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La aromaterapia 

 se basa en el uso de los aceites esenciales naturales extraídos de árboles, arbustos, hierbas y flores de todo el mundo. A través de ella se busca que afloren los procesos de curación innatos en cada persona, como respuesta  a cada aroma- Cuando usamos ese aceite nos activa las defensas comunicando a nivel energético y físico esa información recogida de una cantidad grande de plantas de la misma especie y lugar, nuestro sistema la entiende y reacciona en consecuencia.

Los aceites actúan por dos vías:

 SIMM

A través del olfato: al inspirar las pequeñas moléculas del aceite esencial que se encuentran en el aire (evaporación mediante hornillos, o inhalación directa), son llevadas a los pulmones, donde se produce el intercambio gaseoso, proceso por el cual pasan al sistema circulatorio. Por inhalación: mediante la aspiración directa de los aromas, a través del sentido del olfato llegando al cerebro. La región olfativa es el único lugar de nuestro cuerpo donde el sistema nervioso central esta relacionado estrechamente con el mundo exterior, en esta forma, los estímulos olfativos llegan directamente a las centrales de conexión internas, las neuronas de la región olfatoria son neuronas sensitivas primarias y forman parte de las neuronas cerebrales, los mensajes olfatorios atraviesan la corteza cerebral por medio de fibras nerviosas que llegan a las neuronas centrales de control superior del cerebro. Nuestro bienestar general depende mucho más de nuestro olfato de lo que se suponía. El olfato no solo controla funciones corporales que no están sometidas a nuestra voluntad consiente, sino que influyen en nuestro mundo emotivo, esto se explica analizando las funciones de varias estructuras cerebrales como el sistema límbico, el hipotálamo y el tálamo que se ocupan tanto de procesos emocionales como físicos y están relacionados con el sentido del olfato.

 

A través de la piel: mediante la aplicación de cremas, lociones, aceites, baños aromáticos, compresas (frías o calientes). Las minúsculas moléculas del aceite esencial atraviesan la piel (epidermis) y alcanzan la capa más profunda (dermis), donde los numerosos capilares que se encuentran en ella las absorben, transportándolas al sistema circulatorio.

Posibilidades de Aromaterapia: La aromaterapia es un recurso en situaciones relacionadas a la salud, encarándolas desde lo físico, lo emocional y lo espiritual, acompañando y armonizando nuestro ser. Debemos recordar que una enfermedad que se manifiesta deberá ser tratada por un profesional de la medicina, pero nuestro estado emocional influye absolutamente en el resultado del tratamiento. La aromaterapia mediante hornillo, baños, masajes etc. mejora nuestra capacidad de recuperación de una forma agradable. La prevención de enfermedades y contagios son un terreno óptimo para la aromaterapia, que previene y ayuda a la mejoría en la misma aplicación, pues favorece la acción del sistema inmunológico que está íntimamente relacionado con el sistema nervioso y endócrino, en los que nuestras emociones influyen notablemente.

Un aceite esencial aplicado adecuadamente puede aliviar dolores, reducir hematomas e inflamaciones, impedir la proliferación de bacterias, ayudar a la reconstitución de tejidos, etc. por lo que sostiene la fuerza vital.

 

Los aceites esenciales pueden ser usados a muchos niveles -físico, emocional, mental, espiritual- y son ideales en combinación con otras terapias. La eficacia y rapidez de las terapias con aromaterapia dependen de la pureza y calidad de los aceites esenciales. Los aceites esenciales pueden ser usados individualmente o mezclados entre sí para crear tu propia combinación. Hay muchas formas de disfrutar de sus beneficios: con masaje, en el agua del baño, mediante vaporización y/o inhalación, para perfumar habitaciones, a través de compresas, etc.

La vaporización de aceites esenciales puede crear diferentes ambientes en tu hogar y lograr los efectos deseados. Colocar agua tibia y 4 o 5 gotas del aceite esencial. Los efectos duran hasta 12 horas más..

También actúan, Fisiológicamente, al llegar por el olfato al cerebro, interactúan con el funcionamiento del organismo. Los Aceites Esenciales  son “el alma de la planta”, y constituyen el medio por el cual se transmiten sus propiedades naturales; ellas tienen un alcance fundamental para el tratamiento de las distonías neuro-vegetativas y los desequilibrios psicofísicos, pues actúan directamente en el plano emocional y fisiológico del ser humano. Su facilidad de absorción en la piel permite que los componentes activos penetren directamente en el organismo, equilibrando y armonizando todo el sistema, a través de los meridianos energéticos, la circulación sanguínea y linfática, las células, los tejidos, los órganos, los aparatos y los sistemas. El olfato está conectado con el sistema límbico, que se estimula con los diferentes aromas, lo que permite al cerebro incrementar la secreción de ciertas sustancias, que alivian dolencias especificas.Por lo tanto la Aromaterapia es un método curativo holístico que puede actuar sobre procesos físicos, mentales y emocionales con efectos muy armonizantes. Para ello se basa en el uso de aceites esenciales (obsérvese que la palabra aceite no debe prestarse a equivocación, ya que precisamente la mayoría de estas substancias no son grasas precisamente).Si bien el término aromaterapia es relativamente moderno el uso de los aceites esenciales se remonta a la antigüedad, encontrándose los Egipcios, los Griegos, Chinos, ente aquellos que según hallazgos arqueológico pudieron haber utilizado los aceites esenciales como forma de combatir enfermedades, curar heridas o aliviar dolores.Todos estamos de acuerdo en que ciertos olores nos son agradables, mientras que otros son completamente repulsivos, atentando además, hasta lo más profundo de nuestras entrañas y pudiendo conseguir todo tipo de efectos fisiológicos y psicológicos en casos determinados.

Los aceites esenciales son sustancias que contienen los compuestos volátiles del metabolismo de las plantas que guardan el aroma, son obtenidos generalmente por destilación de vapor, se caracterizan por ser muy ligeros y de textura muy fina, su composición química es muy rica, variada y compleja, por lo que son potentes antisépticos, bactericidas y analgésicos entre otras propiedades terapéuticas los aceites esenciales representan la energía vital de las plantas, es el pulso de su mundo y quizá la sustancia de la vida, este pulso fue creado para entregar a cada célula del organismo humano la energía y los nutrientes para reforzar la habilidad de regeneración, fuerza y protección.La eficiencia de los tratamientos aromaterapéuticos depende de la pureza y calidad de los aceites esenciales y de la manera de usarlos.

 

 

Por uso tópico a través de la piel: (percutáneo) por la finura y la composición orgánica de las moléculas de los aceites esenciales, estas son absorbidas por la piel de donde acceden por medio de los capilares del torrente sanguíneo, para llevar sus efectos a todo el organismo, al mismo tiempo estimulan la regeneración celular de los tejidos, y la salud de la piel matando gérmenes y bacterias nocivas. Cuando el cuerpo recibe masaje con aceites esenciales los efectos tanto fisiológicos como psicológicos son asombrosos, el masaje actúa en las terminaciones nerviosas del cuerpo, al mismo tiempo produce calma y estimula el flujo energético que alivia la tensión, elimina toxinas y a la vez crea tejidos sanos, disminuyendo el proceso de envejecimiento.

Es un hecho científico que la aromaterapia contribuye a generar atmósferas determinadas y a influir en nuestros estados anímicos, cosa que la aromaterapia siempre ha sostenido, y que la ciencia recientemente comprobó. Respecto a la sensación de temor, la aromaterapia contribuye a eliminarla. Se cree que fragancias como el pepino o la manzana ayudan a reducir las palpitaciones en casos en los que la persona sufre de miedo. Las implicancias de esto son muy positivas, puesto que permite realizar diversas actividades a aquellas personas que padecen problemas de, por ejemplo, claustrofobia.Con ciertos aromas, además, nuestros niveles de energía aumentan. La menta y la hierba buena, por ejemplo, ayudan a que lleguemos a niveles de rendimiento muy altos en el trabajo o cualquier tipo de actividad. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Pittsburgh ha arrojado la conclusión de que los aromas fuertes ayudan a superar los antojos y las tentaciones. Experimentando con personas fumadoras, concluyeron que tras haber olido aromas fuertes disminuyó su necesidad de fumar. Como puede verse, los olores tienen influencias sobre varios aspectos de nuestra mente, y pueden utilizarse con fines diversos para cumplir nuestros objetivos de forma más eficaz.

 

Armoniza rápidamente problemas emocionales pero si el desequilibrio se manifiesta en lo físico se necesita más tiempo. En caso de enfermedad manifiesta debe completarse con un tratamiento médico. De todas maneras, sabemos que el tratamiento energético desarrollado en la esfera de lo emocional ó espiritual lleva salud a todo el ser por lo que esa armonía que se logra se manifiesta, mas tarde ó más temprano en una mejoría en la salud física. La aromaterapia permite que veamos la atmósfera de otro color y los problemas desde otro punto de vista. Este tratamiento no reemplaza la medicina tradicional sino que la acompaña y hace que sus efectos sean más rápidos y duraderos porque llegan a la raíz emocional despertando nuestras propias energías de curación. Ayuda a eliminar los efectos desagradables ó tóxicos de tratamientos los alopáticos que son necesarios. Nos armoniza y nos fortalece para poner “de nuestra parte” la energía necesaria para la curación.

La Aromaterapia no es nueva, los aceites esenciales se han usado hace miles de años, los antiguos egipcios estaban altamente especializados en las mezclas de aceites aromáticos. Los Romanos eran particularmente aficionados al aceite de rosas. En la civilización griega, Hipócrates, el padre de la medicina, reconoció el poder de curación de las plantas. Se conoce, a través de la historia, que durante las epidemias de peste, se quemaban maderas como Junípero y Pino, por sus propiedades antisépticas. En la Biblia encontramos directas referencias al uso de inciensos, esencias y aceites para perfumar, purificar, hacer unciones y aún con fines médicos (Ezequiel, Isaías, Moisés y Salomón). La perfumería es un antiguo arte, y podemos sorprendernos al saber que el perfume como actualmente lo conocemos, fué creado por primera vez en Tierra Santa, cuando la reina de Saba, hace 3000 años, al visitar al rey Salomón le obsequió vástagos de nísperos, de esta planta se extraía un bálsamo muy apreciado, los vástagos fueron trasplantados al Oasis Ein-Gedi, en las orillas del Mar Muerto, de estas plantas los perfumistas de la época obtuvieron una esencia del bálsamo para crear un perfume muy codiciado.

En el siguiente milenio, a causa de las guerras en Jerusalem y Tierra Santa, la industria de la perfumería se extinguió, hoy después de 2000 años, un perfumista internacional ha redescubierto el antiguo arte usando las esencias aromáticas de unas 90 plantas diferentes, nativas de Jerusalem, y ha producido exquisitos perfumes. Las velas con aceites esenciales también pueden influenciar en el ambiente y las personas. Las velas perfumadas al arder propagan su fragancia rápidamente en el ambiente, llenando de su aroma todo el lugar donde se encuentran, para crear una atmósfera placentera de tranquilidad, y el que llega a ese lugar inmediatamente sentirá una sensación de agrado.Por ello se han empleado en Aromaterapia. También loa Aceites esenciales naturales colocados en sacheteros se emplean

Los olores son procesados por áreas del cerebro bastante antiguas (bulbo olfatorio) que están relacionadas también con las respuestas emocionales. Por eso el sentido del olfato está asociado a las emociones y por eso también los olores “nunca se olvidan”: el “olor” de la casa de la abuela nos transportará de inmediato al lugar en donde lo percibimos por primera vez. Podemos utilizar esta propiedad del olfato para despertar emociones positivas, utilizando la fragancia adecuada para cada ocasión.

La vida ayuda a la vida

 

Los aromas contenidos en los aceites esenciales son los productos mas elaborados del reino vegetal, cada planta o árbol guarda en si el conocimiento acumulado durante millones de años, adaptándose a los cambios que ha sufrido el planeta. Los aromas actúan sobre nuestro sistema nervioso, nos hacen recordar sucesos o a contecimientos asociados a ese perfume u olor, inclusive estimulan las distintas funciones del organismo a nivel sensorial y extrasensorial.

Las mujeres no pueden resistirse al aroma de los caramelos, los pepinillos y el talco para bebé (Neurólogo y psiquiatra norteamericano Alan Hirsch expuso a varias mujeres a diferentes olores mientras controlaba su flujo vaginal, determinando que cuando olían estos tres productos, el flujo aumentaba un trece por ciento más de lo normal, los niveles descendían notablemente cuando se les acercaba el aroma a carne, colonias o perfumes masculinas y  cerezas).

Siete de cada diez hombres, considera el aroma como una de las principales armas de seducción. El informe revela que el apetito sexual se potencia más con olores suaves, aunque los más jóvenes prefieren los aromas intensos. En hombres éstos prefieren el aroma a pastel de calabaza por sobre otro alimento. Siempre se ha considerado al olfato como un sentido menor, pero a la hora del sexo es vital su presencia. “El olfato puede responder con una intensa excitación sexual sin ser consciente de la causa que lo produjo.

“Se debe a las feromonas, partículas que se desprenden de la piel y penetran por la nariz estimulando cierta parte del cerebro que reacciona con una respuesta sexual inmediata e intensa”

Educación

separoelmundo

La educación no es una cuestión de ver siempre cosas nuevas;
educación significa ver las mismas cosas en una nueva luz.
Desconocido

. Las fabricaciones humanas complicadas como el esperanto no son necesarias; los gestos son suficientes. Uno se hará comprender en Alemania o en Francia y nada le faltará. Esa es la “transmisión especial fuera de la enseñanza, fuera de la letra y de las palabras”, de los monjes zen.

La educación Zen es fuerte y profunda a la vez. Si la educación actual solo va dirigida, de hecho, a una parte pequeña del cerebro, y olvida un potencial, prácticamente inexplorado, la enseñanza Zen se dirige no solamente al cerebro frontal y al sistema nervioso central, sede de las aptitudes mentales, sino también al psiquismo subconsciente. Fortalece así el espíritu y el cuerpo, lo psíquico y lo orgánico, dicho de otra manera, al ser en su totalidad.

Nuestra memoria posee dos tipos de funcionamientos: por una parte está la memoria pre-frontal, intelectual, y por otra parte la memoria orgánica, la del cuerpo, que se imprime directamente a través de una modificación química en las neuronas situadas en la base del cerebro. Esta memoria es la que constituye el subconsciente. Si practicamos Zazen, influenciamos fuertemente nuestro hipotálamo y nuestro tálamo. El cerebro pre-frontal y el cerebro frontal se tranquilizan. Por el contrario, el hipotálamo y el tálamo entran en actividad. Los circuitos del cerebro se mejoran. Esta actividad química del tálamo y del hipotálamo es extremadamente importante, ya que la intuición se desarrolla gracias a ella.

En el Zen, el trabajo manual es de una gran importancia, ya que la agilidad de los dedos estimula la del cerebro profundo. La actividad manual y la actividad intelectual son rigurosamente complementarias. Ambas deben ser practicadas para el equilibrio de nuestra totalidad. El Zen rehabilita este trabajo manual, necesario para la perfecta realización de nuestro ser.

“Diez mil ri a través del océano.” Yo estoy en Kyushu y vosotros en Hokuriku; no son diez mil ri, pero aún así nuestras cejas están en estrecho contacto. Este contacto estrecho entre vuestras cejas y mis cejas es la transmisión de la persona.

Vista bajo esta perspectiva la poesía es muy interesante. Las cosas que la prosa no puede expresar aparecen con una belleza exquisita gracias al efecto poético. Esto también es la transmisión de la persona.

Es la “transmisión del espíritu”, una transmisión especial “más allá de la enseñanza”, y “fuera de las letras y de las palabras.” En este caso, poco importa la cantidad de palabras escritas o pronunciadas, nada se dice; se habla en silencio. Esto no tiene pues nada que ver con la traducción literal o libre de algo; esta expresión abierta de la persona se muestra a través de la armonía de la poesía. Digo a menudo que el sermón de un monje debe ser parecido al lenguaje de un sordomudo. Utilizar palabras persuasivas como en las situaciones ordinarias no produce en absoluto un buen efecto. Aprender de memoria antiguos sermones y recitarlos con voz seductora no suena bien en absoluto. Para hacer que pase algo verdaderamente, es necesario que salga espontáneamente, la torpeza no estorba.

 

 

La concien­cia no puede, pues, conocer los objetos más que por las diferencias y cuando estas desaparecen, la conciencia cesa de responder. Llegamos a la facultad siguiente manifestada en la evolución de la vida en el reino animal. La sensibilidad al placer y al dolor es grande en este caso y aparece en germen la facultad de establecer relaciones entre los objetos y las sensaciones; nosotros la llamamos “la percep­ción” ¿Qué significa esta palabra? Significa; que la vida llega a poder establecer un lazo entre el objeto que la impresiona y la sensación por la cual ella responde a este objeto. Cuando esta vida naciente al contacto de un objeto exterior, reconoce en él algo que produce placer o dolor, decimos nosotros que este objeto es percibido y que la facultad de percibir o establecer lazos entre los mundos exterior e interior está evolu­cionada. Cuando este progreso es realizado, la facultad mental comienza a germinar y a cre­cer en el organismo. La encontramos entre los animales superiores. Tomemos el salvaje, el cual nos permitirá pasar más rápidamente sobre estos primero períodos. En él encontramos el sentimiento del “yo” y del “no-yo” surgiendo lentamente y marchando a la par. El “no-yo” le toca y el “yo” lo siente; el “no-yo” le es agradable y el “yo” lo sabe; el “no-yo” le hace sufrir y el “yo” experimenta dolor. Entonces queda esta­blecida una distinción entre el sentimiento que se mira como el “yo” y todas las causas que se consideran como el “no-yo“. Aquí nace la inte­ligencia, y la raíz de la propia conciencia comienza a desenvolverse. Dicho en otra forma, se crea un centro hacia el cual todo converge desde fuera y desde el cual todo diverge hacia el exterior. He dicho que las vibraciones se repetían. Esta repetición produce ahora resultados más rápidos. Conduce a percibir los objetos agra­dables y por ello, permite alcanzar el grado siguiente: la esperanza del placer antes de que el contacto tenga lugar. Se reconoce en el objeto lo que ya ha dado placer y se espera la repeti­ción del mismo. Esta esperanza es el primer signo de la memoria y el comienzo de la ima­ginación. El intelecto y el deseo se entrelazan y la esperanza, conduce a una nueva cualidad mental a manifestarse en germen. Cuando exis­ten el reconocimiento del objeto y la esperanza del placer que debe acompañar la vuelta de este objeto, el progreso siguiente es formar y animar una imagen mental el objeto, su recuer­do; de aquí nace una oleada de deseo, del deseo de tener este objeto, una aspiración hacia él y finalmente, la búsqueda de tal objeto que pro­cura impresiones agradables. De este modo mul­tiplica el hombre en sí los deseos activos. Él desea el placer e impulsado por el intelecto, se dedica a su búsqueda. Durante largo tiempo el había permanecido en el período animal, du­rante el cual jamás buscaba un objeto sin una sensación interna precisa inspirándole una ne­cesidad que solamente el mundo exterior podía satisfacer.

 

Volvamos, solo por un instante, al animal. ¿Qué es lo que le impulsa a la acción? El deseo imperioso de librarse de una sensa­ción desagradable. Siente hambre, desea ali­mento y se dedica a buscarlo. Siente sed, desea apaciguarla y va en busca de agua. Siempre busca el objeto que puede satisfacer su deseo y una vez satisfecho, permanecerá en reposo. En el animal no hay movimiento espontáneo; la impulsión debe venir de fuera. El hambre, cier­tamente, es sentida por el cuerpo interiormente, pero esto es exterior con relación al centro de la conciencia. El grado de evolución de la con­ciencia puede establecerse por la relación exis­tente entre las influencias determinantes exte­riores y los móviles espontáneos. La conciencia inferior es impulsada a la acción por influen­cias exteriores a ella misma. La conciencia su­perior es impulsada a la acción por móviles que provienen de adentro. Así, estudiando al salvaje, vemos que la sa­tisfacción del deseo es la ley de su progreso. ¡Cuán extraño parecerá esto a muchos de vo­sotros! Manú ha dicho: “Tratar de librarse de los deseos satisfaciéndolos, es pretender extin­guir el fuego, con manteca derretida. Es preciso humillar y dominar el deseo. Es preciso sofocar en absoluto el deseo”. Esto es muy realmente verdadero, pero solamente cuando el hombre alcanza un cierto grado de evolución.

 

En las primeras fases la satisfacción de los deseos es la ley de la evolución. Si el hombre no satisface sus deseos, no hay para él progreso posible. Necesario es comprender que, en este período, no existe nada que pueda llamarse moralidad. No hay distinción entre el bien y el mal. Todo deseo debe ser satisfecho. Cuando este centro consciente que acaba de nacer trata de satisfa­cer sus deseos, entonces solamente, puede desen­volverse. Durante esta fase primitiva, el Dharma del salvaje, o del animal superior le es im­puesto. No hay elección. Su naturaleza interior, que distingue el desenvolvimiento del deseo, pide ser satisfecha. La satisfacción de este de­seo es la ley de su progreso. El Dharma del salvaje es pues el satisfacer todos sus deseos y no encontraréis en él el más débil sentimiento del bien y del mal, ni la más vaga noción de que la satisfacción de los deseos pueda estar prohibida por una ley superior. Sin la satisfacción de los deseos no hay de­senvolvimiento posible y éste debe preceder al despertar de la razón y del juicio y a la ad­quisición de las facultades más altas de la me­moria y de la imaginación. Todo esto debe te­ner nacimiento en la satisfacción del deseo. La experiencia es la ley de la vida y del progreso. Sin acumular experiencias de todas clases, el hombre no puede saber que vive en un mun­do sometido a la Ley. Esta tiene dos maneras de hablar al hombre: el placer, cuando ella es ob­servada; el dolor cuando es violada. Si en esta fase poco avanzada los hombres no efectuasen toda clase de experiencias, ¿cómo conocerían la existencia de la Ley? ¿Cómo llegarían a establecer una distinción entre el bien y el mal sin haber tenido la experiencia del bien y del mal? Solo los opuestos hacen posible la existencia de un universo. Estos opuestos se presentan a la conciencia en un momento dado bajo la forma de bien y mal. No podréis reconocer la luz sin la oscuridad, el movimiento sin el reposo, el placer sin el dolor. Igualmente, no podéis conocer el bien que es la armonía con la Ley, sin conocer el mal que es el desacuerdo con la Ley. El bien y el mal son opuestos que carac­terizan un período más avanzado de la evolu­ción humana y el hombre no puede llegar a apreciar lo que les distingue sin haber pasado por las experiencias de uno y otro y ahora se produce un cambio. El hombre ha llegado a un cierto grado de discernimiento. Abandonado a sí mismo de un modo absoluto, el llegará con el tiempo, a reconocer que ciertas cosas le son favorables, le fortifican, exaltan su vida mientras que otras le debilitan, dismi­nuyen su vida. La experiencia le enseñará todo esto. Con ella por solo maestro, llegará a dis­tinguir el bien del mal, identificará el senti­miento agradable, que exalta la vida, con el bien y el sentimiento doloroso, que la dismi­nuye, con el mal y así llegará a concluir que toda felicidad y todo progreso tienen su origen en la obediencia a la Ley. Pero esta inteligencia naciente necesita mucho tiempo para comparar entre si las experiencias agradables y dolorosas y estas experiencias, difíciles de comprender en cuanto que lo que primero ha dado placer, llega, por el exceso, a causar dolor y de aquí deducir el principio de la Ley. Mucho tiempo ha de pa­sar para que ella pueda reunir innumerables experiencias y deducir de ellas la idea de que esto es bueno y aquello es malo. Pero a esta deducción no llega por sus  solos medios. De mundos pasados vienen ciertas Inteligencias de una evolución más alta que la suya, Maestros que vienen a ayudar su desarrollo, a llevar de la mano su crecimiento, a enseñarle la exis­tencia de una ley que impone las condiciones de su evolución y que aumentará su bienestar, su inteligencia y su fuerza. En realidad la Revelación que proviene de la boca de un Maestro apresura la evolución, en lugar de quedar en­tregada a las lentas enseñanzas de la experiencia y el hombre encuentra en las palabras de un superior y en su expresión de la ley una ayuda a su desenvolvimiento. El Maestro dice a esta inteligencia naciente: “Si matas a este hombre, cometerás una acción que yo prohíbo por autoridad divina; esta ac­ción es mala y te hará desgraciado”. El Maestro dice: “Es bueno socorrer a los que mueren de hambre; este hambriento es tu hermano, alimén­talo, no lo dejes morir de hambre, comparte con él lo que tú posees; esta acción es buena y si tú obedeces a esta ley, te encontrarás bien”. Las recompensas se ofrecen para atraer la inte­ligencia naciente hacia el bien y los castigos y amenazas para separarlos del mal. La prospe­ridad terrestre está asociada a la obediencia de la Ley y el infortunio terrestre a su trasgre­sión. Esta declaración de la ley, de que la des­gracia es la consecuencia de lo que la ley pro­híbe y la dicha es la consecuencia de lo que la ley ordena, estimula a la inteligencia naciente. Ella desobedece a la ley y al venir el castigo, sufre y después se dice: “El Maestro me había advertido”. El recuerdo de una orden confir­mada por la experiencia hace sobre la concien­cia una impresión mucho más fuerte y más rá­pida que la experiencia sola sin la revelación de la ley. Esta declaración de lo que los sabios califican de principios fundamentales de la mo­ralidad a saber, que ciertos géneros de ac­ción retardan la evolución y otros la aceleran­, es para la inteligencia, un inmenso estimulante. ¿Rehúsa el hombre obedecer la ley? Queda entonces entregado a las duras lecciones de la experiencia, El dice: “Yo quiero este objeto, por más que la ley lo prohíba” y queda enton­ces entregado a las severas enseñanzas del do­lor y el látigo del sufrimiento le enseña la lec­ción que no ha querido aprender de los labios del Amor. ¡Cuán frecuente es esto en nuestros días! ¡Cuántas veces un joven razonador e infatuado rehúsa escuchar la ley, rehúsa escuchar la experiencia y no tiene en cuenta las enseñanzas del pasado! El deseo supera en él a la inteli­gencia. Su padre tiene el corazón destrozado. “Mi hijo, dice, está sumido en el vicio; mi hijo se deja arrastrar al mal. Yo le he enseñado a obrar bien y he aquí que se ha vuelto un em­bustero. Tengo el corazón destrozado por su conducta”. Pero Ishvara, Padre más tierno que ningún padre terrestre, permanece paciente. Porque él está en el hijo lo mismo que en el pa­dre. Está en él y le instruye de la única ma­nera que esta alma consiente en aceptar. El joven no ha querido escuchar la autoridad ni el ejemplo. Es necesario a toda costa que el mal principio que retarda su evolución sea arran­cado de él. Si rehúsa instruirse por la dulzura, que se instruya por el dolor, que se instruya por la experiencia. Que se sumerja en el vicio para experimentar enseguida el amargo dolor que sobreviene por haber pisoteado la ley. No hay prisa. Si la lección es penosa de aprender, al menos la aprenderá seguramente. Dios está en él y por tanto le deja marchar a su gusto. ¡Qué digo! Hasta le facilita el camino. A la demanda del joven, Dios responde: Hijo mío, si rehúsas escuchar, haz lo que deseas y se instruido por tu dolor abrasador y la amargura de tu degradación. Yo estoy junto a ti, te vigilo a ti y a tus acciones, porque Yo cumplo la ley y soy el Padre de tu vida. Tú aprenderás a desear en el fango y la degradación, lección que no has querido recibir de la sabiduría y del amor”. He aquí porque Él dice en el Gita: “Yo soy el fraude del truhan”. Porque siempre pa­ciente, Él trabaja por el fin glorioso y nos hace emprender caminos dolorosos cuando no que­remos seguir los caminos llanos. Nosotros, inca­paces de comprender esta compasión infinita, interpretamos mal sus intenciones: pero Él pro­sigue su obra con la paciencia de la eternidad, para llegar a que el deseo sea completamente extirpado y que su hijo pueda ser perfecto como su Padre que está en los Cielos es perfecto. Abordemos el periodo siguiente. Hay en él ciertas grandes leyes de desenvolvimiento que son generales. Hemos aprendido a atribuir a ciertas cosas el carácter de bien y a otras el de mal. Cada nación se forma una idea especial de la moralidad. Muy pocos saben como esta idea se ha formado y cuales son sus puntos dé­biles. Para lo corriente de la vida ella es su­ficiente. La experiencia de la raza guiada por la ley, le ha enseñado que ciertas acciones re­tardan la evolución mientras que otras la aceleran. La gran ley de la evolución metódica subsecuente a las fases iniciales es la que go­bierna los cuatro pasos sucesivos del desenvol­vimiento siguiente del hombre y se afirma cuan­do este ha alcanzado un punto determinado, cuando su enseñanza preliminar ha concluido. Esta ley existe en todas las naciones cuya evolución ha alcanzado cierto nivel, pero ha sido proclamada por la India antigua como la ley definida de la vida evolucionante, como la pro­gresión que sigue el alma en su crecimiento, como el principio subyacente que permite com­prender el Dharma y conformarse a él.

Reflexología

Tratamiento: Un tratamiento inicial es de 10 sesiones. Se recomienda comenzar con 4 sesiones básicas con una frecuencia de 2 o 3 veces por semana. Para tratamientos de mantenimiento de la salud y prevención de desequilibrios, la frecuencia puede ser 1 vez por semana o cada 15 días, 1 vez al mes, etc. En los casos de enfermedades crónicas es posible que se necesiten más que las 10 sesiones iniciales.

Reflejoterapia podal

Fue organizada como terapia específica por el Dr. Fitzgerald a comienzos del siglo pasado, con la colaboración práctica y vivencial de la Sra. Eunice Ingham. El Dr. se inspiró en la observación de las prácticas del “Tui-Ná”, masaje terapéutico de la Medicina Tradicional China, que trabaja especialmente los pies y las manos, ya que son las zonas donde comienzan y terminan los meridianos de la Acupuntura China.

En el cuerpo se reconocen varias zonas en las cuales nos es posible detectar el reflejo de un órgano o una función. El sistema nervioso es el que permite la aparición de múltiples reacciones reflejas en nuestro cuerpo. Existe una reacción global del organismo ante determinados estímulos externos o internos a través del sistema nervioso central. Las relaciones entre la superficie y el interior del organismo se producen en ambas direcciones, es decir, tanto a través de “reflejos víscero-cutáneos como cutí viscerales”.

El pie presenta zonas reflejas que reciben inervación de todos los órganos del cuerpo. Se trata de una “microproyección del todo”, o también “microsistema”. Cuando el órgano está afectado, estas zonas se tornan dolorosas a la presión. En dicha neuralgia no se reconoce una patología concreta, sino una disfunción orgánica que puede ser leve y transitoria o crónica y grave. Estas zonas permiten realizar tanto el diagnóstico como el tratamiento de diversas afecciones.

En el contexto de las zonas reflejas de los pies, la palabra “reflejo” se utiliza en dos sentidos:

Como la expresión del organismo entero (cabeza, cuello y tronco) en una pequeña pantalla (los pies).

En particular, en secciones características de los pies que tienen una relación energética directa con los órganos internos.

La manipulación terapéutica de las zonas reflejas del pie activa los sistemas de autorregulación propios del organismo, estimulando su capacidad natural de autocuración. El masaje en el pie tiene cualidades reflejas, de drenaje, activación circulatoria y tonificación del organismo en general.

Las corrientes o canales energéticos que recorren nuestro organismo, llamados “meridianos”, cambian su dirección o polaridad en las manos y en los pies. Esto permite que desde el pie también pueda regularse el flujo de la energía, ayudando al reequilibrio energético. Los pies son una de las partes más sensibles del organismo. Esto se explica porque en la corteza cerebral, la extensión del área sensitiva que corresponde a los pies es mucho más amplia, comparando con otras áreas que tienen una superficie corporal mayor y poseen un área cerebral menor. Esto es porque en los pies, manos y boca tenemos más receptores sensoriales que en otras zonas del cuerpo.

Si las personas se tratan simultáneamente con automasaje, los tratamientos son más efectivos.

Tiene su base en el conocimiento de la localización de una serie de zonas que se manipulan para,  mediante una reacción refleja, restaurar las corrientes energéticas linfáticas y sanguíneas y liberar mediante el masaje una serie de impulsos eléctricos que activan y vitalizan el tono de los órganos sobre los que tienen influencia.
Cuando nos referimos a los masajes de la zona del pie es importante diferenciar en este tipo de acciones bien definidas: primero, la rehabilitación de la zona del pie y el tobillo de dolencias de la zona propiamente dicha y, segundo, la reflexología podal, o la aplicación de masaje en determinadas partes del pie con el fin de aprovechar sus efectos reflejos sobre los distintos órganos o partes del cuerpo.

Las posibilidades que nos brinda la reflexología son de gran importancia, ya que no sólo nos permite localizar trastornos orgánicos, sino que mediante la activación de las zonas reflejas de los pies es posible eliminar la enfermedad.

“ LOS TRES ACUERDOS”

COORDIAN BIEN LAS MANOS Y LOS PIES, CODOS RODILLAS, HOMBROS Y CADERAS.

CONCENTRACIÓN INTERNA DE LA MENTE Y APRENDER A TRANSFORMAR LA CONCENTRACIÓN EXTERNA EN CONCENTRACIÓN INTERNAUTILIZAMOS LOS PIES CORRECTAMENTE, SU ENFERMEDAD ES UNA FALTA DE APRENDIZAJE. NUESTROS PIES CON LAS RAÍCES MÓVILES DE NUESTRO ÁRBOL CORPORAL Y RECIBEN SAVIA SECRETA, MATERIAL, EN SU POLARIDAD, REFLEJO TRANSMUTADO DE LA SAVIA SOLAR. LA TIERRA NOS HABLA. CADA CÉLULA DE NUESTRO CUERPO, AUNQUE SE ENCUENTRE EN LA PLANTA DE NUESTROS PIES

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