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Relajación

Dentro del equilibrio psicobiológico hay siempre un ritmo fundamental. Una fase activa y una fase pasiva, a grandes rasgos. La fase activa esta caracterizada por el movimiento y la fase pasiva por el reposo (Yin y Yang). Ambas fases son indisociables una de otra y vitalmente necesarias. La forma actual de vida occidental prioriza la fase activa, el movimiento, la maximización de la actividad y producción en todas sus formas. Los motivos de esta desviación hacia la sobreestimación de la acción desbordan los alcances de esta exposición, solo bastéenos citar que esto es posible debido a la capacidad del hombre al alterar sus ritmos de funcionamiento. El equilibrio de estas dos fases (actividad, reposo) es esencial para mantener una salud física y psicológica, y fundamental para la actividad de autoconocimiento. Es bien sabido las implicancias psicobiologicas del stress en el organismo, provocando un deterioro de los tejidos por hallarse los mismos sometidos a una actividad psíquica del individuo. La relajación consciente permite equilibrar física y psíquicamente a la persona, llevando el ritmo psicobiologico a una armonía natural, permitiendo el descanso y regeneración de los músculos y tejidos, y la renovación del psiquismo.
La relajación mediante el silencio
La práctica del silencio en la relajación es sumamente importante. Mantener la mente tranquila y el cuerpo relajado ya supone una relajación en el silencio. No obstante podemos ejercitar la relajación en el silencio sin tener que pasar necesariamente por una relajación física profunda. Durante el ejercicio de la relajación por el silencio debemos centrarnos con mayor interés en el aspecto mental. La postura mas idónea que se recomienda para este tipo de ejercicio, sería la de sentado, con las cabeza, el tronco y la espalda lo más recta posible. También para este tipo de relajación podemos adoptar la postura clásica del yogui, dado que esta posición nos permitirá que el circuito de las energías que nos conecta con las de la tierra se centren en la parte inferior, evitando de esta forma sus influencias que, de alguna forma y aunque no nos percatemos, están actuando sobre nosotros. En este ejercicio de relajación debemos estar concentrados en nuestro interior y para ello no debemos hacer absolutamente nada. Se trata durante este ejercicio de no pensar en nada: proyectos, problemas, preocupaciones, sentimientos, etc. Se trata de sentir la sensación de estar y nada más, de esta forma aprendemos a tener conciencia de nosotros mismos, de nuestro propio ser; sin cuerpo, sin necesidades, sin preocupaciones. Como resultado del ejercicio conseguiremos una profunda relajación vivida única y exclusivamente a través de nuestra propia mente. Si el ejercicio se practica con frecuencia (se recomienda de forma diaria, al menos 10 minutos) nos sentiremos capaces de vivir plenamente el aquí y ahora y superar entre otras cosas la falta de atención, el sueño, las distracciones, etc., y saber en un momento determinado como eliminar de nuestra mente pensamientos negativos o pensamientos que nos despistan o no nos dejan descansar o relajarnos. Poco a poco a medida que avancemos en esta práctica de relajación nos iremos dando cuenta del potencial que adquirimos sobre la noción de nuestro propio ser. Para prepararnos adecuadamente a realizar este ejercicio de relajación mediante el silencio, se recomienda que nos ejercitemos en la práctica del Hatha yoga. También deberemos tener en cuenta que la respiración es sumamente importante a la hora de realizar el ejercicio de relajación.
La relajación consciente
Para practicar la relajación consciente deberemos hacer en principio una relajación tanto del cuerpo como de la mente y de los sentimientos o afectos. Es muy importante que la mente no esté pensando para conseguir que los sentimientos no estén activos y consecuentemente al no hacer ningún esfuerzo el cuerpo también quede relajado. En la relajación consciente debemos conseguir permanecer despiertos a pesar de haber alcanzado un alto nivel de relajación, con el fin de poder fortalecernos a nivel del yo consciente, aquí y ahora. Debemos en ese estado adquirir conciencia de nosotros mismos a todos los niveles e incorporarlos a la conciencia que tenemos de nosotros mismos, tanto en lo mental, como en lo sentimental o afectivo y en lo físico. Veremos con la práctica habitual de la relajación consciente como progresivamente esa conciencia profunda que nace de nosotros mismos se vuelca en nuestro yo consciente y de esta forma irán aflorando de nuestro interior, de nosotros mismos, nuevas ideas positivas.Para prepararnos antes de comenzar esta forma de relajación, debemos, en principio, practicar durante un tiempo, si es posible a diario, tanto los ejercicios de Hatha Yoga, como los de respiración y de relajación, porque su práctica nos conducirá a tomar conciencia de todo lo que estamos ejercitando, al propio tiempo que la mente aprenderá a centrarse en única cosa que sería en cualquiera de los casos el propio ejercicio que estemos realizando, tratando durante ese tiempo de eliminar todo tipo de pensamiento ajeno a él.

Relajación
No quiere decir letargo, sino descomprensión de ciertos músculos, soltura de ciertas articulaciones y movimientos, sin utilizar la fuerza.
Conseguir: fuerza bien regulada, fuerza interna. Con la actitud correcta de mantener columna vertebral erguida. Realizar la fuerza justa en cada movimiento los demás músculos relajados. Dominar paulatinamente la fuerza y a desplazarse con fluidez y en perfecta armonía.
Dominar la coordinación.
Dentro del equilibrio psicobiológico encontramos siempre un ritmo fundamental. Una fase activa y una fase pasiva, a grandes rasgos.La fase activa esta caracterizada por el movimiento y la fase pasiva por el reposo. Ambas fases son indisociables una de otra y vitalmente necesarias.La forma actual de vida occidental prioriza la fase activa, el movimiento, la maximización de la actividad y producción en todas sus formas.Los motivos de esta desviación hacia la sobreestimación de la acción desbordan los alcances de esta exposición, solo bastéenos citar que esto es posible debido a la capacidad del hombre al alterar sus ritmos de funcionamiento.El equilibrio de estas dos fases (actividad, reposo) es esencial para mantener una salud física y psicológica, y fundamental para la actividad de autoconocimiento.Es bien sabido las implicancias psicobiologicas del stress en el organismo, provocando un deterioro de los tejidos por hallarse los mismos sometidos a una actividad psíquica del individuo.La relajación consciente permite equilibrar física y psíquicamente a la persona, llevando el ritmo psicobiologico a una armonía natural, permitiendo el descanso y regeneración de los músculos y tejidos, y la renovación del psiquismo.
La relajación mediante el silencio
La práctica del silencio en la relajación es sumamente importante.Mantener la mente tranquila y el cuerpo relajado ya supone una relajación en el silencio.No obstante podemos ejercitar la relajación en el silencio sin tener que pasar necesariamente por una relajación física profunda.Durante el ejercicio de la relajación por el silencio debemos centrarnos con mayor interés en el aspecto mental. La postura mas idónea que se recomienda para este tipo de ejercicio, sería la de sentado, con las cabeza, el tronco y la espalda lo más recta posible.También para este tipo de relajación podemos adoptar la postura clásica del yogui, dado que esta posición nos permitirá que el circuito de las energías que nos conecta con las de la tierra se centren en la parte inferior, evitando de esta forma sus influencias que, de alguna forma y aunque no nos percatemos, están actuando sobre nosotros. En este ejercicio de relajación debemos estar concentrados en nuestro interior y para ello no debemos hacer absolutamente nada. Se trata durante este ejercicio de no pensar en nada: proyectos, problemas, preocupaciones, sentimientos, etc. Se trata de sentir la sensación de estar y nada más, de esta forma aprendemos a tener conciencia de nosotros mismos, de nuestro propio ser; sin cuerpo, sin necesidades, sin preocupaciones. Como resultado del ejercicio conseguiremos una profunda relajación vivida única y exclusivamente a través de nuestra propia mente. Si el ejercicio se practica con frecuencia (se recomienda de forma diaria, al menos 10 minutos) nos sentiremos capaces de vivir plenamente el aquí y ahora y superar entre otras cosas la falta de atención, el sueño, las distracciones, etc., y saber en un momento determinado como eliminar de nuestra mente pensamientos negativos o pensamientos que nos despistan o no nos dejan descansar o relajarnos. Poco a poco a medida que avancemos en esta práctica de relajación nos iremos dando cuenta del potencial que adquirimos sobre la noción de nuestro propio ser. Para prepararnos adecuadamente a realizar este ejercicio de relajación mediante el silencio, se recomienda que nos ejercitemos en la práctica del Hatha yoga. También deberemos tener en cuenta que la respiración es sumamente importante a la hora de realizar el ejercicio de relajación.
La relajación consciente
Para practicar la relajación consciente deberemos hacer en principio una relajación tanto del cuerpo como de la mente y de los sentimientos o afectos. Es muy importante que la mente no esté pensando para conseguir que los sentimientos no estén activos y consecuentemente al no hacer ningún esfuerzo el cuerpo también quede relajado. En la relajación consciente debemos conseguir permanecer despiertos a pesar de haber alcanzado un alto nivel de relajación, con el fin de poder fortalecernos a nivel del yo consciente, aquí y ahora. Debemos en ese estado adquirir conciencia de nosotros mismos a todos los niveles e incorporarlos a la conciencia que tenemos de nosotros mismos, tanto en lo mental, como en lo sentimental o afectivo y en lo físico. Veremos con la práctica habitual de la relajación consciente como progresivamente esa conciencia profunda que nace de nosotros mismos se vuelca en nuestro yo consciente y de esta forma irán aflorando de nuestro interior, de nosotros mismos, nuevas ideas positivas.Para prepararnos antes de comenzar esta forma de relajación, debemos, en principio, practicar durante un tiempo, si es posible a diario, tanto los ejercicios de Hatha Yoga, como los de respiración y de relajación, porque su práctica nos conducirá a tomar conciencia de todo lo que estamos ejercitando, al propio tiempo que la mente aprenderá a centrarse en única cosa que sería en cualquiera de los casos el propio ejercicio que estemos realizando, tratando durante ese tiempo de eliminar todo tipo de pensamiento ajeno a él.

Técnica de la relajación conciente:

La técnica expuesta aquí debe ser tomada a modo de guía y no rígidamente, puesto que lograríamos el efecto contrario al buscado, puesto que cualquier coerción va opuesta a la distensión, expansión y reposo.
En primer lugar la postura a adoptar es savasana o postura del cadáver sobre el suelo con una delgada colchoneta o frazada de por medio. Consiste en colocarse en posición supina, o lo que es lo mismo con la espalda apoyada en el piso, las piernas separadas levemente, con los dedos de los pies hacia los lados, los brazos se hallan distendidos a los lados del cuerpo separados unos centímetros del mismo con las palmas hacia arriba.
Se comienza haciendo unas respiraciones lentas y profundas sin llegar a forzar los pulmones. En cada exhalación se debe adoptar la actitud de “soltar”, es decir en cada exhalación se debe intentar aflojar, soltar, relajar, las tensiones emocionales y físicas. Es importante esta actitud puesto que permite ir profundizando el estado de relajación general y de distensión psíquica.
Otro aspecto de suma importancia a tener en cuenta es que debe haber en todo momento una atención conciente a todo el proceso de relajación, así como también de los estados mentales. Esto permite la incorporación a la conciencia de la energía que se va liberando progresivamente, produciendo una expansión de la misma y de sus posibilidades.
Luego se comienza a recorrer el cuerpo focalizando la conciencia progresivamente en las distintas zonas del cuerpo, aflojando dicha zona con la exhalación, y la correcta actitud mental de “soltar”. Comenzamos por los pies, piernas, caderas, abdomen, pecho, manos, brazos, cuello y por último cabeza. Tómense la cantidad de respiraciones necesarias por cada parte del cuerpo. Si así lo siente puede acompañar el proceso con autosugestiones mentales diciendo para sus adentros “relax” o “mi pierna se relaja”, etc.
Tras haber completado el recorrido podemos centrar nuestra atención en la respiración, siendo concientes de sus movimientos y del aire entrando y saliendo de los pulmones. En este punto la respiración no debe ser controlada, sino observada, y dejando que el movimiento se produzca naturalmente. Lo importante aquí es “estar presentes” siendo plenamente concientes del ahora, de lo que está sucediendo con el cuerpo y con la mente. Todo esto en un estado de “no-acción” o sin esfuerzo. La atención no debe ser forzada, sino que debe flotar ella misma en el océano de la conciencia, en el fluir del aire hacia adentro y hacia fuera, en el fluir de los pensamientos hacia la conciencia y luego de nuevo hacia la inconciencia.
Cuando sintamos que sea necesario retornar al estado ordinario de conciencia, debemos hacerlo muy lentamente, aumentando la profundidad de las respiraciones, y moviendo levemente primero los músculos del cuerpo, siempre con suavidad, hasta incorporarnos nuevamente.

PAVANAMUKTASANAS: Relajación de las Piernas.

El cuerpo físico es semejante a una máquina, pero debido a las malas posturas, muchas veces, sus diferentes partes gastan prematuramente (en especial las coyunturas). Además, la mayoría de los cuerpos sufren de secreciones, las cuales producen tensiones e inhibiciones musculares. Los siguientes ejercicios se denominan Pavanamuktasanas. Pavana se refiere a los fluidos corporales como los gases, los cuales explicaremos más adelante en una sección sobre la salud. Mukta, hace referencia a la “liberación” y asana significa “postura”. Así Pavanamuktasanas son posturas que liberan los fluidos corporales y eliminan productos de desecho que se han acumulado en ciertas partes sensitivas. “Aquél que abandona lo que es imperecedero por lo que es perecedero, pierde lo que es perecedero y lo que es imperecedero. Lo perecedero es nada en sí mismo”. (Canakya Pandit).”Gracias a la inflación, leemos en un reciente despacho de la Associated Press, “Usted vale ahora cinco y medio veces más de lo que valía hace solo pocos años. El calcio, el magnesio, el hierro y otros químicos en el cuerpo de un adulto tenían un valor de 98 centavos de dólar en los primeros años de la década de los 70 y ahora tienen un valor de US$5.60 de acuerdo con el doctor Harry Monsen, profesor de anatomía en el colegio de medicina de Illinois. Y el precio seguirá aumentando tal como está sucediendo con cadáveres y esqueletos, dijo. Estamos metidos en la espiral inflacionaria”. En lo que estamos metidos es más que la espiral inflacionaria. Estamos metidos en lo que la literatura Védica señala como la verdadera esencia de la ilusión, el fracaso de entender claramente quiénes somos.”La mayor parte del cuerpo humano, continúa el artículo, es agua. En una persona de 50 kilos, dijo el doctor Monsen, hay aproximadamente 5 kilos de calcio, 1 kilo de fosfatos, 18 onzas de potasio aproximadamente y un poco más de 12 onzas de azufre y sodio, un poco más de 2 onzas de magnesio y un poco menos de 2 onzas de hierro, cobre y yodo”.

Nosotros no somos estos cuerpos materiales. Mediante la discriminación inteligente, debemos tratar de entender la diferencia entre el cuerpo y el Yo. El cuerpo está hecho de químicos: azufre, yodo, etc., pero el Yo, la identidad real del ser viviente no es esa. La mayoría de nosotros piensa que somos el cuerpo. Cuando pensamos de nosotros mismos como americanos, hindúes, japoneses o alemanes, blancos o negros, hombres o mujeres. ¿Qué son estas designaciones sino detalladas descripciones de nuestros cuerpos? Le prestamos demasiada atención a nuestros cuerpos, cuyo valor es prácticamente ninguno, e ignoramos el alma invaluable, o la conciencia dentro del cuerpo.

Sistema reproductor

 

 

 

 

 

 

 

EL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO

 

URETRA

Es un conducto que va desde el cuello de la vejiga urinaria hasta el meato urinario, que desemboca en el glande del pene.

Tiene una porción fija que va desde el cuello de la vejiga urinaria hasta el borde de la sínfisis del pubis, describiendo una curvatura fija que es cóncava hacia delante, y una porción móvil que va desde la sínfisis del pubis hasta el meato urinario.

Cuando el pene está en reposo tiene una curvatura convexa, que desaparece al levantar el pene.

NOTA. Para meter la sonda, se debe levantar el pene.

La uretra atraviesa varias estructuras recibiendo diferentes nombres, uretra prostática al atravesar la próstata, uretra membranosa al atravesar el periné (músculo del suelo pelviano) y uretra esponjosa al atravesar el cuerpo esponjoso del pene.

La uretra presenta tres zonas más dilatadas. Hay una zona dilatada en el glande por detrás del meato urinario, fosa navicular. En la pared anterior de la uretra, en la fosa navicular, existe un repliegue de la mucosa, por eso es mejor apoyar la sonda en la pared posterior, para que no tropiece al entrar. La segunda zona dilatada se encuentra en la entrada al cuerpo esponjoso, fondo de saco bulbar. La tercera dilatación está en la uretra prostática, seno prostático.

 

 

 

 

 

 

TESTÍCULOS

Tienen forma ovalada y son las glándulas seminales del hombre, donde se producen los espermatozoides y se secretan las hormonas masculinas.

Están colocados en la parte anterior del periné, fuera de la cavidad pelviana, aunque su desarrollo en el feto se produce dentro del abdomen, descendiendo luego por el conducto inguinal.

Están recubiertos por varias capas de tejido muscular, tejido membranoso y una capa de piel llamada escroto.

En la parte posterior del testículo hay una estructura alargada denominada epidídimo. Testículos y epidídimo están recubiertos por una capa fibrosa llamada Albugínea testicular.

En la parte posterior del testículo la Albugínea se engrosa formando el cuerpo Higmore, del que parten tabiques fibrosos hacia el interior del testículo, dividiéndolo en muchos lóbulos espermáticos (200 o 300 lóbulos espermáticos por testículo).

Dentro de los lóbulos espermáticos del testículo se encuentran los conductos seminales, que son los que producen esperma. El resto de conductos sólo lo transportan.

Los conductos seminales se continúan con los conductos rectos que salen, uno de cada lóbulo, para llegar a la red de Haller, red de conductos que se encuentra en el cuerpo de Higmore.

La Red de Haller se continúa con los conductos o conos eferentes, que salen del testículo formando parte del epidídimo. Luego se continúa con el conducto epididimario que recorre toda la longitud del epidídimo, cuyo extremo inferior se continúa con el conducto deferente, localizado entre el epidídimo y la vesícula seminal. Mide más de 40 cm. y se dirige hacia la cara posterior de la vejiga.

Todos los vasos y el conducto deferente se agrupan dando lugar al cordón espermático, que entra en la pelvis a través del conducto inguinal, por encima del ligamento inguinal

 

 

 

LAS VESÍCULAS SEMINALES

Son dos estructuras alargadas que se encuentran en la parte posterior de la vejiga, por encima de la próstata y por delante del recto. Presentan una superficie rugosa e irregular por encontrarse plegados.

Las vesículas seminales son el reservorio del esperma hasta el momento de la eyaculación. Se unen a los conductos deferentes dando lugar a los conductos eyaculadores, que atraviesan la próstata y desembocan en la uretra prostática.

PRÓSTATA

Se halla por debajo de la vejiga y por delante del recto, rodeando a la uretra prostática. Se va desarrollando hasta los 20-25 años quedando estacionada hasta los 40-50, luego puede aumentar de tamaño originando una hipertrofia prostática, que conlleva problemas miccionales por la compresión de la vejiga. Se tiene que controlar el riego ya que puede derivarse un cáncer. La prueba exploratoria básica en un estudio de próstata es un tracto rectal.

La próstata está formada por un cúmulo de glándulas que producen un líquido de aspecto lechoso que se une al líquido espermático ayudando a su conservación.

Tiene forma de castaña o de pirámide invertida. La base está alrededor del esfínter liso de la uretra. El esfínter estriado se dispone por fuera de la próstata, por debajo del pico o vértice prostático, cubriendo también parte de la uretra membranosa.

PENE

Es el órgano del aparato reproductor masculino mediante el cual se lleva a cabo la copulación.

Está situado delante de la sínfisis del pubis, justo encima de las bolsas escrotales.

El pene tiene tres cuerpos eréctiles, dos cavernosos y uno esponjoso. Tiene una porción posterior denominada RAÍZ del pene, y una porción libre que está formada por el resto es el cuerpo y el glande, (lo más anterior).

Los cuerpos cavernosos están situados uno junto al otro en el plano dorsal del pene, mientras que el cuerpo esponjoso, que recubre totalmente la uretra esponjosa, está situado en parte ventral de los cuerpos cavernosos, en un surco que se forma entre ambos.

El glande se forma por una expansión del cuerpo esponjoso en su parte más anterior. La parte posterior del glande es la base o corona del glande y la parte anterior es donde desemboca el meato urinario.

Alrededor del glande  hay un repliegue de piel en forma de manguito que se llama prepucio. Este repliegue es elástico para retraerse dejando al descubierto el glande en el momento de la erección.

Cuando el prepucio es menor que el glande no le deja salir, lo que se conoce como fimosis, cuya operación es la circuncisión o extirpación del prepucio.

             


EL APARATO REPRODUCTOR FEMENINO

 

EL ÚTERO

Está situado en la pelvis,  entre la vejiga urinaria y el recto.  Suele estar recostada sobre la vejiga. Sus fibras musculares se disponen en varias direcciones para darle resistencia.

Está formado por tres capas, una externa fibrosa llamada perimetrio, la capa muscular llamada miometrio, cuyas contracciones permiten la perfecta expulsión del feto en el momento del parto, y una interior serosa que se llama endometrio.

Tiene forma cónica o de pera. El cuerpo del útero lo forman los 2/3 superiores y el cuello del útero el 1/3 inferior. Entre ambas partes hay un estrechamiento o istmo del útero.

La parte superior del cuerpo se conoce como fondo del útero, por encima de la línea media que une los orificios de salida de las trompas uterinas, que salen a cada lado del cuerpo uterino. El cuello del útero en su parte inferior se proyecta dentro de la vagina. Esta parte del cuello se conoce como hocico de TENCA, y presenta un orificio uterovaginal que comunica la cavidad uterina con la vagina.

Tiene varios ligamentos que lo unen a los órganos vecinos para mantener su posición. El útero es un órgano subperitoneal. El peritoneo forma un fondo de saco entre la vejiga y el útero llamado fondo de saco vesicouterino o uterovesical y otro saco de fondo en su cara posterior que es el fondo de saco rectouterino o fondo de Douglas, donde se acumulan los líquidos de una peritonitis.

El ligamento ancho es uno de los medios de sujeción del útero. Está formado por peritoneo que queda a los lados del útero, por debajo de las trompas después de cubrirlas y llega a la pared pelviana.

En el interior del útero se lleva a cabo la implantación o anidación del óvulo fecundado y su posterior desarrollo

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS TROMPAS

Son dos conductos por los que se transportan los ovocitos que salen de los ovarios para ser dirigidos hacia el útero. Miden 10 cm. aproximadamente. De fuera hacia dentro encontramos la parte más amplia que se llama el infundíbulo o pabellón de la trompa, a través de la cual se capta el ovocito (es el orificio abdominal de la trompa). Tiene unos bordes irregulares con unas prolongaciones denominadas fimbrias que son succionadoras para transportar los ovocitos hacia la cavidad de la trompa. Se continúa con la ampolla uterina que es la porción más larga, donde se desarrolla la fecundación del óvulo. A continuación se estrecha con el istmo de la trompa y seguidamente se abre al útero a través del orificio uterino.

LOS OVARIOS

Son las gónadas femeninas donde se producen los ovocitos, que son las células sexuales, y se secretan las hormonas femeninas. Son estructuras pequeñas de 4 cm. de largo y pesan unos 6 – 8 gramos. Están situadas en la cavidad pélvica, por debajo de las trompas uterinas, y van cambiando de posición. Se relacionan con las trompas mediante una fimbria que es más larga que las demás y que llega hasta éstos. Los ovocitos salen del ovario y se sueltan a la cavidad abdominal siendo recogidos por las fimbrias del pabellón de la trompa. Los ovarios se unen al útero a través del ligamento uterovárico.

 

 

LA VAGINA

Es un conducto de paredes musculares tapizado por mucosas en su interior. Es elástico y contráctil. Va desde el útero hasta el orificio de la vagina que se encuentra en la vulva. Se sitúa entre el recto y la uretra. Es un cilindro aplanado en sentido antero posterior.

Alrededor del cuello uterino se forman unos fondos de sacos que son los fondos de sacos vaginales (ver dibujo útero)

Las mucosas internas presentan unos pliegues transversales y otros longitudinales en la pared anterior y posterior conocidos como las columnas de la vagina. La mucosa sufre transformaciones similares a las del endometrio durante el ciclo menstrual.

El orificio inferior de la vagina desemboca en la vulva y está tapizado por el himen (membrana incompleta) cuando no se han tenido relaciones sexuales.

LA VULVA

Es el conjunto de partes blandas que forman los genitales externos femeninos. En ella encontramos lo que se conoce como monte de venus, que es la prominencia que hay en la parte anterior del pubis y esta recubierta de vello.

Hay dos repliegues de piel que van en sentido antero posterior entre las caras internas de los músculos llamados labios mayores, que se reúnen en la parte anterior conformando la comisura labial anterior y en la parte posterior formando la comisura labial posterior u horquilla vulvar.

Por dentro de los labios mayores se encuentran los labios menores, dispuestos también de forma longitudinal antero posterior. El extremo posterior junto con la horquilla vulvar forma una zona lisa denominada fosa navicular. El extremo anterior se desdobla en dos repliegues, uno por delante del clítoris, el prepucio del clítoris y uno por detrás, el frenillo del clítoris.

Entre los labios encontramos el espacio interlabial, donde se encuentra el meato urinario, que está levantado por la papila uretral, pequeña elevación donde se encuentra el meato urinario, 2 cm. por detrás del clítoris. Hacia atrás encontramos el orificio inferior de la vagina que es una hendidura ovalada de 3-5 cm. de largo, que está parcialmente cubierto por el himen cuando no se han tenido relaciones sexuales. Al tener relaciones sexuales se rompe el himen y quedan unos restos llamados carúnculas himeneales.

 

LOS ÓRGANOS ERÉCTILES FEMENINOS

Los cuerpos cavernosos son dos estructuras alargadas que están muy vascularizadas, y durante la excitación sexual aumenta su tamaño. Son dos cilindros que están anclados en el isquion. Hay dos uno derecho y otro izquierdo, que se dirigen hacia delante y se unen en la línea media formando el clítoris.

El clítoris es un órgano eréctil resultante de  la unión de los dos cuerpos cavernosos. Se presenta como una pequeña eminencia que se sitúa en la línea media. Parte del clítoris se encuentra tapado por una especie de capuchón formado por los repliegues de los labios menores, que se conoce como prepucio del clítoris.

Los  bulbos vestibulares son dos estructuras alargadas y cilíndricas situadas a los lados del orificio inferior de la vagina.

Las glándulas de Bartolino están  situadas a ambos lados de la entrada de la vagina y secretan un líquido, principalmente durante el coito, para lubricar la parte inferior de la vagina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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