no discriminación, estamos más allá de más allá, ni una cosa ni otra, ambas
incluidas: ni discriminación ni nodiscriminación.
150.SABOR
ARTESANO, SABOR A VERDAD II.
142
Las cualidades que se desarrollan en el contacto con los seres y los materiales
vivos y naturales, son el resultado o la manifestación de la gran actividad
cuando no de la identidad con la cultura y el lenguaje de plantas y animales. El
contacto con lo vivo y sus necesidades (que no deseos) establece las
condiciones auténticas de la naturalidad, en donde nuestra propia naturaleza se
manifiesta abiertamente sin necesitar apenas de la consciencia pensante
olvidándose el sujeto de sí mismo con facilidad y con ello de sus conflictos,
creencias, ideas, opiniones y sufrimientos. Así, siguiendo las Enseñanzas de los
Budas el mundo es otro mundo.
En otra reflexión, trataré de explicar que la Enseñanza de mi Templo de
Daidoji, siguiendo el estilo de ciertos antiguos maestros, es de carácter
artísticomanual
preparando los instrumentos de madera, barro,
tela…cultivando la tierra, perfeccionamos la cocina, la caligrafía, la pintura, la
jardinería…etc.
Cuando el artesano trabaja un proyecto con las formas, le abandona pronto y
trabaja abstraído de esa clase de mente y se mete en la relación, en la fusión
con el objeto desapareciendo toda cuestión personal: ambos, sujeto y objeto, se
interpenetran convirtiéndose en un solo intercambio de dones.
Con el pensamiento, se establecen un tipo de relaciones guiadas por el deseo de
ganancia, los intereses del personaje Ego. Sin pensamiento se establecen otros
tipos de relación sin Ego, sin palabras y por eso resulta inexplicable, sólo
experimentable correspondiente a nuestra propia y auténtica naturaleza.
151.ILUMINACIÓN
I.
Pequeños logros, grandes logros, Buda con cara del sol, Buda con cara de luna.
Todo cuanto llamamos cualidades o virtudes propias de las buenas personas
son revisadas y reordenadas en el tiempo adquiriendo nuevas significaciones
con respecto al egoísmo.
La conveniencia social y sus articulaciones, no se abandonan a menos que la
autoexigencia sea extremada por motivos del carácter porque para hacer el
Camino Budista no es indispensable ya que se Practica con todo.
143
Las relaciones con los compañeros de la Shanga son peculiares y a veces se
llaman familiares en el sentido de no manifestarse cuestiones personales ni
afectos, rechazos o conflictos, críticas…etc. utilizando las reglas que disipan
los juegos de acciónreacción.
152.TELEVISIÓN
Y MASAS.
Está bien estudiada y utilizada en muchos países la influencia de las
televisiones en el aprendizaje de conductas imitativas, el incremento de la parte
verbal de la “inteligencia”… y de las series sobre el ánimo de las masas. Las
series históricas excitan a la gente mientras que las cómicas, las tranquilizan.
Por eso son utilizadas para manipular según las conveniencias del momento
político. En todo el mundo, la política, el sexo, la religión y las leyes
gubernamentales (ejército incluido) son asuntos vidriosos, delicados y
peligrosos.
144
145
153.EL
ZEN NO ES UNA O.N.G.
No es una asociación benéfica y sentimental por lo que nada se puede esperar
de sus miembros que signifique repetir los valores del Ego. La ayuda tiene otro
sentido que la económica, la de dar consejos, conseguir afectos y apoyos, amor,
trabajo, amigos o influencias.
Por el Budismo Zen, el hombre y la mujer se hacen cargo de sí mismos en
soledad. Si se pide ayuda, se sabe que las palabras y las intenciones son
inconsistentes por lo que no son valoradas. Se reconoce la gravedad de la
petición de ayuda por el grado de desapego que se demuestre con respecto al
egoísmo y demás apegos. Dar muestras de humildad en lugar de manifestar
orgullo, prepotencia, autosuficiencia… Ser generosos con el dinero que todos
sabemos el valor que le damos. Presentar las maneras de un vencido por la
existencia y no la presunción del vencedor. Pasar desapercibidos, no
distinguirse, ni competir ni privilegiarse en la exhibición de habilidades, títulos,
ni tampoco degradarse. Aceptar las indicaciones de los que van delante sin
distinciones de edad o clase social, género, profesión…, manifestar las
actitudes del respeto y el agradecimiento, insistir en las peticiones de ayuda y
así sucesivamente a medida que escuchando y observando se va aprendiendo el
lenguaje de la Sanga actualizándole día a día.
Visto desde el Ego puede parecer muy duro pero sólo así puede llegarse a
controlar el Ego y los sufrimientos, profundizando en la Vía de la Propia
Naturaleza. Son muchas las cualidades y recursos que habrán de desarrollarse y
la mayoría de los aspirantes se sentirán frustrados ante la necesidad de
disponer de una intuición, tesón, fuerza de voluntad, determinación,
continuidad… y demás méritos y virtudes, cualidades y habilidades poco
comunes. Simpatizantes hay muchos y Budas pocos, sean grandes Budas o
pequeños Budas. Cuando hay necesidad no se pesan las dificultades.
154.VIVIR
II.
Vivir no es el resultado de unos conocimientos, ni tampoco se refiere a
alimentarse para sobrevivir.
Los conocimientos son informaciones de carácter técnico y aplicación
científica correcta que sirven para tal o cual cosa…, construir un avión, hacer
146
unos zapatos, un pozo o una paella… Todas cosas útiles sin duda.
La vida no es eso. Tampoco es definible y se aprende viviendo pero no como
resultado. Pero ¿qué es lo que se aprende viviendo?
El vivir, no las maneras, los secretos, los matices, las explicaciones,
comprender esto o lo otro. Es demasiado sencillo como para poderlo pensar.
Son hechos, pero no cualquier hecho ni de cualquier manera realizados, porque
la armonía es la integración en un mundo de infinitas partes y total unidad
presente en cada instante. Para eso tanto la mente como el cuerpo como el
cosmos tienen que ser uno solo, sincronizarse y actualizarse. La inteligencia
instrumental tiene que ver con información, conocimientos, técnicas, para
lograr creencias, objetivos, metas, beneficios, rendimientos, éxitos… pero, sin
ser incompatible, no es la esencia de la inteligencia Vital que es la que me
refiero cuando desde el Zen se nombra la Realización de la Propia Naturaleza.
155.¿
PARA QUIÉN ES EL ZEN? IV.
Un aprendiz le dijo a su maestro que el frío le molestaba y el calor le969927_433501030079588_1328875125_n
molestaba. ¿Qué debería hacer? A lo que el maestro le contestó: vete a un lugar
donde no haya ni frío ni calor.
El Zen es para el harto del teatro, de la ambición, la destrucción, el engaño, la
prepotencia, la propaganda, la indisciplina, los bienintencionados, los
salvadores, los buenos, los malos, la vagancia, las palabras, la arrogancia, el
despilfarro, el famoseo, el cachondeo, el chalaneo, el pasteleo, la avaricia, la
superficialidad, la vulgaridad, el pataleo, la culpa, el miedo, el estrés, el
marujeo, las complicaciones, el sufrimiento, los deseos, las fantasías, los
sueños, los listos, los tontos, las diferencias, las fronteras, el odio, el amor, el
romanticismo, el sentimentalismo, el engreimiento, la timidez, el autodesprecio,
el orgullo personal, la sexualización, la politización, los tópicos, la
contaminación mental y la ambiental, las supersticiones, las supercherías, los
dioses, los demonios, la sobreactuación, las poses, la explotación, el abuso, los
premios, los castigos, la cárcel, la filosofía, la tortura, la riqueza, la pobreza, la
justicia, la injusticia, el frío, el calor…
156.LAS
CONTRADICCIONES.
Valores morales y éticos con respecto a uno mismo y a los otros en continuo
enfrentamiento y conflicto son la hipocresía, la incoherencia, la contradicción
147
que todo sujeto tiene en sí mismo, en su mente, como si se tratase de dos
personalidades enemistadas. De igual manera que el individuo, los pueblos de
occidente parecieran ser dos occidentes, mientras se habla de libertad, el
mismo gobierno sostiene el intervencionismo bélico. Mientras se parlotea de
Derechos Humanos se sostienen escuelas de tortura (¡!). De tales modelos, tales
imitadores.
Las contradicciones personales provocan tensión, cansancio, frustración,
irritabilidad y los trastornos emocionales tienen su correspondencia en el
cuerpo pasando a somatizarse apareciendo enfermedades físicas porque no es
separable la Mente del Cuerpo.
Tener buenas intenciones y acciones contrarias, ser incapaces de eliminar
costumbres que sabemos peligrosas, hacer a otros lo que no soportaríamos que
nos hiciesen… así interminablemente. Una mente dividida en compartimentos
en conflicto constante, es una mente desequilibrada y débil que aún no conoce
el Camino de la armonización de los contrarios por medio de la no
discriminación que está a su alcance practicar.
157.LA
AUSTERIDAD.
La austeridad, como la humildad, la obediencia, el desapego, la generosidad,
son prácticas meritorias, preparaciones de la consciencia intencional que
proyecta una camino de perfeccionamiento: “poco plato, poco trato, mucho
reparto”.
Podemos darnos cuenta de que aunque se trate de valores, cualidades, virtudes
o méritos, son adoptados o impuestos por el Ego y por tanto son metas,
objetivos. Algo así, se sale del Zen que propone investigar experimentalmente
qué son necesidades y qué son deseos, falsas necesidades, necesidades
superfluas por adicción, publicidad…etc. O simples costumbres… es decir a
qué llamamos Ego y a qué realidad. Esta iluminación convierte a los méritos en
Prácticarealización
dejando de ser aproximaciones intelectuales o estrategias
del Ego.
Sabemos que la adicción a las emociones de la vida corriente, exige una dosis
diaria que se cubre con el consumo indiscriminado de objetos, contactos,
situaciones como las compras, internet, teléfono móvil, televisión, música,
comida, ropas de marca, sexo, tabaco, alcohol, drogas, películas de violencia,
deportes violentos y de riesgo… de manifiesta y extremada falta de austeridad
148
que pueden ser superadas por la Práctica del Desapego, porque forma parte del
Camino aprender a usar las incomodidades y los obstáculos.
158.UN
PRADO GRANDE.
El Darma es “un prado grande”, tan grande como la realidad que es ilimitada.
Entre infinitas cosas quiero decir ahora mismo que “Do moto enzu” significa
que el origen del Camino es universal, está por todas partes y hay sitio para
todos. La Práctica es interminable. Simbólicamente se dice que hacen falta
seiscientas vidas para lograr completarlo desde todos los ángulos, encarnando
todas las situaciones. En resumen, que no hay perfectos, no hay personas
idealmente realizadas sino que en el intento, el proceso de realización, sólo hay
instantes perfectos Aquí y Ahora. En cada momento presente sólo cabe “una
acción, un pensamiento, una unificación cada vez y si se realiza con la mente
justa es perfecto, completo”. No podía realizarse así con más ni con menos
ingredientes y pasó mientras pasaba fugazmente, como un rayo. Esta es la
esencia de los cambios, todo pasa, el instante siguiente no sabemos cómo será
ni lo queremos saber; desde el punto de vista del no Ego, desapareció, se
extinguió para dejar paso al presente que acabamos de mal usar pensando en el
pasado. Cada acontecimiento es irrepetible. Sólo el Ego utiliza la memoria para
comparar aunque sean incomparables. Completos ambos, variados ambos,
pasados ambos. Todo muerto y extinguido.
Hay Budas Grandes y Budas Pequeños, con sus “manchas” con sus “restos”,
con sus lagunas, desiertos, páramos que parecen vergeles, por un instante. El
asunto es siempre de uno mismo. El intento interminable.
159.LA
PRÁCTICA DEL ZEN.
El Ego, que es la colección de condicionamientos sostenidos y reforzados por
los deseos, ilusiones y costumbres en la creencia de que el logro de tales metas
produce la felicidad, es un sistema convencional de ventajas y ganancias con
las que se gestiona el Tener, la falsa seguridad del Tener, la fortuna, el poder, el
prestigio, la fama son las fórmulas mágicas comprensibles por todo el mundo y
por tanto ambicionadas.
El Ego está especializado en la justificación del placer: “el deseo que sí consigo
me produce placer. Si deseo, consigo; si consigo, deseo”. Conseguir es el por
qué del deseo y para conseguirlo el para qué del deseo (fortuna, poder,
149
prestigio, fama, las llaves mágicas de todo lo demás, la posesión de cosas y
personas).
Toda acción, emoción, sentimiento… inspirado en “por qué y para qué”,
fortalece y refuerza el sistema de los apegos y estos son la causa del
sufrimiento. Buda dijo: “una ilusión, una desilusión; diez ilusiones, diez
desilusiones”.
Así es como Buda, sabiamente, descubre que evitando hacer las cosas por el
exclusivo interés, un por qué y un para qué, se rompe la cadena de los
condicionamientos (Karma) y se accede a la consciencia normal, no
egocéntrica. Por tanto, la Práctica Zen, se fundamenta en el cómo se hacen las
cosas. De esta manera evitamos el peso del protagonismo, del personaje, de la
personalidad y vaciados momentáneamente de ellos, la percepción se hace
fresca y directa, libre y original, natural, real.
Las Instrucciones básicas son la ausencia de meta personal, atención,
concentración sobre el asunto que se tiene entre manos, uno de por vez, sin
pensar al mismo tiempo, como si fuera el último de tu vida, como si tu maestro
te estuviera mirando, lo mejor que sepas.
160.EL
PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN.
Es un problema de imposible solución porque no se pueden prever todas las
situaciones posibles, obstáculos, trampas, peligros… Es el motivo de que la
educación (no la instrucción) sea mínima en las etapas más jóvenes, en las que
el orden y la disciplina han de ser impuestos debido a la falta de interés de los
alumnos proclives prontamente a lo contrario que es a la banalidad del juego y
a ir contra las normas. El lado de la intelectualidad, en pleno desarrollo,
tampoco hace de esta etapa la mejor para reflexionar antropológicamente.
El debatido asunto de las múltiples influencias hace que se agrupen en la
familia, la escuela y la televisión que ha sustituido a la calle. En esas influencias
múltiples hay todas las posibles variaciones sobre la información
contradictoria, dual, hipócrita,… por las que un estamento rechaza, refuerza,
incluye o excluye lo que proviene de otro de ellas.
Todo esto en el ambiente del “laboratorio” de lo verbalemocional
en que se
desarrollan las influencias de la familia y la escuela. Lo visualemocional
de las
150
influencias televisivas y sin contrastarse en su mayoría con los aspectos
prácticos del contacto material allí donde suceden las cosas de las que se habla.
Por tanto ya tenemos una deformación teoricista, verbalista y ahora una
tercera, la acumulativa. Según esta los conocimientos de los últimos tres siglos
se suman como si se tratase de una historia del conocimiento útil para eruditos
pero sin la agilidad que deberá tener relacionándola con lo que pasa fuera de
las aulas, familias o divanes.
Es destacable que en ninguno de los tres factores de influencia dichos, familia,
escuela y televisión haya claridad compatible de objetivos, ni complementarios
siquiera. El factor común puede que sea el éxito personal en la familia, el éxito
de la escuela en la segunda y el éxito de audienciaventas
en las TV. El
resultado se comprueba contradictorio para el que tenga ojos y oídos.
161.LO
DIFÍCIL II.
Llamamos invasión u ocupación de la consciencia al bombardeo continuado de
pensamientos, emociones, ilusiones, deseos, proyectos, sentimientos… que
intervienen en los juicios que hacemos sobre personas y situaciones utilizando
valores y categorías, anécdotas y comentarios, argumentos sin experiencia,
discusiones de bandos en política, religión, deporte, trabajo, sexo, compras,
juego… o bien quejas sobre lo no conseguido, la suerte, los otros, las
supersticiones… las desilusiones del amor, de la amistad ante nuestro buen
comportamiento que no es reconocido, correspondido, premiado y lo estamos
esperando con resentimiento creciente, o bien sentimientos de culpa, mala
conciencia moral propia y ajena, con lo que la lista se haría interminable como
lo es el tiempo que ocupa entre sufrimiento y satisfacciones, tan vacías unos
como otras, a cuya conclusión he de suponer que ya había llegado el que busca
un cambio de su mente ya que resulta imposible cambiar al mundo o la mente
de los demás.
La acumulación de estas actividades de la mente, los sentimientos y actos
correspondientes es tal, que desgasta y ocupa el tiempo para vivir debilitado y
confundiendo lo que puede ser la vida.
Resumiendo, la Práctica del Zen es difícil pero posible para el que sabe que
tiene que realizar su verdadera mente y Despertar a una realidad que pueda
percibir normalmente más allá de la falsedad, de la ilusión, la ineficacia de
conceptos y valores, la contaminación ideológica, que articulan el Gran Teatro
151
y el personaje de apariencias de la propia Egopersonalidad.
162.LIMITACIONES
DE LA MENTE.
La creencia de que sólo existe lo pensable o sólo existe lo pensado para cada
sujeto, es un error antiguo.
Es semejante a creer que todo tiene nombre o bien que basta con imaginar algo
para acreditar su existencia.
El pensamiento tiene carácter mágico para las personas supersticiosas, que son
la mayoría.
La mente condicionada, articula lo conocido porque es limitada e ignorante.
Estas gentes se creen “libres por poner donde no hay”.
163.ALTERNATIVA.
Algunos comentarios condescendientes por parte de gente titulada tras asistir a
una seshin o una charla nuestra, vienen a decir que el Zen podría ser una
alternativa válida, una opción, como si al hecho de vivir pudiera oponérsele el
de no vivir como alternativa a escoger.
Sin llevarlo a extremos como el suicidio (novivir)
siempre posible, trato de
reflexionar sobre la libertad de elección. Vivir no es algo que se elija sino que
se practica, se realiza. Hablar de escoger es más bien un divertimento
intelectual sobre lo que pueda significar vivir para cada uno. El argumento del
Zen es que desde el Ego toda elección es ilusión. Nadie escoge puesto que es
un robot, unos condicionamientos parlantes sobre la libertad conceptual,
filosófica, especulativa. Los pensamientos implantados poderosamente no
tienen la facultad de elegir. Sólo el que no comprende el adiestramiento para el
palabreo, habla de libertad, de “libre albedrío”. Es una contradicción que un
ente robótico, Egoísta nombre la libertad. Es una contradicción en el campo de
los hechos pero un “invento” lógico en el de las palabras. El programa se
autodefiende. Sólo la enajenación en el Ego, la neurosis básica explicaría este
fenómeno.
El miedo a los cambios, las expectativas inventadas, la imaginación negativa, la
152
fantasía de las formas irreales, de las personalidades retrógradas, acabadas,
cristalizadas,se expresan tan terriblemente bien como para que los maestros del
Zen lo describan como “cargar con el propio cadáver”, “ni vivos, ni muertos”.
164.ASUNTOS
NO CONDUCENTES.
En el Budismo Zen distinguimos entre lo conducente y lo que no es conducente
al Despertar. Conducente es seguir las Instrucciones del maestro y las
Enseñanzas de los Budas, los Despiertos. No conducente es lo que no conduce
al Despertar y como ejemplos:
las supersticiones, los prejuicios, las magias, los encantamientos, los conjuros,
los fetiches,… los lugares comunes o frases vulgares, los tópicos,… El lenguaje
ofrece muchas ocasiones de inconducencia como hablar o discutir sobre
diferencias de bandos, religiones, política, deporte,… competencias de fama,
prestigio… de fortuna, sexo, familia, clase, casta, categoría… sobre el
vecindario, toda clase de murmuraciones, marujeos, culebrones, líos
sentimentales… anécdotas personales…
A partir de aquí, el lector sabrá aumentar la lista.
165.EL
SUTRA DE LA GRAN SABIDURÍA. MAKA HANNYA
HARAMITA SHINGYO.
Avalokitesvara Bodhisattva de la Verdadera Libertad, a través de la práctica
profunda de la Gran Sabiduría, comprende que los cinco agregados son sunyata
(Nada) y gracias a esa comprensión, ayuda a todos los que sufren. Oh
Sariputra, los fenómenos no son diferentes de sunyata. Sunyata no es diferente
de los fenómenos. Los fenómenos son sunyata. Sunyata es fenómeno. La
materia, la percepción, el pensamiento, la volición y la memoria son igualmente
sunyata. Oh Sariputra todas las existencias son sunyata. En sunyata no hay
nacimiento ni muerte, ni pureza ni impureza, ni crecimiento ni disminución, ni
cinco agregados, ni órganos sensoriales, ni consciencia de la consciencia. Ni
ignorancia ni extinción de la ignorancia. Ni vejez ni muerte ni extinción de la
vejez y de la muerte. Ni sufrimiento ni causa del sufrimiento ni liberación del
sufrimiento. Ni sabiduría ni obtención. Sólo hay MUSHOTOKU: nada que
obtener. Esta es la razón por la que en el espíritu del Bodhisattva, gracias a esta
Gran Sabiduría, no hay redes ni obstáculos, ni causa de obstáculos. Ni miedo ni
temor, ni causa de miedo ni temor. De esta manera se libera de las
153
perturbaciones, de las ilusiones y de los apegos y llega a la etapa última de la
vida: el nirvana. Todos los Buda de los tres tiempos han obtenido la Suprema
Liberación gracias a esta Gran Sabiduría. Por lo tanto Hannya Haramita es el
mantra universal, el mantra incomparable, aquel que extingue todo tipo de
sufrimiento. Es la verdad sin error. Este mantra proclamado por Hannya
Haramita se dice así: Id, Id, Id juntos. Id juntos más allá de más allá, hasta la
consumación última. Yiatei
yiatei.
Hara
yiatei.
Hara so yiatei.
Boji so waka.
Hannia Shingyo.
166.TODOS
CAUSANTES, TODOS RESPONSABLES? I.
Dicen los biólogos que la vida es “eso” que se reproduce a sí mismo y se regula
por evolución. Últimamente se cree que la evolución es el resultado de las
simbiosis, la interacción y la interdependencia de los seres (Un principio
antiguo y fundamental Budista donde se manifiesta la Unidad).
Los químicos lo expresan de otra manera, por variaciones causadas por
contactos entre elementos. Los físicos como un sistema de acumulación y
dispersión de energía por lo que el fallo de un sistema provocado por medios
artificiales como la contaminación conduce a desequilibrios que no pueden ser
compensados, sobremanera cuando son crecientes. El gas carbónico de la
respiración, por ejemplo, producido por el crecimiento del número de animales
y humanos puede ser todavía absorbido pero si se añaden los gases de la
combustión de los fósiles y la desertización y las cortas de madera, el peligro
ya no es tal sino que se convierte en destrucción imparable. La contaminación
química está en los océanos, el microplacton de las aguas frías polares produce
un gas que permite la acumulación del vapor de agua en las nubes de manera
que si disminuyen las precipitaciones, la salinidad del mar aumenta y con ello la
vida no se sostiene. La catástrofe es la suma interactiva de lo expuesto y sus
consecuencias como el aumento de la temperatura, los hielos se derriten, los
países ribereños desaparecen, el efecto invernadero, disminución de la capa de
ozono,… en un circulo mortal.
167.ENFERMEDADES
DE LA MENTE III.
A las enfermedades mentales o psicológicas hemos de observarlas no en su
gran variedad casuística, dinámica, interpretativa de detalles sino comenzando
por el aspecto más fundamental, más causal y elemental, lo que llamo la
154
Neurosis Básica para poder ver desde aquí las variaciones que presenta según
el tipo y categoría del estímulo pero muy especialmente de los trastornos
emocionales, de conducta y personalidad.
Al hablar de Neurosis Básica generalizo el punto de partida, los
condicionamientos que estructuran el Ego presente en todos los humanos cuya
cultura ambiental educa en todas las latitudes para reconocerse como
individuos, convivir en una sociedad y mantener un grado suficiente de
cohesión a través de sus instituciones que permitan la supervivencia objetivo
último de cumplimentación de los instintos.
Sin embargo el sujeto así creado es un sujeto “tipo”, estándar, típico y tópico,
robot o como se desee llamar, cuyos pensamientos, emociones, sentimientos,
acciones, valoraciones, ilusiones y proyectos son comunes a los demás sin
apenas variaciones en su significado y a pesar de ello el sujeto cree que son
sólo y así finalmente suyas, sin darse cuenta de que han sido implantadas
inconscientemente en el tiempo de su memoria biográfica. Este doble estado de
ignorancia e inconsciencia se acompaña de una “alteración”, de estar en lo otro,
enajenado en su Ego al que se confunde con Yo mismo, cuando en realidad Yo,
no soy mi Ego.
Un Maestro Zen lo ejemplificaba diciendo: “cuando me miro en un espejo la
imagen que veo soy yo pero yo no soy la imagen”. Tengo manos, ojos,…, pero
los pensamientos, sin embargo, me tienen a mí. Obedezco a “algo” que ha ido
introduciéndose mecánica e inadvertidamente como una falsa identidad a la que
estamos apegados y de la que somos adictos.
Con esta enajenación de partida no nos queda más que unos escasos límites
para ser maniáticos, intransigentes, engreídos, orgullosos, prepotentes,
excluyentes, intransigentes, irritables, conflictivos ante las diferencias con
otros, llevando una existencia desestabilizadora por cosas secundarias, sin
saber relacionarnos, narcisistas, hedonistas y destructivos, caprichosos,
fanatizados y desorientados, básicamente infantiles, media humanidad dedica
su vida a huir de su infancia y la otra media a volver a ella.
168.LA
NATURALEZA ORIGINAL.
El gran asunto de la Realización, abarca, como el Darma, todo. Todo, es
155
referencia equivalente a Nada, con lo cual se señala la consciencia del Cosmos
como ilimitada, impersonal y omniabarcante que incluye la Consciencia
humana. Por tanto, se trata de actualizar por parte del practicante, el potencial
natural presente en el ser humano.
La llamamos Consciencia Original porque en su Origen está el origen de todos
los seres del Cosmos y su inmensa sabiduría evolutiva de los tres o cuatro mil
millones de años de la edad de la Tierra.
¿Cómo representarnos la Consciencia Original o de la Propia Naturaleza
humana? Recurriendo a nuestros antecesores homínidos cuya consciencia no
contaminada, percibía directamente cuanto ocurría en su derredor. Se trata
pues, de una consciencia anterior a cualquier palabra, concepto, pensamiento,
creencia, valoración…etc. Y demás funciones de la consciencia egótica (los
Cinco Skandas que son las adquisiciones agregadas que estructuran la
existencia egoísta. Ver al final).
Como consecuencia la consciencia original que se actualiza como la Propia
Naturaleza de la consciencia no puede ir a favor ni en contra de nada, ni es
teísta ni es atea, ni buena ni mala… ni esto ni lo otro. (Ver el Sutra de la Gran
Sabiduría o Hannya Shingyo).
156
169.AUTORREALIZACIÓN.
157
La versión corriente de Realización, significa hacer lo que a uno le dé la gana,
le guste, le tenga afición. El bombardeo de innumerables cursillos con
innumerables contenidos, ilustra sobre la gran insatisfacción del trabajo, una
curiosidad mezcla de entretenimiento y búsqueda inconcreta, coleccionismo de
experiencias, de títulos, de talleres… y la alimentación de la inseguridad a
cargo de una legión de consejeros adivinos, magos y sanadores, vaciadores de
bolsillos de ignorantes tras una autoestima conseguible con el “hago lo que
quiero” de la realización barata.
La ignorancia no se supera en cursillos. La ignorancia se manifiesta en la
desorientación , el desorden mental, el capricho, la indisciplina, la inmadurez
de una etapa juvenil que se alarga en los placeres del sexo (impulso
generacional), en la exaltación del físico (fuerza, belleza, riesgo…) en la
adicción a deseos y emociones contaminadas, en la acumulación de dineroseguridad,
poderseguridad,
famaseguridad
que no deja energías ni tiempo
disponibles para el esfuerzo de Despertar del Sueño.
Dejando a un lado tanta confusión, en el Zen, la autorrealización es la del
auténtico “uno mismo”, sólo encontrable antes del Ego como especie animal y
después del Ego socializado y neurótico… Este “uno mismo” que no es el Ego
no es tampoco otro Ego (algunos lo creen así. Me gustaré? Y si no me gusto?)
Se refiere a la Propia Naturaleza común a todos los seres, presente en cada ser
vivo, oculta en el Humano bajo la falacia de los intereses, la falsa percepción, la
falsa realidad que Buda nos enseña a reconocer y trascender.
170.Y
LAS DIVERSIONES? III.
El practicante del Zen, reduce sus diversiones a las actividades conducentes ya
descritas que son las del cultivo de su mente. A medida que profundiza en su
espíritu (experiencia del Darma o Enseñanza de Buda) la diversión es otra cosa
porque procede de otra raíz. La emoción de ejercitar sus sentidos en la fusión
con los objetos, los seres y las situaciones, de percibir globalmente, de
comprender más allá de los intereses personales, las Prácticas que llamamos
“los Caminos del Zen”, de carácter manual y estético como la Ceremonia del
Té, la jardinería, la horticultura,… (ver artículo correspondiente), la
disminución del sufrimiento, la frescura de las acciones en armonía con
pensamientos y sentimientos, la alegría sin objeto, independiente de
provocaciones artificiales… hace de su vida un continuo saborear cada
momento. No se puede concebir un quehacer más apasionante y divertido que
158
el equilibrio de la Mente, el Cuerpo y el Cosmos. Es una excitante aventura al
alcance de todos los que lo intuyen. ¿Qué puede dar mayor satisfacción que
cada sentido se encuentre con las variadísimas cualidades de lo real? ¿Cómo
compararlo con su uso en situaciones creadas, programadas artificialmente,
sobre necesidades implantadas por la propaganda o lo que llaman realidad
virtual; y otras falsedades convencionales?
171.LA
RISA (Tensiones y relajaciones).
La presión de las emociones se canaliza y concentra en el diafragma (el tanden
energético del Zen) y desde aquí, siguen la vía superior o la inferior.
Las expresiones de la vía superior son la risa, el bostezo, el suspiro, el canto, el
habla, la boca alimenticia, la mueca del payaso, el chiste rápido… Las de la vía
inferior, el dolor de estómago, los gases, las diarreas, las ganas de orinar
frecuentemente y el sexo tenso… Cuando no se manifiestan por arriba parece
que lo hacen hacia abajo.
Hay una técnica antidepresiva que llaman risoterapia. Cuerpo y mente se
apoyan para cambiar. ¿Lloras porque estás triste o estás triste porque lloras? Si
te ríes, si el cuerpo se “desternilla” se pierde la rigidez y viene la relajación y la
flexibilidad, la despreocupación incompatible con la depresión reactiva.
Reírse del propio Ego sorprendido, le distancia, le quita importancia, le
empequeñece. Pero cuando las tensiones no se aflojan por estos medios
aparece la ira, la cólera, los gritos, los golpes, la guerra… Todos actos tensos,
rígidos, convulsos…
La vía superior y la inferior también pueden armonizarse y cuando lo hacen,
hay paz.
172.CIVILIZACIÓN
Y CAMBIO I.
Durante milenios, se han venido construyendo fórmulas convenientes de
convivencia, equilibrio, armonía… orden, entre las gentes de todas las culturas
y países. En todas ellas, a pesar de la dureza de los castigos, ha habido y hay,
bandas o bandidos, agrupaciones parásitas que roban, extorsionan a esa gente
en sus hogares, trabajos, propiedades… La civilización es fuerte mientras hay
orden, es decir, la mayoría le respeta por acuerdo, convención y miedo. El
159
egoísmo, dicen las fórmulas, es canalizado por el orden, sujetado por la ley y
las virtudes cultivadas por la religión ofrecen modelos a imitar, personajes de la
sociedad del saber, el dinero, el prestigio, el arte… dignos predecesores de las
generaciones jóvenes.
A todas estas condiciones o condicionamientos, los llamamos educativos, a los
que se añaden las televisiones y las películas pero sin embargo, la inseguridad
aumenta porque la proporción de artificialidad, también aumenta. La tecnología
de los intereses disloca el orden, seguir las conveniencias y el egocentrismo
resulta premiado. Los cambios básicos o causales que se fundamentan en la
naturaleza, no sólo no se escuchan sino que son destruidos, paralizados,
borrados,… La inteligencia global está apenas apareciendo. No se han
actualizado las éticas del tener como del saber y la descompensación
desesperada ha desarrollado la falsa seguridad del poder por el tener.
173.LA
CONSCIENCIA ORIGINAL II.
La desviación de energía que el Ego es capaz de absorber, crea un binomio,
una separación, un dualismo donde había Unidad entre la mente y el cuerpo.
Así que aún estando iluminado el cuerpo, ha de ser liberado órgano por órgano,
y sentido tras sentido de los usos instrumentales, neuróticos y disarmónicos que
el Ego hace de él al convertir todo en cosa. Órganos enfermos y sentidos
enajenados en los deseos y prácticas inconducentes incorporados al Mundo del
deseo y del sufrimiento, del estrés, de la ansiedad, la prisa, la ambición, la
competición, el éxito, la frustración… etc., martirizando al cuerpo en lugar de
observarle, escucharle, valorarle, admirarle y cuidarle como a su maestro más
próximo. El Cuerpo es el Maestro y la Consciencia el discípulo agradecido que
lamenta su ignorancia y busca una consciencia más ancha, profunda, ilimitada,
capaz de esas funciones del aprendizaje progresivo sanador e inteligente
aprendiendo a cuidar de él y de todo lo que como él está vivo. Este podría ser el
nuevo significado de la civilización que despierta de una especie humana
dotada de una nueva ética y una misión idealista regeneradora digna de ser
encabezada por los científicos, primera generación de los nuevos sabios
independientes. Este parece el sentido de los guías de la mente que comienzan
por ellos mismos el proceso de recuperación de la vida.
174.ÉTICA
Y MORAL II.
160
La acción social, política o cultural “tiene poco sentido si ante la herida abierta,
el cuchillo está presto a renovarla”. “No es inútil dar un puñado de arroz
(presente) aunque mañana se haya de morir de hambre. Lo coherente es
intervenir en el proceso de la realidad para que la causa de la miseria y del
dolor, desparezcan”.
Intervenir en el proceso de la realidad puede tener muy distintos significados y
por tanto diversos métodos para abordarla mucho más complicados a medida
que se diversifican las culturas, el número y variedad de los participantes…etc.
Desde antiguo, en el Zen, se ha visto que la realidad circundante varía si
comenzamos por nuestro propio cambio. Se trata de un abordaje individual.
Cada sujeto modifica su mente y la realidad es percibida de otra manera. Para
ello, Buda estableció las Seis Prácticas o Paramitas y el Óctuple Sendero.
Las Seis Prácticas son la Donación, la Disciplina, La Paciencia, La Voluntad, la
Meditación y la Libertad.
Son los Maestros e instructores los que enseñan el Cómo realizar estas
Prácticas de una manera no egoísta y convencional.
El óctuple Camino se refiere a la confianza de ser Budas potenciales, la
determinación de ajustarse a las Enseñanzas, la palabra correcta, la atención, la
meditación Zazen, los medios de vida ajustados a la Práctica y el esfuerzo
correcto.
Es habitual que al principio no se comprenda gran cosa o se haga siguiendo la
información del Ego personal pero poco a poco se va entendiendo.
175.EL
LOGRO DE LA PROPIA NATURALEZA.
Siguiendo las Enseñanzas de los Budas, la Propia Naturaleza se realiza en cada
Práctica pero sin embargo la luz de la consciencia pensante no la acompaña
siempre. Sólo algunas veces se revela un tipo de visión lúcida muy difícil de
explicar.
Es posible que la función del pensamiento sea demasiado moderna y no esté
integrada aún en la totalidad de la realización sino como instrumentalidad
frecuentemente obstaculizadora.
161
176.LA
ILUMINACIÓN DE UNA VIDA CON LUZ.
Cuando las cosas avanzan y el ego retrocede
cada vez que olvidas quién o qué eres
y sigues simplemente, las Instrucciones, las Enseñanzas.
Cuando el ego, ya maduro, puede ser abandonado,
olvidado sin nostalgia ni llanto.
Si ajustas las cosas al paso del Camino
y las llamadas del mundo quedan tan lejos
que ni siquiera el amor encuentre un eco,
les abandonas también a ellos y a sus luchas.
Sin esperar nada, sin nada que obtener
inundados por el agua fresca
vitalizados, fugaces, transparentes
todo instante es tan completo y total
que recupera el sentido de los sentidos.
Gradual o bruscamente se extiende la raíz o emerge el brote
con los ojos bien abiertos, sin buscar nada,
a través de su naturaleza ve el caballo
y unas garzas se retiran con el mar de la marisma.
Alegre y normal es abandonar las diferencias del coger y del dejar que es igual
en la mente que piensa y
el árbol del patio nunca se repite en su naturaleza.
177.LA
LONGEVIDAD.
Es tradicional y así se repite, que los maestros, instructores y practicantes del
Budismo Zen, viven muchos años y posiblemente esté relacionado con una
Buena Vida, es decir, un ritmo sano acorde con los ritmos naturales que hoy
puede certificar la ciencia. Algunas de sus características principales, podrían
ser estas:
Una
Práctica continuada de la meditación Zazen en la armonización con un
grupo de practicantes o Sanga.
Mantener
escasas relaciones personales, familiares, sociales, causantes del
sufrimiento por las diferencias, comparaciones, competencia, luchas, codicia,
ambición, ansia de ser alguien importante, no perder lo conseguido,…
Hacer
ejercicio físico habitual en un medio natural y en contacto con seres
162
vivos silenciosos como vegetales y animales: huerto, frutales, flores…
Cocinar
lo que se produce de maneras sencillas y sanas, naturales y
ecológicas.
Mantener
escasos negocios que no perturben el asunto fundamental que es el
de la propia realización.
Ejercitar
el sentido del humor entendido como la capacidad de reírse de uno
mismo, de las trampas de su Ego, de sus propias recaídas, de los males del
mundo sin remedio… convirtiendo Todo en Nada y Nada en Todo
instantáneamente, recuperando la libertad del espíritu de la Práctica.
Mantener
una vida apacible, natural, regular y tranquila.
Los científicos apoyan lo dicho y añaden que envejecemos por la oxidación,
como todos los materiales del carbono, lo que quiere decir que el estrés nos
mata porque respiramos más aprisa. En el Zen, todo va más despacio.
178.LA
VIDA Y LA MUERTE II.
Nadie conoce la muerte por propia experiencia. Cuando estás muerto no sabes
que estás muerto porque no tienes consciencia. En el Budismo Zen la llamamos
extinción de la mente superficial, del Ego pensante y sintiente. Es como la luz
de una vela que se acaba. Pero el Ego es una ilusión. Se puede tener
consciencia de estar muriendo. Sólo los demás ven morir a otro y certifican que
está bien muerto pero es sólo la apariencia de la muerte, luego no hay
experiencia de ella. Ni el que muere ni el que mira tienen experiencia de la
muerte. Podría decirse que la muerte no existe como experiencia, lo que existe
y es experimentado, es la vida que continua quien sabe cuanto en el cuerpo que
tiene su proceso y su tiempo para incorporarse a la tierra, a la vida de otros
seres. Se trata pues, más bien de una transformación, una metamorfosis,
cambios de forma. Pocas veces nos damos cuenta de esto.
En un sentido más profundo decimos en el Budismo Zen: “ni nacidos, ni
muertos”. Una existencia personal es una ilusión. Sólo una vida sin sentido
(desapego), puede ser realizada. Cuanto más sentido, menos se siente, pero
más sentida es la muerte que se piensa. El sentido psicológico está elaborado
con apegos a palabras, ideas y proyectos, recuerdos, personas, costumbres,
identidades, supersticiones, símbolos… A mayor dependencia de todo esto,
más mente que piensa, que lamenta las pérdidas y que sufre.
Otra cosa es el dolor en vida, el dolor y las causas del dolor que provocarán la
163
muerte. Que nadie piense que el Budista es un fakir comedor de cristales.
Seguramente no aumentará su apego a la vida en trance de muerte pero se
manifestará según su personalidad viviendo su agonía como otra circunstancia
y su miedo como otros miedos.
179.RELIGIONES
ACTUALES O ACTUALIZADAS.
Es posible que las religiones ya hayan hecho su trabajo en los milenios de
magia, superstición, fanatismo, obediencia, temor, poder,…etc. En la era actual
científica, materialista, racionalista, positiva y cibernética (allí donde haya
llegado todo esto) han de actualizarse utilizando estos mismos medios y
articulando de nuevo la orientación, la superación, la guía con valores de
respeto a la totalidad de lo vivo, convivencia, solidaridad, flexibilidad…
renovándose con condicionamientos aceptables para todos y a favor del medio
social humano, el vegetal, animal, terrestre, acuático y aéreo, tal y como la
ciencia nos demuestra la interacción, la interdependencia entre todos ellos cuyo
peligro nos incluye.
Moderar, educar las ambiciones, la codicia de los poderosos individualistas, el
resentimiento de los oprimidos, habría de ser el objetivo de la compatibilidad
de intereses en la que todas las partes habrían de ser tenidas en cuenta sin
excluirse unas a otras cediendo algo en la inflexibilidad y el dogmatismo,
limitando así los destructivos extremismos, los polos irreconciliables, las
exclusiones y las luchas.
En esto podría consistir un nuevo idealismo harto de repetidos e
institucionalizados engaños y contradicciones, listos para abandonar con
madurez suficiente las posturas intransigentes de un terrorismo que invade
igualmente todos los medios.
Ni se ponen a vivir ni reforman. Ni se independizan (“nadie te va a dar la
libertad”), ni dan satisfacción a sus Egos.
“Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.
180.
¿TODOS CAUSANTES, TODOS RESPONSABLES? II.
El sueño americano es el mismo sueño de bienestar y consumo de todos los
164
países de Europa, Asia y África que obedecen a los dictados del Ego, del
Egocentrismo, el centro de los intereses personales. Como seres gregarios,
tribales, que somos, nos hemos dejado conducir por líderes poderosos tan
ambiciosos como ignorantes. La población actual de más de seis mil millones
de humanos será el doble en diez años. Ahora, dependemos completamente de
instrumentos cientificotecnológicos como prolongaciones de la mente humana
que se reconoce incapaz para sostener esta superpoblación. Una pequeña
prórroga consiste según alguno, en la despoblación del continente africano
como se viene presenciando desde la descolonización, para ser ocupado por la
demografía blanca. Según otros prospectores la solución está en la localización
de planetas habitables. Alguna más, resulta tan escandalosa como imaginativa.
El costo de este tipo de bienestar, no sólo sume en la miseria a la mitad de los
seres vivientes del planeta sino que sabiendo que conduce a la destrucción de la
vida, una vez más, el Ego poderoso, establece las estrategias de la defensa
quitándole importancia, atribuyendo a la naturaleza capacidades ilimitadas de
regeneración, acusando de agitadores a los científicos independientes y a las
asociaciones defensoras del ambiente.
El dualismo, divorcio, contradicción hipócrita o como se quiera llamar entre
pensamiento y acción, se manifiesta como lucha dentro de la mente de cada
uno con resultado destructivo para el sujeto y el ambiente.
165
166
Sólo queda el camino individual del aprendizaje de los métodos de
supervivencia, de la calidad de vida, de la distinción entre necesidad y deseo,
de la austeridad, la atención, el cuidado, el ahorro como valores actuales… y la
independización, liberación, maduración y autonomía respecto a las propuestas
superfluas de líderes ignorantes de los medios dominantes que sean. Las
defensas del Ego, no son las defensas de la Vida propia o del Planeta.
181.CIVILIZACIÓN
Y CAMBIO II.
Se dice que la civilización comenzó cuando el Hombre fue capaz de modificar
su entorno, el medio exterior.
¿Cómo se podría llamar al momento o al proceso por el que el Hombre
comienza a modificar su medio interior, mental?
Hay un camino por el que ambas modificaciones son una sola: no son
divergentes sino coincidentes, armonizadas. Hay cambios en el interior que
conducen a cambios en la conducta exterior. Podemos intentar incluso a no
llegar a ver la diferencia entre interior y exterior especialmente cuando
comprendemos que todos los seres tienen su función y todos somos
interdependientes.
Pero estos razonamientos, por coherentes que sean resultan idealistas,
románticos, porque nunca pasan del papel, del pensamiento, de las palabras…a
los Hechos. Los cambios no se realizan porque la inercia es excesiva. Las
sociedades siguen su marcha, no dejando más posibilidad que el intento
individual de aprender el cambio a través de hechos y conductas desgraciadas o
rentables, no de experiencias que tengan como base a la Propia Naturaleza
maestra de Budeidad.
182.¿
HACER LAS COSAS POR LOS DEMÁS?
El día que se comprende la falsedad de esta frase se siente tanta tristeza como
alegría pero sobre todo la liberación de haber comprendido la verdad. Nos
creemos generosos porque realizamos sacrificios por los padres, los hijos, los
necesitados, los amigos, los injustamente tratados, los enfermos, los pobres, los
animales… ¿Pero lo hacemos por ellos? Creemos que sí pero, ¿no será que
obedecemos a la idea que tenemos o queremos tener de nosotros mismos, a la
imagen que apreciamos (Narciso) y enseñamos a los demás?
167
Íntimamente sabemos que no podemos dejar de hacerlo porque nos produciría
gran malestar. Lo hacemos para que nos produzca bienestar. Egoísmo sutil y
disfrazado de altruismo, caridad, buen corazón, solidaridad…
Si no lo hiciéramos sufriríamos y como no queremos sufrir, lo hacemos. Como
no somos mala gente sino BUENA GENTE, LO HACEMOS. Hacemos lo que
hace la buena gente. Es una inversión con doble sentido. Inversión en imagen,
inversión de los términos. Parecemos altruistas pero somos egoístas.
Utilizamos al otro para autosatisfacer nuestro narcisismo, “el amor propio”.
Tenemos precio. El Ego pone el precio, la autoexigencia pone el esfuerzo. Una
sed extremada de autoimagen exige esfuerzos agotadores. Observamos los
gimnasios, las peluquerías, los maquillajes, vestidos, complementos… cuanto
esfuerzo y dinero y trabajo para una mejor imagen. ¿Y el quirófano? ¿Y las
gentes que exponen su vida por ayudar? ¡Cuánta autoexigencia!
Si todo lo hacemos para satisfacer nuestro Ego en cuyas manos estamos, ya
tenemos el premio, el objetivo se cumplió. NO era altruismo. Si nos atrevemos
a comprender más, habrá cambios, disminuirá la angustia de cumplir con el
cupo de la falsedad, de la adicción a la “bondad”. Liberarse de estas
esclavitudes es iluminación, como hacer o no hacer por nosotros mismos.
Conviene revisar esto. Las organizaciones de voluntarios lo explican bien: tú
das tu tiempo y esfuerzo y a cambio recibes mucho. La expresión es exacta. Si
recibes mucho estas pagado, es una transacción, no hay altruismo, no hay
mérito, sabes que vas a ser pagado.
183.ILUMINACIÓN.
“Cuando las cosas, los seres, avanzan y el Ego retrocede, hay iluminación.
Cuando el Ego avanza y las cosas, los seres retroceden, hay falsedad.”
La luz de una cerilla es iluminación.
La luz de una vela, es iluminación.
La luz de una hoguera, es iluminación.
La luz de la luna, el iluminación.
La luz de un rayo, es iluminación.
La luz de un faro, es iluminación.
168
La luz del sol, es iluminación.
La luz del amanecer, es iluminación.
La luz de la noche, del túnel, del pozo y de la cueva, de debajo de la cama, del
desván, la de la boca del lobo,…
Hay restos de luz, palabras iluminadas, sentimientos luminosos.
Los hechos más blancos, grises, rojos, negros, amarillos… pueden ser
luminosos.
Todo es iluminación menos la irrealidad.
“Ver un Buda de oro, en un Buda de oro, es lo fácil. Lo real, es verlo en una
brizna de hierba.” En cada brizna de hierba, en cada elefante, en cada
continente… está el Universo entero.
Esa es la mente de un Buda, ver Todo en Todo, Todo en Nada, Nada en Todo,
Nada en Nada…
184.SANZEN,
LA ENTREVISTA PERIÓDICA CON EL MAESTRO.
El contacto con el Maestro o el Instructor es indispensable porque es fácil
perderse. Los medios se adaptan a las circunstancias y características de ambos
pudiendo consistir en entrevistas pero también en cartas, llamadas telefónicas
periódicas y medios no verbales que manifiesten, a veces en una sola frase o
palabra o gesto, el grado de madurez del aprendiz. Entre ambos, Maestro y
Discípulo, hay un mutuo aprendizaje, un conocimiento, una experiencia de
mucho tiempo no sólo por el Sanzen sino por el resto de ocasiones, trabajos y
Prácticas propias de una Sanga.
“¿En qué mundo vives?” “¿Está tu Ego en el Camino?” “¿Quien eres?” “¿Para
qué ayudar a la gente en el Darma?” “¿Oyes la vida?”…
185.DESAPEGO,
ABANDONO, DESPRENDIMIENTO.
El Ego engaña con su palabrerío y construye una manera general de entender.
Algunos principiantes entendían con preocupación que para ser un buen
Budista habían de abandonar familia, trabajo, posesiones… y cuanto tuvieran.
Pobrecitos ¡Más sufrimiento!
El Budismo intenta disminuir los sufrimientos, no aumentarlos. Entendemos
gracias al ejercicio de la Práctica a perderlo todo cada instante sin pensamiento
egoísta, sin meta, sin idea de ganancia. Cada segundo en el que nos
169
concentramos en lo que estamos haciendo, el Ego desaparece, no se piensa, no
existe, se disuelve en la Nada. Tampoco necesitamos ni queremos cosa alguna
(hasta el mismo Buda desaparece). Así comprobamos su inconsistencia, su
origen ilusorio. Pero la memoria nos le trae de nuevo y de nuevo le olvidamos
encontrándonos en lo cotidiano, en beber este vaso de agua con toda
consciencia, en fregar, en conducir,… todo en el aquíahora,
en el presente. Así
desaparece en cada instante el pasado y el futuro. Ahora se entiende, ¿verdad?
Esta es la experiencia de noEgo
tan fácil de lograr. Esta mente de Buda, no es
fácil de sostener y es en ello en lo que consiste el intento del Bodhisattva, del
monje, del simple Budista practicante de las Enseñanzas del Maestro, de las
Enseñanzas de Buda.
Esta experiencia de NOEGO
transforma desde la primera vez que se
experimenta porque es la realidad experimentada, porque es Iluminación. El
cultivo del momento presente continúa la transformación, la realización, la
iluminación. Al principio no te das cuenta.
Este es el Camino que libera y se puede percibir en los primeros ejercicios, y
saborear el contacto ocurrido con el objeto fusionándose con él por nada y para
nada, porque tengo sed y ahora bebo agua sin pensar en “tengo sed”. El agua,
la sed, el cuerpo, la mente… se unifican con todos los seres con agua (idioma
general, idioma del origen, idioma del ahora,…). La Práctica del Cambio,
Cambia como todo practicante puede atestiguarlo. Y por eso no hace falta tener
cultura, dinero, poder, ni gran inteligencia. La Propia Naturaleza emerge con
sabiduría en todos los seres. Nada extraordinario. Todos tenemos la misma
naturaleza que Buda, pero no la busques o la perderás. Cuando perdemos casi
todo, ya estamos a mitad de un Camino sin principio ni fin.
170
186.Y
¿QUÉ PASA CON EL PENSAMIENTO?
Algún lector se habrá quedado con la idea de que el Budismo Zen propone vivir
inconscientemente, sin pensar, sin reflexionar, sin razonar. No es así, sería una
insensatez. Un pensamiento egoísta, no puede dirigir una vida de verdad por
esto el Zen propone el Camino de Buda que es un renacimiento con más
171
recursos que el pensamiento egocéntrico.
A partir del “olvido” del Ego y la realización de la propia Naturaleza va
ocurriendo la transformación de emociones, sentimientos, ideas. A esta nueva
estructura la llamamos Yo, como resumen de la experiencia nueva ( ver mi
libro en esta misma colección “El Verdadero Yo”).
El pensamiento que surge de la experiencia del noEgo,
del nopensamiento
egótico puede ser reconocido como fiable y auténtico pensamiento integrado en
el Cosmos. No hay por qué renunciar a una facultad mental específica de la
especie humana, de su evolución porque es a partir de la Propia Naturaleza
como lo ha hecho y esa evolución, continúa en los que seguimos los pasos de
Buda. Quedarse atrás es actualizar una cristalizada estructura neurótica,
deformada, desviada y dirigida a padecer, que por muy corriente que sea, no es
normal.
Los amigos te aconsejan que no tomes decisiones de importancia estando
enajenado en un enfado, una exaltación, depresión, drogadicción… como
casarte, hacer testamento, una compra importante, un viaje, una venta,… En el
Zen, sabemos que en estado de egoísmo es mejor calmar la mente, serenarse,
dejarla descansar una temporada siguiendo al que va delante y esperar a que
crezca un Yo de verdad. Mejor ir viendo por uno mismo sin apasionarse,
ilusionarse… para sufrir después y lamentarse.
Aprender a “ver” las cosas de otra manera facilita que no repitamos las mañas
del pasado.
187.HIGIENE
MENTAL.
Suele entenderse por higiene mental, el cuidado de los enfermos mentales. Por
higiene dental entendemos sin embargo, las prácticas de limpieza para evitar
enfermedades de la boca y los dientes. Además, está para lo mismo, la higiene
del cuerpo, de la comida, la casa, los baños, las calles…etc. Son medidas
prácticas para evitar y prevenir. La higiene mental pues, trataría de evitar las
enfermedades mentales. Sin embargo la expresión se usa en el sentido de
cuidar de los enfermos mentales, de su tratamiento una vez que lo son. Esto es
una contradicción. La confusión se mantiene porque no se sabe cómo proceder
en la mayoría de los casos y es peor si se generaliza a la salud mental de un
172
país entero porque habría que introducir demasiados cambios para los intereses
creados de manera que hay que actuar cada uno para sí mismo. Socialmente
estamos solos. La madurez empieza cuando uno se hace cargo de sí mismo,
carga con su Ego.
Por enfermedades de la mente entiendo las que se crean básicamente por
motivos psicológicos o sea, que no están provocadas por tóxicos, drogas, gases,
productos químicos, traumatismos, enfermedades orgánicas como infecciones,
vasculares, tumorales, hormonales… y sus secuelas. Me refiero entonces a las
que proceden del Ego como estructura y a sus componentes como los afectos,
las emociones, los pensamientos y los hechos consiguientes, o bien, a la
superestructura que es la creencia de que la estructura es uno mismo. Ambos
términos funcionan como causaefectocausaefecto
indefinidas una tras otra.
Las terapias modificadoras, tanto de partes de la estructura como de la
superestructura, desordenadas y neuróticas según el criterio de los modelos de
la convivencia social que perturban, (sufrir y hacer sufrir) que se intentan
controlar por medios químicos como drogas o psicológicos como análisis
cognitivos, reprogramaciones, ocupacionales y otros métodos, son implementos
o herramientas que afectan a las ramas y no a la raíz de los condicionamientos
creados artificialmente. Aunque logren cierta reintegración al mundo de los
modelos sociales, son un sistema plano y circular que se asienta en las
comparaciones, las diferencias y en marcar objetivos a seguir, modelos fijos
para su reposición.
Este sistema, en el que la causa produce efectos que se convierten en causas
indefinidamente como un pez que se muerde la cola, es un sistema
automatizado o robotizado. Un salto cualitativo que evitara la repetición, es lo
que en el Zen llamamos el salto a la realidad. “ICHI DO TOORU” significa que
“sólo un camino pasa”. Sólo un camino se sale del círculo del Ego, con
principio y fin, del karma. Es el camino vertical, de superficie a profundidad.
Es lógico, lógico, que la generalidad de las personas que están tan apegadas a
su Ego, no puedan aspirar a intentar liberarse de él mediante una curación
transpersonal puesto que va más allá del Ego, puesto que PASA. El Zen está
para esas minorías que lo necesitan que además lo buscan y además lo siguen
“aviniéndose al juego”.
El pato se mueve en la extensión de la superficie.
173
El árbol penetra el cielo y la tierra.
Extensión e intensión son la visión completa.
Conocimiento y sabiduría se interpenetran.
Algo así dijo Dogen cuando le preguntaron qué traía de China: “Los ojos
horizontales, la nariz, vertical”.
Cuando me preguntaron a mí qué traía de Japón dije que allí las hormigas iban
una tras otra y los cedros crecían hacia arriba. Se parece un poco.
188.COLECCIONISMO,
APEGO, ADICCIÓN.
El sujeto que de niño “colecciona” cachetes, de mayor los dará. El que de niño
colecciona canicas, sellos, hojas de árbol, tiragomas, navajas… de mayor
coleccionará libros, vestidos, ceniceros, botellas de cerveza o vino de marca,
perros, coches, hombres o mujeres, zapatos, relojes, vitolas de puros, joyas,
diplomas, dólares, propiedades, buhos de porcelana, carteles de toros,
escopetas… según el dinero de que disponga.
Las carencias de algo que la sociedad aprecia o su presencia en exceso, lo
despreciado, condiciona su logro o su rechazo y su aceptación.
Una vez condicionados, apreciamos nosotros mismos (nuestro Ego) nuestros
logros y rechazos apegándonos a ellos, sin poder prescindir de ellos. En el Zen,
lo vemos como dependencias, ataduras, adicciones… neurosis.
A mucha gente le falta tiempo para atender a sus cosas. “Yo y mis cosas” es
una frase que representa bien la rigidez y la cerrazón de la esclavitud en los
intereses propios, la ignorancia propia de las especializaciones.
Durante una etapa ambiciosa y consumista, los intereses crecen hasta el estrés
para descender con los años y la vejez. ¿Qué objetivo puede tener esta
obediencia al Ego que no sea la emoción del logro, la ambición del poder como
el del niño que llorando, gritando, asustando, retiene la atención de la madre?
La cerrazón, la rigidez, el aislamiento en “Yo y mis cosas” no son las
cualidades del que busca un lugar en el Cosmos. Más bien son las del que
ocupa un lugar en su Ego. La impermeabilidad a las sugerencias de la Shanga,
174
“Vientre de maduración”, indica rechazo incontrolado, reservas en la
consciencia, áreas ocupadas y no disponibles, límites a fin de cuentas.
189.MEJORAR
Y CAMBIAR.
La Teoría Budista Zen es tan integradora de Todos los Seres que algunas
mentes racionales finas comprenden una parte suficiente como para que su Ego
mejore. Aunque su Egocentrismo disminuya aparentemente, resulta hacerse
más sutil y astuto apareciendo una clase de autoengaño por el que el sujeto cree
haber despertado a una consciencia profunda. Comprender una parte racional
de la Teoría, no sustituye a la experiencia de la Práctica arracional (más allá de
lo racional) donde no hay discriminación ni nodiscriminación
posible.
Los SHOMON y los ENGARU llegan hasta estos límites que sólo el
Bodhisattva intenta traspasar rompiendo los límites a cada momento. Esto sí es
seguir el Camino de los Budas.
190.EL
YO EMERGENTE.
Siguiendo el dualismo, el sistema binario de los opuestos como buenomalo,
placenterodoloroso,
bonitofeo,…
tantas veces comentado como base
funcional de los conceptos que trabajan con modelos, e introducimos un tercer
factor por el que hacemos de ese par antagónico un solo término, sólo queda el
vacío, la nada para compararle. De esta manera “cósmica”, los opuestos se
quedan limitados y reducidos a una de nuestras consciencias, la más
superficial. Cada momento que prescindimos de tales modelos, la mente
funcionará con libertad ilimitada reflejando el presente con fidelidad real, como
en un espejo. Las cosas se ven así tal cual son, tal como son, en su “talidad”.
Una mente vacía de modelos es una mente transparente adiestrada por el Zen.
El verdadero Yo, emerge de la experiencia de la Práctica de las Enseñanzas de
los Budas. La consciencia confusa y enredada por la mezcla y acumulación de
aprendizajes de origen diverso, adaptados y reforzados por los deseos,
ilusiones u opiniones personales, se calma y aquieta. La Propia Naturaleza de la
consciencia, atendida, adiestrada, alimentada sin obstáculos, proporciona al
sujeto la experiencia de las nuevas relaciones y la información sin
interpretaciones así como los valores de cada situación. Este ensanchamiento
progresivo y la deslimitación correspondiente son descriptibles a veces,
175
analizables a veces, inefables a veces. La Mente de Buda es esta mente abierta
y variada en sus funciones que reordena el conocimiento con la sabiduría de la
Naturaleza Propia.
El Yo emergente, la versión original de Uno Mismo, alcanza la dimensión
intelectual, moral, estética… de la unificación y la integración en el Cosmos. La
recuperación admirada del respeto hacia lo aprendido, surge, no como
resultado de racionalizaciones, sino como participación en el Todo.
Del “nada de cuanto atañe al Hombre me es ajeno” con lo que comienza
nuestra civilización, pasando por el “pienso, luego existo” y las
“circunstancias”, podemos llegar al “el cosmos soy yo” del Zen.
Alguien preguntó:

¿Cuál es la verdadera sustancia de Buda?

¿Hay alguna otra cosa que no te guste?, respondió Joshu.
191.
¿DE QUÉ QUIERES LIBERARTE?
Esto es lo primero que ha de averiguar un aspirante a la Mente Zen, la Mente
de Buda, su auténtica Mente Natural. Averiguarlo y pedir ayuda, lleva consigo
un alto grado de consciencia y de experiencia procedente del propio Ego o de
las raíces en las que se asienta.
Ver el mundo como el reflejo del Ego y viceversa, abre dudas, interrogantes,
preguntas cuya respuesta busca una mente honesta cuya sed alimenta con
lecturas, conversaciones, ejercicios, generalmente fáciles de comprender. (Ver
al final del libro las Disciplinas de Daidoji).
Bodaishin es el Espíritu del Despertar. En otro comentario nombré las Semillas
de Buda identificándolas con los sufrimientos, con toda clase de ellos, porque
el que sufre quiere salir del sufrimiento como la semilla pugna por romper la
cáscara que la limita para germinar, crecer, desarrollarse y realizar su propia
naturaleza. Es el mismo ejemplo que el de nuestra verdadera mente limitada
por la cáscara de nuestro Ego. Pero las semillas no sólo son los sufrimientos.
Algunas de ellas iniciaron su liberación. El Espíritu de ese Despertar también
se manifiesta en cualidades e inclinaciones que logran emerger a pesar del Ego
o incluso deformadas por apariencias, como todo cuanto significa conexión con
la Naturaleza, su atención, cuidado, respeto, afinidad… Allí donde lo interior y
lo exterior se juntan haciendo nacer un especial sentimiento. La afición por el
aire, las montañas, los ríos, los mares, los árboles, la tierra, los animales, el
barro, las piedras, la arena, las plantas…También cualquier manifestación de
generosidad, altruismo, servicio, ayuda, piedad, comprensión, ternura, o
176
padecimiento con los sufrimientos y necesidades de los demás, sean vegetales,
animales o humanos; la aprensión a matar hasta al ser más pequeño
innecesariamente. La inclinación a la soledad y al silencio distanciándonos del
ruido mundano, la reflexión sobre el sentido de la existencia, la curiosidad y el
sentido del humor, el rechazo hacia las crueldades, el abuso, la violencia, la
injusticia, la ignorancia… Hasta el sentimentalismo más cursi puede ser
regenerado y junto a él otras desviaciones, como la brillante flor del loto en la
que se representa al Buda sentado, nace del barro.
No hay limitaciones en el Cosmos para la Compasión hacia todo lo viviente.
177
178
APÉNDICE
“YAPEROESQUE”.
LA MONJA PEROESQUE. CUENTO
LOS FUNDAMENTOS DE LA ENSEÑANZA DE LOS BUDAS. EL DARMA.
ESCUELA ZEN DE DAIDOJI: FASES, LAS SEIS DISCIPLINAS, SUTRA DE
DAIDOJI
PÁGINA WEB
OTRAS OBRAS DE DAIDO
179
“YAPEROESQUE”.
Puse este nombre a la monja del cuento como referencia a los estudiantes del
Zen que, insistentemente, se disculpan cuando se les sorprende haciendo las
cosas “a su manera”, resistiéndose su Ego, luchando, apegándose a su opinión
personal. Esta reacción de oposición y separación dualista, YoTú,
ocupa el
lugar de las Instrucciones. En lugar de una mente donde el Ego no pueda
apoyarse, se conserva la estructura articulada de la opinión particular, la
actividad rebelde y defensiva que obstaculiza el cambio. Cuando el Ego manda
las cosas y los seres, retroceden, empezando por el propio sujeto, bien sujeto a
su subjetividad autoafirmante y neurótica que obstaculizará la emergencia de la
Propia Naturaleza, la Budeidad.
La Vida se rescata con Prácticas y no con razonamientos subjetivos. Ya, si yo
creía que, espera un poco, pero es que, había pensado que, pero, pero,
pero…No sustituyen a la Práctica, a las Prácticas.
LA MONJ A PEROESQUE.
Penseque, creíque, supuseque, imagineque, son los hermanos de tonteque.
Después de unos años de intentar seguir el Camino de Buda, el que llamaba su
maestro Zen la monja PEROESQUE, murió y, de ser su asistente pasó a ser,
bruscamente, su propio maestro y vio que todo lo que tiene principio, tiene fin.
Puesto que había de sobrevivir, resolvió volver a su tierra, su origen. Se armó
de valor y actualizando sus Votos, allá se dirigió para dedicarse completamente
a la Práctica del Darma, pasando por encima de sus miedos y prejuicios
recordando el Goroku de los caballos y el campesino.
Hacía la meditación del Zazen por las mañanas y por las tardes abriendo la
puerta de su Dojo a quienes tuvieran necesidad de cambio, simple curiosidad
por el budismo pero evitando dar consejos y hacer críticas. Tras el desayuno y
los arreglos de la casa cuidaba de los animales y de la huerta, profundizando así
en el contacto con los seres vivos, haciendo provisión de verduras y frutas
sanas que junto a la miel que las abejas le daban y el regalo diario de huevos
que las gallinas ponían casi podría mantenerse.
A veces, al mediodía, se abrigaba en invierno o se aligeraba de ropa en verano
180
vistiendo los dos kimonos, blanco y tierra, además de un sombrero de paja
chino, cantaba por las puertas de las casas el Sutra del Takuhatshu siguiendo la
tradición de los monjes mendicantes de toda Asia. Quien más y quien menos, le
daba unos céntimos o la invitaba a comer a cambio de una conversación
posterior sobre sus Prácticas, motivos y Enseñanzas. Cantaba el Sutra en
japonés y en español añadiendo de voz o en papelillos, estar dispuesta a
compartir lo que iba aprendiendo.
Cuando no sabía investigaba el arte de la cocina; una Práctica útil de búsqueda
del equilibrio de los nutrientes y el punto del saboreo, ilimitada y saludable.
Durante las tardes, ejercitaba su habilidad en trabajos manuales como floreros
de caña, caligrafías japonesas, Budas de barro, velas de cera de abeja, sellos de
barro, plantas secas sobre papel y otras cosas aprendidas que ofrecía a
visitantes o veraneantes quienes correspondían con donativos, en cuya caja
decía: “lo que no das, lo pierdes”, “si te llevas algo, deja algo o desequilibrarás
el mundo”, o bien “olvídate de lo que das, cuanto, a quien y donde; practica la
libertad del Desapego”, “desapégate o te costará morir”…
En ocasiones ponía la cinta de los Sutras cantados entrando en su sonido y
tranquilizando su agitada mente, sentada o no en Zazen frente al lugar del
Buda.
Otras veces era música moderna bailándola enérgicamente con todo su ser,
como de joven hacía, sólo que ahora sin mirarse al espejo.
De vez en cuando la llamaba algún vecino para ayudar en faenas caseras o del
campo o bien para acompañar a ancianos o enfermos. Toda situación era
favorable a la Práctica de los Seis Perfeccionamientos entrenándose en la
disponibilidad, la disciplina, la paciencia, la coherencia… y en los Ocho
Caminos como la atención, el esfuerzo, la palabra, la acción, la confianza,
ajustados a las Enseñanzas.
En días señalados, el Zazen se sustituía por la Ceremonia del Té en la que
fácilmente, si hay concentración, se entra en el mundo de la calma y las cosas
se ven en su Talidad, tal y como son. No hay más que lo que hay junto al sabor,
nada extraordinario de la Práctica Zen que con el tiempo se reconoce como la
experiencia de la normalidad con sabores de limpieza, agilidad, nitidez,
181
serenidad… “valores” inherentes a la Propia Naturaleza.
Otras veces se trataba de charlas abiertas y dialogadas sobre asuntos de la vida,
tratándolo siempre con carácter conducente, es decir, sin hablar de asuntos
personales, evitando dar consejos ni tomando partido por bandos, excluyendo o
criticando acaloradamente sobre política, religión, sexo, dinero…, cuyas
conversaciones, a veces, se alargaban hasta la hora de la cena, que se compartía
con los que se quedaban más tiempo y habían traído su “con qué”.
Periódicamente, se dedicaba el domingo al entrenamiento intensivo con un
método (no una religión) concentrado en lo que llamamos Sesshin, realizando
las mismas actividades que durante la semana. Estos días, solía verse
acompañada por antiguos compañeros de la Sanga, el grupo Zen del que
provenía, desde hacía muchos años. Así, cada uno podía enseñar lo que sabía y
ayudarla.
Cuando estaba triste, pues la vida también es sufrimiento, deprimida o afectada
por desilusiones o pérdidas, trataba de superarlo con pensamientos opuestos,
optimistas agradables o recordando que mucha gente existía en tremendas
condiciones, con gravísimos problemas de todo orden o lamentando quejarse
cuando conservaba todos sus sentidos, todos sus miembros y además tenía la
fortuna de conocer las Enseñanzas de los Budas…
Sin embargo la Bodhisattva Peroesque no mejoraba de humor. Entonces
recurría al Refugio más poderoso de la mente espíritu que era su propia
naturaleza, más eficaz que cualquier pensamiento. Con el poder de su
entrenamiento anterior, con esa experiencia, se sumergía profundizando en la
Práctica de sus Sentidos corporales, concentrándose con energía en lo próximo
percibido, cortando así con todo sufrimiento al disolverse su Ego una vez tras
otra en la Consciencia ilimitada y olvidando que demasiadas aspiraciones
imaginadas son cuentos de hadas que convierten a los limitados seres humanos
en seres sufrientes.
“Los que van delante” la habían enseñado que ya que no sabemos vivir,
seguimos el Camino de Buda. No es que le sigamos para aprender a vivir sino
que seguirle es vivir. Saber vivir es seguir el Camino de Buda. Su Práctica y la
Realización son la misma cosa. El pez que sale del agua, nunca aprende a
respirar aire. El pájaro que entra en el agua, se ahoga.
182
Así caminaba ella, intentando hacerse cargo de sí misma, independiente de
horarios, trabajos obligados, compromisos, relaciones difíciles… creyendo que
se vería libre de sufrimientos puesto que todo sería según su gusto, siendo su
propia dueña, sin someterse al poder, la fortuna, el prestigio y sus ataduras.
La Bodhisattva Peroesque aprendía y compartía: hacía Zazen, Gassho y
Shampai hacia todas las cosas y todos los seres tal y como eran, dejando pasar
como pasan las nubes en el cielo, las ocurrencias de su personaje egoísta. Este
era su esfuerzo, este era su Voto.
183
PÁGINA WEB WWW.ZENBRIA.COM PARA COPIAR GRATIS LOS LIBROS
DEL BUDISMO ZEN JAPONÉS DE ESTA COLECCIÓN, FOTOS Y CONTACTOS.
TEMPLO DEL GRAN CAMINO, DAIDOJI DE CANTABRIA.
184
LOS FUNDAMENTOS DE LA ENSEÑANZA DE
LOS BUDAS. EL DARMA.
UNA MANERA DE VIVIR SIGUIENDO LAS ENSEÑANZAS
DE LOS BUDAS.
LOS CINCO FUNDAMENTOS DE LA ENSEÑANZA DE LOS BUDAS. EL
DHARMA DEL APRENDIZ.
Para profundizar en la consciencia, ver el propio Ego, Despertar y acceder a la Realización
como Budas vivientes:
Primero, hace falta la deter minación del náufrago, del que se está ahogando, la
necesidad del cambio r eal porque ya ha experimentado los dos aspectos, positivo y
negativo, del kar ma, lo condicionado, el sufrimiento, el dolor y la insuficiencia de los
logros y satisfacciones.
Segundo, una vez reconocida la ignorancia de su Ego para salir de tal estado, será
indispensable una gr an confianza en la sabidur ía innata de su naturaleza como ser
viviente, su Budeidad potencial.
En ter cer lugar, disponer de la apertur a de mente y la humildad, par a pedir, rogar,
suplicar e insistir en la necesidad de ayuda a los Tres Tesoros del Zen que son el
Maestro, las Enseñanzas de Buda (el Dharma) y la Shanga (los compañeros) en lo que
llamamos la Búsqueda de Refugio o “Entrada en la corriente”.
En cuarto lugar, la disponibilidad par a la imparcialidad o impersonalidad,
prescindiendo de las preferencias y asumiendo las equivocaciones del robotEgo.
En quinto lugar, realizar continuadamente las Instrucciones a las que llamamos Prácticas
(Óctuple Sendero y Seis Paramitas) en los actos y situaciones de la existencia cotidiana.
Estas Instrucciones y sus resultados, son razonables y comprobables.
LOS DOCE ESLABONES DE LA CADENA DE LA CAUSALIDAD QUE
CONFORMAN LA MENTE SUPERFICIAL O DEL ORIGEN DEPENDIENTE
DEL DESEO, EL APEGO Y EL SUFRIMIENTO, ES DECIR LA ESTRUCTURA
DEL EGO. SON EL KARMA.
1.AL
PRINCIPIO UNA CONSCIENCIA EN BLANCO QUE LLAMAMOS
INOCENCIA IGNORANTE.
2.ESTA
INOCENCIA ES LA PREDISPOSICIÓN A RECIBIR FORMACIONES
MENTALES AGREGADOS.
3.LAS
FORMACIONES MENTALES CONDICIONAN LA CONSCIENCIA.
4.LA
CONSCIENCIA CONDICIONADA DIRIGE A LA MENTE Y AL CUERPO.
185
5.ESTOS
CONDICIONAN A LOS 6 SENTIDOS (GUSTO, TACTO, OLFATO, OÍDO,
VISTA Y PENSAMIENTO).
6.LOS
SENTIDOS CONDICIONADOS CONDICIONAN EL CONTACTO.
7.EL
CONTACTO CONDICIONADO, CONDICIONA LA SENSACIÓN.
8.LA
SENSACIÓN CONDICIONADA, CONDICIONA EL DESEO.
9.EL
DESEO CONDICIONA EL APEGO, LAS ATADURAS, LA DICTADURA DEL
EGO, LA ESCLAVITUD DE LA CONSCIENCIA Y LA NATURALEZA DEL MEDIO
AMBIENTE.
10.LAS
ATADURAS CONDICIONAN AMBICIONAR OBJETIVOS Y METAS.
11.EL
PROCESO DE CONSEGUIR LAS AMBICIONES Y METAS CONDICIONA LA
REPETICIÓN.
12.LA
REPETICIÓN CONDICIONA LA DECADENCIA, LA PENA, LA
DESTRUCCIÓN, LA MUERTE, LA LAMENTACIÓN, EL DOLOR Y LA
DESESPERACIÓN QUE SON SUFRIMIENTO CUYA CAUSA ES LA IGNORANCIA,
LO QUE NOS REMITE AL Nº 1 DE LA CADENA DONDE SE CIERRA EL CÍRCULO
UNA Y OTRA VEZ ADICTIVAMENTE.
LOS CINCO SKANDA. LAS ADQUISICIONES AGREGADAS QUE
ESTRUCTURAN LA EXISTENCIA EGOÍSTA.
FORMA, CUERPO, SENSACIÓN.
INFORMACIÓN, PERCEPCIÓN.
INCLINACIONES SUBJETIVAS MECÁNICAS.
CONSCIENCIA, PENSAMIENTO.
ACCIÓN Y REACCIÓN CONDICIONADAS.
LAS CUATRO NOBLES VERDADES VERIFICABLES:
EL BUDA DIJO:
DISCÍPULOS, OS ENSEÑO EL SUFRIMIENTO.
EL SUFRIMIENTO ES EL NACIMIENTO, LA VEJEZ, LA ENFERMEDAD Y LA
MUERTE, LA UNIÓN CON LO QUE NO SE DESEA Y LA SEPARACIÓN DE LO QUE
SE DESEA.
DISCÍPULOS OS ENSEÑO EL ORIGEN DEL SUFRIMIENTO.
EL ORIGEN DEL SUFRIMIENTO ES LA SED DE EXISTENCIA, EL PLACER, LA
CODICIA, LOS DESEOS E ILUSIONES, LA FALTA DE DOMINIO, EN FIN, LA
IGNORANCIA.
186
DISCÍPULOS OS ENSEÑO LA CESACIÓN DEL SUFRIMIENTO.
LA CESACIÓN DEL SUFRIMIENTO ES EL DESAPEGO HACIA EL DESEO PORQUE
CUANDO DESAPARECE LA CAUSA QUE ES EL APEGO AL DESEO,
DESAPARECE EL EFECTO QUE ES EL SUFRIMIENTO.
DISCÍPULOS OS ENSEÑO EL ÓCTUPLE SENDERO, CAMINO QUE CONDUCE A
LA CESACIÓN DEL APEGO Y DEL DUALISMO YOLO
OTRO.
KUJ
UMETSUDO.
EL ÓCTUPLE SENDERO DE LO CORRECTO.
SON LAS PRÁCTICAS SIMULTÁNEAS QUE BUDA SIGUIÓ Y ENSEÑÓ:
1LA
CONFIANZA O LA FE EN UNO MISMO COMO NATURALEZA
MANIFESTADA Y POR ELLO, UN BUDA POTENCIAL.
2LA
VOLUNTAD AJUSTADA AL CAMINO O SENDERO O VÍA, DEDICADA A ÉL.
3LA
PALABRA AJUSTADA AL CAMINO Y EVITANDO SU USO INSUSTANCIAL.
4LA
ACCIÓN AJUSTADA AL CAMINO, SIGUIENDO LAS INSTRUCCIONES DEL
MAESTRO, HASTA LA AUTONOMÍA O MADUREZ.
5LA
ATENCIÓN AJUSTADA AL CAMINO, PUESTA EN LO QUE SE HACE O
ALERTA A LO QUE SUCEDE.
6LA
MEDITACIÓN AJUSTADA AL CAMINO, EL ZAZEN SILENCIOSO
DE SÓLO
SENTARSE.
7LOS
MEDIOS DE EXISTENCIA AJUSTADOS AL CAMINO GUIADOS POR LA
COMPASIÓN.
8EL
ESFUERZO AJUSTADO AL CAMINO, FIRME Y CONSTANTE SIN
SACRIFICIOS PERTURBADORES.
ESTA ES LA VÍA DEL DESPERTAR.
ROKUDO.
LOS SEIS PARAMITAS O PERFECCIONES.
GENEROSIDAD: DAR OBJETOS, ENSEÑANZA, GUIAR.
DISCIPLINA O ÉTICA: EVITAR EL MAL (LAS PASIONES) Y HACER EL BIEN (NO
EGOÍSMO).
PACIENCIA: COMPRENDER LA INGRATITUD, NO VIOLENCIA, DESAPEGO.
CORAJE O ENERGÍA: ESFUERZO, PERSEVERANCIA.
MEDITACIÓN: ZAZEN SENTADO, ANDANDO, TRABAJANDO, COCINANDO…
CONOCIMIENTO: ESCUCHAR LAS ENSEÑANZAS, REFLEXIONES, ESFORZARSE.
187
KAY. LOS PRECEPTOS.
NO MATAR, NO ROBAR, NO EXTREMARSE EN EL SEXO, NO MENTIR, NO
ABUSAR DE COMIDAS, BEBIDAS O DROGAS, NO MURMURAR CRITICAR Y
JUZGAR, NO ADMIRAR AL PROPIO YO, NO SER AVARO, NO ENCOLERIZARSE,
NO MANTENER OPINIONES
DOGMÁTICAS.
LOS OCHO VIENTOS MUNDANALES, INFLUENCIAS QUE ATAN AL
SAMSARA O RUEDA DEL KARMA:
GANANCIA Y PÉRDIDA
ELOGIO Y CRÍTICA
TRISTEZA Y ALEGRÍA
RIDÍCULO Y REPUTACIÓN.
PRACTICAR LA ACCIÓN JUSTA DURANTE ESTOS ESTADOS
GOGYO.
LOS TRES PILARES DEL ZEN.
FE QUE ES LA INTUICIÓN DE QUE NUESTRA NATURALEZA ES LA MISMA QUE
LA DE BUDA.
DUDA QUE ES LA CAPACIDAD DE CUESTIONAMIENTO QUE SIEMPRE SE
RESUELVE EN LA PRÁCTICA DE LAS INSTRUCCIONES
SOBRE EL CAMINO Y
LA COMPROBACIÓN POR UNO MISMO.
KEKAI. LA TOMA DE REFUGIO EN LOS TRES TESOROS DEL ZEN.
(Ceremonia)
BUDA: EL LÚCIDO, EL MAESTRO, EL GUÍA, EL QUE VA DELANTE.
DHARMA: LAS ENSEÑANZAS DE BUDA SOBRE EL MUNDO, LA NATURALEZA
DE TODAS LAS COSAS, LAS INSTRUCCIONES SOBRE LA PRÁCTICA DEL
CAMINO Y LA EXPERIENCIA DE LA UNIDAD DEL COSMOS MISMO.
SANGA: LA HERMANDAD EN LA QUE SE TOMA REFUGIO Y SE MADURA.
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LAS CLAVES DE LA PERCEPCIÓN LIBERADA, REAL Y LÚCIDA POR LA
PRÁCTICA DEL ZEN.
SÓLO EL PRESENTE ES REAL COMO CONSCIENCIA PRESENTE DEL PRESENTE.
SÓLO EL AQUÍ Y AHORA. SÓLO EL PRESENTE ES REAL. NI EL PASADO NI EL
FUTURO TIENEN ENTIDAD PRESENTE.
TODO ES IMPERMANENTE, EL CAMBIO ES CONTINUO, NADA PERMANECE
IGUAL A SÍ MISMO, NI FORMAS NI FUNCIONES DE UN SEGUNDO A OTRO. POR
QUÉ APEGARSE?
LA INTERDEPENDENCIA DE TODAS LAS COSAS SIRVIÉNDOSE ENTRE SÍ, ES
LA VIDA EN EL COSMOS.
LA UNIDAD DE TANTA VARIEDAD NO ESTABLECE FRONTERAS, POR LO QUE
ES ILIMITADA, MÁS ALLÁ DE LA CAUSALIDAD.
TODO ES UNO, TODO ES TODO, TODO ES NADA, NADA ES TODO, UNO ES
NADA. TAL UNIDAD ES INASEQUIBLE, INCOMPRENSIBLE, INEXPLICABLE POR
LO QUE INTEGRÁNDOSE
LA IDENTIDAD DE LA FORMA Y LA NADA,
AQUELLA UNIDAD ES CAPTADA COMO EL GRAN VACÍO DEL UNIVERSO. NO
HAY MANERA DE SALIRSE DE LO UNO.
SIMULTÁNEAMENTE TODO ES IMPERMANENTE EN EL CAMBIO Y TODO
PERMANECE EN LA NADA COMO NADA, LA AUTÉNTICA NATURALEZA DE
TODO, O VACÍO DE EGO.
LOS TRES VENENOS
LA ESTUPIDEZ O ESTRECHEZ DE ESPÍRITU
EL DESEOAPEGO
LA COLERAODIO
189
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ESCUELA ZEN DAIDOJ I.: FASES, LAS SEIS DISCIPLINAS, SUTRA DE
DAIDOJ I
FASES
ESQUEMA DE TRABAJ O PARA LA REANUDACIÓN DEL INTERRUMPIDO PROCESO DEL
DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA CUANDO SE PERMANECE EN LA:
1º FASE INMADURA
CONSCIENCIA PERSONAL EGOCÉNTRICA NO CONSCIENTE.
Es de carácter emocional (deseos, ilusiones, apegos, metas, adicciones). Un estado de
identificación con el Ego socializado y condicionado: Yo soy mi Ego. Yo y lo mío. Un
estado de ignorancia vulgar y enajenación. Incluye las siguientes variedades de la
consciencia:
La superficial automática.
La subconsciente y subliminar.
La del inconsciente o reprimida.
La memoria y los sueños.
La del sueño elaborador.
Por la vía de la reflexión intelectual o el razonamiento crítico, la cultura Budista Hinayana,
desarrolla una, todavía insuficiente, CONSCIENCIA DE LA CONSCIENCIA
PERSONAL, que es un estado más evolucionado del Ego, en el que se intuyen otras
consciencias más profundas y el proceso de Cambios y Prácticas que los posibilitan
correspondientes a las Enseñanzas de los Budas.
2º FASE INTERMEDIA
RECONOCIMIENTO DE LA IGNORANCIA Y CAMBIO
Reconocimiento expreso de la propia ignorancia con frases equivalentes a: No sé nada, no
entiendo nada, no sé vivir, no sé relacionarme, me repito, no sé cuidar de mí mismo, no sé
quién soy en realidad, no conozco mis limitaciones, soy incapaz de abandonar las
costumbres perjudiciales, dependencias, compensaciones, ilusiones, sufrimientos,
frustraciones, ambiciones, conflictos, orgullo… Estoy apegado a mi Ego y sin embargo me
quejo constantemente, busco la felicidad por medios artificiales, me gustaría cambiar pero
no sé cómo hacerlo. Tomar la decisión del cambio como lo más importante y urgente y
demostrarlo intentando cada día y cada momento practicar los Seis Paramitas, El Óctuple
Sendero, Tomando Refugio en Buda (el Maestro que va delante), Dharma (las
Enseñanzas, las Instrucciones) y Sanga (la armonía impersonal con los compañeros)
después de una temporada de asistir al Dojo o Templo.
191
3º FASE DE MADURACIÓN
CONSCIENCIA DE LA CONSCIENCIA Y PROFUNDIZACIÓN.
PRÁCTICA Y EXPERIENCIA DE LA CONSCIENCIA IMPARCIAL, NEUTRAL,
IMPERSONAL, ORDINARIA, ILUMINACIÓN MAHAYANA,
REALIZACIÓN DE LA
PROPIA NATURALEZA DE LA MENTE, BUDEIDAD,… que se manifiesta en la nueva
percepción de:
LA UNIDAD DEL COSMOS.
LA INTERDEPENDENCIA DE TODOS LOS SERES.
LA IMPERMANENCIA Y LOS CAMBIOS.
LA ILIMITACIÓN DE LOS FENÓMENOS REALES.
LA LIMITACIÓN DE LA IGNORANCIA. DODÉCUPLE CADENA CAUSALY
FORMACIÓN DEL EGO.
EL VACÍO DEL UNIVERSO.
LA TALIDAD DE LAS COSAS O LAS COSAS TAL Y COMO SON (NADA
SOBRENATURAL)
……………………………
Tal ensanchamiento de la percepción se acompaña del conocimiento y la transformación
del Ego junto a la Comprensión y la Compasión hacia Todos los Seres con quienes
compartir esta sabiduría natural e inclusión en el Cosmos. Es EL BODHISATTVA.
(Los esquemas son siempre provisionales)
LAS SEIS DISCIPLINAS DE DAIDOJ I
“Muere para tu Ego, renace, y cuanto hagas estará bien. La puerta del tesoro se abrirá para
ti y podrás usarlo como quieras”.
En el autocultivo, la preparación del terreno es continua ¡dura una hora, un día y dura toda
la vida para acoger y realizar la Mente de Buda, la Propia Naturaleza! Toda acción es
importante y toda no acción es igualmente importante porque en la Verdadera Mente no
hay diferencias. Todos los momentos son apropiados para la Práctica del Camino, todas
las edades y circunstancias exigen atención, concentración, dedicación… y Desapego.
Las cuatro primeras Disciplinas son recomendaciones meritorias o de acogimiento porque
adiestran la mente en el conocimiento superficial preparándola para las siguientes
Disciplinas que son las del Despertar. El método de entrenamiento lo es todo. Fácil o
difícil sólo es espejismo y prejuicio, un juicio anterior a experimentarlo. “Es cuestión de
repetición y evitar preferencias”.
Cada uno puede ir añadiendo los nuevos “enganches” que descubra.
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1.DISCIPLINA
DE LA NEGACIÓN
Disciplinar la mente en la atención a los condicionamientos negativos como:
Hacer “una cosa de por vez”.
Romper el día convencional con las cuñas de las diversas Prácticas: Gassho, Shampai,
Zazen, Ceremonia del Té… todas las posibles.
No quejarse.
No tener conversaciones de circunstancias, inconducentes.
No usar la televisión, radio… en exceso.
No ser dogmático.
No actuar con prisa.
No dejarse llevar por el enfado o la ira.
No tratar de imponer las propias ideas.
No empeñarse en tener razón.
No entrometerse en los asuntos ajenos.
No tocar o acercarse en exceso cuando se habla con alguien.
No picar mientras se hace la comida.
No hacer juicios sobre la propia Práctica ni la ajena.
Practicar el silencio interior y desoír al Ego.
No seguir pasivamente los deseos.
No hablar por hablar.
No obedecer al pensamiento porque sea el tuyo.
No interrumpir a otro cuando hable.
No ir de cosa en cosa pensando en la siguiente.
No hacer dos o tres cosas a la vez.
No creer ni intentar la realización de los sueños.
No consentir formar parte de los sueños de otro.
No enredarse en juicios sobre otros.
No descargar sobre otros los olvidos y negligencias propias.
Aprender la flexibilidad para los cambios en la mente.
…………………………………………………………….
…………………………………………………………….
2.DISCIPLINA
DE LA AFIRMACIÓN
Disciplinar la mente en los condicionamientos positivos como:
Esperar a que “sucedan las cosas”.
Sentarse con buena postura.
Andar bien erguido.
Conducir con las dos manos al volante.
Entrar en la cocina, al servicio, habitación propia, como en el Dojo.
Conscienciar las manías y apegos. Hacer notas.
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Practicar las Instrucciones.
Tener consciencia constante de la actitud corporal.
Evitar conflictos innecesarios.
Mantener los horarios constantes: sueño, comidas…
Escribir con letra clara y líneas rectas.
Ahorrar energía cocinando, andando, conduciendo…, con el esfuerzo justo y preciso.
Apagar la luz al salir de las habitaciones.
Cerrar las puertas, el agua, la luz,… mirando y sin golpear.
Comer sin prisa y en silencio al menos una vez al día.
Respetar el espacio del otro.
Respetar el entorno con la limpieza y el orden.
No hablar alto.
Reposar después de las comidas.
Lavarte los dientes, el cuerpo a diario y los orificios tras usarlos.
Ducharte por orden de zonas.
Cortar y cepillar uñas de manos y pies.
Limpiar el lavabo y cuanto usas.
Dejar las cosas donde se cogieron.
Ordenar tus cosas.
Deshacerse de lo superfluo.
Ser puntual.
Dejar el calzado con el par junto.
Estornudar o toser con la manga por delante.
Aprender a escuchar.
3.DISCIPLINA
DE LA AUTOSUFICIENCIA “INDEPENDIENTE”
Reciclar residuos.
Contemplarver
los cambios de todo.
Atención al gesto justo, la postura justa, la respiración justa.
Comprar alimentos sanos o producirlos tú mismo.
Aprender a realizar chapuzas caseras (electricidad, fontanería…).
Cuidar de tus animales y plantas, son maestros.
Esforzarse en utilizar las palabras más adecuadas en cada momento, con el tono y
volumen adecuado.
Ir caminando si no hay gran distancia.
Prepararse las herramientas y mantenerlas limpias.
Manejar, usar ambas manos.
Cocinar comidas saludables y variadas.
Tomar notas para evitar olvidos.
Cuidar de la salud (prevención) física y mental.
Usar fibras naturales en el vestido.
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Evitar celebraciones convencionales (cumpleaños, santos, entierros, aniversarios,
bautizos…).
Deshacer, ventilar y hacer tu cama.
Lavar tu ropa.
Hacer la compra.
Limpiar tu calzado.
Limpiar tu casa.
Aprender la austeridad (dos de tres).
…………………………………………………….
4.DISCIPLINA
DEL AUTOCONTROL
El que busca su sí mismo, se esfuerza mucho sin sacrificarse.
Desterrando las fuertes costumbres de la falsa autoestima:
Evitando conscientemente darse permiso para hacerlo todo…
Evitando conscientemente darse permiso para “pasar” de lo que no guste…
Evitando conscientemente las autojustificaciones y disculpas infantiles como “así soy
yo”…
Agradeciendo las incomodidades y obstáculos.
Aprendiendo los propios limites, aceptarlos y hacerse cargo, cargar con uno mismo como
Ego, Karma…
No cayendo en autoculpaslástimasfalsa
compasiónquejas
de uno mismo o de otros.
Evitando conscientemente utilizar lenguaje vulgar (soez) por costumbre.
Desterrando el sentimentalismo y las emociones románticas.
Evitando las añoranzas, las nostalgias y fantasías.
Evitando el uso del pronombre “yo”.
Evitando conscientemente los líos mentales que nos alejan de las Prácticas.
Evitando las provocaciones, no revolverse, protegerse, que la acción no sea reacción.
Evitando amistades y conversaciones superfluas, cotilleos, intimidades…
Preparando las cosas de las Seshin el día anterior.
…………………………………………………………………………………………………………
A estas alturas se habrá desarrollado un alto nivel de vigilancia Zanshinque
funcionará
sin intención con los ejercicios practicados muchas veces al día.
5.REGLAS
DEL COMPORTAMIENTO SOCIAL EN LA SANGA
Hacer Gassho y Sampai a los Budas, ante el Maestro, Instructores y Sanga.
Hacer Gassho, con las manos juntas o con una, inclinándose para saludar o dar las gracias
(nunca verbalmente). Hacer Sanzen.
Dejar pasar delante a los más antiguos, Bodhisattvas, Monjes, Taiko, Osho…
Hablar sólo lo indispensable o contestar escuetamente si ellos te preguntan.
Pedir trabajo al encargado en lugar de estar ocioso.
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Detenerse en lo que se está haciendo si ellos te llaman o suena la campana.
No ofrecer “buenas” ideas, nada de iniciativa privada.
No personalizar contando anécdotas de la propia existencia.
Evitar comenzar las frases utilizando el pronombre personal Yo.
No hacer ruidos con la nariz, garganta, intestinos…
No rascarse, bostezar, suspirar, escupir, limpiarse en la manga, morderse las uñas…
No meter el dedo en la nariz, oídos, boca.
Ir al Dojo duchados, cambiados de ropa y afeitados.
Firmar y sellar tus comunicaciones.
No hacer movimientos bruscos o innecesarios.
Mantener posturas controladas incluso para relajarse.
Evitar la mente convencional, personal del pasado y el futuro.
Evitar los ismos: intelectualismo,
sensacionalismo,
sentimentalismo.
Evitar el uso de joyas, perfumes, maquillajes y vestimentas llamativas.
Mantener en buen estado las ropas del Zen, Kimonos, Samui, Hakama y Kesas.
Practicar el fuse, la donación de tiempo, palabra, esfuerzo, objetos de apego, regalos,
dinero, caligrafías, dibujos, trabajos manuales, comidas, a los más necesitados de ayuda,
en días de fiesta o señalados como la Toma de Refugio, la Ordenación de Bodhisattva,
Monje…
No hacer críticas sobre la Práctica propia o de otro.
Cortarse el pelo regularmente.
No competir, presumir o detenerse en la autocomplacencia.
No sobresalir…
No buscar privilegios.
Así más allá de la no discriminación.
Aprender a pasar desapercibidos.
………………………………………………………………………………………..
6.DISCIPLINA
DEL OLVIDO DE UNO MISMO. NI AFIRMACIÓN
NI
NEGACIÓN
La disponibilidad, la flexibilidad, la dedicación, la persistencia, la vigilancia, la capacidad
de control que se va ejercitando sobre lo inconducente, es ya una forma de desapego y
liberación. Esta creciente fortaleza, autocurativa y maduradora, es realizada por uno
mismo, habiendo comenzado ya la caída en la cuenta del alto grado de ignorancia,
dependencia, esclavitud, adicciones, tanto como del sufrimiento causado por ellas fruto
del condicionamiento y el autoengaño. El Principiante puede profundizar en este Camino
del Despertar a la Realidad Bodaishinen
un esfuerzo muy importante de coherencia
nunca adoptado hasta el momento. Para ello tiene que reconocer necesitar la ayuda de
otros que van delante, de mayor experiencia, que un día se encontraron como él mismo. Si
cree que es el asunto más importante de su vida, pedirá Tomar Refugio en Buda, Dharma,
Sanga comprometiéndose con seriedad al esfuerzo y a la comprobación de la certeza o
equivocación de esa intuición a pesar de los obstáculos. Así aprenderá el funcionamiento
196
del mundo.
El olvido de uno mismo comienza con la Práctica del Zazen y las Enseñanzas de Buda,
sus cuatro Nobles Verdades, los Seis Paramitas y el Octuple Sendero así como la fidelidad
voluntaria a la Sanga. Además del Zazen regular, asistir a las Seshin y hacer Sanzen
mensual.
EL SUTRA DE DAIDOJ I
Con la ayuda de la naturaleza búdica que habita en nuestra profundidad.
Con la ayuda de la gran fuerza de la voluntad de ser uno mismo.
Con la ayuda de nuestros sufrimientos.
Con la ayuda de la necesidad del cambio, del despertar a lo real.
Con la ayuda del agradecimiento por la sabiduría del camino recorrido por Bodhisattvas,
Budas y Patriarcas. Escuchando con el oído, meditando con el corazón, practicando con el
cuerpo.
Observemos con recta atención los humildes símbolos transmitidos por ellos y nuestro
Rosshi Shuyu Narita, que encierran los secretos incondicionados de la Vía del Corazón y
que con su orden, continuidad, inmovilidad e impersonalidad, nos muestran los pasos. La
apertura del abanico del Templo de Todenji. La firmeza y la apariencia dualista de las
piedras de los Templos de Sojiji y de Koshoji. La variedad de los cedros del Templo de
Zuigakuin. La prudencia de los tres monos. La imperturbabilidad del espejo. La energía de
la espada de madera. La flexibilidad de las fibras del tejido. El vacío de los recipientes. La
adaptabilidad del incienso. La impermanencia de las flores. La fe práctica del Bodhisattva
y su compasión.
La talidad del Buda cuya sonrisa contiene todas las contradicciones.
El silencio de todas las cosas.
Acojamos los pasos del Maestro y en su homenaje hagamos Sampai tres veces.
197
198
FUKANZAZENGI. PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL ZAZÉN.
de Dogen Zenji.
La Vía es fundamentalmente perfecta. Lo penetra todo. ¿Cómo podría depender de la
practicarealización?.
El vehículo del Dharma es libre y está desprovisto de obstáculos.
¿Para qué es necesario el esfuerzo concentrado del hombre?. En verdad, el Gran Cuerpo
está más allá del polvo del mundo. ¿Quién podría creer que existe el medio de
desempolvarlo?. Nunca es distinto de nada, siempre está allí donde se está. De qué sirve ir
de acá o allá para practicar.
Sin embargo, si se crea una separación, por estrecha que sea, la Vía permanece tan alejada
como el cielo de la tierra. Si se manifiesta la menor preferencia o antipatía, el espíritu se
pierde en la confusión. Imaginad a una persona que se jacta de comprender y que se hace
ilusiones sobre su propio despertar, al ver a medias la sabiduría que penetra en todas las
cosas, que unifica la Vía y clarifica el alma, y hace nacer en ella el deseo de escalar el
mismo cielo. Esta persona apenas ha emprendido la exploración inicial de las zonas
fronterizas y es aún insuficiente en la Vía vital de la emancipación absoluta, ¿Tengo que
hablar del Buddha que poseía el conocimiento innato?. Aún se siente la influencia de los
seis años que vivió sentado en loto en una inmovilidad total. Y Bodhidharma…
La
Transmisión del Sello ha conservado hasta nuestros días el recuerdo de los nueve años
que pasó en meditación delante de un muro. Puesto que los sabios del pasado eran así
¿Cómo pueden los hombres de hoy en día dejar de practicar la Vía?.
Debéis por lo tanto abandonar el conocimiento basado en la compresión intelectual. Dejad
de correr detrás de las palabras y de seguirlas al pie de la letra. Dirigid vuestra luz hacia
vuestro interior e iluminad vuestra Propia Naturaleza. El cuerpo y el espíritu
desaparecerán por ellos mismos y vuestro rostro original aparecerá. Si queréis
experimentar la Talidad debéis practicar la Talidad sin tardar.
Para Zazen conviene una sala silenciosa. Comed y bebed sobriamente. Abandonad todo
compromiso y alejad toda preocupación. No penséis: esto está bien, esto está mal. No
toméis partido ni por ni contra. Detened todo movimiento del yo consciente. No juzguéis
los pensamientos ni las perspectivas. No queráis llegar a ser Buddha. Zazen no tiene
absolutamente nada que ver con la posición sedente ni con la posición acostada. En el
lugar en el que os sentéis habitualmente debéis extender una estera espesa y disponer
encima un cojín. Sentaos en loto o en medio loto. En la postura loto poned primero
vuestro pie izquierdo sobre el muslo derecho y el pie derecho sobre el muslo izquierdo.
En la postura de medio loto contentaros con presionar el pie izquierdo contra el muslo
derecho.
Aflojad las ropas y el cinturón. Ordenadlos convenientemente. Poned entonces la mano
izquierda sobre la mano derecha, ambas mirando hacia el cielo, apoyadlas sobre el pie
izquierdo. Las puntas de los dedos pulgares se tocan. Sentaos bien derechos con la actitud
corporal correcta. No os inclinéis ni hacia la derecha ni hacia la izquierda, ni hacia delante
ni hacia atrás. Aseguraos de que las orejas están en la misma línea vertical que los
hombros y que la nariz se encuentra en la misma línea vertical que el ombligo. Situad la
lengua contra el paladar. La boca está cerrada, los dientes en contacto. Los ojos deben
199
permanecer siempre abiertos. Respirad suavemente por la nariz. Cuando hayáis tomado la
postura correcta respirad profundamente una vez, inspirad y expirad. Inclinad vuestro
cuerpo hacia la derecha y hacia la izquierda e inmovilizaos en una posición estable.
Pensad sin pensar. ¿Cómo se piensa sin pensar?. Más allá del pensamiento y del nopensamiento.
Hishiryo. Este es en sí el arte esencial del Zazen. El Zazen del que hablo no
es una técnica de meditación. Es la Puerta de la Paz y de la Felicidad, la PrácticaRealización
de un Despertar Perfecto. Zazen es la manifestación de la Realidad Última.
Las trampas y las redes del intelecto no pueden atraparlo. Una vez que hayáis conocido su
esencia seréis parecidos al tigre cuando entra en la montaña o al dragón cuando se
sumerge en el océano. Ya que es preciso saber que cuando se hace Zazen el verdadero
Dharma se manifiesta y que desde el comienzo la relajación física y mental y la distracción
deben ser descartadas. Cuando os levantéis moveros suavemente y sin prisas,
tranquilamente, deliberadamente.
No os levantéis precipitadamente ni bruscamente.
Cuando se lanza una mirada al pasado se observa que transcender la Iluminación y la
ilusión, que morir sentado o de pie, ha dependido siempre del vigor del Zazen. Por otra
parte, la Iluminación provocada por un dedo, por una bandera, por una aguja, por un
mazo… La Realización gracias a un espantamoscas, a un puñetazo, a un bastonazo o a un
grito… Todo esto no puede ser comprendido por el pensamiento dualista. En verdad,
tampoco puede ser conocido mejor por la práctica de poderes sobrenaturales. Esto está
más allá de lo que el hombre ve y oye ¿No se trata acaso de un principio anterior a los
conocimientos y a las percepciones?. Dicho esto poco importa que se sea inteligente o no.
No hay diferencia entre el tonto y el avispado. Practicar la Vía es concentrarse con un solo
espíritu. La Práctica Realización es pura por naturaleza. Avanzar es una cuestión de
asiduidad.
En general, todos los seres de los tres mundos respetan el sello del Buddha. La
particularidad de nuestro linaje es la devoción del Zazen, simplemente sentarse inmóvil en
un compromiso total. A pesar de que se dice que hay tantas clases de almas como de seres
humanos, todos practican la Vía de la misma manera: practicando Zazen. ¿Por qué
abandonar el hogar que tenéis reservado en la casa Paterna para errar por las tierras
polvorientas de otros reinos? Un solo paso en falso y os apartáis de la Vía claramente
trazada delante de vosotros.
Habéis tenido la suerte de nacer en tanto que forma humana. No perdáis el tiempo.
Aportad vuestra contribución fundamental a la obra del Buddha. ¿Quién preferiría un
placer vano y fugaz como la chispa surgida del sílex?. Forma y substancia son como el
rocío sobre la hierba. El destino es parecido a un relámpago, rápidamente se desvanecen.
Os lo ruego, honorables discípulos del Zen. Desde hace tiempo estáis acostumbrados a
tantear el elefante en la obscuridad, ¡No temáis ahora al verdadero dragón!. Consagrad
vuestras energías a la Vía que indica lo Absoluto sin rodeos. Respetad al hombre realizado
que se sitúa más allá de las acciones de los hombres. Armonizaos con la Iluminación de
los Buddha. Suceded a la dinastía legítima de los Patriarcas. Conducíos siempre así y
seréis como ellos fueron. La cámara que conduce al Tesoro se abrirá por ella misma y
podréis utilizarlo como mejor os plazca.
200
Eihei Dogen
Como los occidentales tenemos gran dificultad en cruzar las piernas en
loto, no podemos apoyar la mano sobre las plantas de los pies. Para
cortar la tensión muscular ponemos un cojín hecho al efecto y así los
dedos pulgares pueden situarse bajo el ombligo.
201
TÚ TENDRÁS QUE SER EL CAMINO. SÓLO ESO.
Homenaje a todos los Seres y Cosas.
SOKO DAIDÓ.
MONJE ZEN.
Instructor Mayor de Daidoji.
202
203
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. Especializado en Psiquiatría y Neurología
por la Universidad de Barcelona. Médico Escolar y Deportivo. Diplomado por la Universidad Internacional
Menéndez y Pelayo. Exprofesor de Psicología y Psiquiatría en la Escuela Universitaria de Asistencia Social de
la Academia Politécnica de Santander. Amplía estudios de idiomas en París y Londres.
Exmiembro de las Sociedades de Psiquiatría y Neuropsiquiatría de la Mediterránea de Psiquiatría y de la Liga
de Higiene Mental. Exmiembro de Honor del Centre International de Recherche sur les Logiques de
L’antagonismo energetique de Paris, Francia. De la Sociedad Española de Historia Natural, la de Ornitología,
de la Worid Wildlife Fund (ADENA) y de la Sociedad Española para la Ordenación del Medio Ambiente.
Fundación y organización psicopedagógica de los modernos colegios, Jardín del Dobra, Tagore, África, San
Juan de la Canal y de Educación Especial para Niños Difíciles “LUPASCO” y de la primera Escuela de Padres
y Educadores de España. Fundador y Conservador del Zoológico de Fauna Ibérica de Santillana del Mar.
Miembro Honorífico del Seminario de Prehistoria y Arqueología S. de Sautuola de Santander. Premio Nacional
de Arquitectura formando parte del Equipo Técnico de Arquitectura A. Orbe Cano, “Residencia de artistas en
el Pardo”, Madrid. Promotor de AgroZen,
práctica del cultivo natural de frutales y hortalizas adscrito al
C.R.A.E., Consejo Regulador de Agricultura Ecológica, con diez módulos de huertas, Cantabria 2001.
204
OTRAS OBRAS DE SOKO DAIDÓ
SOCIOLOGÍA PARA LA CONVIVENCIA. En colaboración
Personalidad y participación social.
Ed. ZYX. Madrid, 1966
DEL CAOS AL COSMOS.
Psicoterapia por la pintura libre.
Geigy. Barcelona, 1970
UNA PSICOLOGÍA PRÁCTICA DE LA FAMILIA
Fundación de las Escuelas de Padres. Santander, 1972
ECOLOGÍA PARA NIÑOS.
SIETE CUENTOS CON HOJAS DIDÁCTICAS.
Trabajos y proyectos escolares.
Ed. Fontanella. Barcelona, 1972
ATLAS DE INFORMACIÓN SEXUAL.
Ed. Fontanella, 1973 y Círculo de Lectores
LA PSICOLOGÍA ENTRE LA FÍSICA Y LA ECOLOGÍA.
Resumen de la Filosofía de S. Lupasco.
Epílogo de Jorge de Oteiza. Santander, 1973
EL AMOR ENTRE LOS ANIMALES (Ediciones en español y en catalán).
Ed. Nova Terra, Barcelona, 1974
LA HIGIENE MENTAL, UTOPÍA O PROBLEMA POLÍTICO.
No publicado
TEATRILLO ECOLÓGICO PARA NIÑOS.
Premio Singapur. Premio Nacional de Jóvenes Cámaras, 1975
No publicado
UN PSIQUIATRA EN CIEN JUICIOS, 1976.
No publicado
LA EXPRESIÓN GESTUAL EN ESCOLARES Y ADULTOS.
En colaboración con dos actores, 1978
No publicado
y artículos científicos en revistas nacionales y extranjeras especializadas

Hermann Hesse
Siddaharta
A mi esposa Ninón968975_630864910274362_1698755226_n

PRIMERA PARTE
EL HIJO DEL BRAHMÁN
Siddharta, el agraciado hijo del brahmán, el joven halcón, creció junto a su amigo Govinda al lado
de la sombra de la casa, con el sol de la orilla del río, junto a las barcas, en lo umbrío del bosque de
sauces y de higueras. EI sol bronceaba sus hombros brillantes al borde del río, en el baño, en las
abluciones sagradas, en los sacrificios religiosos. La sombra se adentraba por sus negros ojos en el
boscaje de mangos, en los juegos de los niños, en el canto de su madre, en los sacrificios religiosos,
en las enseñanzas de su padre y sus maestros, en la conversación de los sabios. Ya hacía mucho
tiempo que Siddharta participaba en las conferencias de los sabios. Con Govinda se entrenaba en las
lides de Ja palabra, en el arte de la contemplación, de saber ensimismarse. Ya podía pronunciar
quedamente el Om la palabra por excelencia. Había conseguido decirlo en silencio, aspirando hacia
adentro; aprendió a enunciarlo calladamente, aspirando hacia afuera, concentrando su alma y con la
frente envuelta en el brillo de la inteligencia. Ya sabía entender el interior de su atman indestructible
en el mundo material.
La alegría invadía el corazón de su padre al ver al hijo inteligente, con deseos de saber;
observaba cómo crecía en Siddharta un gran sabio y sacerdote, un príncipe entre los brahmanes.
Una deliciosa sensación llenaba el pecho de su madre cuando le veía andar, sentarse y
levantarse. Siddharta el fuerte, el hermoso, el que caminaba sobre piernas delgadas, el que
saludaba con perfectos modales.
EI corazón de las hijas de los brahmanes rebosaba amor cuando Siddharta paseaba por las
callejuelas de la ciudad con la frente iluminada, con mirada real, con caderas estrechas.
Pero Govinda era el que más amaba a Siddharta, su amigo, el hijo del brahmán. Sentía afecto por
la mirada de Siddharta y por su cálida voz; gustaba de su manera de andar y de sus armoniosos
movimientos; apreciaba todo lo que Siddharta hacía y decía. Pero lo que veneraba más era su
inteligencia, sus altos pensamientos ardientes, su férrea voluntad y su vocación sublime. Govinda lo
presentía: Este no será un brahmán corriente, ni un oscuro funcionario de los sacrificios, ni un ávido
comerciante de fórmulas mágicas, ni tampoco un orador vano y vacío, o un sacerdote malicioso. Sin
embargo, tampoco será una mansa y estúpida oveja entre la masa del rebaño. No, y tampoco él,
Govinda, quería ser así, un brahmán como hay diez mil. Quería seguir a Siddharta, el amado, el
maravilloso. Y si Siddharta un día se convertía en dios, si un día entraba en el imperio de la luz,
Govinda le seguiría entonces, como su amigo, su acompañante, su criado, su escudero, su sombra.
Todos querían así a Siddharta. A todos daba alegría y gozo.
No obstante, el propio Siddharta no sentía alegría ni gozo de sí mismo. Su corazón no compartía
ese júbilo general cuando andaba por los caminos rosados del jardín de higueras, o se hallaba
sentado a la sombra azul del bosque de la contemplación, cuando lavaba sus miembros en el diario
baño propiciatorio, o hacía sacrificios entre las profundas sombras del bosque de mangos.
Incesantemente se le aparecían sueños y pensamientos en que veía la corriente del río, el brillo de
las estrellas nocturnas, el resplandor del sol. El ánimo se le intranquilizaba con pesadillas salidas del
humo de los sacrificios, de los versos del Rig Veda, de las doctrinas de los viejos brahmanes.
Siddharta había empezado a alimentar el descontento en su interior. Comenzó por comprender
que el amor de su padre, el cariño de su madre, y también el afecto de su amigo, Govinda, no le
harían feliz para toda la vida. No le satisfacía ni le bastaba. Había empezado a presentir que su
venerable padre y los otros profesores, junto con los sabios brahmanes, ya le habían comunicado la
parte más importante de su sabiduría. Adivinaba que ya habían henchido hasta la plétora el
Hermann Hesse
Siddharta
4
recipiente, y, sin embargo, el recipiente no se encontraba lleno. El espíritu no se hallaba satisfecho,
el alma no estaba tranquila, el corazón no se sentía saciado. Las abluciones eran buenas, pero eran
agua; no lavaban el pecado, no curaban la sed del espíritu, no tranquilizaban el temor del corazón.
Los sacrificios y la invocación de los dioses eran excelentes… Pero, ¿lo eran todo? ¿Daban los
sacrificios la felicidad? ¿Y qué sucedía con los dioses? ¿Realmente era Prajapati el creador del
mundo? ¿No era el atman, lo único, lo indivisible? ¿Acaso los dioses no eran unos seres creados
como yo y como tú, súbditos del tiempo, pasajeros? ¿Tenía sentido, entonces, ofrecer sacrificios a
los dioses? ¿A quién más se debían ofrecer sacrificios y mostrar devoción, que no fuera al único, al
atman? ¿Y dónde se podía encontrar el atman? ¿Dónde vivía, dónde latía su corazón eterno? ¿Dónde
sino en el propio yo, en nuestro interior, en lo indestructible que cada uno lleva dentro de sí? ¿Pero
dónde se hallaba este yo, este interior, este último? No es carne ni es hueso, no es pensamiento ni
conciencia: así lo enseñan los grandes sabios. Entonces, ¿dónde? ¿Dónde se encontraba? ¿Existía
otro camino para llegar al yo, al atman…, un camino que valía la pena buscar?
¡Pero nadie enseñaba ese camino! ¡Nadie lo conocía! ¡Ni el padre, ni los profesores y sabios, ni
los sagrados ritos de los sacrificios! Todo lo sabían los brahmanes y sus libros religiosos. Lo conocían
todo. Se habían preocupado de todo; lo referente a la creación del mundo, al origen de la oración,
de los elementos, de la aspiración, de la espiración, a las órdenes de los sentidos, a los hechos de
los dioses. Sabían infinidad de cosas. Pero, ¿tenía algún valor saber todo eso, si se desconocía al
Uno, al Unico, al más Importante, al únicamente Importante?
Ciertamente, muchos versos de los libros sagrados, sobre todo los Upanishandas de Samaveda,
hablaban de este interior y último. Maravillosos versos.
«Tu alma es el mundo entero», se leía allí.
Y escrito está que el hombre, mientras duerme, durante el sueño profundo, entra en su propio
interior y vive en el atman. ¡Qué maravillosa sabiduría entrañaban esos versos! Todo el conocimiento
de los grandes sabios se había reunido en estas palabras mágicas, puras como la miel de las
abejas. No, no se debían menospreciar los enormes conocimientos que aquí se guardaban, reunidos
por innumerables generaciones de sabios y penitentes, que habían logrado no sólo conocer este
profundo saber, sino también vivirlo. ¿Dónde se encontraba el experto que era capaz de retener el
atman desde el sueño hasta el despertar, durante la vida, con cada paso, palabra o hecho?
Siddharta conocía a muchos brahmanes venerables, sobre todo a su padre, el puro, el sabio, el
más reverenciado. Su padre era digno de admiración; su comportamiento resultaba sosegado y
noble, su vida era pura, su palabra sabia, los pensamientos de su frente delicados y aristocráticos.
Pero él, que sabía tanto, ¿vivía en la bienaventuranza, tenía la paz? ¿Acaso no era también uno de
los que buscan siempre, sedientos? ¿No necesitaba beber continuamente en las fuentes sagradas,
en los sacrificios, en los libros, en los diálogos con los brahmanes? ¿Por qué él, que era
irreprochable, tenía que lavar diariamente sus pecados, esforzarse cada día en la purificación,
repetirla cotidianamente? ¿No estaba el atman en él, no fluía la primera fuente de su propio
corazón? ¡Esa primera fuente debía, tenía que encontrarse en el propio yo! ¡Era necesario poseerla!
Todo lo restante era una simple búsqueda, un rodeo, un desvarío.
Tales eran los pensamientos de Siddharta. Esa era su sed, su sufrimiento.
A menudo pronunciaba las palabras de un Chandogya-Upanishad:
-Quizás el nombre del brahmán sea Satyam… Quien lo sabe con certeza entra diariamente en el
mundo celestial.
Siddharta parecía estar a menudo cerca del mundo celeste, pero nunca lo había alcanzado
completamente, jamás había saciado la última sed. Tampoco ninguno de todos los más sabios que
Siddharta conociera, y de cuyas enseñanzas disfrutó, había conseguido ese mundo celestial que
apaga la sed eterna para siempre.
-Govinda -dijo Siddharta a su amigo-, Govinda, ven conmigo a la higuera de los banianos.
Tenemos que practicar el arte de la meditación.
Se fueron a la higuera de los banianos. Se sentaron. Aquí Siddharta y veinte pasos más allá
Govinda. Acomodado y dispuesto a decir el Om, Siddharta repitió el verso murmurando:
Hermann Hesse
Siddharta
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Om es el arco, la flecha, es el alma,
la meta de la flecha es el brahmán,
al que sin cesar se debe alcanzar.971072_465185830231938_1409177398_n
Cuando había pasado el tiempo acostumbrado para el ejercicio del arte de ensimismarse, Govinda
se levantó. Se había hecho tarde; ya era la hora de efectuar la ablución de la noche. Llamó a
Siddharta por su nombre. Siddharta no contestó. Siddharta se hallaba sentado, con la mirada fija en
una meta lejana, con la punta de la lengua saliendo un poco entre los dientes; parecía que no
respiraba. Así sentado, logrado el arte de ensimismarse, pensaba en el Om, enviaba su alma como
una flecha hacia el brahmán.
Un día, por la ciudad de Siddharta pasaron unos samanas, ascetas peregrinos; eran tres hombres
enjutos y apagados, ni viejos ni jóvenes, con hombros ensangrentados y llenos de polvo, casi
desnudos, quemados por el sol, rodeados de soledad, forasteros y enemigos del mundo, extraños y
flacos chacales en un reino de hombres. Tras ellos venía un ardiente hálito de silenciosa pasión, de
servicio destructivo, de despersonalización implacable.
Por la noche, después de la hora de la contemplación, Siddharta declaró a Govinda:
-Mañana de madrugada, amigo, Siddharta irá con los samanas. Será un nuevo samana.
Govinda palideció al oír tales palabras y al leer en la cara inmóvil de su amigo aquella decisión
imposible de desviar, como la flecha disparada por el arco. De pronto, y con la primera mirada,
Govinda se dio cuenta: esto es sólo el principio; ahora Siddharta iniciará su camino, ahora empieza
a despertar su destino. Y con el suyo, también el mío. Y se tomó lívido como la piel seca de un
plátano.
-Siddharta -invocó-. ¿Te lo permitirá tu padre?
Siddharta le observó como uno que empieza a despertarse. Raudo como una flecha leyó en el
alma de Govinda, adivinó el miedo, advirtió la sumisión.
-Govinda -afirmó en voz baja-, no debemos malgastar palabras. Mañana de madrugada empezaré
la vida de los samanas. No se hable más.
Siddharta entró en la habitación donde se encontraba su padre sentado encima de una estera de
maguey; se colocó tras él y aguardó hasta que se diera cuenta de que alguien se hallaba a sus
espaldas.
El brahmán preguntó:
-¿Eres tú, Siddharta? Pues manifiesta lo que has venido a decirme.
Empezó Siddharta:
-Con tu permiso, padre. He venido a comunicarte que deseo abandonar mañana tu casa para
irme con los ascetas. Mi deseo es convertirme en un samana. Espero que mi padre no se oponga.
El brahmán quedó en silencio y permaneció así tanto tiempo que, por la pequeña ventana,
pasaron las estrellas y cambiaron su figura antes de que se rompiera el silencio de aquella
habitación. Callado y sin moverse se hallaba el hijo, con los brazos cruzados; callado y sin moverse
el padre seguía sentado sobre la estera. Y las estrellas pasaban por el cielo. Entonces declaró el
padre:
-No es conveniente que un brahmán pronuncie palabras violentas y furiosas. Pero la indignación
estremece mi alma. No quiero oír de tu boca este deseo por segunda vez.
Lentamente se levantó el brahmán. Siddharta continuaba callado, con los brazos cruzados.
-¿Qué esperas? -preguntó el padre.
Siddharta contestó:
-Tú ya sabes.
Buscó su cama y se tendió en ella lleno de ira.
Después de una hora, el sueño no había conseguido cerrarle los ojos, se levantó el brahmán,
paseó de un lado a otro y por fin salió de la casa. A través de la pequeña ventana de la habitación
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Siddharta
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miró hacia el interior y vio a Siddharta en el mismo sitio, con los brazos cruzados. Pálido, con su
clara túnica reluciente. El padre regresó a su lecho con el corazón intranquilo.
Después de una hora sin conseguir conciliar el sueño, se levantó otra vez, paseó de un lado a
otro, salió de la casa y observó que la luna había salido. A través de la ventana de la alcoba
contempló el interior; y allí se encontraba Siddharta sin haberse movido, con los brazos cruzados,
con la luz de la luna reflejándose en sus desnudas piernas. Con el corazón abrumado, regresó a su
cama.
Y volvió después de una hora, de dos horas; miró a través de la pequeña ventana y vio a
Siddharta a la luz de la luna, de las estrellas, en la oscuridad. Y lo repitió a cada hora, en silencio;
miraba hacia la alcoba y veía que Siddharta no se movía. Su corazón se llenó de ira, se colmó de
intranquilidad, se saturó de miedo, se nutrió de pena.
Y en la última hora de la noche, antes de que empezara el día, regresó; entró en el cuarto y
observó al joven, que le pareció más alto, como un extraño.
– Siddharta – invoco-. ¿ Qué esperas?
-Tú ya sabes.
-¿Te quedarás siempre así y aguardarás hasta que se haga de día, hasta el mediodía, hasta la
noche?
-Me quedaré así y esperaré.
-Te cansarás, Siddharta.
-Me cansaré.
-Te dormirás, Siddharta.
-No me dormiré.
-Te morirás, Siddharta.
-Me moriré.
-¿Y prefieres morir antes que obedecer a tu padre?
-Siddharta siempre ha obedecido a su padre.
-Así pues, ¿deseas abandonar tu idea?
-Siddharta hará lo que su padre le diga.
La primera luz del día entró en la habitación. El brahmán vio que las rodillas de Siddharta
temblaban. Sin embargo, en el rostro de su hijo no vio ninguna duda, sus ojos miraban hacia muy
lejos. Entonces el padre se dio cuenta de que Siddharta ya desde ahora no se hallaba a su lado, en
su tierra. Ahora ya le había abandonado.
El padre tocó el hombro de Siddharta.
-Irás al bosque -dijo-, y serás un samana. Si encuentras la bienaventuranza en el bosque,
regresa y enséñamela. Si hallas el desengaño, vuelve y de nuevo sacrificaremos juntos ante los
dioses. Ahora ve, besa a tu madre y dile adónde vas. Ya es mi hora de ir al río, a efectuar la primera
ablución.
Retiró la mano del hombro de su hijo y salió. Siddharta vaciló en el momento en que intentó
andar. Dominó sus miembros, se inclinó ante su padre y se dirigió hacia su madre para obrar tal
como le había pedido el progenitor.
Con la primera luz del día, Siddharta abandonó lentamente la silenciosa ciudad, con las piernas
entumecidas aún. En la última choza apareció una sombra que se había escondido allí, y que se unió
al peregrino: era Govinda.
-Has venido -declaró Siddharta, sonriente.
-He venido -respondió Govinda.
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Siddharta
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CON LOS SAMANAS
El mismo día, por la noche, alcanzaron a los ascetas, los enjutos samanas, y les ofrecieron su
compañía y obediencia. Fueron aceptados.
Siddharta regaló su túnica a un pobre de la carretera. Desde entonces, sólo vistió el taparrabos y
la descosida capa de color tierra. Comió solamente una vez al día y jamás alimentos cocinados.
Ayunó durante quince días. Ayunó durante veintiocho días. La carne desapareció de sus muslos y
mejillas. Ardientes sueños oscilaban en sus ojos dilatados; en sus dedos huesudos crecían largas
uñas, y del mentón le nacía una barba reseca y despeinada. La mirada se le tornaba fría cuando una
mujer cruzaba por su camino; la boca expresaba desprecio, cuando atravesaba la ciudad con
personas vestidas elegantemente. Vio negociar a los comerciantes, y cazar a los príncipes; presenció
el llanto de los familiares de un difunto; advirtió cómo las prostitutas se ofrecían, cómo los médicos
se preocupaban de los enfermos, cómo los sacerdotes determinaban el día de la siembra, se percató
de que los amantes se querían, de que las madres daban el pecho a sus hijos. Y todo ello no era
digno de la mirada de sus ojos, todo mentía, todo apestaba; olía todo a hipocresía, todo aparentaba
tener sentido y felicidad y belleza, mas, sin embargo, todo era ignorancia y putrefacción.
Siddharta tenía un fin, una meta única: deseaba quedarse vacío, sin sed, sin deseos, sin sueños,
sin alegría ni penas. Deseaba morirse para alejarse de sí mismo, para no ser yo, para encontrar la
tranquilidad en el corazón vacío, para permanecer abierto al milagro a través de los pensamientos
despersonalizados: ése era su objetivo. Cuando todo el yo se encontrase vencido y muerto, cuando
se callasen todos los vicios y todos los impulsos en su corazón, entonces tendría que despertar lo
último, lo más íntimo del ser, lo que ya no es el yo, sino el gran secreto.
Siddharta permanecía en silencio bajo el calor vertical del sol ardiente de dolor, de sed; y se971715_565945440124110_8722673dda24_n
quedaba así hasta que ya no sentía dolor ni sed. Se hallaba en silencio durante la estación lluviosa el
agua corría desde su cabello hasta sus hombros que sentían el frío hasta sus caderas y hasta sus
piernas heladas, y el penitente continuaba así hasta que los hombros y las piernas ya no sentían
frío, hasta que se acallaban Se mantenía sentado en silencio sobre el bardal, hasta que le goteaba
sangre de la piel caliente, y después de las úlceras. Y Siddharta continuaba erguido, inmóvil, hasta
que ya no le goteaba la sangre, hasta que nada le punzaba hasta que nada le quemaba.
Siddharta estaba sentado con rigidez y trataba de ahorrar aliento de vivir con poco aire, de
detener la respiración. Aprendía a tranquilizar el latido de su corazón con el aliento, aprendía a
disminuir los latidos de su corazón hasta que eran mínimos, casi nulos.
Instruido por el más anciano samana, Siddharta se entrenaba en la despersonalización, en el arte
de ensimismarse según las nuevas reglas de los samanas. Una garza voló sobre el bosque de bambú
y Siddharta absorbió a la garza en su alma; voló con ella sobre el bosque y las montañas; era garza,
comía peces, sufría el hambre de la garza, hablaba el idioma de la garza, sentía la muerte de la
garza. Un chacal muerto se hallaba en la orilla arenosa, y Siddharta entraba en el cadáver: era
chacal muerto, yacía en la playa, se hinchaba, apestaba, se descomponía; sintióse descuartizado por
las hienas, decapitado por los cuervos; se tomó esqueleto, y polvo, y el vendaval se lo llevó.
El alma de Siddharta regresó; había muerto, se había convertido en polvo…, había probado la
triste borrachera del ciclo. Ahora aguardaba con una sed nueva, como un cazador, el hueco donde
podría escapar del ciclo, donde empezaría el fin de las causas y de la eternidad, del dolor. Mataba
sus sentidos, destrozaba su memoria, salía de su yo y entraba en mil configuraciones extrañas: era
animal, carroña, piedra, madera, agua. Y cada vez se encontraba así mismo al despertar; brillaba el
sol o la luna, de nuevo era él, se movía en el ciclo, sentía sed, vencía la sed, y volvía a tener sed.
Siddharta estudió mucho con los samanas. Aprendió a andar por diversos caminos para alejarse
del yo. Anduvo por el camino de la despersonalización a través del dolor, a través del sufrimiento
voluntario y del vencimiento del dolor, del hambre, de la sed, del cansancio. Caminó por la
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Siddharta
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despersonalización a través del pensamiento, de vaciar la mente de toda imaginación. Se enteró de
estos y otros métodos, mil veces abandonó su yo; durante horas y días permanecía en el no-yo.
Pero aunque los caminos se alejaban del yo, su final conducía siempre de nuevo hacia el yo. Aunque
Siddharta huyó mil veces del yo, permanecía en el vacío, en el animal, en la piedra, no podía evitar
el regreso, como era imposible escapar de la hora en que vuelve uno a encontrarse bajo el brillo del
sol o de la luz de la luna, en la sombra o en la lluvia. Y de nuevo era el yo y Siddharta, y sentía otra
vez la tortura del ciclo impuesto.
A su lado vivía Govinda, su sombra; iba por los mismos caminos, se sometía a los mismos
ejercicios. Pocas veces hablaban juntos de otra cosa que no fuera lo que exigía el servicio y los
ejercicios. A veces los dos paseaban por los pueblos para pedir alimentos para ellos y sus
profesores.
-¿Qué piensas, Govinda? -inquirió Siddharta en ocasión de una de estas salidas-. ¿Crees que
hemos adelantado? ¿Hemos logrado algún fin?
Govinda contestó:
-Hemos aprendido y seguiremos aprendiendo. Tú serás un gran samana, Siddharta. Has
aprendido rápidamente todos los ejercicios, y a menudo has dejado admirados a los viejos samanas.
Algún día serás un santo, Siddharta.
Y Siddharta replicó:
-No soy de la misma opinión, amigo. Lo que hasta el día de hoy he aprendido de los samanas,
Govinda, lo hubiera podido aprender más rápidamente y con mayor sencillez en otro lugar. Se puede
aprender en cualquier taberna de un barrio de prostitutas, amigo mío, entre arrieros y jugadores.
Govinda exclamo:
-Siddharta, ¿quieres burlarte de mí? ¿Cómo hubieras podido aprender el arte de abstraerte, de
contener la respiración, de insensibilizarte contra el hambre y el dolor allí, entre aquellos
miserables?
Y Siddharta dijo en voz baja, como si hablara consigo mismo:
-¿Qué significa el arte de ensimismarse? ¿Qué es el abandono del cuerpo? ¿Qué representa el
ayuno? ¿Qué se pretende al detener la respiración? Se trata sólo de huir del yo. Es un breve
escaparse del dolor de ser yo, una breve narcosis contra el dolor y lo absurdo de la vida. La misma
huida, la misma breve narcosis encuentra el arriero en el albergue cuando bebe algunas copas de
aguardiente de arroz o de leche de coco fermentada. Entonces ya no siente su yo, ya no
experimenta los dolores de la vida; en aquel momento ha encontrado una breve narcosis. Dormido
sobre su copa de aguardiente de arroz alcanza lo mismo que Siddharta y Govinda después de largos
ejercicios: escapar de su cuerpo y permanecer en el no-yo. Así sucede, Govinda.
Govinda repuso:
-Así hablas, amigo, y sin embargo sabes que Siddharta no es ningún arriero y que un samana no
es un borracho. Verdad es que el borracho encuentra su narcosis, alcanza una breve huida y un
descanso, pero regresa de la vana ilusión y se halla igual; no se ha hecho más sabio, no ha ganado
conocimientos.
Siddharta declaró sonriente:
-No lo sé, nunca he estado borracho. Pero sí sé que yo, Siddharta, en mis ejercicios y en el arte
de ensimismarme sólo encuentro una breve narcosis, y me hallo tan alejado de la sabiduría y de la
redención como cuando de niño, en el vientre de mi madre. Govinda, esto puedo afirmarlo.
Y en otra ocasión, cuando abandonó el bosque Siddharta con Govinda a fin de pedir alimentos en
el pueblo para sus hermanos y profesores, empezó a hablar de nuevo.
-Govinda -dijo-, ¿cómo podemos saber si vamos por el buen camino? ¿Nos acercamos a la
ciencia? ¿Aceleramos nuestra redención? O, ¿acaso andamos en círculo, nosotros, los que
pretendemos evadirnos del ciclo?
Govinda alegó:
-Hemos aprendido mucho, Siddharta, y mucho queda por aprender. No damos vueltas, vamos
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Siddharta
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hacia arriba; las vueltas son en espiral y ya hemos subido muchos peldaños.
Siddharta pregunto:
-¿Cuántos años crees que tiene el más anciano de los samanas, nuestro venerable profesor?
Dijo Govinda:
-Quizá tenga unos sesenta.
Y Siddharta:
-Tiene sesenta años y no ha llegado al nirvana. Tendrá setenta, y ochenta años, como tú y yo los
tendremos, y seguiremos con los ejercicios y ayunaremos, y meditaremos. Pero nunca llegaremos al
nirvana. Ni él, ni nosotros. Govinda, creo que seguramente ni uno de todos los samanas llegará al
nirvana. Ni uno. Encontramos consuelo, alcanzamos la narcosis, aprendemos artes para engañarnos.
Pero lo esencial, el camino de los caminos, ése no lo hallaremos.
Insinuó Govinda:
-Desearía que no pronunciaras palabras tan horribles, Siddharta. ¿Por qué ninguno encontrará el
camino de los caminos de entre tantos sabios, tantos brahmanes, tantos rígidos samanas
venerables, tantos hombres que buscan, tantos dedicados a profundizar, tantos hombres sagrados?
Sin embargo, Siddharta contestó en voz baja, en tono triste e irónico a la vez:
-Govinda, tu amigo abandonará pronto la senda de los samanas, por la que tanto tiempo ha
caminado contigo. Sufrí sed, Govinda, y durante este largo trayecto con los samanas mi sed nada ha
disminuido. Siempre me hallé sediento de ciencia y lleno de preguntas. He interrogado a los
brahmanes año tras año, he indagado entre los sagrados Vedas año tras año. Quizá, Govinda, si
hubiera preguntado al cálao o al chimpancé me habrían instruido tan bien, tan útilmente, con tanta
inteligencia. Govinda, ¡he necesitado tiempo para aprender, y aún no he conseguido entender que
no se puede aprender nada! Creo que realmente no existe eso que nosotros llamamos «aprender».
Sólo existe, amigo mío, un saber que está en todas partes, es decir, el atman. Este se halla en mí y
en ti, y en cada ser. Y empiezo a creer que este saber no tiene peor enemigo que el querer saber,
que el desear aprender.
Entonces Govinda se detuvo en el camino, levantó las manos y exclamó:
-¡Siddharta, desearía que no intranquilizaras a tu amigo con semejantes palabras! Tus teorías
despiertan verdadero temor en mi corazón. Y piensa únicamente: ¿Qué sería de la santidad, de las
oraciones, de la venerable clase de los brahmanes, de la religiosidad de los samanas, si sucediera
como tú dices, si no existiese el aprender? ¿Qué sería, Siddharta, de todo lo que es sagrado, valioso
y venerable en este mundo?
Y Govinda murmuró unos versos de un Upanishanda:
Al que medite con la mente purificada y
se absorba en el atman,
la bienaventuranza de su corazón no será
explicable con palabras.
Pero Siddharta permanecía callado. Pensaba en las palabras que Govinda le había dicho, y las
meditó en lo más recóndito de su significado.
Sí, pensó Siddharta con la cabeza inclinada. ¿Qué quedaría de todo lo que parece sagrado? ¿Qué
quedaría? ¿Qué respondería a las esperanzas? Y sacudió la cabeza.
Una vez, cuando los jóvenes hacía ya aproximadamente tres años que vivían con los samanas y
habían participado en todos sus ejercicios, les llegó de lejos una noticia, un rumor, una leyenda:
había surgido un hombre, llamado Gotama, el majestuoso, el buda, que en su persona había
superado el dolor del mundo y había parado la rueda de las reencarnaciones. Enseñando, rodeado
de discípulos, recorría el país sin propiedades, sin casa, sin mujer, tan sólo con el ropaje amarillo del
asceta, pero con la frente alegre, como un bienaventurado, y los brahmanes y los príncipes se
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inclinaban ante él y se convertían en sus discípulos.
Esta leyenda, este rumor, este cuento sonó en el aire, perfumó la atmósfera aquí y allá. Los
brahmanes hablaban de ello en las ciudades, los samanas en el bosque; siempre se repetía el
nombre de Gotama, el buda, a los oídos de los jóvenes, para bien y para mal, en alabanzas e
improperios.
Como cuando una nación sufre la peste y se dice que allí o allá hay un hombre, un sabio, un
experto cuya palabra y aliento es suficiente para curar a todos los enfermos, y esta noticia recorre el
país y todos hablan de ella, unos la creen, otros dudan, pero muchos se ponen rápidamente en
camino para buscar al sabio, al salvador, así también con aquel rumor perfumado de Gotama, el
buda, el sabio de la tribu de los Sakias. Los creyentes decían que Gotama poseía la máxima ciencia,
se acordaba de sus vidas pasadas, había alcanzado el nirvana y jamás volvería al ciclo, jamás se
hundiría de nuevo en la turbia corriente de las configuraciones. Se decía de él muchas cosas
maravillosas e increíbles, había hecho milagros, había superado al demonio, había hablado con los
dioses.
Pero sus enemigos y los incrédulos afirmaban que este Gotama era un vano seductor, que pasaba
sus días, holgadamente, despreciaba los sacrificios, no era sabio y desconocía los ejercicios y la
mortificación.
La leyenda del buda era dulce, los informes llevaban el perfume del encanto. Ciertamente el
mundo se hallaba enfermo y la vida era difícil de soportar. Y no obstante, pongan atención: una
fuente parece sonar como un suave mensaje, lleno de consuelo y de nobles promesas. En todas
partes adonde llegaba la voz del buda, en todas las regiones de la India, los jóvenes escuchaban con
interés, sentían anhelo, esperanza; cualquier peregrino o forastero recibía excelente acogida entre
los hijos de los brahmanes de las ciudades, si traía noticias de Gotama, el majestuoso, el Sakiamuni.
La leyenda también había llegado hasta los samanas del bosque, hasta Siddharta y Govinda.
Lentamente, goteando. Cada gota iba cargada de esperanza, de duda. Hablaban poco de ese
asunto, ya que el más anciano de los samanas no era amigo de la leyenda. Había oído que aquel
presunto buda había sido antes un asceta y había vivido en el bosque, pero que después había
vuelto a la vida holgada y a los placeres mundanos, y su opinión sobre este Gotama era negativa.
-Siddharta -dijo un día Govinda a su amigo-. Hoy he estado en el pueblo, y un brahmán me invitó
a entrar en su casa, y en ella estaba el hijo de un brahmán de Magada que había visto con sus
propios ojos al buda, y le había oído predicar. Con certeza me dolía el aliento en el pecho, y pensé:
¡Que yo también, que nosotros dos, Siddharta y yo, podamos vivir la hora en que escuchemos la
doctrina de los labios de aquel perfecto! Dime, amigo, ¿no deberíamos ir asimismo nosotros hacia
allí para escuchar las enseñanzas de los mismos labios del buda?993024_677190515640769_2104070539_n
Siddharta contestó:
-Govinda, siempre pensé que Govinda se quedaría con los samanas; siempre había imaginado
que su meta era tener sesenta y setenta años, y seguir con las artes y los ejercicios que ennoblecen
a un samana. Pero mira por dónde no conocía bien a Govinda, sabía muy poco de su corazón. Así
pues, querido amigo, ahora quieres tomar un sendero y marchar hacia donde el buda predica su
doctrina.
Govinda alegó:
-¡Te gusta burlarte! ¡Pues búrlate como siempre, Siddharta! ¿Acaso no se ha despertado también
en tu interior un deseo, una afición por escuchar semejante doctrina? ¿Y no dijiste una vez que ya
no pensabas andar mucho tiempo por el camino de los samanas?
Entonces Siddharta rió de la ocurrencia. Luego en su voz, apareció una sombra de tristeza y de
ironía, y declaró:
-Bien, Govinda, has hablado con mucha propiedad, te has acordado con suma agudeza. Sin
embargo, desearía que también recordaras el resto de lo que oíste de mí; o sea, que desconfío de
todo porque estoy cansado de las doctrinas y de aprender, y que es muy pequeña mi fe en las
palabras que nos llegan de profesores. Pero adelante, querido amigo, estoy dispuesto a escuchar
aquellas enseñanzas, aunque dentro de mi corazón creo que ya hemos probado el mejor fruto de
esa doctrina.
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Govinda manifestó:
-Tu decisión alegra mi alma. Pero dime, ¿cómo es posible? ¿Cómo puede darnos su mejor fruto Ja
doctrina de Gotama, aun antes de haberla escuchado?
Siddharta afirmó:
-¡Gocemos de ese fruto y esperemos la continuación, Govinda! ¡Lo que hemos de agradecer a
Gotama, en primer lugar, es que nos aleje de los samanas! Si además nos puede dar otra cosa
mejor, amigo, esperemos con el corazón tranquilo.
Ese mismo día, Siddharta hizo saber al más anciano samana su decisión de abandonarles. Se lo
reveló con la cortesía y modestia que corresponden a un joven discípulo. No obstante, el samana se
enfureció porque los dos jóvenes le querían abandonar, y empezó a vociferar y a maldecir.
Govinda se asustó y desconcertó. Pero Siddharta acercó su boca a la oreja de Govinda y musitó
en voz baja:
-Ahora le demostraré al viejo que he aprendido algo de sus enseñanzas.
Se colocó ante el samana y concentró su alma; captó la mirada del anciano con sus ojos, la
paralizó, le hizo callar, le dejó sin voluntad, le sometió a su razón y le ordenó ejecutar en silencio lo
que le exigía. El anciano enmudeció, sus ojos se quedaron fijos, su voluntad paralizada, sus brazos
relajados e impotentes junto a su cuerpo: había sido vencido por el hechizo de Siddharta.
Y los pensamientos de Siddharta se apoderaron del samana y éste tuvo que hacer lo que los dos
le mandaban. Y así, el anciano se inclinó varias veces, hizo gestos de bendición y pronunció
vacilante un piadoso deseo para el viaje. Y los jóvenes replicaron agradeciendo las reverencias:
devolvieron el deseo, y tras saludar, se marcharon.
Por el camino comentó Govinda:
-Siddharta, has aprendido de los samanas más de lo que yo creía. Es difícil, muy difícil hechizar a
un viejo samana. Seguro que site quedas allí, pronto habrías aprendido a andar por encima del
agua.
-No deseo andar por encima del agua -confesó Siddharta- ¡Que los viejos samanas se contenten
con semejantes artimañas!
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Siddharta
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GOTAMA
En la ciudad de Savathi todos los niños conocían el nombre del majestuoso buda, y cada casa
estaba preparada para llenar el plato de limosnas a los discípulos de Gotama, que pedían en silencio.
Cerca de la ciudad se encontraba el lugar preferido de Gotama, el bosque Jetavana, que había sido
regalado para Gotama y los suyos por el rico comerciante Anathapindika, un devoto admirador del
majestuoso.
Hacia aquella región también se habían encaminado, gracias a los relatos y respuestas que
recibieron, los dos jóvenes ascetas en su búsqueda del Gotama. Y cuando llegaron a Savathi, ya en
la primera casa ante cuya puerta se detuvieron se les ofreció comida, y ellos la aceptaron. Siddharta
preguntó a la mujer que les daba de comer:
-Buena mujer, nos gustaría mucho que nos dijeras dónde se halla el buda, el más venerable,
pues somos dos samanas del bosque y hemos venido para ver al perfecto, y escuchar la doctrina de
sus labios.
La mujer contestó:
-Realmente os habéis detenido aquí, en el lugar preciso, samanas del bosque. Debéis saber que
el majestuoso se encuentra en Jetavana, en el jardín de Anathapindika. Allí, peregrinos, podréis
pasar la noche, pues hay suficiente espacio, incluso para los incontables que llegan a escuchar la
doctrina de sus labios.
Esto alegró a Govinda, que lleno de gozo exclamó:
– ¡Bien, pues hemos llegado a nuestra meta, y nuestro camino ha terminado! Pero dinos tú,
madre de los peregrinos, ¿conoces al buda, le has visto con tus propios ojos?
La mujer repuso:
-Muchas veces he visto al majestuoso. Muchos días le he observado cuando pasa por las
callejuelas, en silencio, con su ropaje amarillo, cuando presenta en silencio su plato de limosnas en
la puerta de las casas, y cuando se lleva el plato lleno.
Govinda escuchaba encantado y quería preguntar y oír mucho mas. Pero Siddharta acordó seguir
el camino. Dieron las gracias y se fueron. Ni siquiera tuvieron que preguntar por el lugar, pues eran
muchos los peregrinos y monjes de la doctrina de Gotama que hacían el camino hacia Jetavana. Y
cuando de noche arribaron allí, observaron que había un continuo llegar, exclamar y hablar entre
aquellos que buscaban y recibían albergue. Los dos samanas, acostumbrados a la vida del bosque,
encontraron rápidamente y en silencio un amparo, y descansaron allí hasta la manana siguiente.
Al salir el sol, vieron con asombro el gran número de fieles y curiosos que habían pernoctado en
aquel lugar. Por todas las sendas del maravilloso bosque caminaban monjes con su vestidura
amarilla; estaban sentados debajo de los árboles, entregados a la contemplación o dedicados a la
conversación intelectual. Los umbrosos jardines parecían una ciudad llena de personas, que
pululaban como abejas. La mayoría de los monjes salían con el plato de limosnas, a buscar en la
ciudad alimento para la hora de la comida del mediodía, la única de la jornada. También el mismo
buda, el inspirado, solía pedir limosnas por la mañana.
Siddharta le vio y le conoció en seguida, como si un dios se lo hubiera mostrado. Lo contempló:
un hombre modesto, con su hábito amarillo, con el plato de las limosnas en la mano, caminando en
silencio.
-¡Mira allí! -gritó Siddharta en voz baja a Govinda-. Ese es el buda.
Govinda miró con atención al monje de vestiduras amarillas, que no parecía diferenciarse en nada
de los centenares de otros monjes. No obstante, reconoció también Govinda: Este es. Y le siguieron
y le observaron.
Hermann Hesse
Siddharta
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El buda continuó su camino modestamente, entregado a sus pensamientos; su rostro sereno no
era ni alegre ni triste: parecía sonreír levemente en su interior. Caminaba el buda con una sonrisa
escondida, sosegada, tranquila, parecida a la de un niño sano; llevaba el hábito y hacía sus pasos
igual que todos los monjes, según unas reglas exactas. Pero su cara y su manera de andar, su
mirada tranquila y discreta, su mano lacia y colgante, y aun cada dedo de esa mano hablaban de
paz, de perfección; no buscaba, no imitaba; respiraba suavemente, con una tranquilidad
imperturbable, con una luz imperecedera, con una paz intangible.
Así caminaba Gotama hacia la ciudad para pedir limosnas y los dos samanas sólo le conocieron
por la perfección de su alma, por el sosiego de su figura, en la que no había búsqueda, ni voluntad,
ni imitación, ni esfuerzo, sólo luz y paz.
-Hoy escucharemos la doctrina de sus labios -comentó Govinda.
Siddharta no contestó.
Sentía poca curiosidad por esa doctrina, no creyó que llegara a enseñarle nada nuevo, ya que él,
al igual que Govinda, había escuchado una y otra vez el contenido de esa doctrina del buda, aunque
por informes que habían pasado en general de boca en boca.
Pero ahora miró con atención la cabeza de Gotama, sus hombros, sus pies, su mano
tranquilamente relajada; y a Siddharta le pareció que cualquier miembro de cualquier dedo de esa
mano era doctrina; respiraba y brillaba todo él verdad. Ese hombre era un santo. Jamás Siddharta
había admirado y amado tanto a un hombre como a aquél.
Los dos siguieron al buda hasta la ciudad y volvieron en silencio, pues ellos mismos pensaban
renunciar a los alimentos de aquel día. Contemplaron a Gotama de regreso; lo observaron rodeado
de sus discípulos, tomando el almuerzo; lo que comía ni siquiera bastaba a un pájaro, y vieron cómo
se retiraba luego a la sombra de los mangos.
Pero por la noche, cuando se apagó el calor y el campamento se llenó de vida, escucharon la
doctrina del buda. Oyeron su voz, que también era perfecta, tranquila y llena de sosiego. Gotama
enseñó la doctrina del sufrimiento; habló sobre el origen del dolor y sobre el camino para reducir ese
dolor. Su oración era sencilla y serena. La vida era dolor, el mundo estaba lleno de sufrimiento, pero
se había hallado la liberación del dolor: tal liberación estaba en manos del que seguía el camino del
buda.
El majestuoso predicaba con voz suave, pero firme, enseñaba las cuatro frases principales,
mostraba el octavo sendero, repetía con paciencia y constancia la enseñanza, los ejemplos; su voz
flotaba clara y sosegada sobre los oyentes, como una luz, como un cielo de estrellas.
Ya era de noche cuando el buda terminó su oración. Muchos peregrinos se le acercaron y rogaron
que les aceptara en la comunidad, pues querían refugiarse en la doctrina. Y Gotama los aceptó
diciendo:
-Se os ha enseñado la doctrina y vosotros la habéis escuchado con atención. Acercaos, pues, y
caminad hacia la santidad, para preparar el fin de todos los dolores.
También se adelantó Govinda, el tímido, y declaró:
-Yo también me refugio en el majestuoso y su doctrina.
Y así Govinda pidió que le aceptaran entre los discípulos, y fue admitido.
Inmediatamente después, cuando el buda ya se había retirado para descansar durante la noche,
Govinda se dirigió a Siddharta y manifestó con solicitud:
-Siddharta, no tengo derecho a reprocharte nada. Los dos hemos escuchado al majestuoso, los
dos nos hemos enterado de su doctrina. Govinda ha oído la predicación y se ha refugiado en ella.
Pero tú, a quien admiro, ¿acaso no quieres caminar por el sendero de la liberación? ¿Prefieres
vacilar? ¿Deseas esperar aún?
Siddharta despertó como de un sueño, al escuchar semejantes palabras de Govinda. Durante
largo tiempo observó el rostro del amigo. Luego habló en voz baja, sin ironía.
-Govinda, mi amigo -le dijo-, ahora has dado el paso, ahora has elegido tu camino. Siempre,
Govinda, has sido mi amigo, siempre has andado un paso tras de mí. A menudo he pensado: ¿No
dará Govinda nunca un paso solo, sin mí, por su propia iniciativa? Y ahora te has hecho hombre y
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Siddharta
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eliges tú mismo el camino. ¡Que lo andes hasta el fin, amigo! ¡Que encuentres la liberación!
Govinda, que aún no comprendía bien la situación, repitió su pregunta con tono impaciente:
-¡Por favor, habla! ¡Te lo ruego, amigo! ¡Dime que no me engaño, que tú también, mi sabio
amigo, te refugiarás junto al majestuoso buda!
Siddharta colocó una mano sobre el hombro de Govinda y repuso:
-¿No has escuchado mi bendición, Govinda? Te la repito: ¡Que
recorras ese sendero hasta el fin! ¡Que encuentres la liberación! En ese momento, Govinda se
percató de que su amigo le abandonaba, y empezó a llorar.
– ¡ Siddharta! – exclamó entre sollozos. Siddharta se expresó con cariño:
-¡No olvides, Govinda, que ahora perteneces a los samanas del buda! Has renunciado a tu casa y
a tus padres; has negado tu origen y tu propiedad, has repudiado tu propia voluntad, has rechazado
la amistad. Así lo quiere la doctrina, así opina el majestuoso. Así has elegido tu mismo. Mañana,
Govinda, me marcharé.
Todavía caminaron durante mucho tiempo los dos amigos por el bosque; se tendieron por largo
tiempo sin encontrar el sueño. Govinda no dejaba de insistir una y otra vez a su amigo para que le
dijera por qué no se refugiaba en la doctrina de Gotama, qué falta encontraba a esa doctrina. Pero
Siddharta cada vez le rechazaba alegando:
-¡Quédate contento, Govinda! Muy buena es la doctrina del majestuoso, ¿cómo podría encontrarle
una objeción?
De madrugada, un seguidor del buda, uno de sus más antiguos monjes, pasó por el jardín y llamó
a todos aquellos que se habían refugiado en la doctrina, como novicios, para ponerles las vestiduras
amarillas e instruirlos en las primeras enseñanzas y obligaciones de su clase. Y Govinda se levantó,
abrazó una vez más al amigo de su juventud y siguió a los restantes novicios.
Siddharta, sin embargo, se quedó meditando en el bosque.
Entonces se cruzó en su camino Gotama, el majestuoso; le saludó con profundo respeto y al ver
la mirada del buda tan llena de paz y bondad, el joven tuvo valor para solicitar al venerable que le
permitiera hablarle. En silencio, el majestuoso le concedió el permiso.
Siddharta balbuceó:
-Ayer, majestuoso, tuve el honor de escuchar tu singular doctrina. Vine desde muy lejos con mi
amigo para escucharte. Y ahora mi amigo se quedará con los tuyos, se ha refugiado en ti. Yo, sin
embargo, empiezo de nuevo mi peregrinación.
-Como tú prefieras -dijo el venerable, con cortesía.
-Quizá mis palabras resulten demasiado atrevidas -continuó Siddharta-, pero no quisiera
abandonar al majestuoso sin haberle comunicado mis pensamientos con sinceridad. ¿Quiere aún
prestarme el venerable un momento de atención?
En silencio el buda se lo concedió.
Siddharta explicó:
-Venerable, he admirado sobre todo una cosa en tu doctrina. Todo en ella está perfectamente
claro y comprobado; muestras el mundo como una cadena perfecta que nunca se interrumpe, como
una eterna cadena hecha de causas y efectos. Jamás se había visto eso con tanta claridad, nunca
había sido demostrado tan indiscutiblemente; en verdad, el corazón del brahmán palpita con más
fuerza cuando ve el mundo a través de tu doctrina, como perfecta relación, ininterrumpida, lúcida
como un cristal, independiente de la casualidad, libre de los dioses. Queda en tela de juicio si el
mundo es bueno o malo, si la vida en él es sufrimiento o alegría; quizá sea porque ello no es
esencial. Pero la unidad del mundo, la relación entre todo lo que sucede, el enlace de todo lo grande
y lo pequeño por la misma corriente, por la misma ley de las causas del nacer y morir, todo eso
brilla con luz propia en tu majestuosa doctrina. No obstante, según tu propia teoría, esa unidad y
consecuencia lógica de todas las cosas, a pesar de todo se encuentra cortada en un punto, en un
pequeño vacío donde entra en este mundo de la unidad algo extraño, algo nuevo, algo que antes no
existía, y que no puede ser enseñado ni demostrado: ésa es tu doctrina de la superación del mundo,
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Siddharta
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de la redención. Pero con este pequeño vacío, con esa pequeña fisura, la eterna ley uniforme del
mundo queda destruida y anulada otra vez. Perdóname, si pongo tal objeción.
Gotama le había escuchado con tranquilidad, sin moverse. Con voz bondadosa, cortés y clara le
contestó ahora:
-Tú has escuchado la doctrina, hijo de brahmán ¡Dichoso de ti por haber pensado en ella! Tú has
encontrado un vacío, una falta. Sigue pensando en la doctrina. Pero deja que te avise, tú que tienes
tanto afán por saber acerca de la dificultad de las opiniones y la desavenencia de las palabras. No
importan las opiniones, sean buenas o malas, inteligentes o insensatas; cualquiera puede defenderlas
o rechazarlas. Pero la doctrina que has oído de mis labios no es mi opinión, ni su objetivo es
explicar el mundo para los que tienen afán de saber. Su fin es otro: es la redención de los
sufrimientos. Eso es lo que enseña Gotama, nada más.
-No me guardes rencor, majestuoso -exclamó el joven-. No te he hablado así para buscar un
desacuerdo o la desavenencia con palabras. Desde luego, tienes razón, y poco importan las
opiniones. Pero déjame decir una cosa más: ni un momento he dudado de ti. Ni un momento he
dudado de que tú fueras el buda, de que hubieras llegado a la meta, al máximo, hacia el que tantos
brahmanes e hijos de brahmanes se hallan en camino. Has encontrado la redención de la muerte. La
has hallado con tu misma búsqueda, con tu propio camino, a través de pensamientos,
ensimismaciones, ciencia, reflexión, inspiración. ¡Pero no la has encontrado a través de una
doctrina! Yo pienso, majestuoso, ¡que nadie encuentra la redención a través de la doctrina! ¡A nadie,
venerable, le podrás comunicar con palabras y a través de la doctrina lo que te ha sucedido a ti en
el momento de tu inspiración! Mucho es lo que contiene la doctrina del inspirado buda, a muchos les
enseña a vivir honradamente, a evitar lo malo. Pero esta doctrina tan clara y tan venerable no
contiene un elemento: el secreto de lo que el majestuoso mismo ha vivido, él solo, entre centenares
de miles de personas. Esto es lo que he pensado y comprendido cuando escuchaba tu doctrina. Y
por ello, continúo mi peregrinación. No para buscar otra doctrina mejor, pues sé que no la hay, sino
para dejar todas las doctrinas y a todos los profesores, y para llegar solo a mi meta, o morirme. Sin
embargo, a menudo me acordaré de este día, majestuoso, y de esta hora en que mis ojos vieron a
un santo.
Los ojos del buda miraron sosegadamente hacia el suelo; en su rostro impenetrable resplandecía
la tranquilidad del alma.
-¡Que tus creencias no sean erróneas! -invocó el venerable lentamente-. ¡Que alcances tu fin!
Pero antes dime: ¿Has visto el conjunto de mis samanas, de mis muchos hermanos, que se han
refugiado en la doctrina? ¿Y crees tú, samana forastero, que para todos ellos sería mejor abandonar
la doctrina y volver a la vida del mundo y de los placeres?
-Tal pensamiento se encuentra muy distante de mí -alegó Siddharta-. ¡Que todos ellos se queden
con la doctrina, que alcancen su meta! ¡No tengo derecho a juzgar la vida de otro! Tan sólo para mí,
únicamente para mí he de juzgar, elegir, rechazar. Nosotros, los samanas, buscamos la redención
del yo, majestuoso. Si ahora fuera uno de tus discípulos, venerable, temo que me ocurriera que sólo
aparentemente mi yo consiguiera la tranquilidad y la redención; pero me engañaría, pues viviría con
la verdad y me haría más importante, ya que entonces escondería dentro de mi yo la doctrina, la
imitación, mi amor hacia ti y hacia la comunidad de los monjes.
Con media sonrisa y con una amabilidad clara e inalterable, Gotama fijó sus ojos en la mirada del
forastero y le despidió con un gesto apenas perceptible.
-Eres inteligente, samana -declaró el venerable-; sabes hablar muy bien, amigo. ¡Guárdate de
una inteligencia demasiado grande!
El buda continuó su camino. Su mirada y su media sonrisa se grabaron para siempre en la
memoria de Siddharta.
«Así todavía no he visto mirar ni sonreír, sentarse o caminar a ninguna persona -pensó
Siddharta-; de verdad, que también me gustaría poder mirar y sonreír, sentarme y caminar tan
libremente, con tanta veneración, tan escondido, abierto, infantil y misterioso a la vez. Es verdad
que sólo mira y camina así una persona que ha penetrado en lo más interior de su propio ser. Bien,
también yo intentaré penetrar en lo más recóndito de mí mismo.
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«He visto a una persona -meditó Siddharta-, a una sola, ante la cual he tenido que bajar la
mirada. Ante nadie más quiero bajar mis ojos, ante nadie más. Ninguna doctrina me tentará, ya que
la doctrina de este hombre no me ha tentado.
«EI buda me ha robado -reflexionó Siddharta-. Me ha robado, pero más aún me ha regalado. Me
ha robado un amigo que creía en mí y que ahora cree en él, que era mi sombra y que ahora es la
sombra de Gotama. Pero me ha regalado a Siddharta, a mí mismo.»
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DESPERTAR
Cuando Siddharta abandonó el bosque, dejó al buda, el perfecto, y también a Govinda; sintió que
en ese bosque se quedaba asimismo su vida actual, que se separaba de él. Caminando despacio,
pensó en este sentimiento que le llenaba por completo. Razonó hondamente, se dejó deslizar como
a través de unas aguas profundas, dejóse caer hasta el fondo de ese sentimiento, hasta allí donde
se encuentran las causas. Creía que comprender las causas era precisamente pensar, y que sólo a
través de la razón, los sentimientos pueden convertirse en comprensión, es decir, que no se
pierden, sino que se transforman en sustancias y empiezan a derramar su contenido.
Mientras caminaba lentamente, Siddharta meditó. Se dio cuenta de que ya no era un joven, sino
que se había convertido en hombre. Sentía que algo le había abandonado, como la vieja piel
desampara a la serpiente; comprendió que algo ya no existía en él, algo que siempre le había
acompañado y que había sido parte interesante de su ser durante toda su juventud: el deseo de
tener profesores y de recibir enseñanzas. Incluso había abandonado al buda, el último profesor que
se cruzara en su camino; también él, el más grande y más sabio de los profesores, el más sagrado
se vio obligado a separarse de él, no había podido aceptar su doctrina.
Pensativo, Siddharta retrasó todavía más su paso, mientras se preguntaba a sí mismo:
«¿Qué has querido aprender de las doctrinas y de los profesores? ¿Qué es lo que ellos no han
podido enseñarte, a pesar de lo mucho que te han ilustrado?»
Y se contestó:
«Era el yo, cuyo sentido y carácter quería aprender. Era el yo, del cual me quería librar, al que
quería superar. Pero no lo conseguí, tan sólo podía engañarlo, únicamente podía huir de él,
esconderme. ¡Ciertamente, ninguna cosa del mundo me ha obsesionado tanto como este mi yo, este
enigma de vivir: que soy un individuo separado y aislado de todos los demás, que soy Siddharta! ¡Y
de ninguna otra cosa del mundo sé tan poco como de mí, de Siddharta!»
El pensador, que caminaba lentamente, se detuvo dominado por esta idea; y de pronto, saltó de
este pensamiento a otro, uno nuevo que decía:
«Unicamente hay una causa, una sola causa que explique por qué yo no sé nada de mí, que
Siddharta me sea tan extraño y desconocido: ¡Yo tenía miedo de mí mismo, huía de mí mismo!
Buscaba el atman a Brahma; estaba dispuesto a despedazar y a descamar mi yo para encontrar en
su interior el núcleo de todo, el atman, la vida, lo divino, lo último. Pero me he perdido a mí
mismo.»
Siddharta abrió los ojos y miró a su alrededor; una sonrisa iluminó su rostro y recorrió todo su
cuerpo, hasta la yema de los dedos: era el profundo sentimiento del despertar, después de largos
sueños. De repente se encontró andando otra vez, con paso rápido, como el de un hombre que sabe
lo que tiene que hacer.
«¡Oh! -pensó respirando profundamente-. ¡Ahora ya no permitiré que se escape Siddharta! Ya no
quiero empezar mis reflexiones y mi vida con el atman y con la pena del mundo. Ya no deseo
matarme ni despedazarme para hallar un misterio detrás de las ruinas. Ya no me enseñará el yogaveda,
ni el atharva-veda, ni los ascetas, ni cualquier otra doctrina. Quiero aprender de mí mismo,
deseo ser mi discípulo, conocerme, adentrarme en el misterio de Siddharta.»
Miraba a su alrededor, como si viese al mundo por primera vez. ¡Era hermoso el mundo, y de1045138_330443587088377_1938399207_n
variados colores! El mundo se le presentaba curioso y enigmático. Aquí azul, allí amarillo, allá verde,
el cielo y el río corrían, el bosque y el monte mezclaban su belleza, misteriosa y mágica, y allí, en
medio, Siddharta, que se despertaba, que se ponía en camino hacia sí mismo. A través del ojo de
Siddharta entró por primera vez todo eso, el amarillo y el azul, el río y el bosque, ya no era la magia
de Mara, ni el velo de Maja; ya no era la multiplicidad inútil y casual del mundo visible y
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despreciable para el brahmán profundo, que desprecia lo múltiple y busca la unidad. Azul, era azul,
río era río, aunque dentro del azul y del río y de Siddharta vivía escondido lo único y lo divino;
precisamente, pues, el carácter y la esencia de lo divino era el ser aquí amarillo, allí azul, allá cielo,
acullá bosque y aquí Siddharta. El sentido y el carácter no estaban detrás de las cosas, estaban
dentro de ellos, dentro de todo.
«¡Qué sordo y torpe he sido! -meditó a paso ligero-. Si alguien lee un escrito para buscarle un
sentido, no desprecia los signos y las letras, ni los llama engaño, casualidad o cáscara inútil; al
contrario, los lee, los estudia, los ama letra por letra. Sin embargo, yo quería leer el libro del mundo
y el de mi propio carácter; sin embargo, he despreciado los signos y las letras en favor de un
sentido imaginado ya de antemano; llamaba al mundo visible un engaño, consideraba mi ojo y mi
lengua como apariencias casuales y sin valor. No, esto ha pasado ya: ahora me he despertado,
realmente he conseguido desvelarme; y hoy, por fin, he nacido.»
Mientras Siddharta reflexionaba así, de nuevo se detuvo, ahora de repente, como si se le hubiera
cruzado una serpiente en el camino.
Y es que de improviso había comprendido también lo siguiente:
él, realmente, era como una persona que se despierta o como un recién nacido, tenía que
comenzar de nuevo su vida desde un principio. Aquella misma mañana, al abandonar el bosque de
Jatavana, el de aquel majestuoso, y empezar a despertarse, a caminar hacia sí mismo, le había
parecido natural su intención de regresar a su tierra y a su casa paterna, después de los años de
ascetismo. Pero ahora, en este momento, cuando se detuvo como si se le hubiera cruzado una
serpiente en el camino, también se despertaron sus sospechas.
«Ya no soy el que fui -se dijo-; ya no soy asceta, ni sacerdote, ni brahmán. ¿Qué haría en casa
de mi padre? ¿Estudiar? ¿Sacrificar? ¿Ejercer el arte de reflexionar? Todo ello ya es pasado, ya no se
halla en mi camino.»
Siddharta estaba inmóvil y, por un momento, su corazón sintió frío; cuando se dio cuenta de lo
solo que se hallaba, sintió en su pecho un escalofrío, como si se tratara de un animal pequeño, un
pájaro o una liebre. Durante años no había tenido casa, y no la había necesitado. Ahora si. Siempre,
incluso en la máxima entrega, había sido el hijo de su padre, había sido brahmán, de elevada casta,
un sacerdote. Ahora, únicamente era Siddharta, el que se había despertado: nada más. Respiró
profundamente y, por un momento, al sentir frío, se estremeció. Nadie estaba tan solo como él. No
existía el noble que no perteneciese a la nobleza, ni el artesano que no formara parte del gremio de
los artesanos y que no encontrara refugio entre ellos, que no participase en su vida y hablase su
idioma. Todos los brahmanes se hallaban entre los brahmanes y vivían con ellos; el asceta, que no
encuentra refugio en la clase de los samanas, e incluso el ermitaño perdido en el bosque, no era un
solitario: también a éste le rodeaba su pertenencia, también compartía con una casta, que era el
suelo patrio. Govinda se había convertido en monje, y mil monjes eran sus hermanos, llevaban su
mismo vestido, tenían su misma fe, hablaban su idioma. ¿Pero él, Siddharta, a qué pertenecía? ¿La
vida de quién compartiría? ¿Qué idioma hablaría?
A partir de este momento surgió un Siddharta con un yo más profundo, más concentrado; y fue
precisamente en el instante en que el mundo de su alrededor se fundía, cuando se encontró solo
como una estrella en el firmamento, al experimentar frío y desaliento. Siddharta percibía; había sido
el último estremecimiento del despertar, la última contracción del parto. Y de pronto, volvió a
caminar, echó a andar rápidamente, con impaciencia; ya no se dirigía a su casa, ni iba hacia su
padre, ni marchaba hacia atrás.
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Siddharta
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SEGUNDA PARTE
KAMALA
A cada paso del camino aprendía Siddharta cosas nuevas, pues el mundo se encontraba
cambiado, y su corazón se solazaba. Veía salir el sol por encima de los montes verdes y lo veía
ponerse sobre la lejana playa de palmeras. Por la noche contemplaba las estrellas, ordenadas en el
cielo, y la luna creciente flotando en el azul, como una barca. Observaba los árboles, los astros, los
animales, las nubes, las lejanas y altas montañas, azules y suaves; los pájaros y las abejas que
zumbaban, el viento que soplaba sobre los campos de arroz. Todo ello siempre había existido de mil
maneras diferentes y en multitud de colores, siempre había brilIado el sol y la luna; siempre los ríos
habían murmurado y las abejas habían zumbado.
Sin embargo, en otros tiempos, todo ello no fue más que un velo pasajero y engañoso para el ojo
de Siddharta, que observaba con desconfianza; como penetraba en todo con el pensamiento, y no
queriendo destruir lo que no era sustancia, resultó que la sustancia se le colocó más allá de lo
visible. Pero ahora, su ojo libre veía más cerca, observaba y comprendía lo que se hallaba ante su
vista; buscaba su patria en este mundo, y no en la sustancia; su fin ya no estaba en el más allá. El
mundo era bello, si se lo contemplaba con la sencillez de un niño. Hermosas eran la luna y las
estrellas, el riachuelo y la orilla, el bosque y la roca, la oveja y el cárabo dorado, la flor y la
mariposa. Bello y gozoso era el caminar por este mundo, de manera tan infantil, tan despierta, tan
abierta a lo cercano, tan confiada.
El calor del sol sobre la cabeza era diferente, igual que el frescor de la sombra del bosque, el
sabor del riachuelo y de la cisterna, de la calabaza y del plátano. Los días eran cortos, y también las
noches; cada hora huía con rapidez, como una vela sobre el mar, la de un barco repleto de riquezas,
de alegrías. Siddharta veía una familia de monos saltando por las copas de los árboles y escuchaba
un canto ávido y salvaje. Siddharta miraba cómo un carnero perseguía a una oveja y cómo luego se
juntaron. En el lago cubierto de cañas observó al lucio hambriento cazando de noche; delante de él
saltaban en el agua los peces jóvenes, llenos de miedo, y los remolinos que originaba el impetuoso
cazador llevaban el hálito imperioso de la fuerza y la pasión.
Todo eso siempre había existido, y él no se había percatado, no había participado del mundo.
Ahora sí. Por su ojo pasaba la luz y la sombra, por su corazón circulaban las estrellas y la luna.
Por el camino, Siddharta también recordó todo lo que había vivido en el jardín de Jetavana, la
doctrina que había escuchado allí, de labios del divino buda, la despedida de Govinda, la
conversación con el majestuoso. Acordóse de nuevo de las propias palabras que había dirigido al
majestuoso, de cada frase, comprendió con asombro que había dicho cosas que hasta entonces
realmente no sabía. Lo que dijera a Gotama: que el tesoro y el secreto del buda no eran la doctrina,
sino lo inexplicable, lo que no podía enseñarse, lo que él había vivido en la hora de su inspiración,
esto era precisamente lo que él pensaba vivir ahora, lo que en aquel momento comenzaba a vivir.
Ahora tenía que existir consigo mismo. Incluso antes supo que su propio yo era atman, hecho de la
misma sustancia eterna del Brahma. Pero nunca había encontrado ese yo, realmente, porque quería
pescarlo con la red del pensamiento.
No obstante, lo más seguro es que el cuerpo no fuera el yo, ni en el juego del sentido tampoco lo
era el pensar, ni la inteligencia ni la sabiduría aprendida, ni la enseñanza en el arte de sacar
conclusiones y de construir nuevos pensamientos por entre las teorías ya enunciadas. No, también
el mundo de los pensamientos se encontraba aún de este lado, y no conducía a ningún fin; se
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mataba al fugaz yo de los sentidos, y, sin embargo, se alimentaba al fugaz yo de las reflexiones y la
sabiduría.
Ambos, los pensamientos como los sentidos, eran cosas hermosas; detrás de ambas se escondía
el último sentido; debía escucharse a los dos, se tenía que jugar con ambos, no se debía
menospreciar ni atribuir demasiado valor a ninguno de ellos; era necesario escuchar las voces
interiores y secretas de ambos.
Tan sólo deseo que la voz no me mande detenerme en otra parte que no sea la que desee la voz,
pensaba. ¿Porqué Gotama en la hora de las horas se había sentado bajo aquel árbol donde tuvo la
inspiración? Había oído una voz, un grito en su propio corazón que le ordenaba descansar debajo de
aquel árbol; y Gotama no había preferido la mortificación, ni el sacrificio, ni el baño, ni la oración, ni
la comida ni la bebida, ni el sueño, sino que había obedecido a la voz. Obedecer así, no era
doblegarse a una orden exterior, sino sólo a la voz interior; estar tan dispuesto era lo mejor, lo
necesario, lo más conveniente.
Durante la noche, cuando dormía en la choza de paja de un barquero, junto al río, Siddharta tuvo
un sueño: Govinda estaba delante de él con su vestidura amarilla de asceta. Govinda tenía un
aspecto triste y con melancolía le preguntaba: «¿Por qué me has abandonado?» Entonces Siddharta
abrazó a Govinda, lo tomó entre sus brazos, lo estrechó contra su pecho y lo besó… ya no era
Govinda, sino una mujer, y del vestido le salía un seno turgente. Tendiase Siddharta, y bebía. La
leche de ese pecho sabía dulce y fuerte. Su sabor era de mujer y de hombre, de sol y de bosque, de
flor y de animal, de todas las frutas y todos los placeres; embriagaba y hacía perder el sentido.
Cuando Siddharta despertó, el río pálido brillaba a través de la puerta de la choza, y en el bosque
se oía grave y sonoro el grito sombrío de un búho.
Al amanecer, Siddharta rogó a su anfitrión, el barquero, que le llevara al otro lado del río. El
barquero le trasladó en su balsa de bambú. El agua ancha resplandecía con el color cobrizo del
crepúsculo matutino.
-Este es, en verdad, un hermoso río -dijo a su acompañante.
-Sí -respondió el barquero-; es un río espléndido. Es lo que más quiero. A menudo le he
escuchado, me he mirado en sus ojos, y siempre he aprendido algo nuevo de él. Se puede aprender
mucho de un río.
-Te doy las gracias, mi bienhechor -exclamó Siddharta, cuando saltó a la otra orilla-. No tengo
ningún regalo para darte, amigo, ni puedo pagarte. Soy un vagabundo, un hijo de un brahmán y un
samana.
-Ya me di cuenta de ello -contestó el barquero-. Y no esperaba de ti sueldo ni regalo. Me harás el
obsequio en otra ocasión. ¿Así lo crees? -preguntó alegre Siddharta.
-Desde luego. También eso lo he aprendido del río: ¡todo vuelve! Tú también volverás, samana.
Ahora, ¡adiós! Que tu amistad sea mi paga. ¡ Que pienses en mí, cuando sacrifiques ante los dioses!
Sonrientes se despidieron. Siddharta sintióse contento por la amistad y la amabilidad del
barquero.
«Es como Govinda -pensó Siddharta, jocoso-: todos los que encuentro en mi camino son como
Govinda. Todos son agradecidos, a pesar de que ellos mismos podrían pedir agradecimiento. Todos
son sumisos, a todos les gusta ser amigos, les agrada obedecer, pensar poco. Los hombres son
como niños.»
Al mediodía pasó por un pueblo. Delante de las cabañas de barro, los pequeños se revolcaban en
la calle, jugaban con pipas de calabazas y con caracolas, se gritaban y se peleaban, pero todos
huían tímidos ante el samana forastero. Al final del pueblo, en el camino por el que cruzaba un
riachuelo, una joven estaba arrodillada, lavando vestidos a la orilla del torrente. Cuando Siddharta la
saludó, la muchacha alzó la cabeza y le miró con una sonrisa que hizo brillar la blancura de sus
dientes.
Siddharta pronunció la bendición de los peregrinos y preguntó cuánto faltaba para llegar a la gran
ciudad. Entonces la joven levantóse y se le acercó; el brillo de su boca húmeda resplandecía en el
rostro juvenil. Echó a andar junto a Siddharta y entre bromas le preguntó si ya había comido, y si
Hermann Hesse
Siddharta
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era verdad que los samanas dormían solos por la noche en el bosque, y que no podían tener una
mujer. En esto, la muchacha colocó su pie izquierdo sobre el derecho de Siddharta, e hizo un
ademán, el que hace la mujer cuando invita al hombre al placer sensual que los libros llaman «la
subida al árbol».
Siddharta sintió cómo se le caldeaba la sangre, y en aquel instante recordó su sueño. Inclinóse
un poco hacia la mujer y besó con los labios el botón oscuro de su pecho. Luego levantó la mirada y
vio que la joven le sonreía con vivo anhelo, y que con los ojos le suplicaba.
También Siddharta sintió el deseo y notó cómo en su interior brotaba la fuente del sexo: nunca
había tocado a una mujer. Vaciló un momento, a pesar de que sus manos ya estaban dispuestas a
tomarla. Y en aquel mismo instante, escuchó estremecido la voz de su interior; y la voz dijo no.
Entonces desapareció el encanto del rostro de la joven; Siddharta tan sólo veía la húmeda mirada de
una hembra animal en celo. Afectuosamente pasó la mano por su mejilla y se separó de la
muchacha. Con pasos ligeros desapareció por el bosque de bambú, dejando atrás a la joven
desengañada.
El mismo día, antes de hacerse de noche, llegó a una gran ciudad y se alegró, pues tenía ganas
de hallarse entre personas. Había vivido mucho tiempo en el bosque, y la choza de paja del
barquero, donde durmiera la noche pasada, había sido su primer lecho después de mucho tiempo.
Delante de la ciudad, junto a un hermoso bosque rodeado por una valía, el caminante se encontró
con un grupo de criados y siervos cargados de cestos. En medio del grupo iba el ama, una mujer
reclinada en una litera adornada y que llevaban cuatro esclavos; iba encima de rojos almohadones,
y bajo una sombrilla de colores. Siddharta se detuvo a la entrada del bosque y observó el
espectáculo: vio a los criados, las siervas, los cestos, la litera; observó a la dama dentro de su silla
de mano. Debajo de sus cabellos negros, recogidos en un alto peinado, pudo ver un rostro muy
blanco, muy delicado, muy inteligente; y una boca de un rojo pálido, como un higo recién abierto;
también vio unas cejas cuidadas y pintadas en forma de alto arco, unos ojos inteligentes y
despiertos; un cuello esbelto que salía de un vestido verde y oro; unas manos largas y delgadas,
con anchos aros de oro en las muñecas.
Siddharta se dio cuenta de lo hermosa que era aquella dama, y su corazón sonrió. Cuando se
acercó la litera, inclinóse y, seguidamente, al enderezarse, vio el rostro bello y sereno; por un
momento leyó en sus ojos inteligentes, bajo las altas cejas, y aspiró un perfume que desconocía.
La hermosa dama sonrió un instante y luego desapareció en el parque, y con ella los criados.
Siddharta entró en la ciudad bajo un signo mágico. Tuvo deseos de entrar inmediatamente en el
parque, pero reflexionó y recordó cómo le habían observado los criados y criadas; con qué
desprecio, desconfianza, repulsión.
Pensó que era un samana, un asceta, un mendigo. «No puedo seguir así, no -se dijo-. Me sería
imposible entrar en el parque.» Y se echó a reír.
A la primera persona que se cruzó en su camino le preguntó por el parque y por el nombre de
aquella mujer; así se enteró de que aquél era el parque de Kamala, la famosa cortesana, y que,
además del parque, ella poseía una casa en la ciudad.
Seguidamente entró en la población. Ahora tenía un objetivo.
Siguiendo su meta se dejó absorber por la ciudad; siguió por las callejuelas, se detuvo en las
plazas, descansó en las escaleras de piedra, a la orilla del río. Por la noche hizo amistad con un
barbero al que había visto trabajar a la sombra, en una bodega, y que volvió a encontrar rezando en
un templo de Vishnú; le narró entonces la historia de Vishnú y de los Laksmios. Durante la noche
durmió junto a las barcas del río, y por la mañana, de madrugada, antes de que llegaran los
primeros clientes a su tienda, el barbero le cortó el cabello, le afeitó la barba, le peinó y le dio
fricciones con aceites perfumados. Luego Siddharta se fue a bañar al río.
Cuando por la tarde la bella Kamala se acercó al parque, en su litera, a la entrada se encontraba
Siddharta, el cual hizo una reverencia y recibió el saludo de la cortesana. Siddharta hizo una señal al
último criado del séquito y le rogó que comunicara a su ama que un joven brahmán deseaba hablar
con ella. Después de un tiempo regresó el criado y le rogó que le siguiera. En silencio le condujo a
un pabellón donde Kamala descansaba sobre un diván, y le dejó a solas con ella.
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Siddharta
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-¿No estabas ya ayer ahí fuera, y me saludaste? -preguntó Kamala.
-Sí, te vi ayer y te saludé.
-¿Pero ayer no llevabas barba, y el cabello largo y lleno de polvo?
-Observaste bien, no perdiste ningún detalle. Viste a Siddharta, al hijo del brahmán, que
abandonó su casa para convertirse en samana, y que durante tres años ha sido un samana. Pero
ahora he abandonado aquel camino y he venido a esta ciudad. La primera persona que se cruzó en
mi senda, aun antes de entrar en la población, fuiste tú. ¡He venido a decirte todo esto, Kamala!
Eres la primera mujer a la que Siddharta habla sin bajar la vista. Nunca jamás quiero bajar mi vista
cuando me encuentre con una mujer hermosa.
Kamala sonreía y jugaba con su abanico de plumas de pavo real. Le preguntó:
-¿Y para decirme eso has venido hasta mí, Siddharta?
-Para decirte eso, y para darte las gracias por ser tan bella. Y si no te disgustara, Kamala, te
rogaría que fueras mi amiga y maestra, pues todavía no sé nada del arte que tú dominas.
Entonces Kamala se echó a reír.
-¡Jamás me había ocurrido, amigo, que un samana del bosque viniera a aprender de mí! ¡Jamás
me había sucedido que un samana de cabellos largos, vestido con un taparrabos viejo y raído se me
acercara! Muchos jóvenes vienen a verme, y entre ellos también los hay que son hijos de
brahmanes; pero vienen con atavíos elegantes, con finos zapatos, cabellos perfumados y dinero en
el bolsillo. Así son, samana, los jóvenes que me visitan.
Siddharta contesto:
-Ya empiezo a aprender de ti. También ayer me enseñaste algo. Ya me he afeitado la barba, me
he peinado, y llevo aceite en el cabello. Es poco lo que me falta: vestidos elegantes, finos zapatos,
dinero en el bolsillo. Quiero que sepas que Siddharta se ha propuesto cosas más difíciles que esas
pequeñeces, y lo ha logrado. ¿Por qué no voy a conseguir lo que me propuse ayer, ser tu amigo y
aprender de ti los placeres del amor? Me verás dócil, Kamala; he aprendido cosas más difíciles que
lo que tú me puedas enseñar. Y ahora, dime: ¿No te basta con Siddharta tal como está, con aceite
en el cabello, pero sin vestidos, ni zapatos, ni dinero?
Kamala exclamó riendo:
-No, querido, no me basta. Tienes que ir vestido con ropas elegantes, y debes llevar finos zapatos
y mucho dinero encima, y traer también regalos para Kamala. ¿Vas aprendiendo? ¿Te fijas, samana
del bosque?
-Naturalmente, me fijo -repuso Siddharta-. ¿Cómo podría desatender las palabras de esa boca?
Tus labios son como un higo recién abierto, Kamala. También mi boca es roja y fresca y hará juego
con la tuya, lo verás. Pero dime, bella Kamala, ¿no temes ni siquiera un poco al samana del bosque,
que ha venido a aprender el amor?
-¿Cómo podría tener miedo de un samana? ¿De un necio samana del bosque, que habita con los
chacales y que todavía desconoce lo que es una mujer?
-¡Ah! Pero el samana es fuerte y no se arredra ante nada. Podría forzarte, bella muchacha.
Robarte, hacerte daño.
-No, samana, no temo nada de eso. ¿Alguna vez un samana o un brahmán ha temido que alguien
le pudiera robar su sabiduría, su devoción o su profundidad de pensamiento? No, pues es suyo, y
sólo da lo que quiere dar y a quien quiere. Lo mismo, exactamente, pasa con Kamala y las alegrías
del amor. La boca de Kamala es bonita y encarnada, pero intenta besarla contra la voluntad de
Kamala, y no disfrutarás ni una sola gota de la dulzura que sabe dar. Tú tienes facilidad para
aprender, Siddharta, pues aprende también esto: el amor se puede suplicar, comprar, recibir como
obsequio, encontrar en la calle, ¡pero no se puede robar! El camino que te has imaginado es
erróneo. Sería una lástima que un joven tan agraciado como tú, empezara tan mal.
Siddharta se inclinó sonriendo y contestó:
-¡Sería una lástima! ¡Ti enes razón! Sería una verdadera lástima. ¡No, de tu boca no se debe
perder ni una sola gota de dulzura, ni tú de la mía! Quedamos, pues, así, en que Siddharta volverá
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Siddharta
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cuando tenga lo que le falta: vestidos, zapatos, dinero. Pero antes, bella Kamala, ¿no podrías darme
un pequeño consejo, todavía?
-¿Un consejo? ¿Por qué no? ¿Quién se negaría a dar un consejo a un pobre e ignorante samana
que viene de los chacales del bosque?
-Dime, pues, querida Kamala: ¿Dónde debo ir para encontrar rápidamente esas cosas?
-Amigo, eso es lo que muchos quisieran saber. Debes hacer lo que has aprendido, y exigir por
elIo dinero, vestidos y zapatos. De otra forma, un pobre no logra tener dinero. ¿Qué sabes hacer?
-Sé pensar. Esperar. Ayunar.
¿Nada más?
-Nada más… Pues sí, también sé hacer poesías. ¿Quieres darme un beso por una poesía?
-Si me gusta la poesía, sí. ¿Cómo se llama?
Siddharta, después de pensar un instante, empezó a recitar estos versos:
En un umbrío parque entró la bella Kamala,
a la entrada de la fronda hallábase el moreno samana.
Al ver la flor de loto se inclinó profundamente,
y, sonriendo, se lo agradeció Kamala.
A ella prefiero, en vez de sacrificar ante
los dioses, pensó el joven.
Sí, prefiero ofrecer los sacrificios a la bella Kamala.
Kamala aplaudió tan fuerte que sus pulseras de oro resonaron argentinas.
-Me gustan tus versos, moreno samana. Y, en verdad, no pierdo nada, si te doy un beso.
Con los ojos le atrajo; Siddharta inclinó el rostro sobre el de Kamala y depositó su boca sobre la
del higo recién abierto. El beso de Kamala fue largo; con profundo asombro, Siddharta se dio cuenta
de que le enseñaba, pues era sabia; le dominaba, le rechazaba, le atraía, y tras el primer beso le
esperaba una larga sucesión de besos bien ordenados, bien probados, cada uno distinto del siguiente.
Respiró profundamente y en ese momento sintióse sorprendido como un niño, ante la
abundancia de cosas nuevas y dignas de aprender que se descubrían ante sus ojos.
-Tus versos son muy bellos -exclamó Kamala-; si yo fuera rica te los pagaría a precio de oro. Pero
te será difícil ganar con versos tanto dinero como el que tú necesitas. Pues necesitarás mucho, si
quieres ser amigo de Kamala.
-¡Cómo sabes besar, Kamala! -balbució Siddharta.
-Sí, eso lo sé hacer; por ello tampoco no me faltan vestidos, ni zapatos ni pulseras, ni otras cosas
bonitas. ¿Pero qué será de ti? ¿No sabes otra cosa que pensar, ayunar y hacer poesías?
-También sé las canciones de los sacrificios -comentó Siddharta-, pero ya no las quiero cantar.
También conozco las fórmulas mágicas, pero ya no las quiero pronunciar. He leído las escrituras…
-¡Alto! -le interrumpió Kamala-. ¿Sabes leer? ¿Sabes escribir?
-Sí, naturalmente. Hay muchos que saben.
-La mayoría no. Tampoco yo lo sé. Es muy interesante que sepas leer y escribir, muy interesante.
También te servirán las fórmulas mágicas.
En ese instante entró corriendo una sirvienta y dijo unas palabras al oído de su ama.
-Tengo visita -exclamó Kamala-. ¡Date prisa! ¡Vete, Siddharta, nadie debe encontrarte por aquí,
no lo olvides! Mañana te veré de nuevo.
Y ordenó a la sierva que entregara al devoto brahmán una túnica blanca. Sin saber lo que ocurría,
Siddharta se vio conducido por la criada a otro pabellón, a través de un camino desconocido; luego
fue obsequiado con una túnica, y ya en la espesura, le dijeron que se alejara del parque tan pronto
como pudiera, y sin ser visto.
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Siddharta
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Contento hizo lo que se le había mandado. Acostumbrado al bosque, salió del parque por encima
del seto, sin hacer ruido. Alegre regresó a la ciudad, con la túnica bajo el brazo. En un albergue
frecuentado por viajeros, se colocó a un lado de la puerta y pidió comida con un gesto; recibió un
trozo de pastel de arroz. «Quizá mañana ya no tenga que pedir más comida», se dijo.
De repente, se le encendió el orgullo. Ya no era un samana, ya no debía pedir limosnas. Arrojó el
pastel de arroz a un perro y se quedó sin comer.
«La vida que se vive en este mundo es simple -reflexionó Siddharta-. Cuando todavía era un
samana, todo era difícil, y al final desesperado. Ahora todo es fácil, tan sencillo como las enseñanzas
en el arte de besar, que me ofrece Kamala. Necesito vestidos y dinero, nada más; son dos metas
pequeñas y cercanas, que no quitan el sueño.»
Hace tiempo que se había enterado del lugar en que estaba la casa de Kamala, en la ciudad, y allí
se presentó al día siguiente.
-Todo va bien -le dijo Kamala-. Te espera Kamaswami, el más rico comerciante de la ciudad. Si le
gustas, te empleará. Sé inteligente, moreno samana. He hecho que otros le hablaran de ti. Sé
amable con él, es muy influyente. ¡Pero no seas demasiado modesto! No quiero que te conviertas en
su criado; has de ser su igual, si no, no estaré contenta de ti. Kamaswami empieza a envejecer y a
volverse comodón. Si le gustas, te confiará muchos asuntos.
Siddharta le dio las gracias y sonrió. Cuando Kamala se enteró que en dos días no había comido,
mandó traer pan y fruta y se las ofreció.
-Has tenido suerte -comentó Kamala, al despedirse-; se te abre una puerta tras otra. ¿Por qué
será? ¿Eres un mago?
Siddharta replicó:
-Ayer te conté que sé pensar, esperar y ayunar, y tú encontraste que todo ello no servía para
nada. Sin embargo, sirve para mucho. Te darás cuenta de que los ignorantes samanas aprenden en
el bosque y saben muchas cosas hermosas, que vosotros no sabéis. Anteayer todavía era un
mendigo sucio; ayer besé a Kamala; y pronto seré un comerciante y tendré dinero y todas las cosas
que a ti te gusten.
-Eso es cierto -reconoció Kamala-. Pero, ¿qué sería de ti, si no fuera por Kamala? ¿Qué serías tú
sin mi ayuda?
-Querida Kamala -manifestó Siddharta, al tiempo que se incorporaba-, cuando entré en tu
parque, di el primer paso. Me había propuesto aprender el amor de la más bella de las mujeres. Y
desde el momento en que me lo propuse, también sabía que lo lograría. Sabía que tú me ibas a
ayudar; lo supe desde tu primera mirada, a la entrada del bosque.
-¿Y si yo no hubiese querido?
-Pero has querido. Mira, Kamala: si echas una piedra al agua, ésta se precipita hasta el fondo por
el camino más rápido. Lo mismo ocurre cuando Siddharta tiene un fin, cuando se propone algo.
Siddharta no hace nada, sólo espera, piensa, ayuna, sin hacer nada, sin moverse: se deja llevar, se
deja caer. Su meta le atrae, pues él no permite que entre en su alma nada que pueda contrariar su
objetivo. Eso es lo que Siddharta ha aprendido de los samanas. Es lo que los necios llaman magia y
creen que es obra de demonios. Nada es obra de los malos espíritus, éstos no existen. Cualquiera
puede ejercer la magia si sabe pensar, esperar, ayunar.
Kamala le escuchó. Amaba su voz, le gustaba la mirada de sus ojos.
-Quizá sea así como dices, amigo -musitó en voz baja-. Pero quizá también es porque Siddharta
es hermoso, porque su mirada gusta a las mujeres, y por ello tiene suerte.
Siddharta se despidió con un beso.
-Así sea, profesora mía. ¡Que mi mirada te agrade siempre! ¡Que a tu lado siempre tenga suerte!
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Siddharta
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CON LOS HUMANOS
Siddharta marchó a casa del comerciante Kamaswami. Le habían enviado a una rica mansión; los
criados le guiaron sobre valiosas alfombras hasta un salón, donde debía esperar al dueño de la casa.
Entró Kamaswami. Era un hombre ágil y atlético, con el cabello muy canoso, unos ojos sabios y
prudentes, una boca exigente. Amablemente se saludaron anfitrión y huésped.
-Me han dicho -empezó el comerciante- que tú eres un brahmán, un sabio, pero que buscas
empleo en casa de un comerciante. ¿Acaso te encuentras en la miseria, brahmán, y por eso buscas
empleo?
-No -contestó Siddharta-, no me encuentro en la miseria, y jamás me he encontrado así. Has de
saber que vengo de entre los samanas con los que he vivido mucho tiempo.
-Si vienes de los samanas, ¿cómo no vas a estar en la miseria? Los samanas no poseen nada,
¿verdad?
-Nada tengo -repuso Siddharta-, si es lo que quieres decir. Desde luego que no. Sin embargo, eso
ocurre porque así lo quiero; por lo tanto, no estoy en la miseria.
-Pero, ¿de qué piensas vivir, si no posees nada?
-Nunca he pensado en ello, señor. Durante más de tres años no he poseído nada, y jamás pensé
de qué debía vivir.
-Es decir, que has vivido a expensas de los demás.
-Supongo que así es. También el comerciante vive a expensas de los otros.
-Bien dicho. Pero no les quita a los otros lo suyo sin darles nada: en compensación les entrega
mercancías.
-Así parecen ir las cosas. Todos quitan, todos dan: ésa es la vida.
-Conforme, pero, dime, por favor: si no posees nada, ¿qué quieres dar?
-Cada uno da lo que tiene. El guerrero da fuerza; el comerciante, mercancía; el profesor,
enseñanza; el campesino, arroz; el pescador, peces.
-Muy bien. ¿Y qué es, pues, lo que tú puedes dar? ¿Qué es lo que has aprendido? ¿Qué sabes
hacer?
-Sé pensar. Esperar. Ayunar.
-¿Y eso es todo?
-¡Creo que es todo!
-¿Y para qué sirve? Por ejemplo, el ayuno… ¿Para qué vale?
-Es muy útil, señor. Cuando una persona no tiene nada que comer, lo más inteligente será que
ayune. Si, por ejemplo, Siddharta no hubiera aprendido a ayunar, hoy mismo tendría que aceptar
cualquier empleo, sea en tu casa o en cualquier otro lugar, pues el hambre le obligaría. Sin
embargo, Siddharta puede esperar tranquilamente, desconoce la impaciencia, la miseria; puede
contener el asedio del hambre durante mucho tiempo y, además, puede echarse a reír. Para eso
sirve el ayuno, señor.
-Tienes razón, samana. Espera un momento.
Kamaswami salió y al momento regresó con un papel enrollado que entregó a su huésped al
tiempo que le preguntaba:
-¿Sabes leer lo que dice aquí?
Siddharta observó el documento, que contenía un contrato de compra, y empezó a leerlo.
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Siddharta
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-Perfecto -exclamó Kamaswami-. ¿Quieres escribirme algo en este papel?
Le entregó una hoja y un lápiz; Siddharta escribió y le devolvió la hoja.
Kamaswami leyó:
«Escribir es bueno, pensar es mejor. La inteligencia es buena, la paciencia es mejor.»
-Sabes escribir excelentemente -alabó el comerciante-. Aún tenemos que hablar de muchas
cosas. Por hoy te ruego que seas mi invitado y que te alojes en esta casa.
Siddharta le dio las gracias y aceptó; y se alojó en casa del comerciante. Le entregaron vestidos y
zapatos, y un criado le preparaba diariamente el baño. Dos veces al día servían un ágape
abundante, pero Siddharta tan sólo asistía una vez, y nunca comía carne ni bebía vino.
Kamaswami le habló de sus negocios, le enseñó la mercancía y los almacenes, le mostró las
cuentas.
Siddharta llegó a conocer muchas cosas nuevas, escuchaba mucho y hablaba poco. Sin
desatender las palabras de Kamala, jamás se subordinó al comerciante, sino que le obligó a que le
tratara como a un igual, e incluso como a un superior. Kamaswami llevaba sus negocios con
cuidado, y a menudo, incluso, con pasión; Siddharta, por el contrario, lo observaba todo como si se
tratara de un juego cuyas reglas se esforzaba por aprender, pero sin que afectase a su corazón el
contenido.
No hacía mucho tiempo que se encontraba en casa de Kamaswami, cuando ya participaba en los
negocios del dueño de la casa. Pero diariamente, a la hora indicada, visitaba a la bella Kamala con
vestidos elegantes, finos zapatos, y pronto también le llevó regalos. Aprendía mucho de la roja boca
inteligente. Mucho le enseñó la mano suave y delicada.1219027113519_f
Siddharta, en el amor, todavía era un chiquillo inclinado a hundirse con ceguera insaciable en el
placer, como en un precipicio. Kamala le enseñó, desde el principio, que no se puede recibir placer
sin darlo; que todo gesto, caricia, contacto, mirada, todo lugar del cuerpo, tiene su secreto, que al
despertarse produce felicidad al entendido. También le dijo que los amantes, después de celebrar el
rito del amor, no pueden separarse sin que se admiren mutuamente, sin sentirse a la vez vencido y
vencedor; de ese modo, ninguno de los dos notará saciedad, monotonía, ni tendrá la mala impresión
de haber abusado o de haber padecido abuso. Pasaba Siddharta maravillosas horas con la bella
mujer; se convirtió en su discípulo, su amante, su amigo. Allí, junto a Kamala, encontraba el valor y
el sentido a su vida, no en los negocios de Kamaswami.
El comerciante encargaba a Siddharta las cartas y los contratos importantes, y se acostumbró a
pedirle consejo en todos los asuntos trascendentales. Pronto se dio cuenta de que Siddharta
entendía poco de arroz y de lana, de navegación y de negocios; y, no obstante, la ayuda de
Siddharta era eficaz, e incluso superaba al comerciante en tranquilidad, serenidad y en el arte de
saber escuchar y penetrar en el alma de los extraños.
-Este brahmán -comentó Kamaswami a un amigo- no es un verdadero comerciante, y jamás lo
será; los negocios nunca apasionan a su alma. Pero posee el secreto de las personas que tienen
éxito sin esforzarse, ya sea por su buena estrella, por magia, o por algo que habrá aprendido de los
samanas. Siempre parece que juega a los negocios; jamás se siente ligado o dominado por ellos;
nunca teme al fracaso, ni le preocupa una pérdida.
El amigo aconsejó al comerciante:
-De los negocios que te lleva, entrégale una tercera parte de los beneficios, pero deja que
también pague la misma participación en las pérdidas que se produzcan. Así lograrás que se
interese más.
Kamaswami siguió su consejo. No obstante, Siddharta se inmutó muy poco. Si conseguía
beneficios, los recibía con indiferencia; si existía una pérdida, se echaba a reír y exclamaba:
-¡Pues mira, esto no ha salido bien!
A decir verdad, Siddharta continuaba siendo indiferente con los negocios. En una ocasión fue a un
pueblo a comprar una gran cosecha de arroz. Sin embargo, al llegar, supo que el arroz ya había sido
vendido a otro comerciante. A pesar de ello, Siddharta se quedó varios días en la aldea, invitó a los
campesinos, regaló monedas de cobre a sus hijos, asistió a una de sus bodas y regresó contentísimo
Hermann Hesse
Siddharta
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del viaje.
Kamaswami le reprobó por no volver en seguida y por haber malgastado tiempo y dinero.
Siddharta contestó:
-¡No te enfades, amigo! Jamás se ha logrado nada con enfados. Si hemos tenido una pérdida,
asumo la responsabilidad. Estoy contento de ese viaje. He conocido a muchas personas, un brahmán
me otorgó su amistad, los niños han cabalgado sobre mis rodillas, los campesinos me han enseñado
sus campos; nadie me tuvo por comerciante.
-Todo eso está muy bien -exclamó Kamaswami indignado-. ¡Pero en realidad eres un
comerciante, o al menos eso creo yo! ¿O acaso has viajado por placer?
-Naturalmente -sonrió Siddharta-, naturalmente que he viajado por placer. ¿Por qué, si no? He
conocido nuevas personas y lugares, he recibido amabilidad y confianza, he encontrado amistad.
Mira, amigo, si yo hubiese sido Kamaswami, al ver frustrada la venta habría regresado en seguida,
fastidiado y con prisas; entonces sí que realmente se habría perdido tiempo y dinero. Ahora, sin
embargo, he pasado unos días gratos, he aprendido, he tenido alegría y no he perjudicado a nadie
con mi fastidio y mis prisas. Y si alguna vez vuelvo allí, quizá para comprar otra cosecha o con
cualquier otro fin, me recibirán personas amables, llenas de alegría y cordialidad, y yo me sentiré
orgulloso por no haber demostrado entonces prisa o mal humor. Así, pues, amigo, sé bueno y no te
perjudiques con enfados. El día que creas que ese Siddharta te perjudica, di una sola palabra y
Siddharta se marchará. Pero hasta entonces, deja que vivamos mutuamente contentos.
También eran vanos los intentos del comerciante por convencer a Siddharta de que se comía su
pan, el de Kamaswami. Siddharta comía su propio pan -decía él-, o más bien, ambos comían el pan
de otros, el de todos. Jamás Siddharta prestó oídos a las preocupaciones de Kamaswami, y eso que
tenía muchos problemas. Nunca Kamaswami pudo convencer a su colaborador de la utilidad de
gastar palabras en regaños o aflicciones, de fruncir el ceño o dormir mal cuando algún negocio
amenazaba con un fracaso, o si se presentaba la pérdida de una cantidad de mercancías, o cuando
parecía que un deudor no podía pagar. Si en alguna ocasión Kamaswami le reprochaba que todo lo
que Siddharta sabia, lo había aprendido de él, éste contestaba:
-Veo que te gustan las bromas. De ti he aprendido cuánto vale un cesto de pescado y cuánto
interés se puede pedir por un dinero prestado. Estas son tus ciencias. Pero pensar, eso no lo he
aprendido de ti, amigo Kamaswami; mas tú harías muy bien, si lo aprendieras de mí.
Realmente, el alma de Siddharta no se hallaba en el comercio. Los negocios eran buenos para
lograr el dinero para Kamala, y le proporcionaban mucho más de lo que necesitaba. Por lo demás, el
interés y la curiosidad de Siddharta sólo recaía en las personas, mas sus negocios, oficios,
preocupaciones, alegrías y necedades, podían serle tan extraños y lejanos como la luna. A pesar de
la facilidad que tenía para alternar con todos, para vivir y aprender de todos, Siddharta notaba que
existía algo que le separaba de los otros: su ascetismo. Observaba que los humanos vivían de una
manera infantil, casi animal, que él a la vez amaba y despreciaba. Los veía esforzarse, sufrir y
encanecer por asuntos que no merecían ese precio: por dinero, pequeños placeres y discretos
honores; contemplaba cómo se insultaban mutuamente, se quejaban de sus penas, de las que un
samana se reía, y sufrían por algo que a un samana tiene sin cuidado.
Siddharta acogía a todas las personas. Daba la bienvenida al comerciante que le ofrecía tela, al
que estaba cargado de deudas y buscaba un crédito, al mendigo que durante una hora le explicaba
la historia de su pobreza, a pesar de que no era la mitad de pobre que un samana.
No diferenciaba en el trato a un rico comerciante extranjero, del barbero que le afeitaba o del
vendedor ambulante que le engañaba en el cambio de las pequeñas monedas. Cuando Kamaswami
se le quejaba de sus preocupaciones o le reprochaba algún negocio, él escuchaba con curiosidad,
serenamente; luego se asombraba, intentaba entenderle, le daba un poco la razón -únicamente la
que le parecía imprescindible-, y le dejaba para ocuparse del siguiente asunto.
Y eran muchos, muchos los que llegaban a la ciudad para negociar con Siddharta, para engañarle
o sondearle; muchos también para suscitar su compasión, o escuchar su consejo. Siddharta los
compadecía, aconsejaba, regalaba, y se dejaba engañar un poquito. Y ahora ocupaba su
pensamiento todo ese juego y la pasión con que lo jugaban los seres humanos, como antes lo
Hermann Hesse
Siddharta
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ocuparon los dioses y Brahma.
A veces le llegaba del fondo de su pecho una débil voz, casi moribunda, que le avisaba y se
lamentaba; pero era tan endeble que apenas se notaba. Cuando la oía, por una hora tenía
conciencia de que llevaba una vida especial, de que hacía cosas que únicamente eran un juego; sí,
se sentía sereno y aveces alegre, pero la verdadera vida pasaba de largo y no le tocaba.
Como un jugador de pelota domina su arte, así también Siddharta jugaba con sus negocios, con
las personas que había a su alrededor; los observaba, y ellos le alegraban. No obstante, su corazón,
la fuente del ser, no participaba. La fuente corría por alguna parte, pero lejos de él, se deslizaba
invisible, y ya no pertenecía en nada a su propia vida. Ante tales pensamientos alguna vez se
asustó; entonces deseó participar también, en lo posible, en la actividad pueril del día, con ardor y
con el corazón: quería vivir de verdad, obrar auténticamente, disfrutar realmente, vivir en vez de
permanecer como espectador solitario.
No obstante, continuaba sus visitas a la bella Kamala, aprendía el arte del amor, se entrenaba en
el culto al placer, donde más que en ningún otro asunto, el dar y el recibir es una misma cosa.
Charlaba con Kamala, aprendía mejor que Govinda en los tiempos pasados; Kamala se parecía más
a Siddharta que el viejo amigo.
En una ocasión manifestó él:
-Tú eres como yo, diferente de la mayoría de los seres humanos. Tú eres Kamala, nada más; y
dentro de ti hay un sosiego y un refugio donde puedes retirarte en cualquier momento, como yo
puedo hacerlo. Pocas personas lo tienen, y, sin embargo, lo podrían poseer todas.
-No todo el mundo es inteligente -opinó Kamala.
-No -replicó Siddharta-, no es por eso. Kamaswami es tan inteligente como yo, y, sin embargo,
no lleva ese refugio en su interior. Otros lo tienen, pero si medimos su inteligencia son igual que
chiquillos. La mayoría de los seres humanos, Kamala, son corno las hojas que caen de los árboles,
que vuelan y revolotean por el aire, vacilan y por último se precipitan al suelo. Otros, por el
contrario, casi son como estrellas: siguen un camino fijo, ningún viento les alcanza, pues llevan en
su interior su ley y su meta. Entre todos los samanas y los sabios -y yo he conocido a muchos-,
había uno de esos últimos, una persona perfecta. Jamás lo podré olvidar. Se trata del Gotama, el
majestuoso, el predicador de aquella doctrina. Diariamente escuchan sus palabras más de mil
discípulos, y a todas horas siguen sus consejos; pero los otros son hojas de las que caen, pues no
llevan en sí mismos la doctrina y la ley.
Kamala objetó sonriente:
-Otra vez vuelves a hablar de él. Nuevamente tienes pensamientos de samana.
Siddharta no contestó. Continuó con el juego del amor, uno los treinta o cuarenta juegos
diferentes que conocía Kamala. El cuerpo de ella era elástico como el de una pantera, como el arco
de un cazador; quien aprendía el amor con Kamala, sabía muchos placeres, muchos secretos.
Durante mucho tiempo jugaba con Siddharta: le atraía, le rechazaba, le obligaba, le abrazaba; se
alegraba de su maestría hasta que él, vencido y agotado, descansaba junto a Kamala.
La hetera se inclinó sobre Siddharta, observando largamente su cara y los ojos cansados.
-Eres el mejor amante que he conocido -declaró pensativa-. Eres más fuerte que otros, más
flexible y espontáneo. Has aprendido mi arte muy bien, Siddharta. Algún día, cuando yo sea mayor,
quiero tener un hijo tuyo. Y sin embargo, querido, sé que sigues siendo un samana, que no me
quieres, que no amas a nadie. ¿No es eso verdad?
-Puede que lo sea -contestó cansado-. Pero soy como tú: tampoco amas… ¿Cómo podrías ejercer
el amor, como un arte? Las personas de nuestra naturaleza quizá no sepan amar. Los seres
humanos que no pasan de la edad pueril sí que saben: ése es su secreto.
Hermann Hesse
Siddharta
29
SANSARA
Durante largo tiempo Siddharta había vivido la vida del mundo y de los placeres, pero sin formar
parte de esa existencia. Se le habían despertado los sentidos que adormeció en los ardientes años
de samana; había probado la riqueza, la voluptuosidad, el poder; no obstante, durante mucho
tiempo permaneció siendo un samana dentro del corazón. Se dio cuenta de ello la misma Kamala, la
inteligente. La vida de Siddharta seguía estando presidida por tres cosas: pensar, esperar y ayunar;
todavía la gente del mundo, los seres humanos le eran extraños, igual que él lo era para los demás.
Los años pasaban, y Siddharta, rodeado de bienestar, apenas se daba cuenta. Se había hecho
rico; ya poseía su propia casa con los correspondientes criados, y un jardín en las afueras de la
ciudad, junto al río. La gente le quería; le iban a ver cuando necesitaban dinero o consejos. Pero, a
excepción de Kamala, nadie consiguió ser su amigo íntimo.
Poco a poco se había convertido en recuerdo aquel estado alto y sereno de renacido -el que sintió
en su juventud, días después del sermón de Gotama y de la separación de Govinda-, aquella
esperanza expectante, aquel orgullo de soledad sin profesores ni doctrinas, aquella disposición dócil
a oír la voz divina en su propio interior; todo fue pasajero; la fuente sagrada murmuraba en la
lejanía y con voz muy débil -la que antes estuvo muy cerca-, en su propio interior. Sin embargo, le
había quedado todavía mucho de lo que aprendió de los samanas, de Gotama, de su padre, el
brahmán: la vida moderada, el placer de pensar, las horas de meditación, el conocer secretamente
el yo, el eterno yo, que no es cuerpo ni conciencia.
Sí, le había quedado algo de todo aquel pasado, pero ello se encontraba en el olvido, cubierto de
polvo. Era como la rueda del alfarero que, una vez en marcha, no se detiene bruscamente, sino que
con lentitud y cansancio aminora la marcha hasta pararse del todo. En el alma de Siddharta, la
rueda del ascetismo, de la reflexión, había girado durante mucho tiempo; y ahora todavía daba
vueltas, pero muy despacio, vacilando: se hallaba a punto de detenerse. Paulatinamente, como la
humedad penetra en la corteza del árbol y la invade y la pudre, así el mundo y la pereza habían
penetrado en el alma de Siddharta; con insidia le llenaban el alma, daban pesadez a su cuerpo, le
cansaban, le adormecían. Por el contrario, sus sentidos se habían despertado, habían aprendido
mucho, poseían gran experiencia.
Siddharta había aprendido a comerciar, a ejercitar su poder sobre las personas, a divertirse con
una mujer; se había aficionado a vestir ropas elegantes, a ordenar a los servidores, a bañarse en
aguas perfumadas. Le gustaba comer sabrosos platos preparados con cuidado; platos de pescado,
carne, aves, especias y dulces, y bebía el vino que da pereza y ayuda a olvidar. Había progresado en
el juego de los dados, en el tablero de ajedrez, en el saber mirar a las bailarinas; sabía dejarse
llevar en una litera, y dormir en una cama blanda.
Pero aún no se sentía diferente o superior a los demás; siempre los observaba con un poco de
ironía y desprecio, precisamente con ese desdén que siente un samana por la gente de mundo.
Cuando Kamaswami se encontraba enfermo, cuando le perseguían las preocupaciones de los
negocios, Siddharta siempre le lanzaba una mirada burlona. Sólo que, lentamente, sin que se notara
en el continuo ritmo de las cosechas y estaciones de lluvia, su ironía se había cansado, su
superioridad había conseguido calmarse. Y despacio, en medio de su riqueza creciente, Siddharta se
había adaptado un poco a las maneras de los pueriles seres humanos, a su candidez, a sus temores.
Y sin embargo, los envidiaba. Sentía cada vez más celos, a medida que se iba pareciendo más a
ellos. Codiciaba lo único que a él le faltaba y que los hombres tenían: la importancia que lograban
dar a su existencia, la pasión de sus alegrías y temores, la dulzura inquietante y la felicidad de sus
amoríos. Los envidiaba a ellos, a sus mujeres, a sus hijos, a su honor o su dinero; esos seres
siempre se hallaban llenos de planes y esperanzas.
Pero precisamente era eso lo que no conseguía disimular: esa alegría y necedad infantiles.
Hermann Hesse
Siddharta
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Aprendía de ellos tan sólo lo desagradable, lo que despreciaba. Cada vez con más frecuencia le
ocurría que tras pasar una noche en sociedad, a la mañana siguiente se quedaba mucho tiempo en
la cama, se sentía estúpido, y cansado. Cada vez más a menudo se enfadaba y perdía la paciencia
cuando Kamaswami le aburría con sus preocupaciones.
Primero, cuando perdía en el juego de los dados reía demasiado fuerte. Su rostro aún parecía
más inteligente y sereno que el de los otros. Pero luego empezó a reír poco y adoptó uno tras otro
aquellos gestos que se veían con frecuencia en los rostros de los potentados, los gestos de
descontento, de dolor, del mal humor, de desidia, de dureza del corazón. Paulatinamente le atacó la
enfermedad de los hombres ricos.
Lentamente el cansancio cubría a Siddharta como un velo, con una niebla fina; cada día un poco
más turbia, cada año algo más pesada. Como un vestido nuevo que con el tiempo se vuelve viejo,
pierde su color brillante, se mancha, se arruga, se gasta en los dobladillos y muestra algunos
deshilachados, así fue la vida que Siddharta empezó tras la separación de Govinda; había
envejecido, y al compás de los años perdía su brillo, se manchaba y se arrugaba, escondiendo en el
fondo el desengaño y el asco. Siddharta no lo advertía. Sólo notaba que aquella voz clara y segura
de su interior, la que le acompañó en los tiempos de brillantez desde que se despertara, habíase
silenciado ahora.
Le habían capturado el mundo, el placer, las exigencias, la pereza y, por último, también, aquel
vicio que por ser el más insensato, siempre había despreciado más: la codicia. Por fin, las ansias de
posesión y de riqueza se habían apoderado de Siddharta; ya no era un juego, sino una carga y una
cadena.
Siddharta había llegado a esta triste servidumbre por un camino raro y lleno de sinsabores: el
juego de los dados. Desde el momento en que su corazón dejó de ser el de un samana, empezó a
jugar por dinero y por objetos valiosos, con pasión, con furia creciente; era el mismo juego que
antes había considerado, entre sonrisas e ironías, como una costumbre más de los seres humanos.
Como jugador le temían; pocos se atrevían con él; a tanta altura habían llegado sus atrevidas
apuestas. Jugador, inducido por la miseria de su corazón, al malgastar el dichoso dinero
experimentaba una salvaje alegría; de ninguna otra forma podía demostrar con más claridad y
sarcasmo su desdén por la riqueza, la diosa de los comerciantes.
Así, pues, jugaba mucho y sin miramientos; se odiaba a sí mismo, se burlaba del dinero; ganaba
a miles, perdía por millares; disipaba el dinero, las joyas, una casa de campo; y volvía a resarcirse,
y volvía a perder.
Le gustaba aquel miedo, aquella angustia terrible que sentía en el juego de los dados, tras haber
apostado mucho; buscaba poder renovarlo siempre, aumentarlo cada vez más, pues sólo esa sensación
le producía algo parecido a una felicidad, a un entusiasmo, a una vida elevada en medio de la
mediocridad, de la existencia gris e indiferente. Y después de una gran pérdida buscaba nuevas
riquezas, hacía los negocios con más diligencia, obligaba a saldar las deudas con más severidad,
pues quería seguir jugando, malgastando, demostrando su desprecio por el dinero. Mas cuando le
iba mal en el juego, perdía la tranquilidad, agotaba su paciencia contra los mendigos, ya no poseía
el placer de regalar ni de prestar cómo antes.
¡Siddharta, el que en una sola jugada perdía diez mil, y además se reía, ahora en los negocios
cada vez se volvía más severo y pedante! ¡Y por la noche soñaba con dinero! Y Siddharta huía cada
vez que se despertaba de ese espantoso letargo, cuando veía su cara envejecida y fea reflejada en
el espejo de la pared de su dormitorio, y le atacaban la vergüenza y la repugnancia; huía hacia
nuevos juegos de fortuna, hacia el embeleso de la lujuria y del vino; y de ahí regresaba otra vez al
principio del círculo vicioso, para ganar y amontonar riquezas. En esa noria sin sentido se agotaba,
envejecía y enfermaba.
Un día tuvo un sueño fatídico. Había pasado las horas de la tarde con Kamala, en el hermoso
parque. Se habían sentado bajo los árboles, a conversar; Kamala pronunció palabras melancólicas,
detrás de las que se escondía la tristeza y el cansancio. Le había rogado que le hablara de Gotama,
y no se cansó de escuchar sobre la pureza de su mirada, la bella tranquilidad de sus labios, la
bondad de su sonrisa, la paz de su andar. Durante mucho tiempo le había tenido que contar los
hechos del majestuoso buda; Kamala suspiró y manifestó:
Hermann Hesse
Siddharta
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-Algún día, quizá pronto, también yo seguiré a ese buda. Le regalaré mi parque y me refugiaré en
su doctrina.
Sin embargo, volvió después a seducir a Siddharta en el juego del amor. Le cautivó con
vehemencia dolorosa, entre mordiscos y lágrimas, como si quisiera exprimir, una vez más, la última
y dulce gota de ese placer vano y pasajero.
Nunca, como entonces, Siddharta se había dado cuenta con tanta claridad del cercano parentesco
que hay entre la voluptuosidad y la muerte. Entonces sentóse junto a Kamala, su cara junto a la de
ella; bajo sus ojos y cerca de los labios había notado un trazo inquietante, más diáfano que nunca,
como una escritura de finas líneas, de leves arrugas, un alfabeto que recordaba el otoño y la
vejez…, igual que había notado Siddharta alguna cana en sus cabellos negros, a pesar de que sólo
tenía cuarenta años. El cansancio escribía ya en el rostro de Kamala; era la fatiga de un largo
camino sin objetivo concreto; el agotamiento que llevaba consigo el principio de la decadencia y un
temor escondido, todavía no muy pronunciado, quizá ni siquiera conocido: el temor a la vejez, al
otoño, a la muerte.
Siddharta se había despedido de Kamala sollozando, con el alma repleta de hastío y de recóndito
temor.
Después Siddharta había pasado la noche en su casa, bebiendo vino con las bailarinas; le gustaba
representar el papel de personaje superior a sus semejantes, aunque en realidad no lo era; bebió
demasiado vino, y pasada la medianoche, cansado y excitado a la vez, buscó el lecho con ansias de
llorar, queriendo desesperarse. Durante largo tiempo procuró en vano conciliar el sueño, pero su
corazón se encontraba repleto de una pena insoportable, de un asco profundo por el vino demasiado
fuerte, por la música demasiado suave y monótona, por la sonrisa frágil de las bailarinas, el perfume
dulzón de sus cabellos y sus senos. No obstante, lo que más le repelía era su propia persona, su
pelo perfumado, su boca con olor a alcohol, su piel cansada, marchita, deshidratada.
Como cuando uno come y bebe excesivamente y con facilidad vomita sintiéndose después
contento y aliviado, así también Siddharta, sin conseguir conciliar el sueño, deseaba en medio de
multitud de hastíos, deshacerse de esos placeres, esas costumbres, de toda su vida inútil, e incluso
de sí mismo. Por fin, al amanecer, cuando la vida empezaba a desperezarse en la calle, en su
ciudad, consiguió dormirse. Poco después tuvo un sueño. Era así:
Kamala poseía en una jaula de oro un exótico pajarillo cantor. Soñó con ese pájaro. De
madrugada, ~ pájaro se encontraba en silencio; le llamó la atención, pues siempre cantaba a esa
hora; se acercó y vio el pequeño pájaro muerto en el suelo de la jaula. Lo sacó, lo acarició un
momento entre sus manos y seguidamente lo arrojó a la calle; en ese mismo instante se asustó
terriblemente y sintió que el corazón le dolía tanto como si con el pájaro muerto hubiera arrojado
todo lo bueno y valioso de su vida.
Al despertarse del sueño le invadió una profunda tristeza. Le parecía sin valor y sin sentido toda
su vida pasada. No le había quedado nada viviente, nada que poseyera exquisitez, nada que
mereciese la pena de guardar. Se encontraba solo y vacío, como un náufrago en una desierta orilla.
Tristemente, Siddharta se marchó a un parque que le pertenecía, cerró la puerta y se sentó bajo
un árbol; se hallaba sentado allí y sentía que en su interior habitaba la muerte, existía lo marchito,
el fin. Paulatinamente concentró sus pensamientos; recorrió con su mente todo el camino de su
vida, desde los primeros días que aún podía recordar. ¿Cuándo había disfrutado de felicidad, de una
auténtica alegría? Sí, varias veces. En sus años de adolescente la había probado cuando ganaba el
elogio de los brahmanes, al adelantarse a todos los chicos de su misma edad para recitar los versos
sagrados; o en las discusiones con los sabios, o como ayudante en los sacrificios. Entonces oía decir
a su corazón:
«Hay un camino ante ti, y es tu vocación; los dioses te esperan.» Y también sintió ese gozo con
más fuerza, cuando sus meditaciones, cada vez más elevadas, le habían destacado de la mayoría de
los que como él buscaban la felicidad, cuando luchaba con ansia por sentir a Brahma, cuando a cada
nuevo conocimiento se le despertaba una sed mayor en su interior. Entonces, en medio de aquella
sed, en medio del dolor, había escuchado las mismas palabras:
«¡Adelante! ¡Adelante! ¡Es tu vocación!»
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Siddharta
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Esta voz la había oído al abandonar a sus padres para elegir la vida de samana y, otra vez, al ir
de los samanas hacia aquel ser perfecto, y nuevamente al ir del majestuoso hasta lo inseguro.
Contento con los pequeños placeres, pero nunca satisfecho, había pasado mucho tiempo sin oír la
voz, sin llegar a ninguna cumbre; durante largos años el camino había sido monótono y llano, sin
elevado objetivo, sin sed, sin elevación. Sin saberlo siquiera el propio Siddharta se había esforzado
por parecer un ser humano como todos los que le rodeaban, como esos ninos; pero la vida de ellos
era mucho más mísera y pobre que la suya; sus fines no eran los de él, ni tampoco sus
preocupaciones. Todo aquel mundo de Kamaswami, para Siddharta tan sólo había sido un juego, un
baile, una comedia. Unicamente había apreciado y amado a Kamala. Pero, ¿aún la necesitaba, o
Kamala le necesitaba a él? ¿No jugaban un juego sin fin? ¿Era necesario vivir para eso?
¡No, no lo era! Ese juego se llamaba sansara, un juego de niños, quizá grato de jugar una vez,
dos, diez veces… ¿Pero una y otra vez para siempre?
Siddharta se daba cuenta de que el juego ya había terminado, y que ya no podía jugar.
Estremecióse y sintió en su interior que algo había muerto.
Todo aquel día lo pasó sentado bajo el árbol, pensando en su padre, en Govinda, en Gotama.
¿Había tenido que abandonar a aquéllos para convertirse en un Kamaswami? Aún estaba allí cuando
se hizo de noche. Al levantar la mirada y observar las estrellas, pensó:
«Aquí estoy sentado bajo el árbol, bajo el mango, en mi parque.»
Sonrióse un poco.
«¿Pero es necesario? ¿No es un juego necio el poseer un mango un jardín?»
También murieron estas palabras en su interior. Se levantó y despidióse del mango y del parque.
Como se había pasado el día sin comer, sentía un hambre feroz; pensó en su casa de la ciudad, en
su habitación, en su cama, en su mesa llena de viandas. Cansado sonrió, se agitó un poco y
despidióse de todo ello.
No hacía una hora que Siddharta abandonara el jardín, cuando también abandonó la ciudad, y
nunca más volvió a ella. Durante mucho tiempo Kamaswami ordenó buscarle, pues creía que había
caído en manos de los bandoleros.
Kamala no le buscó. Cuando supo que Siddharta había desaparecido, ni siquiera se sorprendió.
¿No esperó eso siempre? ¿No se trataba de un samana, de un hombre sin patria, de un peregrino?
Se dio cuenta perfectamente de ello en el último encuentro; y en medio del dolor por aquella
pérdida, se alegraba de que todavía la última vez la hubiera estrechado con ardor contra su pecho, y
de haber sentido una vez más cómo Siddharta la poseía y cómo Kamala se fundía con él.
Cuando recibió la noticia de la desaparición de Siddharta, se acercó a la ventana en que tenía la
jaula de oro con el exótico pájaro cantor. Abrió la portezuela, sacó el pájaro y lo dejó volar
libremente. Durante mucho tiempo siguió con la mirada el vuelo del ave.
A partir de ese día, Kamala ya no recibió más visitas, y cerró la casa. Después de un tiempo se
dio cuenta de que había quedado encinta después del último encuentro con Siddharta.
Hermann Hesse
Siddharta
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JUNTO AL RÍO
Ya lejos de la ciudad, Siddharta caminó por el bosque. Sólo sabía una cosa con certeza: que no
podía volver, que la vida que había llevado durante años había pasado, concluido, y que la había
gozado hasta hastiarse.
Había muerto el pájaro cantor con el que soñara. El ave de su corazón había dejado de existir.
Fue un profundo cautivo del sansara, se embebió de asco y muerte por todas partes, como una
esponja absorbe agua hasta empaparse. Siddharta estaba lleno de fastidio, de miseria y muerte; ya
no existía nada en el mundo que pudiese alegrarle o consolarle.
Con ansiedad deseaba no saber nada de sí mismo, permanecer tranquilo, muerto. «¡Que caiga un
rayo y me mate! -pensaba-. ¡Que venga un tigre y me coma! ¡Que tome un vino, un veneno que me
adormezca, que haga olvidar y dé un sueño sin final! ¿Queda alguna suciedad con la que todavía no
me haya manchado? ¿Un pecado o una necedad que no haya cometido? ¿Un vacío del alma sin
sentir? ¿Era posible respirar y aspirar una y otra vez, sentir hambre, volver a comer, dormir,
permanecer junto a una mujer? ¿No se había agotado ya ese círculo para Siddharta?»
Llegó junto a la orilla del gran río del bosque, el mismo que le hizo cruzar un barquero cuando
todavía era joven y venía de la ciudad de Gotama. Se detuvo vacilante a la orilla del río. El
cansancio y el hambre le habían debilitado. ¿Para qué seguir adelante? ¿Hacia dónde ir? ¿A qué
destino? No, ya no existían objetivos; lo único que palpitaba era una ansiedad profunda y dolorosa
de arrojar ese sueño confuso, de escupir ese vino soso, de zanjar esa vida miserable y vergonzosa.
Un árbol se inclinaba sobre la ribera del río: era un cocotero, en cuyo tronco apoyó Siddharta el
hombro; Siddharta abrazó luego el tronco y observó el agua verde que se deslizaba a sus pies; miró
hacia abajo y sintió deseos de soltarse y de desaparecer bajo el agua. Un vacío estremecedor se
reflejaba entre las ondas, al que replicaba el terrible hueco de su alma. Sí, estaba acabado. Sí, para
Siddharta, con la vida destrozada y sin meta, con su formación malograda, ya no quedaba otra
solución que lanzar su existencia a los pies de los dioses con una sonrisa irónica.
Ese era su deseo: ¡La muerte, la destrucción de la forma odiada! ¡Que los peces devoren ese
perro de Siddharta, ese demente, ese cuerpo desmantelado y podrido, esa alma decadente! ¡Que los
cocodrilos se lo coman! ¡Que los demonios lo descuarticen!
Con el rostro desencajado clavó su vista en el agua: al ver el reflejo de su cara escupió en el
agua. Lleno de abatimiento separó el brazo que apoyaba en el tronco y se volvió un poco para
deslizarse y hundirse de una vez para siempre. Se hundía hacia la muerte con los ojos cerrados.
En ese instante sintió una voz llegar desde remotos lugares de su alma, del pasado de su agotada
existencia. Era una palabra, una sílaba que repetía maquinalmente una voz balbuciente; se trataba
de la vieja palabra, principio y fin de todas las oraciones de los brahmanes: el sagrado Om, que
significa «lo perfecto» o «la perfección». Y en el momento en que la palabra Om alcanzó el oído de
Siddharta, de repente despertóse su espíritu adormecido y reconoció la necedad de su intención.
Siddharta se asustó profundamente, y pensó cómo había podido llegar a aquel punto; se
encontraba perdido, confuso, abandonado de toda sabiduría. Había intentado buscar la muerte. Un
deseo tan pueril había podido crecer en su interior: ¡Encontrar la tranquilidad apagando su vida! Lo
que no habían logrado en todo ese tiempo la tortura, el despecho y la desesperación, lo consiguió el
Om al penetrar en su conciencia. Siddharta reconoció su miseria y su error.
-Om -repetía-. ¡Om!
Y de nuevo volvió a tener conciencia del Brahma, del carácter indestructible de la vida… que
había llegado a olvidar.
Pero ese momento tan sólo duró un segundo, como un rayo. Siddharta se desvaneció al pie del
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Siddharta
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cocotero, quedó su cabeza junto a la raíz y durmió profundamente.
Su sueño era hondo y libre de pesadillas; hacia mucho tiempo que no conseguía dormir así.
Cuando despertó, después de varias horas, le pareció que habían pasado diez años: escuchó el ruido
del agua; no recordaba dónde se encontraba ni cómo había llegado hasta allí. Abrió los ojos y con
asombro observó sobre su cabeza los árboles y el firmamento; lo pasado parecía estar cubierto por
un velo inmensamente lejano e indiferente.
Sólo sabía que la vida abandonada había sido una encarnación pasada, anterior a su actual yo;
comprendía que había conseguido apartarse de su anterior existencia, y se hallaba tan lleno de asco
y de miseria que hasta había pretendido quitarse la vida; allí, junto a un río, bajo un cocotero, volvió
en sí. Se había quedado dormido con la palabra sagrada Om, en los labios, y ahora se despertaba y
contemplaba el mundo como un ser nuevo.
Con voz baja pronunció el vocablo, con el que se había quedado adormecido; le pareció que en
todo su largo sueño no hizo otra cosa que hablar del Om, pensar en el Om, hundirse y penetrar en
el Om, en lo indecible, en lo perfecto.
¡Qué sueño tan maravilloso! ¡Jamás le había refrescado tanto un sueño, y renovado y
rejuvenecido! ¿Acaso estaba muerto realmente, o se había hundido y había vuelto a nacer con una
nueva encarnación? Pero no, Siddharta se reconocía: sus manos y sus pies, el lugar donde se
encontraba, el yo en su interior, el Siddharta caprichoso, raro; no obstante, Siddharta había
cambiado, se había renovado, se encontraba descansado, despierto, alegre y curioso.
Siddharta se incorporó y vio frente a él a una persona: un forastero, un monje vestido con la
túnica amarilla y la cabeza afeitada, en postura de meditación. Contempló al hombre, que no tenía
cabello ni barba, y no tardó mucho en advertir que el monje era Govinda, el amigo de su juventud.
Govinda, el que se había refugiado con el majestuoso.
También había envejecido Govinda, como él, pero su rostro aún mantenía los mismos rasgos,
expresaba diligencia, lealtad, búsqueda y temor. Y cuando Govinda levantó la mirada al sentirse
observado, Siddharta se dio cuenta inmediatamente de que su amigo no le reconocía. Govinda se
alegró al verle despierto; evidentemente, hacía mucho tiempo que esperaba que despertase, aunque
no le conocía.
-Me he dormido -manifestó Siddharta-. ¿Cómo has llegado hasta aquí?
-Sí, ya te he visto dormir -contestó Govinda-. Y no es muy recomendable hacerlo en estos sitios,
pues a menudo hay serpientes, y además éste es el camino de los animales del bosque. Yo, señor,
soy un discípulo del majestuoso buda, del Sakia Muni, pasaba por aquí, con otros de mis
compañeros, cuando te vi dormir en lugar tan peligroso. Por ello intenté despertarte, señor, y al
comprobar que tu sueño era muy profundo, me rezagué y me senté a un lado. Y mientras deseaba
vigilar tu sueño, creo que yo también me he dormido. Mal cumplí mi servicio, pues el cansancio me
venció. Pero ya que ahora estás despierto, dame licencia para reunirme con mis compañeros.
-Te agradezco mucho, samana, que vigilaras mi sueño -continuó Siddharta-. Los discípulos del
majestuoso sois muy amables. Ahora ya puedes irte.
-Me marcho, con tu permiso. Que el Señor proteja tu salud.
-Gracias, samana.
Govinda hizo la señal del saludo y declaró:
-Adiós.
-Adiós, Govinda -contestó Siddharta.
El monje se detuvo.
-Permíteme, señor. ¿De dónde conoces mi nombre?
Siddharta sonrió.
-Govinda, te conozco de la casa de tu padre y de la escuela de los brahmanes, de los sacrificios,
de nuestro viaje con los samanas, y de aquella hora cuando tú, en el bosque de Jetavana, te
refugiaste en el majestuoso.
-¡Eres Siddharta! -exclamó Govinda-. Ahora te reconozco, y no comprendo cómo antes no me he
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Siddharta
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dado cuenta inmediatamente. Bien venido, Siddharta. Siento un gran gozo al volver a verte.
-También yo me alegro de verte otra vez. Has sido el vigilante de mi sueño: una vez más te doy
las gracias, aunque no hubiera necesitado una custodia. ¿Adónde vas, amigo?
-No me dirijo a ninguna parte, en concreto. Los monjes siempre caminamos, mientras no es la
estación de las lluvias; vamos siempre de un sitio a otro, vivimos según la regla, pregonamos la
doctrina, recibimos limosnas y continuamos nuestro viaje. Siempre así. ¿Pero tú, Siddharta, adónde
vas?
Contestó Siddharta
-Yo hago lo mismo que tú, amigo. No voy a ninguna parte. Sólo estoy en camino. Soy un
peregrino.
Govinda replicó:
-Dices que eres un peregrino, y te creo. Pero, perdóname, Siddharta, no tienes aspecto de
peregrino. Llevas el atuendo de un hombre rico, calzas zapatos de aristócrata, y tu cabello
perfumado no es el de un samana.
-Muy bien, amigo, has observado con agudeza, no has perdido detalle. Pero yo no he dicho que
sea un samana. Tan sólo dije: soy un peregrino. Y así es.
-Es posible -respondió Govinda-. Pero pocos peregrinan con esas ropas, con esos zapatos, con
esos cabellos. Jamás he encontrado un peregrino así, en todos los años que camino. -Te
creo, Govinda. Pero hoy has encontrado un peregrino con estos zapatos y así vestido. Acuérdate,
amigo, que el mundo de las formas es pasajero, temporal, sobre todo con nuestros vestidos,
nuestro cabello y todo nuestro cuerpo. Llevo el ropaje de un rico, te has fijado bien. Lo llevo porque
he sido rico. Y llevo el pelo como la gente mundana y los libertinos, porque he sido también uno de
ellos.
-¿Y ahora, Siddharta? ¿Qué eres ahora?
-No lo sé. Lo ignoro tanto como tú. Estoy en camino. He sido un potentado, y ya no lo soy. Y no
sé lo que seré mañana.
-Te has arruinado?
-He perdido las riquezas o ellas me arruinaron a mi. Digamos que se me han extraviado.
Govinda, la rueda de lo ingrato gira con extremada rapidez. ¿Dónde se halla el brahma Siddharta?
¿Dónde se encuentra el samana Siddharta? ¿Dónde quedó el rico Siddharta? Lo temporal cambia
muy aprisa, Govinda. Tú bien lo sabes.
Govinda contempló durante largo tiempo al amigo de su juventud, y en sus ojos apareció una
duda. Entonces le saludó como se saluda a los aristócratas, y se puso en marcha.
Siddharta, con el rostro sonriente, le siguió con la mirada. ¡Todavía amaba a ese hombre fiel y
temeroso! ¡Cómo habría sido posible no amar a nadie o a nada, después de un sueño tan
maravilloso, tan lleno del Om! Precisamente el encantamiento estaba allí: en el sueño se le había
preparado para amarlo todo; se encontraba lleno de amor hacia todo lo que contemplaba. Y
justamente ésa fue su enfermedad anterior, según le parecía ahora: el no saber amar a nada ni a
nadie.
Sonriente, continuaba observando Siddharta al monje que se alejaba. El sueño le había devuelto
las fuerzas, pero le seguía molestando el hambre, ya que ahora hacía dos días que no comía y el
tiempo en que solía ayunar se encontraba muy lejano. Con preocupación, pero feliz, recordó aquel
pasado.
Fue entonces cuando recordó cómo había glorificado ante Kamala tres artes que antes había
dominado perfectamente: ayunar, esperar, pensar. Esta había sido su fortuna, su poder y su fuerza.
Había aprendido esas artes en los años penosos y difíciles de su juventud, nada más. Y ahora le
habían abandonado, ninguna de las tres artes le pertenecía ya: ni el ayunar, ni el esperar, ni el
pensar. ¡Las había trocado por lo más miserable y más pasajero, por los deleites de los sentidos, el
bienestar físico, las riquezas! Realmente le había sucedido algo extraño. Y ahora parecía que de
nuevo se había convertido en un ser humano.
Siddharta reflexionó acerca de su situación. Le costó meditar; en el fondo no le apetecía, pero se
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Siddharta
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obligó a sí mismo.
Pensó:
«Ahora que por fin han sucumbido todas las cosas pasajeras, ahora que vuelvo a estar bajo el
sol, como cuando fui un chiquillo, me doy cuenta de que no sé nada, de que no soy capaz de nada,
de que no he aprendido nada. ¡Qué raro es todo esto! ¡Ahora voy a empezar de nuevo, como un
niño, a pesar de que ya no soy joven y que mis cabellos empiezan a encanecer -sonrió otra vez-. Sí,
tu destino será muy singular.»
Siddharta se perdía, pero ahora volvía a encontrarse en este mundo y se veía vacío, desnudo e
ignorante. Y sin embargo, no podía sentir pena por lo sucedido. No. Al contrario, tenía deseos de
reír, de burlarse de sí mismo, de chancearse de todo ese mundo tan necio y tan absurdo.
«¡Estás en decadencia!», se acusó a sí mismo., y seguidamente echóse a reír.
Al pronunciar estas palabras, miró al río, que también se deslizaba por una pendiente, siempre
hacia abajo, sin dejar de estar alegre y de canturrear. Eso gustó a Siddharta que sonrió amablemente
al río. ¿No era el mismo río en el que había querido ahogarse, hacía ya tiempo, quizás unos
cien años? ¿O tal vez lo soñó?
Siddharta continuó meditando: «Realmente mi vida ha seguido un curso muy espécial, dando
muchos rodeos. De chiquillo sólo oía hablar de dioses y sacrificios. De mozo sólo me entretenía con
ascetas, pensamientos, meditaciones, buscando a Brahma, venerando al eterno atman. Ya de joven
seguía los ascetas, viví en el bosque, sufrí calor y frío, aprendí a pasar hambre, aprendí a apagar mi
cuerpo. Entonces la doctrina del gran buda me pareció una maravilla; sentí circular en mi interior
todo el sabor de la unidad del mundo, corno si se tratara de mi propia sangre. No obstante, tuve
que alejarme del mismo buda y del gran saber. Me fui y aprendí el arte del amor con Kamala, el
comercio con Kamaswami; amontoné dinero, malgasté, aprendí a contentar a mi estómago, a
lisonjear a mis sentidos. He necesitado muchos años para perder mi espíritu, para olvidarme del
pensar y la unidad.
«¿No parece que he precisado dar grandes rodeos para convertirme paulatinamente en un
hombre, para dejar de ser filósofo y vivir como una persona vulgar?» Y, a pesar de todo, ha sido un
buen camino, no ha muerto completamente el pájaro que se alberga en mi interior. Pero, ¡qué
camino es ése! He tenido que sobrevivir a tanta ignorancia, vicio, error, asco y desengaño, tan sólo
para volver a ser un hombre que no piensa, como los niños, y así, poder empezar de nuevo. No
obstante, todo ha ido bien, mi corazón se alegra, mis ojos ríen. He tenido que sufrir con
desesperación, me he visto obligado a rebajarme hasta la idea más necia, la del suicidio, para poder
recibir la gracia de sentir el Om, para volver a dormir bien y a despertarme mejor. Tuve que
convertirme en un ignorante para poder encontrar al atman en mi interior. He tenido que pecar para
volver a resucitar.
«¿Hacia dónde me seguirá llevando este camino? Mi sendero sigue un itinerario absurdo, da
rodeos, y quizá también vueltas. ¡Que siga por donde quiera! ¡YO lo seguiré!»
Sintió en su pecho una alegría maravillosa.
«¿De dónde sale esa alegría tan grande? -preguntó a su corazón-. ¿Acaso te viene de ese largo
sueño, que tanto bien te hizo?
¿O proviene de la palabra Om, que pronuncié? ¿O acaso es porque he conseguido escapar, he
logrado la fuga y por fin me encuentro otra vez libre, como un chiquillo bajo el cielo?
«¡Qué maravilla es poder huir, ser libre! ¡Qué aire más limpio y puro se respira aquí! ¡ Qué delicia
aspirarlo! Allí, de donde escapé, todo olía a cremas, especias, vino, saciedad, ocio. ¡Cómo odiaba
ese mundo de ricos, vividores y jugadores! ¡Cómo me aborrecía, me robaba, envenenaba, torturaba,
envejecía y maldecía! ¡No, jamás creeré en mí, como antes, cuando me gustaba pensar que
Siddharta era un sabio! Sin embargo, ahora sí que he obrado bien; ¡me gusta, puedo elogiar mi
obra! ¡Ahora termina el odio contra mí mismo, contra esa vida necia y monótona! Te felicito,
Siddharta, ya que después de tantos años de ocio has vuelto a tener una nueva idea, has obrado,
has oído cantar al pájaro en tu pecho, ¡y le has seguido!»
De esta forma se elogió y se sintió satisfecho de sí mismo, a la vez que oía los rugidos del
hambre en su estómago. Un retazo de pena, un mendrugo de miseria: eso era lo que ahora
Hermann Hesse
Siddharta
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percibía; en los últimos días había apurado hasta el máximo y luego lo escupió todo; se sació hasta
la desesperación y la muerte.
Así era mejor. Hubiera podido quedarse mucho más tiempo con Kamaswami, ganar dinero,
malgastarlo, hinchar su barriga y dejar que su alma muriese de sed; habría podido vivir todavía
mucho tiempo en aquel infierno suave y bien acolchado, si no le hubiera llegado el momento del
desconsuelo total, de la desesperación. Fue aquel instante, cuando se balanceaba por encima de la
corriente del agua, dispuesto a destruirse. Había sentido esa desesperación, esa profunda
repugnancia, pero no se dejó vencer; el pájaro, la fuente y la voz de su interior continuaban con
vida. Esa era su alegría, su risa; por eso brillaba su rostro bajo las canas.
«Es bueno -pensó- probar personalmente todo lo que hace falta aprender. Desde niño, desde
mucho tiempo, sabía que los placeres mundanos y las riquezas no acarrean ningún bien; pero ahora
lo he vivido. Y ahora lo sé, no sólo porque me lo enseñaron, sino porque lo han visto mis ojos, mi
corazón, mi estómago. ¡Qué bello es saberlo!»
Mucho tiempo permaneció meditando acerca del cambio que se había producido en su ser.
Escuchó al pájaro que trinaba alegre. ¿No había muerto el pájaro en su interior, no había sufrido su
muerte? No; en Siddharta había muerto algo muy distinto, que desde hacía tiempo deseaba
sucumbir. ¿No era lo mismo que en sus ardientes años de asceta había querido apagar? ¿No era su
yo, el yo pequeño, temeroso, orgulloso, con que había luchado durante tantos días, el que siempre
le vencía, el que después de cada penitencia, volvía a surgir, y le quitaba la alegría, y le daba
temor? ¿Acaso no era eso lo que por fin hoy había encontrado la muerte, allí en el bosque, junto a
ese río idílico? ¿No era esa muerte por lo que Siddharta había vuelto a ser un niño, y sintió
confianza, alegría y temeridad?
Ahora también comprendió por qué había luchado inútilmente contra ese yo, mientras era
brahmán o asceta. ¡Se lo había impedido el exceso de sabiduría, de versos sagrados, de reglas para
sacrificios, de mortificaciones, la excesiva ambición! Con arrogancia, siempre había sido el primero,
el más inteligente, el más sabio, el más diligente; siempre se encontraba un paso más adelante de
los demás compañeros, sabios, sacerdotes o eruditos. Su yo se había escondido en ese sacerdocio,
en aquella erudición e intelectualidad; estaba allí y crecía, mientras Siddharta creía apagarlo con
ayunos y penitencias. Ahora se daba cuenta y observaba que la voz secreta tenía razón: ningún
profesor se lo hubiera podido reprimir jamas.
Por ello tuvo que lanzarse al mundo, perderse entre los placeres y el poder, la mujer y el dinero;
se había tenido que convertir en comerciante, jugador, bebedor, glotón, hasta que el brahmán y el
samana de su interior se murieran. Por tal causa había tenido que soportar esos años monstruosos,
ese hastío, vacío y absurdo de una vida monótona y perdida, hasta que por fin, como una
desesperacion, el vividor y el Siddharta ávido habían llegado a sucumbir. Muerto, un nuevo
Siddharta había resucitado. También este se volvería viejo, también tendría que morir algún día;
Siddharta era transitorio, como pasajera es toda formación. Pero hoy se hallaba en plena forma,
joven como un chiquillo, un nuevo Siddharta. Estaba lleno de alegría.
Meditaba todas estas ideas, escuchaba sonriente su estómago y agradecía el zumbido de una
abeja. Miraba con alegría la corriente del río: jamás un agua le había gustado tanto, jamás había
percibido la voz y el ejemplo de la corriente con tanta fuerza. Le parecía que ese río poseía algo
especial, algo que aún desconocía, pero que le esperaba. En ese río se había querido ahogar
Siddharta, y en él había sucumbido el Siddharta viejo, cansado, desesperado. Sin embargo, el nuevo
Siddharta sentía por esa corriente un profundo amor que le obligaba a no abandonarla con prisas.
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Siddharta
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EL BARQUERO
«Junto a este río deseo quedarme -pensó Siddharta-. Es el mismo por el que un amable barquero
me condujo al camino de los humanos, de los niños. Me dirigiré a su vivienda. Desde su choza me
encaminó entonces hacia una nueva vida, que ahora ya está vieja y muerta. ¡Que mi nuevo camino
también empiece desde allí.»
Observaba la corriente con cariño, su verde transparencia, sus ondas cristalinas, con dibujos
llenos de misterio. Contempló las perlas claras que subían desde el fondo, las burbujas que flotaban
en la superficie, el espejo del azul del cielo. El río también le miraba con sus mil ojos, verdes,
blancos, ambarinos, celestes. ¡Cuánto amaba aquella corriente! ¡Cuántas cosas le agradecía! Desde
el interior de su corazón escuchaba la voz que despertaba de nuevo y le decía:
«Ama a este río! ¡Quédate con él! ¡Aprende de él!»
¡ Oh, sí! Siddharta quería aprender del río, deseaba escucharlo. Le parecía que el que
comprendiera a esta corriente y sus secretos, también entendería muchas otras cosas, muchos
secretos, todos los misterios.
Hoy únicamente podía conocer un secreto del río: el que se apoderó de su alma. Se daba cuenta
de que el agua corría y corría, siempre se deslizaba y, sin embargo, siempre se encontraba allí, en
todo momento. ¡Y no obstante, siempre era agua nueva! ¿Quién podía comprenderlo? Siddharta, no;
tan sólo tenía una vislumbre, escuchaba un recuerdo lejano, unas voces divinas.
Siddharta se levantó. El rugido del hambre en el estómago se hacía insoportable. Mientras sufría,
continuó su camino a lo largo de la ribera, contra la corriente, escuchando el rumor y los alaridos de
su estómago.
Cuando llegó a la lancha de cruce, la halló dispuesta para la salida.
A su lado estaba el mismo barquero que había conducido al joven samana. Siddharta le reconoció
al momento; también el barquero había envejecido mucho.
-¿Quieres pasarme? -preguntó.
El barquero se sorprendió al ver a un hombre tan distinguido viajar solo y a pie. Le acogió en su
barca y abandonó la orilla.
-Has elegido una vida muy bella -declaró el viajero-. Debe de ser muy hermoso vivir junto a estas
aguas y deslizarse por su superficie.
El remero se balanceó sonriente y repuso:
-Es hermoso, señor, como tú dices, ¿pero acaso no es bella la vida toda y todos los trabajos?
-Quizá. Pero yo envidio el tuyo.
-¡Oh! Pronto te cansarías. Esto no es para gentes elegantes.
Siddharta sonrió.
-Ya me miraste una vez por mis ropajes y además, con desconfianza. ¿No te gustaría aceptarlos,
barquero, puesto que a mí me molestan? Debes saber que no tengo con qué pagarte.
-El señor bromea -dijo el barquero, festivo.
-No bromeo, amigo. Mira, ya una vez crucé en tu barca por el río, gracias a tu bondad. Hazlo
también hoy y acepta mis vestidos como pago.
-¿Y el señor piensa seguir su viaje sin vestidos?
-Lo que me gustaría es no proseguir el viaje. Lo que más me apetecería, barquero, es que me
dieras un delantal, y así podría quedarme como ayudante tuyo, o mejor, como tu aprendiz, pues
primero debo aprender a llevar la barca.
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Siddharta
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Durante largo tiempo el barquero observó al forastero, como si buscara algo.
-Ahora te reconozco -manifestó por fin-. En otra ocasión dormiste en mi choza, hace mucho
tiempo, quizá más de veinte años. Yo te llevé al otro lado del río y nos despedimos como buenos
amigos. ¿No fuiste un samana? De tu nombre no me acuerdo.
-Me llamo Siddharta, y era un samana cuando me viste por última vez.
-Bien venido seas, Siddharta. Yo me llamo Vasudeva. Espero que también hoy seas mi invitado,
que duermas en mi choza y me cuentes de dónde vienes y por qué te molestan tus elegantes ropas.
Habían alcanzado el centro del río y Vasudeva tuvo que remar con más fuerza para ir contra la
corriente. Su trabajo era tranquilo, y él bogaba con su mirada fija en la proa de la barca, con sus
brazos curtidos.
Siddharta se hallaba sentado y le observaba; recordó entonces que ya en aquel su último día de
samana, habíase despertado en su corazón el amor hacia aquel hombre. Agradecido aceptó la invitación
de Vasudeva. Cuando llegaron a la orilla le ayudó a atar la barca en los postes; después el
barquero le invitó a entrar en la cabaña y le ofreció pan y agua. Siddharta lo comió con gusto, como
también los frutos del mango, que le ofreció el barquero.
Ya cerca del atardecer se sentaron los dos en un tronco de la orilla y Siddharta contó al barquero
su origen y su vida, tal y como la había visto hoy en aquella hora de desesperación. El relato duró
hasta altas horas de la noche.
Vasudeva escuchó con suma atención. Lo comprendió todo, el origen, la niñez, todo el
aprendizaje, la búsqueda, la alegría y la miseria. Entre las muchas virtudes del barquero, destacaba
la de saber escuchar como pocas personas. Sin decir palabras, Siddharta notó que Vasudeva
asimilaba todas sus explicaciones, sosegado, abierto, esperando sin perder una sola palabra, sin
impaciencias, sin críticas ni elogios: únicamente escuchaba.
Siddharta sintió la felicidad de confesarse a tal oyente, de hundir en su corazón su propia vida, la
propia búsqueda, el propio sufrimiento.
Al finalizar el relato, sin embargo, cuando habló del árbol junto al río y de su profundo
desfallecimiento, del sagrado Om y de cómo después del sueño se había sentido mucho mejor, el
barquero escuchó con doble atención, totalmente entregado, con los ojos cerrados.
No obstante, Siddharta enmudeció, transcurrió un largo silencio hasta que Vasudeva empezó a
decir:
-Es lo que yo me imaginaba. El río te ha hablado. También es amigo tuyo, también él te habla.
Esa es una buena señal, muy buena. Quédate conmigo, Siddharta, amigo. Tenía una esposa, su
cama está junto a la mía; pero ha muerto ya hace mucho tiempo, y vivo solo. Convive conmigo: hay
sitio y comida para ambos.
-Te lo agradezco -declaró Siddharta-. Te lo agradezco y acepto. Y también te doy las gracias por
haberme escuchado tan bien. Hay pocas personas que sepan escuchar, y no encontré a nadie que lo
hiciera como tú. También quiero aprender esto de ti.
-Lo aprenderás -contestó Vasudeva-, pero no de mí. Yo lo aprendí del río, a ti también te lo
enseñará. El río lo sabe todo y todo se puede aprender de él. Mira, ya te has enterado por el agua
de que es necesario dirigirse hacia abajo, descender, buscar la profundidad. El rico y distinguido
Siddharta se convierte en remero; el sabio brahmán Siddharta se convierte en barquero; también
eso te lo ha enseñado el río. Progresarás asimismo con el resto.
Después de una larga pausa, preguntó Siddharta:
-¿Qué resto, Vasudeva?
-Se ha hecho tarde -contestó-. Vayamos a dormir. No te puedo decir yo el «resto», amigo. Ya lo
sabrás, quizá ya los has estudiado. Mira, yo no soy un sabio, y no sé hablar y tampoco pensar. Sólo
sé escuchar y ser piadoso: no he aprendido otra cosa. Si lo supiera decir y enseñar, quizá fuera un
sabio; así, sin embargo, sólo soy un barquero y mi deber es cruzar a la gente por este río. He
cruzado a muchos, a miles, y para todos ellos mi río sólo ha sido un obstáculo en sus itinerarios.
Viajaban por dinero y negocios, iban a bodas y romerías; el río se interponía en su camino y el
barquero estaba allí para pasarlos rápidamente sobre ese obstáculo. Pero para algunos entre miles,
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Siddharta
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para muy pocos, el río dejaba de ser un obstáculo; ellos han oído su voz, la han escuchado, y el río
se ha convertido para ellos en algo sagrado, igual que para mí. Y ahora vámonos a descansar,
Siddharta.
Siddharta se quedó con el barquero y aprendió a manejar la barca; y si no tenía trabajo con la
barca, ayudaba a Vasudeva en el campo de arroz, recogía la madera, cosechaba los frutos del
bananero. Aprendió a construir un remo, y a reparar la embarcación, y a trenzar cestos. Estaba
alegre por todo lo que aprendía y los días y los meses pasaban con rapidez.
Pero, más de lo que podía enseñarle Vasudeva, le instruía el río. De él aprendía continuamente.
Sobre todo le enseñó a escuchar, a atender con el corazón tranquilo, con el alma serena y abierta,
sin pasión, sin deseo, sin juicio ni opinión.
Le gustaba vivir al lado de Vasudeva, y a veces cambiaba unas palabras, pocas, pero bien
pensadas. Vasudeva no era amigo de palabras: pocas veces lograba hacerle hablar.
-¿También has aprendido tú -le preguntó una vez-, has aprendido del río el secreto de que no
existe el tiempo?
El rostro de Vasudeva se iluminó con una radiante sonrisa.
-Sí, Siddharta -contestó-. ¿Quieres decir esto: que el río está en todas partes a la vez? ¿ En su
fuente y en la desembocadura, en la cascada, en la balsa, en la catarata, en el mar, en la montaña,
en todas partes a la vez? ¿Y que para él sólo existe el presente y desconoce la sombra del futuro?
-Eso es -repuso Siddharta-. Y cuando lo conocí, descubrí mi vida, que también era un niño, y el
niño Siddharta, el hombre Siddharta, el viejo Siddharta sólo estaban separados por sombras, por
nada real. Y tampoco los nacimientos anteriores de Siddharta eran pasado, ni su muerte y su
renacimiento al Brahma han sido futuro. Nada fue, ni será; todo es, todo tiene esencia y presente.
Siddharta hablaba encantado: la inspiración le había producido una profunda felicidad. Mas, ¿no
era tiempo todo el sufrimiento? ¿No era todo él temor y tortura, el tiempo? ¿No se superaba y
alejaba todo lo difícil y hostil en el mundo, si se superaba el tiempo, si se lo anulaba? Había hablado
gozoso. Pero Vasudeva le sonrió con el rostro iluminado e hizo un gesto de afirmación. En silencio
pasó su mano por el hombro de Siddharta y regresó a su trabajo.
Y otra vez, cuando en la estación de las lluvias el río crecía y el rugido aumentaba poderoso,
manifestó Siddharta:
-¿Verdad, amigo, que el río tiene muchas, muchísimas, voces? ¿No posee la voz de un rey y de
un guerrero, la de un toro y la de un pájaro nocturno, la de una pantera y la de un hombre que
suspira, y otras voces más?
-Así es -declaró Vasudeva-. Todas las voces de la creación están en el río.
~Y puedes descifrar lo que dicen -continuó Siddharta- cuando oyes sus diez mil tonos a la vez?
El rostro de Vasudeva sonreía feliz, se inclinó hacia Siddharta y le dijo al oído lo que el sagrado
Om le había comunicado: lo mismo que antes había dicho a Siddharta.
La sonrisa de Siddharta se parecía cada vez más a la del barquero; era casi igual de brillante,
expresaba casi la misma felicidad, brillaba igual en sus mil pequeñas arrugas; era equivalente en
inocencia y en madurez.
Muchos de los viajeros, al ver a los dos barqueros, los tenían por hermanos. A menudo se
sentaban por la noche en el tronco, junto a la orilla; en silencio escuchaban el susurro del agua, que
para ellos ya no era la corriente, sino la voz de la vida, de la existencia, de lo que siempre será. Y a
veces ocurría que al escuchar ambos al río, pensaban en las mismas cosas, en una conversación de
anteayer, en un viajero cuya cara y destino les interesaba, en la muerte, en su niñez; y los dos, en
el mismo instante que habían escuchado del río algo bueno, se miraban mutuamente, pensando
ambos exactamente igual, se sentían felices ante la misma contestación por idéntica pregunta.
Algunos de los viajeros percibían que de la barca y de los barqueros emanaba algo especial. A
veces ocurría que un viajero, después de haber observado la cara de los barqueros, empezaba a
narrar su vida, sus pesares, confesaba sus pecados y terminaba pidiendo consuelo y consejo. En
otras ocasiones, les pedían permiso para quedarse una noche con ellos y así poder escuchar la voz
del río. También sucedía que llegaban curiosos a los que les habían contado que en ese lugar vivían
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dos sabios, o magos, o santos. Los curiosos preguntaban entonces, pero no recibían ninguna
contestación; y tampoco encontraban que fueran magos ni sabios, y sólo hallaban a dos ancianos
amables, que parecían mudos, extraños y seniles. Los curiosos se reían y comentaban entre sí la
buena fe y la necedad de la plebe, que propagaba rumores sin fundamento.
Los años pasaban y nadie se entretenía en contarlos. Un día llegaron unos monjes, discípulos de
Gotama, del buda, y pidieron que les cruzaran a la otra orilla del río; los barqueros se enteraron por
ellos que les había llegado la noticia de que el majestuoso estaba enfermo de gravedad y pronto
moriría su última muerte humana, para entrar en la redención.
No pasó mucho tiempo, y llegó un nuevo grupo de monjes hasta la barca, y otro, y monjes y
viajeros no hablaban de otra cosa sino de Gotama y su próxima muerte. De todas partes llegaba la
gente atraída como por arte de magia, para presenciar la muerte del gran buda, como si se tratara
de ir a una campaña o a la coronación de un rey; todos dirigían sus pasos hacia el lugar en donde
debería suceder algo prodigioso, donde el más perfecto de ese tiempo debía entrar en la gloria.
Durante esos días, Siddharta pensaba frecuentemente en el moribundo, en el gran profesor cuya
voz había avisado a los pueblos, había despertado a millares de gentes; en ese tono que también
escuchó Siddharta, igual que contempló su sagrado rostro. Pensaba en él como en un viejo amigo,
veía el camino de perfección ante sus ojos, y sonriendo recordaba las palabras que de joven había
dirigido al majestuoso. Ahora le parecían términos orgullosos e impertinentes: los recordaba
sonriente. Hacía ya mucho que no se sentía separado de Gotama, cuya doctrina no había querido
aceptar. No, el que realmente quiere encontrar, y por ello busca, no puede aceptar ninguna
doctrina. Pero el que ha encontrado, ya puede aceptar cualquier doctrina, cualquier camino u
objetivo; a éste ya no le separa nada de los miles restantes que viven en lo eterno, que respiran lo
divino.
Uno de esos días, cuando tantos peregrinaban hacia el buda moribundo, también lo hizo Kamala,
que en otros tiempos fue la más bella cortesana. Hacía ya tiempo que se había retirado de su vida
anterior; había regalado su jardín a los monjes de Gotania, se había refugiado en su doctrina y
pertenecía al número de las amigas y bienhechoras de los peregrinos. Junto con el pequeño
Siddharta, su hijo, se había puesto en camino al recibir la noticia de la próxima muerte de Gotama.
Iba a pie y vestida con sencillez. Con su chiquillo andaba por la orilla del río; pero el niño se cansó
pronto, quería regresar, descansar, comer. Estaba impaciente y lloriqueaba. Kamala tuvo que
detenerse varias veces, el pequeño se hallaba acostumbrado a imponer su voluntad, y Kamala debía
darle comida y consuelo. El niño no comprendía por qué tenía que hacer aquella penosa y triste
peregrinación con su madre, hacia un lugar desconocido, hacia un hombre extraño, pero que era un
santo y se estaba muriendo. ¿Qué le importaba al chiquillo que se muriera?
Los peregrinos no se hallaban lejos de la barca de Vasudeva cuando el pequeño Siddharta obligó
a descansar otra vez a su madre. También Kamala se encontraba fatigada, y mientras el muchacho
se comía un plátano, sentóse ella en el suelo, cerró un poco los ojos y se dispuso a descansar.
Pero de improviso, Kamala lanzó un grito de dolor; el muchacho la miró asustado y vio cómo las
mejillas de su madre estaban pálidas de horror. Debajo de su vestido asomó una pequeña serpiente
negra, que acababa de morder a Kamala.
Los dos juntos echaron a correr en busca de otros seres humanos, y pronto llegaron cerca de la
barca. Allí se desplomó Kamala, pues no pudo continuar en pie. El niño abrazó y besó a su madre
mientras no cesaba de gritar; también Kamala pidió socorro hasta que sus gritos llegaron a oídos de
Vasudeva, que se encontraba junto a la barca. Se les acercó rápidamente, cogió a la mujer entre
sus brazos y la llevó a la barca, mientras el pequeño corría a su lado. Pronto llegaron a la choza
donde se encontraba Siddharta encendiendo el fuego de la cocina.
Levantó la vista y lo primero que vio fue al niño, que le recordaba de una manera extraña cosas
pasadas. Seguidamente contempló a Kamala, a la que reconoció inmediatamente, a pesar de
encontrarse desmayada en brazos del barquero. Ahora comprendió también que el rostro del
pequeño le llamó la atención porque era su propio hijo, y el corazón le saltó dentro del pecho.
Lavaron la herida de Kamala, pero ya estaba negra, el vientre de la mujer se había hinchado. Le
dieron a beber una tisana. Poco a poco Kamala volvió en sí; yacía en el lecho de Siddharta, en la
choza. Inclinado a su lado se encontraba Siddharta, el que en otros tiempos la había amado tanto.
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Siddharta
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Le parecía un sueño. Sonriente miró el rostro de su amigo; únicamente percatóse de su situación
poco después. Recordó la mordedura… y llamó temerosa al pequeño.
-No te preocupes, está aquí -declaró Siddharta.
Kamala le miró a los ojos. Empezó a hablar con lengua pesada, debido a la paralización del
veneno.
-Te has vuelto viejo, querido -dijo-. Tus cabellos ya son grises. Pero aún pareces el joven samana
que se acercó a mi jardín sin vestido y con los pies polvorientos. Te asemejas más a él ahora que
cuando nos abandonaste a Kamaswami y a mí. Sobre todo en los ojos, Siddharta. Sí, yo también me
he vuelto vieja… ¿Me has reconocido?
Siddharta sonrío.
-Al momento, Kamala querida.
Kamala señaló a su hijo y continuó:
-¿Y a él? Es tu hijo.
Siddharta desvió la mirada y cerró los ojos.
El pequeño echóse a llorar. Siddharta lo sentó en sus rodillas y le dejó que llorase. Acarició sus
cabellos y al contemplar el rostro infantil, se acordó de una oración de los brahmanes que había
aprendido siendo niño. Empezó a pronunciarla lentamente, como un cántico; el pasado y la niñez le
dictaban los versos. Y con ese canto monótono el niño se tranquilizó. De vez en cuando todavía
lloriqueaba, pero por fin se durmió.
Siddharta lo depositó en la cama de Vasudeva. El barquero se hallaba en la cocina y preparaba un
poco de arroz. Siddharta le miró y Vasudeva contestó con una leve sonrisa.
-Morirá -balbuceó Siddharta, en voz baja.
Vasudeva afirmó con la cabeza. Su amable rostro se hallaba iluminado por el fuego de la cocina.
Kamala volvió en sí otra vez. El dolor le contraía el semblante, los ojos de Siddharta notaban el
sufrimiento en su boca y en sus pálidas mejillas. Lo leía en silencio, con atención, esperando,
entregado al sufrimiento. Kamala se percató y buscó su mirada.
Luego manifestó:
-Ahora me doy cuenta de que tus ojos también han cambiado. ¿En qué conozco que tú eres
Siddharta? Lo eres y no lo eres.
Siddharta no habló. En silencio fijó sus ojos en los de Kamala.
-¿Lo has conseguido? -preguntó Kamala-. ¿Has encontrado la paz?
Siddharta sonrió y colocó su mano sobre la de Kamala.
-Ya me doy cuenta -continuó Kamala-. Ya lo veo. Yo también encontraré la paz.
-La has hallado -repuso Siddharta, en un susurro.
Kamala continuaba con la mirada fija en los ojos de Siddharta. Pensó que había querido
peregrinar hacia Gotama para ver el rostro de una persona perfecta, para respirar la paz, y en vez
de Gotama se había encontrado con Siddharta. Pero todo había salido bien, como si hubiera visto al
perfecto e iluminado. Quiso decírselo a Siddharta, pero la lengua ya no le obedecía.
Continuó Siddharta mirándola en silencio, y notó cómo la vida se apagaba en sus ojos. Cuando el
último dolor estremeció sus ojos y los veló al contraerse sus miembros por última vez, Siddharta le
cerró los párpados con los dedos.
Durante mucho tiempo permaneció sentado mirando la cara de Kamala. Contempló su boca,
cansada y vieja, con sus labios delgados, y se acordó de que en la primavera de su vida la había
comparado con un higo recién abierto. Durante mucho tiempo leyó en el rostro pálido las arrugas
del cansancio, se llenó de esa imagen y vio entonces su propia cara, igual de blanca y de marchita;
a la vez pudo observar los dos rostros jóvenes, de labios rojos, de ojos ardientes…, y la sensación
de presente y simultaneidad le llenó totalmente, con un sentimiento de eternidad.
En ese momento sentía más profundamente que nunca el carácter indestructible de toda la vida,
de la eternidad de cada instante.
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Cuando se levantó, Vasudeva había preparado un poco de arroz. Pero Siddharta no comió.
Prepararon un lecho en el establo, donde se hallaba la cabra, y Vasudeva se marchó a dormir.
Siddharta, en cambio, salió y pasó toda la noche delante de la cabaña, escuchando al río que
bañaba el pasado, rodeado a la vez de todos los tiempos de su vida. De vez en cuando, se acercaba
a la puerta de la cabaña para saber si dormía el niño.
Muy pronto, de madrugada, aun antes de salir el sol, salió Vasudeva de la cuadra y se acercó a su
amigo.
-No has dormido -le dijo.
-No, Vasudeva. He permanecido aquí y he escuchado la voz del río. Me ha dicho muchas cosas,
me ha llenado profundamente con la idea de la unidad.
-Has sufrido, Siddharta, pero veo que la tristeza no ha entrado en tu corazón.
-No, amigo. ¿Cómo podría estar triste? Yo, que he sido rico y feliz, ahora lo soy todavía más. Me
han regalado a mi hijo.
-Bien venido sea tu hijo. Pero ahora, Siddharta, empecemos a trabajar, pues hay mucho por
hacer. Kamala ha muerto en el lecho en que murió mi esposa. También haremos fuego en la misma
colina en que encendí la hoguera para mi mujer.
Y mientras el niño seguía dormido, levantaron la pira.
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EL HIJO
El niño había presenciado el funeral de su madre con timidez y lloriqueos; asustado y sombrío
había escuchado a Siddharta, que le saludaba como hijo y le daba la bienvenida a la choza de
Vasudeva.
Durante varios días quiso permanecer en la colina de su madre muerta; se hallaba demacrado,
sin apetito. Cerraba los ojos y el corazón; se rebelaba obstinadamente contra su destino.
Siddharta le trató con tacto y le dejó hacer: respetó su duelo. Comprendió Siddharta que su hijo
no le conocía, y por lo tanto, no podía amarle como a un padre. Paulatinamente, también se dio
cuenta de que ese niño, que ya tenía once años, era una personilla mimada, pues fue criado entre
algodones, educado en las costumbres de los adinerados: comidas exquisitas, cama blanda, órdenes
a los criados. Siddharta comprendió que entre sus hábitos y la pena, no podía contentarse de
repente, con buena voluntad, ante la pobreza.
No le obligó a hacer nada, le sirvió paciente y le guardó siempre la mejor ración. Esperaba
ganarle poco a poco, con amable paciencia.
Cuando llegó el niño, Siddharta se creyó rico y feliz. Sin embargo, al observar que el tiempo
pasaba y el chico continuaba siendo extraño y sombrío, al ver que mostraba un corazón orgulloso y
terco, que no quería trabajar ni respetar a los viejos, pero sí robar de los árboles frutas de
Vasudeva, entonces Siddharta empezó a entender que con su hijo no le había llegado la paz y la
felicidad, sino la pena y la preocupación.
No obstante, Siddharta amaba al muchacho, y prefería los disgustos del amor, a su anterior paz y
felicidad sin el pequeño.
Desde que el joven Siddharta vivía en la cabaña, los viejos se habían tenido que repartir la tarea.
Vasudeva cumplía el deber de barquero, otra vez solo, y Siddharta hacía el trabajo de la vivienda y
del campo, para mantenerse cerca de su hijo.
Durante mucho tiempo, incluso largos meses, Siddharta esperó inútilmente que su hijo le
comprendiera, que aceptara su amor, que quizá le correspondiera. Vasudeva esperó durante
muchos meses; confiaba y callaba. Un día el joven Siddharta vejó una vez más a su padre con su
testarudez y sus caprichos, y le rompió dos fuentes de arroz; aquella noche, Vasudeva llamó a su
amigo y habló con él.
-Perdóname -empezó-. Te hablo con el corazón de un amigo. Veo que tienes preocupaciones,
problemas. Tu hijo amado te preocupa, y también me inquieta a mí. El joven pájaro está
acostumbrado a otra vida, a otro nido. No se ha escapado, como tú, de la riqueza y de la ciudad por
hastío o aburrimiento, sino que lo ha abandonado en contra de su voluntad. Pregunté al río, amigo;
muchas veces le he interrogado. Pero la corriente se ríe de mí y de ti, y se burla de nuestra
necedad. El agua quiere estar junto al agua, la juventud con la juventud. Tu hijo no se encuentra en
el lugar apropiado para poder desarrollarse bien. ¡Pregunta también al río, y sigue su consejo!
Siddharta observó el amable semblante, en cuyos innumerables surcos se albergaba una continua
serenidad.
-Pero, ¿puedo yo separarme de él? -preguntó Siddharta en voz baja, avergonzado-. ¡Deja que
pase un tiempo, amigo! Mira, yo lucho por ganar el corazón de mi hijo, me esfuerzo con paciencia y
amor, quiero conseguirlo. También el río llegará a hablarle a él.; también tiene vocación.
La sonrisa de Vasudeva se hizo más afectuosa.
-Pues claro, también el pequeño tiene vocación y sirve para la vida eterna. No obstante,
¿sabemos nosotros, tú y yo, qué vocación tiene, qué vida le espera, qué obras y qué sufrimientos?
Sus dolores no serán pocos, ya que su corazón es orgulloso y duro, y esas personas tienen que
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Siddharta
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sufrir mucho, equivocarse infinidad de veces, cometer innumerables injusticias, pecar una y otra
vez. Dime, amigo, ¿no educas a tu hijo? ¿No le obligas? ¿No le pegas? ¿No le castigas?
-No, Vasudeva, no hago nada de eso.
-Me lo imaginaba. No le obligas, ni le pegas, ni le mandas, y es que sabes que lo blando es más
fuerte que lo duro, que el agua es más potente que la roca, que el amor es más vigoroso que la
violencia. Conforme, y te elogio. Sin embargo, ¿no te equivocas pensando que no le obligas ni
castigas? ¿No te atas con tu amor? ¿ No le avergüenzas día a día y le dificultas sus obras con tu
bondad y paciencia? ¿No obligas al muchacho arrogante y mimado a vivir en una choza con dos
viejos que se alimentan de plátanos y para los que un plato de arroz es un bocado exquisito?
Nuestros pensamientos nunca podrán ser los suyos, igual que nuestro corazón viejo y quieto lleva
otra marcha, que no es la suya. ¿No crees que ya ha sido bastante castigado con todo ello?
Siddharta bajó la cabeza, consternado. En voz baja preguntó:
-¿Qué me aconsejas que debo hacer?
Vasudeva continuo:
-Llévale a la ciudad, a casa de su madre. Allá todavía estarán los criados; déjale con ellos. Y si no
los hay, condúcelo a casa de un profesor, no por lo que le pueda enseñar, sino para que se halle
junto a otros chicos y chicas de su edad, en ese mundo que es el suyo. ¿Nunca lo pensaste?
-Tú lees en mi corazón -repuso Siddharta-. A menudo lo pensé. Pero oye, ¿cómo puedo
trasladarlo a ese mundo, si tiene débil el corazón? ¿No se volverá disoluto, no se perderá entre los
placeres y el poder? ¿No repetirá los errores de su padre? ¿No se hundirá para siempre en el
sansara?
La sonrisa del barquero se iluminó. Suavemente oprimió el brazo de Siddharta y declaró:
– ¡Pregunta al río, amigo! ¡Escucha su risa! ¿Realmente crees que has cometido tú esas
necedades para ahorrárselas a tu hijo? ¿Acaso puedes protegerlo contra el sansara? ¿Y cómo? ¿Con
la doctrina, con oraciones, advertencias? Amigo, ¿has olvidado totalmente aquella historia, la del
hijo de un brahmán, llamado Siddharta, que me contaste aquí mismo? ¿Quién ha protegido del
sansara al samana Siddharta? ¿Quién del pecado, de la codicia, de la necedad? ¿Le pudo custodiar la
piedad de su padre, las advertencias de los profesores, sus propios conocimientos, su propia
búsqueda? ¿Qué padre o qué profesor han conseguido evitar que él mismo viva la vida, se ensucie
con la existencia, se cargue de culpabilidad, beba el brebaje amargo, encuentre su camino? Amigo,
¿ acaso crees que ese camino se lo podías ahorrar a alguien? ¿Quizás a tu hijo, porque le amas y
desearías ahorrarle penas, dolor y desilusiones? Aunque te murieras diez veces por él, no
conseguirías apartarle lo más mínimo de su destino.
Jamás Vasudeva había gastado tantas palabras. Siddharta se lo agradeció amablemente;
preocupado, regresó a la cabaña y durante mucho tiempo no logró conciliar el sueño. Vasudeva no
le había dicho nada que antes no hubiera advertido y reflexionado. Pero era una idea que no podía
poner en práctica; el amor hacia el muchacho era más fuerte que el conocimiento de la realidad, su
cariño era más fuerte que el temor a perderlo. ¿Se había preocupado antes su corazón tan
profundamente por algo? Jamás había amado a una persona tan ciegamente, nunca sufrió tanto por
nadie, encontrándose feliz y desdichado a la vez.
Siddharta no era capaz de seguir el consejo de su amigo: no podía abandonar a su hijo. Se dejó
mandar y despreciar por el muchacho. Callaba y esperaba; diariamente empezaba la lucha silenciosa
de la amabilidad, de la paciencia. También Vasudeva se callaba y esperaba, amable, sabio,
indulgente. Ambos eran maestros en la paciencia.
En una ocasión, como las facciones del muchacho le recordaran mucho a Kamala, Siddharta se
vio obligado a pensar en una frase que le dijo Kamala una vez.
«Tú no sabes amar», le había manifestado.
Y Siddharta le había dado la razón. Y entonces se comparó con una estrella, y a los humanos con
las hojas secas que se desprenden de los árboles; mas a pesar de todo, Siddharta advirtió en
aquella frase un reproche. Realmente, nunca había podido perderse ni entregarse totalmente a una
persona; olvidarse de sí mismo y cometer necedades por amor a otro; no, jamás supo hacerlo y
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Siddharta
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ésta -así se lo parecía- había sido la gran diferencia que le separaba de los pueriles humanos.
No obstante, ahora, desde que tenía a su hijo, también Siddharta se había convertido en un ser
humano: sufría por una persona ajena, la amaba, y perdido por su amor se había convertido en un
necio. También Siddharta sentía ahora, por primera vez en su vida, aunque tarde, aquella pasión, la
más fuerte y especial pasión; sufría por ella, penaba extraordinariamente, y sin embargo, a la vez
experimentaba una felicidad, una renovación, una nueva riqueza.
Se daba perfecta cuenta de que ese amor ciego hacia su hijo era una verdadera pasión; algo muy
humano, un sansara, una fuente turbia, un agua oscura. A pesar de ello, a la vez sentía que le era
valioso, necesario, como su propio ser. También se tenía que satisfacer aquel placer, también se
tenían que probar esos dolores, también se debían cometer esas necedades.
Mientras tanto, el hijo le dejaba cometer esas necedades, y consentía que se humillara
diariamente ante sus caprichos. Ese padre no poseía nada que pudiera admirar el muchacho, nada
que le hiciera temer. Era un buen hombre, bondadoso, amable, quizá piadoso, o un santo…, pero
estas cualidades no podían convencer al joven. Le aburría ese padre que le encerraba en aquella
miserable choza; se cansaba que a cada grosería suya le contestara con una sonrisa, a cada insulto
con un gesto de amabilidad, a cada malicia con bondad. Eso era precisamente lo que más odiaba del
viejo. El muchacho habría preferido que le amenazara, que le maltratase.
Y llegó el día en que estallaron los sentimientos del joven Siddharta, y se dirigieron directamente
contra su padre. Le había dado éste una orden que recogiera leña. Pero el chico no salía de la
choza; permaneció allí testarudo y furioso; pataleó, apretó los puños, y en pleno acceso arrojó todo
su odio y desprecio a la cara del padre.
-¡Busca tú mismo la leña! -le gritó excitado-. Yo no soy tu criado. Ya sé que no me pegas, que no
te atreves; ya sé que con tu piedad y paciencia continuamente me quieres castigar y seducir.
¡Deseas que sea como tú: piadoso, amable, sabio! Sin embargo, escúchame: ¡Prefiero ser un ladrón
o un asesino e irme al infierno, antes que ser como tú! ¡Te odio! ¡No eres mi padre, aunque hayas
sido diez veces el amante de mi madre!
La ira y el disgusto le desbordaron, cien palabras funestas se lanzaron contra el padre.
Seguidamente el muchacho desapareció corriendo y no regresó hasta la última hora del crepúsculo.
Sin embargo, a la mañana siguiente, había desaparecido; Tampoco hallaron el pequeño cesto de
mimbre de dos colores en el que los barqueros guardaban las monedas de plata y cobre que
recibían, como paga de su trabajo. Igualmente se había perdido la barca. Siddharta la vio en la otra
orilla del río. Su hijo se había escapado.
-Debo seguirle -se dijo Siddharta, que todavía temblaba por los insultos del muchacho, el día
anterior-. Un niño no puede cruzar solo el bosque. Se perderá. Tendremos que construir un bote,
Vasudeva, para llegar a la otra orilla.
-Haremos una lancha -contestó Vasudeva- para ir a buscar la barca que el joven se ha llevado.
Pero a él deberías dejarle correr, amigo. Ya no es un niño, sabrá arreglárselas. El muchacho busca el
camino de la ciudad, y tiene razón, no lo olvides. Hace lo que tú mismo has olvidado hacer. Se
preocupa por sí mismo, sigue su camino. Siddharta, veo que sufres, pero son tormentos de los que
uno puede reírse, y tú te burlarás de ellos muy pronto.
Siddharta no contestó.
Ya tenía el hacha entre las manos y empezó a construir un bote de bambú. Vasudeva le ayudaba
para atar las cañas con cuerdas de hierbas. Entonces abandonaron la orilla, la corriente los llevó río
abajo; en la otra ribera arrastraron al bote corriente arriba.
-¿Para qué te has traído el hacha? -inquirió Siddharta.
Vasudeva contesto:
-Podría ocurrir que el remo de nuestra embarcación se hubiera perdido.
Sin embargo, Siddharta sabía lo que su amigo pensaba. Creía que el muchacho habría roto o
arrojado el remo para vengarse, y a la vez impedir que le siguieran. Y, realmente, en la barca no
había remo.
Vasudeva señaló el suelo de la barca y fijó la mirada en su amigo con una sonrisa, como si
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quisiera decir:
«¿No ves lo que tu hijo desea decirte? ¿No te das cuenta de que no quiere que le sigas?»
Pero no lo expuso con palabras.
Tomó el hacha y empezó a cortar un nuevo remo. No obstante, Siddharta se despidió para ir a
buscar al fugitivo. Vasudeva no se lo impidió.
Cuando Siddharta llevaba ya mucho tiempo en el bosque, se dio cuenta de la inutilidad de la
búsqueda. Pensó que el zagal ya se le habría adelantado mucho, llegando entonces a la ciudad, o
bien, si todavía estaba en camino, se escondía de él. Al seguir reflexionando comprendió que
realmente no se preocupaba de su hijo; en su interior tenía la certeza de que no le había sucedido
nada y que en el bosque no le amenazaba ningún peligro. A pesar de ello, corría sin descanso, no ya
para salvarle, sino sólo por el fuerte deseo de verle una vez más. Y así llegó hasta la ciudad.
En la carretera ancha, cerca de la población, se detuvo ante la entrada del hermoso parque que
antes fuera propiedad de Kamala, allí donde la vio por primera vez, sentada en su litera. Su alma
despertó. De nuevo se vio allí de joven, un samana barbudo y desnudo, con el cabello polvoriento.
Siddharta se quedó durante mucho tiempo ante la puerta y observó el interior del jardín. Pudo ver
allí monjes de hábito amarillo paseándose bajo los frondosos árboles.
Permaneció en el mismo lugar un buen rato; pensó, recordó la imagen, escuchó la historia de su
vida. Mucho tiempo contempló a los monjes, pero viendo a los jóvenes Siddharta y Kamala bajo los
altos árboles. Con claridad observó cómo Kamala le entregaba el primer beso; vio a Siddharta que
sentía desprecio y orgullo por su antigua vida de brahmán, y buscaba afanosamente y con vanidad
la vida mundana.
También pudo percibir a Kamaswami, a los criados, vio las fiestas, los jugadores de dados, los
músicos; sintió que el pájaro de Kamala vivía otra vez, respiró el sansara, volvióse a encontrar viejo
y cansado, hastiado, deseoso de suicidarse. Y por segunda vez le salvó el Om.
Después de permanecer junto a la puerta del parque, Siddharta comprendió que era necio el
deseo que le había conducido hasta aquel lugar: no podía ayudar a su hijo, no debía atarse a su
hijo.
Dentro de su corazón sentía el profundo amor hacia el muchacho, como si se tratara de una
herida; pero, a la vez, esa herida no era dolorosa, sino que se convertiría en una brillante flor.
Se puso triste porque hasta entonces aún no había brotado la flor, ni siquiera brillaba. Ahora tan
sólo existía el vacío en aquel mismo lugar en el que había ido a buscar a su hijo. Se sentó
tristemente, experimentó como si algo muriese en su corazón; un vacío, una desilusión, una falta de
objetivo. Se encontraba allí ensimismado, esperando. Lo había aprendido del río: aguardar, tener
paciencia, escuchar.
Y se hallaba allí, contemplando el polvo del camino, atendiendo a su corazón triste y cansado:
esperaba la voz. Durante muchas horas permaneció aguardando; ya no podía ver ninguna imagen,
estaba hundido en el vacío, se hundía sin ver el camino.
Y cuando sentía el dolor de la herida, hablaba en silencio con el Om se llenaba del Om. Los
monjes del jardín le vieron; al notar que se quedaba allí durante horas y horas y que en su cabello
gris se depositaba el polvo, uno de ellos se le acercó y le colocó a su lado dos frutos del bananero. El
anciano no los vio.
Una mano que tocó su hombro le despertó del sueño. Inmediatamente reconoció aquel contacto
cariñoso; avergonzado volvió en sí. Se levantó y saludó a Vasudeva, que le había seguido a
distancia. Al ver la cara cordial de Vasudeva, con sus ojos serenos, arrugados por la sonrisa,
también sonrió Siddharta.
Ahora advirtió los frutos del bananero; los levantó, dio uno al barquero y se comió el otro. En
silencio regresó con Vasudeva al bosque, a la barca. Ninguno de los dos habló sobre lo sucedido,
nunca más nombraron al muchacho; jamás se mencionó la fuga, en ningún momento se renovó la
herida.
Al llegar a la cabaña, Siddharta se tendió encima del lecho. Poco después, Vasudeva se le acercó
para ofrecerle una copa de leche de coco, pero Siddharta ya dormía.
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Siddharta
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OM
Durante mucho tiempo aún se resentía de la herida. Siddharta tuvo que pasar por el río muchos
viajeros que iban acompañados de un hijo o una hija. Le era imposible fijarse en ellos sin sentir
envidia, sin pensar:
«Tantas personas, tantos miles de personas poseen la más dulce felicidad. ¿Y por qué yo no?
Incluso son personas malas, bandidos y ladrones, y tienen hijos y los aman, y son amados por ellos.
Unicamente yo no lo tengo.»
Pensaba con tanta simpleza, que Siddharta ahora se parecía a esos seres humanos que nunca
pierden el fondo infantil.
Ahora observaba a las personas desde otro ángulo distinto; quizá menos inteligente y menos
orgulloso, pero más cálido, mas carinoso, con más interés. Cuando cruzaban viajeros corrientes,
gentes infantiles, comerciantes, guerreros, mujeres…, ya no se mostraba tan asombrado de esas
personas como antes. Los comprendía y se interesaba por su vida, que no se guiaba por raciocinios
y conocimientos, sino únicamente por instintos y deseos. Ahora sentía igual que ellos.
Aunque Siddharta se encontraba cerca de la perfección, llevaba consigo la última herida; ahora le
parecía que esos humanos pueriles eran sus hermanos; sus vanidades, deseos y absurdos perdían
ante él lo ridículo, se volvían comprensibles, simpáticos e incluso venerables. El amor ciego de una
madre hacia su hijo, el orgullo estúpido de un padre presumido por su único vástago, el afán
ofuscado de una mujer joven y frívola por las joyas, por la mirada de admiración de los hombres…,
todos esos instintos y pasiones simples y necias, pero de enorme fuerza, se imponían ahora ante
Siddharta con un poder avasallador; ya no eran chiquilladas. Se daba cuenta de que por todo ello la
gente vivía, deseaba lograr una infinidad de metas, efectuaba viajes, combatía en guerras, sufría
infinitamente, soportaba hasta lo indecible. Por ello, Siddharta los amaba; veía en ellos la vida, la
existencia, lo indestructibIe; el Brahma se hallaba en cada una de sus pasiones, de sus obras. Esos
seres le eran simpáticos y admirables por su ciega fidelidad, por su ofuscada fuerza y resistencia.
No les faltaba nada; y sin embargo, el sabio y el filósofo sólo les aventajaba en un detalle
diminuto: la conciencia, la idea consciente de la unidad de toda la vida.
Y Siddharta llegaba a veces a dudar de si esa idea o conocimiento tenía valor, o si quizá se
trataba también de otra necedad de los humanos pensadores. En todo lo demás, los seres
mundanos eran iguales a los sabios, incluso a menudo los superaban, como también los animales, al
obrar con fortaleza y sin dejarse inmutar.
Poco a poco maduraba en Siddharta la plena conciencia de saber lo que realmente era sabiduría,
la meta de su larga búsqueda. Sin embargo, no se trataba más que de una disposición de alma, de
una capacidad, de un arte secreto de poder pensar la teoría de la unidad en cualquier momento, en
medio de la vida, de poder sentir y respirar esa unidad.
Paulatinamente se abría esa flor en su interior, se reflejaba en el arrugado rostro aniñado de
Vasudeva: armonía, conocimiento de la eterna perfección del mundo, sonrisa, unidad.
No obstante, la herida le dolía aún; Siddharta pensaba en su hijo con ansiedad y amargura,
mantenía su amor y afecto dentro de su corazón, permitía que el dolor le consumiera, cometía todas
las necedades del amor. La llama no se podía apagar por sí sola.
Y un día, cuando la herida le desgarraba, Siddharta cruzó la otra orilla del río con ansiedad, se
bajó de la barca y se encontró dispuesto a dirigirse a la ciudad, en busca de su hijo. El río se
deslizaba suavemente, en silencio, ya que era el tiempo de la sequía. Sin embargo, su voz sonaba
de manera extraña: ¡Reía!
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Sencillamente, el río se reía. Evidentemente se reía del viejo barquero. Siddharta se detuvo, se
inclinó hacia el agua para poderla escuchar mejor, y vio reflejado su rostro; aquella cara le
recordaba cosas pasadas, y se dio cuenta de lo siguiente: aquel rostro se parecía mucho a otro que
él había conocido, amado e incluso temido. Se parecía al de su padre, el brahmán. Y recordó que
hacía mucho tiempo, de joven, había obligado a su padre a que le dejara marcharse con los ascetas;
y luego fue su despedida, su marcha y su aplazado regreso. ¿No había sufrido su padre la misma
pena que hoy sufría Siddharta por su hijo? ¿No había muerto su padre hacía tiempo, solo, sin haber
visto a su hijo una vez más? ¿Por qué no tenía que esperar Siddharta la misma suerte? ¿No se
trataba de una farsa, de una circunstancia rara y estúpida, esa repetición, ese recorrer el mismo
círculo fatal?
El río se reía. Sí, así era; todo lo que no se había terminado de sufrir y solucionar, regresaba de
nuevo. Siempre se volvían a sufrir las mismas penas. Y Siddharta regresó a la barca, volvió a la
choza y siguió pensando en su padre, en su hijo, en el río que se burlaba, en su enemistad consigo
mismo. Iba a desesperarse, incluso a echarse a reír, con el propio río, de sí mismo y de todo el
mundo.
Sí, todavía no florecía la herida; el corazón aún se defendía contra el destino. Todavía no brillaba
la serenidad y la victoria del sufrimiento. Pero Siddharta sentía la esperanza, y al regresar a la choza
un deseo irresistible le obligó a abrir su alma ante Vasudeva, a mostrarle todo, a contarle todo al
maestro de audiencia.
Vasudeva se encontraba en la cabaña trenzando un cesto. Ya no conducía la barca, pues sus ojos
empezaban a volverse débiles; y no tan sólo le fallaba la vista, sino también los brazos y las manos.
Lo único que no cambiaba era su floreciente alegría y la serena benevolencia del rostro.
Siddharta se sentó junto al anciano y empezó a hablar lentamente. Ahora contaba lo que nunca
había dicho: sobre su camino hacia la ciudad, de la herida dolorosa, de su envidia al ver a otros
padres felices, de su conocimiento, de la necedad ante tales deseos, de su inútil lucha contra todo
aquello. Lo contó todo; podía decirle todo, incluso lo más delicado; a Vasudeva se le podía explicar
todo, mostrárselo, narrárselo. Le mostró su herida, le contó su última fuga: cómo hoy se había
dirigido al otro lado del río, como un niño fugitivo, dispuesto a ir a la ciudad. Y de cómo el río se le
había burlado.
Habló durante largo tiempo. Mientras se desahogaba. Vasudeva escuchaba con su cara
sonrosada; Siddharta sentía que esa atención de Vasudeva era más fuerte que nunca. Notó que sus
dolores y temores se le transmitían, y cómo Vasudeva se los devolvía.
Mostrar la herida a ese oyente era como bañarla en el río hasta que se refrescara la herida y el
cuerpo que la padecía. Y Siddharta continuó hablando, reconociendo, confesando; cada vez se
percataba que el que le escuchaba ya no era Vasudeva, ya no era aquel hombre inmóvil, que se
impregnaba de su confesión como el árbol se empapa con la lluvia; ese ser inmóvil era el propio río,
el dios mismo, la eternidad. en persona.
Y a la vez que Siddharta dejaba de pensar en sí mismo y en su herida, empezaba a comprender
el cambio de Vasudeva; cuanto más lo sentía y penetraba, menos sorprendente le parecía; percatábase
entonces de que todo era natural. Vasudeva ya hacía tiempo que estaba así, casi desde
siempre, únicamente que Siddharta no se había dado cuenta. También a Siddharta le faltaba muy
poco para llegar a ser igual que Vasudeva. Sentía que ahora le miraba como el pueblo observa a los
dioses, y que esa situación no podía durar; su corazón comenzó a despedirse de Vasudeva, mientras
su boca continuaba hablando sin detenerse.
Cuando terminó, Vasudeva dirigió a él su mirada amable, ya algo débil; no pronunció una
palabra, su rostro silencioso expresaba amor y serenidad, comprensión y sabiduría. Tomó la mano
de Siddharta, la condujo al banco junto a la orilla del río, y se sentó con él. Vasudeva sonrió a la
corriente.
-Le has oído reír -comentó-. Pero no lo has oído todo. Escuchemos y verás cómo dice más cosas.
Y prestaron atención. El canto polífono del agua se oía suavemente. Siddharta tenía la mirada fija
en el río y en la corriente se le aparecieron imágenes: su padre solitario, llorando por el hijo;
Siddharta mismo, también solitario y atado a su hijo con los lejanos brazos del anhelo; también su
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hijo, el joven Siddharta, ansioso, corriendo por la ardiente senda de los jóvenes deseos. Cada uno
se hallaba dirigido hacia su meta, obsesionado con su fin, sufriendo por su objetivo. El río lo narraba
todo con voz de sufrimiento, con cantos ansiosos, tonalidades tristes, corrientes curiosas.
«¿Lo oyes?», preguntó la mirada silenciosa de Vasudeva.
Siddharta negó con la cabeza.
-¡Escucha mejor! -susurró Vasudeva.
Siddharta se esforzó por atender mejor. La imagen de su padre, la suya y la de su hijo se
juntaban; también se le apareció la figura de Kamala, pero se deshizo; igualmente vio la imagen de
Govinda y de otros, y todas se entremezclaban y terminaban por desaparecer en el agua; todas
corrían como el río, hacia su meta, ansiosos, sufriendo. Y la voz del río resonaba llena de ansiedad,
de dolor, de un deseo insaciable.
El río corría hacia su meta. Siddharta observaba a ese río forjado por él, por los suyos, por todas
las personas a las que jamás había visto. Todas las corrientes de agua se deslizaban con prisa,
sufriendo, hacia sus fines, y en cada meta se encontraban con otra, y llegaban a todos los objetivos,
y siempre seguía otro más; y el agua se convertía en vapor, subía al cielo, se transformaba en
lluvia, se precipitaba desde el cielo, se convertía en fuente, en torrente, en río, y de nuevo se
deslizaba corriendo hacia su próximo fin.
Pero aquella voz ansiosa había cambiado. Aún sonaba con resabios de sufrimiento y ansiedad,
pero a ella se le unían otras voces de alegría y sufrimiento, sonidos buenos y malos, que reían y
lloraban. Cien voces, mil voces.
Siddharta escuchaba. Ahora tan sólo permanecía atento, totalmente entregado a esa sensación;
completamente vacío, sólo dedicado a asimilar, se daba cuenta de que acababa de aprender a
escuchar. Ya, en muchas ocasiones, había oído las voces, el río, pero hoy sonaban diferentes. Ya no
podía diferenciar las alegres de las tristes, las del niño y las del hombre: todas eran una, el lamento,
el anhelo y la risa del sabio, el grito de ira y el suspiro del moribundo. Todo era uno, todo
permanecía estrechamente enlazado, y mil veces entremezclado.
Y todo aquello unido era el río, todas las voces, los fines, los anhelos, los sufrimientos, los
placeres; el río era la música de la vida. Y cuando Siddharta escuchaba con atención al río, podía oír
esa canción de mil voces; y sino escuchaba el dolor ni la risa, si no ataba su alma a una de aquellas
voces y no penetraba su yo en ella ni oía todas las tonalidades, entonces percibía únicamente el
total, la unidad. En aquel momento, la canción de mil voces, consistía en una sola palabra: el Om, la
perfección.
«¿Lo oyes?», le preguntó nuevamente la mirada de Vasudeva.
Su sonrisa era clara; todas las arrugas de su vetusto rostro brillaban, como cuando el Om flota
sobre todas las voces del río. Su sonrisa era diáfana cuando se dirigía al amigo; y ahora también el
rostro de Siddharta brillaba con la misma clase de sonrisa. Su herida florecía, su sufrimiento se
iluminaba, su yo había entrado en la unidad.
En aquel momento, Siddharta dejó de luchar contra el destino, terminó el sufrir. En su cara se
dibujaba la serenidad que da la sabiduría, a la que ya no se opone ninguna voluntad, la que conoce
toda la perfección, la que está de acuerdo con el río de los sucesos, con la corriente de la vida, lleno
de igualdad de sentimientos, entregado a la corriente, perteneciente a la unidad.
Cuando Vasudeva se levantó de su asiento junto a la orilla, miró a los ojos de Siddharta y
observó en ellos el brillo y la serenidad de la sabiduría; suavemente le tocó el hombro con la mano,
con cariño y cuidado, y declaró:
-He estado esperando este momento, amigo. Ahora que ha llegado, por fin, dejad que me
marche. Durante mucho tiempo he aguardado; ya he sido bastante tiempo el barquero Vasudeva.
¡Adiós, río! ¡Adiós, choza! ¡Adiós, Siddharta!
Siddharta se inclinó profundamente ante Vasudeva.
-Lo sabía -manifestó en voz baja-. ¿Te irás a los bosques?
-Me voy a los bosques, hacia la unidad -contestó Vasudeva, y su rostro resplandecía.
Se alejó con rostro refulgante; Siddharta le siguió con la mirada llena de profunda alegría, de
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honda serenidad; contempló su caminar lleno de paz, observó su cabeza rodeada de resplandor, vio
su cuerpo rebosante de luz.
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GOVINDA
En una ocasión se encontraba Govinda con otros monjes descansando en el jardín que la
cortesana Kamala había regalado a los discípulos de Gotama. Oyó hablar de un viejo barquero que
vivía junto al río, a la distancia de una jornada, y que era considerado como un sabio. Cuando llegó
el día en que tuvo que continuar su camino, Govinda eligió el camino en dirección a la barca, ya que
deseaba conocer a aquel barquero. Pues, a pesar de que él había vivido toda su existencia según las
reglas, y aunque los monjes jóvenes le respetaban por su edad y modestia, dentro de su corazón no
se había apagado la llama de la inquietud y la búsqueda.
Llegó al río, rogó al viejo que le llevara al otro lado, y cuando bajaron de la barca, declaró:
-Mucho bien nos has hecho a nosotros, los monjes y peregrinos, ya que a la mayoría nos cruzaste
por este río. ¿No eres tú también, barquero, uno de los que buscan el camino de la verdad?
Los ojos viejos de Siddharta sonrieron al contestar:
~Te encuentras también tú entre los que buscan, venerable? Mas, ¿no tienes ya muchos años y
llevas el hábito de los monjes de Gotama?
-Aunque soy viejo -repuso Govinda-, no he dejado de buscar. Jamás dejaré de hacerlo: ése
parece ser mi destino. Y creo que tú también has buscado. ¿Quieres darme un consejo, venerable?
Siddharta declaró:
-¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado demasiado. Que de tanto buscar, no
tienes ocasión para encontrar.
-¿Cómo es eso? -preguntó Govinda.
-Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo
que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente
piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un
objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú,
venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas
cosas que están a la vista.
-Todavía no te comprendo muy bien -objetó Govinda-. ¿Qué quieres decir?
Y Siddharta contestó:
-Hace tiempo, venerable, hace muchos años, que ya estuviste aquí una vez, junto a este río, y en
su ribera hallaste a una persona durmiendo; entonces te sentaste a su lado para velar su sueño.
Pero no reconociste a la persona que dormía, Govinda.
Sorprendido, y como hechizado, el monje miró a los ojos del barquero.
-¿Eres tú, Siddharta? -preguntó con voz temblorosa-. ¡Tampoco esta vez te habría reconocido!
¡Te saludo de corazón, Siddharta, y me alegra profundamente volverte a ver! Has cambiado mucho,
amigo… ¿Así que te has convertido en barquero?
Siddharta sonrió amablemente.
-Pues, sí, en barquero. Hay que cambiar mucho, Govinda. Hay quien debe llevar muchos hábitos,
y yo soy uno de ellos, amigo. Sé bien venido, Govinda, y quédate esta noche en mi choza.
Govinda permaneció aquella noche en la cabaña y durmió en el lecho que antes fuera de
Vasudeva. Interrogó mucho a su amigo de juventud, y Siddharta se vio obligado a contarle su vida.
Cuando a la mañana siguiente había llegado la hora de empezar la marcha diaria, preguntó
vacilante Govinda:
-Antes de continuar mi camino, Siddharta, permíteme una pregunta. ¿Tienes una doctrina?
Hermann Hesse
Siddharta
shakti
53
¿Tienes una fe o una creencia que sigues, que te ayuda a vivir y a obrar bien?
Siddharta declaró:
-Tú ya sabes, amigo, que de joven, cuando vivía con los ascetas, en el bosque, llegué a creer que
debía desconfiar de las doctrinas y los profesores, y darles la espalda. No he cambiado de opinión.
No obstante, he tenido muchos otros maestros desde entonces. Incluso una bella cortesana fue mi
instructora por un largo tiempo, así como un rico comerciante y unos jugadores de dados. También
lo ha sido en una ocasión un discípulo de Buda; estaba sentado a mi lado, en el bosque, cuando yo
me había adormecido en mi peregrinar. También aprendí de él, y le estoy agradecido, de veras. Sin
embargo, de quien aprendí más fue de este río y de mi antecesor, el barquero Vasudeva. Era una
persona muy sencilla; no se trataba de ningún filósofo, y sin embargo, sabía tanto como Gotama:
era perfecto, un santo.
Govinda exclamo:
-¡Me parece, Siddharta, que todavía te gusta la burla! Te creo y sé que no has seguido a ningún
profesor. ¿Pero, acaso no has encontrado tú mismo esta doctrina, con algunos razonamientos o
conocimientos tuyos, que te ayuden a vivir? Si quisieras decirme alguna de esas teorías, alegrarías
mi corazón. Siddharta repuso:
-He tenido ideas, sí, e incluso razonamientos de vez en cuando. En alguna ocasión he creído
sentir en mí cómo se percibe la vida en el corazón, pero tan sólo por una hora o un día. Eran
muchas las ideas, y me sería difícil comunicártelas. Mira, Govinda, ésta es una de las cuestiones que
he descubierto: la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un erudito intenta comunicar,
siempre suena a simpleza.
-¿Bromeas? -inquirió Govinda.
-No. Digo lo que he encontrado. El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede
hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene, hace milagros: pero nunca se la puede explicar ni
enseñar. Esto era lo que ya de joven pretendía, y lo que me apartó de los profesores.
«He encontrado otra idea que tú, Govinda, seguramente tomarás por broma o chifladura, pero,
en realidad, se trata de mi mejor pensamiento. Es éste: ¡Lo contrario a cada verdad es igual de
auténtico! O sea: una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es unilateral. Y
unilateral es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras; todo lo
unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad».
«Cuando el venerable Gotama enseñaba el mundo por medio de palabras, lo tenía que dividir en
sansara y nirvana en ilusión y verdad, en sufrimiento y redención. No es posible otra forma para el
que desea enseñar. No obstante, el mundo mismo, lo que existe a nuestro alrededor y en nuestro
propio interior, nunca es unilateral. Jamás un hombre o un hecho es del todo sansara o del todo
nirvana nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos
hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he
experimentado muchísimas veces. Y si el tiempo no es real, también el lapso que parece existir
entre el mundo y la eternidad, entre el sufrimiento y la bienaventuranza, entre lo malo y lo bueno,
es una ilusión».
-¿Qué quieres decir? -preguntó Govinda angustiado.
-¡Escucha bien, amigo, escucha bien! El pecador, que lo somos tú y yo, es pecador, pero algún
día volverá a ser Brahma, llegará a nirvana será buda…, y ahora fíjate bien: ese «algún» es una
ilusión. ¡Es sólo metáfora! El pecador no está en camino hacia el budismo, no se encuentra en un
desarrollo, aunque no nos lo podemos imaginar de otra forma. No; en el pecador, ahora y hoy, ya
está presente el buda futuro, todo su futuro, en él, en ti, en todo se debe respetar el posible buda
escondido.
«EI mundo, amigo Govinda, no es imperfecto, ni se encuentra en un camino lento hacia la
perfección. No; él es perfecto en cualquier momento. Todo pecado ya lleva en sí el perdón, todos los
lactantes, la muerte; todos los moribundos, la vida eterna. Ningún ser humano es capaz de ver en el
otro en qué situación se halla dentro de su camino: en el ladrón y en el jugador espera el buda, en
el brahmán espera el ladrón».
«En la profunda meditación existe la posibilidad de anular el tiempo, de ver toda la vida pasada,
Hermann Hesse
Siddharta
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presente y futura a la vez, y entonces todo es bueno, perfecto: es brahma. Por ello, lo que existe
me parece bueno; creo que todo debe ser así, tanto la muerte como la vida, el pecado o la santidad,
la inteligencia o la necedad; todo necesita únicamente mi afirmación, mi buena voluntad, mi
conformidad de amante: entonces es bueno para mí, y nunca podrá perjudicarme».
«He experimentado en mi propio cuerpo, en mi misma alma, que necesitaba el pecado, la
voluptuosidad, el afán de propiedad, la vanidad, y que precisaba de la más vergonzosa
desesperación para aprender a vencer mi resistencia, para instruirme a amar al mundo, para no
compararlo con algún mundo deseado o imaginado, regido por una perfección inventada por mí, sino
dejarlo tal como es y amarlo y vivirlo a gusto».
«Estas son, Govinda, algunas de las ideas que se me han ocurrido».
Siddharta se inclinó, levantó una piedra del suelo y la sopesó en la mano.
-Esto -declaró mientras jugaba-, es una piedra, y dentro de un tiempo quizá sea polvo de la
tierra, y de la tierra pasará a ser una planta, o animal o un ser humano. En otro tiempo hubiera
dicho:
«Esta piedra sólo es piedra, no tiene valor, pertenece al mundo de Maja; pero como en el circuito
de las transformaciones también puede llegar a ser un ente humano y un espíritu, por ello le doy
valor». Así, quizás, hubiera pensado antes. Pero ahora razono: esta piedra es una piedra, también
un animal, también un dios, también un buda; no la venero ni amo porque algún día pueda llegar a
ser esto o lo otro, sino porque todo esto lo es desde hace tiempo, desde siempre. Y, precisamente,
esto que ahora se me presenta como una piedra, que ahora y hoy veo que es una piedra,
justamente por ello la amo y le doy un valor y un sentido en cada una de sus líneas y huecos, en el
amarillo, en el gris, en la dureza, en el sonido que produce cuando la golpeo, en la sequedad o
humedad de su superficie.
»Hay piedras que al tocarlas parecen aceite o jabón, y otras semejan hojas o arena, y cada una
es diferente y roza el Orn a su manera; cada una es Brahma, pero a la vez es una piedra, está
grasienta o jabonosa, y precisamente esto es lo que me gusta y me parece maravilloso y digno de
adoración.
»Pero no me hagas hablar más sobre todo ello. Las palabras no son buenas para el sentido
secreto; en cuanto se pronuncia algo ya cambia un poquito, se lo falsifica…, sí, y también esto es
muy bueno y me gusta asimismo, estoy muy de acuerdo que lo que es tesoro y sabiduría de una
persona, parezca a otra una locura.
Govinda escuchaba en silencio.
-¿Por qué me has dicho lo de la piedra? -preguntó vacilante, tras una pausa.
-Lo dije con intención. O quizás he querido declarar que amo precisamente a la piedra y al río, a
esas cosas que contemplamos y de las que podemos aprender. Govinda, puedo amar a una piedra, a
un árbol o a su corteza. Son objetos que pueden amarse. Pero no a las palabras. Por ello, las
doctrinas no me sirven, no tienen dureza, ni blandura, no poseen colores, ni cantos, ni olor, ni
sabor, no encierran más que palabras. Acaso sea eso lo que te impide encontrar la paz, quizá sean
tantas palabras. También redención y virtud, lo mismo que sansara y nirvana son sólo palabras,
Govinda. Fuera del nirvana no existe nada más: únicamente palpita el vocablo nirvana.
Govinda exclamó:
-Amigo, nirvana no es tan sólo un término. Nirvana es un pensamiento.
Siddharta continuó:
-Un pensamiento, puede ser así. Amigo, he de hacerte una confesión: no me gusta diferenciar
mucho entre pensamientos y palabras. Para serte sincero, tampoco soy partidario de las teorías. Me
gustan más los objetos. Aquí, en esta barca, por ejemplo, mi antecesor fue un hombre, un santo
que durante muchos años creyó simplemente en el río, en nada más. Notó él que la voz del río le
hablaba; de ella aprendió, pues el agua le educó y enseñó; el río le parecía un dios. Durante muchos
años ignoró que todo viento, nube, pájaro o escarabajo, es igual de divino, y sabe tanto que
también puede enseñar como el río. No obstante, cuando ese santo se marchó a los bosques, lo
sabía todo, más que tú y yo, y sin profesor, ni libros; únicamente porque había creído en el río.
Hermann Hesse
Siddharta
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Govinda replicó:
-Pero, lo que tú llamas «objeto», ¿es realmente algo que tiene sustancia? ¿No se trata sólo de un
engaño de Maja: únicamente imagen y apariencia? Tu piedra, tu árbol, tu río…, ¿son realidades?
-Tampoco eso me preocupa mucho -repuso Siddharta-. ¡Qué más da que las cosas sean engaños
o no! Y silo son, también yo lo seré entonces, y de ese modo nunca me importará. Este es el motivo
que me obliga a tenerles tanto aprecio y veneración: son mis semejantes. Por ello puedo amarlos.
»Y ahora voy a exponerte una teoría de la que te vas a reír: el amor, Govinda, me parece que es
lo más importante que existe. Penetrar en el mundo, explicarlo y despreciarlo, puede ser cuestión de
interés para los grandes filósofos. Pero para mí, únicamente me interesa el poder amar a ese
mundo, no despreciarlo; no odiarlo ni aborrecerme a mí mismo; a mí sólo me atrae la contemplación
del mundo y de mí mismo, y de todos los seres, con amor, admiración y respeto.
-Eso sí que lo comprendo -interrumpió Govinda-. Pero precisamente fue este punto lo que el
majestuoso reconoció como engaño. Gotama ordena benevolencia, respeto, compasión, tolerancia,
pero no amor; nos prohibió atar a nuestro corazón en el amor hacia lo terrenal.
– Lo sé -repuso Siddharta. Y su sonrisa tenía un brillo dorado-. Lo sé, Govinda. Y mira, ya nos
encontramos en medio de la espesura de las opiniones, en la discusión por palabras. No puedo
negarlo: mis palabras sobre el amor contradicen, mejor dicho, parece que contradicen a las palabras
de Gotama. Esa es la causa que me hace desconfiar de los términos, pues sé que esta contradicción
es un engaño. Sé que estoy de acuerdo con Gotama. ¡Es imposible que el majestuoso no conozca el
amor! ¡El, que ha llegado a conocer todo lo humano en su carácter transitorio y vanidoso, y que a
pesar de ello amó tanto a los seres humanos! ¡El, que empleó toda su larga y penosa vida
únicamente para ayudarles, para enseñarles!
»También en Gotama, tu maestro, prefiero sus hechos antes que sus palabras. Sus actos y su
vida me parecen más importantes que sus oraciones, el gesto de su mano es más interesante que
sus opiniones. No veo su grandeza en el hablar, ni en el pensar, sino en sus obras y su existencia.
Durante mucho tiempo permanecieron callados los dos ancianos. Entonces Govinda dijo al
despedirse:
-Te agradezco, Siddharta, que me hayas comunicado tus pensamientos. Por un lado son
extraños, y no todos los entendí de primera intención. Pero sea como sea, te lo agradezco y deseo
que pases tus días en paz.
«Sin embargo -pensó para sus adentros-, este Siddharta es una persona extraña, habla de raras
teorías y su doctrina me suena a locura. La del majestuoso se ve más clara, distinta, pura,
comprensible; no contiene nada de rarezas, ni locuras o ridiculeces. Pero ya no me parecen tan
distintos al majestuoso, las manos y los pies de Siddharta, ni su frente, su aliento, su sonrisa, su
saludo, su manera de andar. Jamás nadie, después de que nuestro majestuoso buda entrara en el
nirvana me obligó a exclamar: ¡Este es un santo! Sólo ante Gotama, y ahora ante Siddharta.
Aunque su doctrina sea extraña y sus palabras suenen a locura, la mirada, la mano, la piel, el
cabello, todo él respira una pureza, una tranquilidad, una serenidad y clemencia y santidad que no
he visto en ningún otro hombre, después de la muerte de nuestro majestuoso profesor.»
Mientras Govinda pensaba así, en su corazón mantenía un conflicto, y de nuevo se sintió atraído
a Siddharta por amor. Se inclinó profundamente ante aquel hombre que se hallaba sentado, lleno de
serenidad.
-Siddharta -empezó-, hemos llegado a ser hombres viejos. Difícilmente en esta vida volveremos a
encontrarnos. Veo, amigo, que has hallado la paz. Yo te confieso que no la he conseguido. ¡Dime,
venerable, una palabra más! ¡Dame algo para el camino, algo que pueda entender y comprender!
Concédeme algo para ese camino. Frecuentemente mi marcha es difícil y sombría, Siddharta.
Siddharta no pronunció palabra; le miró con sonrisa tranquila, siempre igual. Govinda clavó su
vista fijamente en su rostro, con temor, con anhelo. Su mirada expresaba sufrimiento y una búsqueda
eterna y un eterno rastrear.
Siddharta le observó y sonrió.
– ¡ Acércate a mí! – susurró al oído de Govinda -. ¡ Acércate a mí! ¡Así, más cerca! ¡Muy cerca! Y
Hermann Hesse
Siddharta
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ahora, ¡besa mi frente, Govinda!
Y sucedió algo maravilloso mientras Govinda obedecía sus palabras, entre un presentimiento y el
amor que le atraía: se le acercó mucho y rozó su frente con los labios. Todo ocurrió mientras sus
pensamientos se ocupaban todavía de las extrañas palabras de Siddharta, mientras se esforzaba
aún por quitar el tiempo en vano y con resistencia de sus pensamientos, y de imaginarse el nirvana
y sansara como una misma cosa, a la vez que sentía desprecio por las palabras de su amigo y
luchaba en su interior con un enorme respeto y amor. Así fue.
Ya no contemplaba el rostro de su amigo Siddharta, sino que veía otras caras, muchas, una larga
hilera, un río de rostros, de centenares, de miles de facciones; todas venían y pasaban, y sin
embargo, parecía que todas desfilaban a la vez, que se renovaban continuamente, y que al mismo
tiempo eran Siddharta. Observó la cara de un pez, de una carpa, con la boca abierta por un inmenso
dolor, de un pez moribundo, con los ojos sin vida…, vio la cara de un niño recién nacido, encarnada
y llena de arrugas, a punto de echarse a llorar…, divisó el rostro de un asesino, le acechó mientras
hundía un cuchillo en el cuerpo de una persona…, y al instante vislumbró a este criminal arrodillado
y maniatado, y cómo el verdugo le decapitó con un golpe de espada…, distinguió los cuerpos de
hombres y mujeres desnudos y en posturas de lucha, en un amor frenético…, entrevió cadáveres
quietos, fríos, vacíos…, reparó en cabezas de animales, de jabalíes, de cocodrilos, de elefantes, de
toros, de pájaros…, observó a los dioses, reconoció a Krishna y a Agni…, captó todas estas figuras y
rostros en mil relaciones entre ellos, cada una en ayuda de la otra, amando, odiando, destruyendo y
creando de nuevo. Cada figura era un querer morir, una confesión apasionada y dolorosa del
carácter transitorio; pero ninguna moría, sólo cambiaban, siempre volvían a nacer con otro rostro
nuevo, pero sin tiempo entre cara y cara… Y todas estas figuras descansaban, corrían, se creaban,
flotaban, se reunían, y encima de todas ellas se mantenía continuamente algo débil, sin sustancia,
pero a la vez existente, como un cristal fino o como hielo, como una piel transparente, una cáscara,
un recipiente, un molde o una máscara de agua; y esa máscara sonreía, y se trataba del rostro
sonriente de Siddharta, el que Govinda rozaba con sus labios en aquel momento.
Así vio Govinda esa sonrisa de la máscara, la sonrisa de la unidad por encima de las figuras, la
sonrisa de la simultaneidad sobre las mil muertes y nacimientos; esa sonrisa de Siddharta era
exactamente la misma del buda, serena, fina, impenetrable, quizá bondadosa, acaso irónica,
siempre inteligente y múltiple, la sonrisa de Gotama que había contemplado cien veces con profundo
respeto. Govinda lo sabía: así sonríen los que han alcanzado la perfección.
Sin saber si existía el tiempo, si había pasado un segundo o cien años, desconociendo si eran
realidad un Gotama, un Siddharta, si vivía el yo y el tú, alcanzado su interior por una flecha divina
cuya herida es dulce, encantado y roto su corazón…, Govinda permaneció todavía un tiempo
inclinado sobre el rostro bronceado de Siddharta, el que besara hacía un momento, el que fuera
escenario de todas las transformaciones, de todos los orígenes, de todo lo existente.
El rostro de Siddharta no había cambiado tras cerrarse en su superficie la profundidad y la
multiplicidad; sonreía serena, suavemente, quizá muy bondadoso, acaso irónico, exactamente como
había sonreído el majestuoso.
Govinda se inclinó profundamente: las lágrimas rodaron por sus mejillas arrugadas, sin que él
siquiera lo notara; sintió como fuego su más profundo amor, su más modesta veneración en el
alma. Se inclinó ante Siddharta casi hasta el suelo; Siddharta permanecía sentado, sin moverse, y
su sonrisa recordaba que jamás había amado, que nunca en la vida había tenido algo que
considerase valioso y sagrado.
Fin
Hermann Hesse
Siddharta
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lord_vishnu_sitting_on_garuda2
Primera parte
El hijo del brahmán ……………………………………………………………………………………………3
Con los samanas………………………………………………………………………………………………..7
Gotama………………………………………………………………………………………………………….. 12
Despertar ……………………………………………………………………………………………………….. 17
Segunda Parte
Kamala…………………………………………………………………………………………………………… 19
Con los humanos …………………………………………………………………………………………….. 25
Sansara …………………………………………………………………………………………………………. 29
Junto al río …………………………………………………………………………………………………….. 33
El barquero ……………………………………………………………………………………………………..38
El hijo ……………………………………………………………………………………………………………. 44
Om………………………………………………………………………………………………………………… 48
Govinda …………………………………………………………………………………………………………. 52

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